París más allá de frases y tópicos.

La frases y tópicos sobre París son tantas que me pregunto si existe ciudad sobre la cual se haya enumerado tanto de lo uno y de lo otro, sobre la que se hayan generado tal cantidad de iconos ¿O quizá si?.  De manera que me dispongo a recorrerla tratando de huir de la mayoría de éstos y también intentando comprobar si son ciertos o no.
Como un encantamiento o una maldición, del mismo modo que algunas almas están condenadas a vagar por éste u otros mundos, parece que estoy destinada a conocer la Ciudad de la luz– he aquí el primer ejemplo de frases y tópicos sobre París- en pequeñas dosis, en escapadas breves y fugaces, en cortísimos viajes que me dejan un regusto a nostalgia y unas ganas de más.
frases y tópicos sobre París

Más frases y tópicos sobre París: la ciudad del amor, del cancán y la bohemia, de los poetas y pensadores, de los pintores en Montmartre, la que bien vale una misa – que se lo pregunten a Enrique IV- y la que siempre nos quedará… tal como aseguraba Rick -Humphrey Bogart- en la inolvidable Casablanca.

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París era una fiesta (frases y tópicos sobre París) Fotografía de Raquel Caparrós

Pasear por una u otra orilla del Sena puede resultar muy romántico, disfrutando de los bellos «Hôtels» que encontramos durante el recorrido, pero también conlleva cierto riesgo, que no es otro que el de no calcular ni medir las distancias y llegar con los pies destrozados a la hora de la cena. Así que mejor será tomar alguna de las numerosísimas líneas de metro que tejen esta enorme red, para recorrer las entrañas de la ciudad.

Acceder al metro de París, uno de los más antiguos de Europa- primero se inauguraron los de Londres y Budapest- puede resultar en ocasiones tan agotador como caminar por la superficie, especialmente en algunas estaciones como la de Chatelet-Les Halles, con sus larguísimos corredores que parecen no tener fin, viejos y destartalados laberintos, andenes y vagones atestados… que acaban de un plumazo con cualquier idea romántica y nos empujan nuevamente a la superficie, buscando la luz tibia y un poco de aire, todo lo puro que se pueda esperar.

Es domingo por la mañana. París se despereza con calma, sin agobios ni claxons, con periódico y croissants. Tan sólo algunos turistas madrugadores ya visitan el Phanteon, el primer edificio neoclásico de la ciudad, en cuya cripta reposan grandes hombres de la Historia. A pesar de su grandiosidad, de su decoración pictórica, a través de la que podemos conocer la vida y milagros de Santa Genoveva, patrona de París, a quien Luis XV dedicó el edificio en cumplimiento de una promesa por la curación de una grave enfermedad, no logra conmoverme como lo hizo otro, el de Agripa en Roma, en cuyo interior las emociones se me agolpaban y las lágrimas quedaban contenidas por la voluntad y el decoro. Ni tampoco la cripta, fría y desnuda, me hace sentir cercana al espíritu de los grandes pensadores (Voltaire, Rousseau…) ni de los inolvidables literatos (Dumas, Victor Hugo…) cuyos cuerpos reposan allí pero cuyas almas parecen haber abandonado el lugar y seguramente vuelan libres. Probablemente lo más interesante del Pantheon, y lo que capta mi atención, es el péndulo de Foucault, cuyo movimiento oscilante me hipnotiza, subyugada por los principios de la física que desde pequeña tanto me costaron entender.

Photo by zRapha on Foter.com / CC BY-SA . Péndulo de Focault

El enorme espacio verde de los Jardines de Luxemburgo, a pocos pasos del Pantheon, ha sido tomado por los parisinos. Pienso :»hay que ver como se cuidan», sorprendida por la cantidad de gente de todas las edades que salen a correr o juegan al tenis en las canchas del parque, mientras otros, marineros tierra adentro, compiten en disputadísimas regatas con sus veleros en el estanque central. El sol de la mañana nos invita a sentarnos y contemplar estos hermosos jardines, con sus fuentes de inspiración italiana, sus estátuas y sus enormes castaños, alfombrados en estos primeros días del otoño que lentamente cambia la decoración del lugar.

Zanganeo, animada por la temperatura suave y una brisa imperceptible, buscando un rincón donde pararme y contemplar el quehacer de unos y otros: la lectura, los juegos o, simplemente, no hacer nada… inmerso cada cual en su mundo, enredando en los pensamientos. Saboreo la mañana, y no tengo prisa alguna, ni miro el reloj para ver si se cumple el horario previsto en ningún circuíto, sintiendo un poco de lástima por los grupos con guía que recorren el parque con paso marcial.

Antes de llegar a los amplios, y casi infinitos,  boulevares de Saint Michel y Saint Germain hemos dejado atrás la Sorbona, heredera de la antiquísima Universidad de París (siglo XII), y el Collège de France, enorme concentración del saber por metro cuadrado, en este barrio conocido como «latino»(debido a que el latín era el idioma utilizado en la Universidad, cuyos estudiantes eran los principales habitantes de este «quartier»). También los restos de las Termas galo-romanas y el Hôtel de Cluny, lugar en que se emplaza el Museo de la Edad Media. Pero, como siempre, hay tanto por ver y ¡Tan poco tiempo!. De manera que lo anoto en mi agenda de «pendientes», con el deseo sincero de regresar, y continúo casi sin rumbo buscando la orilla del río, único punto de referencia para poder controlar mi escaso sentido de la orientación.

En mi camino puedo comprobar que es cierto aquello de que París es ciudad de artistas, pues en los alrededores de Saint Germain des Pres, recorriendo la Rue de Seine o la de Beaux Arts, las galerías se suceden mostrando la obra de tantos pintores, escultores o fotógrafos, noveles o reconocidos, algunos de estilo indescifrable. Me pregunto cuántos de ellos serán recordados en el futuro, admirados o incluso idolatrados, como los grandes maestros cuyas obras cuelgan en las paredes de las pinacotecas más importantes, herederos y moradores del Museo d’Orsay, del Pompidou, del magnífico Louvre…

Louvre. Fotografía de Raquel Caparrós

Las barcazas turísticas recorren el cauce del Sena, otra manera de ver la ciudad, pero en esta ocasión huyo de todo aquello que se supone hay que hacer en París, para buscar refugio en las calles y plazas menos transitadas. Dejo atrás las larguísimas colas ante la entrada de los museos, aunque mi esperanza de disfrutar un rato de tranquilidad sentada en los Campos de Marte se ve defraudada por el gentío que los abarrota, contemplando el más famoso de los iconos parisinos, la Torre Eiffel, gigante de hierro a cuyos pies no cabe un alma, y donde uno no sabe si mirar al cielo o al suelo, pues se corre el riesgo de pisar alguna torre de plástico, o al perrito que da vueltas hasta agotar sus pilas, burdos souvenirs que se han multiplicado desde mi última visita.

 

Batobus en el Sena. Fotografía de Raquel Caparrós

 

Aturdida por el murmullo ensordecedor, caigo en la cuenta de que  todavía tengo un asunto «doméstico» que resolver. Curioso, porque una vez más el tópico, con frases o sin ellas, resulta cierto y una huelga general, que afecta principalmente a los transportes, me ha dejado sin tren de vuelta. París ha sido, y es, escenario de profundos cambios que a lo largo de la historia han sacudido a la nación francesa y han modificado su curso. El recuerdo y homenaje a los héroes y libertadores del pueblo es patente en plazas y monumentos, y en la estación de metro de Bastilla los mosaicos decorados cuentan con todo lujo de detalles lo acontecido. En la plaza del mismo nombre apenas quedan símbolos, y los edificios, incluyendo una nueva Ópera, nada tienen que ver con el aspecto que presentaba en el siglo XVIII. La zona se ha convertido en una de las más animadas de París y, desde allí hasta la plaza de la República, restaurantes, bares o clubs de jazz se convierten en lugar de encuentro para quienes viven mientras la ciudad duerme.

 

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Montmartre. Fotografía de Raquel Caparrós

 

Por si no eran suficientes frases y tópicos sobre Paris : «Arde París» – leo en los titulares de prensa unos días más tarde, en referencia a las jornadas de huelga y manifestaciones. Pero también era, en esos días, una auténtica fiesta (no me podía olvidar del gran Hemingway) como la que se vivía en la feria del vino de Montmarte, más animado el barrio que de costumbre si cabe. Una copa para olvidar las preocupaciones, la pequeña decepción de acortar nuestra breve estancia, con el ánimo alegre, con una promesa y un brindis por un próximo regreso.

PD: mi agradecimiento a Raquel Caparrós por sus maravillosas fotografías ya que no dispongo de las originales de mi viaje. Os recomiendo seguir su cuenta de instagram @raquel_caparros.

Ponferrada en un día

¿Qué ver en Ponferrada en un día? Necesitarás al menos una jornada completa para conocer la capital del Bierzo y quizá incluso te quedes corto. Estos son los lugares de interés que pudimos visitar en nuestra escapada a esta comarca leonesa: Desde el Castillo templario, emblema de la ciudad, hasta algunos de los museos más interesantes, como el del ferrocarril o el de la radio. Pero además vale la pena recorrer su casco antiguo y tapear como un auténtico ponferradino.

 El Castillo Templario, emblema de la ciudad

Tu día en Ponferrada puede comenzar por aquí. Dedica un buen rato a conocer la historia del Castillo de los Templarios, desde sus inicios en el S. XII hasta las posteriores ampliaciones en los S. XIV al XVI.

La Orden del Temple llegó al castillo en 1178 para proteger el Camino de Santiago a su paso por el puente de hierro, esto es Pons Ferrata. Refuerzan el muro exterior de la fortaleza y construyen un convento, pallozas, bodegas y huertos.

En el S. XIV bajo el reinado de Fernando IV , la propiedad del castillo pasa a manos de la Corona. La Orden del Temple se convierte en una amenaza para la nobleza por su enorme poder y propiedades por toda Europa. El Papa (Clemente V, 1305-1314) ordena apresar a los Templarios y confiscar sus bienes. Tras la muerte de Fernando IV , envuelta en cierto misterio y leyenda, su hijo Alfonso XI cede el señorío de Ponferrada a Pedro Fernández de Castro quien construirá el castillo viejo con su Torre del Homenaje Viejo.

Son precisamente las Torres del Castillo las que nos relatan su historia: la Torre del Duque de Arjona, que sucedió a Fernandez de Castro, y especialmente la etapa que corresponde al mandato del primer Conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio, que acometió la mayoría de las ampliaciones en la fortaleza. Las cinco torres actuales (Moclín, Caracoles, Cabrera, Malvecino y Malpica), la entrada principal y su sistema defensivo, la Torre del Homenaje del castillo Viejo, la construcción del Palacio Nuevo…

Los Siglos XIV al XVI fueron malos tiempos para el Camino: las guerras, la peste y el hambre en Europa harán descender considerablemente el número de peregrinos a Santiago.

Las disputas por la herencia del Conde de Lemos provocan la intervención de la Corona y los Reyes Católicos requisan todos los bienes. Los Reyes crean el título de Marqueses de Villafranca que se concede a la hija del Conde de Lemos y su marido. A partir de este momento el declive de la fortaleza es progresivo, especialmente en los S. XIX y XX . En 1924, casi en ruinas, es declarado Monumento Nacional. En 1994 tuvo que cerrarse al público por peligro de hundimiento.

Afortunadamente con las labores de restauración acometidas, el Castillo de los Templarios ha recuperado su protagonismo e importancia, debido también al resurgimiento del Camino de Santiago.

En el año 2010 con la restauración de las salas del palacio Nuevo, se inaugura la exposición «Templum Libri», una muestra permanente de códices y manuscritos de contenido religioso, así como ejemplares sobre Humanidades y Ciencias. Junto con la Biblioteca Templaria es, en mi opinión, y si sois algo bibliófilos, una de las partes más interesantes de la visita.

Para conocer la importancia de la Orden del Temple os recomiendo una ruta por los Castillos del Bierzo.

 

ponferrada en un dia

Vistas desde el Castillo de los Templarios

 

En los alrededores del Castillo encontrarás un montón de bares y cafés en los que hacer una «parada técnica» antes de continuar descubriendo todo lo que Ponferrada te ofrece en un día. Siéntate en una terraza de la plaza Virgen de la Encina, junto a la Basílica del mismo nombre. Dedícate a a callejear por la famosísima Calle del Reloj y alrededores. La Torre del Reloj se ubica sobre una de las puertas de la muralla medieval, que además es la única que se conserva. Construida en el S.XVI es, junto con el Castillo de los Templarios, uno de los emblemas de la ciudad, y lugar de encuentro de ponferradinos y visitantes.

Ponferrada en un día: sus museos

Antes que nada un apunte: podéis adquirir una entrada conjunta que os permite visitar el castillo de los Templarios y los tres museos de titularidad municipal de Ponferrada. El museo del Bierzo, el del ferrocarril y el museo de la radio Luis del Olmo son tres visitas más que recomendables.

Museo de la radio Luis del Olmo

El periodista Luis del Olmo es probablemente el mejor «embajador de Ponferrada». Su colección de receptores de radio de todas las épocas, micrófonos etc relatan de manera detallada y amena la historia de la radio en España. Material gráfico y sonoro, con grabaciones de los programas y profesionales más influyentes de la radio en nuestro país, harán las delicias de los nostálgicos y de los amantes del medio. Para los más jóvenes o los niños será, probablemente, todo un descubrimiento.

 

ponferrada en un dia

Echando de menos mi etapa como periodista radiofónica

 

Además el museo de la radio tiene como sede la Casa de los escudos, una casona solariega del S.XVIII perteneciente a la familia García de las Llanas (Francisco García de las Llanas fue Regidor Perpetuo de Ponferrada, Caballero de la Orden de Álcantara y Capitán del Regimiento de León).

 

Museo del Ferrocarril

Ubicado en la antigua estación de ferrocarril de vía estrecha Ponferrada-Villablino, este museo relata la historia de la empresa minero Siderúrgica de Ponferrada.

La línea férrea, construida a partir de 1918, para transportar el carbón de las cuencas mineras del Sil, se convirtió en el eje fundamental de la industria en toda la zona. Además, el servicio de transportes de pasajeros se mantuvo activo hasta el año 1980 y fue el último de España en utilizar locomotoras de vapor.

 

Ponferrada en un día: imprescindible visitar el Museo del Ferrocarril

 

El museo contiene locomotoras históricas, como la «Sestao», una de las primeras máquinas de vapor de tres ejes que circulaba en la línea férrea de Triano, en Bizkaia . Esta locomotora transportaba el mineral desde los montes hasta la Ría del Nervión, fue construida en 1896 y es la más antigua de las allí expuestas. Tuvo que ser restaurada, pues llegó en muy mal estado de su antigua ubicación (el museo de la Fundación Camilo José Cela, en Padrón).

Se puede visitar no solo la colección de locomotoras, perfectamente restauradas, sino también la antigua estación que mantiene las taquillas, sala de espera y demás elementos de la época, cuando viajar en tren era algo distinto. Recomendado para nostálgicos, amantes de los trenes y toda la familia.

 

Museo del Bierzo

Casi por casualidad, apurando el horario de admisión, y con ganas de tapear por la calle del Reloj, en donde se localiza este museo, tengo que admitir que el Museo del Bierzo fue una grata sorpresa.

Emplazado en el antiguo Palacio Consistorial y Real Cárcel. El edificio fue construido por orden de Felipe II  (cuyo escudo se mantiene en la fachada) entre 1565 y 1771, reformado en siglos posteriores, albergó la prisión de la ciudad hasta 1968.

Dos patios, uno interior con hermosas columnas del S. XVI y otro exterior con un pozo y una antiquísima higuera, conforman este espacio expositivo. La muestra ofrece un recorrido por la historia de Ponferrada y del Bierzo, desde la Prehistoria hasta el S.XX :  Objetos del paleolítico, el oro de las Médulas y las monedas del Imperio Romano, la vida monástica e el Valle del Silencio, piezas de joyería gótica y barroca, indumentaria tradicional y una colección de armas.

Otro museo interesante es la Fábrica de la luz (Museo de la energía) ubicado en la antigua central térmica de la minero Siderúrgica de Ponferrada. Galardonado con el premio Europa Nostra en el 2012 por la cuidada rehabilitación del edificio y mejor museo europeo del año en 2015, permite conocer como se producía la energía a partir del carbón a principios del S. XX.

 

Ponferrada en un día: tapear como un ponferradino

o triunfar en instagram

No todo va a ser visitar museos. El tapeo y los vinos son obligatorios en Ponferrada. En las callejuelas de su casco antiguo, en la Plaza de la Encina y en la del Ayuntamiento encontrarás muchísimos bares y restaurantes. Locales de gran tradición como «el Bodegón» y sus famosas patatas bravas (ya os lo contamos en nuestro post) y otros de nueva apertura y propuestas más imaginativas. Tenemos pendiente visitar el «Lúa by O pulpeiro» (si hemos probado «O pulpeiro», en Bembibre, su «hermano mayor»).

Frente al Castillo de los Templarios encontraréis el restaurante más instagrameable de Ponferrada. Se llama «La bodega de Godivah». Su fachada, y su famosa frase en la esquina, son inconfundibles.

 

ponferrada en un día

 

Plazoletas llenas de encanto, edificios históricos o las vistas sobre el Sil desde lo alto del Castillo te harán triunfar en la famosa red social. Por cierto ¿Aún no nos sigues? ¡Somos @dreamingholidaystravel!

Cosas que hacer en el Bierzo: 5 experiencias únicas

Hay muchas cosas que ver y hacer en el Bierzo. Si ya leíste nuestro post con la ruta para 3 o 4 días, te habrás dado cuenta de ello. Pero hay algunas visitas y actividades que te recomendamos, 5 experiencias únicas, para disfrutar a tope del Bierzo.

1# Visitar una mina de oro

Nos referimos por supuesto a Las Médulas, la mayor mina de oro a cielo abierto de la época romana. Para conocer como la explotación aurífera convirtió este paraje en lo que es hoy en día, os recomendamos reservar una visita guiada:

Teléfono para reservas 987 42 07 08/ 619 258 355 o por email (medulas@ccbierzo.com)

Nuestra guía, Sonia, hizo de esta visita una experiencia estupenda y divertida ¿Quedará oro en estas montañas? Solo al final de la misma lo descubriréis.

Desde el Centro de recepción de visitantes, en el pueblo de las Médulas, por la senda de las Valiñas (nivel principiantes) llegaréis hasta La Encantada y La Cuevona. El recorrido, circular, de unos 3 km entre ida y vuelta, transcurre por el interior de la mina pero, al ser una explotación a cielo abierto, es un paseo entre los castaños centenarios y el paisaje laberíntico de color rojo. Vuestra guía os ayudará a interpretar el paraje y los restos que han quedado (tipo de yacimiento, infraestructura hidráulica, mano de obra, etc)

 

Cataños centenarios en Las Médulas

 

Las Médulas son el resultado de la intervención del hombre a lo largo del tiempo, no ha sido un proceso natural. No por ello deja de ser  espectacular y asombroso. La técnica utilizada en la explotación, conocida como ruina montium, consistía en excavar  galerías ciegas en las montañas, por las que luego se introducía el agua. El aire atrapado en el interior de las galerías hacía explotar el conglomerado de arcilla. Esta masa se lavaba en los canales de madera, en los que se apartaban los cantos rodados (las murias, que aun hoy cubren los senderos  de las Médulas) y las ramas de brezo filtraban el oro.

 

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Se calcula que durante el periodo de explotación de las Médulas se extrajeron más de 1.500.000 kilos del preciado metal.

 

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Senda de las Valiñas

 

La zona arqueológica ocupa 2000 hectáreas. Si sois senderistas experimentados hay muchas otras rutas para hacer. La más larga y completa es la Senda perimetral, pero también hay otras más sencillas como la del Lago Sumido que permite llegar al Mirador de Chao de Maseiros, donde hay unas impresionantes vistas. A lo largo del recorrido se ven los lagos que se han ido formando por el drenaje natural del entorno o los canales de evacuación. El lago Sumido fue, durante un tiempo, un canal de lavado.

 

2# La Herrería de Compludo: agua y fuego

Inmersa en un paisaje de ensueño, y siempre acompañado por el sonido de las aguas del Río Meruelo, la visita a la Herrería de Compludo es una de las experiencias que no debes perderte en el Bierzo.

 

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Aunque se cree que su origen se remonta a la Edad Media, la Herrería tal y como se conoce data del S. XIX. Es Monumento nacional desde 1968. Manuel Sánchez es la cuarta generación de una  familia de herreros y durante la visita muestra el funcionamiento de este ingenio de la ingeniería medieval y el enorme orgullo por el trabajo iniciado por su bisabuelo.

 

 

Es precisamente la fuerza del agua del Meruelo la que provoca una corriente de aire que aviva el fuego de la fragua (por el llamado efecto Venturi) Unas aspas que giran alrededor de un eje de levas, una enorme viga de nogal que hace de palanca sobre el martillo pilón (impresionante sus sonido al golpear sobre el yunque) y la velocidad del mecanismo regulada únicamente por el caudal de agua.

Horarios de visitas: De miércoles a domingo

1 abril al 1 de octubre 11:00 a 14:00/ 16:00 a 20:00

1 de octubre al 1 de abril 11:00 a 13:30 / 15:30 a 18:00

 

3# Una ruta por los Castillos del Bierzo

Como no, tienes que empezar por visitar el Castillo de los Templarios en Ponferrada, el más importante de la arquitectura medieval en el noroeste peninsular.

La orden del Temple llegó al Bierzo para proteger el Camino de Santiago a su paso por la ciudad en el año 1178 y permaneció en esta fortaleza hasta su disolución en el 1312.

Nada menos que 8000 metros cuadrados de superficie distribuidos por la zona de las murallas, con tres rondas y cinco torres, el Castillo Viejo con cuatro torres y el Palacio Nuevo, además de una gran extensión en la que se ubicaban distintas pallozas.

Declarado Monumento Nacional en 1924, a partir de 1994 se somete a un cuidadoso proceso de restauración. Merece la pena una visita. Consulta los horarios (cambian a lo largo del año y en fechas señaladas)

 

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Castillo de los Templarios Ponferrada

 

Son varias las leyendas que circulan tras la disolución de la Orden del Temple y el abandono del castillo. Se dice que desde aquí había un pasadizo que llegaba hasta el Castillo de Cornatel, otro de los bastiones templarios en el Bierzo y que debes incluir en tu ruta.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1949, está emplazado en un lugar estratégico, sobre un promontorio en el que, se presume, se ubicaba anteriormente un destacamento militar romano (por su cercanía a la explotación aurífera de las Médulas) Tras la disolución de la Orden del Temple, la fortaleza se vio inmersa en diversos enfrentamientos, como la Revuelta Irmandiña (contra la nobleza) Al igual que otras fortalezas bercianas y gallegas fue tomada y prácticamente destruida.

El castillo fue  parcialmente restaurado en 2002. Puede visitarse un museo donde se explican  las fases de construcción de la fortaleza y una exposición de armas medievales que pertenecen a la asociación Caballeros de Ulver. El Castillo de Cornatel abre los fines de semana durante todo el año y en verano todos los días.

Los horarios de visita:

De enero a abril, viernes, sábados, domingos y festivos 11:30-18:30

Mayo y junio: miércoles a lunes (martes cerrado) 10:30-14:00/16:00-20:00

Julio y agosto: miércoles a lunes 10:00-14:30/17:30-20:30

Septiembre y octubre: miércoles a lunes 11:30-18:30

Noviembre y diciembre: viernes a lunes 10:30-17:30

Las ruinas del  Castillo de Sarracín en Vega de Valcarce son de visita libre y ofrecen unas magnificas vistas sobre el Valle. De igual modo, del Castillo de Balboa solo queda en pie una parte de la torre del homenaje y de sus muros.

El Castillo de Corullón (S.XIV-XV) Bien de Interés Cultural desde 1996, se construyó como mansión de recreo de la familia Rodriguez de Valcarce sobre un castro romano y una torre medieval. Destaca especialmente su torre del Homenaje la que, se dice,  fue copiada para reproducirla en la Toscana.

Por último el Castillo-Palacio de los Marqueses de Villafranca (Villafranca del Bierzo) Declarado Bien de Interés Cultural en 1949, de planta cuadrangular, con cuatro torreones circulares de poca altura, sufrió a lo largo de su historia el saqueo por parte de los franceses e ingleses durante la guerra de independencia y fue utilizado como cuartel militar.

 

Castillo de los Marqueses de Villafranca

 

El Castillo, restaurado, está habitado en la actualidad. La mansión está muy cuidada, con mueblería de estilo y bellos jardines. Se conservan las mazmorras subterráneas y el pozo que proveía antiguamente de agua al castillo.

El compositor y director de orquesta Cristóbal Halffter es el actual propietario tanto del Castillo de Villafranca como del de Corullón.

 

4# Visitar una bodega: una cata D.O. Bierzo

El 11 de noviembre de 1989 se aprobó la Denominación de Origen Bierzo y su consejo regulador. Mas de 70 bodegas están adscritas a la D.O. De manera que una de las cosas que tienes que hacer en el Bierzo es visitar sus bodegas y catar sus vinos.

La elaboración de los vinos  D.O. Bierzo deberá realizase exclusivamente con las siguientes variedades: Mencía, Garnacha tintorera, Godello, Doña blanca y Palomino. La mayoría de sus vinos, o al menos los más conocidos, se elaboran con la variedad Mencía, que supone casi el 75% de la uva cultivada.

Son muchos los municipios y las zonas o parajes del Bierzo en los que elabora el vino. En nuestra ruta, y sin ir a propósito buscando bodegas, pudimos conocer «Cuatro pasos» en el centro de Cacabelos, en un precioso edificio de la calle Santa María. Ofrecen visitas guiadas y catas.

 

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Viñedos en Cacabelos

 

Los vinos de Priaranza y de Valtuille de Abajo (Villafranca del Bierzo) gozan de gran prestigio, aunque es fácil encontrar bodegas de vanguardia, como Dominio de Tares en San Román de Bembibre, con premios en varios certámenes. Así que, en el Bierzo, visita una bodega, o dos , o tres…

5# Festivales gastronómicos

Comer en el Bierzo es todo un festival pero además son muchas las citas gastronómicas, ferias y eventos que se organizan en torno a la mesa y a los productos típicos de la zona.

¿Una Oda al Botillo, el plato más famoso de la gastronomía berciana? Pues casi, porque tiene su propio «Festival Nacional de Exaltación del botillo», que se celebra cada febrero en Bembibre. Amenizado  siempre por algún presentador de televisión o actor famoso, en 2020 ha celebrado su cuadragésimo octava edición -¡Ahí es nada! -que ha batido récord de asistencia, ya que en la cena se sirvieron 1.400 raciones de botillo con su acompañamiento de berza y cachelos (patatas)

 

cosas que hacer en el bierzo

Festival del botillo, Bembibre

 

Otras localidades como la Villa de Fabero, Noceda o Viloria han alcanzado ya más de 20 ediciones de sus respectivos festivales del botillo. Todos ellos se celebran, semana arriba semana abajo, en el mes de febrero.

Las Jornadas  Gastronómicas del Bierzo, que se celebran entre octubre y diciembre, cumplieron el año pasado su 35 edición. Organizadas por el Consejo Comarcal del Bierzo, en ellas participan numerosos restaurantes de la comarca, con menús y propuestas  basadas en los productos de la tierra, que van desde la más tradicionales a las más vanguardistas y con menús aptos para todos los bolsillos.

La Feria del Vino de Cacabelos alcanzó el año pasado su cuarta edición. Aúna cultura y gastronomía con diversas actividades y charlas entorno al mundo del vino. Tuvo lugar la última semana de abril de 2019 y este año, dadas las circunstancias, no ha podido celebrarse.

Seguro que hay muchos más pero te aseguramos  que disfrutar de la gastronomía es una de las cosas que , si o si, harás en tu visita al Bierzo. ¿A qué esperas para vivir todas estas experiencias?

El Bierzo en 3 días (ó 4)

El Bierzo, comarca de León, se sitúa en el noroeste de la provincia, en los límites con Galicia y Asturias. Con una superficie aproximada de 3.000 Kilómetros cuadrados repartidos en 38 municipios, su capital, Ponferrada, concentra el 50% de la población total de la comarca y es un buen punto de partida además de una visita imprescindible en El Bierzo.

Si dispones de 3 ó 4 días para escaparte a conocer esta tierra, llena de contrastes y diversidad, ya te advertimos que no vas a poder ver todo lo que te gustaría: Los Ancares, El Bierzo Alto, los Montes Aquilianos, el Camino de Santiago, las Médulas, y el Valle del Valcarce pueden conformar tu ruta.

 

Explorar el Bierzo, León,  por dónde empezar

Si bien hemos dicho que Ponferrada es un buen punto de partida para tu ruta, es probable que, como nosotros, estés buscando algo más tranquilo y rural. Es por ello que escogimos un pequeño hotel en Las Herrerías (Vega de Valcarce) quizá un poco más apartado pero con unas magníficas vistas y realmente cerca de casi todo lo que queríamos visitar. Prácticamente en el límite con Galicia, a pocos kilómetros  de O Cebreiro, una de las etapas durillas del Camino de Santiago  (1330 mtrs de altitud), tiene mucho más en común con la Comunidad vecina que con la propia provincia de León.

Así que, por aquí empezamos.

Valle del Valcarce : de La Vega de Valcarce a Balboa

Siguiendo el curso del río Valcarce desde nuestro hotel en Las Herrerías, y siempre cruzándonos por el camino con cientos de peregrinos, descubrimos algunos de los pequeñísimos núcleos de población que conforman el municipio de  Vega de Valcarce, como Ruitelán o Ambasmestas. El recorrido discurre entre antiguos Castros, molinos, herrerías y castillos como el de Sarracín, originario del S. X aunque la construcción que se mantiene data del S. XIV, en el que pernoctó Carlos I de España en marzo de 1520. La tradición quesera de Ambasmestas se mantiene hoy en día con un excelente queso de cabra (Veigadarte) que os recomendamos probar.

 

el bierzo león

Las Herrerías, el Bierzo León

 

Es precisamente en Ambasmestas donde se abandona el curso del Valcarce para seguir el de otro río, el Balboa. El sonido del agua nos acompaña en el lento recorrido de una carretera, afortunadamente, poco transitada.

El municipio de Balboa es seguramente uno de los más conocidos y visitados por sus famosas pallozas, construcciones prerromanas, de planta ovalada y techo de paja , en las que convivían familia  y animales en estancias separadas por tabiquería de madera. Hoy, reconvertidas algunas de ellas en restaurantes, se mantienen no solo como atractivo turístico.

 

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Pallozas en Balboa

 

Este municipio, escenario en la Edad Media de cruentos combates entre leoneses y gallegos, es hoy un reducto de paz a los pies de la sierra de los Ancares. Las conservas artesanas, como las de La Oricera (muy recomendable la mermelada de pimientos del Bierzo para acompañar el queso) y los productos elaborados a partir de la castaña (crema, harinas, bizcochos o magdalenas) son otro de los atractivos que ofrece Balboa.

El Camino de Santiago:

Molinaseca, Ponferrada, Cacabelos y Villafranca del Bierzo

 

Camino de Santiago, El Bierzo León

 

A lo largo de 14 kilómetros el Camino de Santiago transcurre entre Vega de Valcarce y los límites geográficos con Galicia. Pero antes de llegar a este punto, algunas de las etapas más bellas e importantes del Camino pasan por lugares como Molinaseca.

El origen de la Villa de Molinaseca está ligado al Camino Jacobeo, que a partir del S. XI comienza a cobrar importancia, aunque estas tierras conservan vestigios prerromanos, con la presencia de numerosos castros, y romanos ya que fueron parte de la ruta de paso del emperador Augusto durante las llamadas guerras de conquista (años 29 al 19 a C.) contra los astures, que poblaban entonces el Bierzo.

El puente de los peregrinos, también conocido como puente romano, da acceso a la Villa, famosa también por sus embutidos y restaurantes, así que aprovechad la visita para llevaros unos «souvenirs» gastronómicos, de los más apreciados de todo el Bierzo y de la provincia de León.

 

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Molinaseca, El Bierzo León

 

La Iglesia de San Nicolás de Bari del S. XVII y el Santuario de la Virgen de las Angustias (S. XVII y XVIII) son dos paradas obligatorias para cualquier peregrino.

A pocos kilómetros de la Villa, la pequeña localidad de «El Acebo de San Miguel», es el punto más alto del municipio (1150 mtrs. de altitud)  Declarada Conjunto Histórico y organizada en torno a una única calle, la Calle Real,  jalonada de hospederías, es uno de los lugares con más encanto de la zona, que conserva la arquitectura típica de casas de piedra con balaustradas de madera y tejados de pizarra. En ella destaca la torre de Espadaña, de la Iglesia de San Miguel (S. XVI)

 

Albergue en el Acebo de San Miguel

 

A pocos kilómetros de allí, la localidad de Compludo, ya en los Montes Aquilianos, es un imprescindible en cualquier ruta por el Bierzo. Luego os cuento más sobre ella.

Capítulo aparte merece Ponferrada capital y centro geográfico de esta comarca de León. En pleno Camino de Santiago, flanqueada por los Montes Aquilianos y limítrofe con el Bierzo Alto, su Castillo Templario es probablemente el emblema de la ciudad. Sin embargo, su ambiente en el centro histórico, sus numerosos museos, y, como no, su gastronomía, son suficientes atractivos para pasar un día entero.

Cacabelos posee un gran patrimonio arqueológico, como Castro Ventosa o el yacimiento de la Edrada, y de la época medieval conserva en su calle principal, la de Santa María, edificios blasonados. Dos Iglesias, la ermita de San Roque y nuestra Señora de la Plaza situadas  en las antiguas puertas de acceso a la ciudad y, como no, un albergue de peregrinos (de reciente construcción) muy cerca de donde se ubicaba el antiguo Hospital de Santiago.

Pero Cacabelos es conocida sobre todo por sus viñedos y bodegas que producen algunos de los mejores vinos con denominación de origen Bierzo, que han dado fama a esta comarca de León.

A tan solo 3 km de Cacabelos, el Monasterio de Santa María de Carracedo, fundado en el año 990 por el rey Bermudo II, es una parada «obligatoria» en vuestra ruta por el Bierzo. Monasterio cisterciense de gran influencia en el S. XIII, testigo de crisis espirituales y económicas y de las reformas en el Císter, saqueado y desmantelado con la Desamortización de Mendizábal, fue declarado Monumento Nacional en 1928. Aunque se ha rehabilitado en distintas etapas, especialmente a partir de 1988, es una pena que no se mantenga en mejor estado, porque realmente es una maravilla. El antiguo Archivo u Oratorio es una de las estancias medievales más bellas y la llamada «Cocina de la Reina» con su chimenea y las dependencias contiguas, se relacionan por su estilo gótico con la Reina Teresa (Reina de León)

 

Monasterio de Santa Maria de Carracedo, El Bierzo León

 

El mayor patrimonio monumental en esta ruta por el Camino de Santiago se concentra, sin duda alguna, en Villafranca del Bierzo. Su Iglesia de Santiago, templo Románico de finales del S. XII, tiene un especial significado e importancia en el Camino. Su Puerta del Perdón es la única, junto con la de la Catedral de Santiago, en la que se pueden ganar las Gracias Jubilares en los Años Santos Compostelanos. Esto se hace en caso de que algún peregrino no pueda continuar hasta la Catedral de Santiago por enfermedad o accidente.

 

el bierzo león

 

El Albergue de San Nicolás el Real (hoy hospedería), y la Iglesia del mismo nombre, es seguramente uno de los complejos arquitectónicos más bellos de Villafranca.

En la parte más alta de la población, el Castillo-Palacio de los Marqueses de Villafranca, es un buen punto de partida para recorrerla. La famosa Calle del Agua concentró la actividad de comercios y artesanos en la Ruta Jacobea. El Palacio de Torquemada, las Casas Torre, la Casa Morisca y la casa natal del poeta Enrique Gil y Carrasco son algunas de las muestras  de la arquitectura  civil más reseñables.

Los Conventos de San Francisco y La Laura, Iglesias como la de San Juan o La Anunciada, así como la Colegiata forman parte de este Patrimonio monumental de los más importantes del Bierzo y, probablemente, de toda la provincia de León.

El Camino de Santiago de invierno

El llamado Camino de Santiago de invierno transcurre desde Ponferrada en dirección a Puente Domingo Florez, atravesando localidades como Priaranza, que incluye juntas vecinales como la Villa Vieja, con tan solo 12 habitantes, o Ferradillo que llegó a estar deshabitada y ahora, con 14 vecinos, está en proceso de recuperación.

 

Priaranza del Bierzo

 

Frutales y viñas, bosques de castaños y chopos, pueblos llenos de encanto y tranquilidad absoluta conforman esta ruta que también incluye atractivos naturales como las Barrancas de Santalla, un lugar excepcional para hacer senderismo, y un mirador desde el que observar todo el Valle del Sil.

El Castillo de Cornatel es una imponente fortaleza medieval, emplazada en lo alto de un promontorio con unas vistas, literalmente, de vértigo. Aunque hay distintas teorías sobre su origen se cree que la más exacta es la que hace referencia al Castillo de Ulver

Se puede hacer una visita guiada al castillo pero además, en sus aledaños disfrutar del que dicen es el «banco más bonito del Bierzo» por las impresionantes vistas. También es posible asistir a eventos como La Noche Astronómica (para identificar y conocer las constelaciones) o Las Noches mágicas que, en el último fin de semana de agosto, recrean fiestas medievales con exhibiciones, conciertos de música celta y un mercado.

 

el bierzo león

Castillo de Cornatel

 

El Lago de Carucedo, con un área de recreo y baño para el verano, es un buen punto para descansar en esta ruta, en la que se incluye uno de los lugares más impresionantes y un imprescindible en el viaje: Las Médulas.

Las Médulas: Patrimonio UNESCO en El Bierzo, León

 Las Médulas está considerada la mayor mina a cielo abierto de la época romana. Este paraje, declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1997 , en una controvertida votación, es un impresionante conjunto paisajístico  fruto de una de las mayores obras de ingeniería hidraúlica dela época romana. La canalización del agua (hasta 400 km de canales) procedente de ríos y neveros, hasta la parte alta de la explotación aurífera, conformó este paisaje único, con su característico color rojizo, rodeado de castaños, lagos y galerías.

 

el bierzo león

 

Los romanos conquistaron este territorio, antes ocupado por los astures, a los que sometieron para trabajar en las minas y extraer el oro, que necesitaban para acuñar moneda, durante los siglos I y II d.C.

Lo mejor, si queréis conocer a fondo la historia de estas explotaciones mineras, es que reservéis una visita guiada (por teléfono o email) que parten del Centro de recepción de visitantes en el pueblo de Las Médulas. Por supuesto dad una vuelta por el pueblo, aunque la mayor parte de las casas se han reconvertido en restaurantes y tiendas de souvenirs. Aprovechad para comprar algún producto típico, especialmente a los lugareños que los ofrecen en su propia casa (Nosotros compramos pimientos asados caseros a una señora justo al lado del centro de visitantes)

Se puede completar la visita con el Lago de Carucedo , el aula arqueológica, el centro de interpretación de los canales en Puente Domingo Florez y la Galería de Orellán, junto al mirador del mismo nombre. Y, por supuesto, no os perdais las vistas desde allí, a primera hora de la mañana o al atardecer.

 

el bierzo leon

Lago de Carucedo

 

Pero sino tienes tiempo, o ganas, para tanto, no importa. Conocer Las Médulas es, además de un imprescindible, una de las mejores experiencias en el Bierzo.

Los Montes Aquilianos: Compludo, Montes de Valdueza y Valle del Silencio

Esta parte de nuestro itinerario nos hubiese gustado conocerla más a fondo . Los Montes Aquilianos, al suroeste de la provincia de León, son una impresionante cadena montañosa con picos de más de 200 metros de altitud.

Desde Ponferrada se puede acceder atravesando uno de los Valles más hermosos del Bierzo, el Valle del Silencio, también conocido como Tebaida Berciana, fue refugio de los eremitas que en la Alta Edad Media buscaban cobijo en estos montes, entre el silencio y la frondosidad de los valles. San Fructuoso o San Genodio fundaron aquí sus comunidades, en el Monasterio de San Pedro de Montes (Montes de Valdueza) del S.VII y en el de Peñalba de Santiago, declarado conjunto histórico artístico del que solo se conserva su iglesia (de estilo mozárabe, S. X) Este es uno de los pueblos más bonitos de España y, por falta de tiempo, nos quedó pendiente.

 

el bierzo león

Valle de Compludo

 

Si visitamos en cambio otro valle, el de Compludo, al que estamos deseando volver, ya que nos quedó pendiente mucho por ver. Nuestro objetivo era visitar la Herrería de Compludo, Monumento nacional desde 1968, tiene su origen en la Edad Media y es otra de esas experiencias que no puedes perderte. Consulta los días y horarios para las visitas  según la temporada. Manuel Sanchez, biznieto del fundador, habla con pasión del origen e historia de la herrería y verla en pleno funcionamiento es todo un espectáculo.

El sonido del agua te acompañará en cualquier ruta por los alrededores, en medio de un paraje natural increíble.

El Bierzo Alto: Bembibre y el Valle del Boeza

Bembibre, capital del Bierzo Alto, quizá no tenga el atractivo de los pequeños pueblos con encanto de la comarca. Situado en el Valle del Boeza, poco queda de su casco antiguo aunque la plaza del Ayuntamiento conserva alguno de los soportales y de las casas típicas de la zona.

 

Bembibre, capital del Bierzo Alto

 

La Iglesia de San Pedro (S.XII-XVIII) se consagró como templo cristiano en el año 1490, pero antes, durante el bajo medievo, fue una antigua Sinagoga de planta rectangular y tres naves. Su aspecto actual es posterior ya que fue reconstruida tras el incendio en la Revolución de octubre de 1934 (protagonizada por los mineros)

Quedan en la población algunos edificios modernistas, como las casonas de la calle Susana Gonzalez, o el remodelado edificio de la Ferretería Villarejo.

La pequeñísima localidad de San Román de Bembibre es un lugar con mucho encanto y muy cerca el Monasterio de San Miguel de las Dueñas, de origen medieval, bien merece una visita.

A falta de un gran patrimonio, la naturaleza y la gastronomía son buenas razones para visitar el Bierzo Alto, con eventos tan famosos como su festival de exaltación del botillo, que se celebra cada mes de febrero.

¿Conoces el Bierzo? Si aun no has visitado esta comarca de León, te animamos a hacerlo. Nosotros volveremos seguro, y sin mucho tardar.

 

Los mejores perriplanes en Bilbao y alrededores

¿Pensando en visitar Bilbao con vuestro perro? Reguau, lectores, habéis llegado al sitio justo

Hoy os cuento cuales son los mejores planes, qué hacer en Bilbao y alrededores con perro ¡Y humanos, claro!

Bilbao con perro: datos prácticos

Aunque cada vez más dogfriendly, todavía queda mucho por hacer en Bilbao para disfrutar con tu perro. De hecho yo vivo muy cerquita y nunca he visitado la capital. Los motivos: además de que no me gustan las aglomeraciones, no puedo viajar en metro, ya que solo está permitido el acceso a los de tamaño pequeño (hasta 8Kg) y siempre que vayan en brazos o en transportín (ni siquiera podéis pisar el suelo) y este es el medio de transporte público más cómodo para llegar al centro. Por más que se ha intentado desde asociaciones etc intentar que Metro Bilbao se ponga a la altura de los suburbanos en otras capitales españolas y europeas no hay manera de que entren en razón. Si que puedes viajar, seas del tamaño que seas, en tranvía, Renfe cercanías y Euskotren. Eso si, consulta las condiciones sobre uso de bozal etc en sus respectivas webs.

Bilbao es una ciudad no demasiado grande, así que puedes visitarla tranquilamente a pie. Recorrer las orillas de la Ría del Nervión, pasando por el Teatro Arriaga y el Ayuntamiento, y cruzar cualquiera de sus puentes: el del Arenal, el del Ayuntamiento o el controvertido Zubizuri, obra de Santiago Calatrava. Por supuesto, tienes que saludar al perro más famoso de la ciudad, Puppy, delante del museo Guggenheim.

 

Bilbao con perro

Puppy, el perro más famoso de Bilbao. Fotografía de Mochila Express

 

El parque de Doña Casilda, también en el centro de la ciudad, es un espacio verde enorme , en el que tenéis una zona de esparcimiento para corretear a última hora de la tarde (De Noviembre a Mayo entre las 19:00 y las 11:00. De Junio a Octubre desde las 20:00 a las 11:00) Para «casi todos» (no se admiten perros catalogados como PPP).

Si eres txiki o has llegado en coche con tu familia humana no hay problema para que puedas disfrutar de todos los planes que te propongo en los alrededores de Bilbao. Soy un perro muy viajero pero reconozco que aquí hay un montón de perriplanes estupendos. Seguramente hay muchos más pero, en este post, te cuento los que yo hago siempre que puedo.

5 planes con perro cerca de Bilbao

1# Kobetamendi

Empiezo por este, que es el más cercano a Bilbao. Kobetamendi, o el Monte Cobetas, es un sitio estupendo para corretear y de paso que los humanos estiren las piernas. Se puede llegar con el autobús urbano (Línea 58) pero mejor hacerlo con vuestro coche. En Kobetamendi hay también un área de autocaravanas.

Probablemente os encontraréis con algunas simpáticas vacas que pastan por allí, pero tranquilos que hay sitio para todos. Podéis llevar un picnic para comer o merendar en las zonas habilitadas (hay mesas y fuentes) pero, si lo preferís, os recomendamos degustar un buen pollo asado en la cervecera Cobetas. Tiene un enorme espacio exterior con mesas donde podéis estar todos juntos.

Después de comer una siestecita a la sombra de los árboles no viene mal. Y como plus, las que sin duda son las mejores vistas sobre Bilbao.

 

Bilbao con perro

Vistas desde el área de autocaravanas de Kobetamendi. Fotografía de Furgobidaiak

2# Ruta por los acantilados de La Galea

Mi lugar favorito del mundo mundial. Si podéis llegar en metro a Getxo (Estación Bidezabal) la ruta comienza en el molino de Aixerrota y podéis continuarla tantos kilómetros como os aguante el cuerpo, a lo largo de la costa. Si os movéis en coche, junto al Fuerte de La Galea encontraréis un amplio parking.

Desde este punto y hasta la playa de Azkorri son unos 3 Km más o menos. Es una ruta genial, por camino asfaltado o entre los matorrales (que es lo que más me gusta) En este momento hay zonas valladas debido a un programa de recuperación de los brezales que comenzó hace pocos años y que ha permitido el regreso de un montón de especies de pájaros distintas, pero aun así podéis revolcaros en la hierba crecida o tumbaros buscando la sombra si es un día de calor.

A la derecha del camino está el campo de golf, vallado, y a la izquierda los acantilados. Yo me asomo pero nunca he ido más allá. No seáis traviesos, una amiga mía (una setter tricolor muy guapa pero muy locuela) bajó por las rocas y terminó en el agua. Aquí las corrientes son muy fuertes y no podía salir por lo que tuvo que venir la Cruz Roja del mar e incluso un helicóptero ¡Salió en la tele y en los periódicos! Así que ¡Cuidadín!

Antes de llegar a la playa de Azkorri tenéis mesas para hacer un picnic y algunos chiringuitos en los que tomar algo e incluso comer, como el Fangaloka. Seguro que os encontráis con muchos peludos por allí.

Solo una recomendación más: la mayoría de los perros vamos sueltos sin problema pero, si podéis, evitad las horas de mayor afluencia porque hay muchísimos ciclistas, familias con niños etc. y es un poco incordio.

 

Bilbao con perro

3# Barrika: ver el mejor atardecer del mundo

En realidad, si continuaseis la ruta por la costa desde La Galea, hasta el infinito y más allá, podríais visitar pueblos llenos de encanto como Sopelana o Barrika. Pero tranquilos, que también podéis ir en coche.

Eso sí, no debéis perderos el que es uno de los atardeceres más reguaus del mundo. En los acantilados sobre la playa de Barrika merece mucho la pena sentarse en la hierba a esa hora. Se puede bajar a la playa por una empinadísima escalera en las rocas, y veréis que muchos surfistas lo hacen. También aquí hay mesas y algo de arbolado por lo que es otra opción estupenda para el picnic o el «tumbing», como dice mi dueña.

Si lo que os gusta es ir de chiringuitos y terraceo vario, el Golfo Norte es el sitio perfecto desde el que contemplar el atardecer con una cervecita en mano. Los peludos somos bien recibidos, tienen bebederos y si no, pedid, que os darán agua encantados. A veces hay música en directo y también algo de comida rápida para picar.

Frente al bar hay zona de aparcamiento, así que no tenéis excusa para dejar de visitar este lugar taaan especial en vuestro viaje a Bilbao.

 

Bilbao y alrededores con perro

Atardecer en los acantilados de Barrika

 

4# La Arboleda

Al otro lado de la Ría del Nervión, en la comarca de Meatzaldea (que significa Zona Minera) podrás pasar un buen rato disfrutando de la naturaleza en los Montes de Triano. Tu familia podrá conocer el pasado minero en el pueblo de La Arboleda y todos juntos vivir una experiencia única subiendo en el funicular de la Reineta, que antes se usaba para transportar mineral y ahora lleva pasajeros humanos ¡Y perrunos! El funicular, gestionado por Euskotren, parte de  la localidad del Valle de Trápaga.

Desde la Reineta hasta La Arboleda hay apenas un kilómetro pero, si lo preferís, hay un bus lanzadera que os acercará, en el que también podéis subir.

Os asombrará ver unos preciosos lagos en estos montes. En realidad son antiguos pozos mineros que se han rellenado de agua. Hay cantidad de patos y otras aves y, aunque digan que no se aconseja el baño, yo no me puedo resistir a darme un chapuzón persiguiéndolos.

Rutas de senderismo, zonas de picnic y un montón de buenos restaurantes y bares, muchos de ellos dogfriendly, aunque nosotros nos quedamos en las terrazas. Los fines de semana hay un auténtico ambientazo en este pueblo que tiene poco más de 500 habitantes.

 

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Al agua, patos! Eso debió pensar nuestro compi perruno, que no dudó ni un segundo en lanzarse a perseguir a las aves. Menos mal que ayer tuvimos un día de primavera anticipada, no como hoy… Lunes y lloviendo, así nos hemos despertado. Este lago maravilloso no es tal, las apariencias engañan 😉 En realidad son antiguos pozos mineros que se han rellenado de agua. Si visitas Bilbao, reserva un ratito para conocer la historia minera en los alrededores, sube en el funicular de La Reineta, antes de usaba para transportar el mineral y hoy para llevar pasajeros humanos y perrunos! Disfruta de un paseo en plena naturaleza tan solo a un paso de la capital vizcaína. #basque_experiences #visiteuskadi #turismobizkaia #meatzaldea #nosinmiperro #dogfriendly #losviajesdetoby #euskotb #euskotravelbloggers #euskadibasquecountry

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5# Juego de perritronos: Rocadragón o San Juan de Gaztelugatxe

Si quieres aventurarte un poquito más allá de Bilbao, y eres fan de Juego de (perri)Tronos, seguro que has planeado visitar Rocadragón, o lo que es lo mismo, San Juan de Gaztelugatxe. Entre las localidades de Bakio y Bermeo este paraje os va a encantar. Yo tuve la suerte de ir antes de que restringieran el aforo (había muchísima gente) así que tu familia deberá comprar online los tickets para reservar la visita. Es gratuita, pero sin reserva no se accede.

Para llegar en transporte público desde Bilbao solo hay autobuses, así que es más complicado para las familias con perro. Pero si os movéis con vuestro coche, es una preciosa excursión por la Costa Vasca visitando las localidades cercanas como Bermeo.

 

 

Otros planes con perro cerca de Bilbao

Aunque os parezca mentira, todavía hay algunos lugares que no he visitado cerca de casa. Desde Bilbao también podéis subir al monte Artxanda en funicular (en el vagón señalizado, con correa y bozal) Es otro de los miradores con unas vistas excepcionales de la ciudad, muchas zonas verdes para pasear y bancos en los que sentarse un ratito si los humanos se cansan.

Sin necesidad de coger el coche, con el cercanías de Renfe desde la estación de Abando, podéis acercaros hasta el Puente Bizkaia, más conocido como Puente Colgante, en la villa de Portugalete. Es uno de mis paseos preferidos, aunque no podemos ir sueltos, por la orilla de la Ría hasta llegar a Santurce (si, desde Santurce a Bilbao vengo por toda la orilla… como en la canción)

También es posible y recomendable, ya que una experiencia como esta no la viviréis en cualquier sitio, cruzar en el transbordador del Puente al otro lado de la Ría, hasta Las Arenas, una localidad muy señorial y elegante con un paseo (el de Zugazarte) lleno de casas blasonadas, y una pequeña playa. Si no os importa caminar llegaréis incluso a la localidad de Algorta y su enorme playa (la de Ereaga) De octubre a abril de 18:00 a 11:00 los peludos tenemos permitido el acceso a esta playa (prohibido del 1 de mayo al 30 de septiembre)

Creo que a estas alturas ya no tengo que convenceros para que nos visitéis. Hay mucho que ver y hacer en Bilbao, y alrededores, con perro ¿Qué os parecen estos perriplanazos? Lametones para todos.

Buenas tardes, Mr. Shakespeare

Shakespeare and Company, París. Probablemente sea un espejismo, una ilusión, pero juraría que nos sonríe sobre la puerta, justo donde se lee su nombre, invitándonos a entrar en este lugar de culto a la literatura en lengua inglesa, pequeñísimo templo en la orilla izquierda del Sena, en esta tarde en que el otoño no ha venido para quedarse y nos regala una temperatura dulce y cálida en la capital francesa.

-Buenas tardes, Mr Shakespeare.

Nuestros caminos vuelven a cruzarse. Si tan sólo hace unos meses nos recibía, inalterable, custodiando la casa de Julieta en Verona, ahora nos acoge, mucho más feliz, salvaguardando las letras de ayer y de hoy, y seguramente las de mañana.

shakespeare and company

Fotografía de Raquel Caparrós

Debe ser porque el ambiente de ésta, que es una de las ciudades más visitadas del mundo, derrocha una alegría inusitada, festiva, ajena a cualquier problema, imbatible ante el desánimo.

Nos invita a recorrerla, siguiendo el curso serpenteante del río, desde la Gare de Lyon, bellísimo edificio construido en el cambio de siglo – del XIX al XX- coincidiendo con la Exposición Universal de 1900, que saluda a su homónima, la de Austerlitz, justo en la otra orilla, sin medir las distancias. Caminamos mirando hacia el cielo y hacia las ventanas, abiertas de par en par, de los bellos edificios en los muelles parisinos, en el de la Rapee, en el de Henri IV, y me siento una auténtica voyeaur, envidiosa ante las magníficas lámparas de cristal que cuelgan de los altos techos. Imbatibles frente al  cansancio, nuestros rostros reciben los rayos de sol como un verdadero regalo, mientras nuestros pies dirigen sus propios pasos, ajenos a la voluntad, a la lógica y al sentido común.

Fotografía de Raquel Caparrós

Cruzamos el Pont de Sully para perdernos por las calles de l’Ile Saint Louis, rebosantes de actividad, los pequeños comercios ofreciendo toda clase de tentaciones: quesos, patés, vinos… o los dulces de esas preciosas boulangeries, ante cuyos escaparates se ponen a prueba los más firmes propósitos, que finalmente se quiebran ante las largas colas en Berthillon, los mejores helados y sorbetes de la ciudad.

Los músicos callejeros, las terrazas llenas, los candados que auguran amor eterno firmemente amarrados en las barandillas de los puentes. Me preguntaba porque esta costumbre, que comenzó en el Ponte Milvio de Roma, se ha hecho tan frecuente en tantas otras ciudades, como Florencia, y no recuerdo cuantas más… quizá las piedras de estos puentes centenarios conozcan el secreto, quizá lo han contado a las aguas que rumorean al pasar, que se lo llevan lejos.

Frente al Quai Montebello, desde donde se divisan (o se divisaban entonces, pues este artículo lo publiqué originalmente en Octubre de 2010) las torres de Notre Dame, hoy derrotadas por las llamas, Shakespeare and Company aparece como un reducto de paz. Ajeno al ajetreo del barrio latino, algunos lectores embebidos y ausentes están sentados delante de la puerta, concentrados ante las páginas, mientras otros rebuscan entre los ejemplares viejos o de ocasión, esperando hallar algún tesoro entre el papel que amarillea como las hojas en este otoño extraño.

notre dame desde shakespeare and company

Fotografía de Raquel Caparrós

Traspasar el umbral es como cruzar una frontera, se deja de oír el sonido cantarín del idioma franco para escuchar, ver y leer, la lengua de Shakespeare. Pero no importa de donde venga uno, en Shakespeare and Company nadie se siente extranjero y a nadie se considera extraño.

En su interior, clientes y curiosos se mueven despacio, casi con sigilo, abrumados por la visión interminable de los libros que lo ocupan todo, que cubren las paredes desde el suelo hasta el techo. Deslizar el dedo recorriendo los lomos, descubrir los títulos de clásicos y contemporáneos, respirar el aire que huele a papel, pone alerta mis sentidos.

Las figuras de aquellos que se mueven a mi alrededor se desdibujan, se diluyen, desaparecen. Flaubert, Dumas, Victor Hugo o Baudelaire… el Jorobado de Notre Dame convive con Harry Potter en el diminuto local, donde los voluntarios trabajan en ocasiones a cambio de alojamiento, aunque en los últimos tiempos sea más frecuente hacerlo para obtener créditos de libre elección en la vecina Universidad de la Sorbona.

En el piso superior encontramos un catre y una pequeño salón, así como un piano en el que cualquiera puede ofrecer un improvisado concierto. En el saloncito se puede asistir a la presentación de un libro y charlar con su autor, a la lectura de una obra, o a un seminario de escritura, por ejemplo sobre viajes… Lástima que mi visita, como siempre, sea tan breve, pues ¡Nada me gustaría más!

Deambulo durante un buen rato, sorteando los montones de libros, encantada de conocer, por fín, este lugar de culto, que no sólo han visitado los más grandes, también los ha acogido y cobijado bajo su techo, cuyas privilegiadas cabezas han reposado en las mismas almohadas que ahora contemplo.

Shakespeare and Company ha sido testigo de grandes hitos en la literatura universal. Su primera propietaria, Sylvia Beach, desafió a la censura publicando el Ulises de Joyce y sufrió la venganza del nazismo durante la ocupación alemana de París.

Me quedaría durante un buen rato, ojeando algún ejemplar, pero mi curiosidad me empuja nuevamente a la calle, para recorrer el barrio latino y buscar, cuando ya anochece, una brasserie para la cena.

El cercano barrio de Mouffetard, a pocos pasos de la plaza Monge y la Mezquita de París, me sorprende por lo animado, con su estupendo ambiente, las terrazas atestadas, imposible encontrar una mesa. Al final ocupamos una, diminuta, en un pequeño restaurante, donde la decoración, los tapices sobre la pared de piedra, los candelabros en las mesas, nos transportan a la época de los Mosqueteros. Se encuentra en un edificio del siglo XVI, y miro desconfiada a un lado y a otro, no vaya a ser que en algún momento alguien saque su hierro y resuelva sus disputas con el filo brillante del acero (Por cierto, se llamaba Le Pot de Terre y en mi última visita a París descubrí que estaba cerrado)

Me resulta curioso comer codo con codo, pues el espacio es mínimo y las mesas están juntas, con dos desconocidos. Claro que ni yo les entiendo, ni ellos a mí, de manera que no resulta indiscreto escuchar la conversación ajena. No deja de sorprenderme esta ciudad y sus costumbres, pues esta situación tan sólo la había vivido en las trattorias italianas, especialmente en Roma, donde uno comienza compartiendo mantel y termina compartiendo conversación, dado el carácter extrovertido de los romanos.

No obstante, en este viaje me ha desconcertado el carácter alegre de los parisinos, que parecían contagiados de una gran euforia y optimismo, quizá alentados por el buen tiempo, lejos de ese cliché de ciudadanos eternamente deprimidos, que aseguran se extiende como una epidemia cuando llegan los días grises y fríos, días eternos sin sol.

Fotografía de Raquel Caparrós

Me reafirmo en la creencia que nada hay mejor para romper los prejuicios y las falsas impresiones que coger una maleta para descubrir y sentir la experiencia de cada lugar como algo único y propio, pues como dice el saber popular «cada uno cuenta la feria según le va». De manera que, ya antes de partir,  he decidido que regresaré a esta ciudad, que no en vano está considerada una de las más bellas. Me despido, no sin antes decir:

-Volveremos a encontrarnos, Mr Shakespeare.

PD: Gracias s Raquel Caparrós por sus fotografías. Os recomiendo seguir su cuenta de instagram @raquel_caparros

Leer, viajar, escribir

Leer, viajar, escribir… poco importa el orden. Siempre he dicho que la literatura, sea o no de viajes, es una de las mejores formas de recorrer el mundo. Nos traslada a lugares cercanos o lejanos, incluso nos transporta, por arte de birli birloque, a otros momentos de la historia. Hace ya unos años que escribí este post, en mi antiguo blog » De viajes y libros» (y, si, iba de leer y viajar) Era mayo de 2013 cuando pensaba y escribía algo así:

Hay quien asegura que la crisis llegó a las librerías mucho antes que a los titulares de los periódicos. Que cada vez se leía menos, que cada vez se compraban menos libros y que cada vez eran más las librerías que cerraban sus puertas o echaban la persiana.

Cuando escuchaba o leía estas cosas siempre sentía bullir en mi cabecita un extraño pensamiento, una mezcla de resquemor e incredulidad, y argumentaba conmigo misma, en un debate un tanto absurdo, que no podía ser, que nunca antes se había publicado tanto, que eran tantos los títulos a los que debía enfrentarme, cada vez que quería adquirir uno, que me resultaba prácticamente imposible… de esto hace ya algunos años.

En otra ocasión escribí sobre la desaparición de una de las librerías, no se si decir favoritas, que formaban parte de la rutina de mi vida. Es ahora cuando comienzo a preocuparme, porque se venden menos libros, porque desaparecen los libreros… aunque sigo enfrentándome a la indecisión ante las montañas de ejemplares que se me ofrecen. Hace mucho que ninguno de ellos me mira a los ojos,  suplicándome un «llévame contigo», coqueteando con una portada atractiva, con un título sugerente, aunque sigo apostando por los que para mí son un «valor seguro», mis autores favoritos. Pero echo en falta a esos otros, los del amor a primera vista, los de la seducción inmediata, los de la aventura y el riesgo, o quizá soy yo quien, después de algunos desengaños, no quiere atreverse con elecciones de resultado incierto.

 

leer viajar

Libros por el mundo. Photo by cristianconti on Foter.com / CC BY-NC-SA

 

Es verdad que también yo compro menos libros, por un problema de espacio físico y porque, como a casi todos, me ha tocado «mirar el bolsillo» antes de adquirirlos. Alguno pensará que lo del espacio es  una excusa y que este problemilla hoy se soluciona adquiriendo libros en formato digital pero soy de las que se resisten a abandonar el papel, al menos del todo. Y por otra parte, salvo algunas excepciones, la diferencia de precio entre uno y otro formato es imperceptible. Puestos a elegir, me sigo aferrando a todo aquello que me resulta tangible.

De cualquier modo, y desde que tengo memoria, siempre fue posible leer en cantidad y calidad sin tener que desembolsar un duro, perdón un euro. Soy una defensora a ultranza de las bibliotecas públicas. Seguro que más de uno exclamará, se llevará las manos a la cabeza, esgrimiendo argumentos del tipo: «y si todo el mundo acude a la biblioteca ¿Quién va a comprar los libros?» Para mí la respuesta es sencilla, pues aquellas personas que aprendieron a amar los libros gracias a su labor, comprarán otros siempre que tengan la oportunidad.

Ahora que se ha puesto tan de moda eso que llaman bookcrossing, recuerdo con nostalgia mi época de adolescencia y juventud. El intercambio de libros con amigos y compañeros de clase, los que compraba en mercadillos de ocasión o los que cambiaba en otros puestos por un precio casi simbólico, aunque estos últimos solían ser sobre todo cómics que compartía con mi hermano, de manera que crecí también como lectora con los superhéroes de extraordinarios poderes.

Hace pocas semanas se celebraba el día del libro. Los puestos en calles y plazas, en tantas otras ferias, llenaban páginas de periódicos y titulares en televisión. Cada tarde, al salir del trabajo, cruzaba la Plaza desangelada, y miraba de reojo los puestos casi vacíos, si acaso alguna madre adquiriendo algún título infantil, y dudaba entre si debía entristecerme o enfadarme. Seguramente, la lluvia insistente y los días grises no ayudaban demasiado, pero es que ni siquiera yo sentí la tentación de pararme, pues de un vistazo resumí el catálogo de lo que se ofrecía: literatura infantil aparte, algunos bestseller en formato de bolsillo, otros de materias esotéricas y un gran número de títulos en una lengua que no comprendo.

Pero yo sigo con mi argumentación, sobre cuan barato y reconfortante resulta el ejercicio de la lectura, desde siempre pero sobre todo ahora. Gracias a las nuevas tecnologías es posible descubrir, desde hace ya tiempo,  algunas revistas digitales, como la que edita (editaba) mi amigo – espero que me permita llamarlo así- Carlos Manzano, «Narrativas», que me ha posibilitado conocer tantos autores interesantísimos y darme grandes atracones de relatos. Actualizo: la revista Narrativas no se edita ya, pero es posible acceder y disfrutar de los 50 números publicados. Del mismo modo que me ha permitido disfrutar como lectora, fue una excelente oportunidad de publicar para algunos escritores, algunos noveles e incluso otros más experimentados, que tal y como está el panorama editorial lo tendrían bastante difícil.

Leer, viajar, y escribir, cada vez más en formato digital, y lo dice una nostálgica del papel, de esas que lleva, o  llevaba, un cuaderno para escribir su bitácora de viaje, además de algún ejemplar que aligerase las horas de espera en un aeropuerto, o las de un vuelo. En realidad, no hay nada mejor que un buen libro mientras se viaja en tren ¿Y qué me decís de visitar las librerías más especiales y bonitas alrededor del mundo?

Como anécdota, mientras exploraba el último número de Narrativas dos mosquitos impertinentes perturbaban la paz de mi lectura, hasta que he decidido aplastarlos. Menos mal que ha sido contra la tapa de mi iPad ¡Sobre el papel hubiese quedado una mancha asquerosa!

 

leer viajar

Photo by KANZAKI MATA on Foter.com / CC BY-NC-SA

 

Nunca fue tan fácil exponerse ¡Algunos incluso pueden escribir un blog! Como este, de viajes, que quizá estés leyendo. Ironía aparte, hay tanta buena, y mala, literatura en la red que uno llega a sentirse minúsculo, perdido, o abrumado y engullido. Voy de un click a otro click hasta que temo desaparecer tras la pantalla, hasta que pulso el dichoso cuadradito con la x o salgo corriendo.

Admiro a aquellos que escriben, a mis amigos, a los valientes que pelean e incluso publican. Admiro a quienes persiguen un sueño. El mío siempre fue viajar y poder contar esos viajes. Sobre si esto último es posible siempre argumenté que viajar no es un lujo, ni un capricho, sino una necesidad vital. Ya se que muchas personas no sienten ningún interés por hacerlo y yo no tengo ganas de convencerlas. Tampoco de explicar como se puede lograr sin tener un enorme poder adquisitivo pues quienes comparten este deseo lo saben muy bien.

En el mundo que imagino, luchar por los sueños debería ser un mandamiento, renunciar uno de los pecados capitales. Me debato ante la duda: ¿Estaré irremediablemente condenada o queda un resquicio de esperanza para la redención?

PD: En estos tiempos de confinamiento  (abril de 2020) que tan duros pueden resultar para los viajeros empedernidos, siempre nos quedará leer, «viajar», escribir… soñar.

Varenna Lago di Como: cuando quise ser como Rick Steves

«Varenna, Lago di Como, un rincón del paraiso teñido de azul. Una perla entre el lago y las montañas, arrullada por el viento y besada por el sol. Un lugar en los límites del tiempo…»

Palabra de Rick Steves… En realidad,  la descripción es perfecta y el reclamo publicitario para Varenna, inmejorable. Son miles los seguidores de este escritor y periodista norteamericano, convertido en «gurú» de los viajes, que ha descubierto al nuevo continente la belleza, historia, cultura y riqueza gastronómica de la vieja Europa.

 

Varenna Lago di Como

Panorámica de Varenna Lago di Como

 

Me preguntaba si cuando una pasión se convierte en trabajo deja de ser precisamente eso, pasión. Pero en este momento, cuando el verano declina y la vuelta a las obligaciones laborales se hace inevitable, me cuesta aceptar que este supuesto sea posible ¡Que maravilloso sacrificio tener que preparar las maletas, siempre de un lado a otro, para llegar a los lugares que cualquier mortal desearía alcanzar al menos una vez en su vida!. Entiendo perfectamente la atracción que el Viejo Continente ejerce sobre el Nuevo, pues la historia de sus gentes, de sus pueblos y ciudades, de los muros que se alzan sobre otros  ya derruidos, del suelo por el que hoy caminamos y que ayer fue tierra teñida de sangre por las batallas de todos los tiempos, también nos apasionan a aquellos que habitamos en él.

Pero, al menos por unos días, me he sentido como Rick Steves. Aunque, sincera y afortunadamente para mí, la belleza del Lago di Como se encuentra a poco más de dos horas en un vuelo low cost. Varenna es probablemente el pueblo más bello en este ramo del lago, el que corresponde a la provincia de Lecco. Contemplarlo desde el agua es un privilegio mayor: inmerso en el verde de la montaña, que parece engullir sus casitas de postal, las fachadas, en ocre y amarillo, rosadas o magenta, se tornan en un rojo granate algunas más… parecen dispuestas como en un cuadro, con una composición propia, igual que en las acuarelas que se venden en las galerías de arte cercanas al muelle. Y más arriba, en lo más alto de la montaña, el Castello di Vezio se erige como fortaleza que vigila el lago y protege a Varenna.

 

Varenna Lago di Como

 

Ya en tierra, desde el embarcadero, se puede bordear el lago por el «paseo de los enamorados», donde todas las noches alguna pareja contempla la imagen de la luna sobre el agua, mientras al fondo, como un  telón en tan perfecto decorado, las luces del vecino Mennaggio nos devuelven también su reflejo. Antes de subir por las empinadas escaleras de la Contrada del’arco es posible detenerse en un banco y escuchar el murmullo del agua, apenas interrumpido por las voces de las animadas terrazas vecinas. Es el de Varenna un turismo tranquilo, nada masificado – prueba de ello es que apenas hay alguna tienda de souvenirs – que permite disfrutar de una paz inmensa durante la noche y de las visitas en familia durante el día, de la algarabía de los niños en la «playa», tomar un aperitivo en el bar de la plaza,»Al Barilott», lugar de encuentro habitual de los «varennesi» y para los visitantes por su «internet point». Claudia me aconseja entre un Pinot o un Sauvignon del Véneto, y elijo este último; nos cuenta que su hijo adolescente es un gran admirador de la selección española de fútbol… resulta tan fácil entablar conversación en cualquiera de los pequeños y hermosos pueblos de Italia.

 

Varenna Lago di Como

 

En Varenna me sorprenden los horarios comerciales, mucho más europeos, parecidos a los de la vecina Suiza, aunque también es cierto que lo restaurantes frente al lago permanecen abiertos hasta muy tarde y es posible tomar algo casi a cualquier hora. Pero tengo que hacer un esfuerzo y no despistarme para poder comprar pan y alguna otra cosa en «la bottega», la única y pequeñísima tienda de alimentación que hay, donde todas las mañanas coincido casi con las mismas personas.

No se si Rick Steves gozaría de su compañía o si compartiría la barra del bar, quizá tan solo haya sido un visitante ocasional, como tantos que acuden a pasar una jornada en éste u otros pueblos del lago; quizá disfrutase de la gastronomía local, quizá en ese restaurante donde cada noche los camareros con pajarita servían excelentes botellas de vino en la terraza acristalada, o en aquellos junto al puerto cuya especilidad es el pescado del lago. Confieso que no me atrae el lucio o la perca y que me he vuelto adicta a la pizza con bresaola y rúcula, y prefiero un filete a la milanesa, en la terraza agradable y una pizca decadente del Albergo, donde el camarero flirtea descaradamente con una rubísima huésped del hotel.

 

Varenna Lago di Como

Restaurante en Varenna

Descubro el tinglado empresarial del señor Steves:  guías y libros, audioguías para Ipod, viajes organizados y hasta maletas… todo disponible y a la venta on-line. No es esta faceta la que envidio, sólo la de llegar a tantos lugares de este amado Continente. Por el momento, «la perla del lago» ya  está a mi alcance.

PD: este post fue publicado originalmente el 18 de septiembre de 2010 en mi antiguo blog «De viajes y libros». Como recomendación final, añadir que es un destino perfecto si lo combinas con una visita a Milán y Bérgamo.

Perigord Negro: ruta en 5+1 imágenes

Recorrer el Perigord Negro es encontrar una sucesión infinita de pueblos preciosos, catalogados entre los más bellos de Francia, y rincones sorprendentes que te enamorarán. Desde su capital, Sarlat, es posible visitar, sin recorrer demasiados kilómetros, algunos de ellos. Es por eso un buen punto de partida y un lugar ideal para alojarte y desde el que iniciar tu ruta. Echa un vistazo a estas imágenes de postal en el Perigord Negro.

#1 Sarlat

perigord negro sarlat

Maison la Boétie

La capital del Perigord Negro posee un encanto ineludible y un buen número de edificios catalogados como monumentos históricos, no en vano ha sido escenario de muchos rodajes cinematográficos. Entre algunos de sus edificios más representativos está la Maison Boétie, construida entre 1520-1525 por Antonione de la Boétie. Su hijo, Etienne, humanista y escritor pasó a la posteridad por su «discurso sobre la servidumbre voluntaria»

El edificio, construido inicialmente en estilo renacentista italiano, fue declarado monumento histórico en 1889. Pudimos verlo, además, con la decoración navideña. Precioso ¿Verdad?

#2 La Roque Gageac

perigord negro la Roque Gageac

 

A poco más de 10 km de Sarlat en dirección sur, en la lista de pueblos más bonitos de Francia, La Roque Gageac es tan bello como misterioso. Si a ello le sumamos la niebla persistente, y las calles vacías en invierno, la imagen resulta hipnótica y hasta un poco inquietante ¿No creéis? Si bien las vistas desde alguno de sus miradores sobre el Dordoña son increíbles, no es menos subyugante la hilera de casas frente al río.

#3 Beynac et Cazenac

perigord negro beynac et cazenac

 

Siguiendo el curso del Dordoña, a tan solo 5 kilómetros del anterior, sumamos a la ruta por el Perigord Negro otro de los pueblos más bellos. Como una imagen vale más que mil palabras ¿No pensáis que esta foto es digna de la portada de un cuento? Entre las casas con tejados de pizarra es fácil imaginar historias de caballeros y princesas, recorriendo sus calles empedradas o visitando su castillo, uno de los mejor conservados, que te transportarán a la Edad Media.

#4 Saint Amand de Coly

perigord negro saint amand de coly

 

Aunque la imagen más recurrente de este pequeñísimo pueblo, poco más de 20 kilómetros al norte de Sarlat, es la de su majestuosa Abadía fortificada, una de las más hermosas del Perigord Negro, nosotros quedamos prendados de esta casa a la entrada del pueblo (por cierto cerrado al tráfico) Sus palomares o su antiguo hospital, cuya construcción se inició en 1381, para atender a los peregrinos, bien merecen una visita (puedes seguir el itinerario que encontrarás en un panel informativo)

Sin duda ¡Saint Amand tiene bien ganado su título de pueblo más bonito!

#5 Saint Léon sur Vézère

perigord negro saint leon sur vezere

 

Siguiendo el curso del Vézère, esta pequeña población, con un hermoso paseo junto al río, posee un rico patrimonio. La imagen más conocida es probablemente su iglesia románica, del S.XII, de arquitectura muy simple, con su campanario con tejado de pizarra. Su interior, desnudo, conserva algunos restos de frescos en el ábside. A la entrada del pueblo, el cementerio y la capilla expiatoria, del S. XVI, que contiene inscripciones de la leyenda de su construcción.

#+1 Carlux, un descubrimiento en el Perigord Negro

perigord negro carlux

 

Sin tener ni idea de su existencia, la población de Carlux, fue un descubrimiento en ruta del que no habíamos oido hablar. Su castillo del S.X,  en ruinas, o la Iglesia de Santa Catalina son parte de su patrimonio.

Pero nuestro mayor descubrimiento fue, por una parte, la Gare de Robert Doisneau  en lo que fue la antigua estación de ferrocarril de Carlux. El espacio expositivo dedicado a este gran fotógrafo francés bien vale una parada en el camino. Además en la planta baja se encuentra la oficina de turismo de » Pays de Fénelon», una comarca que agrupa 19 poblaciones, que se considera una de las puertas de entrada al Perigord Negro,  limítrofe con el Departamento de Lot.

Al aparcar el coche, frente a la Gare, nos tropezamos con esta otra imagen, que parecía sacada de otro tiempo o formar parte de un atrezzo dispuesto a propósito. Si sois aficionados a las antigüedades no podréis resistiros a visitar este anticuario, en la carretera D703, o al menos a fotografiarlo.

Y ahora decidme ¿no os han entrado unas ganas enormes de coger vuestra cámara y poneros en ruta?