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Dublín, entre birras y Leprechauns

Tierra de castillos, impresionantes acantilados y casa natal de la Guiness: Irlanda se ha ganado el sobrenombre de ‘Isla esmeralda’ gracias a las constantes lluvias que hacen que sus campos sean los más verdes (Más que la hierba del vecino) del mundo. Un destino ideal para viajar en familia debido a la gran cantidad de zonas rurales, perfecto para viajar en bicicleta y para los amantes de fotografía y naturaleza. Pero como ahora mismo no tenemos mucho tiempo… haremos una primera parada en la capital: Dublín.

Actualmente Dublín es una de las capitales más visitadas debido a su ambiente joven, una buena relación calidad-precio y una oferta cultural para todos los gustos. Además, hay una gran afluencia de vuelos desde el resto del continente.

Si hay algo que no te puedes perder en tu visita a Dublín, es Temple Bar. El barrio más antiguo y famoso de la ciudad, donde podrás encontrar esas típicas tabernas en madera haciendo esquina que tantas veces hemos visto en las postales… Si pasas por allí los miércoles o sábados por la mañana podrás disfrutar de un brunch o una comida en el Temple Bar Food Market, donde encontrarás una infinidad de especialidades de todo el mundo 100% biológicas (Ojo a los precios porque algunas cosas pueden ser algo caras). Además, también hay otros mercados de arte, moda o artesanías, siempre en la misma zona. De noche, se convierte en punto neurálgico de la vida nocturna de la ciudad.

Para los amantes de la naturaleza más que aconsejable es el Phoenix Park,  el parque más grande de Europa, lo ideal para recorrerlo es alquilar una bicicleta (1 hora = 5€). No es una visita imprescindible, pero si queréis relajaros un poco y desconectar del bullicio de la ciudad, un paseo no os vendrá mal. Además, dentro se encuentra el Zoo de Dublín (Una visita ideal si viajas con niños, aunque nosotros no compartimos estas actividades). Otro espacio verde del que podemos disfrutar en Dublín es es el parque de Merrion Square, donde está situada la estatua dedicada a Oscar Wilde.

Para los amantes de la historia más que recomendable visitar la universidad Trinity College, la más antigua de Irlanda, fundada en el año 1592. La biblioteca, posee una colección de más de 3 millones de libros, repartidos en ocho edificios. La entrada cuesta 9€.

Además de poseer un patrimonio histórico notable, Dublín ha sido declarada ciudad de la Literatura por la UNESCO. Casa de dramaturgos, poetas y otros artistas de las letras, la capital irlandesa está llena de puntos de interés dedicados a famosos escritores, como estatuas, monumentos o sus casas natales, además de varios pubs donde semanalmente se organizan sesiones de lectura u obras teatrales. Wilde, G. Bernard Shaw, Samuel Beckett y, como no, James Joyce (icono indiscutible de Dublín) son motivo más que suficiente para seguir una auténtica ruta literaria.

Y no podíamos saltarnos la ‘Guiness Storehouse’, el Disneyland de los amantes de la cerveza, donde podrás aprender todo sobre la elaboración de la cerveza negra más famosa del mundo. Además, la entrada incluye una consumición que podrás disfrutar en la terraza panorámica del 7º piso. Es recomendable reservar con antelación para poder acceder sin tener que hacer cola. Hay audioguías en español por 1€.

No podemos dejar pasar la oportunidad de conocer  algún castillo. Recomendado el de Malahide, muy cerca de Dublín, y uno de los más antiguos y mejor conservados de Irlanda. Además, mejor aún que el castillo en si, son sus impresionantes jardines que bien merecerían una visita aparte, excusa perfecta si no queréis pagar los 12€ que cuesta la entrada al castillo. Si disponéis de poco tiempo y no tenéis intención de moveros de la capital, el castillo de Dublín (La antigua sede del gobierno británico en Irlanda) puede ser una buena opción, aunque pocas partes del castillo original quedan en pie.

¿Alguna vez pensaste en ir de fiesta a una iglesia? Estás de suerte porque existe una vieja iglesia reconvertida en pub. Se llama ‘The Church‘ y está situado muy cerca del museo nacional del Leprechaun.

Y como no, no puedes dejar pasar la oportunidad de visitar Dublín durante el Festival de San Patricio, todo un clásico Irlandés.

 

 

 

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