La importancia de viajar seguro

La importancia de viajar seguro, IATI seguros

El artículo redactado a continuación se basa en nuestra opinión personal

 

Hace algunas semanas, asistí a la ya clásica cita del Martes noche con el #ViajesChat, la tertulia viajera semanal organizada por Bo – El Mundo OK y World Travelling Feet que se desarrolla en Twitter y  en la que se debaten diversos ámbitos del mundo de los viajes, como planificación y organización, gastronomía viajera, situaciones que se dan durante los viajes… cada semana se propone un tema y los anfitriones realizan varias preguntas que los usuarios van respondiendo. La verdad es que algunas respuestas son para partirse, creo que voy a proponer a Bo recopilar las mejores y publicar un libro del #ViajesChat.

El caso es que un día hubo una temática en concreto que me llamo bastante la atención: Viajar Seguro. Es curioso como en al vida del día a día intentamos siempre sentirnos protegidos, que si seguro de la casa, del coche… entonces, ¿Por qué a veces cuando viajamos nos descuidamos tanto? Me explico. En Europa no es estrictamente necesario contratar un seguro de viaje porque con la Tarjeta Sanitaria Europea tenemos derecho a cobertura sanitaria de emergencia durante 3 meses. Nunca nos planteamos contratar un seguro porque la gran mayoría de las veces hacemos viajes cortos y no demasiado lejanos, y pensamos… ‘Bah, total para dos días’… Pero, ¿Qué pasa si vamos a realizar algún deporte extremo o aventura en el que corremos algún tipo de riesgo? La TSE no cubre salvamento ni repatriación. ¿Y qué pasa cuando salimos fuera de Europa? Incluso enfermar por cualquier tontería (Una gastroenteritis, una bronquitis por haber cogido frío…) y ya no hablemos, por enfermedades más graves en algunas zonas de riesgo, nos puede costar una millonada, además del disgusto de tener que abandonar nuestro viaje. Una noche de hospitalización fuera de nuestro país puede llegar a costar miles de euros. Por lo que si viajáis fuera de Europa (O dentro sabiendo que estáis expuestos a cualquier tipo de riesgo), hacedlo SIEMPRE con un seguro.

El seguro de viaje, además de los gastos sanitarios cubre también las actividades de salvamento, el desplazamiento de familiares y la repatriación. En tema de equipaje estamos cubiertos contra robos, daños y pérdida. Y creedme que sobre todo los travelbloggers, entre ordenador, equipo fotográfico y de grabación viajamos con unos cuantos miles de euros encima… y basta un golpecito para que se rompa algo, incluso en el equipaje de mano basta alguna que otra turbulencia y a tomar por saco… por no hablar del trato que dan al equipaje facturado.

Hay quien piensa que un seguro de viaje es carísimo, pero nada más lejos de la realidad. Nosotros hemos decidido viajar con IATI Seguros, correduría con experiencia centenaria y travelblogger-friendly 😉 Por poneros un ejemplo, para mi próximo viaje a Budapest del 29 de Mayo al 1 de Junio, he decidido contratar un seguro básico (Orientado a escapadas) y voy a estar cubierta contra cualquier cosa que pueda pasar, visto que cuando se viaja solo hay que tomar alguna que otra precaución extra.

Así que, sea en Europa o en el resto del mundo, no te la juegues, ¡Contrata un seguro! Y si decides seguir nuestra recomendación, que sepas que tienes un 5% de descuento en tu seguro con IATI por ser nuestro lector 🙂

 

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Japoneando por el mundo (de momento, por Europa)

¿Por qué ‘Japoneando por el mundo’?

Desde hace ya algún tiempo, cuando viajo a alguna capital Europea, voy buscando los mejores restaurantes japoneses y tiendas o supermercados especializados en gastronomía oriental. Desde hace años tengo Japón cuidadosamente guardado en el cajón de los sueños, aunque no veo la hora de sacarlo (Con suerte, el año que viene)… por lo que, mientras tanto, me conformo con esos barrios colonizados por familias japonesas que generalmente regentan pequeños restaurantes mucho más auténticos que la mayoría de All-you-can-eat que encontraríamos en España. Japoneando por Bilbao conozco SUMO, en la famosa calle Ledesma, es un puesto de Take-Away de Sushi. Aviso, es caro… muy bueno pero caro. También hay otros restaurantes que he frecuentado, pero son más de fusión Japo-china-thai.

Ya os hablé de ‘Little Tokyo’, el barrio japonés en París, situado en las calles St. Anne y Des Petit Champs. Recordad que Francia es el país con más inmigración japonesa después de Gran Bretaña. Me di cuenta de que todo era «auténtico» cuando empecé a echar un ojo a las cartas de varios restaurantes. Si amigos, hay vida más allá del sushi, el ramen y la tempura. Vi varios platos típicos como el udon, el Katsudon o el Okonomiyaki.

¿Okoyo-qué? El Okonomiyaki es una receta típica de la zona de Kansai, concretamente de Osaka. Dicen que es la ‘pizza’ japonesa, aunque yo la compraría más a una especie de tortilla rellena. La preparación es simple, se escoge lo que queramos meter dentro (Carne, verdura, calamares, gambas… incluso fideos yakisoba) y se mezcla con una masa a base de huevo, harina y caldo. Después, se cocina en una plancha y se le ponen varias salsas por encima.

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Una pena que encontrar algunos de los ingredientes sea una odisea donde vivo yo. Por suerte existe internet (Aunque los precios a veces son un poco…) y, mejor aún, supermercados asiáticos en la mayoría de grandes ciudades. Japoneando en París encontré muchísimos, pero decidí acercarme a las tiendas de Little Tokyo: el ACE Mart y el K-Mart. Si me mudara a París, lo haría bien cerca de esos negocios… jejeje. Tenían todo tipo de fideos, salsas, pescado deshidratado, arroz, pastillas de curry (¿Hay algún modo más cómodo de prepararlo?)… por no hablar de los dulces. Entre Dorayakis y Mochis me habría llevado media tienda. Los precios mas o menos en la media, teniendo en cuenta que la capital francesa en general es cara. También vi algunos puestos de Bento bastante económicos.

En 10 días exactamente me voy a Budapest y ya tengo mirados varios sitios a los que ir. Entre ellos el restaurante BIWAKO, un pequeñísimo local regentado por una familia japonesa. Está especializado en Ramen pero también tienen otros platos como tempura y yakisoba, además de menús bastante interesantes a partir de 10€.

Me acabo de dar cuenta de que una de las tiendas que había mirado por internet, ‘Kínai Élelmiszerboltestá ¡¡¡justo al lado del hostel!!! Por las fotos parece que tienen bastante variedad, ya os contaré a la vuelta. Al lado del mercado central hay otra tienda, bastante grande también. Se llama ‘Ázsia Bolt’ y además de comida y mil tipos de especias también venden utensilios de cocina particulares, sets de cuencos, tazas de té… Espero hacer sitio en la maleta.

Hasta aquí la -breve- presentación de esta nueva sub-sección de gastronomía. Escribiré el primer capítulo ‘oficial’ cuando regrese de mi viaje, «Japoneando por Budapest» ¿Conocéis algún restaurante japonés por el mundo? (Y no vale en Japón 😛 ) ¡Espero vuestras recomendaciones!

[ACTUALIZACIÓN 2017] Aquí encontrarás nuestro post «Japoneando por Budapest»

 

Toby prepara la maleta

Toby prepara la maleta

¡Guau! mi familia lleva unos días muy atareada. Mueven bolsas de un lado para otro y no me hacen demasiado caso. Pero ¿Qué veo? ¿Maletas?. No se les ocurrirá dejarme aquí, ¿verdad?. Me voy a un rincón y me enfurruño, dejo de comer y miro de reojo a ver qué pasa.

«Toby -me dicen- vamos a preparar tu maleta». Bieeeen… eso es lo que más me gusta. Voy a estar bien pendiente para que no nos olvidemos de nada. Lo mejor es que les prepare una lista, por si acaso:

 

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  • Lo primero y principal mi pasaporte o cartilla sanitaria ( Yo tengo pasaporte porque viajo mucho al extranjero) Tengo todas mis vacunas en regla -no es que me guste mucho eso de las vacunas, claro- y tomo mis pastillas para que no me piquen las pulgas ni las garrapatas, además de tener más cuidado si voy a alguna zona donde abundan los mosquitos. De momento no he tenido que pasar ningún periodo de cuarentena pero ¡Ojo! porque para viajar a algunos países os exigirán unos análisis especiales que tardan algo de tiempo. Que vuestros dueños no se olviden de consultar bien toda la información sobre el destino porque un peludo amigo mío tuvo que quedarse a última hora en una residencia y no pudo viajar a Suecia con el resto de la familia (¡Vaya fastidio!).
  • Mi collar y mi chapa identificativa, con mi nombre y el número de teléfono de mi familia ¿Imagináis que me despisto y me pierdo? ¡Ojalá que no! pero de esta forma si alguien me encuentra es mucho más fácil que contacten con ellos (pobrecitos, no quiero ni pensar en el disgusto que se llevarían). Además, mis amigos Matt y Belén me regalaron una chulísima, original y hecha a mano por los chicos de «Dale la chapa a tu perro». Todo el mundo me dice lo bonita que es, así que vosotros pedid una igual a vuestras familias (bueno, igual no, que no vale copiarse. Además son siempre personalizadas, con el color y el diseño que elijáis)
  • Mi mochilita con cepillos, toallitas húmedas, un bebedero portátil…ah, y el «kit de emergencia» con una toalla grande y jabón por si me da por hacer «alguna de las mías» (vale, soy un cochinote y a veces me gusta jugar a camuflarme entre las vacas jijiji). También por si vamos a la playa, que luego hay que aclararse bien con agua dulce. Yo no me suelo bañar aunque otro día os contaré mi aventura en la Ría de Cambados (Pontevedra). Creo que mi dueña aun está enfadada conmigo…
  • Mi comida…grrrr ¿otra vez pienso? Ah, menos mal que también me llevan alguna chuche y unas latitas, sobre todo cuando el viaje es muy largo. Aunque yo no me mareo, estoy un poco inapetente y esperan a que lleguemos al hotel para darme de comer. En realidad lo que me gusta es pedirles un poco de su comida cuando paramos en un área de servicio. En Francia son chulísimas y hay mucho arbolado y zonas verdes, y en Italia ¡puedo entrar al Autogrill!
  • ¿Y dónde voy a dormir? Ah, ¡que también nos llevamos mi cama! En algunos hoteles hay camitas para las mascotas, pero normalmente son para perros pequeños y yo peso 20 kilos…

¿Todo en orden? Yo creo que si. Además mi familia ha localizado el listado de clínicas veterinarias más cercanas a nuestro destino. No quiero que me pase nada, pero ¿Y si me pongo malito? También tengo un seguro especial, junto a mis dueños, de asistencia en viaje, para que pueda volver a casa con ellos si hay cualquier problema. Y el de responsabilidad civil que también está incluido en nuestro seguro de hogar. Somos una familia viajera muy previsora.

Ay, que nervioso estoyyyy…¿Cuándo nos vamos? ¡Guau, guau, guauuuu!

 

Viajera reincidente, 5 síntomas para descubrir si lo eres.

5 sintomas de la viajera reincidente

Hola, me llamo Eva, soy una viajera reincidente y llevo 2 semanas, 1 día y 4 horas sin viajar.

Naturalmente, esto es una broma pero estoy pensando muy seriamente en crear una asociación de afectados, un club o algo parecido, porque estoy absolutamente segura de que hay más gente como yo. No se trata sólo de que uno tenga deseos constantes de viajar, de que regrese de un viaje y ya esté pensando en el siguiente. No, se trata de algo más; mi problema es que hay lugares a los que viajo una y otra vez. Hay quien me me pregunta, y no les quito razón, porque en lugar de conocer otras ciudades regreso a las que ya he visitado.

Al principio pensé que exageraban pero, bolígrafo y papel en mano, decidí escribir mis destinos como viajera reincidente para ver si la cosa de verdad era tan grave. Te aconsejo hacer lo mismo y descubrir si optas a un puesto en tan peculiar Club.

  •  1. Si tu lista incluye al menos tantos destinos a los que has regresado como la mía, «háztelo mirar». Esta es mi lista:
    • Toscana (5 veces)
    • Venecia (3 veces) y regreso dentro de poco.
    • París (3 veces) Actualizo ¡Ya van 4!
    • Milán y Bérgamo (en 3 ocasiones)
    • Roma (2) y pendiente de nueva visita.
    • Londres y Condado de Kent (3 veces)
    • Perugia, Asis (2 visitas)
    • Cinque Terre (2 veces) y no me importaría repetir.
  • 2. Si cuando viajas a un destino siempre te marchas con la sensación de que te te han faltado cosas por ver ( Personalmente creo que no es una sensación sino una realidad, hay tantas cosas interesantes  en cualquier lugar…)
  • 3. Si no comprendes a esos que te dicen «pero si total eso se ve en medio día» o a quienes te aseguran que han recorrido un país entero en dos semanas.
  • 4. Si dejaste atrás las jornadas maratonianas y la fase en la que preferías reventarte los pies antes que perderte algo ( a eso se llega con el tiempo y con la edad)
  • 5. Y sobre todo si mientras lees este artículo, y en mi caso mientras lo escribo, sigues pensando en que te quedan muchas pero que muchas cosas pendientes en la última ciudad que visitaste.

En mi «defensa» argumentaré cual es el motivo que me ha llevado a tal situación: nunca dispongo de demasiados días para viajar, por falta de tiempo y, porque no admitirlo, por una cuestión de presupuesto. De manera que dosifico mis breves escapadas cual pildoritas para curar mi mal y siempre que abandono una ciudad con esa sensación de que me han faltado días me consuelo con la frase: «No pasa nada, ya volveré».

Me encantaría descubrir que no estoy sola en este mundo (lo intuyo), que no soy la única viajera reincidente y que hay muchas o muchos como yo. Si te encuentras entre ellos… ¡Bienvenido al club! Me encantaría saber cuales son tus destinos reincidentes, ¡Cuéntanoslos!

El síndrome de Wanderlust y otras reflexiones

Wanderlust

Síndrome de Wanderlust o del viajero eterno. Por fin he encontrado el nombre para mi enfermedad. En realidad no sabría si definirla enfermedad, tampoco entiendo a la gente a la que no le gusta viajar (Y no se si quiero entenderlo), pero a veces me veo a mi misma desde fuera y pienso ‘está loca’.

Antes de nada, dejaré un par de cosas claras: viajar es para mí una de mis prioridades, podría pasarme semanas encerrada en casa trabajando para ahorrar e irme de viaje (Y lo hago. De todas formas nunca he sido una persona a la que le guste demasiado salir… como mucho un aperitivo de vez en cuando, prefiero estar en casa delante de la pantalla viendo series o leyendo blogs de viajes para planear mi próxima escapada). De igual manera, tengo claras varias cosas: no quiero niños. Y si me apuras, ni siquiera marido. Eso si, perros todos los que quieras. Lo peor es que cada vez que oigo alguien que me dice: ‘Ya cambiarás de opinión’ me hierve la sangre, como si una no pudiera tener una idea diversa de los estereotipos, como si el tener ideas distintas me convirtiera automáticamente en un ser humano despreciable. ¿Pero sabéis que? Prefiero ser un ser humano ‘despreciable’ a arrepentirme toda la vida de no haber hecho lo que quería.

He leído varios blogs de parejas que viajan con hijos. No voy a decir que viajar con niños es imposible, pero evidentemente los ritmos son distintos. No hablo de irse de vacaciones toda la familia, eso también lo he hecho yo. En la vida se toman decisiones, y siempre vas a tener que renunciar a algo (¿O te vas a hacer trekking con un bebe cargado a la espalda?). Un ejemplo que me gusta poner cuando hablo de este tema, es el de Molaviajar. Hace ya algún tiempo que descubrí a esta familia compuesta por Adri, Gosi y Daniela. Cuando nació la niña ellos mismos dijeron que su forma de viajar había cambiado y que hay cosas que antes hacían y ahora ya no pueden. ¿Y que pasará cuando la cría tenga que ir al colegio? Yo, sinceramente, no quiero renunciar. Lo dicho, cuestión de tomar decisiones. Ojo que cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, pero lo que no soporto es la gente que te dice como organizar la tuya y que trata de convencerte de que son los poseedores de la verdad absoluta.

Pero si hay algo que no me entra en la cabeza, es la gente que dice que ‘no le gusta’ viajar. Partamos del supuesto de que la gente que lo afirma, nunca lo ha hecho. En cierto modo, me recuerda un poco a eso que dicen la mayoría de españoles… que su pueblo es el más bonito del mundo (Mención especial a los de Bilbao… :P), muchas veces sin ni siquiera haber salido de su casa. ¿Cómo puede uno afirmar tan tajantemente algo así si no sabe lo que hay en el mundo exterior? Y no hace falta irse a 10.000 km, a veces los rincones mas extraordinarios están inesperadamente detrás de la esquina. Soy de las que piensan que para opinar, hay que conocer.

Recuerdo que una vez, hace años, estaba a punto de viajar a Paris. Alguien que había estado me dijo que era una ciudad horrible, sucia etc. Lo que se hace por mantener el orgullo…

Una de mis teorías es que el ‘rechazo’ a viajar se debe al miedo. Miedo a descubrir que te equivocabas y que en realidad, hay sitios mejores, mas bonitos, o donde la comida esta más rica. Miedo a lo desconocido, a ir a un país en el que no puedas comunicarte (Y aquí hacemos un llamamiento al lenguaje universal de los signos…) o no te entiendan…

‘No tengo nadie que me acompañe’ es otra de las excusas mas manidas… la verdad es que ésta la he usado alguna vez (No para viajar, pero si para eventos), por pereza más que otra cosa. Simplemente hay situaciones en las que prefiero estar en compañía. Por ejemplo, a finales de mes viajaré por primera vez sola a una ciudad Europea (He viajado sola anteriormente pero siempre me reunía con gente en el destino) y siento que necesito hacerlo para superar otro escalón en mi vida viajera. He viajado siempre con mi familia o amigos, pero en la situación en la que me encuentro ahora, lejos de mis padres y con una pareja que no incluye los viajes entre sus prioridades, me veo obligada a hacerlo sola. Porque como ya dije anteriormente, no estoy dispuesta a renunciar a ello. Y como me guste, que tiemble el mundo, porque la lista de sitios que quiero visitar es muy larga.

‘Viajar es caro’, ‘es desperdiciar el dinero’. Y me lo dicen personas que cada mes se gastan 200€ en tabaco y alcohol. Viajar es caro si te vas al resort 5* all-inclusive. Pero es que una cosa es irse de vacaciones, y otra muy distinta, viajar. A mi también me gusta tener unos días al año donde poder rascarme la barriga sin hacer nada todo el día tirada en la playa… pero no lo considero viajar. Viajar implica empaparse de nuevas culturas, aprender nuevos idiomas, caminar hasta que te duelan los pies y te salgan ampollas y no puedas más. Es evidente que la gente que dice que viajar es caro nunca ha pensado en la opción de alojamientos alternativos como dormitorios compartidos en hostales/albergues (En muchos países son nuevísimos y muy limpios) o Couchsurfing, donde ademas de alojarte por muy poco dinero o gratis, contarás con fantásticos anfitriones que podrán guiarte por la ciudad alejándote de las trampas de turistas. En algunos albergues incluso puedes tener alojamiento gratis en cambio de alguna hora de trabajo por las mañanas.  Desde luego, cada uno usa su dinero como mejor le parece, pero ponerlo como excusa para no viajar… es muy triste. Vamos, que el que quiere, puede…

También es muy triste (en mi humilde opinión) que el estereotipo de turismo sea el rebaño de ovejas siguiendo a un guía con paraguas en mano, escuchando discursos de los que se olvidarán dentro de 20 minutos cuando pasen al siguiente monumento famoso. Odio los viajes organizados… solo he ido a uno y fue por ‘obligación’, una especie de viaje de estudios. Si ya de por si no me gusta que me digan lo que tengo que hacer, imaginad mientras estoy de viaje… Por fortuna cada vez hay mas personas como tú y como yo, que preferimos leer cientos de artículos antes de viajar para poder escoger lo que mas nos guste y planear un itinerario… para poder saltártelo, es simplemente matemático. ¿Dónde se ha quedado el encanto de levantarte a la hora que te parezca e improvisar?

Lo que esta claro, es que hoy en día, viajar es mas fácil que nunca. Cada vez hay más gente en establecimientos que habla varios idiomas (Al menos en las principales capitales y localidades turísticas), entre ellos el español. Los billetes de avión cuestan incluso menos que los de tren de largo recorrido y se han desarrollado una infinidad de Apps para facilitar la vida al viajero, desde mapas offline para no perderte nunca hasta traductores simultáneos para estar comunicado en todo momento. Y todo esto es un problema. Es un problema porque nos está haciendo enfermar a millones de apasionados de los viajes.

Por cierto, ¿Alguien conoce un psicólogo capaz de tratar el síndrome de Wanderlust? Si no, nos tocará unirlos al grupo de ‘Viajeros anónimos’

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5 restaurantes que no te puedes perder en Venecia

Ay, Venecia. Esa preciosa ciudad llena de canales y restaurantes que puede resultar CARÍSIMA si no sabemos dónde ir. Y es que, aunque Italia generalmente es un destino bastante asequible esta vez se han pasado un poco. Y lo peor es que está lleno de trampas para turistas (Vale, a menos que no seas un viajero novato sabrás que nunca hay que entrar en los restaurantes de las plazas o que están en primera línea de playa, salvo excepciones). Cierto es que quien algo quiere, algo le cuesta, estamos ante una de las ciudades más impresionantes del mundo… Así que aquí vamos con nuestra selección personal de restaurantes en Venecia para que no os desplumen y podáis probar el verdadero Made in Italy.

 

5. OSTERIA BANCOGIRO

Ocupa el ‘»último» puesto de nuestro Top 5 de restaurantes en Venecia, simplemente porque en proporción, es algo más caro que el resto. Este diminuto local cuenta con una impresionante terraza de posición privilegiada con vistas al canal grande. En realidad, no es un restaurante, sino lo que en España llamaríamos un bar de ‘pintxos’ a ‘tapas’ :). Su especialidad, como la de casi todos los bares de Venecia, es el ‘Baccalà mantecà’, además de ofrecer deliciosas tablas de embutidos (Crudo, sopressa…) y quesos. Tiene una gran selección de vinos. Éste local está a dos pasos del puente de Rialto, en la plaza donde se encuentra la iglesia de San Giacomino. Un truco para ahorrar: No os sentéis en la mesa, puesto que la cuenta ascenderá a números astronómicos. Tomad un Spritz con uno de estos deliciosas pintxos (Repetimos, nuestra recomendación es el baccalà) en la barra, o pedid que os lo pongan en un vaso de plástico y sentaos en las escaleras que dan al canal (El suelo es público y nadie puede decir nada, ¿Verdad?). Campo San Giacometto, 122

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4. AL NONO RISORTO

Esta típica trattoria situada en el distrito de Santa Croce es punto de encuentro para muchos venecianos, por lo que la calidad de la comida supera con creces la de muchos sitios turísticos. Tienen menús ‘del día’ por unos 17€ aproximadamente, además de ofrecer una vasta selección de pizzas y platos. La pasta con pescado es la especialidad (Sobre todo los spaguetti con cigalas) además de la carne o algunos platos típicos de la región del Veneto como la Polenta. Cuenta con un jardín que en verano se transforma en una espectacular terraza. Pago sólo en efectivo, y si tuviéramos que sacar algo ‘malo’ sería que quizá el servicio es algo lento (Todo depende del día y hora claro…), pero no nos vamos a quejar, que a ver en cuántos restaurantes en Venecia se pueden comer 2 platos por 17€. Sestiere S. Croce, 2337

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3. ALLA VEDOVA

Situado en el distrito de Canareggio encontramos ‘Alla Vedova’, una típica osteria Veneciana con zona bar y zona restaurante. Local famoso por sus albóndigas (Algo distintas a las que conocemos en España, son como híbridos de albóndigas y croquetas), sus platos de pasta con pescado, la sepia en su tinta o la fritura de pescado. Precios asequibles y raciones generosas, este local no puede faltar en tu ruta de ‘bacari’. De nuevo sitio frecuentado por los venecianos, si no tenéis demasiada hambre, conviene comer a base de ‘tapas’, ya que reservar mesa aquí puede ser una odisea.  Cannaregio, 3912

 

2. ACQUA E MAIS

No es realmente un restaurante, pero hablar de ‘Acqua e Mais’ significa hablar de todo un referente del Street Food en Venecia. Este diminuto local situado de camino a Rialto, se encuentra en el distrito de San Polo, y ofrece únicamente comida para llevar. Su especialidad son los conos de frittura de pescado (Con calamares, gambas, pescaditos diminutos y polenta) que rondan los 4,5€, el baccalà mantecà, las albóndigas y croquetas (A 1,5€ la unidad, son grandes y las de atún están deliciosas) y verduras albardadas estilo tempura. Además cuentan con otros platos típicos italianos como la lasagna o la parmigiana di melanzane. Una opción perfecta si dispones de poco tiempo y prefieres comer mientras paseas por la ciudad. San Polo, Campiello dei Meloni 1411-1412

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1. BIGOI

Cerramos nuestro top de restaurantes en Venecia con una opción que no dejará indiferente a nadie. Pasamos del ‘Made in Italy’ al ‘Made in Veneto’ para presentaros este local take-away que os dejará boquiabiertos. ‘Bigoi’ (‘Bigoli’ en dialecto véneto) ofrece una de las especialidades Venecianas más famosas de Italia: Los ‘Bigoli’, que son un tipo de spaguetti gruesos similares a los Pici toscano. Por 5€ (Precio fijo) podemos comer una tarrina de pasta (Ración abundante, llena mucho) con varias salsas a elegir: Con ragù, all’amatriciana, con pesto genovés, con carne de pato, a la veneciana… El minúsculo local cuenta con una barra en el interior donde comer de pie. Calle Crosera, 3829 Dorsoduro

 

¡Espero que os haya gustado mi selección y si venís a Venecia no dudéis en escribirme para guiaros hasta alguno de estos locales personalmente!

París: Día 2

El despertador suena sobre las 8, y tengo que reconocer que a pesar del cansancio acumulado no he dormido muy bien, la almohada era demasiado baja para mi gusto y tengo algo de dolor de espalda. Pero no importa porque hoy es ¡El día! Y os preguntareis… ¿El día de qué? Bueno, hoy tendrá lugar le evento por el que hemos hecho este viaje: HansZimmerLive en el Palais Des Congrés 😀

Si, en esta familia estamos un poco «de la olla» y creo que ya sumamos unos cuantos viajes para ir a conciertos. El espectáculo empieza a las 14.00 así que tenemos tiempo para dar un paseo por la mañana. Bajamos a desayunar a un Costa Coffee, situado prácticamente frente al hotel donde nos alojamos en nuestro último viaje a París (Enero 2016, siempre para otro concierto…) y el café no está tan mal… viviendo en Italia no se pueden pedir peras al olmo.

Terminado el desayuno volvemos al hotel a recoger todo y hacer le check-out. Sacamos las tarjetas de embarque para el vuelo de la noche y dejamos las maletas en la consigna. Decidimos encaminarnos a la zona Montmartre y el Sacre Coeur, ya que es una de las zonas de París que aún no he podido visitar (y eso que es la cuarta vez que vengo). El cielo nos mira amenazando lluvia, pero de momento nos da tregua. Tomamos la línea verde del metro hasta la parada que conecta con el funicular y nada más salir me extraña que no haya tantos turistas para la zona que es.

Nada más salir del metro nos encontramos con la Place des Abbesses

Nada más salir del metro nos encontramos con la Place des Abbesses

Paseamos por algunas calles y como siempre me paro a hacer fotos.

Establecimientos en Montmartre

Establecimientos en Montmartre

Tomamos el funicular para subir al Sacro Coeur. Debo admitir que la panorámica desde allí me ha decepcionado un poco, había leído en varios blogs que las mejores vistas de París estaban allí… creo que tenía demasiadas expectativas. La Basílica es preciosa e impresiona aún más en vivo, pero es difícil hacer fotos porque solo veo cabezas y gente que pasa por delante. Continuamos callejeando y me llega un olor que hace que mis tripas empiecen a dar un concierto. No se por que, en casa como poco, pero cuando voy de viaje siempre tengo hambre…

Montmartre

Sigo el rastro al más puro estilo perro de caza y me topo con una heladería-crepería que además tiene un puesto de… ¡Perritos Calientes! Pero nada de esos hot-dogs americanos de pan blando y salchichas de sobre. Esto son enormes baguettes rellenas con salchichas frescas condimentadas con especias y cebolla frita. Toda una delicia por 7€, el sitio se llama ‘Tutti Sensi» y ojo porque tienen dos locales en París, pero sólo uno vende los bocadillos. Decidimos comprar uno de estos bocadillos y lo compartimos mientras seguimos paseando.

Mis disculpas por el dedo delante del objetivo 🙂

Controlamos el reloj y ya casi es hora de dirigirnos al teatro para HansZimmerLive, así que antes de bajar decidimos parar de nuevo en le puesto de las salchichas para completar nuestra comida, con la mala suerte de que se pone a llover. Sacamos los paraguas de la mochila y nos encaminamos hacia el metro, esta vez por las escaleras.

Ahora tenemos que hacer un par de transbordos para llegar hasta el Palais des Congrés. Cuando salimos del metro lo que más me sorprende es que está dentro de un centro comercial. Echo un vistazo a la cartelera de los próximos espectáculos, veo un concierto de Legend of Zelda y un par de shows de música del Señor de los Anillos… sin contar que en el metro vi un cartel anunciando un concierto de Nobuo Uematsu (Compositor de las BSO de Final Fantasy). Menos mal que no vivo en París porque a estas alturas tendría que vivir mendigando.

Hacemos la visita de rigor al puesto de Merchandising y compramos una camiseta y un libro con el programa del concierto que además trae una tarjeta para descargarnos el show que han grabado en Wembley. Lo que más me ha dejado impresionada es que tras dos controles de seguridad (Desde el tema de los atentados se ha cuadruplicado la seguridad… en el concierto de Enero también tuvimos que pasar dos controles) de quitar chaquetas, abrir bolsas y demás historias, me han dejado pasar con el bicharraco de la 60D, por lo que voy a probar suerte con el concurso fotográfico del tour.

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No voy a entrar en demasiados detalles del concierto (Podría hacer un post exclusivamente dedicado a ello) pero ha sido simplemente impresionante. El sonido, la escenografía (Simple pero efectiva), la banda, el coro… La suite de ‘El rey león’ con Lebo M, cantante original de la película, simplemente fantástica. Interstellar e Inception geniales, echo de menos algunas piezas, pero sería imposible meterlas todas en un concierto. Me sorprende muchísimo la suite de Piratas en el Caribe, que se ha convertido en una de mis favoritas, quizá porque nunca le presté particular atención. La violonchelista Tina Guo, de la que soy fan ya hace algún tiempo (Sobre todo por su participación en la BSO de League of Legends) impecable como siempre, y teniéndola delante he aprovechado para hacerle algunas fotos. Lo único que no me ha gustado del concierto es que se acabó. Lo repetiría una y otra vez.

La orquesta al completo

La orquesta al completo

#HansZimmerLive

La violonchelista Tina Guo

La violonchelista Tina Guo

Tina Guo, Ann Marie Simpson & Rusanda Panfili

Tina Guo, Ann Marie Simpson & Rusanda Panfili

Hans Zimmer & Ann Marie Simpson

Hans Zimmer & Ann Marie Simpson

Ahora nos toca volver al hotel a recoger nuestras maletas y dar un último paseo hasta la Gare du Nord para dirigirnos al aeropuerto Charles de Gaulle.

Mientras escribo este post estoy ya en el avión, despegamos y está anocheciendo. A lo lejos puedo ver la Torre Eiffel iluminada mientras en mis auriculares suena ‘I will always return’, de Bryan Adams, y como no, Hans Zimmer.

Y es que, tarde o temprano… volveremos a París. Aunque sea a hacer compras en el ACE Market 🙂

 

París: Día 1

Este viaje empieza especialmente pronto… el despertador suena a las 6 de la mañana, después de haber dormido unas 4 horas como mucho. Empiezo a dar tumbos por la casa como un zombie y me preparo para salir. Me esperan casi 3 horas de viaje entre medios de transporte y transbordos para llegar hasta el aeropuerto de Marco Polo (Venecia). En nuestro primer día en París daremos una vuelta por el centro y visitaremos Little Tokyo.

Son las 9 cuando cojo el tren en Vicenza y calculando veo que me va a sobrar bastante tiempo. Decido ir hasta Venecia a coger el bus que me llevará al aeropuerto (No es necesario llegar hasta S. Lucía/Piazzale Roma para coger el Shuttle, ya que hay otra parada en Mestre, antes de llegar al centro de Venecia). Aprovecho para tomar el tercer café del día y me siento en las escaleras con mi vaso de cartón. La verdad es que desayunar con estas vistas no tiene precio.

Ahora si, voy a coger el Shuttle para ir al aeropuerto (Y yo aconsejo siempre coger el de la compañía ATVO, cuesta 8€ y es directo, tarda una media hora… ya que la alternativa es la línea de transporte público ACTV que atraviesa el centro y en hora punta puede ser un infierno). Ya por allí, me decido a pasar el control de seguridad, bastante lento… la verdad es que lo del aeropuerto de Venecia es bastante curioso, o llegas y está lleno o no hay nadie… no hay término medio. Aún tengo 1 hora hasta embarcar así que doy una vuelta por las tiendas de siempre y decido comprar un par de quesos de montaña para llevar a la familia. Me acerco a la cafetería y me como un trozo de pizza a precio de oro (5,20 €).

El embarque ha sido bastante rápido (Raro en Venecia… donde siempre es muy lento y los retrasos son habituales. Mención especial a la planta subterránea, diseñada muy mal y que se congestiona enseguida ya que es la zona de embarque de todas las compañías low-cost) así que me siento en mi sitio y cierro los ojos esperando poder dormir un poco. Esta vez subimos un escalón y volamos con Air France, a ver qué tal.

Pero ay amigos… que utopía. Me toca un vuelo con unas turbulencias horrorosas. De pequeña (No se cuantos años tendría pero la maleta era más grande que yo) hice un vuelo Valencia-Bilbao con turbulencias y desde entonces me entró fobia a volar. Pero como odio los viajes largos e intento siempre evitar coche o autobús… pues no me queda más remedio. He acabado acostumbrándome y ahora incluso cojo vuelos internos siempre que puedo. Además, el que haya aterrizado alguna vez en Bilbao o Santander sabrá que es una verdadera prueba de coraje para los que tienen miedo a volar… es como cuando tienes que saltar del trampolín y no te atreves, hasta que alguien te empuja.

Por cierto, estoy alucinando: Nos han dado un bocadillo en el avión, no cacahuetes o aceitunas, un ¡B-O-C-A-D-I-L-L-O! Será que casi siempre vuelo con compañías low-cost, pero esto no lo veía desde la época dorada de Iberia. Es de queso fresco (Tipo Philadelphia) y albahaca. Pero es que lo bueno no acaba ahí, 2 minutos más tarde pasan ofreciendo latas de coca-cola (De 150ml), cerveza, vasos de zumo, agua, café… Todo gratis. Si a los de Economy nos miman así, no quiero ni imaginar a los de Business. Así que punto para Air France, con todo esto ya se me ha olvidado el mal rato que pasé con las turbulencias.

Una hora y media tras nuestro despegue, aterrizamos en el aeropuerto Charles de Gaulle y hace un frío para morirse. Para hacer más interesante el viaje, cuando desembarco por el finger veo una cola larguísima. ¿Que hace toda esta gente parada en el pasillo? Bueno, pues cuando llego delante descubro que hay que pasar un ‘control de inmigración’… ¿Pero esto no pasaba sólo fuera de Europa? Tenemos que enseñar nuestros documentos de identidad, nos toman los datos y nos preguntan el motivo de nuestro viaje. Tras casi 40 minutos en esa cola infernal me dirijo a la estación del RER B que me llevará al centro de París (10€ y 30 minutos de viaje).

Son casi las 4 cuando llego a la Gare Du Nord, me encuentro con mis padres que han llegado a primera hora de la mañana y nos dirigimos al hotel. Nos alojamos en el Ibis Opera Lafayette, habitación triple.

Después de dejar nuestras cosas y hacer intercambio de víveres (Qué duro es vivir en un sitio donde el lomo embuchado y el pimentón picante no existen…) nos preparamos para salir. Tenemos la tarde de hoy para ir donde queramos. Días atrás me preguntaba qué podíamos hacer, sin caer en la ‘banalidad’ de ir a ver lo de siempre… hasta que buscando por internet encontré un blog que hablaba del ‘barrio’ japonés de París. Sin dudarlo dos veces decidí que tenía que ir allí. Los que me conocen saben que soy amante de Japón (He aprendido un poco de Japonés por mi cuenta, me gusta el manga, anime, videojuegos, la gastronomía y la cultura tradicional japonesa, además de haber practicado Kendo durante algún tiempo) por lo que esta visita era imprescindible para mi.

Little Tokyo se encuentra cerca de la zona de Opera, y sus calles más famosas son Rue Saint-Anne y Rue des Petit Champs. Tiendas de decoración, librerías, restaurantes o agencias de viajes son sólo algunos de los establecimientos que se pueden encontrar en esta pequeña ciudad nipona. La primera parada es en el ACE Mart, un supermercado de especialidades orientales. Como no podía ser de otra manera aproveché para comprar cosas que donde yo vivo serían imposibles de encontrar. Más adelante encontré también el K-Mart, aún más grande que el anterior (Y sobre el que también había leído… pero en cuanto me encontré delante del ACE el ansia me pudo y tuve que entrar y comprar xD).

ACE-mart

Ace Mart, supermercado de especialidades japonesas y coreanas

He aquí algunas de mis adquisiciones:

  • Panko: Pan rallado de gamba japonés, se utiliza para rebozados
  • Udon de pescado picante
  • Wasabi
  • Pastillas de Curry picante
  • Mochis de judías rojas

En la foto no se ven pero también compré unos Dorayakis (Esos pastelitos que comen siempre en los animes). A pesar de ser sábado encontré algunas tiendas a las que me habría gustado entrar cerradas, una pena… Había una tienda donde vendían yukatas, tabis y cajitas muy monas de Bento.

Proseguimos nuestro camino entre restaurantes de todo tipo: De Ramen, de Udon, de Sushi, de todo un poco… lo mejor es que son restaurantes auténticos, con staff japonés y menús con varios platos que no se encuentran tan fácilmente fuera de Japón (Y no como en España e Italia donde la mayoría de los restaurantes japoneses son gestionados por chinos…). La gama es muy amplia y los precios en general están algo por debajo de la media de la capital francesa, aunque hay de todo. Después de dar varias vueltas decidimos ir al restaurante Sushi Gan, ya que mi padre no es gran amante de las sopas y el sushi y allí podía comer yakitoris y tempura.

La comida estaba verdaderamente exquisita, pedimos varios tipos de sushi (hosomakis, uramakis y takos), sashimi de atún que se deshacía en la boca, ensalada de algas, gyoza, tempura y yakitori de pollo. Casi se me olvida sacar las fotos del hambre que tenía.

Pagamos 45€ en total (Con bebidas, servicio e IVA inc.) así que como veis no es nada caro. También había varios menús con precios desde los 10€ hasta 35€.

Para completar la cena nos acercamos hasta AKI, una pastelería y cafetería típica japonesa (Con varias especialidades de cocina fusion franco-nipona). Visita muy recomendada, pedimos 2 tazas de té verde, un café y un pastel de matcha de té que estaba delicioso al que habían apodado ‘Kabuki’. El té no tiene nada que ver con el que podemos encontrar en el supermercado, estaba buenísimo y nos ayudó a pasar el frío. Creo que pagamos sobre los 11€ por todo. Además conseguí chapurrear dos frases en japonés y me entendieron, todo un logro.

Té verde y pastel 'Kabuki' en AKI Boulangerie

Té verde y pastel ‘Kabuki’ en AKI Boulangerie

Y con esto concluimos nuestra tarde en Little Tokyo. Una pena que algunas tiendas estuvieran cerradas, porque me apetecía entrar en una librería especializada en literatura japonesa… Os dejamos con una selección de nuestras fotos favoritas del barrio japonés:

Little Tokyo

 

 

IMG_7697

 

Little Tokyo

 

Little Tokyo

 

Little Tokyo

 

Hasta aquí nuestro primer día en DreamingParís. Si quieres ver como continuó nuestro fin de semana, te lo contamos en este otro post.

 

Que ver y hacer en Atenas, cuna de la cultura clásica y ciudad multicultural

Atenas

[Actualizado Abril 2018]

Conocí Atenas en tiempos menos convulsos, cuando todavía se pagaba en Dracmas y no existía esto de internet. Siempre he sido una «forofa» de la cultura clásica, así que después de conocer Roma tenía muy claro que mi siguiente destino iba a ser Grecia.

Como podéis imaginar «mucho ha llovido» desde entonces pero algunas cosas no han cambiado tanto y los motivos para conocer Atenas son los mismos, ¿o acaso alguien es capaz de comprender lo que somos sin conocer de donde venimos?. La cultura grecorromana es «la madre» de nuestra civilización: el derecho, la literatura, el arte, la filosofía… la Democracia ¿Qué me decís de las Olimpiadas? ¿Os parecen pocos los motivos para conocerla de primera mano?

Atenas continúa siendo la capital ruidosa y bulliciosa que conocí, con el tráfico imposible, los taxistas sorteándolo a toda velocidad (no me olvidaré jamás de nuestro trayecto de vuelta desde el hotel al aeropuerto) y esa mezcla de culturas que le confiere el hecho de ser una ciudad portuaria; el Pireo es el puerto de Atenas desde la Antigüedad, el más grande de Grecia y uno de los más importantes en el Mediterráneo.

 

El Pireo Atenas

 

En el centro, la Plaza Sintagma y la de Omonia siguen siendo puntos de partida para conocer la capital y nexos importantes para el transporte público. En Sintagma, como ya nos referíamos entonces, se encuentran el Parlamento y el monumento al soldado desconocido, permanentemente custodiado, donde cada hora se realiza el cambio de guardia y los domingos a las 11 de la mañana tiene lugar una ceremonia solemne.

 

Parlamento Atenas Cambio de Guardia

Eran otros tiempos (sin blogs ni foros, si acaso la opinión de algún amigo que hubiese viajado previamente, que tampoco fue el caso) y optamos por una visita guiada a la Acrópolis. A pesar de los andamios- ya por entonces el deterioro era más que evidente- debo admitir que me impresionó contemplar de cerca el magnífico Templo de Atenea, y las Cariátides, aun a sabiendas de que eran réplicas. Por aquel entonces, si no me falla la memoria, las originales se encontraban en el Museo Británico de Londres junto con tantas otras piezas de la Acrópolis y mucho me temo que la eterna batalla por el regreso a Atenas continúa abierta. Afortunadamente, desde el 2009, es posible contemplar cuatro de las Cariátides del templo de Erecteion en el Museo de la Acrópolis. Creo que es una muy, pero que muy, buena excusa para regresar a Atenas.

 

 

Ya por nuestra cuenta, visitamos el Museo Arqueológico Nacional que, por supuesto, no nos defraudó. A pesar de que no teníamos google maps, ni tripadvisor, ni nada de nada, he de decir que nos arreglamos bastante bien en una ciudad que visitábamos por primera vez, con la barrera del idioma (aunque a decir verdad un poco de inglés, no demasiado bueno, nos bastó).

Por lo que veo, los barrios de Plaka y Monastikari continúan tal y como los recuerdo: tiendas de souvenirs, de comestibles con productos típicos (es cierto que ahora poseen un aspecto mucho más cuidado, son prácticamente delicatessen) y restaurantes con mesas en la calle.

En uno de ellos comimos, creo recordar que en la misma Plaza, y no sé si continuarán manteniendo la misma costumbre pero a nosotros nos llevaron hasta las cocinas para que viésemos que estaban impolutas e incluso abrieron las cámaras para mostrarnos lo frescos que eran el pescado o el marisco. Curioso, ¿verdad?. Son esos detalles los que después de los años se recuerdan, aunque no seamos capaces de acordarnos del nombre del local.

De aquel viaje conservo fotografías positivadas, desvaídas de color, y algún souvenir de cerámica que ha sobrevivido a viajes y mudanzas. De la cocina griega recuerdo su sabor especiado, sus verduras (especialmente las berenjenas, que adoro), su ensalada con queso Feta, su pescado excepcional y el sabor a regaliz de su café, que fue lo único que no me gustó nada de nada.

 

ensalada griega Atenas

 

En nuestra breve estancia en la ciudad, apenas tres días y- tal como sigue siendo habitual- escala previa a una visita a las Islas, todavía tuvimos tiempo para una escapada más. Tomando el metro desde el centro de Atenas nos dirigimos al Pireo.

Hoy leo cientos de críticas sobre los numerosos restaurantes especializados en pescado y marisco que ya en aquel momento había por allí. Pero ya entonces, el sentido común nos hizo huir de las terrazas lujosas y los camareros insistentes, que a punto estaban de «llegar a las manos» por llevarse un cliente más. Dejando atrás los locales más espectaculares con excelentes vistas al puerto recuerdo haber regresado sobre nuestros pasos y tomado una carreterita. Subiendo unas escaleras de piedra, con paredes encaladas, llegamos a un restaurante donde la simplicidad era la máxima. Bajo el emparrado en una deliciosa terraza comimos una enorme dorada a la parrilla como no he probado otra igual. Quizá sea efecto de cierta nostalgia, pero no creo, o el hecho de disfrutar de una suave brisa con una temperatura espectacular a principios de Noviembre. Desde luego no recomiendo a nadie una visita a Atenas en pleno verano.

Si me preguntáis si Atenas es un destino que podríamos incluir entre nuestras «escapadas», ¿Porqué no? Y de paso tenéis una buena excusa para dar un salto a alguna de las maravillosas islas griegas, en nuestro caso elegimos Mykonos.