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Comiendo en… Livin’Japan (Madrid)

¡Volvemos a la carga con una nueva reseña! Desde que me he mudado a Madrid, no paro de descubrir sitios nuevos cada semana, pero si hay uno que me ha sorprendido gratamente (Hasta el punto de repetir varias veces) ese es Livin’Japan.

Livin’Japan es una cafetería-restaurante de temática japonesa situada entre Antón Martín y Lavapiés, concretamente en la calle Torrecilla del Leal, 20.

Lo que más me llamó la atención del local fue que aquí no solo puedes venir a comer, sino que hay opciones para merendar, tomarte un café, picotear algo antes de cenar… en un ambiente tranquilo y relajado.

Además, tienen una extensa biblioteca de mangas a disposición de los clientes y organizan talleres (De cosplay, origami…), actividades (Concursos, proyecciones…) y fiestas temáticas asiduamente.

El local es bastante pequeñito, pero muy acogedor y con una decoración preciosa. Mención especial a la planta de abajo donde están situados los baños y el “hall de la fama japonés”, un pasillo repleto de cuadros con retratos de personajes ilustres provenientes del país del sol naciente.

Pero vamos a lo que nos interesa: ¡La comida!

He probado muchos (Y recalco MUCHOS) restaurantes japoneses, tanto en España como en el extranjero. Me he encontrado con sitios de todo tipo: falsos japoneses o de cocina fusion asiática, chinos etc, pero pocos realmente auténticos.

En Livin’Japan han escogido tener una carta más reducida, pero de comida totalmente casera. Además tienen varios postres artesanales fuera de carta.

La sección de entrantes es bastante amplia, y podemos encontrar cosas típicas como las gyozas o la ensalada de wakame y otras más difíciles de encontrar como los takoyakis (Buñuelos de pulpo), onigiris caseros (Van cambiando los rellenos), o la raíz de loto frita.

Como platos fuertes tienen ramen, curry, yakisoba y algunas combinaciones tipo bento. Además, en el menú del día van variando los platos e introduciendo algunos nuevos como los donburis.

Para la gente que aún no es experta en materia o se están introduciendo en la gastronomía japonesa, también hay hamburguesas con sabores e ingredientes como el aroma de wasabi o el pollo karaage.

Pasando a los postres, en la carta encontramos algunos típicos como los mochis y los dorayakis, pero sin duda alguna el punto fuerte es la repostería artesanal: Tiramisú de matcha, tarta de queso de matcha, brownie vegano, tarta de chocolate… las opciones son infinitas y cambian cada semana.

De las cosas que más me han gustado en Livin’Japan (Y de lo que más he repetido) son los batidos y zumos naturales (Mis preferidos, el batido de Matcha y el de Sandía), fresquitos y riquísimos. También tienen cervezas y refrescos de importación como las típicas Asahi, Kirin, Sapporo o el ramune y los tés fríos. La selección de tés calientes tampoco se queda corta, pasando por los clásicos como el Matcha ceremonial, el sencha, genmaicha u otras infusiones que mezclan varios tipos de té y frutas.

Como ya he dicho, he repetido varias veces en este restaurante, ya que además de que la comida está riquísima, el precio es muchísimo más económico que en cualquier otro restaurante del centro de Madrid. Nunca me he gastado más de 15€ por cabeza, comiendo entrante, plato, postre y café. También tienen un par de opciones de menú del día a unos 12€ aproximadamente.

A continuación os dejo unas cuantas fotos de las distintas ocasiones en las que he venido:

Arroz con Curry

También tienen algunos productos de importación en venta:

Algas en tempura, kit kat de matcha y pocky de fresa

Actualización Febrero 2018:

Desde hace un par de meses, en Livin’Japan han ideado un nuevo menú de proyección que consiste en comer o cenar mientras se ve una película. Las que más éxito tienen son los clásicos de Studio Ghibli pero también proyectan otras menos conocidas e incluso algún live action. El precio del menú es de 11,50 e incluye entrante, plato, bebida y postre. Una propuesta diferente y original desde luego 🙂

Sin duda alguna, este sitio se ha convertido en uno de mis favoritos de la capital. El local lleva abierto poco tiempo, pero estoy segura de que en breves se convetirá en todo un referente para fans de la cultura y gastronomía japonesa.

Livin’Japan está en:
C/ Torrecilla del Leal, 20 (Metro Antón Martin o Lavapiés)

Y os dejo sus redes sociales: Facebook · Twitter · Instagram

¡Itadakimasu!

Italianos por el mundo (Restaurantes)

Italianos, los encontraréis allá donde vayáis. Nos referimos a restaurantes, naturalmente.

Seamos sinceros. Todos viajamos con la intención de conocer las costumbres de países diversos y esto incluye, por supuesto, la gastronomía, pero ¿Cuantos de vosotros no os habéis cansado de repetir una y otra vez los mismos platos o de tener que pagar una fortuna para comer mínimamente bien? Que levante la mano el que nunca haya dicho durante un viaje “Me muero por una pizza o un plato de pasta. Me muero por ir a un italiano”. Además es apuesta segura si viajáis con niños.

Seguramente la cocina italiana sea una de las más “globalizadas” y por tanto encontrar restaurantes italianos en casi cualquier lugar del mundo es tarea fácil. Esto se explica por el fenómeno migratorio que en el siglo pasado – y de nuevo en estos últimos años de crisis económica-  llevó a miles de italianos hasta América y por supuesto al resto de Europa.

Si bien la cocina italiana es admirada y conocida en todo el mundo también ha sido maltratada por las franquicias y los locales pseudo-italianos de comida rápida. Distinguir un italiano auténtico de otro que no lo es es sencillo si habéis viajado mucho a Italia. De lo contrario siempre os podrán dar “gato por liebre”.

Sin ánimo de ofender a nadie, no soy capaz de pasar una semana seguida comiendo filete empanado- por muy Schnitzel que lo llamen- y salchichas en Austria (que me gustan, conste, especialmente en los puestos callejeros). En Francia hay opciones pero ¿A qué precios? Adoro las Crêpes y en París es posible encontrar muy buenos restaurantes de cualquier nacionalidad ¡También italianos!

Incluso aquí, cerca de casa, cuando salgo a cenar voy a mi italiano preferido, La Trattoria Napoletana. Al final , he acumulado un montón de tarjetas de restaurantes italianos en otros países europeos. Os recomiendo algunos que me han gustado especialmente.

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN FRANCIA

La Dolce Vita (París)

En la Rue Michel Chasles, a un paso de la Gare de Lyon (Ojo, porque si buscáis La Dolce Vita París os aparecerán unos cuantos y no guardan relación con este) Es de los primeros que visité allá por el año 2002 y regresé en el 2010, ya que en ambas ocasiones escogí el mismo hotel, junto a la estación.

Italiano auténtico a pesar de que los camareros os hablen en francés. La familia propietaria procede del sur de Italia. La primera vez que estuvimos transmitían un partido de fútbol en televisión (jugaba un equipo italiano, por supuesto) y en algún momento temimos por los platos cada vez que había una jugada “peligrosa”. Raciones abundantes de pasta y buenas pizzas. Es cierto que la primera vez nos gustó más que la segunda, pero es que en el 2010 ya habíamos viajado a Italia en más de una ocasión y “las comparaciones son odiosas”.

 

Marco Polo (Saint Martin de Ré- Ille de Ré)

Vale, no recuerdo si eran italianos auténticos y leyendo las últimas opiniones sobre este lugar me estoy quedando atónita. Nosotros comimos estupendamente y me acuerdo de que el personal fue amabilísimo (su propietario nos explicó como debíamos pedir un café cortado en Francia, y por cierto el café era bueno) Excelente Lasagna y Tiramisú.

El local está situado en el puerto de la localidad de Saint Martin de Ré, una de las más visitadas de la isla. Es un pueblo encantador lleno de tiendas glamurosas y de ambiente marinero. Por supuesto que encontraréis restaurantes de pescado y marisco pero seguramente no aptos para todos los bolsillos. En aquel viaje, además, había “gente menuda” a bordo, así que un italiano nos pareció la mejor opción.

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN AUSTRIA

Al Borgo (Viena)

Creo que podría afirmar, casi sin dudarlo, que este es el mejor de todos los restaurantes italianos que he probado hasta ahora, mejor incluso que los que he frecuentado en la mismísima Italia. Aúna la mejor materia prima con una cuidada elaboración en los platos y el ambiente elegante de la capital austriaca.

No en vano su propietario, Carlo, es originario de la Emilia Romagna, seguramente la región italiana en la que mejor se come.

Leyendo algunas opiniones acerca del local, y teniendo en cuenta que estaba cerca de nuestro hotel, en el distrito 1, dudaba entre ir o no (ya sabemos que sobre gustos no hay nada escrito y yo siempre leo las opiniones escritas en italiano en primer lugar) Me alegro de haber ido finalmente, ya que la experiencia fue tan buena que decidimos repetir.

Se puede tomar un Spritz (aperitivo italiano) mientras esperas la cena. Para los amantes del vino la bodega es variada y buenísima (y no más cara que en Italia) y si habéis pedido una bebida no tendrán reparo en serviros agua del grifo, sin cargo claro.

La cuenta, de lo más ajustada en cuanto a relación calidad/precio. Teniendo en cuenta además la ubicación céntrica y el hecho de que el restaurante sea frecuentado por celebridades, italianas y no, que visitan la ciudad (Encontraréis fotos enmarcadas de muchos famosos comiendo allí) Pero ¿Cuánto? -os estaréis preguntando- En su web podéis ver los precios e incluso hay un menú del día (solo a mediodía) por menos de 12€ .

Sobre lo bonito que es el local podría hablaros largo y tendido pero mi recomendación es que lo visitéis en vuestro próximo viaje a Viena.

Solo dos apuntes: es más que recomendable reservar y no olvidéis incluir la propina (alrededor de un 10 %) a la hora de pagar tanto si lo hacéis en efectivo como si usáis vuestra tarjeta de crédito. Esa es la costumbre en Viena.

An der Hüben 1, 1010 Wien

 

Pasta e Vino (Salzburgo)

Mezcla de charcutería y taberna donde las opciones, tal como su nombre indica, se reducen a escoger entre una fuente de “antipasti” (embutidos, quesos y encurtidos) o un plato de pasta preparada de 2 formas distintas, acompañados del vino de la casa (Advierto, raciones enormes)

El local, diminuto, vende además los productos de charcutería, pasta fresca o postres para llevar (excelente Tiramisú) de modo que es frecuente que los clientes se acerquen al mostrador a comprar mientras otros ocupan las mesas a la hora del almuerzo.

Regentado por tres jóvenes napolitanos, propietarios además de otro restaurante (La Bruschetta) que no visitamos, ya que “Pasta e Vino” quedaba muy cerca de nuestro hotel.

Wolf-Dietrich-Straße 31, 5020 Salzburg

 

La Cantina-intermezzo italiano (Innsbruck)

Acudimos en busca de un auténtico café italiano (el que servían en nuestro hotel no era muy bueno) y descubrimos que además ofrecían el “Plato del día”. Por su ubicación , en el centro de Innsbruck, es frecuentado por quienes trabajan en oficinas cercanas, a la hora de la comida.

Otra vez tenemos que advertiros del tamaño de las raciones. Nosotros habíamos pedido un entrante para compartir y dos platos, pero cuando vimos las raciones servidas en fuentes, en las mesas vecinas, rectificamos nuestra comanda ¡Menos mal!

Todo buenísimo y los dulces de escándalo, así como el café. Además el local ofrece ( los jueves, a partir de las 18:30) el típico aperitivo italiano: una bebida acompañada de un variado buffet libre. El personal, joven y amabilísimo, italiano ¡Claro!

Sparkassenplatz 2, 6020 Innsbruck

 

Die Pizzerei (Innsbruck)

Aquí va uno fifty-fifty. Lo había buscado por internet antes de mi viaje y acudimos en nuestra primera noche en la ciudad. En su web se definen como restaurante original italiano y parte del personal lo es.

El local es muy agradable y bien decorado, y la verdad es que tanto la pasta como las pizzas están buenas. Como curiosidad aquí vi por primera vez  como ponían “para llevar” la pizza que los comensales no eran capaces de terminarse (después observé esto en otros restaurantes y pizzerias de Austria) y pensé que en España estaría “mal visto” o que alguien podría tildarlo de “cutrez”. Sinceramente me pareció una actitud más racional, la de no desperdiciar y tirar a la basura comida en perfecto estado. Creo que ahora esta costumbre se ha extendido también a nuestro país, al menos a algunos locales, de la misma manera que ya no nos da “corte” llevarnos la botella de vino que no hemos acabado.

Bozner Platz 6, 6020 Innsbruck

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN ESPAÑA

La Piccola Trattoria (Madrid)

Literalmente Piccola, esta pequeñísima Trattoria en la zona de Anton Martin ha sido una de las mejores experiencias gastronómicas en una escapada reciente a la capital. Teníamos reserva previa ya que, con tan pocas mesas, es casi imposible encontrar una libre sin reservar ¡Y por nada del mundo queríamos perdérnoslo!

Directamente del sur de Italia, desde la bella región de Puglia, Giuseppe nos hizo disfrutar de la comida y de la charla. Es complicado decidirse carta en mano, pero no hay posibilidad de errar y además siempre hay algún plato fuera de la misma, como los “involtini” o “boconccini”, pequeños bocados de berenjena, queso y algún ingrediente secreto 😉 por los que nos dejamos seducir.

La burrata es excelente y la pasta sublime. Para probar la pizza (que nos han asegurado las “buenas lenguas” que es de lo mejorcito) ya no quedaba sitio en el estómago. Siendo sinceras, si, un pequeño hueco si quedaba, pero estaba reservado para el postre.

Una botellita de Primitivo del Salento para acompañar, siguiendo el consejo de Estela (el otro 50% de la Piccola Trattoria) y solo cuando estábamos acabando el postre nos dimos cuenta de que no habíamos sacado ni una foto para el blog. Tiramisú, Cannoli sicilianos y una tentación de chocolate de cuyo nombre ni me acuerdo.

La Piccola Trattoria está en la Calle Torrecilla del Leal, 15 (Metro Anton Martin)

 

Pizza Mascalzone (Madrid)

Vale, es Italo-argentino, pero las pizzas están buenísimas. En el Madrid de los Austrias (Calle Cervantes, 1) una de las zonas más bonitas de la ciudad, podréis degustar sus pizzas, ensaladas y algunos platos como la Parmigiana, de la que nos declaramos muy fans.

Un placer auténtico, comer la pizza con Speck (una especie de jamón ahumado) del que tanto hemos disfrutado en nuestros viajes por el Norte de Italia, especialmente en la región del Trentino. Además, justo enfrente, encontraréis Pastamascalzone, donde comprar pasta fresca y una enorme variedad de embutidos y otros productos italianos.

 

Esperamos que tengáis ocasión de ir probando nuestras sugerencias. Ya veis que el post sigue creciendo, así que lo actualizaremos cada vez que descubramos algún local nuevo que nos haya gustado especialmente

Y vosotros ¿Cuántos italianos por el mundo conocéis? ¡Seguimos esperando vuestras recomendaciones y experiencias!

 

 

 

Los pueblos más bonitos de Italia

Por si os quedastéis con ganas de más, los pueblos más bonitos de Italia son la segunda entrega de aquel “los pueblos más bellos de Italia”. De repente caigo en la cuenta de este post cuyo título escribí hace mucho tiempo y que ha quedado en el olvido, no intencionado, claro. Aunque hay quien puede pensar que es una buena forma de enmascarar la desidia o la pereza, y tampoco puedo quitarle la razón.

 

Uno de esos pueblos más bonitos de Italia, Corciano, en Umbria, celebraba el día que lo visitamos su famoso “Agosto Corcianese”: exposiciones, conciertos, proyecciones cinemátográficas, representaciones teatrales… que culminn el 15 de agosto con el famoso Corteo del Gonfalone, un desfile en el que participa todo el pueblo, en el que se rememoran hechos acontecidos en el siglo XV, y que toma su nombre del estandarte que portaban los militares en la batalla y que era llevado en procesión para ahuyentar las epidemias, como la peste, o la pobreza.

Precisamente es el Gonfalone de Benedetto Bonfigli el que protege a la población, y se puede ver en la iglesia de Santa Maria Assunta. A ella acudimos para contemplar el magnífico retablo de la Asunción, obra de “Il Perugino”, que impresiona más si cabe entre las paredes blancas del Templo. Apenas si puedo acercarme pues se celebra la misa a esas horas y es por ello que las calles estaban vacías, tan sólo algunos jóvenes artistas que trabajan y exponen sus obras en los lugares habilitados por el Ayuntamiento, hermosos talleres entre las paredes de piedra de las casas que rodean la piazza Coragino, centro neurálgico de la ciudad que debe su nombre al que se dice fue su fundador, compañero del héroe griego Ulises por más señas.

 

 

No me extraña en absoluto que Corciano sea merecedor del distintivo de “I Borghi più belli”, pues puedo afirmar que es merecedor de estar en esa lista de los pueblos más bonitos de Italia. Enclavado en una colina, rodeado de frondosos árboles, la piedra impoluta y limpia de sus edificios, a pesar de los siglos, se torna dorada bajo el sol del mediodía.
Umbria- la sombría, pero tan sólo por la cantidad de bosques que la cubren- el corazón verde de Italia, como también se la conoce, está repleta de pueblos de los más bonitos de Italia.

Tiene Corciano, además, y toda la región, otro aliciente nada despreciable: una magnífica cocina y unos excelentes vinos, que nada tienen que envidiar a los de Toscana. En estos días de agosto se puede disfrutar en cualquiera de los restaurantes- yo llevaba anotado uno en especial “La locanda di San Michele”- de menús basados en las recetas de la cocina medieval, aunque finalmente decidimos seguir ruta y dejar la comida para una próxima ocasión.

No fue intencionado, puedo jurarlo, sino fruto de la casualidad que, en pocos días y pocos kilómetros, visitásemos un gran número de pueblos pertenecientes al selecto Club de los pueblos más bonitos de Italia, en nuestro recorrido por la región de Umbria.
Spello supera en belleza al anterior y es uno de los lugares más bonitos y con mayor encanto de cuantos he conocido.

 

Photo credit: Pilù.2008 via Foter.com / CC BY-NC-ND

 

Después de atravesar su muralla os encontraréis una sucesión de calles cuesta arriba hasta llegar a la Piazza Matteotti. Es un buen punto para reponer fuerzas, sentados en la terraza de alguna enoteca, probad los quesos… pecorinos, con trufa. De camino, no he podido evitar la visita a un par de Iglesias y oratorios. Si proponérmelo, me he tropezado con bellísimas obras de Pinturicchio y como la memoria me juega malas pasadas- ha transcurrido un año- busco en internet y concluyo que he visitado las de la Maddalena y Sant’Andrea. Y es que si algo tiene Umbria, como toda Italia, es una concentración impresionante de arte por metro cuadrado.

Pero si las obras del Perugino o de Pinturicchio no os subyugan, el recorrido por sus calles ofrece otro tipo de arte nada despreciable: la decoración floral. A pesar de que la ornametación de calles y balcones se hace desde el mes de mayo hasta primeros de julio, en agosto todavía permanece, ofreciendo una imagen de postal. Cada año, a finales del mes de junio y coincidiendo con la celebración del Corpus, las calles de Spello se cubren de pétalos de flores con los que se crean tapices que representan motivos y figuras ornamentales y litúrgicas. Los habitantes de la localidad, tras la preparación durante los días previos, cubren en una noche- la llamada noche de las flores- los 2 kilómetros que ocupará el tapiz, para que por la mañana puedan contemplarlo los miles de visitantes que se desplazan hasta allí con motivo de la celebración.

 

 

Spello será, en mi memoria y para siempre, no sólo uno de los pueblos más bonitos de Italia, sino, y sobretodo, la ciudad de las flores, en clara competencia con el distintivo de “ciudad del arte” que también posee. La rememoro cada vez que veo,  pegado en mi nevera, un bonito imán pintado a mano sobre madera, que compré a una artista local.

Bevagna posee el encanto de esos pueblos cuya vida se desarrolla entorno a las Plazas, con gente sentada a la puerta de su casa o en las mesas de cualquier bar, las vecinas que conversan frente a la carnicería, todavía con las bolsas en la mano… y cuyos veranos bullen de actividad: fiestas, conciertos en la Plaza- están montando un pequeño escenario a nuestro paso- que invitan a quedarse un rato más. Esto es así hasta tal punto que acabo de descubrir una asociación que se llama precisamente ” la Piazza”, lo que corrobora que esa primera impresión que uno se lleva al visitar Bevagna es del todo cierta.

 

Photo credit: artnbarb via Foter.com / CC BY-NC-SA

Aprovechamos para callejear, sin rumbo ni prisa, para comprar salsa tartufata y otras especialidades con trufa- he descubierto una a base de tomate, albahaca y trufa con la que acompañar la pasta… simplemente impresionante-. En mi recorrido descubro uno de esos establecimientos de toda la vida, que además presume de su antiguedad en la fachada, tanto años vendiendo carne, embutidos o pasta. Para celebrar su aniversario, expone una receta tradicional, que me resulta muy apetitosa. Os la dejo aquí, traducida, por si os animáis a hacerla y ya me contaréis:

 

 

PICCHIERILLI ALLA BEANATA

Los picchierilli son un tipo de pasta fresca de origen campesino. Están hechos con ingredientes simples como la patata y el aceite de oliva virgen. Esta receta se ha transmitido de generación en generación a través de la tradición oral, como un patrimonio a salvaguardar. En España no se conoce esta pasta, así que se puede optar por unos ñoquis (también son de patata) u otra pasta fresca gruesa.

Para 4/5 personas: 800 grs de picchierilli, 100grs de panceta o tocino de papada, 1 cebolla, aceite de oliva, 2 vasitos de vino tinto, queso parmesano o pecorino (podéis utilizar un queso de oveja curado), rúcula (a voluntad)

En una sartén, pochar la cebolla junto con la panceta o tocino, añadir un poco de agua y el vino y dejar reducir (que quede un poco de líquido)

Cocer la pasta (muy poco tiempo, cuando suba a la superficie es suficiente) y añadirla a la sartén para terminar la cocción. Añadir abundante queso y la rúcula finamente picada.

 

Si hay algo que me gusta en mis viajes es descubrir pequeños rincones curiosos, de esos cuyo nombre a menudo olvidamos- y cada vez más- pero que se fijan en la retina y se quedan en un pequeño escondite de la memoria. Seamos serios, lo que de verdad sucede es que repasando cientos de fotos almacenadas, de repente nos topamos con la imagen y ecco!. Paseando por Bevagna encontramos un antiguo Claustro, ahora convertido en Hotel, en el que obtuvimos una instantánea curiosa. Realmente, el lugar invitaba a quedarse… o al menos a esperar un rato.

En mi recorrido por los pueblos más bonitos de Italia, y más bellos de Umbria, no me puedo olvidar de uno que, curiosamente, nunca he visto con la luz del día. Castiglione del Lago se erige tras los muros de una fortaleza, emplazado sobre una colina desde la que se divisan las aguas del Lago Trasimeno.

 

Photo credit: just_jeanette via Foter.com / CC BY-NC-SA

Era allí donde acudíamos a cenar casi todas las noches, atraídos por su ambiente festivo, las terrazas de los restaurantes repletas, los comercios abiertos hasta muy tarde compartiendo espacio con los tenderetes callejeros… pero sobre todo por las excelentes pizzas cocidas en horno de leña de “La Cantina”, que todavía ocupan el número uno en nuestro particular ranking de “pizzas en Italia”. Puedo asegurar que también bajo la luz de la luna, y alumbrado por farolas, es uno de los pueblos más bonitos de Italia de cuantos podáis visitar.

Mi primer viaje a Toscana: Desde la cima del mundo al Valle de Mugello

Nuestro primer día de vacaciones, en aquel que fue nuestro primer viaje a Toscana, amaneció con un sol radiante. Como siempre me ocurre al despertar, necesitaba con urgencia una buena dosis de café, asi que con la taza en la mano abrí la puerta de nuestro apartamento “Il Balestruccio” y salí a la terraza. Estratégicamente situado en la parte más alta de la propiedad, unas 200 hectáreas de zona protegida donde se cultivan olivos y conviven todo tipo de especies salvajes en los cercanos bosques de castaños que la rodean, la espectacular visión que desde allí se me ofrecía me hizo pensar que quizá no hubiese despertado del todo.

Rodeada de verdes montañas, a pesar de lo avanzado del verano, las suaves laderas invitaban a deslizarse o simplemente a tumbarse en la hierba para contemplar el cielo límpido y azul. El viento era fresco y traía aromas de lavanda y de una paz infinita. Desconozco la sensación que deben tener los escaladores  cuando alcanzan esas cimas de los cuatromil…pero yo, en aquel momento y a poco más de 600 mtrs de altitud, me sentía en la cima del mundo.

Fue todo un acierto reservar este alojamiento mientras organizaba mi primer viaje a Toscana, y un auténtico regalo para los sentidos disfrutarlo durante 14 días. El agroturimo está compuesto por unas pocas casitas muy similares, restos de un antiguo pueblo medieval, que los propietarios Enrico y Nara habían rehabilitado. Además, quedaba entre ellas la antigua casa de la nonna (la abuela) de Enrico, quien sentía por estas tierras un enorme afecto y dedicaba su tiempo al cultivo de los olivos milenarios.

Esta zona de la Toscana pertenece al Valle de Mugello, seguro que a todo el mundo le “suena” por el famoso circuíto, pero a pesar de su cercanía a la ciudad de Florencia es quizá de las menos transitadas… toda una ventaja, pues permite disfrutar de una tranquilidad absoluta alejada de los grupos de turistas que todo lo invaden en otros lugares más famosos. Reconozco que es un punto de partida muy poco usual para un primer viaje a Toscana, pero aun después de muchos años no me arrepiento de haberlo escogido.

Precisamente la familia Medici, omnipresente en la ciudad de Florencia, era originaria de este Valle. Quedan en la zona algunas de las villas que tan ilustre familia poseía y puede seguirse una ruta Medicea desde Dicomano hasta Barberino de Mugello, llegando hasta  Cafaggiolo, Trebio o Pratolino (Vaglia) donde podréis disfrutar de la Villa Demidoff… no se puede visitar todos los días y de hecho cuando llegamos hasta allí no pudimos hacerlo (no os fiéis siempre de lo que dicen las guías de viaje, en ocasiones contienen errores en detalles como éstos) Os recomiendo de verdad hacer este circuíto si estáis organizando vuestro viaje a Toscana, ya se que se escapa un poco de lo que algunos consideran “imprescindible” pero ¿De verdad os interesa sólo lo que hace todo el mundo?

Dicomano es un pueblo pequeño: un supermercado, un almacén de ferretería, una panadería-heladería..y poco más. Algunas tardes, en aquellas pocas ocasiones que decidíamos dedicar el día al descanso, sin agotadoras rutas en nuestro afán por descubrir hasta el último rincón de la Toscana (imposible por más que nos empeñásemos) ibamos a pasar la tarde a Borgo de San Lorenzo. El pueblo es tranquilo, como todos por esa zona, pero posee una riqueza patrimonial envidiable: la Pieve di San Lorenzo, quizá la iglesia más antigua del Mugello (S.XII), el Palazzo del Podesta en cuya fachada se pueden admirar los escudos de las nobles familias que lo habitaron, o la Villa Pecori Giraldi, edificio renacentista donde encontrareis la oficina de turismo y un museo.

Pero lo que más disfrutábamos era nuestro paseo por sus calles, atravesando la muralla del S.XIII por la Porta Fiorentina para encontrarnos con la Torre del reloj.Tomar un helado, mirar los escaparates y disfrutar de esa parte de la ciudad cerrada al tráfico donde jóvenes y viejos pasean y toman el pulso a la vida.

Cuántas veces me he alegrado por el descubrimiento de este lugar en nuestro viaje a Toscana. Como todos los descubrimientos, me fue dado por la casualidad… o por la desesperación, pues llevaba dos meses intentando encontrar un alojamiento para las fechas deseadas y que se adaptase a mi bolsillo!

La ubicación ideal estaba entre Florencia y Siena, pero alojarse en el Chianti en pleno Agosto es una locura, tanto por los precios como por la masificación. Cuando ya estaba empezando a desesperar entré de casualidad en una web que, después de…había perdido la cuenta, milagrosamente no había visitado. Y allí lo encontré…I Nidi di Belforte, a tan sólo unos 30 km de Florencia y una estupenda conexión por tren con la ciudad.

Puedes hacer muchos viajes, encontrar sitios maravillosos… pero sólo algunos, por alguna extraña razón, los haces tuyos. Y eso nos ocurrió con I Nidi y con aquel viaje a Toscana, que fue sin duda, el mejor de nuestra vida.

Una tarde en el Palio de Siena

Una tarde en el Palio podría ser, pero no lo es, un título más en la filmografía de los hermanos Marx. Quizá lo acontecido en la crónica de un 16 de agosto de 2011 contenga algunas situaciones inverosímiles, una buena dosis de caos, mucha más emoción y, sin duda, una alegría contagiosa. Cuatro años atrás, un Ferragosto de 2007, me hice la promesa de regresar a la ciudad de Siena para vivir en primera persona la emoción de “Il Palio”, aunque ésto más que una promesa es una forma de expresar en “voz alta” los anhelos más profundos.

 

 

Una tarde en el Palio podría resumir las horas previas, y el tiempo fugaz, de la que se considera la carrera de caballos más peligrosa del mundo, la más arriesgada, la más emocionante, y en ocasiones la más criticada o denostada. Pero es mucho más que todo eso. Se inicia en las primeras horas de la mañana con la misa del “fantino”(jinete) aunque durante toda la semana se desarrollan actos y distintas pruebas hasta llegar al gran día. En realidad, Siena vive Il Palio desde el mes de Julio, pues el día 2 de ese mes tiene lugar la primera carrera en la que se decide cuales son las Contradas que llegarán al de Agosto -Il Palio de la Assumpta (de la Asunción)-.

Hasta las siete de la tarde, hora en que se cierra el acceso a la Piazza del Campo, quedan muchas horas por vivir, por disfrutar en esta ciudad que, ya he dicho en otras ocasiones, figura en mi lista de lugares favoritos, no sólo por su belleza indiscutible sino por ser poseedora de un carácter propio. Siena, que recibe de manera habitual a cientos, miles, de turistas, ve desbordadas sus calles, largas y estrechas, por una muchedumbre dispuesta a empaparse de la emoción de la fiesta del Palio, a contagiarse de la alegría de sus habitantes, aunque no tomen partido ni compartan la histórica rivalidad entre los vecinos de unas y otras Contradas, para quienes vencer la prueba es una cuestión de honor.

Tan sólo algunos insensatos -turistas en su totalidad- ocupan la Piazza desde primeras horas de la mañana, unos pertrechados con paraguas para protegerse del sol, aunque otros van más allá en su osadía y puedo observar los signos de las que serán severas quemaduras solares sobre sus pieles blancas, lechosas, que indican claramente su procedencia, sin necesidad de consultar su pasaporte. Pero muchos otros aprovechan la visita a la ciudad para conocer los innumerables tesoros que ofrece, entre ellos su Catedral, más bella si cabe engalanada para la ocasión.

Como no es nuestra primera visita a Siena – y espero que tampoco la última- no hemos querido madrugar en exceso, aunque ello nos complique, un poco más, la tarea de encontrar aparcamiento. La mayoría de los parking exhiben el cartel de “pieno” (lleno) pero finalmente nos hacemos un hueco en el de la Fortezza, gratuíto. Son las ventajas de un utilitario pequeño, como el cinquecento.

Por el camino, nos hemos desviado de la ruta más rápida para disfrutar de uno de los paisajes más sorprendentes de la Toscana, las Crete Senesi. Este paraje, que tomamos desde la salida a Betolle para continuar por Asciano hasta Taverne d’Arbia sigue sorprendiéndome cada vez que lo visito, tan diferente según la estación, pero es en verano cuando más me impacta, cuando más se asemeja a la superficie lunar – aunque nunca he viajado a la luna!- por lo que también es conocido como “crete lunari”. Y no os podéis imaginar lo bello que está en primavera. Es un recorrido que nadie debería perderse cuando visite Siena. Mucho menos frecuentado que otras zonas más turísticas, y sobrevaloradas en mi opinión, conserva como pocos la esencia del espíritu toscano: recio, árido, pero suave y acogedor a un tiempo.

Esto es sólo un inciso, pero una buena forma de comenzar un día lleno de emociones, de alcanzar una paz de espíritu… que ya se romperá con la algarabía y el bullicio de Siena!. Como hemos llegado con buena disposición de ánimo, a sabiendas de que deberemos soportar aglomeraciones, paseamos sin prisa entre las calles y nos sentamos en las escaleras que suben hasta el Duomo, para disfrutar del ir y venir de gente -a salvo del sol feroz que cae de plano sobre la Piazza- donde incluso nos llega una leve corriente de aire muy agradable.

En los aledaños de la Piazza del Campo se suceden los desfiles con los miembros de las Contradas: abanderados, caballeros medievales y las mujeres y niños ataviados con el pañuelo al cuello, que entonan una pegadiza melodía. Dan ganas de unirse al desfile, confundirse entre la muchedumbre, aunque no conozca la letra de esta canción…

Al igual que cuatro años atrás, decidimos repetir nuestra comida en I Terzi, donde hemos reservado previamente. El local apenas ha cambiado, aunque por la fecha señalada hay una carta diferente y ya no cuelga la pizarra con los tres o cuatro platos del día. El menú es un poco más sofisticado, pero siguen preparando unos deliciosos pici, y los precios han subido… claro que ha pasado ya un tiempo, aunque nos parezca mentira!. La verdad es que el servicio es lento y no demasiado amable, quiero pensar que por ser un día excepcional, pero hace pocas semanas unos amigos, siguiendo nuestra recomendación,  han estado por allí y les ha ocurrido lo mismo. Es una pena, pero no podemos evitar que algunas cosas cambien!. Lo que permanece invariable es la ciudad, tan bella como siempre: las mismas tiendas con excelentes productos toscanos, el mismo lugar para tomar un café, un rincón donde esconderse… es una sensación extraña cuando se viaja desde otros lugares en los que se abren y cierran negocios con una rapidez sorprendente, o donde los viejos edificios desaparecen de la noche a la mañana, dejando un vacío inmenso, un solar desangelado que, tal y como están las cosas, nadie sabe que destino tendrá.

Con el estómago agradecido, decidimos dar una vuelta “de reconocimiento” a la Piazza, para comprobar su nivel de ocupación. Cuando la sombra de los edificios comienza a cubrir alguno de los ángulos, puede ser un buen momento para ocupar una posición privilegiada, sentados en el suelo como tanta gente lo hace. A mi lado, una joven aprovecha las horas para dedicarse a la lectura, en un idioma, por cierto, totalmente ininteligible. Hasta aquí llegan los ecos de la música y el redoble de tambores de los cortejos, que no cesan en su recorrido por la ciudad. Las horas transcurren lentas y los puestos que venden botellas de agua, sombreros y souvenirs para la ocasión, que se han situado en medio de la plaza, se van retirando poco después de las cinco de la tarde. Para entonces, la afluencia de público es mayor y el ambiente se anima mientras todos observamos impacientes el reloj de la Torre del Mangia.

Si algo hay que destacar en este evento, el del Palio, es la excelente organización. Cuerpos de policía, brigadas de limpieza municipal, servicios de socorro…jamás me he sentido tan segura entre una multitud, convencida de que ante el más mínimo incidente todo estaría bajo control. Como en el “making off” de una película o de un videoclip, las gradas comienzan a ocuparse- sólo por algunos de entre los más afortunados, familias de renombre o miembros importantes de las Contradas- y la Piazza recibe la llegada de mucha más gente de la que parece admitir. Pero es una falsa percepción, os aseguro que poco después, en los minutos previos al inicio de la carrera, los jóvenes seneses, que han acompañado los desfiles hasta su llegada a la Piazza, continúan entrando por un único pasillo central habilitado junto al Ayuntamiento, y no tienen reparo en ocupar el centro, aprisionados, dispuestos a vibrar con la emoción de la carrera.

Mientras, abanderados y miembros del cortejo, recorren la Piazza, deslumbrando al público con sus proezas y lanzamientos, siempre el mismo ritual… la recogida de las banderas y el redoble de tambores que preceden al lanzamiento de las enseñas, que arrancan suspiros de admiración entre el público. Nos hemos situado junto a la curva del Casato, uno de los puntos más complicados de la carrera, tan sólo superado por la famosa curva de San Martino donde suceden la mayor parte de las caidas – si el caballo llega sin jinete a la meta resulta igualmente vencedor- y algún desafortunado accidente.

Los servicios de limpieza municipal recorren la pista con grandes escobas de paja, para que quede libre del más mínimo obstáculo, que pondría en grave peligro a los participantes. El olor a tierra impregna el ambiente, mientras se apisona durante estos mismos preparativos, y cuando un cuerpo de guardia, a caballo, recorre las tres vueltas para comprobar el terreno, estremece la velocidad que alcanzan sin escuchar, ni por un instante, el sonido de los cascos sobre el terreno.

A estas horas comienza a sentirse la tensión, la impaciencia, el esfuerzo por mantenerse firme en el espacio conquistado, y también se advierten las consecuencias de algunos excesos: demasiadas horas bajo el sol de la Piazza, apenas una porción de pizza o un snack para comer… demasiado sacrificio para ocupar los primeros puestos, y la decepción de tener que abandonar su lugar justo antes del gran momento, en una de las camillas del servicio de socorro. Los sanitarios actúan con una celeridad impresionante y acceden a cualquier punto de la plaza con enorme rapidez, aunque advierten a quienes se niegan a abandonar su puesto, a pesar de la sensación de mareo o malestar, que una vez cerrada definitivamente la Piazza no podrán acudir de ninguna manera.

No es extraño que la tensión entre los miembros de unas y otras Contradas provoque algún pequeño enfrentamiento o discusión. Pero las normas de esta carrera son muy estrictas y cualquier mínimo incidente puede conllevar una amonestación o incluso la descalificación  o la prohibición de participar en la prueba. En la web de la ciudad de Siena pueden incluso leerse estas amonestaciones y resoluciones referentes al Palio, del mismo modo que al llegar a la ciudad encontramos, en grandes paneles, un bando municipal en el que se publican las normas que rigen el mismo.

Probablemente este Palio de agosto de 2011 no será recordado, afortunadamente, por la anécdota que ahora circula por internet y que cual paparazzi inmortalizamos a pocos metros de donde nos encontrábamos: la actitud poco decorosa de una pareja, turistas por supuesto -y no me aventuro en la nacionalidad para no herir susceptibilidades- desde la ventana de uno de los hoteles que ofrecen habitaciones con magníficas vistas a la Piazza del Campo. El revuelo entre el público resultó ciertamente divertido, y la reacción de aquellos que se encontraban en los balcones de las casas cercanas ha provocado que incluso alguien, con poco tino musical pero mucho sentido del humor, haya “compuesto” una canción relatando lo sucedido.

Per todo este revuelo se acaba cuando los caballos hacen su entrada en la Piazza. El público en las gradas comienza a pedir silencio, y la rivalidad entre las Contradas se advierte por los vítores y abucheos de unos y otros cada vez que las autoridades nombran a aquellas que participan en la prueba final. La tensión se contagia, atenaza los músculos, y parece que apenas se puede respirar entre la inmensa marea humana que ocupa el Campo. Tan sólo durante unos segundos se hace un silencio sepulcral, casi impensable entre 60.000 almas, y una explosión en el cielo- que provoca el vuelo de las numerosísimas palomas que habitualmente habitan la Piazza- precede a la explosión de júbilo y gritos de ánimo, cada cual hacia su favorito.

Sólo los seneses pueden comprender y vivir esta enorme rivalidad, el orgullo de pertenecer a cada una de las Contradas, con una intensidad casi inimaginable. Sin embargo, resulta muy fácil contagiarse de este ambiente e incluso tener un favorito. En nuestro caso, animamos al fantino de Leocorno (el Unicornio) que en las primeras dos vueltas se sitúa en los puestos de cabeza. Para nosotros tiene un significado especial: Leocorno fue el vencedor en el Palio de agosto de 2007, en cuya víspera prometimos que algún día regresaríamos a Siena para vivir la carrera.

La velocidad que alcanzan los hermosísimos ejemplares tan sólo permite apreciar una estela de formas y colores que pasa ante nuestros ojos, mientras a nuestros oidos llega el clamor ensordecedor del público. Tres estruendos en el aire dan por finalizada la prueba, que finalmente ha vencido la Jirafa. La alegría de unos se mezcla con el llanto y los lamentos de otros y la multitud se abalanza sobre el fantino ganador para llevarlo a hombros. Mucho antes de que las autoridades abran las vallas de acceso al centro de la Piazza, los jóvenes han comenzado a saltarlas para dirigirse a las calles y celebrar el triunfo. Finalmente, y viendo que nadie nos iba a sacar de allí, optamos por imitarles dando cuenta de una agilidad que creíamos perdida. Nos despedimos de una pareja americana, con quienes hemos compartido nuestras horas de espera y el espacio reducido cerca de la curva del Casato.

Una sensación de irrealidad me invade…habrá sido un sueño? Las horas de espera, la tensión y la emoción vividas, el sonido de tambores que aun resuenan en mi cabeza, los colores de los estandartes que ondean por toda la ciudad… de repente todo ha pasado, en apenas unos instantes. Comienzo a sentir cada músculo de mi cuerpo, el peso de mis piernas, de mis brazos, mientras nos abrimos paso entre las calles abarrotadas buscando una de las puertas de salida.

En Siena esta noche no termina. Volvemos la vista atrás con una nueva promesa: la próxima vez nos alojaremos en la ciudad, para disfrutar de esa noche mágica, de alegría desbordante, en la que no hay tiempo para el reposo.

Ferragosto en Siena (la víspera del Palio)

Ferragosto (15 de Agosto) de 2007. Atravesamos la Porta Camollia, quizá la más emblemática de las puertas de acceso en la muralla que rodea esta bellísima ciudad medieval. La puerta que acoge a todos los visitantes con una hermosa inscripción (Siena os acoge con un corazón más grande que esta puerta)  es también la puerta que mira a Florencia, eterna rival, sobre todo desde el siglo XIV cuando tras una epidemia de peste arrebató a Siena el dominio sobre toda la Toscana.
Apenas ha comenzado el día y las calles rebosan de actividad. Es Ferragosto, una de las fiestas más importantes en Italia, pero además en Siena es la víspera de la última, más importante y decisiva de las carreras de caballos conocidas como Il Palio.

Siena se engalana con los estandartes de cada una de las Contradas, los barrios en que se divide cada uno de los tres distritos de la ciudad. Las Contradas han sido en Siena algo más que una ordenación territorial. Asociadas a cada uno de los gremios que durante la Edad Media existían en la ciudad, sus vecinos se prestaban ayuda y protección, incluso los matrimonios se celebraban siempre entre miembros de las mismas…aunque supongo que ésto ha cambiado a lo largo del tiempo. Otra de sus misiones fue la de evitar que se cometieran delitos y de hecho, aún hoy, se dice que Siena es la ciudad con menor índice de criminalidad. Sea como fuere, lo que nos recibió en Siena fue una oleada de luz y color, de alegría rebosante, que nos transportó a tiempos pasados como en ningún otro lugar puede suceder.

El aspecto de sus calles ha permanecido inalterable, la Via di Camollia se une a la de Montanini hasta llegar a la Piazza Salimbeni, donde los Palazzos renacentistas albergan hoy la sede del banco más antiguo de la ciudad, el Monte dei Paschi, y de ahí a Banchi di Sopra, una de las arterias principales donde los seneses acostumbran a dar su passeggiata vespertina. Llegamos hasta Via di Cittá, rebosante de actividad comercial, que rodea la magnífica Piazza del Campo donde un sol abrasador propio de la fecha  nos inunda de repente. No cabe un alma en la Piazza, y las gradas que se han habilitado para ver la famosa carrera no permiten admirarla como se merece… pero no importa, ya habrá otra ocasión. Nos parece increíble que alguien pueda soportar varias horas de pie en el centro de la Piazza para vivir la emoción de esa brevísima experiencia, tres vueltas en dos minutos,  que dará la victoria a uno de los caballos y la gloria a la Contrada a la que representa.

Il Palio es una fiesta sorprendente que atrae cada año a miles de turistas, pero sobre todo es una fiesta de y para los Seneses, quienes la viven con un fervor inusitado. Los vecinos y miembros de las Contradas toman la  calle, celebran cenas de hermandad y disfrutan de cada minuto en esos días y noches del verano. Los demás somos meros espectadores, pero es imposible no contagiarse de la alegría, emocionarse con los desfiles, con el colorido de los trajes y sentir el redoble de los tambores que en esta fecha se convierten en banda sonora de la ciudad.

No sé cuantas veces recorrimos las mismas calles, a la sombra y cobijo de las viejas edificaciones que nos protegían del calo, nada extraño en Ferragosto. Era imposible dejar de admirar el inmenso patrimonio cultural de la ciudad. Compramos una entrada conjunta para varios lugares de interés, entre ellos el Museo dell’opera, la Cripta, el Baptisterio y el Duomo que además lucía espléndido con los estandartes de las Contradas en su interior, a pesar de que su mayor riqueza, el maravilloso suelo de mármol, permanece oculto en esas fechas y sólo es posible verlo al descubierto desde finales de agosto a finales de octubre.

El cansancio y el hambre arrecian, asi que siguiendo las indicaciones de mi guía de viajes, busco un lugar recomendable y barato para comer. Nos cuesta encontrar la Via dei Termini, y sin embargo está tan cerca de Il Campo, pero damos una y otra vuelta por las callejuelas de Siena… La Enoteca I Terzi es un local pequeño y agradable, con techos abovedados y una buena selección de vinos. La carta contiene algunos antipasti y platos fríos, y en una pizarra los platos del día, de pasta. Es aquí donde probé por primera vez los famosos pici toscanos, una especie de spaguetti gruesos hechos a mano, magníficos con un ragú a base de ave.

El aroma intenso del café nos envuelve al traspasar las puertas de Nannini, en Banchi di Sopra, mezclado con el de los pasteles recién hechos. Imposible no sucumbir a la tentación… es casi mi lugar favorito de Siena y el primero en visitar cuando he vuelto!. En invierno la ciudad se vuelve más tranquila. Los estudiantes, Siena es además una ciudad universitaria, buscan un lugar al sol en la Piazza del Campo, o llenan los bares para tomar una cerveza a la hora del aperitivo de la tarde.

No me hubiese marchado de la ciudad y creo que volveré otro Ferragosto para vivir desde la víspera la plenitud de la fiesta… estoy segura. Antes de irnos entramos en un forno para comprar algo de pan y unos trozos de pizza, mientras en la calle el ruido ensordecedor de los tambores y los gritos de júbilo de la gente acompañaban el desfile. “E la festa della lupa” nos indicó la hornera. La Lupa (la loba)es una de las Contradas de Siena, en su estandarte aparece la figura de la loba que amamantó a Rómulo y Remo (se dice que fueron los hijos de Remo, Senio y Ascanio, quienes fundaron la ciudad) y cuyo patrón es San Roque, festividad que además se celebra el 16 de Agosto.

Dicen que no hay dos sin tres, yo ya he cumplido ese número de visitas a Siena, asi que añado: ni cuatro… porque sigo atrapada por el ambiente, por el calor y por la historia de la que es para mí una de las ciudades más bellas del mundo.

Liebster Awards Dreaming Holidays

¿Liebster queee? Esa ha sido la primera reacción. Liebster Awards, si señor.

La nominación nos llegaba mediante notificación de Facebook: El avión de papel te ha mencionado. Sorprendidas y agradecidísimas aceptamos este pequeño reto cuyo fin no es vencer ninguno de esos nombradísimos concursos sino, por encima de todo, apoyar y compartir cualquier blog, por modesto que sea, entre los propios bloggers. Ningún premio es tan valioso como el cariño de los compañeros.

Aquí van las respuestas a las 11 preguntas que nos planteaba El avión de papel:

1.¿Cuál es el origen del nombre del blog?

Eva: a eso deberá contestar Marina, que fue quien lo eligió. En mi caso me parece acertadísimo pues, como la mayoría de los mortales, tengo que esperar a mis vacaciones para llevar a cabo mis sueños viajeros.

Marina: Buscaba algo con gancho, y en mi caso que me representara… y como estoy todo el día soñando con mi próximo destino, pues así se quedó.

2. ¿Por qué escribes?

Eva: por mi necesidad innata de narrar, también por recuperar, extraprofesionalmente,  mi profesión de periodista.

Marina: Para compartir todo lo que sé, quedármelo todo para mi no tendría gracia.

3. ¿A quién le escribes?

Eva: a quien tenga el gusto de leerme. A quienes viajan y buscan consejos e información, pero también a todos aquellos que no pueden hacerlo y que, a través de la lectura, son capaces de trasladarse a otros lugares.

Marina: A todos aquellos que busquen un rato de distracción y consejos para viajar gastando poco.

4. ¿Qué es lo mejor y lo peor de tener un blog?

Eva: lo mejor, disfrutar contando lo vivido. Lo peor, la cantidad de tiempo y energía necesarios para mantenerlo vivo, la frustración por no disponer siempre de ambos.

Marina: La satisfacción de saber que estás ayudando a alguien. El tiempo que te consume y que la gran mayoría de las veces el esfuerzo no se ve recompensado.

5. ¿Mejor un buen texto… o una buena foto?

Aquí lo tenemos claro: para una el texto y para la otra la foto…. suponemos que no hace falta que os digamos a quien corresponde cada respuesta.

6. ¿Alguna vez te han mirado raro cuando dices que eres blogger o que tienes un blog de viajes?

Eva: Esta pregunta me encanta… jajaja. Raro no, con sorpresa a veces. Os contaré algo: cuando me alojo en algún pequeño hotel o B&B, cuando voy a un restaurante etc. solo cuento que tengo el blog cuando ya he pagado la cuenta. No os imagináis sus caras… “esperamos que te haya gustado” ¡The power of blogs!

Marina: Si, la gente cree que me regalan cada viaje que hago por la pata. Es algo que no soporto. También me molesta cuando piden que vaya a hacer trabajillos gratis.

7. Si te tuvieses que quedar a vivir en alguno de los lugares que has visitado, ¿cuál sería?

Eva: preferiría moverme constantemente, aunque un retiro en La Toscana no me importaría , la verdad.

Marina: Mykonos. Siempre digo que si me toca la lotería me compraré una casa allí.

8. ¿Cuál fue ese viaje o experiencia horrible que cada vez que recuerdas te hace sudar frío?

Eva: afortunadamente, ninguno.

Marina: Una vez, viajando de Bilbao a Venecia, nos dijeron que el avión no podía aterrizar en Bilbao para recogernos debido al mal tiempo. Nos trasladaron al aeropuerto de Biharritz en autobús y un vez allí al final, nos cancelaron el vuelo, dejándonos tirados a las 2 de la mañana. Ni que decir que todo esto resumido en 2 líneas en la realidad se tradujo como horas de espera.

9. ¿Qué tiene que tener un destino para que te resulte atractivo?

Eva: arte a raudales ¡y buena comida! Y sus gentes, claro, sus gentes…

Marina: Una buena gastronomía, buenos mercados y sitios atractivos para hacer fotos.

10. Misiles norcoreanos amenazan con destruir todo, menos un edificio, una ciudad, un espacio natural y un país. La decisión has de tomarla tú. ¿Qué salvarías?

Eva: esto no es una pregunta, es una p… La Catedral de Siena o la de Milán -¿no pueden ser las dos :(?-Venecia, La Val D’Orcia y España.

Marina: La mezquita de Ortaköy en Estambul, Budapest, y Japón

11. ¿Cuál es esa foto que te hace sentir orgulloso/a de haber apretado el botón?

Pregunta para Marina…

 

Nos ha encantado responder al cuestionario de nuestro blog amigo. Lo hemos pasado genial, de verdad.  Pero ahora queda lo más difícil…

Nuestros nominados a los Liebster Awards son:

Pauykasia

Con algas en la maleta

Pack and click

El mundo Ok

Los pobres también viajamos

 

Y éstas son las 11 preguntas que hemos preparado para nuestros

nominados a los Liebster Awards:

  1. ¿Desde cuando escribís en vuestro blog?
  2. Si tuvierais que quedaros con uno de los destinos que habéis visitado, ¿Cuál sería y por qué?
  3. ¿3 cosas que no pueden faltar en vuestro equipaje?
  4. Cuando viajáis, ¿Sois más de planificar todo al milímetro (Planificar rutas, mirar donde ir a comer…) o preferís improvisar?
  5. ¿Cuánto tiempo le dedicáis a vuestro blog?
  6. ¿Ha habido algún destino que os haya “decepcionado” y cuál os ha sorprendido o gustado más de lo esperado?
  7. Turismo cultural, gastronómico, de playa, aventura o naturaleza… ¿Con cual os quedáis?
  8. ¿Con cuanta antelación organizáis vuestros viajes?
  9. ¿Dónde te/os gustaría llegar con el blog?
  10. Lo que más os gusta y lo que menos del mundo blogger (Aquí hay que “mojarse”)
  11. ¿Cuál es vuestro sueño viajero por cumplir?

 

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Comiendo en… Miss Can (Lisboa) ¿Quién dijo que no se puede comer bien “de lata”?

 

Aquí estamos de nuevo, viajeros, y lo hacemos con una review de Miss Can, uno de los sitios que más gratamente me ha sorprendido de todos los viajes que he hecho. La escapada a Lisboa fue tan express e improvisada, que por primera vez no me dio tiempo siquiera a echar un vistazo a sitios donde poder llenar el estómago.

Llegamos el viernes a primera hora y el hambre empezaba a apretar, mientras caminábamos por el pintoresco barrio del castillo de San Jorge. cuando dimos con este lugar: ya que iba sin referencias no me apetecía meterme en algún sitio demasiado concurrido (¿Trampas para turistas? No, gracias) y Miss Can parecía ser la opción perfecta: Apenas un par de mesas diminutas en la acera, una carta reducida (Hay quien dice que menos es más) y buen precio… What else?

 

¿Qué puedo comer en Miss Can?

“No he venido hasta Lisboa para comer atún en lata” es lo que pensaría cualquier persona normal, pero, ¿Y si te digo que Miss Can elabora sus propias conservas? Tienes para elegir entre Atún, Caballa, Sardinas y el producto nacional portugués por excelencia: el bacalao, en aceite de oliva o picante. Además, puedes acompañarlas de otros entrantes y tapas como aceitunas, ensaladas y por supuesto una buena copa de vino.

Nosotros pedimos una ensalada de tomate, una conserva de atún en aceite picante, una conserva de sardinas en aceite de oliva, aceitunas y pan hecho en casa.

Todo esto junto a un par de copitas de vino no nos costó más de 15€.

El sitio está bien si queréis comer en plan de tapeo, sin parar demasiado tiempo, aunque la verdad que en la terraza se estaba que daba gusto con el sol.

La atención del personal fue correctísima y no faltaron las típicas bromas de Real Madrid vs. Barça cuando les dijimos que éramos Españoles.

Si queréis probar las conservas de Miss Can pero no podéis desplazaros a Lisboa, estáis de suerte: Cuentan con tienda online donde podéis realizar vuestro pedido para que os llegue cómodamente a casa. Podéis echar un vistazo aquí.

 

Miss Can está en: Largo do Contador Mor 17, 1100-160 Lisboa, Portugal

Silencios en mi camino, relato de un peregrino en el Camino de Santiago Francés

El Camino de Santiago es, a buen seguro, uno de esos viajes (físico y/o espiritual) que todos habéis pensado hacer en algún momento.

Han pasado ya casi cuatro años desde que llegó a mis manos un ejemplar de Silencios en mi camino, de Graciano Granja, cuando publiqué esta reseña en mi antiguo blog “De viajes y libros”. Lo leí en las calurosas tardes de verano, junto al lago de Iseo (Italia), y lo recupero ahora que quizá muchos de vosotros estéis pensando en recorrer el Camino de Santiago Francés, probablemente el más transitado y conocido.

Esto es lo que escribí en aquel momento. Espero que os anime a leer la experiencia de su autor quien, cumplida la jubilación, decidió emprender este viaje tan especial. Esto demuestra que, a pesar de su dureza, el Camino de Santiago solo requiere de unas buenas botas y una enorme fuerza de voluntad.

Aquella tarde de verano escribí…

Estiro las piernas en el sofá, suerte que es bastante grande, mientras levanto la tapa del iPad, me remuevo un poco buscando una postura cómoda para el cuello sobre el cojín y esbozo una sonrisilla escéptica mientras me digo: vamos allá.

Es una hora perfecta para la lectura. Fuera el sol pica de lo lindo, las chicharras cantan con fuerza y en la casa reposa todo el mundo, incluso el perro que, lejos de intentar compartir el sofá con nosotros, prefiere buscar el frescor en las baldosas del suelo.

Como nunca he negado que soy una persona llena de “prejuicios lectores” confesaré que mi primer pensamiento ha sido: vaya, otro que hace un viaje y quiere contarlo… Aún así, decido acometer la tarea con cierta profesionalidad y sacudirme esta suerte de vicios que la pueden entorpecer. De hecho ni siquiera he leído la nota de prensa que me adjuntó la editorial (Bubok) para evitar de este modo cualquier injerencia en mi propia lectura.

Ya que estamos con las confesiones, continuaré diciendo que a pesar de la gran cantidad de libros y guías sobre el Camino de Santiago publicados jamás he leído ninguno. Debe ser porque nunca me he planteado llevar a cabo tan valiente tarea. A veces, al salir a la calle me he cruzado con algún peregrino pues, curiosamente, el camino pasa a pocos metros de mi casa, no en el mismo recorrido del autor (Camino francés, de Roncesvallles a Santiago). De hecho, desconocía hasta hace poco la existencia de un albergue para peregrinos en la noble Villa de Portugalete (Vizcaya).

La imagen, no obstante, es idéntica: pertrechados con grandes mochilas, apoyados sobre un bastón y en ocasiones con el gesto de cansancio; procedentes de cualquier rincón del mundo, lo noto en sus rostros y como no en su intento por hacerse entender en un español chapurreado. A veces te paran para preguntar si van en la dirección correcta y el inglés de andar por casa o los simples gestos son suficientes.

Algo debe tener el Caminode Santiago, me he planteado, cuando atrae a miles de personas, cuando hay quien atraviesa  océanos para llegar hasta aquí. Y comparto con el autor- Graciano Granja- la idea de que no hay un único motivo para realizarlo, que los motivos religiosos en el origen del mismo han dejado paso a tantos otros, espirituales o no, y tan válidos como el primero.

“Silencios en mi camino” es un extensísimo  y detallado diario de las 43 etapas que Graciano Granja recorrió en el año 2009, desde Roncesvalles a Santiago, completando el recorrido conocido como ” el Camino francés”. Pero es además un libro bien documentado, que ofrece de forma sencilla una gran cantidad de información histórica y detalles para quienes, como en mi caso, sin ser unos grandes entendidos en historia del arte somos capaces de disfrutar de la belleza y las joyas arquitectónicas que se encuentran en el Camino de Santiago.

Hace pocos días, mientras leía sobre una de las etapas del Camino de Santiago, en la que Graciano Granja pasaba por Frómista, no pude evitar una sonrisa (a veces pienso que es mejor que nadie me vea leer, pues pueden llegar a pensar que “no estoy muy bien de la cabeza”, ya que soy incapaz de hacerlo con el gesto impasible) Pocos meses atrás, en una escapada de fin de semana, estuve visitando esa misma población y puede disfrutar también de la belleza de sus iglesias. Diría mas, es muy probable que me haya sentado a tomar algo en la misma terraza que detalla el autor, cerca de la iglesia de San Martín.

A pesar de que ya estaba bien entrada la primavera, soplaba un viento frío e incluso habían caido unas gotas. Recuerdo perfectamente los comentarios con mis compañeros de viaje acerca del enorme sacrificio que suponía recorrer el Camino de Santiago. Pero también sentí cierta envidia cuando, sentados en las escaleras de la Iglesia de Santa Maria la Blanca (Villalcázar de Sirga) un grupo de peregrinos nos pidió que les hiciésemos una foto. Me dió la impresión de que no se conocían de antes y que habían coincidido en el Camino; por un lado un grupo de chicos, aragoneses deduje por su acento, y por otro tres chicas que me aseguraron que desde hacía algunos años dejaban a sus maridos en casa durante 10 ó 15 días y recorrían un tramo del camino…”Santo remedio para la convivencia conyugal”- me aseguraron.

Como, repito, no he leído otros libros sobre el Camino de Santiago, ni guías ni diario alguno, no tengo referente con el que comparar éste. Tan solo puedo decir que su lectura me ha resultado de lo más entretenida, “leo sobre un viaje mientras estoy de viaje”- pienso, divertida- aunque el mío sea mucho más reposado.

Si bien se ofrecen consejos, basados en la experiencia personal, para todos aquellos que en algún momento hayan pensado o decidido emprender tal empresa, se trata al fin de eso: el relato una experiencia personal, pues como he dicho infinidad de veces “no hay un único viaje sino tantos como viajeros”, y esto mismo sirve para el Camino de Santiago, a pesar de las experiencias y los lugares comunes, el que realiza cada uno es único, personal y diferente.

Pensándolo bien, tenemos mucho en común en nuestros planteamientos, pues ambos ofrecemos una visión totalmente subjetiva de aquello que vemos y vivimos. Para ofrecer únicamente direcciones de interés, recomendar restaurantes o visitas “de obligado cumplimiento”- que también- ya existen cientos de libros, guías y blogs. Sólo algo, importante, en lo que nos diferenciamos: yo jamás ofreceré reflexiones de carácter ideológico, y menos de un modo tan abierto (¿ o quizá es de agradecer tal sinceridad?), sobre todo porque no tengo muy claro que aporten nada al relato. Si bien las conversaciones mantenidas por Graciano Granja con amigos o desconocidos sobre la política o los políticos españoles tuvieron lugar en esos días sigo preguntándome por el sentido que tiene su inclusión, ¿ adoctrinamiento?, cuando en realidad puede disgustar a muchos potenciales lectores.

A pesar de todo esto tengo que reconocer que el libro es muy recomendable para todos aquellos que hayan pensado en algún momento emprender tan valiente camino pero también para quienes, como yo, decidan hacerlo desde la comodidad del sofá. Mi admiración, por supuesto, por el valor y la determinación de aquellos que, como Graciano Granja, dejaron atrás la primera juventud y aun así acometieron el reto. Quizá en un futuro yo haga lo mismo… ¿Quién sabe?