,

Soldato Capecchi Cesare

Tan sólo una breve inscripción: «Soldato Capecchi Cesare, morto il 29-5-1917». Ni una lápida, ni monumento funerario alguno. Las flores frescas que me dicen que alguien le recuerda y, junto a él, otros soldados muertos durante la primera guerra mundial. A pocos metros una enorme ancla, erigida en memoria a los desaparecidos en el mar. Rebobino una y otra vez la cinta de la videocámara (si, han pasado unos años, y entonces las videocámaras no eran digitales) intentando percibir algún detalle más de aquel lugar inesperado, pero sólo veo flores. Flores hermosas junto a cada uno de los nombres y fechas, junto a la raiz de los árboles que rodean la verja de este cementerio, y tras la misma verja austera de hierro.
Vuelve la lluvia insistente, que no nos abandona  en esta mañana de marzo. De camino desde Sorano, donde el tiempo apenas nos ha dado un respiro para recorrer sus callejuelas, repletas de talleres en los que los artesanos trabajan la madera del olivo (aún conservo, tras muchos años y mudanzas, un tapón para el vino en forma de gato), nos hemos cruzado con algún grupo de osados excursionistas pertrechados con chubasqueros y botas, a la búsqueda, cual valientes aventureros, de la multitud de excavaciones y tumbas etruscas. Es en los alrededores de Sovana donde se encuentran la mayor parte de las Necrópolis.
Aparcamos, carretera arriba, al llegar a Pitigliano,  que se divisa confundiéndose, mimetizado, con la roca. Encontramos de camino este lugar para el recuerdo, y no me parece un lugar triste ni oscuro, a pesar del día gris.
Son estos lugares inesperados los que dan verdadero sentido a mi viaje. Viajar debiera ser descubrir y contemplar sin previo aviso, pero sin mirar el reloj o el calendario. Así que en realidad somos meros visitantes, ocasionales, que debemos conformarnos con lo que un día o unas horas dan de sí. Con todo, no dejéis por ello de visitar esta zona de la Toscana, en la provincia de Grosseto, aunque sea en una breve escapada por la zona más al sur de la región, tal como hicimos nosotros.

Llegando a la ciudad leo: » Pitigliano, la cittá del tufo». Como supongo que lo del tufo no se refiere a ningún mal olor, pregunto en cuanto tengo ocasión por el significado de esta palabra. Para intentar combatir el frío y la humedad que nos cala hasta los huesos, entramos en un pequeño bar buscando un café caliente. Lo encontramos nada más atravesar la puerta de acceso a la ciudad, en la Piazza garibaldi, y si la memoria no me confunde, cosa que no sería de extrañar, es el » Caffe del Teatro».  El local esta repleto de fotos de Valentino Rossi y otros pilotos de motociclismo, así como de multitud de recuerdos y más fotos de su dueño, un viejo motero. Cuando le pregunto «qué es el tufo», golpea con el puño las paredes del local. «Esto es el tufo», señala, y me explica que es la roca de la que está construída la ciudad. Es una roca volcánica, muy porosa, en realidad formada por cenizas y otros sedimentos que fueron quedando tras las erupciones.

De modo inesperado, acabo de conocer el nombre de aquel propietario apasionado de las motos. Se llamaba Marco y por lo que he podido saber, al menos en 2015, ya no regentaba el local y se había mudado a Piancastagnaio, en la provincia de Siena. También que después de esta fecha, aunque no se cuándo exactamente, el Caffe del Teatro  ha cerrado.

En la entrada del Palazzo Orsini hay un pozo de mármol travertino. No recuerdo exactamente cual es la leyenda pero,  como ya podréis imaginar,  hay que cumplir con el ritual de echar unas monedas en su interior. Fue residencia de los condes de Pitigliano y Sorano y hoy en día sede del obispado. En su interior, el Museo arqueológico y el Museo del Palacio junto a la biblioteca y el archivo diocesano.

 

Recorremos las estrechas callejuelas, donde abundan los comercios de artesanía en madera de olivo y llegamos hasta el ghetto. Pitigliano acogió desde el siglo XVI una numerosa comunidad judía, hasta un diez por ciento de sus habitantes, que tuvo una excelente convivencia con el resto de la población.  Se creó la Universidad Hebraica de Pitigliano y,  durante la ocupación nazi,  los vecinos de ésta ciudad y de otras conlindantes dieron cobijo a numerosos judíos. Se ha restaurado la Sinagoga, el horno Kosher y el cementerio hebraico.

La lluvia no da tregua, se puede oir el sonido de nuestros pies dentro de los zapatos… chof, chof. Acudimos a una pequeña trattoria, «Cotto e crudo», recomendada por nuestro amigo el motero, no es ninguna de las que figuran en las guías de viaje. El local es pequeño, con apenas capacidad para 15 comensales, con los techos abovedados,  como tantos en la Toscana. Para combatir el frío me decido por una zuppa di farro. Mi anterior viaje a Toscana fue en el mes de agosto y este plato invernal y contundente no era entonces el más apropiado. El farro es un cereal, de grano más pequeño que el trigo. Con él se elaboran numerosas pastas y esta famosa receta,  similar a un potaje, con sus tropiezos de chorizo, panceta… perfecto para «animar» el cuerpo.

El local continúa abierto, con una hermosa terraza en la que comer si el tiempo lo permite, en la Piazza della Reppublica y frente al Castello Orsini.

 

Una vez más se reafirma mi opinión de que hay tantos lugares bellos en esta región que quedan eclipsados por la fama de otros. Pero también es cierto que descubrirlos es una bendición para nosotros. Pasear por sus calles casi desiertas, compartir la barra de un café con los vecinos, y entrar en un restaurante donde sólo encontramos a algún cliente local es muy agradable. Sólo espero regresar a Pitigliano e intentar no sentirme como una visitante. Sentarme a contemplar como la ciudad se confunde con la roca, como una eterna viajera, sin mirar el reloj, quizá delante de su nombre… soldato Capecchi Cesare. Y poder conocer, y contaros por fin, su historia.
,

Alojarse y comer en El Bierzo

Comer en El Bierzo (bien y barato) no resulta nada complicado. Los productos locales, sobre todo carnes y embutidos, son de excelente calidad y de las aguas heladas de sus ríos podréis degustar truchas «auténticas». Otros productos como los pimientos con indicación geográfica (IG Bierzo), vinos, quesos o castañas son algunos de los que os aconsejamos probar y por supuesto adquirir como recuerdo de vuestro viaje a esta Comarca leonesa, que tiene mucho que ofrecer.

Aquí van nuestras recomendaciones, como siempre BBB, después de nuestra breve pero intensa escapada. De lo que podéis hacer y visitar en 3 o 4 días os hablaremos más adelante. Ahora ¡Al lío!… ¡O al plato!

Hotel Restaurante El Paraíso del Bierzo

Este pequeño hotel de gestión familiar, situado en la Vega de Valcarce, concretamente en Las Herrerías, es un auténtico Paraíso. Ubicado en una antigua fábrica de mantequilla, sus habitaciones y terraza miran al río y ofrecen una tranquilidad absoluta. El mayor trasiego que encontraréis es el de los peregrinos que transitan por este tramo del Camino de Santiago, justo antes de la durísima subida que lleva hasta el alto de O Cebreiro.

Acogedor, decorado con elementos tradicionales, lo mejor que tiene este hotel son las personas que lo gestionan y el excelente trato al cliente. Mil gracias a Loli, Noelia, David y Sergio por vuestra amabilidad y simpatía.

Pero, además de alojaros, tenéis la oportunidad de disfrutar de la carta de su restaurante. Nosotros solíamos cenar (ojo, que la cocina cierra pronto) después de pasar el día fuera. Nos gustó todo, pero os recomendamos el secreto ibérico, las truchas… ¡Y la tarta de queso! La terraza acristalada con excelentes vistas y el fuego de la chimenea (a pesar de ser primavera) hacían aún más agradable el momento de la cena.

Comer con estas vistas no tiene precio

Si estáis pensando en visitar la zona y os preguntáis dónde comer en El Bierzo aquí va nuestra primera recomendación. Y mirad que habitaciones tan bonitas y espaciosas (os dejamos su web) en las que podéis alojaros. No hace falta que os digamos que la relación calidad/precio es excelente.

Dónde comer en El Bierzo

Si queréis comer en El Bierzo sin que vuestra cartera se resienta, os dejamos algunos lugares en los que comimos o tapeamos. Por supuesto que hay locales caros y famosísimos, y muchos de gran calidad, pero ya sabéis que lo nuestro es el BBB (bueno, bonito y barato).

O Pulpeiro (Bembibre)

Esta pulpería-restaurante representa a la perfección la simbiosis tradición-modernidad. Entraréis en un bar de los de toda la vida para pasar al comedor de estética moderna y casi hipster. Ofrece una carta acorde con su imagen: se puede comer el típico pulpo con cachelos pero también otras recetas más innovadoras. Ensaladas buenísimas y originales (una auténtica locura la de queso Veigadarte con frutos rojos), productos de la tierra como los pimientos asados caseros o la cecina, y una carne excelente. Hablando del queso Veigadarte, este ha sido el gran descubrimiento culinario del viaje. Precisamente se elabora en Ambasmestas, muy cerca de donde nos alojábamos, con leche de cabra. De postre, os recomendamos la tarta de queso Veigadarte con miel o la de galletas y chocolate (la tarta de la abuela de toda la vida) Para rematar, y muy importante para nosostros, el café lo preparan buenísimo, seguramente porque usan una de las marcas italianas que más nos gusta (Lavazza).

 

Confitería Ferrero (Bembibre)

Una confitería de las de toda la vida (lleva funcionando desde 1870, nada más ni nada menos) En el local puede tomarse un café acompañado de su producto estrella: sus famosas y exclusivas cestitas de hojaldre, rellenas de yema. Aprovechad vuestra estancia en El Bierzo para probarlas y por supuesto para regalar a la vuelta.

Café Siglo XIX (Cacabelos)

Emplazado en un precioso edificio de finales del siglo XIX esta cafetería, que también es hotel, sirve un excelente menú del día por tan sólo 9€ (bebida aparte) y una selección de tapas que van más allá de los típicos embutidos, patatas etc.

Cacabelos es conocido por albergar algunos de los mejores restaurantes tradicionales de la zona. En nuestro caso, nos apetecía más tapear así que preguntamos en la panadería del pueblo, donde nos recomendaron 2 ó 3 sitios, entre ellos el Siglo XIX.

El menú muy correcto pero, en mi caso, opté por una ración ( traduzcase por enorme fuente) de cecina con virutas de foie y queso Veigadarte, acompañada de una copita de vino de la zona (como no soy ninguna experta pedí al camarero que escogiese por mí) y pude degustar un «Cuatro Pasos» cuyas bodegas están precisamente en el centro mismo de Cacabelos. Si os gusta el enoturismo podréis disfrutar de visitas guiadas y catas.

Casualmente repetimos una noche, que se nos hacía tarde para llegar al hotel ( como os he comentado la cocina en El Paraíso del Bierzo cierra pronto) y optamos por una riquísima hamburguesa.

Restaurante El Castro (Carucedo)

Este concurridísimo local (es aconsejable reservar, sobre todo en festivos) lo encontré de casualidad buscando un sitio para comer cerca de Las Médulas. La mayoría de opiniones eran muy favorables y ofrece un menú del día a buen precio (13€ en fin de semana)

La atención es rápida y muy buena, la comida acorde al precio (no esperéis un gran derroche de creatividad) e incluye platos tradicionales como el Botillo o el caldo berciano. En nuestro caso, ya que el día era bastante caluroso, optamos por algo más ligero: ensaladilla rusa y lasagna de berenjenas como primeros, y truchas y filete de ternera como segundos. De postre, tarta de queso casera y café más que aceptable. Eso sí, el vino del menú hay que tomarlo con gaseosa.

El restaurante se encuentra en la carretera nacional 536 , así que es una muy buena opción para comer en El Bierzo cuando visitéis el maravilloso paraje natural de Las Médulas.

La casa del peregrino (El Acebo)

Café y pincho de tortilla. Hasta aquí todo normal, pero voy a explicaros lo que entienden por pincho de tortilla: dos triángulos de buen tamaño (vamos, lo que viene a ser un pincho «normal» cada trozo) acompañados de 4 rebanaditas de pan con tomate.

En este precioso pueblo medieval, uno de los puntos más altos del camino de Santiago, encontraréis muchísimos albergues, bares etc pero entramos en este por casualidad. También disponen de habitaciones (no confundir con el albergue que está en la carretera) Os dejo su web: lacasadelperegrino.es

Merece mucho la pena detenerse en este  maravilloso enclave, nosotros lo hicimos en nuestro itinerario desde Molinaseca a Compludo. Por cierto, Molinaseca  es otro de los pueblos donde comer en El Bierzo muy requetebien, pero no nos dió tiempo a comer tantas veces, así que nos conformamos con comprar en esta localidad su famoso botillo y chorizos para traer a la familia.

El bodegón (Ponferrada)

Las patatas bravas más famosas del Bierzo (y dicen que las mejores) se sirven desde hace años en el que está considerado el restaurante más antiguo de Ponferrada. Escondido en una calle cercana a la Plaza de la Encina (nos costó un poco encontrarlo) abre sus puertas a las siete y media de la tarde. Podemos aseguraros que estaban todavía abriendo cuando llegamos y nos sorprendió encontrarlo prácticamente lleno. Abarrotado siempre, y por todo tipo de público, es famoso por sus bravas elaboradas con una salsa única y original.

Casualmente nos hemos enterado de que el secreto es prepararla utilizando el caldo de cocción de los mejillones, otra de las tapas más demandadas en el local. Si sois cocinillas, os dejamos la receta que hemos encontrado en el blog «El ingeniero cocinero». Ya nos contaréis que tal, pero creo que lo mejor es ir a probarlas in situ y disfrutar del ambiente del mítico Bodegón.

Horreo Ribada (Balboa)

En este tradicional hórreo conviven un bar y una tienda de productos artesanos fabricados por la misma familia. Los productos de La Oricera (algunos se pueden comprar online) se basan principalmente en la castaña (cremas, harinas, bizcochos o magdalenas) pero también disponen de otros, como miel o mermeladas. Nosotros adquirimos una mermelada de pimientos del Bierzo, perfecta para acompañar quesos, sobre todo frescos. Ni que decir tiene que son totalmente artesanales.

 

Ya os he dicho que comer en El Bierzo a buen precio es más que posible. Se me olvidaba comentar, por si no lo sabéis, que en la zona es costumbre servir una tapa cuando se pide un vino, cerveza u otra bebida. Incluso pueden serviros tapa » dulce», un trozo de bizcocho por ejemplo, con el café.

Si después de leer este post estás deseando probar la gastronomía berciana, no te lo pienses más. Y si conoces otros lugares dónde comer en esta comarca, siempre con las tres B, esperamos tus sugerencias en los comentarios.

 

 

, ,

Blanca primavera en Radicofani

Radicofani,  20 de marzo de 2008. Recuerdo la fecha exacta porque el día anterior habíamos llegado con cierto retraso, debido a un problema en nuestro vuelo, así que tuvimos que postergar nuestros planes de acercarnos hasta Siena en una fiesta tan señalada como San Giuseppe. Amanece apenas en Radicofani (Siena), y los copos leves, suaves, casi imperceptibles, se confunden con el humo de las chimeneas…será ceniza- comenta alguien. Salimos a la calle y el viento helado nos despierta del todo, mientras sonreímos, como niños, cuando la nieve nos salpica la ropa. Caminamos por la estrechísima Via del Moro, donde se ubica nuestro apartamento «Bellavista»; muy acertado el nombre pues desde la ventana se descubre el paisaje de la Val D’Orcia, en este pequeñísimo Borgo elevado mas de 800 metros por encima del nivel del mar. Como ya os contamos en otro post, Roberto, el propietario, se encargó personalmente de su restauración, en un edificio que data del siglo XIII.

 

Este pueblo medieval, no tan conocido como otros en el Valle, posee un encanto y una belleza irresistibles. Visible desde la carretera mucho antes de llegar, destaca la Rocca, el castillo que vigila todo su entorno y donde se atrincheró su héroe local, Ghino di Tacco. Perteneciente a una de las familias de la aristocracia de Siena, en el S.XIII se convirtió en una especie de «Robin Hood» en la Toscana, de hecho encontraréis una estatua en su honor en una de las calles que circunvala la población, una vez se deja atrás la Iglesia parroquial de San Pedro . La Iglesia, construida entre los siglos X y XI, y  declarada monumento nacional, contiene una escultura de la Anunciación, obra de Andrea della Robbia.

 

Marina decidida a unirse a la banda de Ghino di Tacco

Radicofani huele a leña, que se quema en las chimeneas y estufas de esas casas antiquísimas. Los techos, me he fijado en nuestro apartamento y no he podido evitar el «fisgar» a través de las ventanas y balcones abiertos, se cubren de ladrillo refractario entre las vigas de madera.
Pero si hay un aroma que no he podido olvidar es el del pan recién hecho en el horno del pueblo. Pan cocido en la leña, que huele a pan, que sabe a pan, y junto a éste pizza, bizcochos y otras delicias irresistibles. Pedimos «pane salato» porque de lo contrario el pan toscano es soso, me costó averiguarlo en nuestro primer viaje a Toscana y fue de casualidad; en un horno de Pienza pedí pan y me dijeron que «sólo les quedaba salado». Escondido en el Vicolo del Teatro, junto al horno, uno de esos estupendos alimentaris que tanto me gustan en Italia, «Pane e companatico», donde compramos un buen pecorino, embutidos y paté casero para preparar los opíparos desayunos que uno sólo puede permitirse cuando está de vacaciones. La amabilísima propietaria nos ofrece degustarlos cada día al hacer la compra.
Estamos pendientes del tiempo, y buscamos en las noticias de televisión la manera de averiguar el estado de las carreteras. Cuando llega Roberto nos dice que en Montepulciano no hay nieve pero que en otras poblaciones del Val D’Orcia, más cercanas a los Montes Amiata, es dificil circular; así que cambiamos la ruta prevista para ese día esperando que el tiempo mejore. De hecho, en los días siguientes, cuando visitamos  Bagno Vignoni o Castiglione D’Orcia, nos encontramos con bellas estampas propias de una postal navideña y no de esa primavera que acaba de estrenarse en el calendario.

Inolvidable la belleza de las calles empedradas, de la puerta en su muralla, de la tranquilidad que sólo se verá levemente alterada cuando a partir del sábado de Pascua las familias lleguen al pueblo para reunirse con padres, abuelos o tíos. En la noche de Viernes Santo, la procesión con el Cristo crucificado recorre las calles de Radicofani, acompañada de la banda de música.Su Semana santa ha sido declarada como una de las más bellas de Italia (en el séptimo puesto según el portal Skyscanner) y precisamente esta procesión de Viernes Santo es la más antigua de toda la Toscana.

En las pastelerias se preparan los dulces típicos de estas fiestas, entre ellos un bollo (la schiacciata de Pascua)  que se comparte en las meriendas campestres el domingo de Pascua y también el lunes, que en Italia se celebra y conoce como «la Pasquetta».

En Radicofani, mucho más que en otros lugares de la Toscana en los que  quizá estén un poco cansados del exceso de visitantes, la gente es amable y comunicativa. Marina acudía al «internet point», de conexión lenta e imposible, a su vez tienda de informática y de revelado fotográfico, donde Niccola y los pocos jóvenes que se ven por el pueblo se reúnen para charlar. Uno de ellos nos muestra orgulloso la foto de una de esas vacas de raza autóctona de tamaño descomunal; nos dice el peso del animal, no lo recuerdo, pero quedamos impresionados. Nos habla en italiano a veces demasiado rápido para nosotros.
Guardo hermoso recuerdos de esos días, de las estupendas pizzas que Mateo nos servía en «Il Pana», y del limoncello al que nos invitaba al terminar la cena; y del magnífico restaurante «La Grotta» -acudimos siguiendo la recomendación de Roberto-  donde comimos la mejor lasagna ai funghi (setas) que he probado hasta ahora, acompañada del estupendo vino de la casa que sirven, y los irresistibles dulces a la hora del postre, tarta millefoglie o tiramisú elaborados en la pastelería del pueblo.

 

Nada nos hacía sospechar que aquella iba a ser una blanca primavera en la Toscana; nuestra esperanza era poder vislumbrar las primeras flores salpicando el verde en los alrededores de Siena. Pero aquello fue lo que nos encontramos… por si acaso, la última noche antes de partir bajamos el coche desde la calle empinada que rodea la muralla y lo aparcamos en la parte baja. Menos mal, porque aquella noche nevó copiosamente. Lo último  que recuerdo es la imagen de los toldos y mesitas de la terraza del bar, a la entrada del pueblo, cubiertos por un grueso manto blanco cuando apenas amanecía.

 

La Roca de Radicofani, que cada noche velaba nuestro sueño, nos hacía imaginar grandes gestas junto al héroe Ghino di Tacco. Es una lástima que Roberto ya no alquile su casa, la que por unos días sentí como propia, para poder regresar a ese rincón soñado, lejos del turismo bullicioso, donde perderme entre las curvas, pronunciadísimas, de las carreteras; dejarme engullir por los campos donde crece el grano duro, ese que da sabor y textura diferentes y únicos a la pasta, para buscar la sombra, aunque sea estrecha y alargada, de los cipreses que coronan las colinas.

,

Roadtrip por el sur de La Toscana: 5 días en la Val d’Orcia

Alquilar un coche es la mejor opción para recorrer lentamente la mágica y única Val d’Orcia, al sur de la Toscana. Nosotros, que ya conocíamos bastante bien la región, queríamos regresar a esta zona en concreto. Nuestro primer viaje fue en verano, cuando las colinas de la Val d’Orcia se asemejan más a las dunas en un árido desierto, así que estábamos ansiosos por descubrirlas con el verde intenso del trigo sembrado.

Si disponéis al menos de 5 días, os proponemos un recorrido, tal y como hicimos nosotros, para descubrir los lugares más famosos pero también otros menos conocidos.

Alquilamos un coche familiar en Roma, porque allí es donde aterrizamos, y viajábamos 5 personas. Depende de vuestro aeropuerto de salida quizá tengáis disponibles vuelos a Florencia o Pisa.

La Val d’Orcia patrimonio de la Humanidad

En el año 2004 entra a formar parte de los lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los criterios: «la Val d’Orcia es un reflejo de la forma en la que se reescribió el paisaje para reflejar los ideales del buen gobierno y para crear imágenes estéticamente agradables». De hecho, la bellísima ciudad de Pienza se considera la ciudad ideal según los cánones renacentistas.

La orografía de la Val d’Orcia resulta inconfundible. Sobre las cumbres, pequeñas cumbres de las colinas, los «Podere» (granjas o caseríos) vigilan un paisaje infinito, como faros lejos del mar que guían nuestros pasos. Las hileras de cipreses nos conducen hasta ellos… ¡Cómo si fuese posible perderse en el camino!.
Recuerdo perfectamente aquel primer día de nuestro viaje:  en el cielo había tan sólo algunas nubes, las pocas que no había podido arrastrar una lluvia aun reciente.

Es uno de tantos parajes que encontraréis a lo largo de la «strada statale» 146 que al llegar a San Quirico d’Orcia confluye con la Via Cassia, antiquísima calzada que parte de Roma hacia la Toscana, y que nos permite descubrir algunos de los rincones mágicos de esta región.

Alojarse en la Val d’Orcia

Escogimos uno de los lugares seguramente menos conocidos de la zona, con las ventajas que ello conlleva: tranquilidad, precios más contenidos y nada de aglomeraciones ni masas de turistas.

Radicofani es un precioso pueblo amurallado en la zona más al sur de Toscana, en la provincia de Siena. El apartamento en el que nos alojamos, en la estrechísima Via del Moro, se llamaba «Bellavista» -muy acertado el nombre- pues desde la ventana se descubría el paisaje de la Val D’Orcia. Roberto, el propietario, se había encargado por completo de su restauración. Desgraciadamente Roberto ya no alquila el apartamento (quisimos regresar en otra ocasión y no fue posible).

Precisamente por eso, él fue quien nos facilitó el contacto de la que ya consideramos nuestra casa en Toscana, a poco más de 40 kilómetros de allí, en la no menos hermosa localidad de Montefollonico.

Descubrir la Val d’Orcia

Con la comodidad y la libertad de viajar a tu aire en coche, os proponemos algunos de los lugares que nos gustó descubrir en este segundo viaje a Toscana.

Por supuesto, es «obligatorio» visitar localidades como Pienza y seguir ruta hasta San Quirico d’Orcia o la encantadora localidad de Montalcino, famosa por sus vinos. Os permitirá disfrutar del idílico paisaje de colinas y cipreses y hacer algunas de las fotos más famosas de la Toscana. El único inconveniente que podéis encontrar es que haya un exceso de turismo pero ¡qué se le va a hacer!

Siguiendo esta ruta os proponemos que os desviéis un ratito para visitar el antiguo monasterio de Sant’Anna in Camprena, perteneciente a la orden de los Benedictinos en el siglo XV, convertido hoy en un hotel. El lugar es conocido porque allí se rodó la película, protagonizada por Juliette Binoche y Ralph Fiennes, «El paciente inglés». También en los alrededores se obtuvieron algunos de los más bellos paisajes de «Gladiator». Pero, por encima de todo, el lugar invita a quedarse, a disfrutar de la paz y el silencio de las antiguas celdas, a contemplar el paraje apartado y solitario, a pesar de que tan sólo 6 kilómetros nos separan de la bella, turística y más concurrida ciudad de Pienza.

Muy cerca de allí, la serpenteante carretera que sube a Monticchiello, os recordará inevitablemente a la imagen de la publicidad de una famosa marca de pasta y pizzas italiana.
Abandonamos las sinuosas colinas que rodean a Pienza y San Quirico para dirigirnos hacia el más agreste paisaje que rodea el Monte Amiata, parque nacional, de origen volcánico. En este recorrido encontramos numerosas fuentes termales, cuyos beneficios descubrieron ya los etruscos, muchos siglos antes de que llegara la moda de los «spa».

» Vietato il bagno» (prohibido el baño), se nos advierte ante la enorme piscina de aguas sulfurosas que ocupa la piazza en Bagno Vignoni, donde se reflejan las casas de piedra, bellas y austeras, que la rodean. Lorenzo de Medici y Santa Catalina de Siena encontraron alivio para sus enfermedades en estas aguas y hoy algunos pueden hacerlo en los hoteles-centros termales abiertos al público.

En Bagni San Filippo seguimos el sendero (indicado) que nos dirige hasta el fosso bianco, donde la enorme roca calcárea que parece cubierta de nieve perpetua y que algunos llaman «la ballena blanca», se yergue sobre las pozas de agua que pueden alcanzar los 52 grados. La primera vez que contemplé este paraje fue en una película, de tan pésima calidad que ni siquiera recuerdo su título, creo que relataba la experiencia de un escritor americano falto de inspiración, y quedé tan impresionada por el lugar que me prometí visitarlo en cuanto tuviese ocasión.
Un gato gordo y perezoso dormita sobre el empedrado de la Piazza il Vecchietta, en Castiglione d’Orcia, cuyo nombre hace honor al pintor y escultor Lorenzo di Pietro. Marina persigue al manso felino con su cámara, mientras él parece gozoso de posar ofreciendo su panza a las caricias y mimos. Busca un lugar privilegiado al sol, junto al pozo de mármol travertino, de 1618, que preside la plaza silenciosa, frente al Palazzo Comunale.
Las callejuelas, estrechas y llenas de escaleras, nos conducen hasta otra plazuela, más animada por algunos niños y lugareños. Dos pequeñísimas mesas se disponen ante la entrada de «Il Ritrovino», bar, enoteca, alimentari… un local con escasas mesas en el que no nos resistimos a un café y una porción de tarta casera, bizcocho con almendra o chocolate. Curioseo en la alacena, que expone productos de agricultura biológica, mermeladas, salsas y farro, la primera vez que veo el grano utilizado en la famosa zuppa. Se asemeja al trigo, más pequeño, pero su sabor una vez cocinado es más parecido al de las lentejas, al menos en mi recuerdo.

Piazza il Vecchietta

La Roca de Tentennano, del siglo XIII, permanece para recordar un pasado de luchas entre Siena y Florencia, eternas rivales,  a quienes perteneció en unos u otros momentos de la historia, y en cuyos muros se refugió santa Catalina de Siena. Aunque parece ser que la suya fue sobre todo una misión de paz, intentando apaciguar a los señores de la Val d’Orcia, más allá de un simple retiro espiritual.
No es el único vestigio de las continuas luchas que vivieron estas tierras: la posición estratégica de algunos «borgos», amurallados una gran mayoría, y los restos de otras torres o fortalezas son buen ejemplo del espíritu duro y orgulloso de quienes los poblaron desde hace siglos.
Si os adentráis en el Parque natural del Amiata encontraréis pequeñísimos pueblos que os recordarán donde estáis pero no por su orografía ni paisaje (nada de colinas ni cipreses) Nombres como Vivo d’Orcia, Campliglia d’Orcia, o Ripa d’Orcia. Lugares con encanto que no aparecerán en la mayoría de las guías pero que os proporcionarán el placer de recorrerlos con absoluta tranquilidad y libres de turistas.

 

Qué visitar desde la Val d’orcia

Si disponéis de tiempo (al final todo depende del ritmo de cada uno) hay otras lugares muy interesantes que podéis visitar desde vuestro punto de partida en la Val d’Orcia. En 5 días y en modo «slow travel» os sugerimos algunos de nuestros lugares favoritos.

Siena

Eterna rival de Florencia, hasta el siglo XIV dominó la región. Su característica Piazza del Campo en la que se celebra cada año una de las fiestas más famosas del mundo, Il Palio,  y su Catedral (también Patrimonio de la Humanidad UNESCO) son solo algunos de los atractivos que ofrece. Los seneses se muestran orgullosos de serlo y , a pesar del turismo, la ciudad mantiene su caracter propio.

Tengo que confesar que es una de mis ciudades preferidas en Italia y que la hemos visitado en numerosas ocasiones.

Las ciudades del Tufo: Pitigliano, Sorano y Sovana

A unos 50 Km desde nuestro punto de partida (Radicofani) y ya en la provincia toscana de Grosseto, se encuentran estas tres localidades cuya característica es estar construidas, muchas de ellas excavadas en la propia roca, con el tufo, o toba volcánica.

Con una importantísima presencia de necrópolis etruscas en los alrededores, especialmente entre Sovana y Sorano, podéis hacer visitas guiadas (aunque nosotros desistimos porque aquel día llovía a mares)

Pitigliano es conocido como «la pequeña Jerusalén». La ciudad acogió desde el siglo XVI a una numerosa comunidad judía con la que se estableció una excelente convivencia. El Palazzo Orsini, la Sinagoga, y recorrer las callejuelas del antiguo barrio judío bien merecen una escapada.

 

Si volvéis al aeropuerto de Roma, desde la Val d’Orcia, os sugerimos dos lugares de paso ,en los que deteneros, que seguro no os dejan indiferentes: la bellísima Orvieto, con su impresionante Catedral,  y Civita di Bagnoregio, la ciudad que muere (dicen que su terreno arcilloso se desmorona cada año)

Esta es la libertad que te proporciona conducir a tu aire con un coche de alquiler ¡Por muchos roadtrips más, viajeros!

, ,

9+1 restaurantes y bares en Sofía

Comer en Sofía, bien y a buen precio, es relativamente sencillo. El cambio del lev respecto al euro resulta muy favorable para quienes manejamos la moneda común europea, incluso para presupuestos ajustados.

Comer en Sofía barato es posible pero si además, como es nuestro caso, no queréis renunciar a un mínimo de calidad tomad nota de esta guía que de restaurantes y bares en Sofía para poneros como auténticos búlgaros (y os advierto que los búlgaros son de buen comer) Por supuesto, los hemos probado todos.

Una pequeña observación, o dos, cuando vayáis a un restaurante en Bulgaria: no está bien visto dejar propina (en algún restaurante incluso advertían en la carta que los precios ya incluían impuestos y tasa de servicio, y que por tanto el cliente no tenía que abonar nada más). Salvo locales de franquicias etc, la cocina cierra pronto (hora límite las 22:00)

Comer en Sofía: restaurantes tradicionales

 

Hadjidraganovite Izbi

Buscábamos un restaurante donde probar la cocina tradicional búlgara y el chico de la Oficina de turismo nos recomendó éste. Menos mal que le dijimos que no queríamos un local para turistas porque más tarde descubrimos que venía en todos los mapas y folletos informativos. Aun así tengo que admitir que junto a turistas (no demasiados, eso si) había muchos búlgaros cenando.

Este restaurante, decorado con aperos de labranza y trajes tradicionales búlgaros, al modo de las casas tradicionales de Koprivshtitsa, es realmente bonito y una muy buena opción si vais en grupo ya que en su carta hay muchos platos de carne para compartir. Nosotras escogimos el más «pequeño» de la carta y eran 750 grs, acompañado de una abundantísima guarnición de patatas y verduras. Como entrante, la famosa ensalada shopska (muy parecida  a la griega) Probamos por primera vez el pan búlgaro, de aspecto parecido al de molde pero sabor y consistencia diferentes, y además casero.

¿Y de postre? pues aunque nos tentaba la gula, estábamos tan llenas que renunciamos a él.  No tomamos vino (la carta es extensa) aunque si un aperitivo de cortesía. La cuenta, 19€ para dos personas.

El restaurante está en una bocacalle del centralísimo Boulevard Vitosha (Histro Belchev, 18)

Bistro Central

Con este nombre tan poco búlgaro, en el 18 de Serdika (muy cerca de los antiguos Baños públicos) descubrimos este local cuya carta, larguísima, no está traducida. Por si ello fuera poco, en la acera, escritas en una pizarra, figuraban las recomendaciones del día y los precios. Fueron precisamente estos últimos lo que más nos llamó la atención, por lo bajos. No esperéis lujos , manteles y vajillas delicadas, pero si raciones abundantes y comida sabrosa. Confieso que tuvimos ayuda (a distancia) para traducir el menú  y al menos saber lo que pedíamos.

Nos sirvieron una curiosa fuente de barro (en forma de teja) con carne, verduras y queso fundido al calor del horno, y otra ensalada shopska. Todo ello por la astronómica cifra de 10€ para las dos.

Como hacía buen tiempo, cenamos en la terraza, en mesitas con tapa de mármol y en platos de cristal color ámbar. Si, lo habéis adivinado, esa vajilla que hubo en todas las casas españolas en los años 80/90.

Comer en Sofía: otros restaurantes

 

Happy (Bar & Grill)

Esta conocidísima franquicia de comida rápida ofrece tanto platos de la gastronomía búlgara como otros internacionales, así que lo mismo podréis pedir una ensalada tradicional, como una hamburguesa o incluso sushi.

Tiene varios locales en Sofía, y en otras ciudades búlgaras como Plovdiv, aunque nosotras probamos el que está frente a la estación de metro Serdika. Un local enorme y abarrotado de gente a todas horas.

No acabo de entender la fama de estos locales ya que su cocina no es nada del otro mundo, aunque los llaman el «Hard Rock Cafe búlgaro». Lo mejor, la «mint lemonade». Si no recuerdo mal, además de una ensalada César pedimos unas albóndigas típicas búlgaras y la limonada. El precio, alrededor de 20€, «caro» respecto a calidad y cantidad.

UGO

Si os pilla el toro con los horarios, este local del Boulevard Vitosha está abierto 24/7. De hecho este fue el motivo por el que acabamos cenando allí. Pizzas, ensaladas y algunos platos más a cualquier hora. Son franquicia, de modo que hay alguno más en la ciudad. Calidad aceptable y precios contenidos.

Felicitá by Leo’s

Un auténtico restaurante italiano en el centro de Sofía ¡y justo al lado de nuestro hostel! Además cierra algo más tarde que los restaurantes tradicionales. De una calidad excepcional, merece un  puesto de honor en nuestro listado de «Italianos por el mundo»

Comer en Sofía una de las mejores pizzas de mi vida no tiene precio. En realidad sí, pero ¡Es tan barato! Puedes escoger entre la pizza con queso italiano o con queso búlgaro (con una ligera diferencia de precio)

Cenamos dos veces en este local, y las dos pedimos ensalada caprese como entrante. La mozzarella de búfala fresquísima y sabrosa, pero nada comparado con el sabor excepcional de los tomates búlgaros ¡tenemos que reconocerles el mérito!

La primera noche compartimos una pizza con setas y trufa y la segunda un plato de pasta fresca con marisco. No pudimos renunciar al postre: tiramisú en una ocasión y tarta de chocolate en nuestra segunda cena (siempre para compartir)

La cuenta más elevada: 21 € . La dirección: Ullca Iskar, 11.

Comer en Sofía: mercados y puestos callejeros

Encontraréis puestos de comida casi en cualquier lugar de la ciudad: salchichas, hamburguesas o barbacoa que os removerán los jugos gástricos mientras paseáis por el centro de Sofía, además de muchas panaderías en las que comprar la banitsa (el famoso pastel de hojaldre y queso búlgaro, el sirene, similar al feta griego) Tampoco podían faltar los mercados en nuestra ruta gastronómica ¡Ya sabéis que somos fans!

Mercado de las mujeres

El Zhenski Bazar, o mercado de las mujeres, en el Boulevard Stefan Stambolov, es un sitio estupendo para una comida rápida. Además de poder comprar unos tomates, o fruta y yogur búlgaro con los que improvisar un «picnic urbano», encontraréis un montón de puestos en los que comer. Os advierto que el menú o pizarra con los precios no está en ningún caso traducido, así que siempre os queda el recurso de señalar lo que queréis pedir. Algunos tienen un par de mesas, como el puesto de kebab en el que finalmente decidimos parar nosotras ¡El kebab es internacional así que no hay riesgo de equivocarse! Al cambio, el kebab salía por 1,5€ si no recuerdo mal.

De postre compramos unas deliciosas mekitsi con azúcar glass. Las venden en un pequeño local con un rótulo en amarillo, en uno de los lados de la calle. Las mekitsi (unas tortitas de masa de yogur y harina, fritas) fueron con diferencia los dulces que más me gustaron ya que, en general, me parecieron excesivamente empalagosos.

Mercado Central

Este precioso edificio, en el centralísimo Boulevard Maria Luisa, data de principios del S.XX (1911) fue remodelado y reinaugurado en el año 2000. Podréis hacer acopio de todo tipo de embutidos y quesos, panes y por supuesto la famosa banitsa. En el Hall principal, nada más entrar a la izquierda, hay un puesto de comida para llevar y en el sótano un restaurante que sirve menú del día, aunque no lo probamos.

Nuestro principal cometido en el Mercado era desayunar un exquisito capuccino elaborado con café italiano. Algún día lo acompañamos de algún croissant o banitsa (hay bastantes puestos de panaderia)

Comer en Sofía:  tomar un café o una copa

 

Caffeteria

Así, tal cual ¿Dónde tomar un café? pues eso… en la Caffeteria. Capuccino, solo, cortado o con chocolate. Todas las especialidades que podáis imaginar, preparadas con una de las marcas de café que más me gustan (Kimbo). También tienen dulces y tartas, además de ofrecer un desayuno/brunch completo muy apetitoso.

Precio un poquito por encima de la media, pero vale la pena. ¡Ah! por cierto, no os he dicho que el precio de un café en Sofía es similar al de España (sobre 1,30€) lo que me resultó muy chocante, en comparación al precio de una comida o cena.

Si como nosotras, sois muy cafeteros y os preocupa no encontrar un buen café cuando viajáis, en Sofía no tendréis problema. Nos sorprendió gratamente la calidad de los que probamos (utilizan sobre todo marcas italianas)

El local está en el 9 del Boulevard Maria Luisa.

Hambara Bar

También conocido como el Bar clandestino, aunque ya no lo es tanto. En el fondo de un callejón sin salida, este local sin luz eléctrica ofrece copas y excelente música a la luz de las velas (incluso en el baño). Cerveza búlgara y vino por unos 4€ al cambio.

Se ha incluido en los tours que algunas empresas ofrecen por distintos bares y locales nocturnos de Sofía, así que es frecuente que de repente llegue un grupo de jóvenes de cualquier lugar del mundo, tomen una copa y desaparezcan rápidamente.

Nos dijeron que quizá nos costaría encontrarlo, pero confieso que hicimos trampa,  así que no os vamos a dejar la dirección. Visita muy recomendable, e insisto en lo de la buena música.

Hotel Sense

Nos quedó pendiente subir a la cafetería en la azotea del Hotel Sense. Aseguran que desde allí se obtiene una de las mejores vistas de Sofía. Este hotelazo (5*) está en el 16 del Boulevard Tsar Osvoboditel. Para la próxima…

 

¿Habéis estado en Sofía? En ese caso esperamos vuestras recomendaciones. ¿Planeando un viaje a la capital búlgara? Ojalá que esta personalísima guía para comer en Sofía os sea de utilidad. Y ya sabéis ¡Sois libres de compartir este post en vuestras RRSS!

 

, ,

Excursión a Jerash, Ajloun y Salt

Al final del post hay un vídeo que ilustra todos los lugares mencionados en el artículo 🎥

Jerash y Ajloun son algunos de los lugares que decididamente merecen una visita en Jordania. A esta conocida ruta turística le añadimos una parada extra en el pintoresco pueblo de As-Salt.

Como ya os contamos en post anteriores, decidimos alquilar coche para nuestro viaje por Jordania, ya que era mucho más económico que contratar un guía-conductor y la libertad que nos daba era impagable, ya que aunque Jordania cuenta con una red de transporte público (autobuses) que conectan los principales puntos turísticos del país, los horarios son muy limitados y hay algunos lugares a los que es complicado o imposible llegar.

Nosotros hicimos esta ruta en 1 día saliendo desde Ammán a media mañana por la carretera 35. Salir de la ciudad es lo único que os puede dar algún tipo de problema ya que el tráfico en la capital suele ser denso a cualquier hora. Por lo demás no tuvimos incidentes, el trayecto dura algo menos de 1 hora y la ruta es sencilla. Por el camino paramos a repostar y descubrimos que en Jordania el precio de la gasolina es estándar (al menos en el momento de nuestro viaje) y no varía de una gasolinera a otra. Aprovechamos para comprar agua y unos refrescos. Si hay algo que nos gustó es que tienen un montón de tipos de café helado en lata y fantas de sabores raros.

Llegamos a Jerash sobre las 12. Dejamos el coche en el parking gratuito que está junto al centro de visitantes y entramos para coger un plano y organizar la visita. Jerash es bastante grande y teníamos muy claro que queríamos verlo todo con calma. Empleamos unas 3h en recorrer la antigua decápolis.

Tuvimos la suerte de que durante el recorrido solo nos cruzamos con un grupo de 4 turistas españoles, literalmente estuvimos solos. Por una parte me produce tristeza pensar que Jordania está pasando por un mal momento respecto al turismo pero, por otra, visitar aquellas maravillas sin hordas de turistas fue impagable.

QUE VER EN JERASH

Empezamos nuestro recorrido atravesando el arco de Adriano o arco triunfal, construido en el año 129 en honor al emperador que lleva su nombre, para darnos de bruces con el hipódromo. Esta enorme arena medía 245m de largo y podía llegar a albergar hasta 15.000 espectadores. Hace unos años cuando el turismo en Jordania estaba en auge, era posible asistir a una representación de carreras de cuadrigas y luchas entre gladiadores. Desgraciadamente la bajada del turismo ha obligado a cancelarlo, y es una pena la verdad. Esperemos que dentro de poco Jordania vuelva a su máximo esplendor y podáis disfrutar de este espectáculo.

Dejamos atrás el hipódromo para dirigirnos a la plaza Oval. Esta enorme e impresionante plaza está enteramente rodeada por columnas del siglo I que se conservan bastante bien. En el centro hay dos altares y posteriormente, en el siglo VII, se construyó una fuente.

Subimos al Templo de Zeus para tener una fantástica panorámica: Justo debajo de encontraba el anfiteatro, más abajo la plaza oval, la calle de las columnas y a lo lejos se distinguían varios edificios y monumentos. El templo fue construído durante el periodo helenístico, alrededor del siglo II entre los años 162 y 163. En realidad, en este mismo lugar anteriormente hubo otro templo, construido entre los años 22 y 23. Saber todo esto es posible gracias a unas inscripciones que se encontraron.

He de admitir que uno de los puntos flacos de Jerash es la falta de sombra. Si sois muy sensibles al calor os recomiendo madrugar y evitar las horas de sol. Nosotros estuvimos desde las 12.00 hasta las 15.00, que son precisamente las horas donde el sol pega más fuerte, pero también es verdad que estamos acostumbrados al calor abrasador de Madrid. Os recomendamos que llevéis un paraguas o sombrilla y una camisa fina larga para no quemaros. En los puntos altos de la ciudad había una brisa muy agradable.

Proseguimos hacia el anfiteatro sur (Porque ojo, en Jerash hay 2 anfiteatros), una de las estructuras mejor conservadas y más bonitas de Jerash. Este recinto se construyó entre los años 90 y 92, durante el reinado del emperador Flavio Domiciano. Puede albergar hasta 3000 espectadores y la parte del escenario, que ha sido reconstruida, se utiliza aún hoy en día. Como curiosidad se pueden observar inscripciones en griego en algunos asientos, y es que estos estaban reservados para personalidades y familias importantes. En el anfiteatro suele haber algunos músicos con tambores y gaitas amenizando a los turistas, y preguntaréis… ¿Qué tiene que ver la música jordana y la gaita? Pues porque ésta es un instrumento típico de la música militar del país, que fue introducida por la legión inglesa durante el mandato británico de Palestina.

Nuestra siguiente parada fue La iglesia bizantina, construida alrededor del año 530. Durante las excavaciones se descubrió un mosaico con inscripciones en hebreo, por lo que se cree que anteriormente pudo haber funcionado como sinagoga.

Seguimos por la calle de las columnas o «Cardo», que se extiende por toda la ciudad de norte a sur. Una de las curiosidades es que en el suelo aún pueden verse las marcas de las ruedas de los carros que transitaban aquella calle. A ambos lados había numerosas tiendas.

Estas son tan solo algunas de las cosas que no podéis perderos en la ciudad grecorromana de Jerash, pero hay muchas otras como el anfiteatro norte, el ninfeo, el templo de Artemis… pero no queremos extendernos en exceso. Nuestro consejo es que os lo toméis con calma y disfrutéis de la visita, si puede ser acompañados de un guía, mejor.

Retomamos la ruta en dirección a Ajlun para visitar su famoso castillo. Nos sorprendió que a medida que avanzábamos el paisaje cambiaba de desértico a un verde arbolado, señal de que nos acercábamos a las montañas. De hecho la región de Ajlun es lugar de verano para muchos jordanos. Aquí fuimos víctimas del primer episodio de trolling por parte del GPS y es que veíamos el castillo a lo lejos pero no hacíamos más que alejarnos, nos metía por unos caminos con cuestas imposibles de subir (A menos que fueras con un 4×4 como suelen hacer allí…) y para colmo acabamos en el centro del pueblo que estaba cortado y tuvimos que deshacer todo el camino recorrido. Por suerte al volver al cruce principal preguntamos a un señor que nos indicó por donde era el camino correcto. Otra curiosidad es que en Ajlun fue donde descubrimos los verdaderos precios «locales». En Jerash (dentro del complejo arqueológico) habíamos pagado 1,5JD por 2 botellas de agua de medio litro, y cuando fuimos a pagar en una tienda de ultramarinos de camino al castillo descubrimos que el precio de una botella de agua en tiendas oscila entre 0,20JD y 0,30JD. Compramos también unos helados que resultaron ser baratísimos.

Finalmente llegamos al castillo, dejamos el coche justo en la entrada y descubrimos que fuera hacía una brisa de lo más agradable, cosa que se agradecía tras haber estado 3 horas bajo el sol abrasador.

 

VISITANDO EL CASTILLO DE AJLOUN

El castillo de Ajlun fue construido entre los años 1184 y 1185 por Izz Al-Din Usama, comandante y sobrino de Saladino. Sobre ese mismo terreno, anteriormente hubo un monasterio. Aunque actualmente el castillo se encuentra prácticamente vacío (A excepción de unas pocas salas donde se exponen tesoros extraídos de las excavaciones y otras zonas de la región, y algunas balas de cañon que quedan por ahí) la estructura se conserva bastante bien.

Hay varios motivos por los cuales el castillo de Ajlun se considera un punto muy importante de Jordania: Servía para defender las minas de hierro de la zona. Su posición estratégica ayudaba a defender las rutas comerciales entre Siria y Jordania en la época de las cruzadas, ya que dominaba el paso que llevaba al río Jordán. Y por último, para defenderse de los ataques de los cruzados de Al-Karak, otra importante fortaleza cristiana situada al sur, y de Beisán (Actualmente en Israel).

Tras la muerte de Izz Al-Din Usama, el castillo fue ampliado por órdenes del oficial mameluco Aibak ibn Abdullah. En los años 1837 y 1927 dos terremotos destruyeron parte de la estructura. Actualmente se encuentra en restauración.

Después de descansar al fresco en una de las terrazas del castillo, volvimos a nuestro coche para poner rumbo al pintoresco pueblo de As-Salt.

Por el camino degustamos uno de los manjares más exquisitos de todo el viaje, una especie de «Shawarma» con melek (Corazones de oveja salteados), hummus, tomate, lechuga, patatas fritas…

 

PARADA EXPRESS EN AS-SALT

As-Salt no suele estar incluido en los circuitos turísticos, y aunque no es de lo más importante, si os sobra tiempo o vais por vuestra cuenta, podéis visitarlo. A nosotros nos pillaba mas o menos de camino y decidimos incluirlo. Antiguamente Salt era un importante centro administrativo de la región, ya que se encontraba en la carretera que llevaba de Ammán a Jerusalén. Toda la ciudad está dispuesta sobre una colina y sus casas siguen un estilo arquitectónico único fruto de la rica historia de la región.

Uno de los principales atractivos de Salt es su iglesia Ortodoxa. Por desgracia cuando llegamos estaba cerrada y no pudimos verla, así que nos conformamos con dar un paseo por el centro y el zoco y hacer unas compras, ya que aquí los precios son mucho menores que en otras ciudades más turísticas.

Terminada la visita y con una buena dosis de cansancio a nuestras espaldas, decidimos volver a Ammán. Pasamos por nuestro hotel a refrescarnos y nos dirigimos al restaurante «Sufra» para degustar una de las mejores cenas de todo el viaje. Por si no lo sabéis, este restaurante es famoso por ser visitado asiduamente por los reyes de Jordania, pero no creáis que tenéis que ser reyes o vender un riñón para cenar aquí… por 26JOD nos pegamos todo un banquete en una preciosa terraza con unas vistas alucinantes.

Con la tripa llena volvimos al hotel a caer muertos en la cama para reponer fuerzas, ya que al día siguiente tocaba visitar los Castillos del desierto y unos cuantos rincones de Ammán.
Espero que os haya gustado nuestra aventura y que si os estábais preguntando que ver en Jerash y Ajloun (La ruta habitual para muchos viajeros) os hayamos despejado las dudas.

, ,

Crónica de una turista accidental en Klisura

Visitar alguno de los pueblos más bonitos de Bulgaria estaba en la lista de lugares que ver  en nuestro improvisadísimo viaje a Sofía. Como dependíamos del transporte público tampoco queríamos ir demasiado lejos, ni hacer larguísimos trayectos, aunque por experiencia os diré que cada vez que mirábamos el mapa  cualquier punto de interés estaba a 2 horas por lo menos.

Os aseguro que visitar Klisura no entraba en nuestros planes. No solo eso, jamás habíamos oído hablar de este bonito pueblo en el Valle de las Rosas.

-¿Koprivshtitsa?- pregunto a la joven sentada frente a nosotras cuando apenas el tren comienza a detenerse-. Su única respuesta es encogerse de hombros. Me sorprende por su edad que no diga ni una palabra en inglés.

Preocupada, salgo al pasillo rápidamente, ya que por el tiempo transcurrido calculo que tenemos que estar a punto de llegar, e interrogo a un caballero de cierta edad, que se asoma por la ventanilla para intentar leer el nombre de la estación.

Afirma con la cabeza y salto de contento: hemos llegado a la ciudad museo, considerada uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria y a  menos de 2 horas de la capital (Ojo, en el tren «rápido»). Nos dirigimos apresuradas hacia la puerta, pero ¡Oh sorpresa! Mi primer intento de abrirla resulta fallido y cuando quiero pedir ayuda el tren arranca sin previo aviso, ni pitido, ni campanilla , ni megafonía, ni nada de nada.

El caballero que aún está en el pasillo se da cuenta al instante de lo ocurrido y grita al jefe de Estación para que detenga el tren. Su única respuesta es señalar hacia adelante, indicando que bajemos en la próxima.

Mi cara, por el modo en que me observaba el caballero del pasillo,  debía reflejar una mezcla de angustia, incredulidad y cabreo. Bájese en la próxima… ¿Cuál era la próxima estación? Confiada, pensé que estaría pocos kilómetros más adelante y que seguro había un autobús, tren o taxi para retroceder ¡Cuán equivocada estaba! o más bien que poco sabía de este país al que viajaba por primera vez.

Vaya por delante que hay días en los que uno parece haberse levantado con el pie izquierdo, y aquel día de primeros de septiembre iba a ser uno de esos.

Ya os he contado en un post anterior lo complicado que puede resultar visitar Bulgaria en transporte público. Si lo leísteis, recordaréis que os comentamos la desinformación que nos proporcionaron respecto a los horarios en la oficina de Sofía y que frustró nuestro primer intento de viajar a Plovdiv. Ya que estábamos en la estación central de Sofía decidimos comprar billetes de tren a Koprivshtitsa para el mediodía, que en realidad era nuestro plan para el día siguiente. Pero ya sabemos que cuando uno viaja pueden surgir imprevistos y además ¡los planes están para cambiarlos!

Cuando, tras un trayecto que se nos hizo interminable, el tren se detuvo , el «amable» revisor vino a echarnos literalmente del tren y ¿adivináis? Tampoco abre la puerta al primer intento ¡Bien por el mantenimiento en los ferrocarriles búlgaros!

Mi primera impresión, al bajar del tren, fue algo así… como si acabásemos de llegar a una estación fantasma. En medio de la nada y con un nombre ininteligible que no ayudaba a identificar dónde demonios estábamos.

Optimista por naturaleza (creo que en este viaje descubrí que soy mucho más optimista de lo que pensaba) me alegro de encontrar una jefa de estación de mediana edad, lo que me lleva a  pensar «seguro que chapurrea algo de inglés» Pues… ¡Ni una palabra!

Lo único que sacamos en claro es que el siguiente tren en dirección a Sofía (y por tanto a Koprivshtitsa) pasaba tres horas más tarde. Miré a mi alrededor y allí no había nada, ni una simple cantina de estación en la que beber algo.

-¿Bus? ¿Taxi?- me aventuré a preguntar.

-Ne, ne, ne… (ósea, no, no ,no)

Menos mal que teníamos el «comodín de la llamada», esto es  nuestro amigo búlgaro en España ¡Bendito fin del roaming! quien pudo explicarle toda nuestra aventura. Junto a la jefa de Estación había otras dos mujeres. Supimos después que eran amigas del pueblo, desde su infancia.

Una de ellas se dirigió a nosotras :

-¿English?

-Ouuuuuuu Yesssss

-Necesito agua…water, please- dije, a punto de desfallecer. Y rápidamente acudieron con una botella grande.

Si existen ángeles de la guarda, Stefka fue nuestro ángel en Bulgaria. Habló por teléfono con nuestro amigo y le dijo que no se preocupase, que ella nos llevaba en su coche hasta el pueblo y 3 horas más tarde nos bajaba de nuevo a la estación.

-¿Dónde estamos?- le pregunté

-En Klisura

Busqué en «San Google» y descubrí que habíamos recorrido 25 kilómetros desde Koprivshtitsa. También, que habíamos abandonado la provincia de Sofía para entrar en la de Karlovo (Plovdiv). Así que ¡Adiós a la visita a uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria!

Después de reponernos con un café en el único bar del pueblo y poner a cargar nuestros móviles, y ya con el ánimo más tranquilo, decidimos dar una vuelta y sentarnos en un banco de la plaza, justo delante.

Al levantar la vista descubrimos estar rodeadas de montañas ya que Klisura, cuyo nombre proviene del griego y significa «paso» (desfiladero) se encuentra en la parte más al oeste del Valle de las Rosas, entre las montañas de Stara (Montes Balcanes) y  Sredna Gora.

Ya que hemos llegado hasta aquí, lo mejor será disfrutar de un paseo y ver el pueblo. La verdad es que ¡se respira tanta paz! Stefka, a quien no esperábamos hasta unas horas después, llega hasta la plaza y se dirige a nosotras. Los búlgaros no han resultado hasta ahora ser excesivamente abiertos ( y eso que tenemos amigos búlgaros) pero después de conocerla nuestra opinión cambia radicalmente.

Stefka está encantada de poder practicar su rudimentario inglés. Nos cuenta que lo estudió en un breve curso que se impartió al ejército de Bulgaria antes de entrar a formar parte de las operaciones conjuntas de la OTAN. Resulta que Stefka es Sargento y está casada a su vez con un militar, aunque ella, madre de dos hijos, no quiso participar en estas operaciones.

Ha nacido en Klisura y ama este lugar por encima de todo. Su madre es maestra de la escuela y Alcaldesa del pueblo. Para ella Klisura es la paz y no nos extraña en absoluto. Nos explica que el edificio a nuestra derecha es el Museo de Historia y pregunta si nos apetece visitarlo. Se convertirá en nuestra guía turística.

Qué ver en Klisura

Aunque no esté incluido, como ocurre con Koprivshtitsa, en la lista de los pueblos más bonitos de Bulgaria, Klisura es un lugar encantador. Cuidado, tranquilo y con un patrimonio histórico envidiable para su tamaño. Con un papel relevante en la Revolución de Abril contra el Imperio Otomano y, con anterioridad a este acontecimiento, una floreciente actividad basada en el cultivo de las rosas y el destilado y producción del famosos aceite, Klisura era además un lugar  culturalmente privilegiado. Gracias a la pequeña escuela creada, alrededor de 1875,  por uno de sus más célebres personajes oriundos, el literato Hristo Danov (fundador de la primera imprenta en Bulgaria) tanto niños como niñas ( y se hace hincapié en este dato ya que no era frecuente en el país, y en esa época, que las niñas acudiesen a la escuela) recibían una excelente formación.

Museo de Historia

El edificio, situado en la Plaza 20 de Abril (fecha de la Revolución) fue construido en los años 1925-6. El espacio expositivo se reparte en 3 pisos:

En el primero se muestra la forma de vida de los habitantes de Klisura en el pasado, así como el desarrollo de la educación en los siglos XVIII y XIX (Renacimiento Búlgaro) Se pueden ver los alambiques y otros objetos relacionados con el cultivo y posterior producción del aceite de rosa, con la ganadería y también el desarrollo de la educación en la ciudad.

Además del fundador de la industria editorial en el país, Hristo Danov (del que se conserva su biblioteca personal) en Klisura nació el político Marko Balabanov, primer Ministro de Exteriores de Bulgaria.

El segundo piso nos acerca a los casi cinco siglos de historia en los que Bulgaria perteneció al Imperio Otomano, y como a lo largo del tiempo se formaron los comités revolucionarios secretos que llevarían al levantamiento de Abril (20 de Abril de 1876) El principal problema para los insurgentes era la falta de suministros de armas. Cada rebelde tuvo que procurarse sus propias armas, ropa, provisiones, quinina …

Los habitantes de Klisura construyeron además 15 cañones con madera de cerezo. En el Museo se conserva una réplica exacta, del mismo tamaño que los originales.

El lema de los rebeldes fue «libertad o muerte». Los líderes de la revolución vestían un uniforme especial, en cuyo sombrero figuraba un león enfurecido, que se convirtió en el símbolo de la liberación de Bulgaria y que puede verse en el Museo. La campana de la Iglesia de San Nicolás, que también se conserva en el museo, advirtió a la población civil de Klisura del inicio del levantamiento. Aunque muchas mujeres y niños se refugiaron el el monte Sredna Gora, al menos 400 permanecieron en el pueblo y murieron a manos del ejército Turco. Pueden leerse sus nombres en un memorial.

La planta baja contiene una exposición de pinturas que relatan la revolución de Abril y otras que muestran paisajes y diversas estampas de la ciudad de Klisura. El Museo ofrece visitas guiadas en búlgaro y un folleto en inglés (en realidad es un folio mecanografiado a dos caras, que conservo) La entrada cuesta 2 leva (alrededor de 1 euro) y no está permitido hacer fotos. Sobre ese último detalle, en este y otros museos en Bulgaria, tengo pendiente escribir un post ¡Dadme tiempo!

Monumento a Ivan Tankov (Borimechka)

Desde la plaza, en realidad desde cualquier lugar, es posible ver la enorme estatua en honor al héroe local de la Revolución de Abril, Ivan Tankov, también llamado Borimechka (el hombre que lucha con los osos). Inspiró la novela «Bajo el Yugo» (del autor Ivan Vasov) en la que se cuenta la historia e irrupción del levantamiento de abril.

El tamaño del monumento a Ivan Tankov es tal que incluso desde abajo, desde el pueblo, se ve grande. Para que os hagáis una idea, en el hueco que hay junto a su pie cabíamos de sobra y se nos veía diminutas.

Stefka nos acerca con su coche, aunque a pie es un paseo muy agradable. La vista es espectacular, el aire limpio y fresco, y la paz solo se ve interrumpida por la presencia de dos perros callejeros que nos persiguen ladrando. El parque, alrededor del monumento, es un sitio excelente para relajarse. Decididamente, y sin que sea oficial, declaramos a Klisura como uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria.

Anotad esta visita en vuestra ruta  (eso si, mejor en coche) para recorrer el Valle de las Rosas. Nosotras nos despedimos entre abrazos, y dando mil veces gracias, de nuestra improvisada e inesperada anfitriona.

Llega el tren y la puerta de nuevo se nos resiste. Junto a nosotras, una mujer de avanzada edad, cuyos brazos parecen tan fuertes como los de Borimechka ¿será su descendiente? la abre en un santiamén. No podemos reprimir la risa, aunque la silenciamos, no vaya a ser que se moleste…

Koprivshtitsa, uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria

Declarada «Ciudad Museo» por su patrimonio arquitectónico e histórico, con una importante representación de la arquitectura del Renacimiento Búlgaro que se ha mantenido y cuidado, especialmente desde 1956. Es posible visitar las casas museo en este bonito pueblo de Bulgaria, que tuvo un papel clave en la Revolución de Abril junto con Klisura (de hecho se dice que la revuelta estalló aquí, y pocas horas más tarde en Klisura)

Las Casas Museo pueden visitarse de miércoles a domingo, de 9:30 a 17:00 horas: La casa  Oslekova perteneció a un rico comerciante; la Casa Lyutova fue construida por un recaudador de impuestos y vendida  a un rico mercader ; el museo “Todor Kableshkov”, revolucionario; el museo de “Dimcho Debelyanov”, poeta búlgaro; el museo “Gueorgui Benkovski” , héroe del levantamiento;  el museo “Luben -Karavelov” dedicado al que fue escritor y revolucionario (el primero) y al segundo, que fue Ministro de finanzas. Según los pronósticos teníamos tiempo para una visita a algunas de ellas.

Además de los bellos edificios, esta pequeña ciudad está cuidada hasta el detalle. O eso queremos suponer, ya que lo único que vemos es su estación de ferrocarril cuando el tren se detiene de nuevo. Las flores dan la bienvenida al visitante, en una imagen de postal. Sin duda debe ser uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria pero no hemos podido verlo. Y por cierto, que sepáis que desde la estación al pueblo hay unos 8 km de distancia montaña arriba. Hay un servicio de autobús pero resulta imposible conocer su horario.

Lanzo una mirada furibunda al jefe de estación y tengo que reprimir un gesto obsceno. Pero, bien pensado, he visitado un lugar fuera de ruta y he ganado una amiga.

Vosotros ¿Qué opináis? ¿Os ha ocurrido algo similar en alguno de vuestros viajes? Contad, contad, que soy toda oidos.

 

 

, ,

Los viajes de Toby: Fin de año en el País Vasco francés

Visitar el País Vasco francés con perro es uno de los mejores planes que podáis organizar. Por cierto, ¡Reguau! humanos, que casi no saludo.

Aunque la primavera y el verano son las mejores épocas para visitar el País Vasco francés con vuestro perro, mis humanos decidieron llevarme a pasar el fin de año. Yo, como tantos otros peludos, lo paso fatal con los petardos y fuegos artificiales, y mi familia lo pasa mal viéndome sufrir. Llevamos unos años aprovechando los últimos días festivos del año para hacer una escapada, siempre a un destino rural y no muy lejos de casa.

En verano ya habíamos hecho una excursión a Bayona y Biarritz, que son dos lugares imprescindibles y preciosos, pero no los mejores para visitar el País Vasco francés con vuestra mascota, por aquello de las prohibiciones en las playas y demás. Y en periodo navideño son ciudades muy animadas con mercadillos, iluminación… demasiado jaleo para mi.

A pesar de que lo organizó con muy poco tiempo, mi dueña puedo encontrar un apartamento en Cambo Les Bains donde alojarnos todos juntos ( el anuncio decía «animales de talla pequeña» pero ella habló taaaan bien de mi…) Al marcharnos le agradecieron lo limpio que habíamos dejado todo y es que, si queremos ser bien recibidos, tenemos que ser responsables ¿No creéis?

Este precioso pueblo, con un centro pequeño y grandes áreas residenciales, está a poco más de 20 km de Bayona, en el interior. Es famoso por un centro termal donde dicen que «te dejan como nuevo». Cuando fuimos estaba cerrado, y además yo tampoco puedo entrar, ni siquiera en los jardines que son enormes y preciosos. Así que tomad nota: actividades solo para humanos, no las incluyáis en vuestro planning.

Tampoco puedo visitar la Villa Aranaga, casa museo dedicada a Edmond Rostand (Autor de Cyrano de Bergerac) y que fue declarada monumento histórico en 1995. Resulta que por Cambo Les Bains han pasado grandes personalidades de la cultura y allí murió, por ejemplo, el compositor español Isaac Albéniz. Por si todo esto fuera poco, encontraréis un museo distinto pero que seguro os encanta ¡El museo del chocolate!

Y si, todo esto es genial, pero yo no he venido a contaros que podéis hacer los humanos, así que  mejor os recomiendo unas cuantas actividades y lugares para visitar el País vasco francés con vuestro perro.

Qué ver en el País Vasco francés con perro

Si os gustan los pueblos pequeños, llenos de encanto, muchos de ellos incluidos en la lista de los más bonitos de Francia, este es vuestro destino. Si además sois aficionados al senderismo tenéis un montón de rutas para hacer y muuuuchos lugares para, simplemente, pasear. Os dejarán entrar en muchos comercios y cafeterías y nos será difícil encontrar alojamiento.

Cambo Les Bains

Cambo (Kanbo en euskera) es un sitio estupendo para alojarse y recorrer la zona. Está muy cerca de las principales atracciones turísticas y pueblos más bonitos para visitar, y tiene comercios y cafeterías en las que soy bienvenido.

Aprovechando la tarde soleada en Cambo Les Bains

Todas las mañanas, tras un paseo de 10 minutos,  comprábamos el pan, los croissants, el roscón de Reyes (aunque aquí lo llamaban brioche des rois) o el pastel vasco, que en esta zona como os contaré más adelante, es famosísimo. Desde «l’atelier des pains» dábamos un paseo por la Rue des Terrasses hasta la Iglesia, en un recorrido panorámico con vista a las montañas.

Además del centro, Cambo les Bains tiene otros barrios como el bajo Cambo, con sus característicos caseríos, que en esta zona tienen las vigas , ventanas y contraventanas pintados de rojo, todos iguales y realmente bonitos. Incluso nuestra «Residencia» de apartamentos, siendo de varios pisos guardaba la misma estética.

Otro paseo estupendo es el que llega hasta la Colina de la Bergerie. Las indicaciones desde el centro de Cambo Les Bains: » tomar dirección a Espelette y luego la tercera calle a la izquierda (rue de la Bergerie). Al final de esta calle se encuentra el punto de partida para el ascenso de la colina Bergerie.» Nosotros lo teníamos más fácil ya que el cartel indicador estaba en el cruce de la Avenue de Navarre con la Avenue Juanchuto por donde pasábamos a diario. Una actividad mucho más agradable con el buen tiempo, ya que a finales de Diciembre la humedad era tremenda ¡Animales bienvenidos!

Espelette

Espelette o Ezpeleta es uno de los pueblos más visitados de la zona. Famoso por sus pimientos, con denominación de origen, que se cuelgan en las fachadas de las casas para dejarlos secar y que aquí lo añaden a todo: desde el paté al chocolate.

Los famosos pimientos de Espelette que cuelgan en todas las fachadas

El Ayuntamiento, ubicado en el antiguo Castillo de los Varones, o la Iglesia de San Esteban y su característico cementerio son lugares de interés pero no muy apropiados para mí ¡No puedo acceder a las zonas ajardinadas!

Me reciben con los brazos abiertos en las tiendas de productos típicos, donde mi familia degustó y compró un queso riquísimo (yo también quería probarlo pero me dicen que no puedo) Por cierto ¡ Un perro del pueblo se hacía el bravucón ladrando a todo el mundo!

Sare (o Sara)

Este pueblo, con nombre de mujer, está considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia y forma parte, junto con la localidad de Ainhoa en Francia y las de Urdax y Zugarramurdi en Navarra, del territorio conocido como Xareta, que significa «Tierra arbolada». En este territorio fronterizo puedo tener dos patas en Francia y dos en España y, si, hay verde por tooodos lados, bosques y ríos ¡El paraíso perruno!

Como es fin de año casi todo está cerrado, solo hay algunos despistados como nosotros que llegan con su guía turística en la mano dispuestos a visitar la Iglesia y el Cementerio y sus características lápidas, las estelas vascas. Como, lógicamente, yo no puedo entrar nos vamos a indagar por los caminos desde donde comienza la conocida como ruta del caballo azul. Es una ruta circular que une las 4 localidades de Xareta y que está señalizada con los pottoka (caballos autóctonos de la zona) pintados de azul. Completarla os llevará 12 horas pero ¡no tenéis que hacerla entera si no queréis!

La famosa ruta del caballo azul discurre por aquí

Mi familia me ha prometido que volveremos en verano para disfrutar todos juntos del tren cremallera de La Rhune. El servicio se reanuda el 17 de marzo y si, ¡perros bienvenidos! Las tarifas actuales son de 19€ ida y vuelta para los adultos humanos, y 5€ para los peludos. ¡Ay que ganas de que llegue el verano ya!

Ah, y como os he hablado del pastel vasco, os diré el que el de Sare es el más famoso. Hasta hay un museo y una fiesta dedicada a este riquísimo dulce. Pero ya estamos igual que siempre…»que yo no puedo comer, que yo no puedo comer»

Ainhoa

Este pueblo del País Vasco francés, de origen medieval, tiene una calle llena de casas preciosas y ciudadísimas, con entramado de madera, aunque por lo visto no son las originales sino reconstruidas en los siglos XVI y XVII ya que fueron destruidas durante la Guerra de los treinta años. Ainhoa fue, además, un enclave importante en la ruta de los peregrinos que hacían el Camino de Santiago. Todo esto yo no lo sabía, pero me lo ha contado mi dueña.

Como en Sare lo mejor que podéis hacer es dar un paseo. Hasta allí llega la ruta del caballo azul y está tan solo a 3 km de la frontera española ¿Qué os decía? Una patita en cada país. Su Iglesia y Cementerio son también muy visitados peeero ¡solo por humanos!

Saint Jean Pied-de-Port (San Juan Pie de Puerto)

Este lugar con nombre tan peculiar no os lo podéis perder. El puerto no es otro que el paso de Roncesvalles, de ahí viene el nombre. Ah y en Euskera es aún más complicado, Donibane Garazi. Fue capital de la Baja Navarra y hasta 1512 formó parte del Reino de Navarra junto con la actual Comunidad foral (Alta Navarra).

Es un precioso pueblo de calles adoquinadas, atravesado por el Río Nive y un puente romano (el puente de Eyheraberry ) Mi dueña dice que desde aquí parte el Camino de Santiago, que los peregrinos entraban por la puerta de Saint Jacques (de Santiago) ¡y que yo también puedo ser un perregrino! Así que de momento yo me he hecho una foto en esta puerta, que fue declarada Patrimonio Unesco en 1998. Encontraréis un montón de albergues en la Rue de la Citadelle si os decidís a hacer el Camino y muchos restaurantes y bares que ofrecen «menú de peregrino».

¿Seré el próximo perregrino?

Al atravesar la Puerta de San Juan, bordead la Iglesia De Notre Dame du bout du pont (mi dueña entró y dice que es muy bonita) Hay un paseo precioso al lado del río, pude ir suelto sin problema e incluso saludé a otro perro que podría ser mi primo (nos parecíamos mucho). Su dueño nos explicó en francés, pero algo pudimos entender, que lo había recogido de la calle ¡Y son inseparables! Como nos gustan los finales felices…

Me riñeron por acercarme demasiado al río ¡es que había un montón de aves! Pero vale, no me metí en el agua ya que hacía mucho frío y podía coger un catarro.

En este precioso pueblo del País Vasco francés hay una gran tradición de artesanos (herencia de los gremios medievales) y podéis comprar alpargatas hechas a mano, que encontraréis también en otros pueblos, o las makilas (bastón o palo de madera)

Al contrario que en Ainhoa y Sare, aquí había más gente y ambiente. Seguro que con el buen tiempo está a rebosar de visitantes y peregrinos.

Muy cerca de aquí hay otro pueblo encantador al que nos acercamos, Saint Étienne de Baïgorry, pero lo vimos de pasada ¡No había un alma en la calle! Parecía un lugar estupendo para caminar pero ¡era la hora de comer! así que nos fuimos a casita.

Cualquier rincón del país Vasco francés es precioso, os va a encantar, solo con disfrutar de sus paisajes, montañas, bosques y ríos. Además en menos de media hora se llega a la costa si os apetece ver el mar: Hendaya, San Juan de Luz, Bayona o Biarritz están muy cerca.

Si queréis mi opinión perruna, cada vez me gusta más que me lleven a Francia. Es cruzar la frontera y se acabaron los problemas para disfrutar conmigo. Fijaos si no en los magníficos perriplanes del verano pasado ¡Ya estoy deseando volver!

 

Los mejores destinos de viaje: resumen viajero del 2018

Probablemente, a estas alturas del año, ya estás buscando y/o leyendo un montón de artículos sobre los mejores destinos de viaje para el 2019. Así que, para servirte de inspiración, te ofrecemos nuestro resumen viajero del 2018 ¡Seguro que entre todos nuestros viajes y escapadas todavía te queda alguno de los mejores destinos (para nosotras todos lo son) por conocer!

Este 2018 ha sido bastante positivo en cuanto a viajes se refiere. Después de un 2017 de sequía viajera, por causas personales, laborales etc (incluyendo un par de mudanzas) tocaba desquitarse. Hemos viajado juntas, por separado, con nuestras parejas, en familia y también con nuestro, casi siempre, inseparable perribloguero Toby.

Así que os enumeramos todos esos lugares que hemos visitado este año que termina. Cualquiera de ellos puede ser  uno de los mejores destinos de viaje en 2019.

Los mejores destinos de viaje de Eva

Bretaña y Normandía

Era un destino que teníamos pendiente hacía demasiado tiempo. Nuestra ruta por estas dos regiones de Francia no nos defraudó. La primera parte del viaje la compartimos en familia ¡Y con Toby! La segunda parte, que incluyó parte de Normandía , nos dejó con ganas de más pero visitar Le Mont Saint Michel fue un sueño viajero cumplido ¿Alguien duda de que este es uno de los mejores destinos de viaje en cualquier año?

Bulgaria

Fue un viaje inesperado y nada planificado. Marina y yo pudimos coincidir unos días libres de trabajo y buscamos rápidamente un destino económico y, todavía, poco masificado. Fueron 5 días llenos de anécdotas (os debemos algún que otro post) que nos llevaron a uno de los países que se convertirá sin duda en uno de los mejores destinos de viaje en 2019 ¡Recordad que  Plovdiv será Capital Europea de la Cultura este año!

Berlín

Si aún no conoces la capital alemana ¡¿A qué esperas?! Berlín me fascinó. Y si, es cierto, todavía no he escrito nada de esta estupendísima escapada de 4 días a finales de septiembre. Una ciudad llena de historia, pero sobre todo llena de vida. La he añadido a mi lista de «Ciudades a las que regresar» y tú deberías añadirla a la la lista de los mejores destinos para escaparte el próximo año.

Los mejores destinos de viaje de Marina

 

Marrakech

Nuestra primera escapada del año fue a la ciudad de Marrakech, lugar al que sin duda nos gustaría volver ya que tan solo dispusimos de un par de días completos para conocer este exótico pero a la vez cercano destino. Además tuvimos la mala suerte de que la Madrassa de Ben Yousef, uno de los principales atractivos de la ciudad, estaba cerrada. Esta ciudad es una mina de oro para los amantes de los zocos, mercadillos y compras en general, además de poder presumir de tener una deliciosa gastronomía. ¿Algo que no me convenció de este destino? Quizá excesivamente turístico. Nos gustaría volver sobre todo para conocer otros lugares de Marruecos.

 

Toulouse y Carcassonne

Nuestra escapada por tierras francesas fue totalmente aleatoria e inesperada, tanto que pensé “Voy entrar en Skyscanner a ver qué destinos baratos me saca”, y tras ir pasando lista y decir “este ya lo tengo” como de si cromos se trataran, ahí estaba Toulouse. Si os soy sincera nunca se me habría ocurrido ir allí por iniciativa propia, sin embargo descubrí que hay muchísimo que ver en esta ciudad del sur de Francia. Un destino cercano a España y bastante económico para tratarse de Francia. Decidimos incluir una excursión de un día a la ciudad medieval de Carcassonne y fue una de las mejores decisiones que pudimos tomar. SI además contáis con coche, en los alrededores hay sitios, pueblitos y castillos increíbles que podéis visitar.

 

Jordania

Nuestro plato fuerte de este año fue el combinado Jordania-Israel que nos marcamos en agosto (algunos pensarán que estoy loca por ir en aquellas fechas, pero esos seguro que no viven en Madrid…). 11 días recorriendo tierras lejanas, ciudades llenas de historia, ruinas, sitios arqueológicos, desiertos y playas. Jordania es un país que lo tiene todo, fácil de recorrer por tu cuenta, con una gastronomía espectacular y la amabilidad de sus gentes que parece de otro planeta. Si tenéis oportunidad de alquilar coche podréis llegar a cualquier rincón. Petra, Jerash, Wadi Rum o el Mar muerto son algunas de las paradas que no podéis saltaros. Jordania es sin duda alguno uno de los mejores destino de viaje que considerar en 2019.

 

Jerusalen

Durante nuestro viaje a Jordania y aprovechando que volábamos a y desde Tel Aviv, no pudimos resistirnos a quedarnos un par de días en tierra santa y acercarnos a conocer la controvertida ciudad de Jerusalén. He de decir que esta vez… no hicimos una buena elección. Este fue el punto amargo del viaje: el excesivo fanatismo, las hordas de turistas y el ambiente de “parque temático” que se respira en Jerusalén nos hicieron volver a casa diciendo “ojalá haber dedicado un par de días más a Jordania”. Quizá teníamos las expectativas demasiado altas, pero creedme que nos trataron tan bien en Jordania que… Pero bueno, para gustos los colores y ahora habiendo estado podemos afirmar que ¡No creo que vuelvan a vernos por allí!

 

 

Los mejores destinos de viaje de Toby

Ya os han contado mis compis blogueras que este año hemos viajado juntos a Bretaña y Normandía. ¿Que si es un buen destino? Uno de los mejores, sin duda, sobre todo si viajáis con vuestras mascotas ¡Francia es taaan dogfriendly! Si no estáis convencidos, leed mi post con todos los planazos que compartimos ¡Uno de los mejores destinos para los viajeros de 4 patas!

Ah! y hace unos días visité Madrid, aunque fue un viaje relámpago. Me encantó un parque enoooorme y lleno de pájaros (se llama el Retiro) y aunque finalmente no fuimos en el metro me han contado de puedo subir ¡Reguau!

Espero que en el 2019 cuenten conmigo para alguno de los mejores destinos de viaje, que yo se que están tramando algo…