, ,

La guía de restaurantes BBB (Bueno, bonito y barato) en Jordania

Comer en Jordania es un auténtico placer. Si habéis seguido nuestra serie de post y recomendaciones sobre este destino, nos faltaba por relataros un apartado tan importante como este. Jordania tiene una de las gastronomías más impresionantes de cuantas hemos probado. Perdimos la cuenta de las veces que comimos hummus y falafel, y cada vez era distinto, pero siempre delicioso. Además de los clásicos shawarma, no podéis dejar de probar otros platos tan típicos como el Mansaf, el Maqluba o el Kabsa por citar algunos. A continuación os recomendamos varios restaurantes donde podréis saciar vuestro apetito probando todas estas maravillas culinarias sin que vuestra billetera sufra:

 

DONDE COMER EN AMMAN

 

HASHEM: UN CLÁSICO DEL DOWNTOWN

Pasear por el Downtown y no parar a comer en Hashem, uno de los restaurantes con más historia de Ammán, ¡¡Debería ser delito!! Este sitio es perfecto para introduciros a la gastronomía jordana, ya que al no tener un menú como tal, os irán sacando mezzes variados para que probéis un poco de todo. Hummus (El mejor que comimos en todo el viaje), Falafel, otro tipo de Falafel más grande y relleno de tomate, una especie de hummus picante de judías rojas y garbanzos, ensalada de tomate y pepino, patatas, pan de pita recién tostado, encurtidos variados… son algunas de las delicias que tuvimos la suerte de probar.

El restaurante suele estar llenísimo, así que no es raro que tengáis que esperar a que se libere una mesa. Nosotros tuvimos suerte y nos hicieron un hueco dentro.

Por cierto, si vais buscando algún tipo de restaurante elegante, Hashem es todo lo contrario. Las mesas van con manteles de plástico y la comida se sirve en platos desechables, de modo que cuando alguien acaba de comer se tira todo y la mesa ya está lista para ser ocupada. Os puede chocar si no estáis acostumbrados 😉 pero es otra forma de vivir el bullicio del downtown.

Precio: 3,5JD por persona

SUFRA: EL RESTAURANTE DE LOS REYES

Si, si, como lo oís. Sufra es uno de los restaurantes frecuentados por Abdullah y Rania, los Reyes de Jordania. Este restaurante, ubicado en la famosa Rainbow Street, pertenece al grupo Romero, que tiene varios restaurantes situados por toda Jordania (En Wadi Musa, Áqaba, Umm Qais…). Tiene varios salones interiores y dos espectaculares terrazas donde poder disfrutar de lo mejorcito de la cocina jordana con un toque elegante y refinado pero sin que tener que dejar la Visa en números rojos para ello. Nosotros decidimos pedir un par de entrantes y un plato para compartir ya que las raciones son bastante generosas. Para empezar probamos un hummus especial caliente con carne de cordero y piñones por encima y unos kubbeh, una especie de croquetas/albóndigas de carne de cordero, bulgur, semillas de pino y especias. Ambas cosas nos encantaron, pero el kubbeh especialmente. Como principal nos decantamos por un Fattet de Pollo, un plato que no conocíamos hasta el momento de pedirlo. Se trata de un guiso de pollo con arroz, salsa de yogur y semillas de pino cocinado en una cazuela de barro con el fondo cubierto de pan.

Fattet de pollo, lo mejor de nuestra cena en Sufra

 

Sin duda alguna esto fue lo mejor de toda la cena. Es un plato contundente pero ligero a la vez, con un gusto increíble donde se pueden distinguir todos los sabores: del pollo, las especias y el yogurt. Imprescindible pedirlo si os animáis a cenar en Sufra.

Para completar nuestra cena pedimos unos panes caseros y mint lemonade.

Precio: 13JD por persona

 

AL QUDS: EL FALAFEL MÁS FAMOSO DE AMMAN

Al Quds es, junto a Hashem, uno de los sitios que no puedes perderte si visitas Ammán. Abierto en 1966, este diminuto puesto (Porque ni siquiera tiene mesas para sentarse) sirve únicamente sandwiches de falafel a un precio de 0,5JD. La verdad es que con lo bueno que estaba me dieron ganas de pedirme otro, pero como nuestra ruta gastronómica no acababa ahí, tuve que resistirme. Si sois de comer mucho quizá os sepa a poco, así que siempre podéis pedir otro 😉

Hemos probado realmente muchos tipos de falafel, pero este tenía algo que no sabríamos explicar. Quizás sea su salsa, o es que le ponen algo distinto a la masa, pero estaba realmente delicioso sin resultar pesado.

Precio: 0,5JD por persona

 

ABUZAGHLEH: CUANDO LA CANTIDAD PRIMA SOBRE LA CALIDAD

Este fue el único restaurante que no teníamos intención de visitar, decidimos probarlo durante nuestra última noche en Ammán. Paseando por el downtown y por no repetir en Hashem (Que de buena gana lo habríamos hecho, pero nos apetecía probar algún sitio nuevo) entramos en este restaurante enorme que vimos lleno de gente, por lo que supusimos que muy malo no sería. Nos llamó la atención su extensa carta, pero sobre todo sus precios bajísimos. Ensaladas por 0,50JD y platos por 4-5JD, así que decidimos pedir una ensalada Tahini, un plato de Mansaf, un shawarma pequeño (Recalco lo de pequeño porque había 3 tamaños distintos) y pan. La verdad es que mientras esperábamos a nuestra comida y veíamos a los camareros pasar con literalmente carros llenos de comida para las mesas de nuestro alrededor supimos que, definitivamente, habíamos pedido DEMASIADO.

Como explicarlo… las raciones son como cuando vas a casa de tu abuela en Navidad y te quiere embutir cual pavo porque te ve demasiado delgado. En mi opinión son excesivas, con un plato para dos hubiera bastado.

Además de lo que pedimos, nos trajeron una ensalada de col que estaba muy buena. La tahini, en cambio, no nos gustó nada, excesivamente amarga, la dejamos entera (era un cuenco pequeño). Pasando al shawarma, estaba correcto, buen sabor y sin empapuzar, pero lo de tamaño “small” muy relativo (era del mismo tamaño que todos los que comimos en el viaje, no quiero pensar cómo era el XL). El Mansaf la verdad es que me esperaba más, lo notamos bastante soso… ni fu ni fa. Una pena porque es el plato estrella de Jordania y no pudimos degustarlo bien.

En resumen, este restaurante es un local al que ir si tenéis mucha hambre y poco dinero. No os esperéis comida casera, sino más bien comida batallera. Mucha cantidad, calidad mediocre. Por cierto, el restaurante pertenece a una cadena (Cosa que no sabíamos en el momento de ir) lo que explica algunas cosas.

Precio: 4JD por persona

 

GERARD: SEGURAMENTE, LOS MEJORES HELADOS DE JORDANIA

Durante nuestro viaje probamos muchos helados, y tenemos que decir que, aunque estaban ricos, a los árabes se les da mejor hacer otras cosas. Sin embargo cuando probamos los de Gérard cambiamos de inmediato de opinión. Hacía mucho tiempo que un helado no nos había hecho decir… ¡WOW! Cremosos, dulces pero sin ser empalagosos y con un sabor muy natural.

Elegimos dos bolas de sabor after eight y árabe tradicional. Y mirad que yo me considero adicta al chocolate y nunca dejo pasar la oportunidad de probarlos allá donde vaya, pero la idea de descubrir un nuevo sabor que difícilmente vería de nuevo pudo conmigo y me lancé a por el “sabor árabe”. Debo decir que fue todo un acierto, ¡Que cosa más rica! Luego investigando supe que el helado árabe se elabora a base de leche y salep, una bebida que ya probé durante mi viaje a Turquía, y se añaden pistachos y otros frutos secos.

Precio: Cada bola son 1,50JD y si lo queréis en cono son 0,20JD adicionales.

 

WILD JORDAN CENTER: PARA REFRESCARSE A MEDIA TARDE

Si pensabais que eso de las cafeterías “hipster” era solo cosa de las grandes capitales europeas, estabais equivocados. El Wild Jordan Center no solo es un sitio donde parar a repostar energías tomando un zumo, sino que se presenta como centro de aventuras donde reservar excursiones de ecoturismo por Jordania (Senderismo, escalada, barranquismo, ciclismo…). El complejo cuenta también con una tienda de productos de artesanía que forma parte del programa de desarrollo socioeconómico para pequeñas comunidades con recursos limitados.

Si queréis tomar algo, hay varios espacios. No dejéis de ir a The View, una increíble terraza panorámica con vistas a la ciudadela. Nosotros estuvimos dando una vuelta y al final nos sentamos en The Trail, en una mesita con butacas de mimbre. Pedimos una mint lemonade que estaba riquísima. La cantidad era mucho mayor que en otros sitios en los que la pedimos y tenía un toque distinto. Toda la comida y bebida del Wild Jordan Center se caracteriza por ser saludable y orgánica, cosa que se refleja también en el precio, superior a la media. Pero la verdad es que el sitio merece muchísimo la pena.

 

ABDALI MALL

Si sois de los que no pueden dejar de ir al McDonalds ni cuando van de viaje, tranquilos, en el centro comercial de Abdali Mall tenéis la mayoría de cadenas de fast food como KFC y similares, además de un montón de puestos de comida rápida de distintos tipos (Wok, Patatas asadas, hamburguesa, pizza…) con una zona común para comer. Los precios son bastante económicos. Nosotros cenamos allí durante nuestra última noche en Ammán ya que era lo que más cercano a nuestro hotel. Comimos una patata asada rellena y un combo de pollo del KFC y nos salió todo por menos de 8JD.

Precio: 4JD por persona

 

DONDE COMER EN WADI MUSA

RESTAURANTE AL’BARAKAH

Durante nuestra estancia en Wadi Musa, ambos días comimos en este restaurante. El primer día, fuimos a por unos shawarma para llevar y comérnoslos dentro del complejo arqueológico, ya que no queríamos perder demasiado tiempo sentándonos a la mesa. Aquí tienen la costumbre de preparar unas cajas en las que va el shawarma cortado a trozos, patatas, encurtidos y salsas. Quizá no es lo mas cómodo para llevar en el mochila, no caímos en pedir solo el sándwich. Cada caja costó unos 4JD y la verdad es que son cantidades bastante majas, incluso nos sobró media caja que nos la repartimos para cenar. Repetimos en Al Barakah al día siguiente por la noche, esta vez decididos a tomarnos un merecido descanso, sentándonos a disfrutar de su terraza. Podemos afirmar sin lugar a dudas, que están fue una de las experiencias culinarias más satisfactorias de todo el viaje. Conscientes de las enormes raciones que servían (algo que está bastante extendido por Jordania), pedimos un plato de Kabsa para compartir y fue todo un acierto. Quizá este plato no es tan conocido como el Mansaf o el Maqluba, pero creedme que está igual o incluso más delicioso que los anteriormente citados. Acompañamos el plato de una refrescante mint lemonade.

Precio: 4JD por persona

LOS MEJORES DULCES DE JORDANIA:

Durante nuestro viaje probamos los populares dulces de Habibi en Amman. Y aunque hemos de reconocer que su fama es merecida, encontramos un sitio donde eran aún mejores.

En el área local de Wadi Musa, muy cerca de nuestro hotel, conocimos a Abdo, que puede presumir de hacer los mejores dulces árabes que hemos comido en nuestra vida.

Llegamos allí de casualidad buscando un local que tuviera Kunnafah, así que preguntamos en el hotel y nos dieron indicaciones para llegar a una pastelería. Cuando llegamos allí y preguntamos nos dijeron que no tenían, pero que un poco más abajo, a apenas 2 minutos andando, había un sitio que sí.

Y así dimos con Al Janoub sweets. Nos gustó tanto que no sólo repetimos, sino que tripitimos. Probamos su espectacular Kunnafah, pero además Abdo nos invitó a probar los distintos tipos de baklava y otras delicias. Sin duda, además de llevarnos un dulce recuerdo, nos llevamos un nuevo amigo.

Precio de la porción de Kunnafah: 1€

 

DONDE COMER EN ÁQABA

BUFFALO WINGS & RINGS: LA COMIDA AMERICANA DEL MEDIO ORIENTE

Comer en Jordania no es repetitivo pero, aun así, si después de unos cuantos días de viaje estáis cansados de tanto hummus y falafel, el Buffalo se convertirá en vuestro mejor aliado. Es posible comer en Jordania en esta cadena de comida americana, ya que la encontraréis en varios lugares del país y en Medio Oriente.  La especialidad son las alitas de pollo, cocinadas de mil formas y con mil condimentos. Pero además también hay ensaladas, hamburguesas, varios acompañamientos como patatas, aros de cebolla… La verdad que para ser una cadena nos gustó mucho. Pedimos dos tipos de alitas distintas deshuesadas, unas con salsa de ajo y parmesano y otras con salsa barbacoa y bourbon, además de unos jalapeños como acompañamiento. Todo riquísimo y una atención de 1o. Además cada día de la semana tienen una promoción distinta (2×1 en hamburguesas, Alitas a 0,20 la unidad…). Para rematar la comida pedimos unos rollitos de manzana con canela y helado de vainilla espectaculares.

Precio: 6JD por persona

 

DONDE COMER EN EL MAR MUERTO

SAMARAH MALL: LA ALTERNATIVA A LOS GRANDES RESORTS

 

Como ya mencionamos en alguno de nuestros post, el mar muerto es una zona de Jordania bastante cara en comparación con el resto del país. Los impuestos de la región son más altos y eso se ve reflejado en la cuenta final de hoteles, restaurantes…

Nosotros nos alojábamos en el Holiday Inn, y aunque no tenía mala pinta su buffet de cena, la idea de pagar 24JD por persona nos echaba muy para atrás, sobre todo porque no íbamos a comer tanto como para que nos saliera rentable. Así que decidimos coger el coche y conducir hasta el Samarah Mall, un pequeño centro comercial situado a pocos km del hotel donde encontramos bastantes restaurantes (Algunos más caros que otros). Decidimos ir a lo seguro y volver a comer en el Buffalo, donde pedimos unas alitas y una hamburguesa de pollo. Todo correcto, precio ligeramente más elevado que el local de Aqaba por lo que comentaba anteriormente de las tasas. Por 14JD comimos y bebimos los dos.

 

LOS MEJORES SITIOS PARA COMER EN JORDANIA

Comer en Jordania puede ser toda una aventura. Muchas veces no sabrás ni lo que comes, y cuando te digan el precio pensarás que se han equivocado. Tu método de elección será señalar  lo que quieras y decir “¡One!” mientras levantas el dedo para que entienda cuánto quieres. Hablamos de los lugares donde hemos probado las cosas más deliciosas e inesperadas de todo el viaje: Los puestos y pequeños locales a pie de carretera.

Durante nuestra excursión de un día a Jerash, Ajloun y Salt, paramos a comer en un chiringuito de un “pueblo” (en realidad eran cuatro casas agrupadas a pie de carretera), al ver unos dibujos de comida en un cartel. Entramos y vimos la típica composición de un puesto de shawarma, con sus recipientes llenos con los distintos ingredientes. No veíamos ningún tipo de menú, pero el chico estaba salteando lo que parecía carne con cebolla y especias, así que le señalamos la sartén y dijimos: ¡Take Away sandwich! En cuestión de minutos nos preparó unos deliciosos rollos con hummus, tomate, lechuga, patatas y esa mezcla de carne (que después descubrimos que se llama ‘melek’ y son corazones de oveja) que estaban increíblemente deliciosos. Fue sin duda alguna nuestro ‘shawarma’ preferido de todo el viaje.

Otra de estas experiencias para comer en Jordania la  tuvimos volviendo desde Karak a Ammán. Se nos había hecho algo tarde por el tráfico y apretaba el hambre, así que paramos de nuevo en medio de la nada cuando vimos un cartel luminoso y lo que parecían fotos de comida. Pedimos unos shawarma de pollo y dentro incluyeron algún tipo de queso delicioso, pero lo mejor fue que tras montar el rollito, lo pintaron con aceite y lo pusieron en la plancha, lo que resultó que el pan se quedara crujiente y riquísimo.

El día que salíamos por la mañana desde Áqaba en dirección al mar muerto, paramos a las afueras a por algo de comer ya que el desayuno del hotel había sido muy escaso. Pedimos unos sandwiches de falafel con berenjena y verduras asadas. Nunca habíamos probado esta  combinación y resultó estar buenísima. De nuevo con el lenguaje de gestos, señalando la comida, porque no hablaban ni una palabra de inglés.

 

Como podéis apreciar, comer en Jordania por poco dinero es posible, y ademas muy fácil. Si habéis visitado este maravilloso país, ¿Cuál fue vuestra mejor experiencia gastronómica? ¿Y la peor? ¡Esperamos vuestros comentarios!

, ,

Visitar Bulgaria en transporte público

Visitar Bulgaria en transporte público no es tan sencillo como pudiese parecer. Si además se os ocurre improvisar una escapada, como fue nuestro caso, con apenas unos días de antelación y aun habiendo consultado las páginas de información disponibles, algunos post y experiencias previas de otros, no faltarán las sorpresas. Así que nos hemos puesto manos a la obra con este post de consejos por si estáis pensando visitar este hermoso, y a veces complicado, país aprovechando que son varias las aerolíneas low cost que vuelan desde España a Sofía.

Llegar a Sofía

El aeropuerto de Sofía tiene 2 terminales. Nosotras llegamos a la terminal 2, la más moderna, con Ryanair. Desde allí se puede coger el metro hasta el centro (estación Serdika) y el billete es realmente barato (1,60 leva, poco más de 80 cts de euro) Existen otras modalidades de billetes (diario con viajes ilimitados por 4 leva o bono de 10 billetes, este último es el que nosotras compramos, por 12 leva)

En caso de que lleguéis a la terminal 1, más antigua, tendréis que tomar el autobús lanzadera (gratuíto) que os llevará  a la terminal 2. Muy importante: la frecuencia del autobús lanzadera es de uno cada 30 minutos ¡como lo oís! Así que tenedlo en cuenta, sobre todo si tomáis el vuelo de vuelta en esta terminal (nosotras tuvimos que hacerlo ya que regresábamos a Madrid con Wizzair) Id con tiempo de sobra, ya que si el bus acaba de pasar la espera será larga y os podéis pillar los dedos con la salida de vuestro vuelo.

Y otra advertencia: si vais a comprar un billete sencillo de metro desde Serdika al aeropuerto, no lo hagáis en las máquinas expendedoras nada más entrar en la estación, como lo haríais en cualquier estación, de cualquier metro, de cualquier ciudad (o al menos de las que yo conozco) sino en las que están justo antes de las canceladoras de la línea que vais a tomar. ¿Y eso?-os estaréis preguntando. Por alguna ilógica razón los billetes sencillos de una línea no son válidos para la otra, aún siendo de precio único.

Vamos que ¡¿Cómo se me ocurre entrar en la estación, comprar los billetes en la primera expendedora que veo y luego buscar el acceso al andén?! De modo que la canceladora no se abría, acudimos a la ventanilla y la simpática (nótese la ironía) taquillera me dice que esos billetes son para la otra línea ¡Pues menos mal que no hay 9 o 10 líneas!

Los taxis hasta el centro no son muy caros pero tened mucho cuidado con los taxis piratas, las compañías Ok y Yellow son las más conocidas y fiables, pero aún así suelen recomendar preguntar el precio antes (en muchos casos se puede negociar pero personalmente este tipo de prácticas no me gusta)

Información sobre transporte público en Bulgaria

En la estación de metro Serdika hay una pequeña oficina de información turística y allí es donde nos dirigimos para preguntar por las opciones en transporte público desde Sofía a otras ciudades y lugares de interés. Desafortunadamente, y conservo la hoja informativa que nos facilitaron, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, ya que los horarios de autobús etc no se corresponden con los que de hecho nos encontramos.

Un consejo importante si viajáis a Sofía y queréis visitar Bulgaria en transporte público (al menos algunas ciudades) es que no intentéis ir y volver en el día como hicimos nosotras ya que las frecuencias apenas lo permiten, o puede haber sorpresas, como que sin un motivo concreto, o por una avería, por ejemplo, suspendan el servicio (y no, no hay otro autobús de sustitución si es lo que estáis pensando)

Como ya he dicho al principio, nuestro viaje a Bulgaria en transporte público fue bastante improvisado, disponíamos de pocos días (cinco) y no sabíamos cuanto tiempo íbamos a dedicar a la capital búlgara. De haber tenido toda la información de la que ahora disponemos (jeje, la experiencia es un grado) lo hubiésemos organizado de otra forma (pasando una noche en cada lugar, como Plovdiv por ejemplo, o incluso en el Monasterio de Rila)

Trenes y autobuses en Bulgaria

A la Estación Central de Sofía podéis llegar rápidamente en metro, o en unos 20 minutos a pie desde la Estación Serdika. Tendréis que fijaros en las salidas, ya que son distintas para acceder a la estación de autobuses o a la de Trenes.

En la Estación de autobuses hay una ventanilla de información general pero, por experiencia propia, la respuesta suele ser ” No sé” ( no vamos a darle el título de Miss simpatía a la persona que nos atendió) Así que lo mejor es que os dirijáis a la taquilla de la compañía que os interese, aunque en ocasiones resulta complicado encontrarla. Pedid ayuda al personal uniformado que encontréis, os facilitarán la tarea.

Los autobuses suelen ser bastante modernos, muy similares a los que utilizamos en España, y los trayectos más cortos que en tren. Usamos el servicio de la compañía Vitosha Express para viajar a Plovdiv. Aunque la primera intentona resultó fallida, ya que como os he adelantado, los horarios no coincidían con los proporcionados en la oficina de turismo, de modo que terminamos comprando billetes para el día siguiente, pero sólo de ida (no sé porque extraña razón en la estación de Sofía no se podían comprar billetes para el trayecto inverso, esto es Plovdiv-Sofía)

En cuanto a los trenes, y aunque ya nos habían advertido, son viejos y desvencijados. Hay dos tipos: lentos y rápidos pero, no os confundáis, la única diferencia es el número de paradas que hacen en el trayecto de origen a destino, nada que ver con la velocidad. El segundo problema, de nuevo la frecuencia. Aun así los ultilizamos en dos ocasiones, dando lugar a las situaciones más inverosímiles de nuestro viaje por Bulgaria en transporte público.

Excursiones desde Sofía para conocer Bulgaria en transporte público

Desde la Capital búlgara es posible llegar a cualquier punto del país (ojo, mejor vamos a decir a las principales ciudades, los destinos rurales ya son otra cosa) Plovdiv, Veliko Tarnovo, Burgas y un largo etcétera de destinos, en transporte público. Si queréis organizar un circuito de varios días no tendréis problema pero si, como en nuestro caso, disponéis de poco tiempo y os quedáis en Sofía os damos algunas ideas para visitar Bulgaria en transporte público.

Sofía-Plovdiv-Sofía

Si en algún lugar habéis leído que hay autobuses desde ambas ciudades cada hora, aproximadamente, os diré aquello de “no creáis todo lo que leáis”. En algún blog había encontrado información de este tipo pero al menos en septiembre-octubre de 2018 (fechas de nuestro viaje) no fue así. Incluso un par de viajeros, a quienes conocimos en la visita al Monasterio de Rila, nos habían advertido de ello cuando les hablamos sobre nuestra intención de visitar Plovdiv, pero nos parecía increíble que dos ciudades tan importantes no dispusieran de buenas conexiones entre ellas.

Viajamos con la compañía Vitosha Express, puntuales, a las 9 de la mañana desde la estación Central de Sofía (en realidad, 1 minuto antes de la hora, ya que el autobús iba lleno, así que no os despistéis para comprar el billete) El trayecto dura unas dos horas.

Desde la estación Sur de Plovdiv al Centro se puede ir dando un paseo tranquilamente, aunque los autobuses de línea ( el nº 20 y el 26, por ejemplo) conectan la estación con la Ciudad Vieja.

Fuimos directas a la oficina de turismo para que nos verificasen los horarios de vuelta a Sofía y ¡Sorpresa! el último bus salía a las 12 del mediodía (eran más de las 11) Se referían por supuesto a la compañía Vitosha Express y tuvimos que explicarles que desde la Estación Norte salían autobuses de la compañía Union Ivkoni. Increíble, pero cierto, tuvimos que “informar” de la existencia de estos autobuses en la oficina de turismo de la ciudad elegida Capital Europea de la cultura para 2019. Muy amablemente telefonearon a la estación Norte para comprobar los horarios pero nos aconsejaron ir a comprar los billetes, ya que el de las 19:40 estaba lleno y el último salía a las 21:40.

¿Comprar online desde el móvil? ¡Ni lo soñéis! Opción B: vuelta en tren, si no recuerdo mal sobre las 18:30. Los billetes no hace falta adquirirlos anticipadamente, y la estación de ferrocarril está frente a la estación Sur de autobuses, así que ya conocíamos el camino.

Debo decir que la atención en la Oficina de turismo fue excelente. Si os estáis preguntando si en unas 6 horas es posible conocer la ciudad os diré que si. Evidentemente, no vimos absolutamente todo pero es posible recorrer la Ciudad Vieja, el Teatro Romano e incluso visitar la Mezquita o el Museo Regional Etnográfico

Y colorín colorado este viaje se ha terminado… ¡Pues no! Acudimos con tiempo a la estación de tren, compramos billetes en primera clase (la diferencia de precio era mínima respecto a segunda y pensamos que alguna mejora habría) Nos acomodamos rápidamente y advertimos con sorpresa que llegaba mucha gente al vagón ¡Se armó una buena! gritos, empujones y amenazas (no entendíamos nada, pero por el tono intuimos que algunas personas llevaban, erróneamente, asignados asientos. También que quizá algún pasajero de segunda pretendía hacerlo en primera y que , desde luego, se habían vendido más billetes que asientos) Tuvo que intervenir el revisor, el jefe de estación y hasta la policía. Salimos con 15 minutos de retraso a consecuencia de los altercados.

Sofía-Monasterio de Rila- Sofía

 

Visitar el Monasterio de Rila, Patrimonio de la Humanidad UNESCO, es imprescindible si viajas a Bulgaria. Además de sus impresionantes frescos, el Monasterio fundado en el siglo X (aunque reconstruido a principios del S. XIX después de sufrir un incendio) se encuentra en un entorno natural impresionante, a 1300 metros, en las montañas de Rila.

Aunque existen numerosos tours organizados desde Sofía y servicios de transfer compartidos o privados, es perfectamente posible llegar en autobús de línea, y mucho más económico (además, con las salidas organizadas no pasarás mucho más tiempo en el Monasterio que si vas por tu cuenta)

El bus  de Sofía al Monasterio de Rila sale todos los días desde la estación de Ovcha Kupel a las 10:20 de la mañana. Para llegar a esta estación podéis tomar el tranvía nº 5 en la Plaza Makedonia. Os dejo enlace al mapa de líneas

Los billetes se compran en el mismo autobús (11 leva por trayecto). Sobre las 12:30 llegaréis al Monasterio de Rila y la vuelta es a las 15:00. Os da tiempo a ver el Monasterio (gratis) aunque quizá no si entráis en todos los museos (de pago). Nosotras vimos la exposición de la granja del Monasterio, aunque advertimos que no hay ni un triste folleto explicativo, y nos gustó.

Hay una ruta (4 km) por el bosque hasta la cueva donde vivió el ermitaño Ivan Rilski (más tarde San Juan de Rila) pero no hubo tiempo. Es posible alojarse en el Monasterio, y quizá es una excelente idea para verlo con detenimiento, disfrutar de la paz y la belleza del entorno.

Ah ¡Se me olvidaba! no os marchéis del Monasterio sin probar las deliciosas Mekitsi que venden en un puesto que hay al salir por la puerta de Samokov (puerta este), no es la principal, (la de Dupnitsa o puerta oeste).

Iglesia de Boyana

Situada a las afueras de Sofía, se puede llegar en el autobús de línea nº 107 (cada 35 minutos aproximadamente) que se toma en el Boulevard Tsar Boris III, justo delante de la estación de autobuses de Ovcha Kupel (si, efectivamente, la misma desde la que parte el bus al Monasterio de Rila).  Las visitas a esta pequeña iglesia , declarada patrimonio de la Humanidad en 1979, y famosa por sus frescos, están muy restringidas, solo es posible permanecer en su interior 10 minutos y en grupos muy reducidos. Ni que decir tiene que está absolutamente prohibido hacer fotos. Es más que recomendable tener algo de información sobre el lugar antes de visitarlo (también es posible contratar allí mismo una visita guiada, de hecho cuando nosotras fuimos una pareja francesa estuvo acompañada de la guía)

Los jardines que hay alrededor son muy agradables ¿Sabíais que en ellos se encuentra la tumba de la reina Eleonora de Bulgaria? (segunda esposa del Zar Fernando I) Vale, no voy a ir de “lista” ya que no tenía ni idea de quien era, pero luego me picó la curiosidad y hasta encontré un artículo en la prensa del “cuore”.

Estas son las visitas que pudimos hacer en Bulgaria en transporte público. Alguna quedó en tentativa, pero eso da para otro post. Solo tened en cuenta que prácticamente cualquier destino está al menos a 2 horas de Sofía. Si, aun así, os animáis, os deseamos mucha suerte y esperamos que este post os sirva de ayuda.

¿Conoces Bulgaria? ¿Has tenido alguna experiencia viajando en transporte público? Te animamos a que la compartas en los comentarios.

Dando vida a nuestros recuerdos con Cheerz

#Ad Este post contiene publicidad sobre un producto o servicio. Nosotros no recibimos ninguna retribución económica, pero a cambio de redactarlo os traemos un código de descuento. Ningún link es de afiliación y todas las opiniones son personales.

 

¡Muy buenas viajeros!

Hoy venimos con un post algo diferente a lo que os tenemos habituados 😜

Hace ya mucho tiempo que nos apetecía tener un recuerdo especial de nuestros viajes. Siempre traemos algún souvenir para familia y amigos y por supuesto las cosas para comer no pueden faltar, aunque duren más bien poco… 

Una de las cosas que más me gusta cuando voy de viaje es sacar fotos que solo yo voy a tener, pues por muy parecidas que sean nunca hay dos fotos iguales. Tenemos todo bien guardado en discos duros y en la nube, pero ¿que pasaría si un día todo eso desapareciera?

Así que pensamos en escoger las fotos que más nos gustaran de nuestros últimos viajes para decorar nuestra nueva casa. No queríamos un álbum ya que tampoco tenemos mucho espacio para guardarlo y al final siempre acaban cogiendo polvo, así que me puse manos a la obra a hacer bricolaje.

View this post on Instagram

¡¡Por fin nos han llegado los recuerdos de nuestros últimos viajes!! Teníamos muchísimas ganas de imprimir unas fotos para decorar nuestra nueva casa y el resultado ha sido este 😋 Estábamos buscando unas fotos de estilo Polaroid y vimos que los chicos de @cheerz trabajaban este formato así que no dudamos en confiar en ellos y estamos súper contentos. Además podéis personalizar los marcos de las fotos con colores y poner anotaciones como hicimos nosotros que escribimos a que sitio se correspondía cada foto 😁. Si os apetece tener un bonito recuerdo de vuestro viaje, podéis utilizar el código ➡️ HOLIDAYS ⬅️ para tener 5€ de descuento 💸(compra mínima 20€) en todo el catálogo de Cheerz 😍 hay unos álbumes de fotos customizables que son una auténtica pasada! Tenéis hasta el 31 de Enero 2019 para utilizarlo! 👏🏼 . . . #cheerz #ad #blogger #travelblog #travelphotos #photos #polaroids #vintagephotos #travelpics #fotos #viajes #decoracion #travelblogger #iamtb #travelholic #traveler #traveller #travelgram #travelphotography #travelpic #travelphoto #recuerdos #iamtravelblogger #travelinfluencer #adventurerhome #wanderlust #traveladdict #best_worldplaces #wow_destinations

A post shared by Dreaming Holidays (@dreamingholidaystravel) on

Conseguí tres cajas de madera que me regalo mi frutero, las lijé y les di una base de blanco para posteriormente darles unos brochazos con varios colores. Compre unas luces de LED, un cordel de tipo esparto finito y unas pinzas.

Solo faltaban las fotos. Tenía muy claro que me apetecía un estilo tipo Polaroid/Vintage, y navegando por la red me encontré con  Cheerz, una empresa que tenía justo lo que necesitaba.

En nuestro caso el proceso fue muy sencillo: tras bajarnos la aplicación, escogimos en el catálogo los revelados retro. Elegimos el tamaño original de 8×10 pero, si lo preferís, hay uno ligeramente más grande, de 12×15. 

Y aquí llega la magia, podéis conectar vuestra cuenta de Cheerz con la de Facebook o Instagram y seleccionar directamente las fotos que queréis, nosotros lo hicimos con Instagram.

Después pasaréis directamente a la pantalla de edición, donde podéis personalizar:

  • El encuadre de la foto: podéis modificarlo si las fotos no son cuadradas. 
  • El color del marco de la foto: por defecto viene en blanco pero podéis cambiarle los colores y ponerlo azul, negro, verde, rosa…
  • El pie de foto: podéis poner una frase corta o anotación. Nosotros pusimos el destino al que se correspondía cada foto y su banderita correspondiente. Podéis escoger entre varios tipos de letra.

Y ya está, después de eso vuestro pedido se añadirá al carrito y ya podréis escoger la modalidad de envío y el método de pago.

Nosotros preferimos un envío normal, nos llegó por correos en una semana, aproximadamente, y lo dejaron en el buzón .

Este es el resultado de nuestra composición:

Si os animáis a probar con Cheerz, nos han dejado un código de descuento de 5€ (en un pedido mínimo de 20€) para todos vosotros. Es válido hasta el 31/01/2019 y el código es ➡️ HOLIDAYS ⬅️. Tenéis que aplicarlo al finalizar el pedido, antes de pagar.

Y vosotros, ¿Ya os habéis animado a probar Cheerz?

, ,

Guía completa para alojarse en Jordania con presupuesto low cost

Si he de ser sincera, cuando empecé a recopilar información sobre Jordania no encontré muchos detalles sobre alojamientos, salvo los típicos posts patrocinados malamente camuflados promocionando hoteles carísimos que ni se me pasaba por la cabeza reservar. Aunque mejor aún fue aquel en el que se afirmaba que no hay alojamiento barato en Jordania. Pues os voy a contar un secreto: Haberlo, lo hay. Y no hay que ser un figura precisamente para encontrarlo, basta con saber usar los filtros de Booking. Esta vez decidimos fiarnos a ciegas de esta plataforma y sus opiniones y la verdad es que en general, quedamos muy contentos con las elecciones que hicimos salvo por un par de detalles.

Recalcar que este viaje fue muy en plan low-cost, por lo que todos los hoteles fueron muy básicos. Las variables que jugaron un papel importante a la hora de elegir fueron:

  • Que las habitaciones tuvieran aire acondicionado
  • Que las habitaciones estuvieran limpias
  • Presupuesto máximo de 20€  noche por persona
  • Ubicación cercana al centro o puntos de interés y parking o, en su defecto, zona para aparcar en las cercanías

También hay que tener en cuenta que allí los alojamientos no siguen el estándar europeo, por lo que allí sería un hotel 3* por ejemplo, aquí sería de 1* o 2*. Aún así nosotros tenemos la regla de que con que las habitaciones e instalaciones estén limpias, es suficiente. ¡Vamos allá con la lista de alojamiento barato en Jordania!

DONDE ALOJARSE EN AMMÁN

 

JORDAN RIVER HOTEL

Para nuestros primeros días en el país escogimos el Jordan River Hotel, un modesto hostal muy cerca del downtown y con sitio alrededor para aparcar si llegáis con coche de alquiler (También hay un parking de pago muy barato cerca).  El hostal se encuentra en la tercera planta de un edificio bastante viejuno que a ratos recordaba a la casa de los horrores por su lúgubre portal y su ascensor sin puerta (¿Pero eso está homologado? Seguro que hace tiempo que no pasa la revisión…), pero salvando esos pequeños detalles ningún problema.

Hay habitaciones compartidas de 4 camas, habitaciones dobles y habitaciones individuales. Algunas tienen baño privado y otras lo tienen compartido fuera de la habitación. Nosotros escogimos la habitación doble económica con baño compartido. El baño estaba justo al salir de la habitación y solo se compartía con la de los vecinos. Las habitaciones de más categoría deben estar reformadas o a esa conclusión hemos llegado porque las fotos de booking no se correspondían con la habitación en la que estuvimos. Sin embargo, salvando ese detalle, la habitación era amplia, estaba limpia y contaba con muebles básicos (Un armario y una mesita de noche). Hay cortinas pero no persianas.

PROS

  • El precio: Realmente barato para estar a dos pasos del centro
  • La amabilidad de los trabajadores: La noche que llegamos allí nos prestaron dinero para ir a cenar porque todas las oficinas de cambio estaban cerradas. También nos ayudaron dibujándonos mapas con puntos de interés y atajos.
  • El desayuno: Recién hecho cada mañana y realmente delicioso, ¡Perfecto para afrontar el día!

CONTRAS

  • Las habitaciones necesitarían una manita de pintura
  • Las ventanas son viejas y no aíslan bien el ruido. Al estar el hostal en una calle principal, hay tráfico desde primera hora de la mañana.

 

PRECIO: 40€ por 3 noches (6,60€ por persona y noche)

 

7BOYS HOTEL

Para nuestra última noche en Jordania, decidimos alojarnos en el hotel 7Boys de Abdalí. La localización la elegimos porque inicialmente íbamos a tomar un bus de JETT a la frontera y la estación está justo al lado del hotel, aunque al final acabamos alquilando coche.

Reservamos la habitación doble más barata que había, ¡que al final resultó ser un apartamento enorme! Con su cocina, nevera, una mesa para comer, un amplio baño y la habitación independiente. Fue una pena que solo pasáramos una noche allí porque la verdad es que el sitio está muy bien. El mobiliario es moderno y todo estaba muy limpio. Este hotel nos sorprendió gratamente, nos gustó mucho.

No tuvimos mucho tiempo de disfrutar del desayuno porque íbamos con prisa, pero lo poco que pudimos degustar, estuvo bastante rico.

PROS

  • La amplitud de las habitaciones.

CONTRAS

  • Está algo apartado del centro, para llegar al downtown y a las zonas clave necesitaréis taxi.
  • Es algo complicado aparcar en los alrededores.
PRECIO: 30€ por una noche (15€ por persona)

 

DONDE ALOJARSE EN PETRA (WADI MUSA)

MY HOME PETRA

Para nuestra estancia de dos noches en Wadi Musa, la ciudad donde se encuentra el complejo arqueológico de Petra, escogimos el hotel “My Home”. La regla en Wadi Musa es que cuanto más cerca del centro de visitantes esté el hotel, más caro va a ser. Nosotros nos alojamos en la parte alta del pueblo porque además de que los hoteles son más baratos, también lo son las tiendas de alimentación, cafeterías, restaurantes…

Como os comentaba al principio del post, para escoger los alojamientos siempre buscamos lo que fuera más económico pero sin renunciar a la comodidad. My Home Petra es un pequeño hotel sencillo, las habitaciones no son muy grandes pero para caer muertos en la cama tras un día agotador, sobra. Mobiliario algo antiguo pero todo muy limpio. Justo fuera de la recepción hay una pequeña terraza con sofás donde por la noche se suele juntar la gente a tomar un té o compartir charlas varias.

PROS

  • El desayuno es supremo, todo casero y perfecto para coger energías para afrontar el día.
  • La amabilidad de los trabajadores: Realmente te hacen sentir como si estuvieras en tu propia casa, en todo momento se desvivían por si necesitábamos algo, nos ayudaron llamando a la compañía de alquiler de coches por un pequeño problema que tuvimos, nos regalaron dulces que habían hecho para la cena…
  • Uno de los chicos del hotel habla perfecto español, lo que os ayudará si no tenéis mucha destreza con el inglés.
  • Hay café y té gratis a cualquier hora en el comedor. También dan agua mineral envasada en vasos gratis.
  • Justo al lado del hotel se encuentra el restaurante Al Barakah, que nos regaló una de las mejores cenas de todo el viaje.

CONTRAS

  • Si no vais con coche de alquiler, quizá sea conveniente tomar un taxi hasta la entrada de Petra o caminar unos 15/20 minutos.
  • El desayuno empieza a las 7.00 am y eso puede ser un problema para los que como nosotros, nos plantamos en la entrada de Petra a las 6.30
PRECIO: 36€ por dos noches (9€ noche por persona)

 

DONDE ALOJARSE EN WADI RUM

 

BEDOUINS DESSERT CAMP

Todos los campamentos de gama media/baja suelen ser bastante parecidos, mismas tiendas, mobiliario más o menos igual (Cama y una pequeña mesita) y mismas facilidades. Nosotros nos decantamos por el Bedouins dessert camp porque tenía unas puntuaciones excelentes en Booking y era el más barato.

PROS

  • El precio, realmente barato para la experiencia tan increíble que es
  • En el precio se incluye la cena de ese día y el desayuno del día siguiente
  • La cena fue espectacular, todo delicioso, especialmente la carne y las verduras que se cocinaron bajo la tierra.
  • La animación nocturna con música y bailes beduinos.

CONTRAS

  • No tienen facilidades como Wifi o piscina, pero sinceramente me parecen lujos innecesarios. Si que hay campamentos que tienen, pero nosotros preferimos prescindir de ello para desconectar al menos 1 día. Eso sí, al día siguiente casi nos explota el móvil con las notificaciones.
PRECIO: 20€ por una noche (10€ por persona)

 

DONDE ALOJARSE EN AQABA

 

BEDOUIN MOON VILLAGE

Llegamos a la ciudad costera de Aqaba, en la que por fin íbamos a poder descansar después de tanta tralla. Escogimos el Bedouin Moon Village, situado en la zona de Tala Bay a las afueras de la ciudad. Imprescindible contar con coche de alquiler para llegar o tomar un taxi. Debo decir, que este fue el alojamiento que menos nos gustó de todo el viaje, pero podría haber sido peor.

Mas que un hotel es como una especie de camping pequeño, donde las habitaciones son unas casitas con baño privado y un porche con terracita. Pero todo en versión como un poco cutrilla, ¿Sabéis? Pero bueno, Aqaba no es muy barato, sobre todo si empezáis a echar un ojo a hoteles como el Movenpick, Hilton y compañía. Al fin y al cabo es el Mar Rojo, el paraíso del buceo etc. etc, así que es lógico que los alojamientos sean más caros.

PROS

  • La zona donde está el hotel es muy tranquila
  • Tienen servicio de alquiler de equipo de submarinismo y snorkel muy barato. A nosotros nos costó 5JD por persona durante todo el día.
  • Tiene piscina y el agua está más fresquita que la de la playa. En Aqaba es, junto al Mar Muerto, donde más calor hace de toda Jordania y agradecimos poder darnos un chapuzón.
  • El hotel está cerca de algunos sitios famosos para hacer inmersiones como el Japanese Garden.
  • Se puede llegar a la playa a pie andando 2 minutos.

CONTRAS

  • Las instalaciones son algo antiguas y no están muy bien cuidadas.
  • El baño es demasiado pequeño. No hay plato de ducha, solo un desagüe en el suelo, por lo que al ducharse no se puede tener nada dentro del baño. Son como las típicas duchas de gimnasio, pero al ser tan pequeño tienes que hacer acrobacias porque se moja el WC y todo.
  • El desayuno dejó muchísimo que desear, y esto fue algo que me tocó mucho. Llevábamos tan buena racha que encontrarnos con un desayuno tan cutre y poco variado… hizo que este hotel perdiera muchísimos puntos.
  • El trato con el personal fue un poco frío, algo raro en Jordania. La mayoría de trabajadores no eran árabes sino subsaharianos (Y supongo que las diferencias culturales fueron el motivo) o similar y ni siquiera solían saludar ni entablar algún tipo de conversación.
PRECIO: 26€ por una noche (13€ por persona)

 

DONDE ALOJARSE EN EL MAR MUERTO

HOLIDAY INN RESORT

Spoiler: No conseguimos cumplir lo de los 20€ por noche 😂

Como hemos demostrado hasta ahora en este post, es posible encontrar alojamiento barato en Jordania. Sin embargo, tuvimos que hacer una excepción, ya que nuestra estancia en el Mar Muerto elevó un poco la media de lo que veníamos gastando hasta ahora.

Hay varias opciones para alojarse en el Mar Muerto, pero la gran mayoría son resorts con playa privada cuyo precio suele rondar los 100€ por noche, que si lo pensamos bien, tampoco es taaaan caro para las facilidades que ofrecen. En el post de nuestra Ruta por Jordania en 9 días hacemos una comparativa de lo que supone alojarse en un resort con hacer una excursión de 1 día.

Nosotros escogimos el Holiday Inn porque lo cogimos con una buena oferta que incluía desayuno, que suele ser bastante caro en este tipo de hoteles. En el momento de hacer la reserva nos tuvimos que conformar con una habitación twin, aunque nos dijeron que harían todo lo posible por hacernos un upgrade a una doble. Al final no pudo ser.

Nos sorprendió ver la cantidad de locales que se alojaban en este hotel, teniendo en cuenta el salario medio de allí (Una persona de clase media puede ganar entre 400 y 500 dinares al mes). La ventaja es que también existen pases de un día que dan acceso a las piscinas, a la playa, vestuarios (Que están mil veces mejor cuidados que los de Ammán beach) y demás facilidades: Cuestan entre 25 (Solo acceso) y 50 JD (Acceso + comida)

PROS

  • Las habitaciones son enormes, modernas e impolutas. Las camas comodísimas.
  • Acceso directo al mar muerto, y tienen la playa muy cuidada.
  • Tienen varias piscinas dependiendo del ambiente que busques.
  • Tienen zonas del hotel child free (Y para mi esto ya vale todo lo que pagamos)
  • El minibar es gratis.
  • El desayuno, nunca he visto nada parecido en ningún hotel del mundo, era simplemente abrumador. Tanto por cantidad y variedad como por calidad.
  • Te aparcan el coche cuando llegas a la puerta y también te llevan las maletas a la habitación.

CONTRAS

  • El precio, que se salió de nuestro presupuesto, pero sigue siendo barato teniendo en cuenta que es un hotel de 5*.
  • El precio de los extras. Se nos ocurrió pedir una botella de agua grande y nos clavaron 4JD.
  • La cena del buffet es cara, son 25JD. Nosotros terminamos yendo a cenar a un centro comercial cercano.
PRECIO: 100€ por una noche (50€ por persona)

 

Y hasta aquí nuestra guía. Como veis, es posible encontrar alojamiento barato en Jordania 😜 Solo hay que perder unos minutos buscando.

¿Conocíais alguno de estos hoteles u os habéis alojado en alguno de ellos? ¡Nos leemos en los comentarios!

 

 

 

,

Roadtrip por Bretaña y Normandía (2ª parte)

Esta ruta por la Bretaña y Normandía es la segunda parte de nuestro roadtrip . Dejamos nuestra casa en la Bretaña, en la localidad de Ploërmel, para dirigirnos al Norte, a Dol de Bretagne que, además de ser un pueblo precioso, está estratégicamente situado para visitar la Bahía de Mont Saint Michel, Saint Malo, Dinan y muchos otros lugares imprescindibles en este viaje.

Segunda etapa de la ruta: Bretaña y Normandía

Tenemos que decir que nuestra primera intención fue la de organizar un viaje a Normandía pero, después de ver y leer tantísimos artículos y blogs, no pudimos resistirnos a conocer la Bretaña. Estamos seguros de que regresaremos para conocer más a fondo la región normanda, ya que se merece muchos más días de los que pudimos dedicarle.

Día 5: Dol de Bretagne- Le Vivien Sur Mer- Cancale- Saint Malo- Saint Suliac

Escogimos Dol de Bretagne por su cercanía a tantos lugares imprescindibles, y fue toda una sorpresa descubrir que es un pueblo lleno de encanto, con una Catedral impresionante, la de Saint Samson, que fue uno de los siete santos fundadores de la Iglesia de Bretaña. Con una mezcla de estilos, ya que comenzó a construirse en los siglos XII y XIII pero se fueron añadiendo elementos hasta el siglo XVI, es una visita obligada en esta localidad.

A pesar de que nuestro apartamento era mucho más pequeño que la casa de Ploërmel, tenía la ventaja de tener todo a mano: tiendas, restaurantes y sobre todo las panaderías-pastelerías que tanto nos gustan en Francia.

En la Grande Rue Le Stuart, los pub y cafés ocupan los bajos de las casas de entramado de madera, de entre las más antiguas de Dol la des Petits Palets, del siglo XII.

Siguiendo las recomendaciones de nuestras anfitrionas, y también a causa de las obras, nos dirigimos a la carretera que llega hasta Saint Malo por la costa. Cancale no figuraba entre mis prioridades en la zona, pero ya que nos lo recomendaron nos encaminamos hacia allí. Por el camino descubrimos la encantadora Le Vivien Sur Mer, con una playa espectacular, los molinos de viento reconvertidos en bonitas viviendas, y muchos pequeños restaurantes que servían marisco. Si tuviese que elegir un lugar para unas vacaciones de verano junto al mar, escogería esta localidad sin dudar un segundo.

Cancale resultó tal y como me lo imaginaba e incluso me recordó por momentos, aunque con el añadido del glamour que otorgan los nombres en francés, a algunas poblaciones costeras del norte de España. Famosa por sus ostras, que se pueden degustar en los numerosos restaurantes frente al mar o en los puestos al final del puerto, es una parada obligatoria para los amantes de este apreciadísimo molusco, aunque en realidad podréis tomar ostras en cualquier lugar de la costa bretona e incluso en el interior (en el mercado de Fougères, por ejemplo)

Restaurantes frente al mar en Cancale

Tras un breve paseo por Cancale (por cierto, las mejores vistas se obtienen antes de llegar, desde lo alto, en la carretera de la costa) nos dirigimos a Saint Malo, ciudad corsaria por excelencia. A sabiendas de que era imposible ver toda la ciudad (aunque sus playas y paseos merezcan mucho la pena) nos dirigimos a intramuros para visitar la Catedral y recorrer la muralla que ofrece unas increíbles vistas por los cuatro costados. Sin restar méritos ni interés, la ciudad me pareció excesivamente turística de modo que, a riesgo de que me lluevan las críticas, si alguien me pregunta si la visita a Saint Malo es imprescindible diré claramente que no.

Vistas desde la muralla de Saint Malo

Desde Saint Malo teníamos dos opciones: visitar Dinard, cruzando por el impresionante “Barrage de la Rance” o dirigirnos, de camino a casa, a la pequeñísima pero encantadora localidad de Saint Suliac. No quise perderme esta última, considerada uno de los pueblos más bonitos de la Bretaña. Llegamos a última hora de la tarde y lo encontramos absolutamente desierto. Paseando por el puerto solo se escuchaba la música de una banda de música, que ensayaba a esas horas. La iglesia, una de las más antiguas de Bretaña, no deja de recordarme a tantas otras que hemos visitado en algún viaje a Inglaterra, con las lápidas de piedra en el exterior y unas vistas impresionantes sobre el estuario del rio Rance, un lugar excelente para el reposo eterno- pienso-.

Día 6: Normandía, las playas del Desembarco

Descartada una ruta completa por la región de Normandía (hubiésemos necesitado más días) decidimos que al menos, junto con  Mont Saint Michel, teníamos que hacer esta visita.

Confieso que era un tanto escéptica o quizá no sabía muy bien qué esperar de un lugar como este, antes de conocerlo. Había visto los lugares del desembarco en cientos de blogs y webs y Omaha Beach me parecía una “simple playa”. Nada más lejos de la realidad.

Nuestra visita coincidió, además, con los actos de conmemoración del desembarco (6 de junio) así que imagino que por ello encontramos tantas recreaciones, vehículos de la época y gentes de todo el mundo con uniformes militares.

No voy a hacer un copia-pega de los cientos de blogs de viajes relatando la Batalla, para ello hay fuentes más fidedignas y especializadas. Si os recomiendo que visitéis el link que he dejado unas líneas antes, o que acudáis a “san google” para conocer los blogs especializados en historia, que los hay y muy buenos.

De camino a Colleville -sur -Mer encontramos, de casualidad, el cementerio alemán (en la localidad de La Cambe). Nos detuvimos a visitarlo, así como el centro de información en el que se pueden ver cantidad de fotografías e imágenes de prensa de la época. El cementerio, siguiendo la tradición alemana, es un enorme jardín rodeado de árboles sobre cuya hierba sobresalen algunas cruces oscuras y pequeñas placas a modo de lápidas. Una asociación se encarga de su mantenimiento y de hecho, durante nuestra visita, vimos como lo hacían.

Cementerio alemán (Le Cambe)

El cementerio alemán de Le Cambe es un cementerio de guerra, y hasta 1947 reposaron en él tanto soldados norteamericanos como alemanes. Desde ese año, alberga las tumbas de más de 21.000 soldados alemanes, ya que los soldados norteamericanos fueron exhumados y repatriados o trasladados al cementerio americano, según los deseos de sus familiares.

Proseguimos hasta Omaha Beach para visitar el Museo del Memorial. Son numerosísimos los museos dedicados a la batalla de Normandía, tanto en los alrededores de Omaha Beach como en otras ciudades (Bayeux, Caen…) pero, salvo que dedicásemos un viaje única y exclusivamente a los lugares del desembarco, sería casi imposible conocerlos todos.

Omaha Beach es una larguísima y hermosa playa pero, recorrerla imaginando los sangrientos acontecimientos que tuvieron lugar allí, impresiona. El memorial de Les Braves, una enorme escultura en el centro de la playa, representa la esperanza, la libertad y la fraternidad.

Desde Omaha Beach al cementerio americano de Colleville- sur-Mer encontramos otro de los museos, el Overlord (nombre en clave de la batalla de Normandía) Museum. Aunque no entramos, si que nos detuvimos para ver los alrededores, adquirir algún souvenir (vale, este es nuestro punto friki, comprar camisetas) y admirar la música de una grupo de gaiteros escoceses, que se unieron a los actos conmemorativos y recreaciones de la época.

Ya he dicho anteriormente que no sabía muy bien qué esperar, o lo que iba a suponer para mí visitar los lugares de la batalla de Normandía. Debo admitir que me gustó muchísimo más de lo que esperaba, que me pareció una forma excelente de “leer” la historia, que percibí un enorme respeto hacia todos los bandos, y la clara enseñanza de lo que no puede o debe repetirse. Pero si hubo un lugar que me impresionó, más que ninguno, fue el cementerio americano de Colleville-sur-Mer.

Las miles de cruces blancas (también hay estrellas de David en las tumbas de los soldados judíos) se alinean perfectamente, sin desviarse un milímetro, y los ojos no alcanzan a vislumbrar el final del Camposanto. Recorrerlo, dividido en sectores organizados alfabéticamente, es recorrer los 50 estados norteamericanos, es poner nombre y apellidos a tantos jóvenes, demasiado jóvenes, que perdieron la vida.

En estos días hay flores en muchas de ellas y encontramos  ciudadanos de Estados Unidos que visitan muy probablemente a sus familiares ; padres, abuelos, hermanos quizá… hago cálculos ¡Hace realmente tan poco tiempo!

La niebla que ese día entra desde el mar, tan cercano, hace que el lugar resulte más triste.

Si hay un imprescindible en una ruta por Bretaña y Normandía es visitar alguno de estos lugares. Aquellos que seáis apasionados de la historia encontraréis en la costa normanda suficientes lugares para hacer un viaje monotemático. Nosotros tenemos claro que regresaremos para conocer a fondo la región y ver algunos más.

Día 7: Le Mont saint Michel y Dinan

Madrugar para ir a Le Mont Saint Michel fue una buena idea. Es lo que recomiendo a todo el mundo, ya que en cuestión de minutos el parking comenzó a llenarse y la afluencia de gente era más que considerable.

Perdimos algo de tiempo en nuestra intentona de dejar a Toby en el centro de visitantes pero, tal y como resultó (podéis leerlo en nuestro post), no pudimos coger los autobuses gratuitos y tuvimos que hacer el recorrido a pie por la pasarela. Como veis en la foto, el día estaba nubladillo.

La víspera habíamos comprado las entradas a la Abadía por internet. Tienen un año de validez desde la compra, así que no os preocupéis porque no tienen fecha ni hora para utilizarlas. La visita la hicimos por turnos, y Toby pudo recorrer las murallas mientras tanto, desde donde además se pueden hacer unas fotos espectaculares de la Bahía, sobre todo si hay bajamar. La audioguía está genial para hacer la visita, y eso que no escuché todas las explicaciones adicionales por no alargarla en exceso. Compré una pequeña guía en papel, segura de que las explicaciones se me olvidarían pasado un tiempo,  y un par de marcapáginas para mi colección.

El pueblo es encantador si no fuera por la aglomeración de gente en las calles estrechísimas, llenas de tiendas de souvenirs y restaurantes. A pesar de todo ello esta es la Visita, así con mayúscula, imprescindible en un viaje a Bretaña y Normandía. Le Mont Saint Michel y su bahía son Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 1979.

Seguro que muchos habréis oído hablar de La Mere Poulard, conocido restaurante en Le Mont Saint Michel, que comenzó en  1888 como pensión o fonda para los peregrinos que iban a visitar la Abadía. Hoy en día es un hotel-restaurante mucho más lujoso aunque aseguran que sigue preparando la famosa tortilla hecha sobre la lumbre, con la misma receta de entonces. Compramos unas latas de pastas en la tienda de la Mere Poulard. Estaban buenas pero sobre todo las latas eran preciosas, así que es un buen detalle para regalar a vuestros familiares y amigos.

Otra vez una lluvia fina nos hizo recorrer a buen paso la pasarela en dirección al parking. Como nuestra casa estaba a menos de media hora decidimos pasar por allí, comer algo,  y decidir qué hacer el resto del día. Dinan también está a 25 minutos de Dol de B. y era un buen plan para pasar la tarde. Además, otra vez lucía el sol ¡Cosas del clima en Bretaña y Normandía!

Dinan es una de las ciudades bretonas que más nos gustaron. Pudimos aparcar en el centro y además, al ser festivo, gratis.

Posee un gran número de casas de entramado de madera (115, según parece) y un bello recorrido por la ciudad medieval, con las calles dedicadas a los gremios artesanos (curtidores y tejedores, sobre todo)  donde perdura la actividad artesanal y los pequeños talleres de soplado de vidrio. La Iglesia de San Salvador, con su mezcla de estilos bizantino y románico, la Torre del reloj, el Castillo, el jardín inglés y las espectaculares vistas que ofrece, la calle más famosa y empinada de Dinan (Rue Jerzual) que conecta la ciudadela medieval con el puerto, en el rio Rance… seguro que me olvido de algo.

Vistas de Dinan desde el Jardín Inglés

En el mapa turístico de Dinan hay marcados dos recorridos: uno atravesando la ciudad medieval y bajando hasta el puerto; el otro por encima de sus murallas, un recorrido panorámico único. Nosotros hicimos tan solo el primero. Si me preguntáis si volveré a Dinan algún día ¡Estoy segura de que lo haré!

Casas medievales en la Rue Jerzual

Día 8: Fougères y Dol de Bretagne

El día amaneció lluvioso, pero es frecuente en Bretaña que llueva durante una parte del día y, además, no habíamos llegado hasta allí para quedarnos encerrados. Bretaña y Normandía no  están al lado de casa de modo que, pertrechados con chubasqueros y paraguas, nos dirigimos a Fougères, con la intención de visitar también Vitré. He dicho con la intención, pero no voy a adelantar acontecimientos.

El sonido y la fuerza del agua, que mueven los molinos alrededor de la fortaleza, nos reciben nada más llegar. El Castillo de Fougères, considerado uno de los más grandes y mejor conservados de Europa, tuvo un enorme papel defensivo durante la Guerra de los Cien Años. Merece la pena visitarlo con ayuda de la audioguía (incluída en la entrada, 8,50€) para comprender la importancia de esta edificación. Mientras lo visito, Toby tiene que esperar acompañado en uno de los cafés próximos.

Paseamos por el barrio medieval, junto a la fortaleza, descubriendo las casas de los siglos XVI y XVII en las que habitaban los comerciantes, curtidores y molineros. Entro, de nuevo sola, a la Iglesia de San Sulpicio.

Recorrido a pie por Fougères

Para llegar a la Ciudad Alta hay un recorrido a pie recomendado en los mapas turísticos. Pasa por los jardines públicos, un entorno precioso desde el disfrutar de unas vistas espectaculares de la Ciudad Baja, pero un cartel de “prohibido perros, incluso atados” nos disuade. La verdad es que Fougères no resultó una ciudad demasiado dogfriendly. Eso y la lluvia, fina pero incesante, hizo que no nos quedase un buen recuerdo de la visita. Probablemente nuestras expectativas fuesen demasiado elevadas, ya que todo aquel que viaja a Bretaña considera que es un lugar imprescindible.

En la Ciudad Alta los puestos del mercado ofrecían frutas y verduras colocadas con esmero,  pero también espectaculares ejemplares de crustáceos y mariscos, y ostras. Las fachadas neo-renacentistas de los edificios, el Teatro Victor Hugo, el Ayuntamiento o la Iglesia de San Leornardo son parte del atractivo de esta parte de la ciudad. Aprovechamos para comprar pasta fresca en “Abruzzo”, en la Rue National, un establecimiento especializado en productos italianos y decidimos que lo mejor es ir a casa a comer, ya que la lluvia parece arreciar de nuevo. Vitré, que era parte del plan del día, quedará pendiente para otra ocasión porque, como ya he dicho, si de algo estamos seguros es de que volveremos a Bretaña y Normandía.

Como ya habíamos comprobado anteriormente, la niebla o la lluvia en Bretaña pueden aparecer y desaparecer como por arte de magia. Disfrutamos la pasta recién hecha, descansamos, y la tarde decidió regalarnos un sol maravilloso. Pudimos recorrer el paseo alrededor de  las murallas de Dol de Bretagne y descubrir el resto de  la magnífica exposición de fotografía al aire libre (solo habíamos visto las obras en la Rue des Stuarts y delante de la Catedral) que se celebraba en esas fechas y que, una vez más, nos convenció de la gran importancia que se le da al arte y la cultura en el país vecino. También pudimos relajarnos en la terraza de un pub y dedicarnos a no hacer nada ¡Al fin y al cabo estábamos de vacaciones! y parece que a menudo, cuando viajamos, se nos olvida.

Exposición fotográfica Dol de Bretagne

Día 9: Locronan-Pointe du Raz- Concarneau

Dejamos definitivamente Dol de B. En lugar de regresar a casa por la misma ruta que hicimos a la ida, decidimos prolongar el viaje un par de días recorriendo la costa para conocer, aunque someramente, el finisterre bretón.

Llevábamos anotados algunos lugares más pero la intensa niebla nos disuadió de parar en la costa y emprendimos el camino hasta Locronan. Este pueblecito de cuento está considerado, y con razón, uno de los más bonitos no solo de Bretaña sino de Francia. Todo parece estar en su sitio, hasta la última flor o planta, y las tiendas de souvenirs se alternan con los talleres o galerías de pintores y otros artistas. La Iglesia de Saint Ronan (San Román) con unas coloridas vidrieras y la losa funeraria del santo en la Capilla de Pénity, adosada al templo, merecen una visita. Locronan es de esos lugares en los que tan solo pasear por sus calles,  sentarse a tomar un café o curiosear entre las tiendas, son suficientes atractivos.

Por ponerle un pero… ¿Quizá demasiado turístico y con cierta sensación de atrezzo? Es probable pero, personalmente, me encantó.

Desviarnos hasta Pointe du Raz para llegar hasta Concarneau, supuso al menos añadir dos horas a nuestro itinerario ¿Queréis saber si realmente valió la pena? Os lo explico a continuación.

Habíamos leído maravillas sobre este lugar y, ya que la niebla matutina nos disuadió de acercarnos hasta la costa de granito rosa, decidimos que el atardecer era un buen momento para llegar hasta este punto del Finisterre bretón, pasear con Toby y disfrutar de la brisa marina.

Entiendo que, para quienes viven tierra adentro, caminar junto a acantilados pueda resultar sorprendente. Pero si tengo que ser sincera, la costa gallega, en España, no tiene nada que envidiar a la Pointe du Raz. Me estaba acordando del maravilloso recorrido en Cabo Home (Rias Baixas) o de A Costa da Morte, incluso de lugares que quedan cerca de casa, en Guipuzcoa, o en Cantabria. Personalmente, me hubiese ahorrado las dos horas de más.

Este espacio natural protegido ofrece dos recorridos (uno de media hora y otro de dos horas) Evidentemente hicimos el corto, hasta la Virgen de los Ahogados y la punta. Lo mejor, el aroma de la retama o los brezos mientras caminábamos.

Me quedé con ganas, sin embargo, de visitar poblaciones cercanas como Le Petit Croix, y de ver cuanta iglesia de piedra encontramos de paso. Me impresionó especialmente la de Confort Meilars, con su imponente Calvario. Como las imágenes están sujetas a derechos, no voy a descargarlas, pero os dejo un enlace. 

Recorrer la costa bretona y sus famosos faros (¡82 nada menos!) es un buen plan y mucho mejor en invierno, con el mar agitado. Pero este sería otro viaje.

Llegamos a Concarneau cansados y con tiempo para un paseo y una cena. La famosa creperie “Le petit chaperon rouge” estaba cerrada por descanso, así que buscamos un restaurante frente al puerto para reponer fuerzas.

En la Ville Close, la fortificación medieval junto al puerto, de tan solo 380 metros de largo por 100 de ancho, los comercios y restaurantes están cerrando y todo está en paz. Nada que ver con el bullicio que encontraremos por la mañana. A pesar del exceso de comercios turísticos, pasear por las murallas, visitar la antigua la Iglesia de Saint Guénolé o la Plaza del mismo nombre, son muy recomendables y, si disponéis de tiempo, el museo de la pesca.

 

Día 10: Concarneau- Pont Aven-Les sables d’Olonne

Después de pasar parte de la mañana visitando la Ville Close dejamos Concarneau. A tan solo a 16 kilómetros llegamos a Pont-Aven. Considerado uno de los pueblos más bonitos y famoso, sobre todo, por aparecer en gran número de obras pintadas por Paul Gauguin quien decidió trasladarse a esta encantadora población durante el verano de 1886. No fue el único artista que pasó  por Pont-Aven (literalmente el puente sobre el río Aven) y aun hoy son muchas las galerías y los pintores que residen allí. Se puede visitar el museo de Bellas Artes o simplemente dejarse llevar y mecer con el sonido del río a su paso, o pasear por el bosque del amor, auténtica inspiración para Gauguin.

Nos regalamos una buena comida en el restaurante italiano Ca’Lidovine, prácticamente sobre el río, para endulzar la vuelta a casa y casi el final del viaje. Nuestra próxima parada ya está fuera de Bretaña y Normandía.

Les Sables d’Olonne (en el Departamento de la Vendèe, Paises del Loira) es una típica población de turismo estival pero es, sobre todo, conocida por ser la sede de la que parte una de las regatas más famosas del mundo. Para los apasionados de la vela, la Vendèe Globe (vuelta al mundo en solitario, sin escalas ni asistencia) es más que un referente.

El larguísimo paseo marítimo se ha convertido en una especie de paseo de la fama, con placas en el suelo y las huellas de los regatistas vencedores. Por lo demás, podría ser cualquier localidad turística del litoral, víctima de los desmanes urbanísticos de los años 60 y 70, aunque me alegra descubrir algún vestigio de edificaciones modernistas realmente bellas. También el pequeño barrio de pescadores (Penotte Island) y sus casas decoradas con conchas marinas y el museo del mar (que no visitamos)

Apenas ha comenzado la temporada (es primeros de junio y todavía no hace demasiado calor) y la playa se ve tranquila.

Un largo paseo y una cena en la terraza de un café junto al mar no es una mala forma de despedir las vacaciones.

Dia 11: Vuelta a casa

Esto se acaba. Cuando se que tenemos que regresar me entra el gusanillo de llegar a casa lo antes posible. Desde Les sables d’Olonne son 670 kilómetros.

De camino tenemos la hermosa ciudad de Burdeos, que ya conocemos de otras ocasiones. Si no habéis estado es un lugar estupendo para una escapada, os lo recomendamos.  Lo mismo podemos decir de la ruta que atraviesa el parque natural de Las Landas, o de Bayona y Biarritz.

Hogar, dulce hogar ¿En serio? Nosotros ya estamos pensando en la próxima ¿Y vosotros, sentís más alivio o tristeza al final de un viaje? ¡Contádnoslo en los comentarios!

, ,

Cómo cruzar la frontera entre Israel y Jordania

Como ya sabéis, este verano estuvimos disfrutando de un viaje por Jordania e Israel. Los billetes de avión de España a Ammán eran demasiado caros y al final decidimos volar con Air Europa a Tel Aviv, aprovechando para pasar también un par de días en Jerusalén. Ambos países tienen sus fronteras terrestres abiertas, pero que estén abiertas no significa que pasar de un país a otro sea sencillo. Sin embargo, es posible hacerlo por libre sin tener que contratar ninguna excursión. Por ello en este post os explicamos cómo cruzar de Israel a Jordania y viceversa en caso de que os entre el gusanillo de aventura como nos pasó a nosotros.
Hay tres fronteras abiertas que nos permiten cruzar de Israel a Jordania:

 

  • Sheik Hussein Border: esta frontera se sitúa al norte del país, a la altura del lago Tiberias y cerca de Irbid, Ajlun y Jerash. Es posible tramitar el visado On arrival. Hay que pagar una tasa de salida de Israel de unos 20€ además del visado jordano que son unos 40€ (A menos que vayáis con Jordan Pass, como era nuestro caso).
  • Wadi araba/Itzhak Rabin border: esta frontera comunica las localidades costeras de Eliat y Aqaba. Es la única frontera que está exenta de tasas de visado, siempre que os quedéis más de 1 noche en el país. Y si, obviamente hay que demostrarlo con reservas de hotel o similar, no intentéis falsearlo con reservas de cancelación gratuita porque si volvéis antes del plazo mínimo os tocará pagar. Es el paso más liviano de los 3 y en el que menos trabas suelen poner.
  • Allenby bridge: este cruce no es una frontera como tal y por lo tanto no está reconocida por muchas embajadas y consulados. Es la frontera que comunica Palestina con Jordania y la más cercana a Ammán. Los ciudadanos Israelís tienen terminantemente prohibida la entrada y dada la situación entre Israel y los Territorios Palestinos, el ambiente suele estar bastante tenso en este paso fronterizo, además de ser la más lenta y en la que más trabas suelen poner. De hecho, cuando las cosas se ponen tensas, suelen cerrar la frontera sin previo aviso. Oficialmente no se expiden visados en esta frontera, pero como dije anteriormente, al no estar reconocida por embajadas ni países, las fuentes de información oficiales no son para nada fiables. Hay una forma de conseguir el visado on arrival y es comprando con antelación el Jordan Pass. Esto es un requisito IMPRESCINDIBLE si no queréis quedaros tirados en medio de la nada y que os denieguen la entrada a Jordania, y la frontera más próxima está a unas dos horas conduciendo de Allenby.
En ninguna de las tres es posible cruzar con tu propio vehículo, por lo que si vas con coche de alquiler, te tocará dejarlo aparcado en la frontera hasta que vuelvas (En caso de que vayas a pasar un par de días o a hacer alguna excursión. Mucha gente se echa una escapada para conocer Petra o Jerusalén, respectivamente, desde el país vecino). Nosotros escogimos Allenby bridge para cruzar de Israel a Jordania y vamos a ser sinceros: fue un infierno, aunque siempre puede ir peor. Si tuviera que definir el ambiente con una palabra, esta sería HOSTILIDAD. Sabíamos de antemano a lo que nos arriesgábamos por experiencias de otros compañeros bloggers, pero la verdad es que pensamos que quizá tendríamos suerte. ¡Ja! Ilusos que fuimos. A continuación os contamos el proceso de cruzar de Israel a Jordania y viceversa por la frontera Palestina.

 

De Israel a Jordania

 

Llegamos a Allenby en taxi desde Jerusalén (46€ de atraco a mano armada). Para acceder a la frontera hay que pasar un primer control en el que hay que enseñar el pasaporte, suelen abrir el maletero para mirar las maletas y debajo del coche con un espejo. No suelen tardar mucho y es raro que os hagan preguntas.
Al llegar hay que dirigirse a la terminal de salidas y hacer una cola (pasaportes palestinos por un lado y pasaportes turísticos por otro) para enseñar el pasaporte y el visado (a nosotros nos lo dieron en el aeropuerto de Ben Gurion). Ojo, si lleváis equipaje tipo maletas con ruedas grandes, os tocará ir a otra cola distinta, y os harán pagar tasas extra. Nosotros fuimos con dos mochilas de 50 y 30 litros y otra mochila pequeña con las cámaras, ordenador etc y ningún problema. Si no os detienen en este paso con algún interrogatorio absurdo (“¿Dónde vas?” Pues hombre, ¿Tú qué crees? Esta frontera es de sentido único…) podéis proceder a pasar por caja para pagar la tasa de salida de Israel, que asciende a nada menos que 40€. Y digo yo… aquí los Israelís arriman el morro para lo que les interesa, si la frontera está en Palestina, ¿Que pinta Israel recaudando? En fin, me parece un abuso hacia los ciudadanos palestinos sobre todo. Por no hablar del deplorable trato que sufrían por parte de los aduaneros, que no hacían más que gritarles enfadados…
Después de pagar la tasa te dan un recibo y una tarjeta de permiso de salida: guardad ambos papeles como oro en paño porque hay que presentarlos para salir a la zona de los autobuses.
Siguiente cola para presentar los resguardos arriba citados, aunque por suerte esta suele ir algo más rápido. Una vez superado este obstáculo, toca ir a buscar los autobuses que recorren la carretera militar entre Israel y Jordania. Los que llevan equipaje facturado (maletas grandes sobre todo) tienen que ir a las últimas marquesinas (según sales, de frente) y el resto a la izquierda.
Vais a ver muchos autobuses, yendo y viniendo constantemente ¿Y sabéis lo peor de todo? Que los turistas no podemos cogerlos, porque están reservados exclusivamente para ciudadanos palestinos. Nosotros intentamos subir a uno porque preguntamos en la cola y unos chicos nos dijeron que no habría problema, pero luego el conductor no nos dejó subir. Hay que esperar a los autobuses de JETT, y esto fue un gran problema para nosotros. Preguntamos a uno de los conductores en cuanto tiempo vendría el autobús jordano y nos dijo que 5 minutos. 5 minutos que se convirtieron en 10, 20, 30… hasta que tras 1 hora de espera decidimos ir a quejarnos dentro de la aduana, ya que íbamos preguntando a varios trabajadores que estaban fuera y ninguno nos quería atender ni ayudar. Mi compañero de viaje, Niko, fue a quejarse a uno de los conductores palestinos y le dijo que accedía a llevarnos, pero solo a 1 de nosotros y sin las mochilas (¿¿??). Es que de verdad que era tan surrealista todo que yo no sabía si reír o llorar.
Al final volvimos a entrar a la terminal y por fin encontramos a un hombre que medio hablaba inglés y nos explicó por qué no había autobuses: resulta que había mucha gente cruzando de Palestina a Jordania pero no a la inversa, por lo que había que esperar a que nos juntáramos más turistas y llamar al autobús para que viniera a recogernos. Tuvimos que esperar una hora más hasta que vino y todavía otros 30 minutos a que arrancara. Suerte que teníamos unos frutos secos para paliar el hambre…
El trayecto entre ambas fronteras dura unos 15 minutos y puede alargarse si os paran en algún checkpoint. A nosotros nos pararon en uno, pero como íbamos poca gente la cosa fue relativamente rápido.
Al llegar al lado jordano, un agente de aduanas sube al autobús y se lleva todos los pasaportes. Además hay que pagar una tasa de 3€ por persona en concepto de billete, lo bueno es que te aceptan de todo: Shekels, dinares, euros, dolares… Money is money my friend.
Lo siguiente es pasar a la terminal de llegadas, donde hay que pasar el equipaje por una cinta de rayos e ir a hacer cola a las ventanillas.
Los agentes van llamando a los viajeros en orden aleatorio, y es ahí cuando hay que presentar el Jordan Pass para que os hagan todo el trámite de entrada al país y os devuelvan el pasaporte. Desde que pusimos pie en suelo jordano la hospitalidad de su gente nos abrumó: los agentes eran súper simpáticos, en cuanto veían que éramos de España enseguida empezaban a hacer bromas sobre Madrid-Barça e incluso nos ofrecieron un té para amenizar la espera. Recalcar que no os sellan el pasaporte, pero ponen una pegatina que si se escanea evidencia que habéis entrado a Jordania por Allenby. Recomendamos quitarla con cuidado una vez que termine el viaje para no tener problemas en el futuro si planeáis viajar a otros países árabes.
En total empleamos casi 4 horas en cruzar la frontera, llegamos a Allenby a las 17.30 y salimos del lado jordano pasadas las 9. Si vais pronto por la mañana quizá tengais suerte y se os agilice un poco el tema de los autobuses.

 

De Jordania a Israel

 

Llegamos a la frontera sobre las 9 de la mañana tras entregar el coche en una de las muchas oficinas de alquiler que hay a la salida. Entramos a la terminal de salidas y lo primero fue pasar nuestras mochilas por la máquina de rayos. Después hay que hacer cola en las ventanillas para entregar el pasaporte y abonar una tasa de salida de 10JD. Nosotros tuvimos suerte de que había bastantes turistas y se hizo grupo rápido para cruzar.
Cuando un autobús esté listo un agente irá, recogerá los pasaportes y os guiará hasta el bus. En el autobús pasará el chófer a recaudar: 5JD por persona en concepto de billete y 2,50JD extra si llevas equipaje facturado en el maletero. Nosotros estuvimos espabilados y subimos las mochilas con nosotros. Después os devolverán los pasaportes con un resguardo dentro que hay que guardar para cuando lleguéis a la parte Israelí.
El autobús arrancó sin tardar, pasamos varios checkpoints (Unos 3 si no recuerdo mal) donde nos pararon y llegamos al lado israelí tras unos 25 minutos.
Lo primero es dejar los equipajes en una cinta para que sean examinados, mientras nosotros vamos a la cola para enseñar el pasaporte. Lo normal es que os hagan algunas preguntas raras por ejemplo sobre vuestra relación (si viajáis en pareja), el nombre de alguno de vuestros familiares o en qué trabajáis, además de cuantos días pensáis quedaros en Israel y qué vais a visitar. Son controles rutinarios y no hay por que ponerse nervioso, pero es inevitable sentir que hasta que se demuestre lo contrario, eres un sospechoso en potencia. Intentad estar tranquilos y responded sin dar excesivos detalles, simplemente SI o NO, cuantos más detalles deis más os acosarán a preguntas y más tiempo os pueden retener para verificar la información. Este paso es crucial porque si notan algo raro o ven algo que no les guste en vuestro pasaporte pueden interrogaros y confiscaros el pasaporte durante horas. Especial atención si lleváis sellos de países árabes como Turquía, Marruecos, Líbano, Siria… porque os pueden dar mucho la lata. Si podéis, haceros un pasaporte limpio.
Después se recoge el equipaje y toca hacer la cola para obtener el visado. Este paso fue bastante rápido para nosotros la verdad y no nos hicieron ninguna pregunta. Contábamos con la ventaja de que ya teníamos un visado que nos habían expedido en el aeropuerto y puede que eso acelerara el trámite cuando lo vieron.
Y ya está, si todo ha ido bien seréis libres y podréis ir a coger un taxi o sherut hacia vuestro destino en Israel o Palestina.
Desde que llegamos a la frontera Jordana hasta que cogimos el sherut pasaron un par de horas escasas, por lo que el cruce fue bastante ligero.
Y ahora, nuestras recomendaciones si decidís cruzar entre estos dos países:

 

Consejos para cruzar de Israel a Jordania y viceversa

  • Llega pronto al paso fronterizo: Allenby bridge abre a las 7:30 de la mañana, cuanto antes vayáis, más rápido pasaréis. A última hora hay mucho tránsito de Palestinos pero muy pocos turistas. Además los sheruts no circulan durante todo el día, cuando nosotros cruzamos a la ida ya no había.
  • Atención a sellos de países árabes: El estado de Israel tiene una relación muy complicada con la mayoría de países de Medio Oriente además de no estar reconocido por muchos de ellos, por lo que si tenéis sellos de países como Marruecos, Turquía, Siria, Líbano, Emiratos, Egipto… es preferible que os hagáis uno nuevo para evitar largos interrogatorios (ojo, no quiere decir que si lleváis el pasaporte limpio no os vayan a hacer preguntas, pero desde luego reduciréis bastante la probabilidad).
  • Evitad decir que sois bloggers, periodistas o similar. Se han dado casos de gente que ha estado retenida durante muchísimas horas porque verificaban que tipo de artículos/contenido escribían.
  • Cuidado con el contenido de vuestro ordenador, e-mail y redes sociales. Si habéis estado en lugares comprometidos o tenéis información que podría no gustar al gobierno israelí, es mejor que eliminéis cualquier rastro. Suena a ciencia ficción pero a veces requisan ordenadores y cámaras de fotos para ver el contenido. También te pueden pedir tu dirección de e-mail y hackearla, esta gente no se anda con tonterías.
  • ¡OJO AL SHABBAT! Durante la fiesta sagrada de los Judíos las fronteras cierran como tarde a las 17.00 y no queréis quedaros tirados, ¿Verdad? Atención también a las fiestas musulmanas como El Aid, fin de Ramadán…
  • Hay un servicio VIP (100€) que promete cruzar la frontera sin esperas, con los mínimos controles posibles… ¿Compensa? Meh, no lo creo, demasiado caro.
  • Sé claro y conciso en los interrogatorios, evita dar demasiados detalles y cíñete a lo que te pregunten. No hagas bromas ni digas tonterías si no quieres que te consideren un potencial sospechoso.

Y hasta aquí nuestra guía sobre como cruzar de Israel a Jordania y viceversa. ¡Que la fuerza os acompañe viajeros!

, ,

Consejos y presupuesto para viajar a Jordania

Como cada vez que volvemos de un viaje, nos gusta elaborar una guía con consejos para viajar al país en cuestión. Muchas veces, información que nos habría gustado saber antes de nuestro viaje, o datos curiosos que nos parecen lo suficientemente importantes para compartirlos. Jordania ha sido sin duda alguna uno de los países que más nos han gustado de todos los que hemos recorrido, y por ello os traemos un mega post de lo más completo para que resolváis vuestras dudas si estáis pensando en viajar al Reino Hachemita. Además, os presentamos el presupuesto real y detallado de nuestro viaje de 9 días, para que os hagáis una idea de cuanto os podría salir (Spoiler: Puede salir más barato de lo que nos salió a nosotros) ¡Dentro post!

LLEGAR A JORDANIA

Hay dos formas de llegar a Jordania: la más común es por aire, donde llegaréis al aeropuerto de Queen Alia. Hay vuelos con la compañía Royal Jordanian desde Madrid, pero los precios son bastante caros, así que podéis optar por volar con EgyptAir o Turkish con sus respectivas escalas en El Cairo y Estambul. También hay combinaciones con compañías como Norwegian o Aegean. El aeropuerto de Queen Alia está a 36km de Ammán.

Para los que no dispongáis de mucho presupuesto, RyanAir ha empezado a volar a Ammán desde varios destinos europeos a unos precios requeteinteresantes, y Easyjey vuela a Aqaba desde Londres. Volar a Aqaba puede ser una ventaja si vuestro itinerario empieza en Wadi Rum o en Petra. Sin duda lo ideal (pero que no a mucha gente le cuadra por precios/rutas aéreas) sería entrar por uno de los aeropuertos y salir por el otro, para ahorrar tiempo en desplazamientos y maximizar el tiempo de visita.

La otra opción es llegar a Jordania por tierra. ¿Como es eso posible? Pues básicamente cruzando desde Israel. Nosotros encontramos vuelos baratos a Tel Aviv, y por ello optamos por esta opción. Eso sí, si encontráis un vuelo a Amman lo recomendamos antes que cruzar por tierra, se os pueden complicar las cosas en la frontera y perder mucho tiempo y dinero. Si en cualquier caso optáis por esta opción, la ruta más directa a Amman es por la frontera de Allenby Bridge/Puente de Allenby.

 

MEJOR ÉPOCA PARA VIAJAR A JORDANIA

Este es uno de los temas más difíciles de exponer. Seguramente en la mayoría de blogs leáis que las mejores épocas para viajar a Jordania sean Primavera y Otoño, ya que en verano e invierno las temperaturas llegan a ser extremas. Se han dado casos de grandes nevadas en Ammán e incluso en el desierto en los meses invernales. Nosotros viajamos a Jordania en pleno agosto, motivo por el cual muchos nos tacharon de locos diciendo que no íbamos a poder soportar el calor: Nada más lejos de la realidad. El calor es relativo, sobre todo dependiendo de donde viváis. Por poner un ejemplo, la semana antes de nuestro viaje en Madrid hacía muchísimo más calor. Evidentemente si vivís en un sitio con temperaturas medias más frescas, notaréis mucho más el cambio brusco de temperatura.

Además, Agosto en Jordania es temporada baja, por lo que todo (Especialmente los alojamientos) será más barato y encontraréis muy pocos turistas occidentales “de esos que no están acostumbrados al calor”. Nosotros estuvimos muy a gusto durante el viaje ya que en casi todos los sitios corría una brisa muy agradable, el único lugar en el que notamos mucho calor fue en el Mar Muerto. Por lo demás sin problema, ni morimos de lipotimia ni nos quisimos arrancar la piel.

 

VESTIMENTA PARA VIAJAR A JORDANIA 

Jordania es un país musulmán relativamente conservador, sobre todo en algunas zonas menos turísticas. Lo mejor es que vayáis vestidos de forma modesta para no llamar la atención pero no, no es obligatorio llevar hijab ni ir tapado hasta el cuello como en Irán. Evitad las faldas/pantalones cortos y los tops o camisetas de tirantes además de prendas demasiado ajustadas. Os cuento lo que yo llevé en mi maleta:

  • Un par de pantalones largos de tela muy fina y flojos estilo “Aladdin”: Estos pantalones son lo mejor ya que no pasaréis calor, no os quemaréis y encima no llamáis la atención.
  • Camisetas de manga corta: Mejor si no son muy pegadas, por ti tenéis tendencia a sudar
  • Camisetas básicas de tirantes: Para usar debajo de camisas de manga larga
  • Blusa de manga larga/francesa: Tipo playeras o muy finas, os van a venir bien igual que los pantalones largos pues no os quemaréis los brazos. Si son largas (Que os tapen el culo y si os llegan hasta la rodilla pues mejor aún) no tendréis problema para entrar a las mezquitas.
  • Leggins: De algodón finos para usar con las blusas largas.
  • Pantalones cortos tipo deportivos o bermudas: Yo me llevé un par para ponérmelos en Petra y aprovechar a que me diera un poco el sol en las piernas. También pensaba llevarlos en el desierto ya que ahí no hay que preocuparse tanto por el tema de la vestimenta.

Sobra decir que dejéis en casa vestiditos varios y tacones, vais a hacer un viaje mayoritariamente por terreno muy rocoso, no a desfilar por la pasarela cibeles.

 

MOVERSE POR JORDANIA

Jordania tiene una red de transporte medianamente decente para viajar entre núcleos y entre los principales destinos turísticos. La empresa JETT dispone de autobuses que salen bastante bien de precio y son convenientes si viajáis solos. El país en si no es muy grande, de punta a punta puede llevaros unas 4 o 5 horas de camino, lo que supone que los desplazamientos no sean excesivamente tediosos.

Nuestra recomendación es que si podéis, alquiléis un coche. El problema es que los autobuses no llegan a todos lados (sobre todo si queréis visitar algún sitio menos turístico), los horarios son limitados y las estaciones no siempre están cerca del centro, por lo que al precio de los billetes de autobús hay que sumarle taxis o transfers… y acaba saliendo por un pico.

Nosotros alquilamos el coche durante 10 días y pagamos 320€ con seguro a todo riesgo (Imprescindible en Jordania), y la libertad que te da no tiene precio. Madrugábamos bastante para aprovechar el día pero ya no teníamos que estar preocupados de horarios, de que hacer si no llegábamos a coger el autobús… además de poder parar donde y cuando nos apeteciera (sobre todo para comer por pueblos perdidos). Al principio era un poco reacia a alquilar coche, pero si ahora tuviera que elegir, seguiría recomendando esta opción sin dudarlo. Ahorramos unos 200€ de nuestro presupuesto inicial que era con taxis y autobuses.

Eso si, en Jordania conducen como locos, todavía no se como no vimos a nadie matarse con algunas de las maniobras que hacían (carreteras de tres carriles en los que había 4 filas de coches, adelantamientos triples, gente conduciendo en dirección contraria o incluso gente metiéndose por carreteras aún en construcción para saltarse el tráfico), sobre todo en Ammán, donde la ley del más fuerte dicta que el que más pita tiene preferencia. Por lo demás no encontramos excesivo tráfico fuera de las ciudades, íbamos con GPS y raramente tuvimos problemas.

Hay muchos controles de policía, donde si te paran basta con enseñar los pasaportes y el carnet. Todos fueron muy amables con nosotros y siempre nos repetían ‘Welcome to Jordan’.

 

MONEDA: CAMBIAR DINERO EN JORDANIA

La moneda de Jordania es el Dinar. Tienen billetes de 1, 5, 10, 20 y 50 dinares, además de monedas de 1/4 de dinar, 1/2 dinar y las piastras (el equivalente a nuestros céntimos).

Encontramos cambio excelente (igual al oficial) en el downtown de Amman y en Aqaba, que en el momento de nuestro viaje era 1€ = 0,82 JD. Evitad cambiar en los lugares más turísticos, pues la tasa suele ser peor.

Algunos hoteles (los más modernos) también pueden cambiaros dinero.

En los restaurantes de más nivel y tipo cadenas de Fast food o centros comerciales suelen aceptar tarjeta, lo mismo que en la mayoría de los hoteles, y Visa suele aplicar buena tasa de cambio. Respecto a sacar dinero, nosotros sacamos una vez en un cajero y no tuvimos ningún problema.

 

SEGURIDAD EN JORDANIA

Este tema puede preocupar a muchos a la hora de viajar a Jordania. Ya os adelanto que no, ni van a poner ninguna bomba, ni os van a secuestrar terroristas ni os va a pasar nada. El único riesgo que corréis viajando a Jordania es el de engordar unos cuantos kilos y que os quedéis tan prendados que no os queráis ir. A pesar de su desafortunada situación en el mapa (hace frontera con Siria, Iraq y Arabia Saudí) a día de hoy Jordania es un país totalmente seguro, y me atrevería a aventurar que el más seguro de todo el Medio Oriente.

Nosotros hemos sentido más inseguridad caminando por la noche en Madrid que en Jordania. Por las ciudades y principales puntos turísticos hay policía por todos lados, por lo que nos hemos sentido seguros en todo momento. Tampoco tenemos constancia de que haya muchos carteristas (alguno habrá como en cualquier sitio del mundo) o problemas de robos en Jordania. Para entrar en centros comerciales, y en algunos hoteles, hay que pasar por arcos de seguridad.

SEGURO DE VIAJE

Hacemos hincapié en la importancia de contar un seguro de viaje si pensáis viajar a Jordania. Puede haber mil motivos por el que tengáis que visitar al médico, desde beber agua que no sea potable del todo, alguna caída haciendo una de las rutas de Petra o Wadi Rum… Una noche de hospitalización en Jordania puede saliros por más de 5000€, así que no os lo penséis dos veces y contratad un buen seguro de viaje. Además de tener cobertura sanitaria, también os cubre daños en el equipaje, y eso es importante si hacéis como nosotros y viajáis con ordenador portátil, cámaras…

Una vez más hemos confiado en IATI Seguros, la aseguradora de bloggers y grandes viajeros. Y lo mejor de todo es que os traemos un descuentillo por ser lectores de Dreaming Holidays.

 

COMPRAS EN JORDANIA

Toca sacar la faceta de pretty woman, y es que ir de compras en Jordania es una ma-ra-vi-lla, como en la mayoría de países árabes. Tenéis que darle duro al regateo, a nosotros nos resultó extremadamente fácil en ese sentido. Era un poco triste ver que algunos estaban desesperados por vender, los pobres, debido a la fuerte caída de turismo que ha habido.

Algunas de las cosas que compramos:

  • Especias: No podéis perder la oportunidad de comprar especias para intentar cocinar platos típicos como el Hummus, el Maqluba o el Mansaf. Compramos unos 250gr de cada cosa a unos 3 JD. También tenéis que comprar Za’atar para poner con pan y aceite.
  • Te: el té arabe está delicioso y es muy barato: 1 caja con 100 bolsitas de té nos costó 1 JD.
  • Dulces árabes: una caja de medio kilo fueron 8JD. Me dan ganas de volver solo por traerme más.
  • Souvenirs varios: imanes por 1/2 JD, 5 postales por 1/2 JD, botellas de arena con dibujos por 2JD, pañuelos típicos por 5JD, cuencos pequeños por 1JD (nos pedían 7JD al principio), un cuadro pequeño por 5JD (pedían 15JD)
  • Ropa: la ropa típica Jordana (vestidos, blusones…) es bastante económica. Yo compre un vestido rojo y negro por 15JD. Las imitaciones están a la orden del día y también tienen precios bastante competentes (una camiseta de Phillip Plein 10JD). En cuanto a la ropa ‘sin marca’, tienen precios irrisorios. En una tienda, en la zona local de Aqaba, compramos unas zapatillas (tipo deportivas) por 4JD.
  • Joyería: se vende mucho oro y plata al peso. Yo iba detrás de una pieza muy concreta, un anillo con piedras verdes, rojas y negras (los colores de la bandera Jordana) y lo encontré en Aqaba por 10JD.

 

GASTRONOMÍA EN JORDANIA

La gastronomía Jordana está, simplemente, demasiado deliciosa y no, no solo tienen falafel y shawarma (aunque sea lo más típico para comer algo rápido). No hemos comido un hummus tan delicioso en nuestra vida, por no hablar del pan… ¡Qué pan! Y platos como el Mansaf, el Kabsa, Maqluba, melek, kubbeh, pan recién hecho con za’atar, los Dulces estilo baklava o el kunnafah… y todo lo que nos faltó por probar. No ha habido ningún sitio en el que haya comido algo y no me haya gustado, ha habido sitios mejores y otros más normales, pero todos fantásticos. Menos mal que compensamos haciendo ejercicio con largas caminatas, si no habría vuelto a España con 5 kilos más, como mínimo.

 

TABLA DE PRECIOS ORIENTATIVA

  • Botella de agua: 1JD (En zonas turísticas como Jerash o dentro de Petra) / 0,25JD (Tiendas de alimentación)
  • Refrescos o zumos: 0,50JD
  • Shawarma o sándwich de falafel: 0,5JD
  • Cena en restaurante de categoría media: 15JD pp
  • Gasolina: 0,70JD/litro
  • Habitación doble en hotel de categoría estándar: 30JD
  • Tarjeta SIM con internet ilimitado durante 1 mes: 20JD

 

PRESUPUESTO PARA VIAJAR A JORDANIA

Por último os dejamos con el presupuesto de nuestro viaje (para dos personas):

  • VUELOS: 560€ i/v con maleta facturada
  • TASAS FRONTERIZAS: 120€
  • JORDAN PASS: 180€
  • COCHE: 320€ con seguro a todo riesgo
  • GASOLINA: 50€
  • ALOJAMIENTOS: 287€
  • COMIDA Y BEBIDA: 160€
  • REGALOS Y SOUVENIRS: 100€

Total: 1.777€

888€ por persona

Como veis, prácticamente la mitad del presupuesto se nos va en vuelos, tasas fronterizas, visado y entradas a las atracciones turísticas. Por lo que se puede considerar que Jordania no es un país excesivamente caro. Las tasas fronterizas os las podéis ahorrar si voláis a Ammán o Aqaba, y el precio de los billetes de avión depende de lo habilidosos que seáis para encontrar gangas.

Los alojamientos eran habitaciones privadas en hoteles muy sencillos (no esperéis un estándar europeo). Como veis comer en Jordania es irrisoriamente barato, sobre todo si hacéis como nosotros y coméis fuera de las zonas turísticas.

El Jordan Pass en un imprescindible si decidís viajar a Jordania, ya que en su precio (90€) se incluyen las tasas de visado (40€) y dos días de entrada a Petra (Unos 70€), además de entradas a prácticamente todas las atracciones turísticas del país. Solo con la entrada a Petra ya prácticamente lo amortizáis. Es imprescindible para cruzar la frontera de Allenby Bridge ya que no se expiden visados on arrival si no poseéis el pase.

El coche lo consideramos un gran aliado a la hora de viajar por Jordania, ya que nos ahorró tiempo en desplazamientos y tuvimos total libertad de movernos cuando y donde quisiéramos. Si viajáis dos personas o más, definitivamente os conviene alquilar coche.

 

Espero que este post os haya despejado todas las dudas que tuvierais respecto a viajar a Jordania. Ahora es muy buena época para hacer una incursión en el reino Hachemita, ya que el turismo ha disminuido y por ende, los precios. Además, cada vez más compañías se animan a volar a Ammán y Aqaba, haciendo así mucho más accesible este maravilloso país. ¡Si tenéis cualquier duda podéis escribirnos en los comentarios y os responderemos lo antes posible!

 

,

Roadtrip de 11 días por la Bretaña Francesa (1ª parte)

Una ruta por la Bretaña Francesa era uno de esos viajes en nuestra lista de pendientes, desde hacía algún tiempo. Desde el norte de España es un destino fácilmente accesible en coche y además es una de las rutas preferidas por quienes viajan en “furgo” o autocaravana. En nuestro caso, el hecho de viajar con Toby, nuestro perribloguero, nos obligó a organizar esta ruta por la Bretaña Francesa priorizando los lugares y planes para disfrutar todos juntos.

Decidir dónde alojarnos con nuestra mascota y organizar las visitas desde esos lugares, fue lo más importante a la hora de diseñar nuestra ruta. Nos hubiese gustado visitar muchos más pero tuvimos que conformarnos con diez noches e intentamos disfrutar de nuestro roadtrip al máximo, con la libertad y la comodidad de movernos con nuestro coche.

Aunque la mayoría de la gente suele alojarse una o dos noches en cada lugar, y así ir completando su itinerario, nosotros escogimos dos puntos bien situados geográficamente para llegar a todos los lugares que llevábamos anotados. Como somos de la opinión de que hay que disfrutar tanto del viaje como del destino, y aunque la región de Bretaña está a unos 800 kilómetros de nuestra casa, preferimos hacer una parada intermedia antes de llegar al punto de partida de nuestro itinerario.

No sabemos si es la ruta perfecta, ni si es la mejor, pero es la que hicimos nosotros. Y si os sirve para organizar vuestra propia ruta por la Bretaña Francesa nos damos por satisfechos.

Dia 1: Bilbao – Rochefort (Charente Marítimo)

Si no conocéis la Rochelle, o la encantadora Il de Re, os recomendamos encarecidamente que elijáis uno de esos lugares para hacer una parada, evitar hacer demasiados kilómetros en un solo día, y de paso conocer estos destinos que para nosotros están en la lista de lugares imprescindibles en Francia.

En nuestro caso, como ya los habíamos visitado en otra ocasión, de camino al Valle del Loira, decidimos buscar alguno que nos quedase todavía por conocer. El lugar escogido: Rochefort, en el departamento de Charente Marítimo.

Rochefort es conocida por su arsenal marítimo, con la antigua cordelería convertida en museo, y la fragata Hermione (una réplica, en realidad) como una de las atracciones más visitadas. Da la casualidad que en los días de nuestra visita, la famosa fragata se encontraba en plena singladura por el Mediterráneo y el Atlántico.

Tomar un helado en la céntrica Place Colbert, disfrutar de un paseo por el camino que bordea el rio Charente y tumbarse en las extensas explanadas verdes junto al museo de la Cordelerie es un plan perfecto, en nuestro caso ideal al viajar con perro. Si os apetece podéis visitar el Museo Nacional de la Marina.

¿Sabiáis que en Rochefort se encuentra la casa de Pierre Loti? Este marino francés escribió sobre sus viajes por todo el mundo y reunió una colección de objetos de lo más exóticos. Para quienes hayáis visitado Estambul, seguramente os resulte familiar ya que en esta ciudad se encuentra el café que lleva su nombre, y que es famoso por las extraordinarias vistas sobre la ciudad.

Muy cerca de Rochefort se encuentra la Il d’Oleron, más modesta que la de Re, y que aconsejamos tengáis en cuenta de camino a vuestra ruta por la Bretaña Francesa.

Primera etapa de la Ruta por la Bretaña Francesa

 

Dia 2: Rochefort – Aeropuerto de Nantes – Josselin – Ploërmel

Quizá os sorprenda encontrar el aeropuerto de Nantes como etapa de la ruta por la Bretaña Francesa. Tiene una explicación: parte del equipo Dreaming volaba desde Madrid  para disfrutar de la primera etapa del viaje. La ciudad, y su famosa isla de las máquinas, quedarán en la lista de pendientes, para una próxima ocasión.

Nuestro destino era Ploërmel, donde la preciosa casa de Veronique, en las afueras de esta localidad,  iba  a ser nuestro primer alojamiento. A pocos metros de la casa se encuentra el bosque de Broceliande, donde se halla (¿realidad o leyenda?) la tumba del mago Merlín y el Lago del Duque, que es un lugar de esparcimiento excelente, aunque a primeros de junio el tiempo es aún un poco fresco y húmedo para disfrutarlo.

A poco más de 10 Km queda Josselin, uno de los pueblos más bonitos de la Bretaña y de Francia, así que decidimos visitarlo antes de instalarnos. Además se acercaba la hora de comer y no queríamos despistarnos con los horarios franceses.

Encontramos Josselin en obras, en sus calles y alrededor de su famoso castillo, seña de identidad del pueblo y propiedad de la familia Rohan, una de las estirpes más antiguas de Bretaña, desde la Edad Media.

La historia del castillo, que se remonta a principios del siglo XI, está llena de cruentos episodios, como los enfrentamientos entre el Rey de Inglaterra Enrique II Plantagenet y los señores feudales bretones. El Rey no solo arrasó el castillo, también rapto , violó y asesinó a la hija de Eudon de Porhoët, dueño de Josselin.

El castillo está abierto al público entre el 1 de abril y el 31 de octubre. Puede visitarse el comedor, el gran salón, la antecámara y la biblioteca. A 100 metros, el museo de muñecas y juguetes exhibe una de las mayores colecciones de juguetes de todos los tiempos. Puede visitarse junto con el castillo, en las mismas fechas y horarios.

Como no pudimos entrar, ya que Toby nos acompañaba, disfrutamos de un hermoso paseo por la orilla del Oust y por las calles de Josselin, donde admiramos algunas de las casas más antiguas de la población.

El interior de la Basílica de Notre Dame du Roncier también se encontraba llena de lonas, ya que sus famosas vidrieras estaban en restauración. ¡Una pena! pero quizá sea la excusa perfecta para regresar a Josselin en un futuro.

Ploërmel, con su famoso reloj astronómico o la iglesia de San Armel, no figuraba en la mayoría de los itinerarios propuestos, en los numerosos blogs y webs que habíamos leído, pero lo escogimos, además, por la cercanía tanto a Josselin como a Rochefort en Terre, otro de los imprescindibles en cualquier itinerario por la Bretaña Francesa.

Dia 3: Rochefort en Terre – La Gacilly – Malestroit

Comenzamos el día en Rochefort en Terre, probablemente el pueblo que más nos gustó en nuestro roadtrip por la Bretaña Francesa. Cada rincón de sus calles empedradas, sus fachadas llenas de flores, o las tiendas de artesanos de todo tipo, son motivo suficiente para visitar este pueblo “de postal”. Recorrer los jardines del castillo y visitar el museo Naia (como ya os contamos, lo hicimos en compañía de Toby) nos llevó gran parte de la mañana.

No pudimos resistirnos a probar un far bretón, ya que el olor a canela, manzana , ciruelas y mantequilla lo invadía todo, ni a comprar unas pastas en L’art Gourmande, una de las muchas tiendas  delicatessen, para tomarlas más tarde en “nuestra casa de la Bretaña”.

A tan solo 20 km, La Gacilly es un paraíso verde surcado por el río. También es la sede de la conocida marca de cosméticos Yves Rocher, cuya fundación patrocina cada año el verdadero motivo que nos llevó hasta allí: el festival de fotografía de la Gacilly. 

Si visitáis la Bretaña entre Junio y Septiembre anotad este evento en vuestra agenda, merece realmente la pena. Si durante el recorrido por la exposición, en el jardín botánico, os cansáis, no dudéis en usar una de las hamacas a disposición del público ¡Son realmente cómodas!

View this post on Instagram

🐶 Vengo a contaros sobre más sitios interesantes que podéis visitar en la bretaña francesa 🇫🇷 Después de dar un paseo por Rochefort en Terre nos dirigimos a La Gacilly, un pueblo que aunque no tiene nada de especial, durante el verano organiza un festival de fotografía impresionante, con más de 1000 fotos expuestas por todo el centro. Además en La Gacilly se encuentra el jardín botánico de Yves Rocher, perfecto para dar un paseo y comprar unas cremitas 😁 Si visitáis la bretaña entre junio y septiembre y os gustan las fotos, no podéis dejar pasar esta oportunidad 👏🏼 . . . . #lagacilly #lagacillyphoto @lagacillyphoto @lagacilly @yvesrocherlagacilly . . . #bretagnetourisme #bretagne #destinarionbretagne #travel #travelgram #travelblog #traverblogger #travelpic #travelgram #france #francia #bretaña #pueblosconencanto #traveler #traveller #travelphotography

A post shared by Dreaming Holidays (@dreamingholidaystravel) on

El recorrido de vuelta a Ploërmel, ya por la tarde, lo hicimos parando en Malestroit. Las campanas de la Iglesia de Saint Gilles llaman a la celebración de la misa, así que evito visitarla en ese momento. En el exterior, me entretengo leyendo el significado de los relieves y capiteles que ornan la fachada sur del templo: el libertinaje, la lujuria, el adulterio, la avaricia…

Además del encanto natural que poseen los pueblos de la Bretaña, en Malestroit pasear junto al Canal es una experiencia de lo más agradable. Vimos mucha gente en bicicleta, así que anotadlo como opción.

Dia 4: Vannes – Auray – Carnac

Es miércoles, y día de mercado en Vannes. La capital administrativa del departamento de Morbihan posee un rico patrimonio e infinidad de lugares para visitar, pero tengo que confesar que, museos, edificios religiosos e históricos aparte, nos fascinan los mercados.

Quizá otras visitas nos muestren el pasado de una ciudad o pueblo, pero darse una vuelta por  los mercados y observar a los locales dice mucho de su carácter y del presente. En la Place des Lices, los productos bio y los productores locales comparten espacio con los puestos de flores, calzado o ropa. Es muy curioso, pero veo pocos carritos de la compra y en su lugar unas coquetísimas cestas de mimbre que portan tanto los jóvenes como los ancianos, y en muchos casos hombres.

El mercado de alimentación, cubierto, es un disfrute para los sentidos: quesos, foie-gras, puestos de comida para llevar, productos italianos, comida mejicana, pescados y mariscos, frutas y verduras expuestas con esmero y hasta pasteles, chocolates y bombones. Nos turnamos para entrar mientras uno de nosotros hace guardia con Toby, y no nos importa demorarnos. Lo admitimos,  la boca se nos hace agua.

Antes, hemos dado un paseo por el puerto para entrar por la puerta de San Vicente, en la muralla sur. Descubro que el patrón de mi lugar de nacimiento, San Vicente Ferrer, murió en Vannes, es también patrón de esta ciudad  y está enterrado en su Catedral, la de San Pedro.

No muy lejos se encuentra precisamente la Place Valencia (el santo patrón murió en la casa con  el número 17)  y en la esquina de la calle Noe los personajes de Vannes y su mujer, dos sonrientes y mofletudas tallas en madera en la fachada de una casa del siglo XVI, que ha sido declarada monumento histórico y que seguro habéis visto en infinidad de fotografías. En el casco histórico de Vannes se pueden contar 171 casas de madera (vale, no las hemos contado) con el entramado típico de la zona ¡Nos encantan!

Recorrer las murallas de Vannes, con sus jardines y preciosas vistas, es un buen plan pero una fina lluvia nos disuade, así que nos ponemos en marcha hacia Auray, otra de las visitas que hemos añadido a nuestra ruta por la Bretaña Francesa.

Auray es un destino añadido a última hora, en mi lista de lugares que ver ¡Y en buena hora! Hubiese sido una pena perdernos esta población y el encantador puerto de Saint-Goustan. Las callejuelas empinadas, las casas y palacetes, y los muelles, que durante los siglos XVI y XVII bullían de actividad con el transporte de vino y cereales. El Quai Martin y el Quai Franklin, en honor al presidente norteamericano que atracó en este puerto, en 1776, para mantener una audiencia con Luis XVI ¡Incluso hay un bar que lleva su nombre!

Las terrazas comienzan a llenarse en las plaza de Saint Sauveur, nosotros escogemos la del L’Armoric, desde la que observamos los barcos de madera a pocos metros y más allá, en el pantalán, un velero sobre el que se afana su patrón y al que estaremos eternamente agradecidos por ayudarnos tras el “incidente” con Toby (si leísteis nuestro post con los mejores perriplanes en la Bretaña ya sabéis de que os hablo. En caso contrario ¿A qué esperáis para leerlo?)

Carnac es el destino siguiente de nuestra ruta por la Bretaña Francesa, donde se encuentra el conjunto megalítico más grande del mundo, los famosos alineamientos de Carnac, rodeados de misterio y leyendas que intentan explicar la presencia de miles de menhires y dólmenes en la zona. Desde el centro de información frente al alineamiento de Ménec (el más grande, con 1099 piedras colocadas en 11 filas) parte un trenecito turístico con audioguía en varios idiomas. El recorrido, unos 50 minutos, es una buena forma de recorrer estas enormes extensiones y llegar hasta el encantador puerto de Trinité Sur Mer.

Mientras decidimos qué hacer y nos preguntamos si admitirán a Toby a bordo, el tren acaba de arrancar y no nos queda otro remedio que hacer el recorrido por nuestra cuenta. Pero no pasa demasiado tiempo cuando la lluvia viene a aguarnos la fiesta y el cansancio hace mella, así que decidimos regresar a casa.

Esta será nuestra última noche en Ploërmel y también el final de la primera etapa en nuestra ruta por la Bretaña Francesa. Por la mañana hay que hacer una parada en el aeropuerto de Rennes (se acabó el viaje para parte del equipo) y seguir hacia el norte ¿Próximo destino? Para eso tendréis que esperar hasta el próximo post ¡Nos leemos!

,

Ruta por Jordania en 9 días

Durante nuestra ruta por Jordania en 9 días, pudimos conocer gran parte de los atractivos del país, pasando por ciudades romanas, yacimientos arqueológicos, desiertos, fondos submarinos o maravillas naturales. Jordania es un país que lo tiene todo para un viaje perfecto: arte, cultura, gastronomía, aventura y relax. Pero lo que nos conquistó de lejos fueron sus gentes: en la vida hemos encontrado un pueblo tan hospitalario y entregado como los Jordanos. En este post os contamos la ruta que realizamos durante los 9 días que duró nuestra incursión en el reino Hachemita.

Día 1: Madrid – Tel Aviv – Jerusalén – Ammán

Despegamos a las 8.40h de la mañana en dirección al aeropuerto de Tel Aviv, lugar donde aterrizaríamos 4 horas y media después. Tras pasar varios controles de seguridad, recogimos nuestras mochilas y tomamos el autobús 485 hacia Jerusalén. El trayecto hasta la estación central dura poco más de 1 hora y el precio del billete es de 16 ISL (3,80€).

Cuando llegamos, subimos al tranvía, en dirección a Damascus Gate, para ir a la estación desde donde salen los sherut (minibuses que son como taxis compartidos) que nos llevaría a la frontera de Allenby Bridge. Cuando llegamos a la estación nos dijeron que el servicio de sherut ya había terminado, y que nuestra única alternativa era coger un taxi privado por 200 ILS (46€). Eran ya casi las 5 de la tarde y estábamos agotados así que, aunque nos pareció un atraco a mano armada, no nos quedó más remedio que aceptar. En unos 40 minutos llegamos al puesto fronterizo (Próximamente os contaremos la odisea de cruzar esta frontera “no reconocida”). Llegamos al lado Jordano casi a las 9 de la noche, para recoger nuestro coche de alquiler, y al final llegamos al hotel en Ammán pasadas las 10. Nuestra primera cena “made in Jordan” fue en el restaurante Hashem, un clásico del downtown.

 

Día 2: Jerash – Ajloun – Salt

Nuestra primera tarea del día fue al downtown a cambiar dinero (Obtuvimos un cambio inmejorable igualando el oficial en xe.com) y a por una tarjeta SIM para poder estar conectados durante nuestro viaje.

Después cogimos el coche y comenzamos nuestra ruta por Jordania poniendo rumbo a la ciudad romana de Jerash. El trayecto desde Ammán es de poco más de 1 hora. En el centro de visitantes se pueden coger planos y folletos explicativos, además de ver varias partes de ruinas, artesanía etc recuperada de las excavaciones. La visita se alargó unas dos horas y media en la que vimos todo, desde el anfiteatro hasta la calle de las columnas, la iglesia bizantina…

Tras visitar la decápolis pusimos rumbo al castillo de Ajlun, la estructura se conserva bastante bien aunque su interior se encuentra actualmente vacío. Ajlun además es una región que choca mucho por su vegetación y arbolado, y al encontrarse en una zona elevada la temperatura era muy agradable.

Nuestra última parada del día fue la ciudad de Salt. Como ya era tarde no pudimos disfrutar de los museos y la iglesia ortodoxa también estaba cerrada, pero estuvimos poco más de una hora paseando por el centro y disfrutando del zoco.

 

Dia 3: Castillos del desierto – Ammán

A primera hora de la mañana nos encaminamos hacia los llamados Castillos del desierto. En total son 9 las estructuras dispersas por el norte del país, y nosotros visitamos los tres más conocidos:

  • Qars al-Kharana: Fue uno de los “hoteles” de la época donde descansaban las caravanas que se dirigían hacia Damasco. La estructura se mantiene sorprendentemente intacta, aunque por dentro está completamente vacío, pero todavía se pueden distinguir algunas inscripciones. Contaba con dos pisos y las habitaciones superiores estaban reservadas para la gente adinerada.

  • Qars al-Amra: El más pequeño de los tres y a la vez el más sorprendente. Por fuera parece una casa de las películas de Star Wars, pero fue su interior lo que valió la inscripción como Patrimonio de la humanidad por la UNESCO, por sus frescos que todavía hoy se conservan estupendamente. Se dice que fue utilizado como residencia de verano del Califa.

  • Qars al-Azraq: Este castillo se encuentra cerca del oasis de Azraq, un lugar clave por ser la única fuente de agua en 12.000km de desierto. Es el más famoso de los castillos debido a que fue la residencia de Lawrence de Arabia pero también el peor conservado de los tres, ya que en 1927 fue destruido por un terremoto.

Nuestra ruta por Jordania nos llevó de vuelta a Ammán para visitar la ciudadela romana. No es tan impresionante como la decápolis de Jerash, pero algunas de sus estructuras siguen siendo magníficas, como el Templo de Hércules o el Palacio Omeya.

Tomamos un descanso comiendo los famosos bocadillos de Falafel de Al-Quds y los helados de Gérard. También visitamos el Wild Jordan Center antes de volver al Downtown para recorrer el zoco y el anfiteatro romano.

 

Dia 4: Wadi Musa – Petra

A las 7.00 de la mañana pusimos rumbo a uno de los destinos que más ansiábamos conocer durante nuestra ruta por Jordania: la ciudad Nabatea de Petra. Podéis bajar por la autopista del desierto (La ruta más rápida) o por la carretera de los reyes (Mucho más lenta pero con unas vistas espectaculares). Nosotros fuimos hasta Karak por la autopista del desierto y decidimos cambiarnos a la de los reyes alargando nuestro viaje unas 2 horas, pero mereció totalmente la pena.

Tras hacer check-in en el hotel ‘My Home’ y dejar nuestras cosas, nos acercamos al restaurante Beit Albarakah a pedir unos Shawarma boxes (Sándwiches de shawarma, patatas, verduras y salsas) para llevar y así poder entrar pronto al complejo arqueológico.

En nuestro primer día en Petra pudimos ver la gran mayoría de los atractivos, dejando lo más duro para el segundo día: El Siq (Pasarás si o si por el Siq para empezar tu visita a Petra,es el desfiladero que lleva al tesoro), el tesoro, la calle de las fachadas, el altar de los sacrificios y el teatro.

Por la noche, después de cenar las sobras de la comida, pudimos degustar los que para nosotros han sido los mejores dulces árabes de todo el viaje, y sobre todo el mejor Kunnafah en Al-Janoub sweets.

 

Dia 5: Petra

Durante nuestro segundo día en Petra, y algo más descansados, hicimos las rutas más duras. Nos despertamos a las 6.00 para estar dentro a las 6.30, y nos dirigimos inmediatamente al Monasterio, pasando por la Calle Columnada, el templo de los leones alados y Qasr Al-Bint. 800 escalones (Algunos, de aquella manera…) son los que tendremos que subir para llegar hasta el segundo monumento más famoso de Petra.

Al ser pronto, evitamos el sol durante la subida, pero nos pilló a la bajada. Cuando llegamos abajo nos dirigimos a las Tumbas reales, para después coger otra de las rutas que nos llevaría a uno de los miradores más bonitos de Petra: el que permite admirar el tesoro desde las alturas. Mucha gente cree que hay que pagar a un guía para subir hasta allí, pero nada más lejos de la realidad. Se puede llegar siempre que tengáis un par de patitas y mucha voluntad para subir muchas escaleras y después bajar por un camino de cabras. Pero merece totalmente la pena.

Además, durante la subida, conocimos a unos beduinos que nos invitaron a té y a compartir un aperitivo con ellos. Incluso nos invitaron a cenar en Little Petra si nos apetecía pasarnos aquella noche.

Sobre las 6 de la tarde salimos de Petra para ir a descansar en nuestro hotel, ir a cenar a Albarakah y volver a Al-Janoub para degustar por última vez el mejor Kunnafah del mundo.

Dia 6: Wadi Rum

Dejamos una de las 7 maravillas del mundo para dirigirnos a nuestra siguiente aventura en nuestra ruta por Jordania: un tour completo en el desierto de Wadi Rum. Teníamos reservado un campamento beduino para pasar la noche y decidimos contratar las excursiones con ellos también.

Empezamos con un paseo en camello de unos 40 minutos hasta la zona desde donde salían los tours en 4×4. Allí nos juntamos con otros 4 españoles y empezamos la ruta, siguiendo los pasos de Lawrence de Arabia. Durante el tour hicimos varias paradas para escalar montañas, tomar té en jaimas, sacar fotos… también hicimos una parada para comer y cuando llegó el atardecer hicimos una hoguera para disfrutar de un té antes dirigirnos al campamento.

Tras instalarnos en nuestras tiendas, disfrutamos de una de las mejores cenas de todo nuestro viaje, acompañada de té, música y bailes tradicionales beduinos. Nos dijeron que podíamos dormir fuera de las tiendas bajo las estrellas, pero yo tenía bastante tos así que no pudo ser.

 

Dia 7: Aqaba

La siguiente parada de nuestra ruta por Jordania fue la ciudad de Aqaba. Por fin íbamos a poder descansar, así que según llegamos al Bedouin Moon Hostel, alquilamos nuestro equipo de snorkel (5JD por todo el día) y nos fuimos al centro de Aqaba a buscar donde comer, ya que el hostel se encontraba a las afueras en una zona de playa donde no había nada. Terminamos comiendo unas alitas de pollo y unos jalapeños en el Buffalo Wings & Rings para desconectar un poco de tanta comida árabe.

Después de haber reposado la comida nos dirigimos a una zona conocida como “El jardín japonés”, famosa por sus colores submarinos. La verdad es que es impresionante como tan solo a unos metros de la orilla sumerges la cabeza y puedes ver todo tipo de peces, corales, erizos de mar… a lo tonto estuvimos más de 2 horas buceando sin parar.

Volvimos al hotel a descansar y relajarnos en la piscina, aprovechando para hacer un primer visionado de las fotos del viaje.

Por la noche volvimos al centro de Aqaba para cenar en la Pizzería del Corso. No estuvo mal pero la comida tampoco fue nada del otro mundo, lo recomendaría solo si os apetece cambiar un poco el chip.

 

Dia 8: Mar Muerto

Dejamos Aqaba, no antes sin hacer unas compras de última hora (Los precios en Aqaba son realmente bajos, llegamos a comprar un anillo de plata por 10 dinares y unas zapatillas por 3 dinares), para dirigirnos hacia el Mar Muerto por la autopista del mismo nombre.

Nos alojábamos en el Holiday Inn Resort, uno de los tantos complejos de lujo de la zona, con playa privada y unas instalaciones increíbles. Mucha gente alega que no merece la pena dormir en uno de estos hoteles y que se puede ahorrar bastante con una excursión de día a la playa pública. Pero… ¿Qué hay de cierto en todo esto? Si hubiéramos renunciado a alojarnos en este hotel habríamos ahorrado 120€ que es lo que nos costó la habitación (Precio final con tasas y algún extra), pero por el contrario habríamos tenido que pagar lo siguiente: Unos 48€ por la entrada a la playa, 7€ por el barro y 7€ por las toallas. En total 62€, a lo cual habría que sumarle el precio del hotel que hubiéramos cogido. Nosotros preferimos pagar más y disfrutar de todas las instalaciones del hotel: piscinas, jacuzzi… y tener un sitio donde poder cambiarnos y descansar (Las instalaciones de la playa pública están muy dejadas: No hay hamacas ni sombrillas, solo hay duchas de agua fria…).

La sensación de flotar en el Mar Muerto (Que en realidad no es un mar, sino un lago) es indescriptible. Cuando te metes al agua se nota muy densa y como “aceitosa” (Eso si, te deja la piel muy suave y si tienes alguna herida en cuanto sales ya ha desaparecido). La jugada es entrar al agua, bañarse durante unos 10/15 minutos, salir para darse el barro, dejar que seque durante 20 minutos (Y aquí si que casi nos morimos porque hacía un calor infernal y no soplaba ni una gota de aire) y volver a entrar al agua para quitárselo.

Por la noche fuimos a cenar a un centro comercial cercano (Samarah Mall), ya que el precio del buffet del hotel era bastante elevado.

 

Dia 9: Wadi Mujib – Karak – Ammán

Noveno y último día de ruta por Jordania o “cómo sobrevivir cuando estás para el arrastre”. Cuanto más descansábamos más cansados nos sentíamos, y ese día nos tocó hacer un último esfuerzo para hacer el trail de Wadi Mujib.

Dejamos el Holiday Inn y en menos de media hora llegamos a la reserva de Mujib, donde íbamos a hacer una de las actividades más divertidas de todo el viaje. Imaginaos un Siq como el de Petra pero con agua, rocas, cascadas…

La actividad tiene una duración de unas 2 horas y es bastante más dura de lo que la pintan, en los tramos más difíciles hay cuerdas para agarrarse (Si no, sería imposible) y guías que te explican donde poner los pies. Hay que saber nadar bien aunque te dan un chaleco salvavidas, a veces nadar a contracorriente se hace bastante difícil… En la entrada te dan la posibilidad de contratar un guía privado para el trail, pero no creo que merezca la pena y es bastante caro.Esta es una de las actividades que consideramos imprescindibles en un itinerario a Jordania (Tanto como Petra o Wadi Rum) y que no os podéis perder.

Tras terminar el trail pusimos rumbo a Karak para visitar su impresionante fortaleza de la época de las cruzadas, para posteriormente dirigirnos de nuevo a Amman para pasar nuestra última tarde en el reino Hachemita. Ibamos a parar en Madaba para ver los mosaicos, pero encontramos algo de tráfico y estábamos muy cansados así que decidimos ir al hotel 7boys en Abdalí y preparar con calma las maletas, ya que al día siguiente cruzaríamos de nuevo la frontera de Allenby para volver a Israel. Dimos un último paseo por Abdalí Mall, un impresionante centro comercial súper moderno y muy occidental. A ratos daba la sensación de habernos teletransportado a Dubai, el centro comercial tiene una zona exterior, el boulevard, con una iluminación preciosa.

 

Y hasta aquí nuestra ruta por Jordania en 9 días, hay gente que nos tachará de locos por no haber incluido sitios emblemáticos como Madaba o Monte Nebo, pero tampoco quisimos apurar el tiempo al límite por si ocurría algún imprevisto. Jordania es un país muy seguro con muchísimas cosas buenas y merece totalmente la pena visitarlo, ¿Volveríamos? Sin dudarlo, nos quedaron cosas que ver, platos por probar y muchas curiosidades por resolver.