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Italianos por el mundo (Restaurantes)

Italianos, los encontraréis allá donde vayáis. Nos referimos a restaurantes, naturalmente.

Seamos sinceros. Todos viajamos con la intención de conocer las costumbres de países diversos y esto incluye, por supuesto, la gastronomía, pero ¿Cuantos de vosotros no os habéis cansado de repetir una y otra vez los mismos platos o de tener que pagar una fortuna para comer mínimamente bien? Que levante la mano el que nunca haya dicho durante un viaje “Me muero por una pizza o un plato de pasta. Me muero por ir a un italiano”. Además es apuesta segura si viajáis con niños.

Seguramente la cocina italiana sea una de las más “globalizadas” y por tanto encontrar restaurantes italianos en casi cualquier lugar del mundo es tarea fácil. Esto se explica por el fenómeno migratorio que en el siglo pasado – y de nuevo en estos últimos años de crisis económica-  llevó a miles de italianos hasta América y por supuesto al resto de Europa.

Si bien la cocina italiana es admirada y conocida en todo el mundo también ha sido maltratada por las franquicias y los locales pseudo-italianos de comida rápida. Distinguir un italiano auténtico de otro que no lo es es sencillo si habéis viajado mucho a Italia. De lo contrario siempre os podrán dar “gato por liebre”.

Sin ánimo de ofender a nadie, no soy capaz de pasar una semana seguida comiendo filete empanado- por muy Schnitzel que lo llamen- y salchichas en Austria (que me gustan, conste, especialmente en los puestos callejeros). En Francia hay opciones pero ¿A qué precios? Adoro las Crêpes y en París es posible encontrar muy buenos restaurantes de cualquier nacionalidad ¡También italianos!

Incluso aquí, cerca de casa, cuando salgo a cenar voy a mi italiano preferido, La Trattoria Napoletana. Al final , he acumulado un montón de tarjetas de restaurantes italianos en otros países europeos. Os recomiendo algunos que me han gustado especialmente.

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN FRANCIA

La Dolce Vita (París)

En la Rue Michel Chasles, a un paso de la Gare de Lyon (Ojo, porque si buscáis La Dolce Vita París os aparecerán unos cuantos y no guardan relación con este) Es de los primeros que visité allá por el año 2002 y regresé en el 2010, ya que en ambas ocasiones escogí el mismo hotel, junto a la estación.

Italiano auténtico a pesar de que los camareros os hablen en francés. La familia propietaria procede del sur de Italia. La primera vez que estuvimos transmitían un partido de fútbol en televisión (jugaba un equipo italiano, por supuesto) y en algún momento temimos por los platos cada vez que había una jugada “peligrosa”. Raciones abundantes de pasta y buenas pizzas. Es cierto que la primera vez nos gustó más que la segunda, pero es que en el 2010 ya habíamos viajado a Italia en más de una ocasión y “las comparaciones son odiosas”.

 

Marco Polo (Saint Martin de Ré- Ille de Ré)

Vale, no recuerdo si eran italianos auténticos y leyendo las últimas opiniones sobre este lugar me estoy quedando atónita. Nosotros comimos estupendamente y me acuerdo de que el personal fue amabilísimo (su propietario nos explicó como debíamos pedir un café cortado en Francia, y por cierto el café era bueno) Excelente Lasagna y Tiramisú.

El local está situado en el puerto de la localidad de Saint Martin de Ré, una de las más visitadas de la isla. Es un pueblo encantador lleno de tiendas glamurosas y de ambiente marinero. Por supuesto que encontraréis restaurantes de pescado y marisco pero seguramente no aptos para todos los bolsillos. En aquel viaje, además, había “gente menuda” a bordo, así que un italiano nos pareció la mejor opción.

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN AUSTRIA

Al Borgo (Viena)

Creo que podría afirmar, casi sin dudarlo, que este es el mejor de todos los restaurantes italianos que he probado hasta ahora, mejor incluso que los que he frecuentado en la mismísima Italia. Aúna la mejor materia prima con una cuidada elaboración en los platos y el ambiente elegante de la capital austriaca.

No en vano su propietario, Carlo, es originario de la Emilia Romagna, seguramente la región italiana en la que mejor se come.

Leyendo algunas opiniones acerca del local, y teniendo en cuenta que estaba cerca de nuestro hotel, en el distrito 1, dudaba entre ir o no (ya sabemos que sobre gustos no hay nada escrito y yo siempre leo las opiniones escritas en italiano en primer lugar) Me alegro de haber ido finalmente, ya que la experiencia fue tan buena que decidimos repetir.

Se puede tomar un Spritz (aperitivo italiano) mientras esperas la cena. Para los amantes del vino la bodega es variada y buenísima (y no más cara que en Italia) y si habéis pedido una bebida no tendrán reparo en serviros agua del grifo, sin cargo claro.

La cuenta, de lo más ajustada en cuanto a relación calidad/precio. Teniendo en cuenta además la ubicación céntrica y el hecho de que el restaurante sea frecuentado por celebridades, italianas y no, que visitan la ciudad (Encontraréis fotos enmarcadas de muchos famosos comiendo allí) Pero ¿Cuánto? -os estaréis preguntando- En su web podéis ver los precios e incluso hay un menú del día (solo a mediodía) por menos de 12€ .

Sobre lo bonito que es el local podría hablaros largo y tendido pero mi recomendación es que lo visitéis en vuestro próximo viaje a Viena.

Solo dos apuntes: es más que recomendable reservar y no olvidéis incluir la propina (alrededor de un 10 %) a la hora de pagar tanto si lo hacéis en efectivo como si usáis vuestra tarjeta de crédito. Esa es la costumbre en Viena.

An der Hüben 1, 1010 Wien

 

Pasta e Vino (Salzburgo)

Mezcla de charcutería y taberna donde las opciones, tal como su nombre indica, se reducen a escoger entre una fuente de “antipasti” (embutidos, quesos y encurtidos) o un plato de pasta preparada de 2 formas distintas, acompañados del vino de la casa (Advierto, raciones enormes)

El local, diminuto, vende además los productos de charcutería, pasta fresca o postres para llevar (excelente Tiramisú) de modo que es frecuente que los clientes se acerquen al mostrador a comprar mientras otros ocupan las mesas a la hora del almuerzo.

Regentado por tres jóvenes napolitanos, propietarios además de otro restaurante (La Bruschetta) que no visitamos, ya que “Pasta e Vino” quedaba muy cerca de nuestro hotel.

Wolf-Dietrich-Straße 31, 5020 Salzburg

 

La Cantina-intermezzo italiano (Innsbruck)

Acudimos en busca de un auténtico café italiano (el que servían en nuestro hotel no era muy bueno) y descubrimos que además ofrecían el “Plato del día”. Por su ubicación , en el centro de Innsbruck, es frecuentado por quienes trabajan en oficinas cercanas, a la hora de la comida.

Otra vez tenemos que advertiros del tamaño de las raciones. Nosotros habíamos pedido un entrante para compartir y dos platos, pero cuando vimos las raciones servidas en fuentes, en las mesas vecinas, rectificamos nuestra comanda ¡Menos mal!

Todo buenísimo y los dulces de escándalo, así como el café. Además el local ofrece ( los jueves, a partir de las 18:30) el típico aperitivo italiano: una bebida acompañada de un variado buffet libre. El personal, joven y amabilísimo, italiano ¡Claro!

Sparkassenplatz 2, 6020 Innsbruck

 

Die Pizzerei (Innsbruck)

Aquí va uno fifty-fifty. Lo había buscado por internet antes de mi viaje y acudimos en nuestra primera noche en la ciudad. En su web se definen como restaurante original italiano y parte del personal lo es.

El local es muy agradable y bien decorado, y la verdad es que tanto la pasta como las pizzas están buenas. Como curiosidad aquí vi por primera vez  como ponían “para llevar” la pizza que los comensales no eran capaces de terminarse (después observé esto en otros restaurantes y pizzerias de Austria) y pensé que en España estaría “mal visto” o que alguien podría tildarlo de “cutrez”. Sinceramente me pareció una actitud más racional, la de no desperdiciar y tirar a la basura comida en perfecto estado. Creo que ahora esta costumbre se ha extendido también a nuestro país, al menos a algunos locales, de la misma manera que ya no nos da “corte” llevarnos la botella de vino que no hemos acabado.

Bozner Platz 6, 6020 Innsbruck

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN ESPAÑA

La Piccola Trattoria (Madrid)

Literalmente Piccola, esta pequeñísima Trattoria en la zona de Anton Martin ha sido una de las mejores experiencias gastronómicas en una escapada reciente a la capital. Teníamos reserva previa ya que, con tan pocas mesas, es casi imposible encontrar una libre sin reservar ¡Y por nada del mundo queríamos perdérnoslo!

Directamente del sur de Italia, desde la bella región de Puglia, Giuseppe nos hizo disfrutar de la comida y de la charla. Es complicado decidirse carta en mano, pero no hay posibilidad de errar y además siempre hay algún plato fuera de la misma, como los “involtini” o “boconccini”, pequeños bocados de berenjena, queso y algún ingrediente secreto 😉 por los que nos dejamos seducir.

La burrata es excelente y la pasta sublime. Para probar la pizza (que nos han asegurado las “buenas lenguas” que es de lo mejorcito) ya no quedaba sitio en el estómago. Siendo sinceras, si, un pequeño hueco si quedaba, pero estaba reservado para el postre.

Una botellita de Primitivo del Salento para acompañar, siguiendo el consejo de Estela (el otro 50% de la Piccola Trattoria) y solo cuando estábamos acabando el postre nos dimos cuenta de que no habíamos sacado ni una foto para el blog. Tiramisú, Cannoli sicilianos y una tentación de chocolate de cuyo nombre ni me acuerdo.

La Piccola Trattoria está en la Calle Torrecilla del Leal, 15 (Metro Anton Martin)

 

Pizza Mascalzone (Madrid)

Vale, es Italo-argentino, pero las pizzas están buenísimas. En el Madrid de los Austrias (Calle Cervantes, 1) una de las zonas más bonitas de la ciudad, podréis degustar sus pizzas, ensaladas y algunos platos como la Parmigiana, de la que nos declaramos muy fans.

Un placer auténtico, comer la pizza con Speck (una especie de jamón ahumado) del que tanto hemos disfrutado en nuestros viajes por el Norte de Italia, especialmente en la región del Trentino. Además, justo enfrente, encontraréis Pastamascalzone, donde comprar pasta fresca y una enorme variedad de embutidos y otros productos italianos.

 

Esperamos que tengáis ocasión de ir probando nuestras sugerencias. Ya veis que el post sigue creciendo, así que lo actualizaremos cada vez que descubramos algún local nuevo que nos haya gustado especialmente

Y vosotros ¿Cuántos italianos por el mundo conocéis? ¡Seguimos esperando vuestras recomendaciones y experiencias!

 

 

 

París: Día 2

El despertador suena sobre las 8, y tengo que reconocer que a pesar del cansancio acumulado no he dormido muy bien, la almohada era demasiado baja para mi gusto y tengo algo de dolor de espalda. Pero no importa porque hoy es ¡El día! Y os preguntareis… ¿El día de qué? Bueno, hoy tendrá lugar le evento por el que hemos hecho este viaje: #HansZimmerLive en el Palais Des Congrés 😀

Si, en esta familia estamos un poco “de la olla” y creo que ya sumamos unos cuantos viajes para ir a conciertos. El espectáculo empieza a las 14.00 así que tenemos tiempo para dar un paseo por la mañana. Bajamos a desayunar a un Costa Coffee, situado prácticamente frente al hotel donde nos alojamos en nuestro último viaje a París (Enero 2016, siempre para otro concierto…) y el café no está tan mal… viviendo en Italia no se pueden pedir peras al olmo.

Terminado el desayuno volvemos al hotel a recoger todo y hacer le check-out. Sacamos las tarjetas de embarque para el vuelo de la noche y dejamos las maletas en la consigna. Decidimos encaminarnos a la zona Montmartre y el Sacre Coeur, ya que es una de las zonas de París que aún no he podido visitar (y eso que es la cuarta vez que vengo). El cielo nos mira amenazando lluvia, pero de momento nos da tregua. Tomamos la línea verde del metro hasta la parada que conecta con el funicular y nada más salir me extraña que no haya tantos turistas para la zona que es.

Nada más salir del metro nos encontramos con la Place des Abbesses

Paseamos por algunas calles y como siempre me paro a hacer fotos.

Establecimientos en Montmartre

Tomamos el funicular para subir al Sacro Coeur. Debo admitir que la panorámica desde allí me ha decepcionado un poco, había leído en varios blogs que las mejores vistas de París estaban allí… creo que tenía demasiadas expectativas. La Basílica es preciosa e impresiona aún más en vivo, pero es difícil hacer fotos porque solo veo cabezas y gente que pasa por delante. Continuamos callejeando y me llega un olor que hace que mis tripas empiecen a dar un concierto. No se por que, en casa como poco, pero cuando voy de viaje siempre tengo hambre…

Sigo el rastro al más puro estilo perro de caza y me topo con una heladería-crepería que además tiene un puesto de… ¡Perritos Calientes! Pero nada de esos hot-dogs americanos de pan blando y salchichas de sobre. Esto son enormes baguettes rellenas con salchichas frescas condimentadas con especias y cebolla frita. Toda una delicia por 7€, el sitio se llama ‘Tutti Sensi” y ojo porque tienen dos locales en París, pero sólo uno vende los bocadillos. Decidimos comprar uno de estos bocadillos y lo compartimos mientras seguimos paseando.

Mis disculpas por el dedo delante del objetivo 🙂

Controlamos el reloj y ya casi es hora de dirigirnos al teatro para #HansZimmerLive, así que antes de bajar decidimos parar de nuevo en le puesto de las salchichas para completar nuestra comida, con la mala suerte de que se pone a llover. Sacamos los paraguas de la mochila y nos encaminamos hacia el metro, esta vez por las escaleras.

Ahora tenemos que hacer un par de transbordos para llegar hasta el Palais des Congrés. Cuando salimos del metro lo que más me sorprende es que está dentro de un centro comercial. Echo un vistazo a la cartelera de los próximos espectáculos, veo un concierto de Legend of Zelda y un par de shows de música del Señor de los Anillos… sin contar que en el metro vi un cartel anunciando un concierto de Nobuo Uematsu (Compositor de las BSO de Final Fantasy). Menos mal que no vivo en París porque a estas alturas tendría que vivir mendigando.

Hacemos la visita de rigor al puesto de Merchandising y compramos una camiseta y un libro con el programa del concierto que además trae una tarjeta para descargarnos el show que han grabado en Wembley. Lo que más me ha dejado impresionada es que tras dos controles de seguridad (Desde el tema de los atentados se ha cuadruplicado la seguridad… en el concierto de Enero también tuvimos que pasar dos controles) de quitar chaquetas, abrir bolsas y demás historias, me han dejado pasar con el bicharraco de la 60D, por lo que voy a probar suerte con el concurso fotográfico del tour.

#HANSZIMMERLIVE

No voy a entrar en demasiados detalles del concierto (Podría hacer un post exclusivamente dedicado a ello) pero ha sido simplemente impresionante. El sonido, la escenografía (Simple pero efectiva), la banda, el coro… La suite de ‘El rey león’ con Lebo M, cantante original de la película, simplemente fantástica. Interstellar e Inception geniales, echo de menos algunas piezas, pero sería imposible meterlas todas en un concierto. Me sorprende muchísimo la suite de Piratas en el Caribe, que se ha convertido en una de mis favoritas, quizá porque nunca le presté particular atención. La violonchelista Tina Guo, de la que soy fan ya hace algún tiempo (Sobre todo por su participación en la BSO de League of Legends) impecable como siempre, y teniéndola delante he aprovechado para hacerle algunas fotos. Lo único que no me ha gustado del concierto es que se acabó. Lo repetiría una y otra vez.

La orquesta al completo

La violonchelista Tina Guo

Tina Guo, Ann Marie Simpson & Rusanda Panfili

Hans Zimmer & Ann Marie Simpson

Ahora nos toca volver al hotel a recoger nuestras maletas y dar un último paseo hasta la Gare du Nord para dirigirnos al aeropuerto Charles de Gaulle.

Mientras escribo este post estoy ya en el avión, despegamos y está anocheciendo. A lo lejos puedo ver la Torre Eiffel iluminada mientras en mis auriculares suena ‘I will always return’, de Bryan Adams, y como no, Hans Zimmer.

Y es que, tarde o temprano… volveremos a París. Aunque sea a hacer compras en el ACE Market 🙂

 

París: Día 1

Este viaje empieza especialmente pronto… el despertador suena a las 6 de la mañana, después de haber dormido unas 4 horas como mucho. Empiezo a dar tumbos por la casa como un zombie y me preparo para salir. Me esperan casi 3 horas de viaje entre medios de transporte y transbordos para llegar hasta el aeropuerto de Marco Polo (Venecia). En nuestro primer día en París daremos una vuelta por el centro y visitaremos Little Tokyo.

Son las 9 cuando cojo el tren en Vicenza y calculando veo que me va a sobrar bastante tiempo. Decido ir hasta Venecia a coger el bus que me llevará al aeropuerto (No es necesario llegar hasta S. Lucía/Piazzale Roma para coger el Shuttle, ya que hay otra parada en Mestre, antes de llegar al centro de Venecia). Aprovecho para tomar el tercer café del día y me siento en las escaleras con mi vaso de cartón. La verdad es que desayunar con estas vistas no tiene precio.

Y otra foto más de regalo de #Venecia #venice 😊

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Ahora si, voy a coger el Shuttle para ir al aeropuerto (Y yo aconsejo siempre coger el de la compañía ATVO, cuesta 8€ y es directo, tarda una media hora… ya que la alternativa es la línea de transporte público ACTV que atraviesa el centro y en hora punta puede ser un infierno). Ya por allí, me decido a pasar el control de seguridad, bastante lento… la verdad es que lo del aeropuerto de Venecia es bastante curioso, o llegas y está lleno o no hay nadie… no hay término medio. Aún tengo 1 hora hasta embarcar así que doy una vuelta por las tiendas de siempre y decido comprar un par de quesos de montaña para llevar a la familia. Me acerco a la cafetería y me como un trozo de pizza a precio de oro (5,20 €).

El embarque ha sido bastante rápido (Raro en Venecia… donde siempre es muy lento y los retrasos son habituales. Mención especial a la planta subterránea, diseñada muy mal y que se congestiona enseguida ya que es la zona de embarque de todas las compañías low-cost) así que me siento en mi sitio y cierro los ojos esperando poder dormir un poco. Esta vez subimos un escalón y volamos con Air France, a ver qué tal.

Pero ay amigos… que utopía. Me toca un vuelo con unas turbulencias horrorosas. De pequeña (No se cuantos años tendría pero la maleta era más grande que yo) hice un vuelo Valencia-Bilbao con turbulencias y desde entonces me entró fobia a volar. Pero como odio los viajes largos e intento siempre evitar coche o autobús… pues no me queda más remedio. He acabado acostumbrándome y ahora incluso cojo vuelos internos siempre que puedo. Además, el que haya aterrizado alguna vez en Bilbao o Santander sabrá que es una verdadera prueba de coraje para los que tienen miedo a volar… es como cuando tienes que saltar del trampolín y no te atreves, hasta que alguien te empuja.

Por cierto, estoy alucinando: Nos han dado un bocadillo en el avión, no cacahuetes o aceitunas, un ¡B-O-C-A-D-I-L-L-O! Será que casi siempre vuelo con compañías low-cost, pero esto no lo veía desde la época dorada de Iberia. Es de queso fresco (Tipo Philadelphia) y albahaca. Pero es que lo bueno no acaba ahí, 2 minutos más tarde pasan ofreciendo latas de coca-cola (De 150ml), cerveza, vasos de zumo, agua, café… Todo gratis. Si a los de Economy nos miman así, no quiero ni imaginar a los de Business. Así que punto para Air France, con todo esto ya se me ha olvidado el mal rato que pasé con las turbulencias.

Una hora y media tras nuestro despegue, aterrizamos en el aeropuerto Charles de Gaulle y hace un frío para morirse. Para hacer más interesante el viaje, cuando desembarco por el finger veo una cola larguísima. ¿Que hace toda esta gente parada en el pasillo? Bueno, pues cuando llego delante descubro que hay que pasar un ‘control de inmigración’… ¿Pero esto no pasaba sólo fuera de Europa? Tenemos que enseñar nuestros documentos de identidad, nos toman los datos y nos preguntan el motivo de nuestro viaje. Tras casi 40 minutos en esa cola infernal me dirijo a la estación del RER B que me llevará al centro de París (10€ y 30 minutos de viaje).

Son casi las 4 cuando llego a la Gare Du Nord, me encuentro con mis padres que han llegado a primera hora de la mañana y nos dirigimos al hotel. Nos alojamos en el Ibis Opera Lafayette, habitación triple.

¡Nuestro hotel para esta noche! Ibis Opera Lafayette #paris #DreamingParis #travel

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Después de dejar nuestras cosas y hacer intercambio de víveres (Qué duro es vivir en un sitio donde el lomo embuchado y el pimentón picante no existen…) nos preparamos para salir. Tenemos la tarde de hoy para ir donde queramos. Días atrás me preguntaba qué podíamos hacer, sin caer en la ‘banalidad’ de ir a ver lo de siempre… hasta que buscando por internet encontré un blog que hablaba del ‘barrio’ japonés de París. Sin dudarlo dos veces decidí que tenía que ir allí. Los que me conocen saben que soy amante de Japón (He aprendido un poco de Japonés por mi cuenta, me gusta el manga, anime, videojuegos, la gastronomía y la cultura tradicional japonesa, además de haber practicado Kendo durante algún tiempo) por lo que esta visita era imprescindible para mi.

Little Tokyo se encuentra cerca de la zona de Opera, y sus calles más famosas son Rue Saint-Anne y Rue des Petit Champs. Tiendas de decoración, librerías, restaurantes o agencias de viajes son sólo algunos de los establecimientos que se pueden encontrar en esta pequeña ciudad nipona. La primera parada es en el ACE Mart, un supermercado de especialidades orientales. Como no podía ser de otra manera aproveché para comprar cosas que donde yo vivo serían imposibles de encontrar. Más adelante encontré también el K-Mart, aún más grande que el anterior (Y sobre el que también había leído… pero en cuanto me encontré delante del ACE el ansia me pudo y tuve que entrar y comprar xD).

Ace Mart, supermercado de especialidades japonesas y coreanas

He aquí algunas de mis adquisiciones:

  • Panko: Pan rallado de gamba japonés, se utiliza para rebozados
  • Udon de pescado picante
  • Wasabi
  • Pastillas de Curry picante
  • Mochis de judías rojas

En la foto no se ven pero también compré unos Dorayakis (Esos pastelitos que comen siempre en los animes). A pesar de ser sábado encontré algunas tiendas a las que me habría gustado entrar cerradas, una pena… Había una tienda donde vendían yukatas, tabis y cajitas muy monas de Bento.

Proseguimos nuestro camino entre restaurantes de todo tipo: De Ramen, de Udon, de Sushi, de todo un poco… lo mejor es que son restaurantes auténticos, con staff japonés y menús con varios platos que no se encuentran tan fácilmente fuera de Japón (Y no como en España e Italia donde la mayoría de los restaurantes japoneses son gestionados por chinos…). La gama es muy amplia y los precios en general están algo por debajo de la media de la capital francesa, aunque hay de todo. Después de dar varias vueltas decidimos ir al restaurante Sushi Gan, ya que mi padre no es gran amante de las sopas y el sushi y allí podía comer yakitoris y tempura.

La comida estaba verdaderamente exquisita, pedimos varios tipos de sushi (hosomakis, uramakis y takos), sashimi de atún que se deshacía en la boca, ensalada de algas, gyoza, tempura y yakitori de pollo. Casi se me olvida sacar las fotos del hambre que tenía.

Pagamos 45€ en total (Con bebidas, servicio e IVA inc.) así que como veis no es nada caro. También había varios menús con precios desde los 10€ hasta 35€.

Para completar la cena nos acercamos hasta AKI, una pastelería y cafetería típica japonesa (Con varias especialidades de cocina fusion franco-nipona). Visita muy recomendada, pedimos 2 tazas de té verde, un café y un pastel de matcha de té que estaba delicioso al que habían apodado ‘Kabuki’. El té no tiene nada que ver con el que podemos encontrar en el supermercado, estaba buenísimo y nos ayudó a pasar el frío. Creo que pagamos sobre los 11€ por todo. Además conseguí chapurrear dos frases en japonés y me entendieron, todo un logro.

Té verde y pastel ‘Kabuki’ en AKI Boulangerie

Y con esto concluimos nuestra tarde en Little Tokyo. Una pena que algunas tiendas estuvieran cerradas, porque me apetecía entrar en una librería especializada en literatura japonesa… Os dejamos con una selección de nuestras fotos favoritas del barrio japonés:

 

 

 

 

 

 

Hasta aquí nuestro primer día en #DreamingParís.

 

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París, la ciudad de la luz

He perdido la cuenta de cuántas veces he pronunciado la siguiente afirmación: Voy a Francia… bueno no, en realidad voy a París.

Y así es amigos, no es que tenga nada en contra de nuestros vecinos, pero es la realidad. París no es Francia, París es el mundo resumido en una única ciudad.

La capital francesa es oficialmente el destino turístico más popular del mundo, con mas de 42 millones de visitantes cada año. La arquitectura gótica nació en la región de París, siendo la basílica real de Saint-Denis la primera que se construyó en este estilo. Además, desde 1991, las Riberas del Sena son consideradas Patrimonio de la Humanidad.

Es obvia la visita a algunos de los monumentos más famosos del planeta: La catedral de Notre Dame, la Torre Eiffel, la basílica del Sacre Coeur, los Campos Elíseos o el Arco del Triunfo. Además la ciudad cuenta con más de 150 museos, siendo el Museo del Louvre, el de Orsay y el Centro Pompidou los más visitados.

Pero París cuenta con muchas más ‘obras de arte’ que no encontraréis en ningún libro: Ejemplo de ello es la librería Shakespeare & CompanyDefinirla únicamente como una librería sería quedarnos cortos, pues este establecimiento actúa también como biblioteca especializada en literatura anglosajona y como refugio para viajeros a cambio de alguna hora de trabajo en la librería.

Los jardines de Luxemburgo, aunque bastante populares, es uno de esos lugares infravalorados. No son unos jardines cualquiera, sino que nos encontramos ante una gigantesca zona verde donde grandes y pequeños encontrarán un sinfín de actividades, desde teatro, paseos en pony o burro, actuaciones musicales o clases de iniciación a la apicultura y horticultura.

Los cruceros por el Sena son una de las actividades que más atraen a los turistas. Pero no sólo se hacen travesías para admirar los monumentos situados en la ribera, sino que con el paso del tiempo los parisinos han sabido sacar el máximo partido a esta atracción: desde cruceros-degustación de Champagne hasta cenas y fiestas de lujo a bordo.

Para aquellos con estómago, una de las visitas más curiosas son las Catacumbas. Más de 300 kilómetros de túneles subterráneos que se extienden por toda la ciudad donde reposan los restos de más de 6 millones de personas. Se rumorea que incluso las puertas del infierno están ocultas en este laberinto de huesos y calaveras.

Basta acercarse al Quartier Latin para admirar el mestizaje cultural de París: Restaurantes de cocina Asiática, Italiana, Griega, Turca, Senegalesa, Mexicana, Francesa, Bavarese, India… siendo Rue Mouffetard una de las calles más famosas de esta zona. Un sinfín de locales de música en vivo, clubs de Jazz, discotecas y terrazas os esperan para animar la noche parisina. ¿Y lo mejor de todo? La conveniencia de los precios. Una comida/cena generalmente va desde los 5€ hasta los 15€/20€ por persona. Una cerveza sobre los 6€ y un cocktail 12€, pero en casi todos los locales suele haber Happy Hour durante algunas horas y el precio se reduce a la mitad. ¿Quién dijo que París fuera solo para bolsillos privilegiados?

A pesar de que en general, los precios del alojamiento son algo superior a la media europea, es posible encontrar algunas ofertas. A veces basta salir un poco del centro, París cuenta con una estupenda red de comunicaciones y el tránsito se hace muy sencillo.

Y si tienes tiempo… puedes combinar tu visita a la capital francesa con el parque temático que cada año atrae miles de personas de todas las edades: Disneyland París, distante sólo 35 minutos de la ciudad tomando el tren RER regional.

¿Hemos conseguido convencerte? Bon Voyage!