Los viajes de Toby: del Véneto al Trentino

Guau… ¿Como estáis? Yo genial. Hace muy poco que hemos vuelto de vacaciones, de un sitio suuuuper guau, entre el Véneto y el Trentino, al norte de Italia. Es un sitio estupendo para todos: mayores, pequeños, familias humanas y peludas, con unos bosques enormes e increíbles donde correr, correr y correr.

He vuelto un poco vaguete – debe ser el síndrome postvacacional (eso es lo que dice mi dueña)- pero no podía dejar pasar ni un día más sin hablaros de los sitios que hemos visitado, donde me han tratado como a un rey.

El viaje hasta allí resultó un poco largo pero bueno, ya estoy acostumbrado,  creo que mi familia estaba más cansada que yo. Nuestro destino era un pueblecito muy pequeño, al norte de la provincia de Vicenza, que se llama Tonezza del Cimone. El Cimone, para que lo sepáis, es el nombre de un Monte de los Alpes que está a 1.226 metros de altitud.

Tonezza es un pueblo de unos 500 habitantes, aunque en los meses de julio y agosto pueden llegar a los 3000. Mucha gente del Véneto tiene alli su segunda residencia, ya que, con el calor que hace en ciudades como Vicenza o Padova, buscan el fresquito durante los meses de verano, aunque también aprovechan el invierno para ir a esquiar. Este año en junio el tiempo estaba un poco raro, y algunos días llovió. A mí no me importa lo más mínimo y he disfrutado como un loco porque la hierba estaba alta y húmeda y podía olisquear cuanto me viniese en gana. Lo malo era la vuelta a casa, con lo poco que me gusta que usen el secador… Grrrr.

Mi familia había alquilado un apartamento en la casa de unos señores del pueblo. Teníamos un jardín común muy bonito pero no me dejaban salir solo porque ladraba al gato de los dueños (siempre me cargo con las culpas, y el gato ¿qué?). En la mayoría de las casas os alquilarán alguno y si estáis interesados en alojaros en Tonezza del Cimone no dudéis en contactar con Dreaming holidays. También hay algunos hoteles, pero no todos son dogfriendly ( si buscáis un hotel para ir con vuestra familia nos lo decís).

En el Véneto se come muuuuy bien y hay costumbre de tomar el aperitivo (como en toda Italia)- y como me gustan las patatas fritas del aperitivo, ñam- así que también os cuento los sitios donde hemos estado y en los que, además de los peludos, los humanos son bien recibidos.

En la parte más alta del pueblo hay un pequeño refugio (baita) que se llama Pontara. Ese es mi sitio preferido para ir a correr: campo y más campo para mi solito. Bueno, para mi solo no porque en ese lugar comienzan las rutas de senderismo y los fines de semana hay mucha gente. En la Pontara podéis tomar algo, un café, una cerveza o aperitivo, e incluso encargar una barbacoa de carne (mmmm no veáis como huele). Además a Marco le encantan los perros así que tenéis mimos asegurados.

El sendero más famoso se llama Excalibur y es por donde solíamos ir a caminar -que a mi familia también le viene bien hacer ejercicio- Mientras ellos seguían el camino yo desaparecía por el bosque y regresaba cuando me venía en gana, pero no os vayáis a creer que era por escaparme (Además tenía que vigilar que ellos no se perdiesen, pobrecitos que no tienen una chapa como la mía).

Casi todas las mañanas íbamos a tomar café a La Piazzetta, donde todo el mundo me conoce, o a la hora del aperitivo. Desde la terraza hay unas vistas chuliiiiisimas.

¿Habéis probado alguna vez las bruschettas? pero no las que estáis pensando la mayoría (pan tostado con tomate o patés) sino las típicas del Veneto, y que vienen a ser el equivalente a las pizzas en el sur de Italia. Son unas enormes rebanadas de pan tipo molde pero más consistente. Se meten al horno cubiertas de tomate (no siempre), queso y otros ingredientes como verduras, atún, embutidos… Por aquí el más típico es el speck, un jamón ahumado que encontraréis también en Austria, sobre todo en el Tirol. Me encantan, y a mi familia humana también, claro. Pues en el bar Filò las hacen buenísimas y además, si las preferís, las tienen de pan casero. Aún estoy relamiéndome los bigotes sólo de acordarme…

Desde Tonezza del Cimone hay un paso al Trentino, así que aunque geográficamente pertenece al Véneto tiene más en común con el Sudtirol ( o Tirol italiano). A tan sólo 25 km está Folgaría y muy cerca de allí el Lago de Lavarone, dos sitios “de película” de los que os hablaré en mi próximo post. Se tardan tres cuartos de hora en llegar porque son carreteras de montaña pero merece la pena ir viendo el paisaje que, cuanto más cerca de Trento, es cada vez más bonito. Nosotros paramos a saludar a unas vacas simpatiquísimas y si os apetece comprar queso podéis hacerlo en cualquiera de las “Malgas” (granjas) que os encontraréis de camino.

Malga en la carretera “dei Fiorentini” que va desde Tonezza del Cimone hasta Folgaria

¿A que os están entrando unas ganas tremendas de visitar este lugar? Pues todavía hay más, mucho más. No vayáis a pensar que el Veneto es solo Venecia o Verona. Ah! que sepáis que también he estado en Venecia, pero eso mejor os lo cuento otro día.

Lametones para todos.

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