Valle de Liébana, una perriescapada en Cantabria

El Valle de Liébana, en Cantabria, ha resultado ser un destinazo dogfriendly. Bien sean unas largas y merecidas vacaciones, bien sea una breve escapada como la nuestra, toma nota de todo lo que puedes ver y hacer en esta comarca con tu perro.

Valle de Liébana: qué ver y hacer con tu perro

Si te preguntas qué puedes ver y hacer en el Valle de Liébana con tu perro, aquí te dejamos 5 auténticos perriplanazos para disfrutar en familia, humana y peluda. Nos hubiese gustado hacer mucho más pero ¡volveremos!

1. Visitar Potes, uno de los pueblos más bonitos de España

Potes es el único núcleo urbano de la Comarca, y ejerce de «capital» de la misma. Precioso pueblo, incluido en la lista de los pueblos más bonitos de España, fue elegido, además,  capital del turismo rural en 2020.

Como podéis imaginar, hay muchísimos establecimientos hosteleros (hoteles y apartamentos rurales) y en un buen número de ellos somos bien recibidos. Por poner un «pero», suele haber bastante gente así que si preferís un entorno más tranquilo para descansar y pasear con vuestros compañeros de 4 patas, en cualquier localidad aledaña hay mil opciones.

Al final de este post, os contaré todo sobre alojamiento y restaurantes, así que no me voy a adelantar.

 

 

Lo que si os recomiendo es un buen paseo vespertino por Potes, la orilla del río es una auténtica locura (ojo, hay que ir atados sobre todo en la zona donde están los patos… y ya os he contado cuánto me gustan los patos ¿verdad?)

Calles empedradas, el bonito barrio del Sol, puentes y casas que miran al río, terraceo y bares. Como os digo, el atardecer es el momento perfecto para visitarlo.

 

2. Perregrinar por el Camino Lebaniego

Como quien no quiere la cosa, ya he visitado y recorrido un montón de lugares del Camino de Santiago. Mi dueña se queda con las ganas de hacerlo conmigo pero ahora ya estoy un poco mayor…

El Camino Lebaniego une el Camino del Norte con el Camino Francés y discurre entre la localidad de San Vicente de la Barquera y Santo Toribio de Liébana.

 

 

Seguro que habéis oido hablar del Monasterio del mismo nombre. Yo no lo puedo visitar, claro, pero si he podido hacer una ruta por las ermitas cercanas. Además, cuando llegamos, había muchísima gente y cámaras de televisión. Yo pensé que era por mi, que a lo mejor me había convertido en un «perrinfluencer» pero vaya chasco ¡Era por el presidente de Cantabria y algunas autoridades más! ya que este es Año Jubilar.

Frente al Monasterio veréis el indicador a esta ruta que llega hasta la Ermita de Santa Catalina, desde donde hay unas vistas preciosas. Aunque el mirador más famoso es el de la Ermita de San Miguel, os aseguro que esta no tiene nada que envidiarle.

 

 

Pero además mi dueña os aconseja visitar algunas de las iglesias más bonitas de la zona, como la de Santa María de Piasca. Aquí no puedo entrar, vaya, pero si nos dejan acceder a los jardines que hay alrededor de la misma sin problema. La Iglesia de la Asunción en Perrozo es mucho más modesta pero también preciosa (aunque solo la vimos por fuera ya que estaba cerrada) y está incluida en un itinerario lebaniego (es una pena que los carteles informativos estuviesen tan deteriorados, con lo que le gusta leerlos a mi dueña)

3. Conocer Mogrovejo, el pueblo de Heidi

Otro de los pueblos más bonitos de España y que se hizo famoso por ser escenario de rodaje de una película (una coproducción angloindia) sobre Heidi. Parece ser que , desde que apareció en un programa de la tele, se ha hecho muy popular y está un pelín concurrido.

 

 

Aun así, merece la pena acercarse a conocerlo. Mis dueños entraron (por turnos) a visitar el Museo de la Escuela, pero si visitas el valle de Liébana con tu perro tienes que ir, aunque solo sea para disfrutar de sus calles y casas tan cuidadas y llenas de flores. Vamos, que nada tiene que envidiar a los pueblos de los Alpes, donde se supone que transcurre la historia de Heidi. Vaya , acabo de caer en la cuenta de que no hace mucho también visité otro escenario de película ¿Leíste mi post? ¿No? Pues venga, ¿a qué esperas?

 

Museo de la escuela

4. Perderte por Bejes y probar sus quesos

Mogrovejo será el pueblo de Heidi y todo lo que quieran, pero Bejes es una auténtica pasada y su entorno si parece sacado de cualquier país alpino. Seguramente está fuera de muchas rutas por el valle de Liébana, pero vale la pena desviarse. No tiene título de pueblo más bonito ni nada de eso pero mi familia y yo henos decidido otorgárselo por mérito propio.

 

 

Si por algo es conocido es por su queso (el famoso queso picón) ¡hasta tienen un museo/centro de interpretación del queso! donde puedes hacerte con un buen souvenir gastronómico, aunque nosotros lo adquirimos en la quesería Rio Corvera, antes de llegar al núcleo urbano, donde nos atendieron de maravilla.

En el pueblo solo hay un bar ¡y cuántos amigos peludos compartiendo la terraza! Como ya estábamos de vuelta los humanos pidieron un plato de embutidos para comer ¡y tan ricamente! (tan ricamente ellos, que a mi no me dieron)

 

La casa más bonita de Bejes

5. Hacer una ruta por los miradores más alucinantes del Valle de Liébana

Sube, baja. Baja, sube… así nos pasamos una gran parte del viaje. pero ¡qué manía con las alturas! yo, que sufro de vértigo… Aunque debo reconocer que las vistas merecen la pena.

No pudimos ir a tooodos los miradores pero os cuento a cuales subimos (y mi opinión)

Mirador del Corzo

Desde Potes en dirección al Puerto del Glorio, que delimita Cantabria con León, encontraréis este mirador que, como su nombre indica , tiene una escultura de un corzo obra de Jesús de Otero. Fue una pena que el día no estuviese más «limpio» a causa del calor.

 

Mirador del Collado de Llesba

Conocido también como el mirador del oso, por una enorme escultura en homenaje al oso pardo. En la parte más alta del Puerto del Glorio, hay que desviarse a la derecha. Encontraréis muchos rebaños de vacas pastando, así que , lo siento pero tienen preferencia e igual os toca parar y esperar a que pasen.

Por cierto, y muy importante, dejad tranquilos tanto al ganado como a los perros que lo acompañan, están haciendo su trabajo. Mi dueña tuvo que advertir a un turista extranjero que no paraba de llamar al mastín a cargo del rebaño.

 

 

La fama de este mirador suele eclipsar al del corzo pero es que aquí además de las vistas el entorno es de verdad alucinante. Desde allí se ven los Picos de Europa o la montaña Palentina.

Mirador de Liébana

También conocido como el mirador de Cahecho. Por cierto una tranquila y bonita localidad, en la que os aconsejo echar un trago de agua en su fuente.

 

Mirador de Santa Catalina

Este nos quedó por ver y eso que es uno de los más bonitos, seguro. En pleno desfiladero de la Hermida , uno de los lugares más alucinantes de este viaje. En La Hermida, por cierto, podéis disfrutar de baños termales (solo los humanos, claro) aunque no nos resistimos a parar en la carretera y acercarnos hasta el río para mojarme las patitas.

Mirador del salmón

No nos pareció gran cosa. Paramos porque se encuentra también en el desfiladero  y vimos el indicador, pero ni sacaron foto los muy sosos.

Valle de Liébana con perro: alojamiento y restaurantes

El Valle de Liébana es probablemente una de las zonas más dogfriendly que hemos visitado. En general, toda Cantabria.

Potes es un buen sitio para alojarte, aunque suele haber demasiada gente. Así que, si prefieres un buen paseo matutino por el monte, te aconsejo que busques en cualquiera de las localidades cercanas, las opciones son infinitas y para todos los presupuestos: desde alojamientos con jacuzzi, apartamentos u hoteles rurales o, como escogimos nosotros, en una de las Posadas de Cantabria.

La Posada la Trebede está en la aldea de Perrozo (Cabezón de Liébana). Es un alojamiento sencillo en un entorno maravilloso y muuuy tranquilo. Los peludos pagamos un suplemento de 5€ por noche y lo mejor es que podemos estar en cualquier zona del alojamiento, incluido el comedor del desayuno.

Para comer, os recomiendo los lugares en los que estuvimos (y otros que llevábamos anotados pero no pudimos visitar)

En Potes os tengo que recomendar la hamburguesería Anybun? (lo de la interrogación no es porque os esté preguntando, eh, es que se llama así) Somos superbienvenidos y las hamburguesas, de ternera lebaniega, están de rechupete.

Está en la calle Cántabra, que es una calle estrechita donde hay un montón de bares, restaurantes y tiendas de productos típicos. Si tenéis suerte de ocupar una mesa en su terracita/balcón mirando al río ni os cuento. Nosotros repetimos 2 días seguidos, no os digo más…

Calle Cántabra

 

Si queréis algo más formal o tradicional  «El Cenador del Capitán» es 100% dogfriendly. También quisimos probar «La Soldrería» (solo en terraza) pero estaba cerrado.

En Cabezón de Liébana,  la Venta de Vieda, que tampoooooooco pudimos probar ya que no teníamos reserva, pero a la próxima no se nos escapa.

En Mogrovejo además del bar del pueblo hay un sitio estupendo, Quesos y Cosas, donde nos atendieron de maravilla. Como tiene una terraza cubierta en la entrada, estuvimos la mar de bien. Las croquetas estaban de 10 (¿os he dicho que soy un experto croquetero?)

En Bejes solo hay un bar, El Teju, donde sirven platos de embutido y queso picón, así que no contéis con una comida «formal», pero el ambientillo personal y perruno en su terraza (también cubierta) es estupendo.

Espero que todos estos perriconsejos os hayan servido para organizar una ruta por el Valle de Liébana con vuestro perro. Nosotros tenemos intención de volver así que… seguiremos informando. ¡Lametones para todos!

 

Excursiones desde Mykonos: isla de Tinos

Si estás buscando las mejores excursiones desde Mykonos vas a encontrar un montón de post recurrentes recomendando los mismos lugares. Como ya  te contamos en su momento, la más famosa de las islas Cícladas no es solo playa y fiesta, y ofrece algunas visitas culturales que no te debes perder.

Si viajas Mykonos en verano, no tendrás problema en encontrar conexiones diarias con otras islas y un montón de tours y excursiones organizadas para pasar la jornada. Incluso si, como nosotros, lo haces en el mes de septiembre (nosotros lo recomendamos siempre) encontrarás muchas opciones disponibles.

No es necesario que busques y reserves tus excursiones desde Mykonos con anterioridad ya que al llegar a la isla verás que  las alternativas son muchas y que, generalmente, en la mayoría de alojamientos tienen agencias concertadas.

La excursión más habitual es la visita a la Isla de Delos y era la que en principio teníamos en mente. Sin embargo no terminaba de convencernos ya que algunos conocidos nos habían comentado que las ruinas de Delos estaban bastante descuidadas. Cuando nosotros estuvimos (septiembre 2019) salía un barco por la mañana y otro por la tarde. La entrada a Delos no está incluida en el precio del tour.

Naxos era otro de los destinos que nos apetecía mucho y, no es que no sea posible encontrar excursiones desde Mykonos a esta preciosa isla, pero, teniendo en cuenta la duración del viaje y sobre todo los horarios de vuelta del barco, en la agencia de viajes nos advirtieron que quizá el precio del ferry era excesivo para pasar unas pocas horas en Naxos. Así que nos dejamos aconsejar tanto por la agencia como por la recepcionista de nuestro hotel, que nos recomendaron dos islas menos concurridas y más cercanas a Mykonos: Tinos y Andros.

Ambas están en el trayecto de Mykonos a Naxos pero Tinos está mucho más cerca.

Excursiones desde Mykonos: cómo llegar a la isla de Tinos

Son varias las compañías de Ferry que salen del puerto de Mykonos. Nosotros compramos los billetes en la agencia Sea & Sky (no, no tenemos comisión) Por la mañana, a las 11,  salimos en una embarcación de alta velocidad de la compañía Seajets. Nos sentamos en la cubierta de popa y nos mojamos un poco (nada de qué preocuparse). El trayecto hasta Tinos dura 25 minutos y cuesta poco más de 4€.

 

 

La vuelta, Tinos-Mykonos, la hicimos en un ferry de la compañía Golden Star, que son una auténtico lujazo: cómodos, silenciosos y con servicio de cafetería. No me hubiese importado hacer un largo trayecto con ellos. El último ferry era a las 19:00, aunque en su web aparece ahora uno a las 20:25. También hay dos categorías, uno más rápido (20 minutos de trayecto) y otro que tarda 35. Los precios, 12€ los primeros y 8€ los segundos.

 

Qué ver y hacer en Tinos en una excursión desde Mykonos

La verdad es que nuestra excursión por libre a las isla de Tinos fue un tanto improvisada. No encontramos demasiada información sobre lo que podíamos ver y hacer, excepto la recomendación de ver la Iglesia de La Virgen María de Tinos centro de peregrinación mariana que congrega a miles de devotos, especialmente en 4 fechas al año.

Nos sorprendió nada mas bajar del barco, encontrar una larguísima alfombra roja que llegaba, calle arriba, hasta la iglesia. Parece ser que los devotos hacen todo este camino de rodillas. Nosotros, la verdad, no somos mucho de turismo religioso. Aun así nos acercamos a visitarla.

 

 

Si os fijáis un poco en la foto, los pivotes a la izquierda delimitan la alfombra por la que suben los penitentes. Lo mejor son las vistas sobre el mar, lo peor el ambiente un tanto recargado del templo, repleto de exvotos de todo tipo. Como curiosidad, pudimos asistir a la celebración de un bautizo, por el rito ortodoxo.

 

 

Importante: en Tinos no hay (o al menos no había en 2019) oficina de turismo. De hecho preguntamos en una cafetería y la respuesta fue una sonora carcajada. A Tinos no llegan demasiados turistas extranjeros, tan solo turismo interno y en especial religioso. Por tanto, se respira un ambiente totalmente local y auténtico, nada que ver con la bulliciosa Mykonos.

Frente al puerto está la «estación» de autobuses, en la que encontramos un folleto de una agencia que ofrecía tours por la isla. Lo malo, que el horario no coincidía con las horas de nuestra estancia. El tour que ofertaban estaba realmente bien, ya que incluía localidades como Volax, famoso por su paisaje de  peculiares formaciones rocosas, o Pyrgos, conocido por sus artesanos y escultores del mármol.

Allí mismo sale el autobús que sube hasta el Monasterio de Agias Pelagias que también perdimos por los pelos  (solo había 2 diarios) ¡Es lo que tiene improvisar! En cualquier caso tampoco me entusiasmaba la idea de ver la cabeza de la monja Agia Pelagia, aunque me disgustó perderme las que dicen son las mejores vistas de la isla.

Visto lo visto, seguro que os estáis preguntando ¿Entonces, qué narices hicisteis en Tinos? Pues despreocuparnos y olvidar cualquier atisbo de malhumor por no haber planificado la visita. La capital, Chora, tiene suficiente encanto para pasar una jornada de relax y disfrutar, por ejemplo, de su gastronomía, del encanto de sus callejuelas, de sus tiendas y puestos de productos típicos (especialmente quesos y dulces) de un paseo junto al mar…

Lo mejor de Tinos (Chora) en un día

Por supuesto, nos referimos a la capital. Es cierto que otra opción hubiese sido la de alquilar un coche y recorrer la isla pero las cosas van como van y, al fin al cabo, son vacaciones ¿No?

1. Perderse en las callejuelas del casco antiguo

Poco hay que decir, porque cada rincón es una auténtica postal…

2. Disfrutar de su increíble gastronomía

Si, porque además de restaurantes de pescado fresquísimo, los quesos, las verduras o el cordero forman parte de platos increíbles. En nuestro caso optamos por una taberna que nos recomendó la dueña de una tienda de artículos de regalo. Por cierto, y qué rabia me da, no soy capaz de recordar el nombre de esta tienda. Nosotros compramos un imán en  madera pintado a mano, que es una preciosidad.

La taberna es Μαλαματένια (Malamatenia) y su cocina, auténtica y, sobre todo, no para turistas, nos conquistó. En mi caso, que soy una fan incondicional de las berenjenas, este plato «similar» a la parmigiana italiana me robó el corazón ,y el estómago, pero tengo que decir que el cordero en papillote a baja temperatura estaba de 10.

 

 

3. Tomar un café, o dos, o tres…

Encontrar un café librería como el «Antilalos» donde además el café estaba realmente bueno (importante, eh). Si el exterior es bonito, ni os podéis imaginar por dentro. El primer piso era como el saloncito de casa, con sus vitrinas llenas de libros, sillones y mesas bajas. También tiene una preciosa terraza.

 

4. Pasear por la playa de Kionia y visitar el Santuario de Poseidón

Apenas 3 km separan Chora y Kionia. Se podría hacer tranquilamente a pie pero nosotros tomamos el autobús de línea que salía regularmente (tampoco recuerdo la frecuencia pero había muy seguido) Lo mejor del trayecto es ir viendo la costa y descubrir un par de pequeñísimas iglesias que están, casi literalmente, sobre el mar. Creo que no conservo ninguna foto en mi teléfono pero las playas en Tinos son muy tranquilas y poco masificadas. Restaurantes, apartamentos y pequeños hoteles junto al mar a precios más que razonables, sobretodo si los comparamos con otras islas griegas.

 

 

Lamentablemente las ruinas de este santuario están en un estado, valga la redundancia, lamentable. La desidia y falta de inversiones para el mantenimiento del enorme patrimonio griego producen una enorme tristeza. Algunas piezas recuperadas pueden verse en el Museo arqueológico de Tinos.

 

 

Según la mitología, el nombre de Tinos significa isla de las serpientes y fue precisamente el dios Poseidón quien arrojó a las serpientes al mar, por lo que se erigió este santuario en su honor. De Tinos se dice también que fue la morada de Eolo, dios de los vientos.

5. Observar su arquitectura y especialmente los palomares

Aunque en otras zonas de la isla son más abundantes, en Chora también se encuentran algunas de estas típicas edificaciones, que se dedicaban a la cría de palomas, actividad introducida por los venecianos, quienes dominaron la isla de Tinos durante más de 500 años. La carne de paloma era muy apreciada y sus excrementos eran utilizados como fertilizantes.

 

 

En resumen, si estás pensando en hacer una o varias excursiones desde Mykonos, y conociendo nuestra experiencia, piensa que conocer Tinos es una buena idea. A nosotros nos gustó descubrir esa otra Grecia, alejada del turismo de masas y no descartamos, en un futuro,  visitarla con más tiempo o incluso pasar unos días en la isla.

Turquía por libre en 2 semanas

Si estáis pensando en viajar a Turquía, no os podéis perder este post-diario con nuestro recorrido por el país. Durante nuestra ruta en Turquía por libre en 2 semanas, conocimos ciudades, playas de aguas turquesas, parques naturales, museos y algunos de los lugares más increíbles que hemos visto nunca. Dada la extensión del país, es imposible verlo todo así que decidimos escoger los lugares que visitaríamos basándonos en la distancia entre puntos de interés, para elaborar una ruta que nos permitiera aprovechar al máximo los kilómetros en carretera. En este viaje nos hemos movido en coche, tren y avión, siendo el coche un gran aliado que nos ha permitido llegar a muchos lugares de interés que se encontraban de camino a las ciudades donde nos alojábamos, evitando desplazamientos de vuelta o desvíos innecesarios. Si queréis saber más sobre cómo organizamos nuestro viaje y el presupuesto que manejamos, lo tenéis todo en este otro post.

Turquía por libre en 2 semanas, todas las etapas

DIA 1: Madrid – Estambul

Esta vez viajamos desde Madrid hasta Estambul (ISL) vía Kiev con Ukraine International. Llegamos al nuevo aeropuerto, situado a unos 50km del centro de la ciudad, en la parte europea.

Para trasladarnos a Kadıköy, tomamos un autobús de la compañía Havaist por 25 TL. Nos acomodamos en el Hush Hostel y fuimos a degustar nuestra primera cena turca a Kymion, un restaurante muy económico con una gran variedad de comida deliciosa, frecuentado sobre todo por jóvenes turcos.

He de avisar que ya conocíamos Estambul, por lo que solo paramos un par de días para reencontrarme con mis amigos, y decidimos dedicar más tiempo a otros lugares. Si estás pensando en viajar a Estambul, no pierdas ojo al blog porque próximamente podrás encontrar un post lleno de recomendaciones para tu primera vez allí.

La ciudad de Estambul bien merece un viaje exclusivamente dedicado a ella, y tanto si ya la has visitado en otras ocasiones, como si no, te recomendamos incluirla si planeas una ruta por Turquía por libre, en dos semanas (o más, claro).

Dia 2: Estambul (Distrito de Sultanahmet)

Empezamos el día tomando un ferry desde Kadıköy hasta Eminonu, para visitar Sultanahmet (La Mezquita Azul), Hagia Sofia y la cisterna Yerebatan, con tan mala suerte que encontramos los 3 sitios en restauración. Aún así sobra decir que disfrutamos de lo lindo en todas las visitas.

Degustamos unos simit (Pan con semillas típico) de camino al Gran Bazar y el Bazar de las especias, donde echamos la tarde viendo tiendas, aunque en realidad las compras las hicimos en las calles que rodean el bazar ya que son mucho más económicas. Sin embargo el bazar merece una visita solo por ver su interior y perderse por sus laberínticas e interminables calles. En esta ocasión no visitamos el Palacio de Topkapi. Por la noche volvimos a Kadıköy y cenamos (de nuevo guiados por mi amigo) en el restaurante Çiya Sofrası.

Dia 3: Estambul (Galata – Istiklal – Taksim – Uskudar)

De nuevo nos dirigimos a la terminal de ferrys de Kadıköy para coger un barco que nos llevaría hasta Karakoy (Al otro lado del puente que conecta con Eminonu). Visitamos el distrito de Galata, con sus preciosas y coloridas casas genovesas, cafeterías y tiendas boutique preciosas.

Dimos una vuelta alrededor de la torre de Galata y callejeamos hasta llegar a la avenida Istiklal, una de las calles comerciales más famosas de la ciudad. De allí llegamos a la plaza Taksim, donde cogimos el metro hasta Yenikapi y posteriormente el Marmaray hasta Uskudar. Allí comimos en el mercado de pescado por el módico precio de 10€. Después dimos un paseo hasta la torre de la doncella. Terminado el recorrido, volvimos a Kadıköy con un dolmus. Nos dirigimos al hostel para recoger las mochilas e ir a la estación de tren de Söğütlüçeşme, donde cogimos un tren de alta velocidad hasta Eskisehir y después el tren coche cama hasta Esmirna.

Este fue el primer trayecto en transporte público durante nuestra ruta por Turquía en 2 semanas y he de decir que la experiencia fue totalmente satisfactoria. La verdad es que los viajeros eran todos locales y que una vez más pudimos comprobar la hospitalidad de los turcos.

Dia 4: Esmirna

Amanecimos a las 9.30 en la estación de Esmirna (Basmane). Nuestro hotel se encontraba a tan solo 10 minutos andando de allí así que dejamos el equipaje y nos dirigimos a visitar el museo del Ágora, el bazar y la torre del reloj. Fuimos hasta el ascensor panorámico, donde aprovechamos para tomar algo fresco en el Frida Café. Volvimos al centro con el tranvía para ir a comer a Gozlemecim, un sitio muy famoso especializado en Gozleme (los famosos pasteles turcos, rellenos de espinacas y queso feta)

Decidimos ir a echar una siesta al hotel. Sobre las 7 de la tarde volvimos a salir hacia la zona del paseo marítimo. De camino paramos en una pastelería para probar unos dulces típicos: las bombas (Galletas rellenas de chocolate y coco). Bebimos algo fresco en uno de los restaurantes del centro comercial Konak Pier y caminamos por el paseo hasta que encontramos un restaurante que nos gustaba para cenar (El sitio que habíamos mirado estaba cerrado).

Dia 5: Alaçati – Çesme – Selçuk

Hoy recogíamos por fin nuestro coche de alquiler, que nos permitiría movernos con mas libertad en este viaje a Turquía por libre de 2 semanas. Nuestro plan inicial era visitar la península de Çesme por la mañana y regresar por la tarde a Esmirna. Sin embargo, no contamos con acabar tan rápido de ver Esmirna, así que decidimos que lo mejor sería irnos a dormir a Selçuk, para no tener que madrugar tantísimo al día siguiente (Queríamos estar en Éfeso a las 8). Abandonamos el hotel y nos fuimos a por el coche.

Nuestra primera parada fue en el pueblito de Alaçati, donde visitamos los molinos y el centro. Alaçati es uno de los lugares más exclusivos de Turquía (Según nuestro amigo turco, el más caro del país) Cuenta con una enorme playa y un montón de beach clubs y cafeterías de moda. También llegamos a ver el mercado de abastos. Comimos en Kose Kahve y rematamos con un helado en la calle.

Con el estómago lleno pusimos rumbo a Çesme, donde aparcar fue una odisea (Esta zona es muy frecuentada por locales), pero finalmente encontramos un hueco cerca del castillo. Visitamos la fortaleza y el museo arqueológico y dimos una vuelta por el paseo marítimo antes de poner rumbo a Selçuk.

Una vez instalados en nuestro hostel de Selçuk, fuimos a dar un paseo por el centro, vimos el antiguo acueducto romano y el bazar. Nos aprovisionamos para el día siguiente y cenamos en un restaurante de Pide (Pizza turca) cerca del hotel.

 

Dia 6: Éfeso – Sirince – Afrodisias – Pamukkale

A las 8 de la mañana estábamos en la puerta de Éfeso para ser los primeros en entrar. Sin duda esta es una de las visitas imprescindibles en cualquier ruta por Turquía y además puedes realizarla por libre. Hicimos bien en madrugar, pues sobre las 10.00 que era cuando nosotros salíamos, llegaban hordas de turistas y autobuses de grupos organizados.

Junto a Éfeso visitamos también la casa de la Virgen María (Para nuestro gusto prescindible, muy caro para lo que es), la cueva de los 7 durmientes, el templo de Artemisa y queríamos visitar la fortaleza y el museo arqueológico, sin embargo fue imposible ya que debido a la festividad del Eid no abrían hasta las 13.00h.

Finalizadas las visitas en Selçuk, nos dirigimos a Sirince, pueblo famoso por haber hecho un intercambio entre Turcos y Griegos. Aunque es muy turístico merece la pena acercarse hasta allí.

Nuestra siguiente parada fue el museo de Afrodisias, en la localidad de Geyre. Apenas había turistas, ya que es un lugar que no suele estar incluido en los recorridos turísticos, sin embargo merece muchísimo la pena, así que recomendamos que la incluyáis en vuestro viaje a Turquía por libre en 2 semanas.

Finalmente llegamos a Pamukkale sobre las 7 de la tarde. Entramos por la puerta norte para visitar primero Hierápolis (No pudimos ver todo porque nos quedábamos sin luz) y después ir a las pozas. La verdad es que no se si fue el cansancio o que pero nos dio la impresión de que está algo sobrevalorado. Todo es indecentemente caro para los precios medios de Turquía, está muy masificado… no lo disfrutamos mucho la verdad. Quizá habría sido mejor ir al hotel y ver Pamukkale al día siguiente con calma, pero llevábamos ya todo el itinerario atado para nuestra ruta en Turquía por libre en 2 semanas, y en este caso cambiar de día la visita era imposible.

 

Dia 7: Fethiye – Kayakoy – Parque nacional de Saklikent

Salimos pronto por la mañana hacia Fethiye, ya que el camino se hace bastante largo por las carreteras de montaña que hay que atravesar. Decidimos tomarnos el día con calma y comimos en el hotel tras instalarnos.

Nuestra primera excursión del día fue al pueblo fantasma de Kayakoy, donde visitamos las casas en ruinas. Hacía muchísimo calor y el sol atizaba de lo lindo, así que no hicimos la ruta completa. Después, pusimos rumbo al parque nacional de Saklikent, un sitio impresionante frecuentado únicamente por turistas locales donde hicimos una ruta de barranquismo y pudimos refrescarnos por fin. La ruta es facilita, así que aunque nunca antes hayáis hecho barranquismo, os animo a que probéis la experiencia. Allí mismo hay un restaurante con mesas encima del agua, pero decidimos simplemente comprar una mazorca para picotear algo hasta volver a Fethiye, donde cenamos cerca del mercado de pescado.

Os recomendamos incluir esta experiencia en vuestro itinerario, si os animais a visitar, como nosostros,  Turquía por libre en 2 semanas.

 

Dia 8: Fethiye – Bahía de Kabak

Llegaba por fin nuestro día de relax  en medio de esta frenética ruta en Turquía por libre en 2 semanas. En todos los viajes intento incluir un día de descanso entre medias para recuperar energías. No queríamos irnos de Fethiye sin pasar por la famosa playa de Oludeniz, así que hacia allí fuimos cuando vi que google maps marcaba un tramo largo de retención. Y efectivamente nos topamos con un infinito atasco que nos regaló escenas como las de un coche saltándose la cola por el arcén, policías cortando el paso para que otros no le imitaran… tardamos más de 1 hora en recorrer apenas 16km.

Cuando por fin llegamos, era casi imposible aparcar, y mucho menos gratis. Las señales de Otopark aparecían una detrás de otra como de debajo de las piedras. Lo peor de todo es que descubrimos que hay dos playas: una que es la que sale cuando buscas en google (Blue Lagoon beach) y para la que hay que pagar 50 TL por persona, y otra que es de acceso gratuito pero bastante masificada. Como no íbamos a estar más de una hora, renunciamos a la playa buena y nos conformamos con darnos un baño tras encontrar un parking que nos dejó pagar una cuota menor (Normalmente los parkings tienen una tarifa fija para todo el día). Desde nuestro punto de vista, esta playa está muy sobrevalorada y no merece la pena… hay sitios mejores. De haberlo sabido antes, ni nos habríamos molestado en bajar. Así que aquí estamos contándolo, para que no os pase lo mismo a nosotros.

Hecha la turistada, volvimos a la carretera para dirigirnos hacia Kabak. De camino volví a ver otra retención en google maps y resultó que eran… ¡coches aparcados en los arcenes! y es que habíamos llegado a un mirador sobre los acantilados del Valle de las mariposas. Y como no, nos hicimos la foto de rigor.

Llegamos al Full Moon Camp a la hora de comer, lo cual fue la excusa perfecta para degustar su comida casera: Manti y Calamares salteados con verduras. Todo orgánico del huerto del camping, y la verdad es que se notaba la diferencia con otros sitios en los que habíamos comido.

Para hacer una buena digestión, decidimos echar la siesta en la piscina, entrando cada poco al agua para refrescarnos. Por la tarde, decidimos aventurarnos y bajar a la playa. Aún estoy acordándome del recepcionista del camping que nos dijo que en 20 minutos estaríamos abajo… Tardamos casi 1 hora atravesando caminos de cabras, pero mereció totalmente la pena.

La bahía de Kabak está rodeada de  campings, así que si vais buscando unas vacaciones de tranquilidad en contacto con la naturaleza, este es vuestro sitio. Por la noche pudimos degustar la deliciosa cena buffet a base de pescado y vegetales del Full moon camp.

 

Dia 9: Patara – Kas

Nos despertamos bastante pronto con la sorpresa de que el cielo amenazaba lluvia, aunque conseguimos librarla. El camino para bajar de Kabak a Kas fue bastante tortuoso e intenso, pues hay que atravesar toda la montaña por carreteras sin siquiera asfaltar, el gps se volvía loco por momentos…

Nuestra primera parada fue la playa de Patara. Compramos un ticket combinado que daba acceso tanto a las ruinas como a la playa. Hacía muchísimo calor así que no quisimos extender en exceso la visita a las ruinas, por lo que vimos lo principal y nos fuimos corriendo a pegarnos un baño en la playa. Esta fue una de las que más nos gustaron: limpísima, arena fina y no muy masificada.

Proseguimos nuestro camino hacia Kas y de nuevo, google nos indicaba un tramo de retención donde realmente no había retención pero si decenas de coches aparcados en los arcenes del acceso a la playa de Kaputaş. Nos habría encantado hacer una parada, pero fue imposible y ya íbamos con bastante retraso sobre el horario previsto. Nos alojamos en la Pensión Pinar, un alojamiento bastante discreto pero cerca del centro. El alojamiento en Kas es bastante caro, así que os recomendamos reservar con bastante antelación.

El pueblo en sí es pequeño y no os llevará más de un día recorrerlo, pero lo interesante de este enclave es que podéis establecer campamento base y hacer un par de excursiones interesantes: Hacer un tour por la isla de Kekova o dar el salto hasta Grecia y visitar la isla de Kastellorizo. Nosotros nos limitamos a pasear y descansar en las terrazas de algunas cafeterías, tomar un helado en el puerto o probar los famosos mejillones rellenos de arroz, además de visitar el anfiteatro de Antiphellos.

Para cenar, decidimos cambiar un poco y probar en el italiano Lily’s corner, un sitio que nos encantó con unas pizzas riquísimas. Mención especial a la limonada con fresa casera.

Dia 10: Demre – Olympos – Antalya

Nuestra estancia en Kas llegaba a su fin y teníamos bastantes kilómetros por delante hasta llegar a Antalya ,así que salimos pronto para dirigirnos a Demre, donde haríamos una parada en la playa. Sin embargo nos equivocamos y fuimos a la parte que no era (Sülüklü Plajı), que no nos gustó mucho, pues estaba bastante sucia y descuidada, así que nos limitamos a un baño rápido para refrescarnos y seguir.

Nuestra segunda parada fue en la playa de Olympos, la cual nos enamoró por su localización entre montañas, su limpieza y la tranquilidad que se respiraba. Si volviéramos a Turquía, sin duda alguna haríamos noche en uno de los campings de la zona. No visitamos las ruinas por falta de tiempo, así que queda pendiente para una futura visita.

Nuestro destino final era Antalya, una de las ciudades turísticas más populares de Turquía. Nos alojamos en un coqueto hotel en el centro histórico y rápidamente salimos a perdernos por sus calles, llenas de tiendas, bazares escondidos y puestos de comida. Lo único que lamentamos fue no haber podido pasar más tiempo en Antalya porque fue una ciudad que nos encantó. Desde que entramos por la puerta de Adriano y hasta el puerto, no había un rincón que no nos sorprendiera. Decidimos comprar unos durum a media tarde para merendar y no perder demasiado tiempo en la mesa, aprovechando hasta el último momento de luz para recorrer las calles de Antalya.

Dia 11: Capadocia (Göreme)

A las 4 de la mañana nos despedimos de nuestro coche en el aeropuerto de Antalya para poner rumbo a uno de los destinos que ansiábamos más: Capadocia, un imprescindible en nuestro viaje a Turquía por libre en 2 semanas. Precisamente por la limitación de tiempo era imposible recorrer en coche la enorme distancia hasta esta bellísima región turca. Los vuelos internos son tan  económicos que vale la pena tomar uno de ellos (unos 25€ trayecto de media)

Nuestro vuelo de AnadoluJet salió con retraso, así que al llegar a nuestra escala en Estambul tuvimos que acelerar para no perder el segundo vuelo. Por suerte nos estaban esperando para hacer el transfer rápido y además no éramos los únicos que íbamos tarde, ya que por lo visto los retrasos en los vuelos internos son habituales en Turquía.

Llegamos al aeropuerto de Kayseri sobre las 9 de la mañana, donde nuestro transfer esperaba para trasladarnos al hotel. Escogimos Göreme como base de actividades en Capadocia por su buena conexión, ya que durante estos días no alquilamos coche. Además, cerca de Göreme hay muchos sitios interesantes donde ir a pie o en autobús. Nos alojamos en el hotel Taskonak, muy céntrico y con unas habitaciones de piedra muy bonitas. Además el dueño nos asesoró sobre las excursiones que podíamos hacer y se encargó de reservarlas.

Dedicamos la tarde principalmente a visitar el Museo al aire libre de Göreme, que merece muchísimo la pena. Para acceder a la iglesia Karanlik Kilise hay que pegar un pequeño extra, totalmente recomendable.

Dia 12: Capadocia (Uchisar – Valle de las palomas – Excursión en quad)

La alarma sonó especialmente pronto aquella mañana, pero todo por un buen motivo: ver en vivo y en directo los globos volando por todo Göreme. Nos habría gustado subir en uno, sin embargo la alta demanda hizo que los precios se disparen a niveles desorbitados (Nos pedían unos 300-350€ por persona y sin asegurarnos poder volar), por lo que tuvimos que renunciar a esta excursión. Sin embargo, el madrugón mereció la pena para poder sacar buenas fotos. Dormimos otro par de horas más y ya nos levantamos a desayunar tranquilamente. Sobre las 12 y ya descansados, iniciamos nuestra ruta a pie hacia Uchisar y el Valle de las Palomas. Lo ideal sería hacer esta ruta a primera hora de la mañana, antes de que apriete el calor, ya que son unas 2h de caminata. En Uchisar visitamos también el castillo y aprovechamos para comprar algunos souvenirs ya que era más barato que en Goreme.

Volvimos a Goreme en autobús para poder descansar antes de nuestra excursión de la tarde. Sobre las 17.00 nos recogieron en el hotel para llevarnos a la oficina de alquiler de quads, donde empezamos nuestra ruta. Visitamos Cavusin, el valle rosa, el valle rojo, las chimeneas de hadas y el valle del amor. La mayoría de gente suele hacer este recorrido a pie o en coche, pero hacerlo en quad nos pareció una forma mucho más divertida. Además el precio era muy barato, unos 17€ al cambio por persona. Fueron 2 horas de ruta en la que fuimos haciendo paradas para sacar fotos y ver los principales puntos de interés.

Dia 13: Capadocia (Derinkuyu – Sobesos – Keslik – Mustapafasa)

Nuestro segundo día en Capadocia amaneció nublado y amenazando lluvia, pero eso no nos detuvo para alquilar una moto e ir a recorrer la región a nuestro aire. ¡Ojo! Tuvimos muchos problemas para encontrar una agencia que nos alquilara, ya que en Turquía los permisos de conducir son distintos que en España, y mientras que aquí el carnet de coche también sirve para la moto, allí no. Así que consultad antes con la agencia si os pueden alquiler bajo mano.

Hay muchísimos puntos de interés en la región, así que hicimos una selección de aquellos que no estuvieran demasiado lejos. Nuestra primera parada fue la ciudad subterránea de Derinkuyu, sin duda alguna uno de los sitios mas increíbles que hemos visitado. En su época llegó a alojar a más de 20.000 personas, y actualmente se pueden visitar 8 pisos de los 20 descubiertos. Cuidado si sufrís de claustrofobia o problemas de presión sanguínea, en cuyo caso desaconsejan la visita.

Nuestra segunda parada fue en el yacimiento de la antigua ciudad de Sobesos (situado en la localidad de Urgup), donde encontramos termas y baños romano muy bien conservados y unos preciosos mosaicos. Obviamente, y si lo comparamos con otros yacimientos, este quizá no sea gran cosa, pero ya que nos pillaba de camino habría sido una pena no visitarlo. El monasterio de Keslik fue nuestra siguiente visita, y uno de los lugares que mas nos gustaron de Capadoccia. Nada más llegar nos recibió el guardián del monasterio con té y dulces, nos explicó el recorrido que teníamos que hacer y nos contó la historia del lugar. Nunca esperamos que en aquel recóndito lugar en medio de la campaña turca encontraríamos iglesias y capillas con unos frescos tan bien conservados.

La última visita del día fue la pequeña villa de Mustapafasa, donde vimos la Iglesia de Constantino y Elena y el Monasterio de San Nicolás. Quisimos visitar la Madraza, pero desafortunadamente se encontraba cerrada.

Dia 14: Estambul (Balat – Pierre Loti)

Nos despedimos de Capadocia para volver a Estambul, donde pasaríamos un último día antes de volver a España. El cansancio general del viaje ya se hacía notar así que decidimos tomárnoslo con calma.

Nuestra última noche nos alojamos en el W.House, un pequeño hotel cerca de la estación de Havas de Kadikoy.

Cogimos el ferry de nuevo hacia Eminonu, para posteriormente coger un autobús que nos llevaría al barrio judío de Balat, una de las zonas que más sorprenden de Estambul. Actualmente hay un proyecto de recuperación en marcha para frenar la decadencia de la zona y darle un lavado de cara. Entre casas de colores encontramos tiendas de artesanía, cafeterías a la última moda o tiendas de antigüedades. Si sois amantes de la fotografía callejera, este barrio os conquistará.

Desde Balat cogimos un autobús para dirigirnos hacia el famoso café Pierre Loti. Hay dos caminos para subir: puedes coger el teleférico o puedes subir andando. Nosotros recomendamos subir en teleférico y bajar tranquilamente dando un paseo.

Turquía por libre en 2 semanas:

Conclusiones y recomendaciones

Somos conscientes de que este itinerario incluye muchísimas paradas, diría que incluso demasiadas. Sin embargo hay tantísimo que visitar en Turquía que quisimos intentar abarcar lo máximo posible «por si acaso»… nunca se sabe (Y luego llegó el Covid y bueno… como si me hubieran oído).¿Qué cosas cambiaríamos en esta ruta por Turquía por libre en 2 semanas? A toro pasado, jeje o más bien a viaje pasado, estos son los cambios que haríamos, si volviéramos a realizar el viaje:

– Eliminaríamos Izmir del itinerario: A pesar de que la ciudad nos gustó, consideramos que es una parada prescindible. Hay otros lugares que nos hubiera gustado visitar y que no pudimos por desviarnos a Izmir.
– Cambiaríamos Çeşme y Alaçati por otros sitios como Bodrum y Marmaris, o la península de Datca.
– También prescindiríamos de Sirince.
– Recomendamos que vayáis con tiempo a Pamukkale para poder ver todo con calma y disfrutar de las termas.
– El desvío a Kabak es bastante largo, así que solo lo incluiríamos de nuevo si dispusiéramos de más días.
– Pasaríamos una noche en Olympos.
-Para agilizar tiempo, podéis volar desde Estambul a Esmirna en apenas 1h (En caso de que queráis visitar Éfeso. MUY recomendable), para coger un coche o volar directamente a Dalaman (Fethiye) para recorrer la costa Licia. Los vuelos internos en Turquía son baratos y funcionan muy bien para recorrer grandes distancias. Otra opción es que utilicéis los autobuses nocturnos.

Esperemos que este post os ayude a organizar vuestro viaje si estáis pensando en viajar a Turquía por libre.

 

 

Burgos con perro, los mejores planes

¿Es buena idea visitar Burgos con mi perro? A ver, humanos, si estáis dándole vueltas a esta cuestión, en mi post tenéis todas las respuestas.

Después de unas cuantas escapadas por la provincia de Burgos, por fin hemos visitado todos juntos la capital. Teníamos muchas dudas sobre si era o no un destino dogfriendly, pero después de conocerla os diré que hay un montón de buenos planes con perro en Burgos.

Burgos con perro: un día en la capital

La capital burgalesa nos ha sorprendido, sobre todo, por dos cosas: la cantidad de amigos peludos que hay ¡Cómo me gustó saludarlos a todos y que sus dueños me dijeran lo guapo que soy! y la enorme extensión de zonas verdes y parques a las que podemos acceder.

Aunque no nos alojamos en Burgos capital, nos consta que son muchos los hoteles en los que somos bien recibidos, así que mis dueños han prometido volver para conocer un poco más a fondo la ciudad ya que incluso hay un par de museos dogfriendly  (El del Cid y el museo del libro)

Mi dueña no quería perderse la visita a la Catedral, que además este año está de celebración, ya que cumple nada menos que 800 años, así que la dejamos que fuese a verla mientras el resto del equipo disfrutábamos de un buen paseo por el Espolón ¡Qué gustito pasear bajo la sombra de los árboles, que ese día zurraba calor! Por supuesto tenéis que acompañar a vuestros humanos a dar una vuelta por los alrededores de la Catedral y comer unas tapas, llegar hasta la Plaza Mayor y saludar a un señor muy famoso montado a caballo, al que llaman El Cid.

Pero, sin duda, el mejor plan en Burgos con tu perro es disfrutar del paseo junto al cauce del río Arlanzón. Muy cerca del famoso Puente de Santa María encontraréis una escalera de bajada y ¡Voilà! Se supone que la normativa dice que no podemos ir sueltos aunque había compis correteando sin problema. En mi caso, imposible soltarme… yo ya sé que no tengo que molestar a los patos peeeeero ¡Yo solo quería saludar!

Subimos de nuevo al paseo a la altura del puente Besson, más o menos, que es por donde cruzamos para ir hasta nuestro coche, pero podíamos haber continuado hasta el infinito y más allá, y visitar, por ejemplo, el Parque de la Isla, que es enorme y muy bonito.

En mi próxima visita investigaré un poco más, ya que en verano no hay problema para comer en cualquier terraza pero me gustaría conocer de primera mano, o pata, algunos locales en los que peludos y humanos somos bien recibidos ¡Estad atentos!

Qué ver y hacer en Burgos con perro

La primera vez que viajé con mi familia por esta provincia os conté un par de planes chulísimos y cerquita de la Comarca de Las Merindades, a caballo entre Castilla León y Euskadi. Hemos vuelto por allí, así que tomad nota de todo lo que podéis hacer, no solo en esta comarca. ¡Aquí va nuestra lista de perriplanes!

1. Conocer Frías, uno de los pueblos más bonitos de España

No perdáis la oportunidad de visitar con vuestra familia la que dicen es la ciudad más pequeña de España. Con sus calles empedradas, sus casas colgadas de la roca, y su famoso castillo que, por cierto, NO podemos visitar, los mejores planes dogfriendly están en los alrededores.

Aun así merece la pena que acompañes a los humanos y siempre puedes encontrarte alguna sorpresa, como estos simpáticos caballos a los que. a decir verdad, yo no tenía muchas ganas de saludar.

Lo que sí es un perriplanazo es recorrer el Paseo del Molinar hasta la vecina localidad de Tobera y su famosa cascada. Si te animas, hasta puedes darte un baño por el camino.

2. Visitar un jardín secreto

No pongas esas cara. Existe un jardín secreto (shhhhhh) y está en la localidad de Oña. Cada verano y durante unos meses (de julio a noviembre) puedes visitar una enorme exposición de arte contemporáneo al aire libre. Tiene lugar en los jardines del antiguo Monasterio de San Salvador. Es uno de los mejores planes con perro en la provincia de Burgos ya que no todo van a ser rutas y paseos, aunque desde aquí mismo parten un montón de recorridos por la naturaleza. Es más, en la antigua vaquería del Monasterio está la casa del Parque Natural Montes Obarenes – San Zadornil. En cualquier caso es una experiencia muy interesante ¡Mirad que esculturas tan originales!

Oña, junto con Frías y Poza de la Sal, conforman la Mancomunidad Raíces de Castilla. Este último municipio aún no lo conocemos pero seguro que muy pronto lo visitamos, ya que, según me cuentan, allí nació un gran amante de los animales, Félix Rodríguez de la Fuente.

3. Descubrir las cascadas más bonitas de Burgos

Las primeras que visité, hace ya tiempo, fueron las de Orbaneja del Castillo, que discurren por medio de este pueblo precioso. Hace taaanto que creo que ni tengo una foto para mostraros.

Además de las de Tobera, de las que ya os he hablado, he conocido otra espectacular. Es la de Pedrosa de Tobalina, donde, por cierto, había mucho instagramer haciendo posturitas. Lo mejor el paseo por los alrededores donde encontramos muchas familias, peludos incluidos, haciendo picnic.

 

4. Viajar al lejano Oeste

Como lo oyes, o lo lees. ¿Recuerdas el famosísimo western «El bueno, el feo y el malo»? Pues se rodó en la provincia de Burgos, en la Comarca del Arlanza, y hay un itinerario temático sobre esta peli que puedes (y te aconsejamos) hacer.

Seguramente el lugar más conocido y mítico sea el Cementerio de Sad Hill, donde tienen lugar la escena más famosa del film, con el duelo a tres, o «triello» en una disputa por los 200.000 dólares enterrados en una tumba. Puedes partir de Santo Domingo de Silos, como hicimos nosotros, pero atentos que el camino es polvoriento y pedregoso, más apto para caballos que para coches ¡Yihaaaa!

El rodaje se desarrolló en el verano de 1966 y el famoso cementerio , con 5000 cruces de madera en círculos concéntricos, desapareció bajo la maleza con el paso de los años. En 2016, tras más de un año de trabajo, y cuando se cumplían 50 años del rodaje, la Asociación Cultural Sad Hill inauguró oficialmente el cementerio.

Otros escenarios de rodaje fueron el antiguo Monasterio de San Pedro (en la peli, la Misión de San Antonio) o la localidad de Hortigüela, en la que se filmó la batalla de Langstone, o el desfiladero de Mataviejas (escenas del campo de concentración de Betterville)

Sin duda, «Sad Hill» es uno de los lugares más chulos para visitar en Burgos con tu perro ¡Me sentí como un auténtico vaquero!

5. Recorrer el desfiladero de La Yecla, cual «Perrindiana Jones»

Mi dueña dice que soy un «exagerao» pero yo juraría que me estaba jugando el pellejo mientras recorríamos los 600 metros de este estrechísimo desfiladero en el Espacio Natural de la Yecla, a muy poca distancia de Santo Domingo de Silos. Y es que, por desgracia, sufro de vértigo. Aun así, me hice el valiente (¡Qué remedio!) y acompañé a mis dueños en este breve pero intenso recorrido entre rocas calizas donde además avistaréis muchísimos buitres.

Si queréis llegar a pie, hay una breve ruta de senderismo (5 km ida y vuelta) que parte de la parte trasera del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Como hacía mucho calor, nosotros optamos por acercarnos en coche, podéis aparcar justo frente a la escalera de acceso al desfiladero.

Por la tarde es buen momento para hacer la ruta a pie, nosotros aprovechamos para dar un corto paseo.

6. Subir a la  Ermita de la Virgen del Camino

Este es otro de los breves paseos que te recomiendo en Santo Domingo de Silos. Al atardecer hay unas vistas espectaculares del pueblo y del famoso Monasterio (yo no  pude entrar, claro, pero mis dueños dicen que la visita merece mucho la pena) Sin embargo, el camino del Calvario y las vistas son un plan estupendo para hacer con tu perro en esta preciosa localidad de Burgos.

7. Conocer a una princesa noruega en Covarrubias

Este es otro de los pueblos más bonitos de España aunque, como nos ocurrió en Frías, tampoco tiene ningún lugar para visitar que sea dogfriendly. Aún así podéis conocer este pueblo lleno de historia, también de historias trágicas y leyendas, entre torreones medievales y casas con entramado de madera y conocer a la Princesa Kristina de Noruega.

En los jardines frente a la Excolegiata de San Cosme y san Damián pude conocer a esta Princesa, llegada de tan lejano lugar, en 1257, para casarse con el infante Felipe, hermano de Alfonso X el Sabio. Dicen que la princesa murió de pena en 1262. Su sepulcro está en el Claustro de la Colegiata.

Otro buen plan en este precioso pueblo de Burgos con tu perro es dar un paseo junto al río, el Arlanza, claro, cruzar el puente medieval e incluso acercarte hasta el Piélago, la «playa» de Covarrubias, con su chiringuito y todo. No se si el baño nos estará permitido, pero había muchos peludos comiendo con sus familias.

8. Rutas y relax en Puentedey

Este bonito pueblo, famoso por su puente natural  sobre el río Nela es perfecto para hacer rutas (facilotas, eh) para remojarse las patitas (ojo, que está fría) o relajarse tumbado bajo la sombra de un árbol. Es precisamente el entorno natural el mayor de los encantos que posee.

Nosotros lo hemos visitado recientemente pero seguro que en primavera es mucho mejor. La cascada de La Mea no tenía ni una gota de agua ¡Fue una pena! ya que es un paseo corto desde el pueblo. Eso si, la siesta después de comer no nos la quitó nadie (jeje, echad un ojo a nuestra publicación de Instagram)

9. Visitar un Monasterio

Como lo oyes. ¡Qué bien que haya una visita cultural en la que podamos acompañar a los humanos! Se trata del Monasterio de Santa María de Rioseco, bueno de lo que queda de él. Desde 2010 un grupo de voluntarios se ha encargado de recuperar poco a poco esta joya arquitectónica, originaria del S. XIII, casi sin ayuda de la Administración. Vale la pena hacer una de las visitas guiadas, que están disponibles en verano y los fines de semana de septiembre (y hasta el 12 de octubre) así que daos prisa que aun estáis a tiempo. El resto del año se puede visitar sin límite de horarios. Solo pediros que por favor cuidéis y respetéis el lugar ya que gran parte del deterioro se debe a actos de vandalismo.

Burgos con perro: alojarse y comer

Si viajas a Burgos con tu perro, aquí van unos perriconsejos:

Ya comentamos que en la capital hay bastantes opciones de alojamiento. Sin embargo en algunas zonas es más complicado encontrar hoteles dogfriendly, o quizá cuando nosotros hemos consultado había poca disponibilidad.

Muchas de estas rutas las hemos hecho en el día, volviendo a casa para dormir, ya que apenas tenemos 2 horas de distancia, pero en nuestra última perriescapada nos alojamos en Santo Domingo de Silos, en el hotel del mismo nombre, y justo enfrente del Monasterio.

Tienen disponibles habitaciones de hotel, de hostal y apartamentos. En su web no hay mención alguna al tema mascotas, pero como lo vimos antes en Booking y pasó el filtro de «acepta mascotas» llamamos para asegurarnos (ya sabéis, por aquello de «se aceptan bajo petición») Nos dijeron que tenía suplemento dependiendo del tamaño del perro (algo que nunca entenderemos porque no me ponen cama eh, nos la llevamos de casa) Un servidor pesa entre 18/19 kg, así que me consideran «perro mediano» y tengo que pagar 5€ por noche, aunque a decir verdad al llegar la persona que nos atendió no cobró ningún suplemento.

Este hotel tiene piscina y aunque nosotros no fuimos, si que vimos a gente entrando a la terraza de la piscina con su perro ( de tamaño pequeño, todo hay que decirlo) así que no os puedo asegurar si esta es la política del hotel. No podemos acceder al comedor de desayuno ni al restaurante.

En cuanto a comer con perro en Burgos, nosotros solo lo hemos hecho en terrazas, así que tendremos que investigar por si regresamos en otoño o invierno. En verano cero problemas, claro. Si vais con el buen tiempo, al menos os podemos recomendar unos cuantos sitios para deleite de vuestros humanos (y algo caerá ¡fijo!)

En Frías, Bar restaurante Ortiz. Hemos estado un par de veces. Tienen mesas en la calle y un menú por 20€ que está muy bien.

En Covarrubias disfrutamos de una estupenda comida en Casa Galín, en la plaza de Doña Urraca. Advertimos al reservar (recomendable, o imprescindible, hacerlo ya que está muy concurrido) que éramos familia peluda, y pedimos mesa en terraza.

En Santo Domingo de Silos Mesón Casa de Guzmán. Tapeo, raciones, hamburguesas… ojo que las raciones son enormes. También cenamos en terraza, aunque había un compi peludo del pueblo que no paraba de entrar y salir del local jejeje.

En Burgos capital las opciones de terraceo son infinitas . Otra cosa es encontrar sitio, sobretodo si vais un domingo y festivo como nosotros. Mi dueña llevaba una lista de sitios recomendados pero todos estaban llenos así que en el primero que vimos libre nos sentamos. ¡Y fue un acierto! Se trata de la Cafetería Chamberí, muy cerca de la Catedral, donde nos comimos unas patatas bravas riquísimas (si, yo también) . Para comer si teníamos reserva, en La Jamada, un gastrobar viajero de lo más chic (en terraza, por supuesto)

Tenemos claro que volveremos, así que estad atentos que iremos actualizando este post. Por cierto ¿Algún perriconsejo?

Casa Maragata museo de Santa Colomba de Somoza

La Casa Maragata de Santa Colomba de Somoza, es un museo etnográfico en el que podréis conocer el origen, historia y forma de vida de una sociedad, la maragata, que se asentó en la Comarca de la Somoza, a pocos kilómetros de Astorga (León). Tal fue su importancia e influencia en este territorio que hoy se conoce a la zona como La Maragatería y a la ciudad de Astorga como la capital maragata.

Sobre la llegada de los maragatos, conocidos por su oficio como arrieros, llevando mercancías que llegaban por mar a Galicia hasta el interior de la Península Ibérica, su origen resulta incierto y sobre el mismo existen múltiples teorías. Se sabe que eran de tez morena y que no hablaban leonés. Podría ser que llegasen a la zona desde el sur de la península o el norte de África. Sus casas, a diferencia de aquellas en las que habitaban los somozanos, con cubiertas de teito (paja), se construyeron con piedra y pizarra.

El museo de la Casa Maragata es un fiel reflejo de su forma de vida, mucho más allá de su actividad arriera, que se mantuvo hasta el siglo XIX con la llegada del ferrocarril.

Museo casa maragata: datos prácticos

El museo se encuentra en la localidad de Santa Colomba de Somoza, en la calle La Unión, y es además la oficina de atención turística del municipio. La verdad es que no constan horarios pero podéis contactar previamente por teléfono (987 798 141). La implicación del técnico de turismo, Oscar Martínez, en el proyecto es enorme y pudimos disfrutar de una visita guiada para nosotros solos (además, es totalmente gratuita).

Y dato importante ¡Es una visita dogfriendly! Y esto es de agradecer ya que, quienes viajamos con nuestros compañeros de 4 patas  tenemos que organizarnos para poder hacer visitas culturales por turnos o directamente prescindir de ellas.

La Maragatería: sociedad y arquitectura

Si algo queda patente en el Museo Casa Maragata es que la arquitectura es el fiel reflejo de una sociedad y forma de vida que, en el caso de la maragatería, tiene unas particularidades que van no solo unidas a su actividad sino también a unas normas propias.

La casa maragata, debido a la actividad de la arriera de sus moradores, tiene un enorme portón de acceso para dar paso a los carros, y un patio empedrado.

 

 

La cocina en la planta baja, con una enorme chimenea, era el centro neurálgico de la vivienda y la vida familiar. Las habitaciones se disponían en el piso superior, en corredores que daban al patio.

 

 

Pero si algo llama la atención es el minúsculo tamaño de las ventanas de la casa, tanto de las que dan al exterior como las del interior de la vivienda, además de la presencia de rejas. Esto se debe, como es lógico, a una protección frente a las extremas temperaturas de la zona pero también a la protección de sus bienes, ya que los maragatos amasaron grandes fortunas con su actividad. Se encargaban del cobro de impuestos para la Corona y de trasladar el oro de las Indias, que llegaba a los puertos, hasta la Corte. Conocidos por su honradez y fidelidad, protegían los envíos con su propia vida. Es por ello que sus honorarios eran altísimos.

Pero además, este caracter «cerrado» de sus casas se extiende a su forma de vida: se trata de una sociedad endogámica, donde sus miembros se casan entre ellos y se «castiga» cualquier relación fuera del grupo.

 

 

Así, la casa maragata posee gran número de habitaciones, ya que en ella conviven varias generaciones. Algunos elementos, como los grandes arcones de madera labrados, eran signo de la riqueza familiar.

Casa Maragata museo: qué ver

En la planta baja, accediendo desde el patio, está la recepción al museo. Podréis disfrutar de una proyección audiovisual sobre  el municipio de Santa Colomba de Somoza. Auténtico corazón de La Maragatería, comprende 19 localidades, algunas de ellas abandonadas, ricas en cultura, historia, naturaleza, gastronomía y parte importantísima del camino de Santiago. No en vano, allí se encuentra uno de los lugares mágicos del Camino: la cruz de Fierro de Foncebadón o Rabanal del Camino, punto de encuentro de peregrinos.

 

 

Además de la cocina, con muchos utensilios propios de la misma, en esta planta se pueden ver elementos relacionados con la arriería y con una actividad que fue de gran importancia en la zona: la producción de chocolate. En los alrededores de Astorga hubo más de 30 pequeñas fábricas artesanales dedicadas al chocolate y aun hoy quedan algunas en las que adquirir tan dulce recuerdo.

 

 

En la planta superior hay un espacio expositivo con muestras temporales de diversos estilos y disciplinas, y también una recreación de la antigua escuela del pueblo.

 

Santa Colomba de Somoza: pasado, presente y futuro de la Maragatería

Aunque la Maragatería y la forma de vida de los maragatos parezcan cosa del pasado,  quedan muchos  vestigios y tradiciones heredadas, y no solo con la presencia de este museo en la casa maragata. Son muchas las manifestaciones culturales que dan fe de ell0.

MaragArte

Por iniciativa de un grupo de artesanos y artistas ligados a la localidad, cada año, a finales de agosto, se abren los patios de las casas maragatas que quedan en la Santa Colomba de Somoza en los que se celebra una feria de artesanía.

CAM: Centro Artesanal Maragato

Un centro de Formación Profesional en el que formarte en disciplinas como la cerámica, la marroquinería y guarnicionería (actividad indiscutiblemente ligada y heredada de la sociedad maragata)

Museo de la Era Pop

En un afán de recuperar la vida y actividad en la Comarca, y de frenar el avance de esa «España vaciada»,  este proyecto ,que tendrá como sede la antigua casa de las maestras de Santa Colomba, tiene previsto abrir sus puertas en verano de 2022.

Se trata del primer museo-archivo gráfico de la Era Pop. Es una iniciativa del músico Alex Cooper (que lideró una de las bandas más conocidas en León, Los Flechazos) El museo ofrecerá una programación continua de  conferencias , talleres y conciertos.

Cuenta con on la colaboración de RTVE, Radio 3 y la SGAE.

Además de la Casa Maragata…

No dejes de hacer cualquiera de las rutas propuestas por la Oficina de turismo,  como la ruta a la cascada de la Fervencia, el camino al Torreón de los Osorio (que puedes visitar previa reserva) o a las tumbas fenicias. Nosotros tenemos pendiente conocer a fondo la zona ya que merece mucho la pena.

Castrillo de los Polvazares

 

Puedo asegurarte que Santa Colomba de Somoza es el auténtico corazón de La Maragatería, aunque haya localidades con más «fama», como el caso de Castrillo de los Polvazares, considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Y si, bonito es, pero está totalmente reconstruido y ha quedado como atracción turística para ir a comer el famoso cocido maragato (nosotros lo hicimos, toda la localidad se dedica a la restauración) Pero más allá de esto, es un pueblo sin vida.

 

Astorga

 

Por supuesto, tienes que visitar Astorga pero al menos dedícale un día. Su Catedral, el Palacio Episcopal de Gaudí, el encanto de su Plaza Mayor… Y hazte con un buen cargamento de souvenirs gastronómicos: cecina, mantecadas, hojaldres ¡Y, sobre todo, chocolate!

 

Los 10 mejores planes para disfutar Berlín

Ahora que ya sabes qué ver en Berlín en 3 o 4 días, te vamos a contar más. Aunque parezca mentira, además de visitar monumentos y lugares de interés, tuvimos tiempo para  todos estos planazos, de la mañana a la noche. Estos son los mejores planes en Berlín para disfrutar en tu escapada.

Nuestros mejores planes en Berlín

1# Un café en las terrazas de Nikolaiviertel

Una buena forma de comenzar el día, o de hacer una parada técnica mientras visitas el centro de la ciudad, es relajarte en los coquetos cafés del barrio de San Nicolás. En mi opinión, es de los más bonitos de Berlín; en realidad es como visitar una pequeña ciudad medieval dentro de la enorme urbe. Date una vuelta y descubre además de su iglesia (hoy convertida en museo) coquetas tiendas de souvenirs. Los ositos artesanales de Teddy Laden os enamorarán, aunque en mi caso se escapaban del presupuesto.

 

2# Hackescher Markt: una estación de tren y un mercado semanal

La estación de Hackescher Markt, en el barrio de Mitte, es una de las más bellas y mejor restauradas de finales del S XIX. Pero además se ha convertido en un centro de ocio en el que, dos veces a la semana (jueves y sábado), tiene lugar un mercado en el que adquirir excelentes productos, recuerdos y degustar especialidades gastronómicas de todo tipo y para todos los gustos. Nosotros comimos en un puesto de pasta fresca que estaba increíble y de postre ¡cannoli sicilianos!

 

3# Alexander Platz: el centro del mundo

No exageramos si decimos que esta céntrica plaza es el centro del mundo. En su famoso reloj mundial podrás consultar la franja horaria de 24 ciudades y se ha convertido en punto de encuentro tanto de berlineses como de turistas.

Presidida por la omnipresente torre de la televisión, la estructura más alta de toda Alemania con sus 368 metros, visible casi desde cualquier punto de la ciudad, es también un nudo importante del transporte público. A su alrededor encontraréis un importante centro comercial (Alexa) y, cuando lo visitamos nosotros, una gran cantidad de puestos de comida callejera.

Subir a la torre de la televisión no es precisamente barato (17,50€ actualmente) así que nosotros nos lo ahorramos, aunque reconozco que debe ser toda una experiencia comer en su restaurante giratorio, con vistas de 360º sobre Berlín.

En Alexander Platz hay gente a todas horas, de día o de noche. Precisamente a última hora del día es un buen momento para tomar unas cervezas o comer algo por allí.

 

4# Visitar los Höfe (patios) en el barrio de los graneros

Una cena o una copa por la noche (ojo, que los cafés y restaurantes aquí no son muy baratos) o simplemente una visita a cualquier hora del día para visitar el conjunto de patios interiores interconectados entre sí , en lo que fue el antiguo barrio de los graneros. El nombre del barrio procede de cuando, en el siglo XVII, se ordenó almacenar las cosechas en graneros fuera de la ciudad. Más tarde, el Rey Federico Guillermo I dispuso que todos los judíos sin propiedades que se trasladasen a la zona de los graneros.

El más conocido y visitado de los patios, el Hackesche Höfe, además de restaurantes y tiendas cuquis, tiene unas fachadas revestidas en azulejos vidriados, de estilo modernista, que os enamorarán.

 

Hackesche Höfe

5# Arte urbano y espacios alternativos

Seguramente no vamos a descubrirte nada nuevo al afirmar que uno de los mejores planes en Berlín es disfrutar del arte urbano. Además de la galería, en lo que resta del muro de Berlín, que contiene auténticas obras de arte, encontrarás expresiones de arte urbano casi en cualquier sitio de la ciudad. En el barrio judío descubrirás algunos patios que poco tienen que ver con el anterior.

La pena es que no pudimos visitar el famoso edificio Tacheles, símbolo de la okupación de edificios tras la caída del Muro, que se convirtió en el centro cultural alternativo más importante de Berlín, porque ya lo habían cerrado. Parece que en su lugar van a construir un hotel.

 

6# Música callejera

La cantidad, y calidad, de músicos que veréis en los parques y lugares céntricos (junto a la Catedral o la Isla de los Museos, por ejemplo) harán que estos conciertos improvisados y «Gratis» (Pero no olvidéis dejar una buena propina o comprar su disco si lo tienen) sean otros de los mejores planes en Berlín.

Solemos volver de nuestros viajes con alguno de estos CD como souvenir. En Berlín precisamente descubrimos a Adam Barnes, un artistazo nacido en Oxford, del que nos hemos hecho fans.

 

Adam Barnes

7# Una cerveza junto al río

Si el tiempo lo permite, y todavía a finales de septiembre tuvimos buenos ratos de sol, relájate tomando una cerveza a orillas del Spree. A falta de playa, estos espacios junto al río, con sus hamacas de lona y mesas improvisadas sobre cajones de cerveza, son perfectos para descansar después de tanta visita a museos y demás, y lugar de encuentro de los jóvenes berlineses.

 

8# Gastronomía: hay vida más allá del currywurst

Evidentemente, la gastronomía es una parte importantísima en nuestros viajes. No voy a declararme fan de la cocina alemana; me gusta un buen codillo con chucrut, unas albóndigas  o las salchichas, pero cuando llevo 2 días seguidos comiendo cualquiera de ellos acabo bastante «hartita». Disfrutamos de una buena comida tradicional en el restaurante Maximilians (muy cerca de la estación de metro Stadmitte)

En cuanto al famoso currywurst, que también probamos, voy a decir que no me gustó nada, así que no entiendo tanto post recomendando esta especialidad berlinesa.

Por suerte, no todo está perdido y Berlín es una ciudad en la que puedes encontrar comida de cualquier lugar del mundo y una buen número de restaurantes vegetarianos, de productos bio/orgánicos, o de nuevas tendencias más ligeras que la cocina tradicional alemana.

Ahora os cuento lo mejor: ya sabéis que somos incondicionales de la cocina italiana (pero la auténtica, ojo, nada de franquicias y similares) y siempre que viajamos nos llevamos «por si acaso» un buen listado de restaurantes. Lo que no esperábamos encontrar fue tal cantidad y calidad de italianos y un festival gastronómico, que agrupaba a 50 restaurantes de la ciudad, durante 3 días. Este año  (este post lo escribí en 2020, en tiempos prepandémicos) son (o más bien eran) ya casi 60 los inscritos.

 

La famosa currywurst. Photo on Foter.com

 

9# Iluminación nocturna en Postdamer Platz

Si hay un lugar en Berlín para visitar de noche es sin duda Postdamer Platz. La iluminación de los edificios, como la Bahn Tower, sede de la empresa de transportes alemana Deutcher Bahn, es sencillamente espectacular.

En la misma zona encontraréis edificios de Renzo Piano, Rafael Moneo, o Izozaki, entre otros grandes arquitectos, que contribuyeron a la gran renovación urbana tras el final de la segunda Guerra Mundial. Precisamente Postdamer Platz, que ya era una de las zonas más bulliciosas antes de la guerra, quedó arrasada tras ella y además separada por el Muro.

 

 

El Sony Center, obra de Helmut Jahn finalizada en el año 2000, es probablemente el emblema del Berlín moderno. Una enorme cúpula de cristal y acero en movimiento ofrece cada noche un espectáculo de luces y sonido y, sí, este es uno de los mejores planes en Berlín para acabar el día.

En los alrededores de Postdamer Platz hay algunos restaurantes para sibaritas pero si vuestro presupuesto es más modesto siempre podéis cenar algo en los de comida rápida del centro comercial.

Por cierto, a pocos metros de allí, en el Berlinale Palast, se celebra el festival de cine de Berlín.

 

Sony Center

 

10# Hazte amigo de un oso

El oso de oro y los de plata de la Berlinale, el del escudo de la ciudad… se dice que el origen y significado del oso de Berlín es un homenaje al Duque Alberto I de Brandenburgo, cuyo apodo era precisamente «el oso».

Pero además, esta figura animal, decorada de una y mil formas, forma parte de la ciudad desde 2001 cuando dos empresarios alemanes y un escultor austríaco crearon la figura del oso Buddy (precisamente oso «amigo» o «compañero») En 2002 se inauguró una exposición en Pariser Platz, que más tarde daría la vuelta al mundo con la colaboración de artistas de cada país que reflejaron, en cada unos de los osos, su propia identidad.

Los «Buddy bears » son un símbolo de la tolerancia, comprensión y paz entre todas las naciones del mundo» y una forma divertida de recorrer el mundo sin salir de Berlín. Así que, si visitas la ciudad,  hazte amigo de un oso.

 

 

Ruta del Kadagua, de Güeñes a Sodupe

La ruta del Kadagua que parte de la estación ferroviaria de Güeñes, en la comarca de las Encartaciones (Vizcaya) es uno de los tramos de la Vía Verde que transcurre por el antiguo trazado del tren de la Robla. Por cierto, que el trazado era el más largo en vía estrecha de toda Europa Occidental, 335km en total desde Bilbao a La Robla (León).

Si hace unos meses nos animamos a recorrer el tramo de Arbuio a Sodupe, esta vez hemos decidido completar este otro que, a decir verdad, y aunque está a muy pocos kilómetros del anterior, nos gustó muchísimo más ya que está rodeado de un paisaje encantador.

Como contrapartida a tanta belleza, tengo que decir que está algo más concurrido (poco, eh, no vayáis a pensar) sobretodo por ciclistas y en algún tramo incluso circulan coches.

Ruta del Kadagua: Güeñes, punto de partida

Ya os he adelantado que esta parte de la ruta comienza en la estación de Güeñes. Podéis llegar en tren (Renfe Cercanías) o en vuestro coche y aparcar delante de la misma, ya que suele haber sitio.  Pocos metros más adelante encontraréis el indicador de la ruta, hay que cruzar las vías para coger el camino.

Si disponéis de tiempo, bien a la ida o a la vuelta, no perdáis la oportunidad de visitar esta localidad encartada, ya que posee atractivos suficientes como la Villa Urrutia, hoy sede de su Ayuntamiento, o la preciosa Iglesia de Santa María.

Casi al inicio del recorrido hay un área de esparcimiento con mesas y bancos, ideal para un picnic, o si vais con niños.

 

Barrio de Santxosolo: caseríos y una Ermita

 

 

Uno de los puntos más bonitos de esta ruta del Kadagua es el barrio de Santxosolo. La Ermita de San Martín de Iturriaga, cuyos orígenes se remontan al S.XV, aunque su aspecto actual corresponde al S. XVIII, es una auténtica sorpresa en el camino, que por cierto es también parte del Camino de Santiago.

 

 

Aquí encontraréis numerosos caseríos, algunos en proceso de rehabilitación, y en alguno podéis comprar verduras de temporada o huevos caseros ¡Un lujazo de productos de km 0!

 

Ruta del Kadagua: pros y contras

Lo mejor de este recorrido junto al Kadagua es que puede prolongarse cuanto se quiera, ya que el antiguo recorrido del tren de la Robla puede iniciarse desde la Estación de la Concordia en Bilbao (por cierto, una auténtica joya de estilo modernista) y llegar a la hermosa Villa de Balmaseda, patrimonio histórico y cultural del País Vasco. Si en algún momento estáis cansados queda la opción de tomar el tren de Renfe Cercanías para regresar al punto de partida ¡También con vuestra mascota! (sin límite de tamaño pero obligatorio uso del bozal)

La única pega que podemos ponerle a este tramo, como ya he citado al principio del post,  es que en algunas ocasiones se comparte no solo con ciclistas (y en esta zona hay muchos), como es habitual en las Vías Verdes, sino también con coches, lo que resulta un poco incómodo en nuestro caso y por lo que nuestro Toby fue casi todo el camino atado.

 

 

Por lo demás, una ruta sencilla y corta , apenas unos 6km (y otros tantos vuelta), que os recomendamos sin duda alguna ¿Os animáis a hacerla?

 

 

Berlín en 3 días

¿Qué puedo ver en Berlín si dispongo de poco tiempo?

-¡No visites Berlín en 3 o 4 días!- Esto es lo que me advirtieron quienes habían conocido antes que yo a la capital alemana. Los motivos, casi siempre los mismos: hay mucho que ver y en tan poco tiempo no vas a «conectar» con la ciudad.

En lo primero tenían razón: hay muchísimo que ver en Berlín. En lo segundo no estoy de acuerdo; conecté con la ciudad desde el minuto uno y me sentí y moví cómodamente «pateando» sus calles o cogiendo el metro y el tranvía, seguramente incluso mejor que en otras capitales europeas en las que he estado varias veces.

Probablemente la imagen más famosa de la ciudad sea la Puerta de Brandenburgo, antigua puerta de entrada a Berlín. Está situada en el centro, por lo que puede ser un buen punto de partida para recorrerla. Además, se accede también al Tiergarten, un inmenso parque, equiparable a Central Park en Nueva York o Hyde Park en Londres, que fue utilizado como coto de caza. No es que sea una visita imprescindible pero si sois amantes de la naturaleza os encantará.

Casualmente, durante nuestro viaje la Puerta de Brandenburgo estaba cubierta de andamios y lonas, así que no hicimos la foto más instagrameable de Berlín. Tampoco es que fuésemos muy ordenados en nuestras rutas por la ciudad, ni seguimos un plan preconcebido, a excepción de alguna visita con reserva obligatoria como la del Parlamento. Aun así disfrutamos de museos y monumentos, pero también de mercadillos de comida callejera en los alrededores de Alexander Platz o de las tumbonas en los bares junto al río, tomando un café o una cerveza (a finales de septiembre, cuando estuvimos, el tiempo todavía lo permite) Así que nuestro post no pretende ser un recorrido pormenorizado para seguir al pie de la letra, no os vamos a decir qué ver en Berlín  en 3 o 4 días pero si algunas de las visitas que hicimos y cuales nos gustaron más.

Qué ver en Berlín (a vuestro aire)

 

Os advertimos que en Berlín vais a encontrar muchísimos free tour por todos lados. La verdad es que nunca hemos hecho uno, pero si sois de los que sopesáis esa opción, no tendréis problema. Nosotros cada vez somos más anárquicos en nuestros viajes y nos dejamos llevar por lo que nos apetezca en cada momento. Quizá por ello nos perdamos algunas visitas pero os aseguro que ganamos en otras experiencias. Si algo nos quedó claro es que Berlín merece la pena verla, pero sobretodo vivirla.

El Parlamento (Reichstag) y su cúpula

 

 

El Parlamento de Berlín es uno de los edificios más impresionantes de la ciudad, tanto como el de Londres o el de Budapest, y combina elementos de la arquitectura clásica y moderna. La entrada es gratis pero hay que reservar por internet, sin reserva no se entra. En vuestra solicitud tendréis que elegir 1 día de visita preferente y otros 2 opcionales, ya que en ocasiones las solicitudes son muchísimas. Es por ello que esta fue la primera visita que planificamos antes del viaje. También os avisamos que acudáis con tiempo ya que hay al menos dos controles de seguridad antes de acceder al interior. Os dejamos el enlace para la reserva.

El edificio, construido entre 1884 y 1894, ha sufrido los avatares de la historia y ha sido testigo de grandes acontecimientos , pero es desde el año 1999 una de las grandes atracciones que ver en Berlin, tras la restauración y diseño de la impresionante cúpula de cristal a cargo  del arquitecto Norman Foster. Os proporcionarán una audioguía que se activa al comenzar a subir hacia la cúpula. Es realmente interesante escuchar su contenido ya que, además de su historia, diseño y dimensiones impresionantes, conoceréis otros datos ¿Sabéis que el diseño de la cúpula del Reichstag lo hace energéticamente eficiente?.

East side Gallery

 

 

Esta parte del antiguo muro de Berlín- el llamado «muro de la vergüenza»- que durante 28 años dividió a las dos Alemanias, se ha convertido en un museo a cielo abierto. Los alemanes, y los berlineses en particular, no han querido olvidar el periodo más triste de su historia. Durante la caída del muro, el  10 de noviembre de 1989, el artista alemán Bodo Sperling sugirió salvar un trozo de muro para crear una galería de arte al aire libre. Más de 100 artistas de todo el mundo fueron llamados para plasmar sus obras, y fue así como se creó la ‘East side gallery’. En el museo de la Topografía del Terror, se puede contemplar aún un trozo de muro en su estado original.

Nosotros aprovechamos nuestra primera tarde en la ciudad para acercarnos hasta allí y contemplar algunos de los graffitis más famosos, como el del trabant (el coche más popular en la Alemania comunista) atravesando el muro, que por cierto adquirimos en un imán para la nevera. En cuanto a los supuestos fragmentos del muro que se venden como souvenir, voy a dudar de su autenticidad ¡No hay muro «pa tanto»!

Puente Oberbaum

 

 

Precisamente desde la East side gallery cruzamos hasta el popular barrio de Kreuzberg (el barrio turco de Berlín) por el puente Oberbaum, que une ambas orillas del Spree y también lo que en su día fueron las dos Alemanias. Especialmente hermoso al atardecer, tiene además una curiosidad: zapatos y zapatillas colgando de cables. Indagando sobre si esta práctica tenía algún significado, he descubierto que es similar al de los grafitis, de hecho a esta práctica se la conoce como «shoefiti», aunque su origen, el shoe tossing, es bastante más sórdido (delimitar territorios de bandas en barrios marginales de EEUU, indicar donde se vendía droga, una casa ocupada etc)

Checkpoint Charlie

Si habéis visto la película ‘El puente de los espías’, muy probablemente os sonará la siguiente imagen.

 

 

Estamos hablando de ‘Checkpoint Charlie’, el puesto fronterizo interno más famoso de la ciudad, donde eran registrados los miembros del ejército americano, inglés y francés que tenían intención de viajar a Berlín este. Actualmente una construcción del artista Frank Thiel y una placa conmemoran la antigua frontera.

Si queréis que os diga la verdad, esta no es una visita imprescindible, mas que nada porque se ha convertido en un decorado de cartón piedra en la que «falsos soldados americanos» posan, previo pago, con cuanto turista quiere hacerse la foto de rigor. Pero seguro que pasáis por allí cuando os dirijáis a uno de los lugares que si hay que ver en Berlín: La Topografía del Terror.

La Topografía del Terror

Esta escalofriante exposición, en el lugar donde se ubicaban los cuarteles de las SS, es imprescindible para comprender el origen de uno de los periodos de la historia más oscuros y vergonzantes. Mediante fotografías e inmumerables documentos gráficos, la exposición relata  la llegada al poder del nacionalsocialismo, la creación de las llamadas Instituciones del terror (las SS y la Policía), la persecución y exterminio durante el Reich, las SS y la Oficina Central de Seguridad del Reich en los territorios ocupados y el final de la guerra. Es una visita que os dejará el corazón encogido pero que os hará entender no solo la historia pasada sino también la presente, e incluso la razón del resurgimiento de movimientos y partidos de extrema derecha en Europa.

Monumento memorial a los judíos asesinados en Europa

 

 

Otro de los lugares imprescindibles que ver en Berlín es el memorial, compuesto por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas. Lugar sobrecogedor, algo claustrofóbico, en el que reflexionar una vez más sobre la historia.

Si disponéis de tiempo, y ánimo, podéis visitar el Centro de información (Nosotros no lo hicimos por falta de ambos) En tres zonas expositivas se muestran:

La política nacionalsocialista de exterminio, entre 1933 y 1945, y los testimonios de algunas personas y familias antes, durante y después de la persecución. La última sala presenta sus paredes cubiertas con los nombres y años de nacimiento y muerte de las víctimas del holocausto.

Gendarmenmarkt

 

 

La Gendarmenmarkt (La plaza del mercado de los gendarmes) es una de las más bonitas de Berlín e incluso de Europa. Alberga dos catedrales, una francesa y otra alemana, y un hermoso auditorio, el Konzerthaus.

 

Si tenéis ocasión haced una visita guiada (gratuita) al auditorio. No es necesaria la reserva, basta con presentaros en el hall. Suele haber a las 13:00 y 15:00 horas y dura unos 30 minutos. Aunque la visita es en alemán os darán un folleto informativo en inglés.

Esta es una de las actividades que no teníamos programadas y que descubrimos de casualidad. El edificio fue construido entre 1818 y 1821. Fue gravemente dañado durante la segunda guerra mundial y se reconstruyó en los años 80-90 del siglo XX, respetando al máximo su aspecto original.

 

 

Durante la visita conocimos una de las actividades que más nos llamó la atención: los Espresso Concerts ¿Qué os parecería tomaros el café después de comer (eso si, a hora alemana, las 14:00) disfrutando de un concierto de 45 minutos antes de volver al trabajo? Pues esa es la idea, y por tan solo 8€ café incluido.

En la Gendarmenmarkt se celebran infinidad de manifestaciones culturales y el maravilloso mercado Navideño. Precisamente visitar los mercados, no os podéis hacer una  idea de cuantos se celebran, es una de esas cosas que ver en Berlín. Personalmente me encantan ya que son una excelente opción para llevarnos un recuerdo distinto al de un souvenir tradicional.

Otra de las cosas que más me gustan de esta ciudad es como han sabido aprovechar y reconvertir cualquier rincón para darle un uso cultural o lúdico. Berlineses y turistas disfrutan por igual de sus bares, restaurantes o tiendas, y la noche berlinesa es todo un «referente».

Pero si sois de hábitos más tranquilos y lo vuestro es «ir de museos», no os preocupéis y seguid leyendo.

Isla de los Museos

 

Puerta de Ishtar, antigua Babilonia

 

La Isla de los Museos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, contiene nada menos que 5: el Museo de Pérgamo, el Bode, el Museo Nuevo y el Antiguo así como la Antigua Galería Nacional. Y si con esto no tenéis suficiente, en  Berlín hay más de 450 Galerías de Arte y un montón de museos curiosos sin contar otros espacios alternativos.

Como tendréis que priorizar qué ver en Berlín si, como nosotros,  vais a estar 3 ó 4 días, os recomendamos la visita al Museo de Pérgamo. Aunque su obra más emblemática, el altar de Pérgamo, se encontraba en restauración pudimos disfrutar de  la colección de antigüedades clásicas, el Museo de Oriente Medio y el Museo de Arte Islámico ¿Sabíais que aquí se encuentra una cúpula que perteneció a la Alhambra de Granada? La historia de cómo llegó hasta allí tiene su «aquel».

Catedral de Berlín (Berliner Dom)

 

 

Construida durante el reinado del emperador Guillermo II, entre 1894y 1905,  en estilo renacentista italiano y en el emplazamiento de una pequeña catedral barroca anterior, la Catedral de Berlín es cuanto menos suntuosa. No voy a decir que sea de las más bonitas que hemos visitado pero su Cúpula, el Palco Imperial (reservado al monarca y su séquito) o el órgano, considerado el mayor y más importante del romanticismo tardío alemán en el mundo, bien merecen una visita. Los sarcófagos y ataúdes chapados en oro y la cripta de los Hohenzollern (la antigua familia imperial alemana) con 94 tumbas del los siglos XVI al XX, son una gran muestra de la cultura funeraria de Bradenburgo y Prusia. Si debo ser sincera, esta parte de la visita no me resulto nada atractiva y no por el asunto del arte funerario en si (recuerdo, por ejemplo, el cenotafio de Maximiliano I en Innsbruck, Austria, como un lugar de inmensa belleza)

De cualquier modo, lo mejor de la Catedral de Berlín no está en su interior sino en la terraza de su cúpula. Bien merece la pena el esfuerzo de subir 270 escalones para disfrutar de unas vistas increíbles.

Qué ver en Berlín: descubrir alguno de sus barrios

 

Como en 3 o 4 días no vas a tener demasiado tiempo, conoce al menos alguno de los barrios más interesantes, como el de Kreuzberg (el barrio turco) Si has visitado la East Side Gallery puedes cruzar por el  Puente Oberbaum para llegar hasta allí. Es lo que hicimos nosotros. Pasarás de lo más alternativo a encontrarte en el «centro de Estambul».

 

Kreuzberg, un barrio muy «alternativo»

 

Aunque no pudimos dedicar mucho tiempo a visitarlo, dió la casualidad de que algunos tramos de metro estaban en obras, así que cuando fuimos a la estación de Kottbuser Tor tuvimos que coger el bus que habían puesto para sustituir la línea de metro, y de esa forma hicimos  un tour improvisado por Kreuzberg.

Dos recomendaciones: las hamburguesas de Burgermeister, en lo que eran unos antiguos baños y el que dicen es el mejor kebab de Berlín, el de Mustafa’s Gemüse, que no nos dió tiempo a probar.

 

La famosa hamburguesería Burgermeister

 

Aunque se dice que en en Berlín no hay un Barrio judío como tal, lo cierto es que en los alrededores de Rosenthaler Platz y a lo largo de Rosenthaler Strasse, zona en la que además nos alojábamos, vas a encontrar un montón de lugares y de historias de la comunidad judía que habitó aquí. Desde los famososos patios, los Hackesche Höfe, reconvertidos en zonas de ocio con restaurantes y tiendas, a museos dedicados a la memoria de los judíos víctimas del Holocausto. Junto a ellos, en un callejón lleno de graffitis, se pueden visitar en Museo de Ana Frank y el de Otto Weidt. Nosotros visitamos este último (entrada gratuita) aprovechando nuestra última mañana en Berlín.

 

39 de Rosenthaler Strasse

 

Os recomendamos esta visita que, seguramente, no figura en las listas de «imprescindibles» que hayáis consultado, pero que de verdad merece la pena.  Otto Weidt fue un empresario que empleó a judíos ciegos y sordos en su pequeño taller, en el que se fabricaban cepillos y escobas, durante la segunda guerra mundial. Proporcionó documentos falsos para evitar la deportación de muchos de ellos y escondió a varias familias, aunque finalmente en una redada de la Gestapo fueron descubiertos y deportados a Auschwitz.

 

Museo Otto Weidt

 

Pero además, cuando recorráis la Rosenthaler Strasse, y tantas otras, mirad al suelo. Delante de muchas casas veréis estas placas conmemorativas (stolpersteine) con los nombres, fecha de nacimiento y fecha de la deportación de muchos de sus antiguos vecinos.

 

 

Otras visitas en la zona son la Nueva Sinagoga de Berlín o la calle Rosentrasse, en donde se ubicaba la antigua Sinagoga, y donde se erige el monumento a las mujeres que protagonizaron las protestas de 1943. Estas mujeres alemanas se reunieron para pedir la liberación de sus maridos judíos, que al ser parte de matrimonios mixtos fueron los últimos en ser detenidos. Merece la pena conocer la historia.

 

Monumento a las mujeres de Rosenstrasse

 

El barrio de San Nicolás (Nikolaiviertel) es el más antiguo de Berlín. Durante la Edad Media la zona formaba parte de una ruta comercial y en el año 1200 la construcción de la Iglesia de San Nicolás dió lugar a un asentamiento en el que empezaron a establecerse artesanos, comerciantes y después artistas. Durante la segunda guerra mundial fue arrasado por las bombas pero durante la década de los 80, en el pasado S.XX, se reconstruyó con tanto detalle que uno juraría que ha permanecido así desde siempre.

En este barrio se encuentran algunas de las  residencias de la alta burguesía de los S XVII y XVIII, como la de los Knoblauch (fabricantes de seda) o la mansión que se edificó para Veitel Heine Ephrain (banquero de la corte del rey Federico II) Pero además, tabernas y cervecerías, como la Georgbräu, en las que degustar una buena cerveza artesana.

Entre tiendas de souvenirs y coquetos cafés con terraza este es solo uno de los lugares que ver en Berlín sino también uno de esos para disfrutar de la ciudad. Hay otros, que también pudimos descubrir, pero lo dejamos para nuestro próximo post.

Vía Verde de Kadagua: de Arbuio a Sodupe

La Vía Verde de Kadagua, que transcurre junto al cauce del Río con el mismo nombre, es un estupendo paseo que comienza a tan solo 8 kilómetros de Bilbao. El itinerario sigue el antiguo trazado del tren de la Robla, entre el barrio de Irauregi (Alonsotegi), en el Bilbao metropolitano, y Balmaseda, en el corazón de Las Encartaciones.

El recorrido completo puede hacerse muy bien en bici, pero a pie, y para senderistas poco experimentados como nosotros, quizá resulte excesivo. Por esto escogimos unos de los tramos, el que va de Arbuio hasta Sodupe, 5,6 kilómetros ida y otros tantos de vuelta.

 

Fue este verano pasado cuando descubrimos alguna de las Vías Verdes de Euskadi, la de Arrazola concretamente, también de recorrido asumible, perfecta para hacerla con nuestro Toby, que ya tiene cierta edad.

 

 

La Vía Verde de Kadagua no es, seguramente, tan espectacular como otras en las que se pasea junto al mar o rodeados de altas montañas, pero tiene la enorme ventaja de que está mucho menos concurrida. Y esto, en los tiempos de pandemia que corren, es todo un lujo. Eso no quita que encontremos, en este tramo, rincones llenos de encanto.

 

Vía Verde de Kadagua: datos prácticos

Para llegar al barrio de Arbuio debéis tomar la salida 10 del corredor del Kadagua. Podéis aparcar en el polígono industrial que encontraréis junto a la rotonda y frente a la Ermita de Nuestra Señora de la Guía, que es precisamente donde se inicia el camino hacia la Vía Verde.

Otras opciones son llegar en tren desde Bilbao, a  la estación de La Quadra, pequeñísima localidad que atravesaréis en el recorrido, o a Sodupe. También es posible hacerlo en autobús (3 líneas de Bizkaibus).

En La Quadra encontraréis un área de recreo en la que sentaros a comer y columpios para los niños. Por lo demás, en el trayecto de la Vía Verde de Arbuio a Sodupe no encontramos más fuentes. Por tanto, aseguraos de llevar agua en vuestra mochila. Lo que si hay, en el camino, son algunos bancos en los que descansar si fuese necesario.

El  terreno apenas tiene desnivel, excepto en el inicio del recorrido, que además no se hace por la Vía Verde en sí, sino por un arcén habilitado como peatonal en la antigua carretera BI-636. Apenas hay tráfico, de hecho tan solo nos cruzamos con un vehículo.

 Arbuio – Sodupe:

del Gran Bilbao a Las Encartaciones

La población de Alonsotegi estuvo unida al Municipio de Barakaldo hasta el año 1990, cuando se segregó. Forma parte por tanto de lo que se conoce como Gran Bilbao. Es en el barrio de Arbuio donde iniciamos esta ruta de la Vía Verde que se interna en la Comarca de Las Encartaciones recorriendo pocos kilómetros.

La primera población encartada que atravesamos es La Quadra, una de las 4 localidades que conforman el Municipio de Güeñes. De apenas 400 habitantes, quedan algunos vestigios de su importancia histórica, como el papel defensivo del Valle del Cadagua durante las llamadas Guerras Banderizas. Estos violentos enfrentamientos tuvieron lugar a finales de S. XIII (y continuaron en el siglo siguiente) entre los linajes de los Ochoa de Butrón y los Sánchez de Zamudio.

La Casa Torre de La Quadra todavía conserva ambos escudos. Junto con la Iglesia De San Pedro, vinculada a la Torre, es parte del patrimonio que permanecen  la localidad. El antiguo Camino Real discurría por aquí, sin olvidar que en el trayecto recorremos también parte del Camino De Santiago, que veréis debidamente señalizado.

 

 

Es una pena que no se conserven más edificaciones típicas  y caseríos, y en las Encartaciones abunden ahora las nuevas construcciones muy alejadas de la estética tradicional.

Vía Verde: por la ribera del Kadagua

Lo mejor de esta ruta es el tramo que acompaña el curso del Río, entre arbolado, y los saltos de agua en la presa que son un auténtico espectáculo. Juzgad vosotros mismos.

 

 

El final de nuestra etapa es la localidad de Sodupe, a la que se accede por el barrio de Iartu, y atravesando el puente sobre el río Herrerías se llega a la Iglesia de San Vicente Mártir, cuya torre se divisa a bastantes metros de distancia.

 

 

Caseríos, huertas y rebaños de ovejas que se recogían al paso de Toby. (Quién sabe a que labores se había dedicado antes de llegar a nuestra familia. De hecho fue encontrado y recogido en esta zona).

En Sodupe podéis hacer una parada técnica para reponer fuerzas. Nosotros optamos por una de las terrazas en la plaza frente a la iglesia antes de iniciar el camino de regreso.

 

 

Le estamos cogiendo el gusto a esto de recorrer las Vías Verdes y aún nos quedan muchas por descubrir en Euskadi. Si queréis saber más sobre esta iniciativa de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, echad un ojo a su web. ¿Os animáis a pasear por alguna?.