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Roadtrip por el sur de La Toscana: 5 días en la Val d’Orcia

Alquilar un coche es la mejor opción para recorrer lentamente la mágica y única Val d’Orcia, al sur de la Toscana. Nosotros, que ya conocíamos bastante bien la región, queríamos regresar a esta zona en concreto. Nuestro primer viaje fue en verano, cuando las colinas de la Val d’Orcia se asemejan más a las dunas en un árido desierto, así que estábamos ansiosos por descubrirlas con el verde intenso del trigo sembrado.

Si disponéis al menos de 5 días, os proponemos un recorrido, tal y como hicimos nosotros, para descubrir los lugares más famosos pero también otros menos conocidos.

Alquilamos un coche familiar en Roma, porque allí es donde aterrizamos, y viajábamos 5 personas. Podéis escoger el vehículo que mejor se adapte a vuestras necesidades y comparar precios en Easyterra, la web donde nosotros encontramos el mejor precio. Depende de vuestro aeropuerto de salida quizá tengáis disponibles vuelos a Florencia o Pisa.

La Val d’Orcia patrimonio de la Humanidad

En el año 2004 entra a formar parte de los lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los criterios: “la Val d’Orcia es un reflejo de la forma en la que se reescribió el paisaje para reflejar los ideales del buen gobierno y para crear imágenes estéticamente agradables”. De hecho, la bellísima ciudad de Pienza se considera la ciudad ideal según los cánones renacentistas.

La orografía de la Val d’Orcia resulta inconfundible. Sobre las cumbres, pequeñas cumbres de las colinas, los “Podere” (granjas o caseríos) vigilan un paisaje infinito, como faros lejos del mar que guían nuestros pasos. Las hileras de cipreses nos conducen hasta ellos… ¡Cómo si fuese posible perderse en el camino!.
Recuerdo perfectamente aquel primer día de nuestro viaje:  en el cielo había tan sólo algunas nubes, las pocas que no había podido arrastrar una lluvia aun reciente.

Es uno de tantos parajes que encontraréis a lo largo de la “strada statale” 146 que al llegar a San Quirico d’Orcia confluye con la Via Cassia, antiquísima calzada que parte de Roma hacia la Toscana, y que nos permite descubrir algunos de los rincones mágicos de esta región.

Alojarse en la Val d’Orcia

Escogimos uno de los lugares seguramente menos conocidos de la zona, con las ventajas que ello conlleva: tranquilidad, precios más contenidos y nada de aglomeraciones ni masas de turistas.

Radicofani es un precioso pueblo amurallado en la zona más al sur de Toscana, en la provincia de Siena. El apartamento en el que nos alojamos, en la estrechísima Via del Moro, se llamaba “Bellavista” -muy acertado el nombre- pues desde la ventana se descubría el paisaje de la Val D’Orcia. Roberto, el propietario, se había encargado por completo de su restauración. Desgraciadamente Roberto ya no alquila el apartamento (quisimos regresar en otra ocasión y no fue posible).

Precisamente por eso, él fue quien nos facilitó el contacto de la que ya consideramos nuestra casa en Toscana, a poco más de 40 kilómetros de allí, en la no menos hermosa localidad de Montefollonico.

Descubrir la Val d’Orcia

Con la comodidad y la libertad de viajar a tu aire en coche, os proponemos algunos de los lugares que nos gustó descubrir en este segundo viaje a Toscana.

Por supuesto, es “obligatorio” visitar localidades como Pienza y seguir ruta hasta San Quirico d’Orcia o la encantadora localidad de Montalcino, famosa por sus vinos. Os permitirá disfrutar del idílico paisaje de colinas y cipreses y hacer algunas de las fotos más famosas de la Toscana. El único inconveniente que podéis encontrar es que haya un exceso de turismo pero ¡qué se le va a hacer!

Siguiendo esta ruta os proponemos que os desviéis un ratito para visitar el antiguo monasterio de Sant’Anna in Camprena, perteneciente a la orden de los Benedictinos en el siglo XV, convertido hoy en un hotel. El lugar es conocido porque allí se rodó la película, protagonizada por Juliette Binoche y Ralph Fiennes, “El paciente inglés”. También en los alrededores se obtuvieron algunos de los más bellos paisajes de “Gladiator”. Pero, por encima de todo, el lugar invita a quedarse, a disfrutar de la paz y el silencio de las antiguas celdas, a contemplar el paraje apartado y solitario, a pesar de que tan sólo 6 kilómetros nos separan de la bella, turística y más concurrida ciudad de Pienza.

Muy cerca de allí, la serpenteante carretera que sube a Monticchiello, os recordará inevitablemente a la imagen de la publicidad de una famosa marca de pasta y pizzas italiana.
Abandonamos las sinuosas colinas que rodean a Pienza y San Quirico para dirigirnos hacia el más agreste paisaje que rodea el Monte Amiata, parque nacional, de origen volcánico. En este recorrido encontramos numerosas fuentes termales, cuyos beneficios descubrieron ya los etruscos, muchos siglos antes de que llegara la moda de los “spa”.

” Vietato il bagno” (prohibido el baño), se nos advierte ante la enorme piscina de aguas sulfurosas que ocupa la piazza en Bagno Vignoni, donde se reflejan las casas de piedra, bellas y austeras, que la rodean. Lorenzo de Medici y Santa Catalina de Siena encontraron alivio para sus enfermedades en estas aguas y hoy algunos pueden hacerlo en los hoteles-centros termales abiertos al público.

En Bagni San Filippo seguimos el sendero (indicado) que nos dirige hasta el fosso bianco, donde la enorme roca calcárea que parece cubierta de nieve perpetua y que algunos llaman “la ballena blanca”, se yergue sobre las pozas de agua que pueden alcanzar los 52 grados. La primera vez que contemplé este paraje fue en una película, de tan pésima calidad que ni siquiera recuerdo su título, creo que relataba la experiencia de un escritor americano falto de inspiración, y quedé tan impresionada por el lugar que me prometí visitarlo en cuanto tuviese ocasión.
Un gato gordo y perezoso dormita sobre el empedrado de la Piazza il Vecchietta, en Castiglione d’Orcia, cuyo nombre hace honor al pintor y escultor Lorenzo di Pietro. Marina persigue al manso felino con su cámara, mientras él parece gozoso de posar ofreciendo su panza a las caricias y mimos. Busca un lugar privilegiado al sol, junto al pozo de mármol travertino, de 1618, que preside la plaza silenciosa, frente al Palazzo Comunale.
Las callejuelas, estrechas y llenas de escaleras, nos conducen hasta otra plazuela, más animada por algunos niños y lugareños. Dos pequeñísimas mesas se disponen ante la entrada de “Il Ritrovino”, bar, enoteca, alimentari… un local con escasas mesas en el que no nos resistimos a un café y una porción de tarta casera, bizcocho con almendra o chocolate. Curioseo en la alacena, que expone productos de agricultura biológica, mermeladas, salsas y farro, la primera vez que veo el grano utilizado en la famosa zuppa. Se asemeja al trigo, más pequeño, pero su sabor una vez cocinado es más parecido al de las lentejas, al menos en mi recuerdo.

Piazza il Vecchietta

La Roca de Tentennano, del siglo XIII, permanece para recordar un pasado de luchas entre Siena y Florencia, eternas rivales,  a quienes perteneció en unos u otros momentos de la historia, y en cuyos muros se refugió santa Catalina de Siena. Aunque parece ser que la suya fue sobre todo una misión de paz, intentando apaciguar a los señores de la Val d’Orcia, más allá de un simple retiro espiritual.
No es el único vestigio de las continuas luchas que vivieron estas tierras: la posición estratégica de algunos “borgos”, amurallados una gran mayoría, y los restos de otras torres o fortalezas son buen ejemplo del espíritu duro y orgulloso de quienes los poblaron desde hace siglos.
Si os adentráis en el Parque natural del Amiata encontraréis pequeñísimos pueblos que os recordarán donde estáis pero no por su orografía ni paisaje (nada de colinas ni cipreses) Nombres como Vivo d’Orcia, Campliglia d’Orcia, o Ripa d’Orcia. Lugares con encanto que no aparecerán en la mayoría de las guías pero que os proporcionarán el placer de recorrerlos con absoluta tranquilidad y libres de turistas.

 

Qué visitar desde la Val d’orcia

Si disponéis de tiempo (al final todo depende del ritmo de cada uno) hay otras lugares muy interesantes que podéis visitar desde vuestro punto de partida en la Val d’Orcia. En 5 días y en modo “slow travel” os sugerimos algunos de nuestros lugares favoritos.

Siena

Eterna rival de Florencia, hasta el siglo XIV dominó la región. Su característica Piazza del Campo en la que se celebra cada año una de las fiestas más famosas del mundo, Il Palio,  y su Catedral (también Patrimonio de la Humanidad UNESCO) son solo algunos de los atractivos que ofrece. Los seneses se muestran orgullosos de serlo y , a pesar del turismo, la ciudad mantiene su caracter propio.

Tengo que confesar que es una de mis ciudades preferidas en Italia y que la hemos visitado en numerosas ocasiones.

Las ciudades del Tufo: Pitigliano, Sorano y Sovana

A unos 50 Km desde nuestro punto de partida (Radicofani) y ya en la provincia toscana de Grosseto, se encuentran estas tres localidades cuya característica es estar construidas, muchas de ellas excavadas en la propia roca, con el tufo, o toba volcánica.

Con una importantísima presencia de necrópolis etruscas en los alrededores, especialmente entre Sovana y Sorano, podéis hacer visitas guiadas (aunque nosotros desistimos porque aquel día llovía a mares)

Pitigliano es conocido como “la pequeña Jerusalén”. La ciudad acogió desde el siglo XVI a una numerosa comunidad judía con la que se estableció una excelente convivencia. El Palazzo Orsini, la Sinagoga, y recorrer las callejuelas del antiguo barrio judío bien merecen una escapada.

 

Si volvéis al aeropuerto de Roma, desde la Val d’Orcia, os sugerimos dos lugares de paso ,en los que deteneros, que seguro no os dejan indiferentes: la bellísima Orvieto, con su impresionante Catedral,  y Civita di Bagnoregio, la ciudad que muere (dicen que su terreno arcilloso se desmorona cada año)

Esta es la libertad que te proporciona conducir a tu aire con un coche de alquiler ¡Por muchos roadtrips más, viajeros!

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9+1 restaurantes y bares en Sofía

Comer en Sofía, bien y a buen precio, es relativamente sencillo. El cambio del lev respecto al euro resulta muy favorable para quienes manejamos la moneda común europea, incluso para presupuestos ajustados.

Comer en Sofía barato es posible pero si además, como es nuestro caso, no queréis renunciar a un mínimo de calidad tomad nota de esta guía que de restaurantes y bares en Sofía para poneros como auténticos búlgaros (y os advierto que los búlgaros son de buen comer) Por supuesto, los hemos probado todos.

Una pequeña observación, o dos, cuando vayáis a un restaurante en Bulgaria: no está bien visto dejar propina (en algún restaurante incluso advertían en la carta que los precios ya incluían impuestos y tasa de servicio, y que por tanto el cliente no tenía que abonar nada más). Salvo locales de franquicias etc, la cocina cierra pronto (hora límite las 22:00)

Comer en Sofía: restaurantes tradicionales

 

Hadjidraganovite Izbi

Buscábamos un restaurante donde probar la cocina tradicional búlgara y el chico de la Oficina de turismo nos recomendó éste. Menos mal que le dijimos que no queríamos un local para turistas porque más tarde descubrimos que venía en todos los mapas y folletos informativos. Aun así tengo que admitir que junto a turistas (no demasiados, eso si) había muchos búlgaros cenando.

Este restaurante, decorado con aperos de labranza y trajes tradicionales búlgaros, al modo de las casas tradicionales de Koprivshtitsa, es realmente bonito y una muy buena opción si vais en grupo ya que en su carta hay muchos platos de carne para compartir. Nosotras escogimos el más “pequeño” de la carta y eran 750 grs, acompañado de una abundantísima guarnición de patatas y verduras. Como entrante, la famosa ensalada shopska (muy parecida  a la griega) Probamos por primera vez el pan búlgaro, de aspecto parecido al de molde pero sabor y consistencia diferentes, y además casero.

¿Y de postre? pues aunque nos tentaba la gula, estábamos tan llenas que renunciamos a él.  No tomamos vino (la carta es extensa) aunque si un aperitivo de cortesía. La cuenta, 19€ para dos personas.

El restaurante está en una bocacalle del centralísimo Boulevard Vitosha (Histro Belchev, 18)

Bistro Central

Con este nombre tan poco búlgaro, en el 18 de Serdika (muy cerca de los antiguos Baños públicos) descubrimos este local cuya carta, larguísima, no está traducida. Por si ello fuera poco, en la acera, escritas en una pizarra, figuraban las recomendaciones del día y los precios. Fueron precisamente estos últimos lo que más nos llamó la atención, por lo bajos. No esperéis lujos , manteles y vajillas delicadas, pero si raciones abundantes y comida sabrosa. Confieso que tuvimos ayuda (a distancia) para traducir el menú  y al menos saber lo que pedíamos.

Nos sirvieron una curiosa fuente de barro (en forma de teja) con carne, verduras y queso fundido al calor del horno, y otra ensalada shopska. Todo ello por la astronómica cifra de 10€ para las dos.

Como hacía buen tiempo, cenamos en la terraza, en mesitas con tapa de mármol y en platos de cristal color ámbar. Si, lo habéis adivinado, esa vajilla que hubo en todas las casas españolas en los años 80/90.

Comer en Sofía: otros restaurantes

 

Happy (Bar & Grill)

Esta conocidísima franquicia de comida rápida ofrece tanto platos de la gastronomía búlgara como otros internacionales, así que lo mismo podréis pedir una ensalada tradicional, como una hamburguesa o incluso sushi.

Tiene varios locales en Sofía, y en otras ciudades búlgaras como Plovdiv, aunque nosotras probamos el que está frente a la estación de metro Serdika. Un local enorme y abarrotado de gente a todas horas.

No acabo de entender la fama de estos locales ya que su cocina no es nada del otro mundo, aunque los llaman el “Hard Rock Cafe búlgaro”. Lo mejor, la “mint lemonade”. Si no recuerdo mal, además de una ensalada César pedimos unas albóndigas típicas búlgaras y la limonada. El precio, alrededor de 20€, “caro” respecto a calidad y cantidad.

UGO

Si os pilla el toro con los horarios, este local del Boulevard Vitosha está abierto 24/7. De hecho este fue el motivo por el que acabamos cenando allí. Pizzas, ensaladas y algunos platos más a cualquier hora. Son franquicia, de modo que hay alguno más en la ciudad. Calidad aceptable y precios contenidos.

Felicitá by Leo’s

Un auténtico restaurante italiano en el centro de Sofía ¡y justo al lado de nuestro hostel! Además cierra algo más tarde que los restaurantes tradicionales. De una calidad excepcional, merece un  puesto de honor en nuestro listado de “Italianos por el mundo”

Comer en Sofía una de las mejores pizzas de mi vida no tiene precio. En realidad sí, pero ¡Es tan barato! Puedes escoger entre la pizza con queso italiano o con queso búlgaro (con una ligera diferencia de precio)

Cenamos dos veces en este local, y las dos pedimos ensalada caprese como entrante. La mozzarella de búfala fresquísima y sabrosa, pero nada comparado con el sabor excepcional de los tomates búlgaros ¡tenemos que reconocerles el mérito!

La primera noche compartimos una pizza con setas y trufa y la segunda un plato de pasta fresca con marisco. No pudimos renunciar al postre: tiramisú en una ocasión y tarta de chocolate en nuestra segunda cena (siempre para compartir)

La cuenta más elevada: 21 € . La dirección: Ullca Iskar, 11.

Comer en Sofía: mercados y puestos callejeros

Encontraréis puestos de comida casi en cualquier lugar de la ciudad: salchichas, hamburguesas o barbacoa que os removerán los jugos gástricos mientras paseáis por el centro de Sofía, además de muchas panaderías en las que comprar la banitsa (el famoso pastel de hojaldre y queso búlgaro, el sirene, similar al feta griego) Tampoco podían faltar los mercados en nuestra ruta gastronómica ¡Ya sabéis que somos fans!

Mercado de las mujeres

El Zhenski Bazar, o mercado de las mujeres, en el Boulevard Stefan Stambolov, es un sitio estupendo para una comida rápida. Además de poder comprar unos tomates, o fruta y yogur búlgaro con los que improvisar un “picnic urbano”, encontraréis un montón de puestos en los que comer. Os advierto que el menú o pizarra con los precios no está en ningún caso traducido, así que siempre os queda el recurso de señalar lo que queréis pedir. Algunos tienen un par de mesas, como el puesto de kebab en el que finalmente decidimos parar nosotras ¡El kebab es internacional así que no hay riesgo de equivocarse! Al cambio, el kebab salía por 1,5€ si no recuerdo mal.

De postre compramos unas deliciosas mekitsi con azúcar glass. Las venden en un pequeño local con un rótulo en amarillo, en uno de los lados de la calle. Las mekitsi (unas tortitas de masa de yogur y harina, fritas) fueron con diferencia los dulces que más me gustaron ya que, en general, me parecieron excesivamente empalagosos.

Mercado Central

Este precioso edificio, en el centralísimo Boulevard Maria Luisa, data de principios del S.XX (1911) fue remodelado y reinaugurado en el año 2000. Podréis hacer acopio de todo tipo de embutidos y quesos, panes y por supuesto la famosa banitsa. En el Hall principal, nada más entrar a la izquierda, hay un puesto de comida para llevar y en el sótano un restaurante que sirve menú del día, aunque no lo probamos.

Nuestro principal cometido en el Mercado era desayunar un exquisito capuccino elaborado con café italiano. Algún día lo acompañamos de algún croissant o banitsa (hay bastantes puestos de panaderia)

Comer en Sofía:  tomar un café o una copa

 

Caffeteria

Así, tal cual ¿Dónde tomar un café? pues eso… en la Caffeteria. Capuccino, solo, cortado o con chocolate. Todas las especialidades que podáis imaginar, preparadas con una de las marcas de café que más me gustan (Kimbo). También tienen dulces y tartas, además de ofrecer un desayuno/brunch completo muy apetitoso.

Precio un poquito por encima de la media, pero vale la pena. ¡Ah! por cierto, no os he dicho que el precio de un café en Sofía es similar al de España (sobre 1,30€) lo que me resultó muy chocante, en comparación al precio de una comida o cena.

Si como nosotras, sois muy cafeteros y os preocupa no encontrar un buen café cuando viajáis, en Sofía no tendréis problema. Nos sorprendió gratamente la calidad de los que probamos (utilizan sobre todo marcas italianas)

El local está en el 9 del Boulevard Maria Luisa.

Hambara Bar

También conocido como el Bar clandestino, aunque ya no lo es tanto. En el fondo de un callejón sin salida, este local sin luz eléctrica ofrece copas y excelente música a la luz de las velas (incluso en el baño). Cerveza búlgara y vino por unos 4€ al cambio.

Se ha incluido en los tours que algunas empresas ofrecen por distintos bares y locales nocturnos de Sofía, así que es frecuente que de repente llegue un grupo de jóvenes de cualquier lugar del mundo, tomen una copa y desaparezcan rápidamente.

Nos dijeron que quizá nos costaría encontrarlo, pero confieso que hicimos trampa,  así que no os vamos a dejar la dirección. Visita muy recomendable, e insisto en lo de la buena música.

Hotel Sense

Nos quedó pendiente subir a la cafetería en la azotea del Hotel Sense. Aseguran que desde allí se obtiene una de las mejores vistas de Sofía. Este hotelazo (5*) está en el 16 del Boulevard Tsar Osvoboditel. Para la próxima…

 

¿Habéis estado en Sofía? En ese caso esperamos vuestras recomendaciones. ¿Planeando un viaje a la capital búlgara? Ojalá que esta personalísima guía para comer en Sofía os sea de utilidad. Y ya sabéis ¡Sois libres de compartir este post en vuestras RRSS!

 

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Excursión a Jerash, Ajloun y Salt

Al final del post hay un vídeo que ilustra todos los lugares mencionados en el artículo 🎥

Jerash y Ajloun son algunos de los lugares que decididamente merecen una visita en Jordania. A esta conocida ruta turística le añadimos una parada extra en el pintoresco pueblo de As-Salt.

Como ya os contamos en post anteriores, decidimos alquilar coche para nuestro viaje por Jordania, ya que era mucho más económico que contratar un guía-conductor y la libertad que nos daba era impagable, ya que aunque Jordania cuenta con una red de transporte público (autobuses) que conectan los principales puntos turísticos del país, los horarios son muy limitados y hay algunos lugares a los que es complicado o imposible llegar.

Nosotros hicimos esta ruta en 1 día saliendo desde Ammán a media mañana por la carretera 35. Salir de la ciudad es lo único que os puede dar algún tipo de problema ya que el tráfico en la capital suele ser denso a cualquier hora. Por lo demás no tuvimos incidentes, el trayecto dura algo menos de 1 hora y la ruta es sencilla. Por el camino paramos a repostar y descubrimos que en Jordania el precio de la gasolina es estándar (al menos en el momento de nuestro viaje) y no varía de una gasolinera a otra. Aprovechamos para comprar agua y unos refrescos. Si hay algo que nos gustó es que tienen un montón de tipos de café helado en lata y fantas de sabores raros.

Llegamos a Jerash sobre las 12. Dejamos el coche en el parking gratuito que está junto al centro de visitantes y entramos para coger un plano y organizar la visita. Jerash es bastante grande y teníamos muy claro que queríamos verlo todo con calma. Empleamos unas 3h en recorrer la antigua decápolis.

Tuvimos la suerte de que durante el recorrido solo nos cruzamos con un grupo de 4 turistas españoles, literalmente estuvimos solos. Por una parte me produce tristeza pensar que Jordania está pasando por un mal momento respecto al turismo pero, por otra, visitar aquellas maravillas sin hordas de turistas fue impagable.

QUE VER EN JERASH

Empezamos nuestro recorrido atravesando el arco de Adriano o arco triunfal, construido en el año 129 en honor al emperador que lleva su nombre, para darnos de bruces con el hipódromo. Esta enorme arena medía 245m de largo y podía llegar a albergar hasta 15.000 espectadores. Hace unos años cuando el turismo en Jordania estaba en auge, era posible asistir a una representación de carreras de cuadrigas y luchas entre gladiadores. Desgraciadamente la bajada del turismo ha obligado a cancelarlo, y es una pena la verdad. Esperemos que dentro de poco Jordania vuelva a su máximo esplendor y podáis disfrutar de este espectáculo.

Dejamos atrás el hipódromo para dirigirnos a la plaza Oval. Esta enorme e impresionante plaza está enteramente rodeada por columnas del siglo I que se conservan bastante bien. En el centro hay dos altares y posteriormente, en el siglo VII, se construyó una fuente.

Subimos al Templo de Zeus para tener una fantástica panorámica: Justo debajo de encontraba el anfiteatro, más abajo la plaza oval, la calle de las columnas y a lo lejos se distinguían varios edificios y monumentos. El templo fue construído durante el periodo helenístico, alrededor del siglo II entre los años 162 y 163. En realidad, en este mismo lugar anteriormente hubo otro templo, construido entre los años 22 y 23. Saber todo esto es posible gracias a unas inscripciones que se encontraron.

He de admitir que uno de los puntos flacos de Jerash es la falta de sombra. Si sois muy sensibles al calor os recomiendo madrugar y evitar las horas de sol. Nosotros estuvimos desde las 12.00 hasta las 15.00, que son precisamente las horas donde el sol pega más fuerte, pero también es verdad que estamos acostumbrados al calor abrasador de Madrid. Os recomendamos que llevéis un paraguas o sombrilla y una camisa fina larga para no quemaros. En los puntos altos de la ciudad había una brisa muy agradable.

Proseguimos hacia el anfiteatro sur (Porque ojo, en Jerash hay 2 anfiteatros), una de las estructuras mejor conservadas y más bonitas de Jerash. Este recinto se construyó entre los años 90 y 92, durante el reinado del emperador Flavio Domiciano. Puede albergar hasta 3000 espectadores y la parte del escenario, que ha sido reconstruida, se utiliza aún hoy en día. Como curiosidad se pueden observar inscripciones en griego en algunos asientos, y es que estos estaban reservados para personalidades y familias importantes. En el anfiteatro suele haber algunos músicos con tambores y gaitas amenizando a los turistas, y preguntaréis… ¿Qué tiene que ver la música jordana y la gaita? Pues porque ésta es un instrumento típico de la música militar del país, que fue introducida por la legión inglesa durante el mandato británico de Palestina.

Nuestra siguiente parada fue La iglesia bizantina, construida alrededor del año 530. Durante las excavaciones se descubrió un mosaico con inscripciones en hebreo, por lo que se cree que anteriormente pudo haber funcionado como sinagoga.

Seguimos por la calle de las columnas o “Cardo”, que se extiende por toda la ciudad de norte a sur. Una de las curiosidades es que en el suelo aún pueden verse las marcas de las ruedas de los carros que transitaban aquella calle. A ambos lados había numerosas tiendas.

Estas son tan solo algunas de las cosas que no podéis perderos en la ciudad grecorromana de Jerash, pero hay muchas otras como el anfiteatro norte, el ninfeo, el templo de Artemis… pero no queremos extendernos en exceso. Nuestro consejo es que os lo toméis con calma y disfrutéis de la visita, si puede ser acompañados de un guía, mejor.

Retomamos la ruta en dirección a Ajlun para visitar su famoso castillo. Nos sorprendió que a medida que avanzábamos el paisaje cambiaba de desértico a un verde arbolado, señal de que nos acercábamos a las montañas. De hecho la región de Ajlun es lugar de verano para muchos jordanos. Aquí fuimos víctimas del primer episodio de trolling por parte del GPS y es que veíamos el castillo a lo lejos pero no hacíamos más que alejarnos, nos metía por unos caminos con cuestas imposibles de subir (A menos que fueras con un 4×4 como suelen hacer allí…) y para colmo acabamos en el centro del pueblo que estaba cortado y tuvimos que deshacer todo el camino recorrido. Por suerte al volver al cruce principal preguntamos a un señor que nos indicó por donde era el camino correcto. Otra curiosidad es que en Ajlun fue donde descubrimos los verdaderos precios “locales”. En Jerash (dentro del complejo arqueológico) habíamos pagado 1,5JD por 2 botellas de agua de medio litro, y cuando fuimos a pagar en una tienda de ultramarinos de camino al castillo descubrimos que el precio de una botella de agua en tiendas oscila entre 0,20JD y 0,30JD. Compramos también unos helados que resultaron ser baratísimos.

Finalmente llegamos al castillo, dejamos el coche justo en la entrada y descubrimos que fuera hacía una brisa de lo más agradable, cosa que se agradecía tras haber estado 3 horas bajo el sol abrasador.

 

VISITANDO EL CASTILLO DE AJLOUN

El castillo de Ajlun fue construido entre los años 1184 y 1185 por Izz Al-Din Usama, comandante y sobrino de Saladino. Sobre ese mismo terreno, anteriormente hubo un monasterio. Aunque actualmente el castillo se encuentra prácticamente vacío (A excepción de unas pocas salas donde se exponen tesoros extraídos de las excavaciones y otras zonas de la región, y algunas balas de cañon que quedan por ahí) la estructura se conserva bastante bien.

Hay varios motivos por los cuales el castillo de Ajlun se considera un punto muy importante de Jordania: Servía para defender las minas de hierro de la zona. Su posición estratégica ayudaba a defender las rutas comerciales entre Siria y Jordania en la época de las cruzadas, ya que dominaba el paso que llevaba al río Jordán. Y por último, para defenderse de los ataques de los cruzados de Al-Karak, otra importante fortaleza cristiana situada al sur, y de Beisán (Actualmente en Israel).

Tras la muerte de Izz Al-Din Usama, el castillo fue ampliado por órdenes del oficial mameluco Aibak ibn Abdullah. En los años 1837 y 1927 dos terremotos destruyeron parte de la estructura. Actualmente se encuentra en restauración.

Después de descansar al fresco en una de las terrazas del castillo, volvimos a nuestro coche para poner rumbo al pintoresco pueblo de As-Salt.

Por el camino degustamos uno de los manjares más exquisitos de todo el viaje, una especie de “Shawarma” con melek (Corazones de oveja salteados), hummus, tomate, lechuga, patatas fritas…

 

PARADA EXPRESS EN AS-SALT

As-Salt no suele estar incluido en los circuitos turísticos, y aunque no es de lo más importante, si os sobra tiempo o vais por vuestra cuenta, podéis visitarlo. A nosotros nos pillaba mas o menos de camino y decidimos incluirlo. Antiguamente Salt era un importante centro administrativo de la región, ya que se encontraba en la carretera que llevaba de Ammán a Jerusalén. Toda la ciudad está dispuesta sobre una colina y sus casas siguen un estilo arquitectónico único fruto de la rica historia de la región.

Uno de los principales atractivos de Salt es su iglesia Ortodoxa. Por desgracia cuando llegamos estaba cerrada y no pudimos verla, así que nos conformamos con dar un paseo por el centro y el zoco y hacer unas compras, ya que aquí los precios son mucho menores que en otras ciudades más turísticas.

Terminada la visita y con una buena dosis de cansancio a nuestras espaldas, decidimos volver a Ammán. Pasamos por nuestro hotel a refrescarnos y nos dirigimos al restaurante “Sufra” para degustar una de las mejores cenas de todo el viaje. Por si no lo sabéis, este restaurante es famoso por ser visitado asiduamente por los reyes de Jordania, pero no creáis que tenéis que ser reyes o vender un riñón para cenar aquí… por 26JOD nos pegamos todo un banquete en una preciosa terraza con unas vistas alucinantes.

Con la tripa llena volvimos al hotel a caer muertos en la cama para reponer fuerzas, ya que al día siguiente tocaba visitar los Castillos del desierto y unos cuantos rincones de Ammán.
Espero que os haya gustado nuestra aventura y que si os estábais preguntando que ver en Jerash y Ajloun (La ruta habitual para muchos viajeros) os hayamos despejado las dudas.

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Crónica de una turista accidental en Klisura

Visitar alguno de los pueblos más bonitos de Bulgaria estaba en la lista de lugares que ver  en nuestro improvisadísimo viaje a Sofía. Como dependíamos del transporte público tampoco queríamos ir demasiado lejos, ni hacer larguísimos trayectos, aunque por experiencia os diré que cada vez que mirábamos el mapa  cualquier punto de interés estaba a 2 horas por lo menos.

Os aseguro que visitar Klisura no entraba en nuestros planes. No solo eso, jamás habíamos oído hablar de este bonito pueblo en el Valle de las Rosas.

-¿Koprivshtitsa?- pregunto a la joven sentada frente a nosotras cuando apenas el tren comienza a detenerse-. Su única respuesta es encogerse de hombros. Me sorprende por su edad que no diga ni una palabra en inglés.

Preocupada, salgo al pasillo rápidamente, ya que por el tiempo transcurrido calculo que tenemos que estar a punto de llegar, e interrogo a un caballero de cierta edad, que se asoma por la ventanilla para intentar leer el nombre de la estación.

Afirma con la cabeza y salto de contento: hemos llegado a la ciudad museo, considerada uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria y a  menos de 2 horas de la capital (Ojo, en el tren “rápido”). Nos dirigimos apresuradas hacia la puerta, pero ¡Oh sorpresa! Mi primer intento de abrirla resulta fallido y cuando quiero pedir ayuda el tren arranca sin previo aviso, ni pitido, ni campanilla , ni megafonía, ni nada de nada.

El caballero que aún está en el pasillo se da cuenta al instante de lo ocurrido y grita al jefe de Estación para que detenga el tren. Su única respuesta es señalar hacia adelante, indicando que bajemos en la próxima.

Mi cara, por el modo en que me observaba el caballero del pasillo,  debía reflejar una mezcla de angustia, incredulidad y cabreo. Bájese en la próxima… ¿Cuál era la próxima estación? Confiada, pensé que estaría pocos kilómetros más adelante y que seguro había un autobús, tren o taxi para retroceder ¡Cuán equivocada estaba! o más bien que poco sabía de este país al que viajaba por primera vez.

Vaya por delante que hay días en los que uno parece haberse levantado con el pie izquierdo, y aquel día de primeros de septiembre iba a ser uno de esos.

Ya os he contado en un post anterior lo complicado que puede resultar visitar Bulgaria en transporte público. Si lo leísteis, recordaréis que os comentamos la desinformación que nos proporcionaron respecto a los horarios en la oficina de Sofía y que frustró nuestro primer intento de viajar a Plovdiv. Ya que estábamos en la estación central de Sofía decidimos comprar billetes de tren a Koprivshtitsa para el mediodía, que en realidad era nuestro plan para el día siguiente. Pero ya sabemos que cuando uno viaja pueden surgir imprevistos y además ¡los planes están para cambiarlos!

Cuando, tras un trayecto que se nos hizo interminable, el tren se detuvo , el “amable” revisor vino a echarnos literalmente del tren y ¿adivináis? Tampoco abre la puerta al primer intento ¡Bien por el mantenimiento en los ferrocarriles búlgaros!

Mi primera impresión, al bajar del tren, fue algo así… como si acabásemos de llegar a una estación fantasma. En medio de la nada y con un nombre ininteligible que no ayudaba a identificar dónde demonios estábamos.

Optimista por naturaleza (creo que en este viaje descubrí que soy mucho más optimista de lo que pensaba) me alegro de encontrar una jefa de estación de mediana edad, lo que me lleva a  pensar “seguro que chapurrea algo de inglés” Pues… ¡Ni una palabra!

Lo único que sacamos en claro es que el siguiente tren en dirección a Sofía (y por tanto a Koprivshtitsa) pasaba tres horas más tarde. Miré a mi alrededor y allí no había nada, ni una simple cantina de estación en la que beber algo.

-¿Bus? ¿Taxi?- me aventuré a preguntar.

-Ne, ne, ne… (ósea, no, no ,no)

Menos mal que teníamos el “comodín de la llamada”, esto es  nuestro amigo búlgaro en España ¡Bendito fin del roaming! quien pudo explicarle toda nuestra aventura. Junto a la jefa de Estación había otras dos mujeres. Supimos después que eran amigas del pueblo, desde su infancia.

Una de ellas se dirigió a nosotras :

-¿English?

-Ouuuuuuu Yesssss

-Necesito agua…water, please- dije, a punto de desfallecer. Y rápidamente acudieron con una botella grande.

Si existen ángeles de la guarda, Stefka fue nuestro ángel en Bulgaria. Habló por teléfono con nuestro amigo y le dijo que no se preocupase, que ella nos llevaba en su coche hasta el pueblo y 3 horas más tarde nos bajaba de nuevo a la estación.

-¿Dónde estamos?- le pregunté

-En Klisura

Busqué en “San Google” y descubrí que habíamos recorrido 25 kilómetros desde Koprivshtitsa. También, que habíamos abandonado la provincia de Sofía para entrar en la de Karlovo (Plovdiv). Así que ¡Adiós a la visita a uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria!

Después de reponernos con un café en el único bar del pueblo y poner a cargar nuestros móviles, y ya con el ánimo más tranquilo, decidimos dar una vuelta y sentarnos en un banco de la plaza, justo delante.

Al levantar la vista descubrimos estar rodeadas de montañas ya que Klisura, cuyo nombre proviene del griego y significa “paso” (desfiladero) se encuentra en la parte más al oeste del Valle de las Rosas, entre las montañas de Stara (Montes Balcanes) y  Sredna Gora.

Ya que hemos llegado hasta aquí, lo mejor será disfrutar de un paseo y ver el pueblo. La verdad es que ¡se respira tanta paz! Stefka, a quien no esperábamos hasta unas horas después, llega hasta la plaza y se dirige a nosotras. Los búlgaros no han resultado hasta ahora ser excesivamente abiertos ( y eso que tenemos amigos búlgaros) pero después de conocerla nuestra opinión cambia radicalmente.

Stefka está encantada de poder practicar su rudimentario inglés. Nos cuenta que lo estudió en un breve curso que se impartió al ejército de Bulgaria antes de entrar a formar parte de las operaciones conjuntas de la OTAN. Resulta que Stefka es Sargento y está casada a su vez con un militar, aunque ella, madre de dos hijos, no quiso participar en estas operaciones.

Ha nacido en Klisura y ama este lugar por encima de todo. Su madre es maestra de la escuela y Alcaldesa del pueblo. Para ella Klisura es la paz y no nos extraña en absoluto. Nos explica que el edificio a nuestra derecha es el Museo de Historia y pregunta si nos apetece visitarlo. Se convertirá en nuestra guía turística.

Qué ver en Klisura

Aunque no esté incluido, como ocurre con Koprivshtitsa, en la lista de los pueblos más bonitos de Bulgaria, Klisura es un lugar encantador. Cuidado, tranquilo y con un patrimonio histórico envidiable para su tamaño. Con un papel relevante en la Revolución de Abril contra el Imperio Otomano y, con anterioridad a este acontecimiento, una floreciente actividad basada en el cultivo de las rosas y el destilado y producción del famosos aceite, Klisura era además un lugar  culturalmente privilegiado. Gracias a la pequeña escuela creada, alrededor de 1875,  por uno de sus más célebres personajes oriundos, el literato Hristo Danov (fundador de la primera imprenta en Bulgaria) tanto niños como niñas ( y se hace hincapié en este dato ya que no era frecuente en el país, y en esa época, que las niñas acudiesen a la escuela) recibían una excelente formación.

Museo de Historia

El edificio, situado en la Plaza 20 de Abril (fecha de la Revolución) fue construido en los años 1925-6. El espacio expositivo se reparte en 3 pisos:

En el primero se muestra la forma de vida de los habitantes de Klisura en el pasado, así como el desarrollo de la educación en los siglos XVIII y XIX (Renacimiento Búlgaro) Se pueden ver los alambiques y otros objetos relacionados con el cultivo y posterior producción del aceite de rosa, con la ganadería y también el desarrollo de la educación en la ciudad.

Además del fundador de la industria editorial en el país, Hristo Danov (del que se conserva su biblioteca personal) en Klisura nació el político Marko Balabanov, primer Ministro de Exteriores de Bulgaria.

El segundo piso nos acerca a los casi cinco siglos de historia en los que Bulgaria perteneció al Imperio Otomano, y como a lo largo del tiempo se formaron los comités revolucionarios secretos que llevarían al levantamiento de Abril (20 de Abril de 1876) El principal problema para los insurgentes era la falta de suministros de armas. Cada rebelde tuvo que procurarse sus propias armas, ropa, provisiones, quinina …

Los habitantes de Klisura construyeron además 15 cañones con madera de cerezo. En el Museo se conserva una réplica exacta, del mismo tamaño que los originales.

El lema de los rebeldes fue “libertad o muerte”. Los líderes de la revolución vestían un uniforme especial, en cuyo sombrero figuraba un león enfurecido, que se convirtió en el símbolo de la liberación de Bulgaria y que puede verse en el Museo. La campana de la Iglesia de San Nicolás, que también se conserva en el museo, advirtió a la población civil de Klisura del inicio del levantamiento. Aunque muchas mujeres y niños se refugiaron el el monte Sredna Gora, al menos 400 permanecieron en el pueblo y murieron a manos del ejército Turco. Pueden leerse sus nombres en un memorial.

La planta baja contiene una exposición de pinturas que relatan la revolución de Abril y otras que muestran paisajes y diversas estampas de la ciudad de Klisura. El Museo ofrece visitas guiadas en búlgaro y un folleto en inglés (en realidad es un folio mecanografiado a dos caras, que conservo) La entrada cuesta 2 leva (alrededor de 1 euro) y no está permitido hacer fotos. Sobre ese último detalle, en este y otros museos en Bulgaria, tengo pendiente escribir un post ¡Dadme tiempo!

Monumento a Ivan Tankov (Borimechka)

Desde la plaza, en realidad desde cualquier lugar, es posible ver la enorme estatua en honor al héroe local de la Revolución de Abril, Ivan Tankov, también llamado Borimechka (el hombre que lucha con los osos). Inspiró la novela “Bajo el Yugo” (del autor Ivan Vasov) en la que se cuenta la historia e irrupción del levantamiento de abril.

El tamaño del monumento a Ivan Tankov es tal que incluso desde abajo, desde el pueblo, se ve grande. Para que os hagáis una idea, en el hueco que hay junto a su pie cabíamos de sobra y se nos veía diminutas.

Stefka nos acerca con su coche, aunque a pie es un paseo muy agradable. La vista es espectacular, el aire limpio y fresco, y la paz solo se ve interrumpida por la presencia de dos perros callejeros que nos persiguen ladrando. El parque, alrededor del monumento, es un sitio excelente para relajarse. Decididamente, y sin que sea oficial, declaramos a Klisura como uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria.

Anotad esta visita en vuestra ruta  (eso si, mejor en coche) para recorrer el Valle de las Rosas. Nosotras nos despedimos entre abrazos, y dando mil veces gracias, de nuestra improvisada e inesperada anfitriona.

Llega el tren y la puerta de nuevo se nos resiste. Junto a nosotras, una mujer de avanzada edad, cuyos brazos parecen tan fuertes como los de Borimechka ¿será su descendiente? la abre en un santiamén. No podemos reprimir la risa, aunque la silenciamos, no vaya a ser que se moleste…

Koprivshtitsa, uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria

Declarada “Ciudad Museo” por su patrimonio arquitectónico e histórico, con una importante representación de la arquitectura del Renacimiento Búlgaro que se ha mantenido y cuidado, especialmente desde 1956. Es posible visitar las casas museo en este bonito pueblo de Bulgaria, que tuvo un papel clave en la Revolución de Abril junto con Klisura (de hecho se dice que la revuelta estalló aquí, y pocas horas más tarde en Klisura)

Las Casas Museo pueden visitarse de miércoles a domingo, de 9:30 a 17:00 horas: La casa  Oslekova perteneció a un rico comerciante; la Casa Lyutova fue construida por un recaudador de impuestos y vendida  a un rico mercader ; el museo “Todor Kableshkov”, revolucionario; el museo de “Dimcho Debelyanov”, poeta búlgaro; el museo “Gueorgui Benkovski” , héroe del levantamiento;  el museo “Luben -Karavelov” dedicado al que fue escritor y revolucionario (el primero) y al segundo, que fue Ministro de finanzas. Según los pronósticos teníamos tiempo para una visita a algunas de ellas.

Además de los bellos edificios, esta pequeña ciudad está cuidada hasta el detalle. O eso queremos suponer, ya que lo único que vemos es su estación de ferrocarril cuando el tren se detiene de nuevo. Las flores dan la bienvenida al visitante, en una imagen de postal. Sin duda debe ser uno de los pueblos más bonitos de Bulgaria pero no hemos podido verlo. Y por cierto, que sepáis que desde la estación al pueblo hay unos 8 km de distancia montaña arriba. Hay un servicio de autobús pero resulta imposible conocer su horario.

Lanzo una mirada furibunda al jefe de estación y tengo que reprimir un gesto obsceno. Pero, bien pensado, he visitado un lugar fuera de ruta y he ganado una amiga.

Vosotros ¿Qué opináis? ¿Os ha ocurrido algo similar en alguno de vuestros viajes? Contad, contad, que soy toda oidos.

 

 

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Los viajes de Toby: Fin de año en el País Vasco francés

Visitar el País Vasco francés con perro es uno de los mejores planes que podáis organizar. Por cierto, ¡Reguau! humanos, que casi no saludo.

Aunque la primavera y el verano son las mejores épocas para visitar el País Vasco francés con vuestro perro, mis humanos decidieron llevarme a pasar el fin de año. Yo, como tantos otros peludos, lo paso fatal con los petardos y fuegos artificiales, y mi familia lo pasa mal viéndome sufrir. Llevamos unos años aprovechando los últimos días festivos del año para hacer una escapada, siempre a un destino rural y no muy lejos de casa.

En verano ya habíamos hecho una excursión a Bayona y Biarritz, que son dos lugares imprescindibles y preciosos, pero no los mejores para visitar el País Vasco francés con vuestra mascota, por aquello de las prohibiciones en las playas y demás. Y en periodo navideño son ciudades muy animadas con mercadillos, iluminación… demasiado jaleo para mi.

A pesar de que lo organizó con muy poco tiempo, mi dueña puedo encontrar un apartamento en Cambo Les Bains donde alojarnos todos juntos ( el anuncio decía “animales de talla pequeña” pero ella habló taaaan bien de mi…) Al marcharnos le agradecieron lo limpio que habíamos dejado todo y es que, si queremos ser bien recibidos, tenemos que ser responsables ¿No creéis?

Este precioso pueblo, con un centro pequeño y grandes áreas residenciales, está a poco más de 20 km de Bayona, en el interior. Es famoso por un centro termal donde dicen que “te dejan como nuevo”. Cuando fuimos estaba cerrado, y además yo tampoco puedo entrar, ni siquiera en los jardines que son enormes y preciosos. Así que tomad nota: actividades solo para humanos, no las incluyáis en vuestro planning.

Tampoco puedo visitar la Villa Aranaga, casa museo dedicada a Edmond Rostand (Autor de Cyrano de Bergerac) y que fue declarada monumento histórico en 1995. Resulta que por Cambo Les Bains han pasado grandes personalidades de la cultura y allí murió, por ejemplo, el compositor español Isaac Albéniz. Por si todo esto fuera poco, encontraréis un museo distinto pero que seguro os encanta ¡El museo del chocolate!

Y si, todo esto es genial, pero yo no he venido a contaros que podéis hacer los humanos, así que  mejor os recomiendo unas cuantas actividades y lugares para visitar el País vasco francés con vuestro perro.

Qué ver en el País Vasco francés con perro

Si os gustan los pueblos pequeños, llenos de encanto, muchos de ellos incluidos en la lista de los más bonitos de Francia, este es vuestro destino. Si además sois aficionados al senderismo tenéis un montón de rutas para hacer y muuuuchos lugares para, simplemente, pasear. Os dejarán entrar en muchos comercios y cafeterías y nos será difícil encontrar alojamiento.

Cambo Les Bains

Cambo (Kanbo en euskera) es un sitio estupendo para alojarse y recorrer la zona. Está muy cerca de las principales atracciones turísticas y pueblos más bonitos para visitar, y tiene comercios y cafeterías en las que soy bienvenido.

Aprovechando la tarde soleada en Cambo Les Bains

Todas las mañanas, tras un paseo de 10 minutos,  comprábamos el pan, los croissants, el roscón de Reyes (aunque aquí lo llamaban brioche des rois) o el pastel vasco, que en esta zona como os contaré más adelante, es famosísimo. Desde “l’atelier des pains” dábamos un paseo por la Rue des Terrasses hasta la Iglesia, en un recorrido panorámico con vista a las montañas.

Además del centro, Cambo les Bains tiene otros barrios como el bajo Cambo, con sus característicos caseríos, que en esta zona tienen las vigas , ventanas y contraventanas pintados de rojo, todos iguales y realmente bonitos. Incluso nuestra “Residencia” de apartamentos, siendo de varios pisos guardaba la misma estética.

Otro paseo estupendo es el que llega hasta la Colina de la Bergerie. Las indicaciones desde el centro de Cambo Les Bains: ” tomar dirección a Espelette y luego la tercera calle a la izquierda (rue de la Bergerie). Al final de esta calle se encuentra el punto de partida para el ascenso de la colina Bergerie.” Nosotros lo teníamos más fácil ya que el cartel indicador estaba en el cruce de la Avenue de Navarre con la Avenue Juanchuto por donde pasábamos a diario. Una actividad mucho más agradable con el buen tiempo, ya que a finales de Diciembre la humedad era tremenda ¡Animales bienvenidos!

Espelette

Espelette o Ezpeleta es uno de los pueblos más visitados de la zona. Famoso por sus pimientos, con denominación de origen, que se cuelgan en las fachadas de las casas para dejarlos secar y que aquí lo añaden a todo: desde el paté al chocolate.

Los famosos pimientos de Espelette que cuelgan en todas las fachadas

El Ayuntamiento, ubicado en el antiguo Castillo de los Varones, o la Iglesia de San Esteban y su característico cementerio son lugares de interés pero no muy apropiados para mí ¡No puedo acceder a las zonas ajardinadas!

Me reciben con los brazos abiertos en las tiendas de productos típicos, donde mi familia degustó y compró un queso riquísimo (yo también quería probarlo pero me dicen que no puedo) Por cierto ¡ Un perro del pueblo se hacía el bravucón ladrando a todo el mundo!

Sare (o Sara)

Este pueblo, con nombre de mujer, está considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia y forma parte, junto con la localidad de Ainhoa en Francia y las de Urdax y Zugarramurdi en Navarra, del territorio conocido como Xareta, que significa “Tierra arbolada”. En este territorio fronterizo puedo tener dos patas en Francia y dos en España y, si, hay verde por tooodos lados, bosques y ríos ¡El paraíso perruno!

Como es fin de año casi todo está cerrado, solo hay algunos despistados como nosotros que llegan con su guía turística en la mano dispuestos a visitar la Iglesia y el Cementerio y sus características lápidas, las estelas vascas. Como, lógicamente, yo no puedo entrar nos vamos a indagar por los caminos desde donde comienza la conocida como ruta del caballo azul. Es una ruta circular que une las 4 localidades de Xareta y que está señalizada con los pottoka (caballos autóctonos de la zona) pintados de azul. Completarla os llevará 12 horas pero ¡no tenéis que hacerla entera si no queréis!

La famosa ruta del caballo azul discurre por aquí

Mi familia me ha prometido que volveremos en verano para disfrutar todos juntos del tren cremallera de La Rhune. El servicio se reanuda el 17 de marzo y si, ¡perros bienvenidos! Las tarifas actuales son de 19€ ida y vuelta para los adultos humanos, y 5€ para los peludos. ¡Ay que ganas de que llegue el verano ya!

Ah, y como os he hablado del pastel vasco, os diré el que el de Sare es el más famoso. Hasta hay un museo y una fiesta dedicada a este riquísimo dulce. Pero ya estamos igual que siempre…”que yo no puedo comer, que yo no puedo comer”

Ainhoa

Este pueblo del País Vasco francés, de origen medieval, tiene una calle llena de casas preciosas y ciudadísimas, con entramado de madera, aunque por lo visto no son las originales sino reconstruidas en los siglos XVI y XVII ya que fueron destruidas durante la Guerra de los treinta años. Ainhoa fue, además, un enclave importante en la ruta de los peregrinos que hacían el Camino de Santiago. Todo esto yo no lo sabía, pero me lo ha contado mi dueña.

Como en Sare lo mejor que podéis hacer es dar un paseo. Hasta allí llega la ruta del caballo azul y está tan solo a 3 km de la frontera española ¿Qué os decía? Una patita en cada país. Su Iglesia y Cementerio son también muy visitados peeero ¡solo por humanos!

Saint Jean Pied-de-Port (San Juan Pie de Puerto)

Este lugar con nombre tan peculiar no os lo podéis perder. El puerto no es otro que el paso de Roncesvalles, de ahí viene el nombre. Ah y en Euskera es aún más complicado, Donibane Garazi. Fue capital de la Baja Navarra y hasta 1512 formó parte del Reino de Navarra junto con la actual Comunidad foral (Alta Navarra).

Es un precioso pueblo de calles adoquinadas, atravesado por el Río Nive y un puente romano (el puente de Eyheraberry ) Mi dueña dice que desde aquí parte el Camino de Santiago, que los peregrinos entraban por la puerta de Saint Jacques (de Santiago) ¡y que yo también puedo ser un perregrino! Así que de momento yo me he hecho una foto en esta puerta, que fue declarada Patrimonio Unesco en 1998. Encontraréis un montón de albergues en la Rue de la Citadelle si os decidís a hacer el Camino y muchos restaurantes y bares que ofrecen “menú de peregrino”.

¿Seré el próximo perregrino?

Al atravesar la Puerta de San Juan, bordead la Iglesia De Notre Dame du bout du pont (mi dueña entró y dice que es muy bonita) Hay un paseo precioso al lado del río, pude ir suelto sin problema e incluso saludé a otro perro que podría ser mi primo (nos parecíamos mucho). Su dueño nos explicó en francés, pero algo pudimos entender, que lo había recogido de la calle ¡Y son inseparables! Como nos gustan los finales felices…

Me riñeron por acercarme demasiado al río ¡es que había un montón de aves! Pero vale, no me metí en el agua ya que hacía mucho frío y podía coger un catarro.

En este precioso pueblo del País Vasco francés hay una gran tradición de artesanos (herencia de los gremios medievales) y podéis comprar alpargatas hechas a mano, que encontraréis también en otros pueblos, o las makilas (bastón o palo de madera)

Al contrario que en Ainhoa y Sare, aquí había más gente y ambiente. Seguro que con el buen tiempo está a rebosar de visitantes y peregrinos.

Muy cerca de aquí hay otro pueblo encantador al que nos acercamos, Saint Étienne de Baïgorry, pero lo vimos de pasada ¡No había un alma en la calle! Parecía un lugar estupendo para caminar pero ¡era la hora de comer! así que nos fuimos a casita.

Cualquier rincón del país Vasco francés es precioso, os va a encantar, solo con disfrutar de sus paisajes, montañas, bosques y ríos. Además en menos de media hora se llega a la costa si os apetece ver el mar: Hendaya, San Juan de Luz, Bayona o Biarritz están muy cerca.

Si queréis mi opinión perruna, cada vez me gusta más que me lleven a Francia. Es cruzar la frontera y se acabaron los problemas para disfrutar conmigo. Fijaos si no en los magníficos perriplanes del verano pasado ¡Ya estoy deseando volver!

 

Los mejores destinos de viaje: resumen viajero del 2018

Probablemente, a estas alturas del año, ya estás buscando y/o leyendo un montón de artículos sobre los mejores destinos de viaje para el 2019. Así que, para servirte de inspiración, te ofrecemos nuestro resumen viajero del 2018 ¡Seguro que entre todos nuestros viajes y escapadas todavía te queda alguno de los mejores destinos (para nosotras todos lo son) por conocer!

Este 2018 ha sido bastante positivo en cuanto a viajes se refiere. Después de un 2017 de sequía viajera, por causas personales, laborales etc (incluyendo un par de mudanzas) tocaba desquitarse. Hemos viajado juntas, por separado, con nuestras parejas, en familia y también con nuestro, casi siempre, inseparable perribloguero Toby.

Así que os enumeramos todos esos lugares que hemos visitado este año que termina. Cualquiera de ellos puede ser  uno de los mejores destinos de viaje en 2019.

Los mejores destinos de viaje de Eva

Bretaña y Normandía

Era un destino que teníamos pendiente hacía demasiado tiempo. Nuestra ruta por estas dos regiones de Francia no nos defraudó. La primera parte del viaje la compartimos en familia ¡Y con Toby! La segunda parte, que incluyó parte de Normandía , nos dejó con ganas de más pero visitar Le Mont Saint Michel fue un sueño viajero cumplido ¿Alguien duda de que este es uno de los mejores destinos de viaje en cualquier año?

Bulgaria

Fue un viaje inesperado y nada planificado. Marina y yo pudimos coincidir unos días libres de trabajo y buscamos rápidamente un destino económico y, todavía, poco masificado. Fueron 5 días llenos de anécdotas (os debemos algún que otro post) que nos llevaron a uno de los países que se convertirá sin duda en uno de los mejores destinos de viaje en 2019 ¡Recordad que  Plovdiv será Capital Europea de la Cultura este año!

Berlín

Si aún no conoces la capital alemana ¡¿A qué esperas?! Berlín me fascinó. Y si, es cierto, todavía no he escrito nada de esta estupendísima escapada de 4 días a finales de septiembre. Una ciudad llena de historia, pero sobre todo llena de vida. La he añadido a mi lista de “Ciudades a las que regresar” y tú deberías añadirla a la la lista de los mejores destinos para escaparte el próximo año.

Los mejores destinos de viaje de Marina

 

Marrakech

Nuestra primera escapada del año fue a la ciudad de Marrakech, lugar al que sin duda nos gustaría volver ya que tan solo dispusimos de un par de días completos para conocer este exótico pero a la vez cercano destino. Además tuvimos la mala suerte de que la Madrassa de Ben Yousef, uno de los principales atractivos de la ciudad, estaba cerrada. Esta ciudad es una mina de oro para los amantes de los zocos, mercadillos y compras en general, además de poder presumir de tener una deliciosa gastronomía. ¿Algo que no me convenció de este destino? Quizá excesivamente turístico. Nos gustaría volver sobre todo para conocer otros lugares de Marruecos.

 

Toulouse y Carcassonne

Nuestra escapada por tierras francesas fue totalmente aleatoria e inesperada, tanto que pensé “Voy entrar en Skyscanner a ver qué destinos baratos me saca”, y tras ir pasando lista y decir “este ya lo tengo” como de si cromos se trataran, ahí estaba Toulouse. Si os soy sincera nunca se me habría ocurrido ir allí por iniciativa propia, sin embargo descubrí que hay muchísimo que ver en esta ciudad del sur de Francia. Un destino cercano a España y bastante económico para tratarse de Francia. Decidimos incluir una excursión de un día a la ciudad medieval de Carcassonne y fue una de las mejores decisiones que pudimos tomar. SI además contáis con coche, en los alrededores hay sitios, pueblitos y castillos increíbles que podéis visitar.

 

Jordania

Nuestro plato fuerte de este año fue el combinado Jordania-Israel que nos marcamos en agosto (algunos pensarán que estoy loca por ir en aquellas fechas, pero esos seguro que no viven en Madrid…). 11 días recorriendo tierras lejanas, ciudades llenas de historia, ruinas, sitios arqueológicos, desiertos y playas. Jordania es un país que lo tiene todo, fácil de recorrer por tu cuenta, con una gastronomía espectacular y la amabilidad de sus gentes que parece de otro planeta. Si tenéis oportunidad de alquilar coche podréis llegar a cualquier rincón. Petra, Jerash, Wadi Rum o el Mar muerto son algunas de las paradas que no podéis saltaros. Jordania es sin duda alguno uno de los mejores destino de viaje que considerar en 2019.

 

Jerusalen

Durante nuestro viaje a Jordania y aprovechando que volábamos a y desde Tel Aviv, no pudimos resistirnos a quedarnos un par de días en tierra santa y acercarnos a conocer la controvertida ciudad de Jerusalén. He de decir que esta vez… no hicimos una buena elección. Este fue el punto amargo del viaje: el excesivo fanatismo, las hordas de turistas y el ambiente de “parque temático” que se respira en Jerusalén nos hicieron volver a casa diciendo “ojalá haber dedicado un par de días más a Jordania”. Quizá teníamos las expectativas demasiado altas, pero creedme que nos trataron tan bien en Jordania que… Pero bueno, para gustos los colores y ahora habiendo estado podemos afirmar que ¡No creo que vuelvan a vernos por allí!

 

 

Los mejores destinos de viaje de Toby

Ya os han contado mis compis blogueras que este año hemos viajado juntos a Bretaña y Normandía. ¿Que si es un buen destino? Uno de los mejores, sin duda, sobre todo si viajáis con vuestras mascotas ¡Francia es taaan dogfriendly! Si no estáis convencidos, leed mi post con todos los planazos que compartimos ¡Uno de los mejores destinos para los viajeros de 4 patas!

Ah! y hace unos días visité Madrid, aunque fue un viaje relámpago. Me encantó un parque enoooorme y lleno de pájaros (se llama el Retiro) y aunque finalmente no fuimos en el metro me han contado de puedo subir ¡Reguau!

Espero que en el 2019 cuenten conmigo para alguno de los mejores destinos de viaje, que yo se que están tramando algo…

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La guía de restaurantes BBB (Bueno, bonito y barato) en Jordania

Comer en Jordania es un auténtico placer. Si habéis seguido nuestra serie de post y recomendaciones sobre este destino, nos faltaba por relataros un apartado tan importante como este. Jordania tiene una de las gastronomías más impresionantes de cuantas hemos probado. Perdimos la cuenta de las veces que comimos hummus y falafel, y cada vez era distinto, pero siempre delicioso. Además de los clásicos shawarma, no podéis dejar de probar otros platos tan típicos como el Mansaf, el Maqluba o el Kabsa por citar algunos. A continuación os recomendamos varios restaurantes donde podréis saciar vuestro apetito probando todas estas maravillas culinarias sin que vuestra billetera sufra:

 

DONDE COMER EN AMMAN

 

HASHEM: UN CLÁSICO DEL DOWNTOWN

Pasear por el Downtown y no parar a comer en Hashem, uno de los restaurantes con más historia de Ammán, ¡¡Debería ser delito!! Este sitio es perfecto para introduciros a la gastronomía jordana, ya que al no tener un menú como tal, os irán sacando mezzes variados para que probéis un poco de todo. Hummus (El mejor que comimos en todo el viaje), Falafel, otro tipo de Falafel más grande y relleno de tomate, una especie de hummus picante de judías rojas y garbanzos, ensalada de tomate y pepino, patatas, pan de pita recién tostado, encurtidos variados… son algunas de las delicias que tuvimos la suerte de probar.

El restaurante suele estar llenísimo, así que no es raro que tengáis que esperar a que se libere una mesa. Nosotros tuvimos suerte y nos hicieron un hueco dentro.

Por cierto, si vais buscando algún tipo de restaurante elegante, Hashem es todo lo contrario. Las mesas van con manteles de plástico y la comida se sirve en platos desechables, de modo que cuando alguien acaba de comer se tira todo y la mesa ya está lista para ser ocupada. Os puede chocar si no estáis acostumbrados 😉 pero es otra forma de vivir el bullicio del downtown.

Precio: 3,5JD por persona

 

SUFRA: EL RESTAURANTE DE LOS REYES

Si, si, como lo oís. Sufra es uno de los restaurantes frecuentados por Abdullah y Rania, los Reyes de Jordania. Este restaurante, ubicado en la famosa Rainbow Street, pertenece al grupo Romero, que tiene varios restaurantes situados por toda Jordania (En Wadi Musa, Áqaba, Umm Qais…). Tiene varios salones interiores y dos espectaculares terrazas donde poder disfrutar de lo mejorcito de la cocina jordana con un toque elegante y refinado pero sin que tener que dejar la Visa en números rojos para ello. Nosotros decidimos pedir un par de entrantes y un plato para compartir ya que las raciones son bastante generosas. Para empezar probamos un hummus especial caliente con carne de cordero y piñones por encima y unos kubbeh, una especie de croquetas/albóndigas de carne de cordero, bulgur, semillas de pino y especias. Ambas cosas nos encantaron, pero el kubbeh especialmente. Como principal nos decantamos por un Fattet de Pollo, un plato que no conocíamos hasta el momento de pedirlo. Se trata de un guiso de pollo con arroz, salsa de yogur y semillas de pino cocinado en una cazuela de barro con el fondo cubierto de pan.

Fattet de pollo, lo mejor de nuestra cena en Sufra

 

Sin duda alguna esto fue lo mejor de toda la cena. Es un plato contundente pero ligero a la vez, con un gusto increíble donde se pueden distinguir todos los sabores: del pollo, las especias y el yogurt. Imprescindible pedirlo si os animáis a cenar en Sufra.

Para completar nuestra cena pedimos unos panes caseros y mint lemonade.

Precio: 13JD por persona

 

AL QUDS: EL FALAFEL MÁS FAMOSO DE AMMAN

Al Quds es, junto a Hashem, uno de los sitios que no puedes perderte si visitas Ammán. Abierto en 1966, este diminuto puesto (Porque ni siquiera tiene mesas para sentarse) sirve únicamente sandwiches de falafel a un precio de 0,5JD. La verdad es que con lo bueno que estaba me dieron ganas de pedirme otro, pero como nuestra ruta gastronómica no acababa ahí, tuve que resistirme. Si sois de comer mucho quizá os sepa a poco, así que siempre podéis pedir otro 😉

Hemos probado realmente muchos tipos de falafel, pero este tenía algo que no sabríamos explicar. Quizás sea su salsa, o es que le ponen algo distinto a la masa, pero estaba realmente delicioso sin resultar pesado.

Precio: 0,5JD por persona

 

ABUZAGHLEH: CUANDO LA CANTIDAD PRIMA SOBRE LA CALIDAD

Este fue el único restaurante que no teníamos intención de visitar, decidimos probarlo durante nuestra última noche en Ammán. Paseando por el downtown y por no repetir en Hashem (Que de buena gana lo habríamos hecho, pero nos apetecía probar algún sitio nuevo) entramos en este restaurante enorme que vimos lleno de gente, por lo que supusimos que muy malo no sería. Nos llamó la atención su extensa carta, pero sobre todo sus precios bajísimos. Ensaladas por 0,50JD y platos por 4-5JD, así que decidimos pedir una ensalada Tahini, un plato de Mansaf, un shawarma pequeño (Recalco lo de pequeño porque había 3 tamaños distintos) y pan. La verdad es que mientras esperábamos a nuestra comida y veíamos a los camareros pasar con literalmente carros llenos de comida para las mesas de nuestro alrededor supimos que, definitivamente, habíamos pedido DEMASIADO.

Como explicarlo… las raciones son como cuando vas a casa de tu abuela en Navidad y te quiere embutir cual pavo porque te ve demasiado delgado. En mi opinión son excesivas, con un plato para dos hubiera bastado.

Además de lo que pedimos, nos trajeron una ensalada de col que estaba muy buena. La tahini, en cambio, no nos gustó nada, excesivamente amarga, la dejamos entera (era un cuenco pequeño). Pasando al shawarma, estaba correcto, buen sabor y sin empapuzar, pero lo de tamaño “small” muy relativo (era del mismo tamaño que todos los que comimos en el viaje, no quiero pensar cómo era el XL). El Mansaf la verdad es que me esperaba más, lo notamos bastante soso… ni fu ni fa. Una pena porque es el plato estrella de Jordania y no pudimos degustarlo bien.

En resumen, este restaurante es un local al que ir si tenéis mucha hambre y poco dinero. No os esperéis comida casera, sino más bien comida batallera. Mucha cantidad, calidad mediocre. Por cierto, el restaurante pertenece a una cadena (Cosa que no sabíamos en el momento de ir) lo que explica algunas cosas.

Precio: 4JD por persona

 

GERARD: SEGURAMENTE, LOS MEJORES HELADOS DE JORDANIA

Durante nuestro viaje probamos muchos helados, y tenemos que decir que, aunque estaban ricos, a los árabes se les da mejor hacer otras cosas. Sin embargo cuando probamos los de Gérard cambiamos de inmediato de opinión. Hacía mucho tiempo que un helado no nos había hecho decir… ¡WOW! Cremosos, dulces pero sin ser empalagosos y con un sabor muy natural.

Elegimos dos bolas de sabor after eight y árabe tradicional. Y mirad que yo me considero adicta al chocolate y nunca dejo pasar la oportunidad de probarlos allá donde vaya, pero la idea de descubrir un nuevo sabor que difícilmente vería de nuevo pudo conmigo y me lancé a por el “sabor árabe”. Debo decir que fue todo un acierto, ¡Que cosa más rica! Luego investigando supe que el helado árabe se elabora a base de leche y salep, una bebida que ya probé durante mi viaje a Turquía, y se añaden pistachos y otros frutos secos.

Precio: Cada bola son 1,50JD y si lo queréis en cono son 0,20JD adicionales.

 

WILD JORDAN CENTER: PARA REFRESCARSE A MEDIA TARDE

Si pensabais que eso de las cafeterías “hipster” era solo cosa de las grandes capitales europeas, estabais equivocados. El Wild Jordan Center no solo es un sitio donde parar a repostar energías tomando un zumo, sino que se presenta como centro de aventuras donde reservar excursiones de ecoturismo por Jordania (Senderismo, escalada, barranquismo, ciclismo…). El complejo cuenta también con una tienda de productos de artesanía que forma parte del programa de desarrollo socioeconómico para pequeñas comunidades con recursos limitados.

Si queréis tomar algo, hay varios espacios. No dejéis de ir a The View, una increíble terraza panorámica con vistas a la ciudadela. Nosotros estuvimos dando una vuelta y al final nos sentamos en The Trail, en una mesita con butacas de mimbre. Pedimos una mint lemonade que estaba riquísima. La cantidad era mucho mayor que en otros sitios en los que la pedimos y tenía un toque distinto. Toda la comida y bebida del Wild Jordan Center se caracteriza por ser saludable y orgánica, cosa que se refleja también en el precio, superior a la media. Pero la verdad es que el sitio merece muchísimo la pena.

 

ABDALI MALL

Si sois de los que no pueden dejar de ir al McDonalds ni cuando van de viaje, tranquilos, en el centro comercial de Abdali Mall tenéis la mayoría de cadenas de fast food como KFC y similares, además de un montón de puestos de comida rápida de distintos tipos (Wok, Patatas asadas, hamburguesa, pizza…) con una zona común para comer. Los precios son bastante económicos. Nosotros cenamos allí durante nuestra última noche en Ammán ya que era lo que más cercano a nuestro hotel. Comimos una patata asada rellena y un combo de pollo del KFC y nos salió todo por menos de 8JD.

Precio: 4JD por persona

 

DONDE COMER EN WADI MUSA

 

RESTAURANTE AL’BARAKAH

Durante nuestra estancia en Wadi Musa, ambos días comimos en este restaurante. El primer día, fuimos a por unos shawarma para llevar y comérnoslos dentro del complejo arqueológico, ya que no queríamos perder demasiado tiempo sentándonos a la mesa. Aquí tienen la costumbre de preparar unas cajas en las que va el shawarma cortado a trozos, patatas, encurtidos y salsas. Quizá no es lo mas cómodo para llevar en el mochila, no caímos en pedir solo el sándwich. Cada caja costó unos 4JD y la verdad es que son cantidades bastante majas, incluso nos sobró media caja que nos la repartimos para cenar. Repetimos en Al Barakah al día siguiente por la noche, esta vez decididos a tomarnos un merecido descanso, sentándonos a disfrutar de su terraza. Podemos afirmar sin lugar a dudas, que están fue una de las experiencias culinarias más satisfactorias de todo el viaje. Conscientes de las enormes raciones que servían (algo que está bastante extendido por Jordania), pedimos un plato de Kabsa para compartir y fue todo un acierto. Quizá este plato no es tan conocido como el Mansaf o el Maqluba, pero creedme que está igual o incluso más delicioso que los anteriormente citados. Acompañamos el plato de una refrescante mint lemonade.

Precio: 4JD por persona

 

LOS MEJORES DULCES DE JORDANIA:

Durante nuestro viaje probamos los populares dulces de Habibi en Amman. Y aunque hemos de reconocer que su fama es merecida, encontramos un sitio donde eran aún mejores.

En el área local de Wadi Musa, muy cerca de nuestro hotel, conocimos a Abdo, que puede presumir de hacer los mejores dulces árabes que hemos comido en nuestra vida.

Llegamos allí de casualidad buscando un local que tuviera Kunnafah, así que preguntamos en el hotel y nos dieron indicaciones para llegar a una pastelería. Cuando llegamos allí y preguntamos nos dijeron que no tenían, pero que un poco más abajo, a apenas 2 minutos andando, había un sitio que sí.

Y así dimos con Al Janoub sweets. Nos gustó tanto que no sólo repetimos, sino que tripitimos. Probamos su espectacular Kunnafah, pero además Abdo nos invitó a probar los distintos tipos de baklava y otras delicias. Sin duda, además de llevarnos un dulce recuerdo, nos llevamos un nuevo amigo.

Precio de la porción de Kunnafah: 1€

 

DONDE COMER EN ÁQABA

 

BUFFALO WINGS & RINGS: LA COMIDA AMERICANA DEL MEDIO ORIENTE

Comer en Jordania no es repetitivo pero, aun así, si después de unos cuantos días de viaje estáis cansados de tanto hummus y falafel, el Buffalo se convertirá en vuestro mejor aliado. Es posible comer en Jordania en esta cadena de comida americana, ya que la encontraréis en varios lugares del país y en Medio Oriente.  La especialidad son las alitas de pollo, cocinadas de mil formas y con mil condimentos. Pero además también hay ensaladas, hamburguesas, varios acompañamientos como patatas, aros de cebolla… La verdad que para ser una cadena nos gustó mucho. Pedimos dos tipos de alitas distintas deshuesadas, unas con salsa de ajo y parmesano y otras con salsa barbacoa y bourbon, además de unos jalapeños como acompañamiento. Todo riquísimo y una atención de 1o. Además cada día de la semana tienen una promoción distinta (2×1 en hamburguesas, Alitas a 0,20 la unidad…). Para rematar la comida pedimos unos rollitos de manzana con canela y helado de vainilla espectaculares.

Precio: 6JD por persona

 

DONDE COMER EN EL MAR MUERTO

 

SAMARAH MALL: LA ALTERNATIVA A LOS GRANDES RESORTS

 

Como ya mencionamos en alguno de nuestros post, el mar muerto es una zona de Jordania bastante cara en comparación con el resto del país. Los impuestos de la región son más altos y eso se ve reflejado en la cuenta final de hoteles, restaurantes…

Nosotros nos alojábamos en el Holiday Inn, y aunque no tenía mala pinta su buffet de cena, la idea de pagar 24JD por persona nos echaba muy para atrás, sobre todo porque no íbamos a comer tanto como para que nos saliera rentable. Así que decidimos coger el coche y conducir hasta el Samarah Mall, un pequeño centro comercial situado a pocos km del hotel donde encontramos bastantes restaurantes (Algunos más caros que otros). Decidimos ir a lo seguro y volver a comer en el Buffalo, donde pedimos unas alitas y una hamburguesa de pollo. Todo correcto, precio ligeramente más elevado que el local de Aqaba por lo que comentaba anteriormente de las tasas. Por 14JD comimos y bebimos los dos.

 

LOS MEJORES SITIOS PARA COMER EN JORDANIA

Comer en Jordania puede ser toda una aventura. Muchas veces no sabrás ni lo que comes, y cuando te digan el precio pensarás que se han equivocado. Tu método de elección será señalar  lo que quieras y decir “¡One!” mientras levantas el dedo para que entienda cuánto quieres. Hablamos de los lugares donde hemos probado las cosas más deliciosas e inesperadas de todo el viaje: Los puestos y pequeños locales a pie de carretera.

Durante nuestra excursión de un día a Jerash, Ajloun y Salt, paramos a comer en un chiringuito de un “pueblo” (en realidad eran cuatro casas agrupadas a pie de carretera), al ver unos dibujos de comida en un cartel. Entramos y vimos la típica composición de un puesto de shawarma, con sus recipientes llenos con los distintos ingredientes. No veíamos ningún tipo de menú, pero el chico estaba salteando lo que parecía carne con cebolla y especias, así que le señalamos la sartén y dijimos: ¡Take Away sandwich! En cuestión de minutos nos preparó unos deliciosos rollos con hummus, tomate, lechuga, patatas y esa mezcla de carne (que después descubrimos que se llama ‘melek’ y son corazones de oveja) que estaban increíblemente deliciosos. Fue sin duda alguna nuestro ‘shawarma’ preferido de todo el viaje.

Otra de estas experiencias para comer en Jordania la  tuvimos volviendo desde Karak a Ammán. Se nos había hecho algo tarde por el tráfico y apretaba el hambre, así que paramos de nuevo en medio de la nada cuando vimos un cartel luminoso y lo que parecían fotos de comida. Pedimos unos shawarma de pollo y dentro incluyeron algún tipo de queso delicioso, pero lo mejor fue que tras montar el rollito, lo pintaron con aceite y lo pusieron en la plancha, lo que resultó que el pan se quedara crujiente y riquísimo.

El día que salíamos por la mañana desde Áqaba en dirección al mar muerto, paramos a las afueras a por algo de comer ya que el desayuno del hotel había sido muy escaso. Pedimos unos sandwiches de falafel con berenjena y verduras asadas. Nunca habíamos probado esta  combinación y resultó estar buenísima. De nuevo con el lenguaje de gestos, señalando la comida, porque no hablaban ni una palabra de inglés.

 

Como podéis apreciar, comer en Jordania por poco dinero es posible, y ademas muy fácil. Si habéis visitado este maravilloso país, ¿Cuál fue vuestra mejor experiencia gastronómica? ¿Y la peor? ¡Esperamos vuestros comentarios!

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Visitar Bulgaria en transporte público

Visitar Bulgaria en transporte público no es tan sencillo como pudiese parecer. Si además se os ocurre improvisar una escapada, como fue nuestro caso, con apenas unos días de antelación y aun habiendo consultado las páginas de información disponibles, algunos post y experiencias previas de otros, no faltarán las sorpresas. Así que nos hemos puesto manos a la obra con este post de consejos por si estáis pensando visitar este hermoso, y a veces complicado, país aprovechando que son varias las aerolíneas low cost que vuelan desde España a Sofía.

Llegar a Sofía

El aeropuerto de Sofía tiene 2 terminales. Nosotras llegamos a la terminal 2, la más moderna, con Ryanair. Desde allí se puede coger el metro hasta el centro (estación Serdika) y el billete es realmente barato (1,60 leva, poco más de 80 cts de euro) Existen otras modalidades de billetes (diario con viajes ilimitados por 4 leva o bono de 10 billetes, este último es el que nosotras compramos, por 12 leva)

En caso de que lleguéis a la terminal 1, más antigua, tendréis que tomar el autobús lanzadera (gratuíto) que os llevará  a la terminal 2. Muy importante: la frecuencia del autobús lanzadera es de uno cada 30 minutos ¡como lo oís! Así que tenedlo en cuenta, sobre todo si tomáis el vuelo de vuelta en esta terminal (nosotras tuvimos que hacerlo ya que regresábamos a Madrid con Wizzair) Id con tiempo de sobra, ya que si el bus acaba de pasar la espera será larga y os podéis pillar los dedos con la salida de vuestro vuelo.

Y otra advertencia: si vais a comprar un billete sencillo de metro desde Serdika al aeropuerto, no lo hagáis en las máquinas expendedoras nada más entrar en la estación, como lo haríais en cualquier estación, de cualquier metro, de cualquier ciudad (o al menos de las que yo conozco) sino en las que están justo antes de las canceladoras de la línea que vais a tomar. ¿Y eso?-os estaréis preguntando. Por alguna ilógica razón los billetes sencillos de una línea no son válidos para la otra, aún siendo de precio único.

Vamos que ¡¿Cómo se me ocurre entrar en la estación, comprar los billetes en la primera expendedora que veo y luego buscar el acceso al andén?! De modo que la canceladora no se abría, acudimos a la ventanilla y la simpática (nótese la ironía) taquillera me dice que esos billetes son para la otra línea ¡Pues menos mal que no hay 9 o 10 líneas!

Los taxis hasta el centro no son muy caros pero tened mucho cuidado con los taxis piratas, las compañías Ok y Yellow son las más conocidas y fiables, pero aún así suelen recomendar preguntar el precio antes (en muchos casos se puede negociar pero personalmente este tipo de prácticas no me gusta)

Información sobre transporte público en Bulgaria

En la estación de metro Serdika hay una pequeña oficina de información turística y allí es donde nos dirigimos para preguntar por las opciones en transporte público desde Sofía a otras ciudades y lugares de interés. Desafortunadamente, y conservo la hoja informativa que nos facilitaron, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, ya que los horarios de autobús etc no se corresponden con los que de hecho nos encontramos.

Un consejo importante si viajáis a Sofía y queréis visitar Bulgaria en transporte público (al menos algunas ciudades) es que no intentéis ir y volver en el día como hicimos nosotras ya que las frecuencias apenas lo permiten, o puede haber sorpresas, como que sin un motivo concreto, o por una avería, por ejemplo, suspendan el servicio (y no, no hay otro autobús de sustitución si es lo que estáis pensando)

Como ya he dicho al principio, nuestro viaje a Bulgaria en transporte público fue bastante improvisado, disponíamos de pocos días (cinco) y no sabíamos cuanto tiempo íbamos a dedicar a la capital búlgara. De haber tenido toda la información de la que ahora disponemos (jeje, la experiencia es un grado) lo hubiésemos organizado de otra forma (pasando una noche en cada lugar, como Plovdiv por ejemplo, o incluso en el Monasterio de Rila)

Trenes y autobuses en Bulgaria

A la Estación Central de Sofía podéis llegar rápidamente en metro, o en unos 20 minutos a pie desde la Estación Serdika. Tendréis que fijaros en las salidas, ya que son distintas para acceder a la estación de autobuses o a la de Trenes.

En la Estación de autobuses hay una ventanilla de información general pero, por experiencia propia, la respuesta suele ser ” No sé” ( no vamos a darle el título de Miss simpatía a la persona que nos atendió) Así que lo mejor es que os dirijáis a la taquilla de la compañía que os interese, aunque en ocasiones resulta complicado encontrarla. Pedid ayuda al personal uniformado que encontréis, os facilitarán la tarea.

Los autobuses suelen ser bastante modernos, muy similares a los que utilizamos en España, y los trayectos más cortos que en tren. Usamos el servicio de la compañía Vitosha Express para viajar a Plovdiv. Aunque la primera intentona resultó fallida, ya que como os he adelantado, los horarios no coincidían con los proporcionados en la oficina de turismo, de modo que terminamos comprando billetes para el día siguiente, pero sólo de ida (no sé porque extraña razón en la estación de Sofía no se podían comprar billetes para el trayecto inverso, esto es Plovdiv-Sofía)

En cuanto a los trenes, y aunque ya nos habían advertido, son viejos y desvencijados. Hay dos tipos: lentos y rápidos pero, no os confundáis, la única diferencia es el número de paradas que hacen en el trayecto de origen a destino, nada que ver con la velocidad. El segundo problema, de nuevo la frecuencia. Aun así los ultilizamos en dos ocasiones, dando lugar a las situaciones más inverosímiles de nuestro viaje por Bulgaria en transporte público.

Excursiones desde Sofía para conocer Bulgaria en transporte público

Desde la Capital búlgara es posible llegar a cualquier punto del país (ojo, mejor vamos a decir a las principales ciudades, los destinos rurales ya son otra cosa) Plovdiv, Veliko Tarnovo, Burgas y un largo etcétera de destinos, en transporte público. Si queréis organizar un circuito de varios días no tendréis problema pero si, como en nuestro caso, disponéis de poco tiempo y os quedáis en Sofía os damos algunas ideas para visitar Bulgaria en transporte público.

Sofía-Plovdiv-Sofía

Si en algún lugar habéis leído que hay autobuses desde ambas ciudades cada hora, aproximadamente, os diré aquello de “no creáis todo lo que leáis”. En algún blog había encontrado información de este tipo pero al menos en septiembre-octubre de 2018 (fechas de nuestro viaje) no fue así. Incluso un par de viajeros, a quienes conocimos en la visita al Monasterio de Rila, nos habían advertido de ello cuando les hablamos sobre nuestra intención de visitar Plovdiv, pero nos parecía increíble que dos ciudades tan importantes no dispusieran de buenas conexiones entre ellas.

Viajamos con la compañía Vitosha Express, puntuales, a las 9 de la mañana desde la estación Central de Sofía (en realidad, 1 minuto antes de la hora, ya que el autobús iba lleno, así que no os despistéis para comprar el billete) El trayecto dura unas dos horas.

Desde la estación Sur de Plovdiv al Centro se puede ir dando un paseo tranquilamente, aunque los autobuses de línea ( el nº 20 y el 26, por ejemplo) conectan la estación con la Ciudad Vieja.

Fuimos directas a la oficina de turismo para que nos verificasen los horarios de vuelta a Sofía y ¡Sorpresa! el último bus salía a las 12 del mediodía (eran más de las 11) Se referían por supuesto a la compañía Vitosha Express y tuvimos que explicarles que desde la Estación Norte salían autobuses de la compañía Union Ivkoni. Increíble, pero cierto, tuvimos que “informar” de la existencia de estos autobuses en la oficina de turismo de la ciudad elegida Capital Europea de la cultura para 2019. Muy amablemente telefonearon a la estación Norte para comprobar los horarios pero nos aconsejaron ir a comprar los billetes, ya que el de las 19:40 estaba lleno y el último salía a las 21:40.

¿Comprar online desde el móvil? ¡Ni lo soñéis! Opción B: vuelta en tren, si no recuerdo mal sobre las 18:30. Los billetes no hace falta adquirirlos anticipadamente, y la estación de ferrocarril está frente a la estación Sur de autobuses, así que ya conocíamos el camino.

Debo decir que la atención en la Oficina de turismo fue excelente. Si os estáis preguntando si en unas 6 horas es posible conocer la ciudad os diré que si. Evidentemente, no vimos absolutamente todo pero es posible recorrer la Ciudad Vieja, el Teatro Romano e incluso visitar la Mezquita o el Museo Regional Etnográfico

Y colorín colorado este viaje se ha terminado… ¡Pues no! Acudimos con tiempo a la estación de tren, compramos billetes en primera clase (la diferencia de precio era mínima respecto a segunda y pensamos que alguna mejora habría) Nos acomodamos rápidamente y advertimos con sorpresa que llegaba mucha gente al vagón ¡Se armó una buena! gritos, empujones y amenazas (no entendíamos nada, pero por el tono intuimos que algunas personas llevaban, erróneamente, asignados asientos. También que quizá algún pasajero de segunda pretendía hacerlo en primera y que , desde luego, se habían vendido más billetes que asientos) Tuvo que intervenir el revisor, el jefe de estación y hasta la policía. Salimos con 15 minutos de retraso a consecuencia de los altercados.

Sofía-Monasterio de Rila- Sofía

 

Visitar el Monasterio de Rila, Patrimonio de la Humanidad UNESCO, es imprescindible si viajas a Bulgaria. Además de sus impresionantes frescos, el Monasterio fundado en el siglo X (aunque reconstruido a principios del S. XIX después de sufrir un incendio) se encuentra en un entorno natural impresionante, a 1300 metros, en las montañas de Rila.

Aunque existen numerosos tours organizados desde Sofía y servicios de transfer compartidos o privados, es perfectamente posible llegar en autobús de línea, y mucho más económico (además, con las salidas organizadas no pasarás mucho más tiempo en el Monasterio que si vas por tu cuenta)

El bus  de Sofía al Monasterio de Rila sale todos los días desde la estación de Ovcha Kupel a las 10:20 de la mañana. Para llegar a esta estación podéis tomar el tranvía nº 5 en la Plaza Makedonia. Os dejo enlace al mapa de líneas

Los billetes se compran en el mismo autobús (11 leva por trayecto). Sobre las 12:30 llegaréis al Monasterio de Rila y la vuelta es a las 15:00. Os da tiempo a ver el Monasterio (gratis) aunque quizá no si entráis en todos los museos (de pago). Nosotras vimos la exposición de la granja del Monasterio, aunque advertimos que no hay ni un triste folleto explicativo, y nos gustó.

Hay una ruta (4 km) por el bosque hasta la cueva donde vivió el ermitaño Ivan Rilski (más tarde San Juan de Rila) pero no hubo tiempo. Es posible alojarse en el Monasterio, y quizá es una excelente idea para verlo con detenimiento, disfrutar de la paz y la belleza del entorno.

Ah ¡Se me olvidaba! no os marchéis del Monasterio sin probar las deliciosas Mekitsi que venden en un puesto que hay al salir por la puerta de Samokov (puerta este), no es la principal, (la de Dupnitsa o puerta oeste).

Iglesia de Boyana

Situada a las afueras de Sofía, se puede llegar en el autobús de línea nº 107 (cada 35 minutos aproximadamente) que se toma en el Boulevard Tsar Boris III, justo delante de la estación de autobuses de Ovcha Kupel (si, efectivamente, la misma desde la que parte el bus al Monasterio de Rila).  Las visitas a esta pequeña iglesia , declarada patrimonio de la Humanidad en 1979, y famosa por sus frescos, están muy restringidas, solo es posible permanecer en su interior 10 minutos y en grupos muy reducidos. Ni que decir tiene que está absolutamente prohibido hacer fotos. Es más que recomendable tener algo de información sobre el lugar antes de visitarlo (también es posible contratar allí mismo una visita guiada, de hecho cuando nosotras fuimos una pareja francesa estuvo acompañada de la guía)

Los jardines que hay alrededor son muy agradables ¿Sabíais que en ellos se encuentra la tumba de la reina Eleonora de Bulgaria? (segunda esposa del Zar Fernando I) Vale, no voy a ir de “lista” ya que no tenía ni idea de quien era, pero luego me picó la curiosidad y hasta encontré un artículo en la prensa del “cuore”.

Estas son las visitas que pudimos hacer en Bulgaria en transporte público. Alguna quedó en tentativa, pero eso da para otro post. Solo tened en cuenta que prácticamente cualquier destino está al menos a 2 horas de Sofía. Si, aun así, os animáis, os deseamos mucha suerte y esperamos que este post os sirva de ayuda.

¿Conoces Bulgaria? ¿Has tenido alguna experiencia viajando en transporte público? Te animamos a que la compartas en los comentarios.

Dando vida a nuestros recuerdos con Cheerz

#Ad Este post contiene publicidad sobre un producto o servicio. Nosotros no recibimos ninguna retribución económica, pero a cambio de redactarlo os traemos un código de descuento. Ningún link es de afiliación y todas las opiniones son personales.

 

¡Muy buenas viajeros!

Hoy venimos con un post algo diferente a lo que os tenemos habituados 😜

Hace ya mucho tiempo que nos apetecía tener un recuerdo especial de nuestros viajes. Siempre traemos algún souvenir para familia y amigos y por supuesto las cosas para comer no pueden faltar, aunque duren más bien poco… 

Una de las cosas que más me gusta cuando voy de viaje es sacar fotos que solo yo voy a tener, pues por muy parecidas que sean nunca hay dos fotos iguales. Tenemos todo bien guardado en discos duros y en la nube, pero ¿que pasaría si un día todo eso desapareciera?

Así que pensamos en escoger las fotos que más nos gustaran de nuestros últimos viajes para decorar nuestra nueva casa. No queríamos un álbum ya que tampoco tenemos mucho espacio para guardarlo y al final siempre acaban cogiendo polvo, así que me puse manos a la obra a hacer bricolaje.

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¡¡Por fin nos han llegado los recuerdos de nuestros últimos viajes!! Teníamos muchísimas ganas de imprimir unas fotos para decorar nuestra nueva casa y el resultado ha sido este 😋 Estábamos buscando unas fotos de estilo Polaroid y vimos que los chicos de @cheerz trabajaban este formato así que no dudamos en confiar en ellos y estamos súper contentos. Además podéis personalizar los marcos de las fotos con colores y poner anotaciones como hicimos nosotros que escribimos a que sitio se correspondía cada foto 😁. Si os apetece tener un bonito recuerdo de vuestro viaje, podéis utilizar el código ➡️ HOLIDAYS ⬅️ para tener 5€ de descuento 💸(compra mínima 20€) en todo el catálogo de Cheerz 😍 hay unos álbumes de fotos customizables que son una auténtica pasada! Tenéis hasta el 31 de Enero 2019 para utilizarlo! 👏🏼 . . . #cheerz #ad #blogger #travelblog #travelphotos #photos #polaroids #vintagephotos #travelpics #fotos #viajes #decoracion #travelblogger #iamtb #travelholic #traveler #traveller #travelgram #travelphotography #travelpic #travelphoto #recuerdos #iamtravelblogger #travelinfluencer #adventurerhome #wanderlust #traveladdict #best_worldplaces #wow_destinations

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Conseguí tres cajas de madera que me regalo mi frutero, las lijé y les di una base de blanco para posteriormente darles unos brochazos con varios colores. Compre unas luces de LED, un cordel de tipo esparto finito y unas pinzas.

Solo faltaban las fotos. Tenía muy claro que me apetecía un estilo tipo Polaroid/Vintage, y navegando por la red me encontré con  Cheerz, una empresa que tenía justo lo que necesitaba.

En nuestro caso el proceso fue muy sencillo: tras bajarnos la aplicación, escogimos en el catálogo los revelados retro. Elegimos el tamaño original de 8×10 pero, si lo preferís, hay uno ligeramente más grande, de 12×15. 

Y aquí llega la magia, podéis conectar vuestra cuenta de Cheerz con la de Facebook o Instagram y seleccionar directamente las fotos que queréis, nosotros lo hicimos con Instagram.

Después pasaréis directamente a la pantalla de edición, donde podéis personalizar:

  • El encuadre de la foto: podéis modificarlo si las fotos no son cuadradas. 
  • El color del marco de la foto: por defecto viene en blanco pero podéis cambiarle los colores y ponerlo azul, negro, verde, rosa…
  • El pie de foto: podéis poner una frase corta o anotación. Nosotros pusimos el destino al que se correspondía cada foto y su banderita correspondiente. Podéis escoger entre varios tipos de letra.

Y ya está, después de eso vuestro pedido se añadirá al carrito y ya podréis escoger la modalidad de envío y el método de pago.

Nosotros preferimos un envío normal, nos llegó por correos en una semana, aproximadamente, y lo dejaron en el buzón .

Este es el resultado de nuestra composición:

Si os animáis a probar con Cheerz, nos han dejado un código de descuento de 5€ (en un pedido mínimo de 20€) para todos vosotros. Es válido hasta el 31/01/2019 y el código es ➡️ HOLIDAYS ⬅️. Tenéis que aplicarlo al finalizar el pedido, antes de pagar.

Y vosotros, ¿Ya os habéis animado a probar Cheerz?