Saludos de Toby, el perro viajero

toby el perro viajero

¡Hola a todos! Me presento: mi nombre es Toby (Toby el perro viajero jeje). Dicen que soy un mestizo de setter inglés y spaniel, y que tengo algo más de 5 años (actualizo, que esto lo escribí en 2016, y ahora tengo unos 10). Desde 2012 tengo una familia humana, una familia que me rescató de la jaula en la que viví algún tiempo, no mucho, aunque a mi me pareció una eternidad.

Mi nueva familia, de la anterior no me acuerdo, suele viajar mucho. Ellos a menudo hacían algo que llamaban «escapadas low cost», que no se muy bien que significa, pero que debía gustarles mucho y que yo se que a veces echan de menos.

Se que les encanta viajar pero también que me quieren con locura y que siempre que pueden me llevan con ellos. A veces me quedo con los abuelos o los primos, que también me quieren mucho, pero la verdad es que yo prefiero acompañarles en sus viajes.

Cuando supe que estaban escribiendo este blog me puse muy contento y excitado y no podía parar de mover mi cola de alegría. Ellos os hablarán de los lugares que visitan y os dirán cuanto les ha gustado este o aquel museo, o un restaurante, pero claro, ¡yo también quiero contaros cuales son los sitios que más me han gustado! Así que ahora tengo mi propia sección: los viajes de Toby.

Como peso 20 kilos no puedo viajar en la cabina de los aviones y en muchas compañías ni siquiera en la bodega, pero -mira- mejor para mí. Tengo fobia a las jaulas y donde esté todo el asiento trasero del coche para mi solito que se quite todo lo demás. Me porto bien, no me mareo, y soy capaz de aguantar cientos de kilómetros al día para llegar a donde sea. Por algo me llaman Toby el perro viajero.

También se que mi familia lo tiene un poquito más difícil para encontrar alojamiento, aunque por suerte cada vez hay más hoteles en los que me dejan dormir. De todas formas me gusta mucho más cuando me llevan a un  apartamento o casa, sobre todo si tiene jardín. Lo más complicado es poder comer en restaurantes, al menos cuando viajamos por España, aunque en algunos bares empiezo a ser bien recibido y me gustan mucho las tapas y pinchos que comemos. En los siguientes post os contaré siempre cuales son todos esos sitios en los que soy bien recibido.

Otra complicación añadida cuando estamos cerca de casa es poder usar el transporte público, así que soy muy feliz cuando en otros países me permiten subir en trenes, metro, autobús o barco. Además la gente es siempre muy amable y me dicen lo guapo y educado que soy, y aunque me hablan en distintos idiomas yo les entiendo.

Uno de los países que más he visitado es Italia. Allí soy muy bien recibido y es muy raro encontrar esas pegatinas en la entrada de los bares o tiendas, las del circulito rojo con una raya diagonal sobre el dibujo de un peludo, y que mi dueña me señala cuando me tengo que quedar fuera esperando. Además, para que os voy a engañar, a mi la pasta, la pizza y los helados me vuelven loco. Pero también he visitado otros sitios que ya os iré contando más adelante. Ahora voy a echarme una siestecita, que esto de escribir cansa mucho.

Lametones para todos.

Toby

 

Florencia, ciudad del arte y el Renacimiento

Firenze

Vale, lo admito, es difícil ocultar mi predilección por la Toscana en general y particularmente por Florencia. En los (casi) 3 años que llevo viviendo por Italia, he viajado de norte a sur y de este a oeste, recorriendo muchas de las regiones de este país. No se si será el hecho de que es la que más he visitado (como turista) pero varias localidades de esta amplia región forman parte de mi Top de ciudades Italianas favoritas. Florencia es, para mi,  la Ciudad de Arte más importante del país

Considerada la cuna del Renacimiento, cuenta con el patrimonio artístico y arquitectónico más importante del mundo. Para que os hagáis una idea, todo el centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Corría el siglo XIV cuando llegó la época dorada a Florencia, los Medici gobernaban y se habían convertido en grandes banqueros. Esta influyente familia fue mecenas de los que entonces fueron lo que hoy llamaríamos ‘artistas emergentes’. Grandes nombres del arte y las letras como Leonardo Da Vinci, Rafael, Botticelli, Brunelleschi y Maquiavelo entre otros. No es de extrañar que con este ‘background histórico’ la ciudad esté llena de rincones que visitar.

La Catedral de Santa Maria dei Fiori alberga la obra cumbre de Brunelleschi: su cúpula, decorada con impresionantes frescos. En  la cripta  encontraremos la tumba del arquitecto. Frente a la catedral, en el Baptisterio, nos encontraremos frente a la Puerta del Paraíso, de Ghiberti, aunque hay que advertir que no se trata de la original- que se encuentra en el Museo dell’Opera del Duomo, muy cerca de allí- ya que fue sustituida para someterla a una laboriosa restauración y preservarla de las inclemencias.

Caminamos hasta la Piazza della Signoria, la plaza más importante y conocida de la ciudad . Lo primero  que  nos llama la atención al llegar es el Palazzo Vecchio, antigua residencia de la Corte. En la entrada se pueden distinguir dos estatuas: Una copia del David de Miguel Ángel y otra obra de Baccio Bandinelli. En otras partes de la plaza encontramos la Fuente de Neptuno y una estatua ecuestre dedicada a Cosimo I di Medici.

El Ponte Vecchio es todo un icono de Florencia y uno de los puentes más famosos del mundo. Dañado por las continuas inundaciones del Arno, destruido y reconstruido, desde siempre ha sido una zona de intensa actividad comercial, inicialmente ocupada por carniceros y más tarde por joyeros y comerciantes de oro. Actualmente podemos encontrar las que seguramente son las joyerías más lujosas de la ciudad.

Las iglesias de la Santa Croce y Santa Maria Novella son dos lugares que bien merecen una visita si disponemos de tiempo. Y al otro lado del Arno, en Oltrarno, un barrio más tranquilo, el Palazzo Pitti- residencia de los Medici- la plaza del Santo Spirito o joyas escondidas como la Capilla Brancacci en la Iglesia del Carmine. Resulta complicadísimo escoger entra tantas maravillas en la ciudad del arte, es por eso que Florencia bien merece una estancia prolongada, o bien como hemos hecho nosotros regresar en cualquier ocasión.

El Piazzale Michelangelo aunque apartado del centro, en la parte alta de la ciudad. Podéis  tomar un autobús en Santa Maria Novella- aunque se puede subir andando- que os llevará hasta este mirador. Desde ahí la vista de la Florencia es espectacular. Además si viajáis en modalidad super low-cost, cerca del Piazzale hay un camping bastante económico (Una tienda privada con 2 camas sale por unos 30€ la noche). ¿Quién no querría tomarse un café por las mañanas con esas vistas?

Hablando de museos no podemos olvidar los dos más relevantes: La galería de los Uffizi contiene algunas de las obras más importantes de la historia, como ‘El Nacimiento de Venus’ de Botticelli o ‘La anunciación’ de Leonardo Da Vinci. Aviso, las colas suelen ser interminables (Y si vais en verano, estar bajo el sol 4 horas no es divertido, os lo aseguro) por lo que conviene reservar por internet o por teléfono para tener acceso prioritario. Si permanecéis varios días en Florencia comprad sin duda la Firenze card. La segunda que destacamos es la Galleria dell’Accademia, donde se expone el David de Miguel Ángel. Al contrario de lo que mucha gente piensa, ésta no es la única obra presente en el museo, sino que encontraremos muchísimas esculturas diseñadas por Miguel Angel y sus alumnos.

Es bien sabido que la cocina Toscana contiene algunos de los platos más exquisitos de la gastronomía italiana. Abundan las setas y hongos (Sobre todo la trufa), carnes selváticas como el jabalí o deliciosos patés. Pero hay algo por lo que Florencia es mundialmente conocida: La Bistecca Fiorentina. Preparad la cartera porque no es barato, pero un capricho nos lo concedemos de vez en cuando, ¿No?

Si queréis ahorrar id en busca de puestos de Pizza al corte o trattorias. Las hay verdaderamente económicas,y una de mis preferidas es ‘Gusto Leo‘, raciones enormes a precios irrisorios. Un plato de pasta ronda los 6€ mientras que un menú del día completo (Entrante+Ensalada+Plato de pasta) cuesta 13€.

¿Todavía encuentras excusas para no visitar esta magnífica ciudad?

 

 

Malta & Gozo, diversión y relax a partes iguales

Malta

Malta ha sido desde siempre uno de los destinos de playa más frecuentados por jóvenes de todo el mundo, que cada año atrae casi 2 millones de turistas. No os dejéis engañar por su tamaño: Esta pequeñísima isla situada debajo de Sicilia cuenta con muchísimas opciones para acontentar hasta los más exigentes turistas. Durante todo el año tienen lugar muchísimos festivales culturales, musicales y gastronómicos.

El carácter mediterráneo ha influido en muchos aspectos de la isla: desde su concepto de vida nocturna a su gastronomía. El festival de verano de las artes y el festival internacional de jazz son sólo dos de las citas a destacar en la agenda cultural maltesa.

Su gastronomía recibe influencias de la cocina italiana, española y turca. Muchos dulces han sido adaptados de la repostería tradicional siciliana, como los cannoli o el semi-freddo.

Malta cuenta con un sinfín de restaurantes y chiringuitos donde pararse a comer. Uno de mis preferidos es el ‘Barracuda’, situado en St. Julians. Una atención exquisita, unas vistas a la bahía impresionantes y un ambiente casi de lujo a precios imbatibles. La cocina es cuidada y refinada, con una gran variedad de platos italianos en el menú. Un sitio donde volvería sin dudar…

Hay 3 localizaciones principales declaradas patrimonio de la humanidad en Malta, pero la más importante es sin duda la ciudad de La Valeta. Definir la arquitectura maltesa es difícil, paseando por sus calles puedes encontrar elementos barrocos, renacentistas y  neoclasicos, con algunos toques de arquitectura moderna en determinadas zonas. Si eres estudiante o amante del arte quedarás impresionado recorriendo esta ciudad, que ha resistido desde las invasiones otomanas hasta la segunda guerra mundial. Iglesias, museos, teatros, jardines… Malta lo tiene todo.

Si lo que queréis es disfrutar de la vida nocturna basta con acercarse a Paceville. Encontrareis desde clubs lounge y pubs hasta discotecas en cada esquina, casi todos con entrada gratuita. DJ’s de fama internacional actúan los fines de semana durante todo el año.

Para los que quieran algo más de tranquilidad, en La Valeta hay muchísimos cafés. Uno de los que más me gustaron (Y que ha llegado a expandirse hasta Budapest) es el Café Jubilee, un pub de estilo irlandés con decoraciones vintage en su interior donde se puede degustar una óptima cerveza y escuchar música en vivo.

Muchas de las playas de Malta son de piedra, aunque nada tienen que envidiar a las de arena, pero si cruzamos a la isla vecina de Gozo podremos disfrutar de varias playa de arena fina y aguas cristalinas.

Gozo es el paraíso de muchos submarinistas y amantes de los deportes acuáticos: El famoso blue hole es una de las formaciones rocosas más visitadas del mundo. Situada frente a la ‘Ventana Azul’ cuenta con una profundidad media de 20 metros.

Comino es un punto casi deshabitado (4 habitantes entre los que se incluyen un agricultor que posee una granja de cerdos)  situado entre Gozo y Malta. Cada día cientos de barcos parten en dirección a esta diminuta isla para llevar a los turistas a otro de los sitios icónicos de malta: la Blue Lagoon o Laguna azul, una pequeña cala de aguas casi caribeñas donde poder disfrutar del sol y de un buen chapuzón. Como las excursiones suelen durar unas 3 horas, aún nos quedará tiempo para hacer algo de trekking y ver la torre de Santa María (Construida originalmente como torre de defensa).

Y si no habláis maltés no os preocupéis… el inglés es otra de las lenguas oficiales de la isla y si preguntáis a gente de avanzada edad también serán capaces de responder en italiano.

¡Buenas Vacaciones!

 

 

Flandes, la región de los cuentos de hadas

De casitas de cuento a gigantes de leyenda, castillos, arte flamenco e incluso diamantes. Todo esto y mucho más lo podréis descubrir recorriendo las principales ciudades de la Región de Flandes. Brujas, Gante y Amberes bien merecen una visita y son perfectas para alargar unos días nuestra escapada a Bruselas.

Si establecemos nuestro «campamento base» en la capital belga, el tren es una excelente opción para llegar a cualquiera de estos puntos. Es una forma de moverse cómoda; los trayectos son cortos (no más de una hora) y las salidas frecuentes, así que podemos hacer una escapada en cualquier momento y sin demasiada planificación ¡Flandes, allá vamos!

 

Qué ver en Brujas, la ciudad más turística de Flandes

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Alguien me dijo una vez que Brujas era tan bonito que no parecía «de verdad». Era cierto. Uno tiene  la sensación de estar inmerso en un cuento y cree a ciencia cierta que las casitas, tan perfectas, son de chocolate y turrón. Es probablemente la más visitada de las ciudades flamencas, con cientos de personas que recorren sus canales en las barcas turísticas y, aunque generalmente intento huir de ese tipo de atracciones, al final sucumbo a la tentación de ver la ciudad desde el agua.

Si uno quiere, hay lugares mucho más tranquilos en Brujas: el Beaterio o Beguinague – un conjunto de casitas blancas en el que desde el siglo XIII vivió una comunidad de mujeres, o el Minnewater Park, donde relajarse entre el verde, mientras se contemplan los cisnes nadando en el  que se conoce como el lago del amor. Ambos se encuentran muy cerca de la estación del ferrocarril, de modo que es una parada perfecta antes de adentrarse en las animadas calles de Brujas, o bien para tomarse un respiro antes de abandonar la ciudad.

Para los amantes de las alturas, el Belfort, campanario del S. XII, permite contemplar la ciudad  a 83 metros sobre la Plaza principal ¡Solo son 366 escalones! Y la recompensa es doble: además de las vistas, podréis contemplar una campana triunfal, 47 más pequeñas, y un carillón manual en perfecto funcionamiento.

Pero esta bellísima ciudad ofrece, como toda la región de Flandes, dos exquisiteces a las que resulta difícil resistirse: Chocolate (cómo no) y cerveza. Para los muy cerveceros es más que recomendable la visita a De Halve Maan ; la fábrica de cerveza ofrece visitas guiadas y degustaciones.

A menudo, cuando pregunto a mis amigos y conocidos cuál es su ciudad preferida en Flandes, me responden, sin dudar, que es Brujas. No obstante, la ciudad de las que os hablo a continuación pugna siempre por un primer puesto , y es otra de las visitas que podéis hacer cómodamente desde cualquiera de las estaciones de tren de Bruselas. Nosotros partíamos desde la estación Central, la más próxima a nuestro alojamiento.

 

Qué hacer en Gante, la ciudad con el mejor ambiente universitario de Flandes

Para llegar al centro de Gante, desde la estación de St. Pieters, nosotros tomamos el tranvía número 1 hasta la Korenmarkt. El centro histórico está cerrado al tráfico, lo que convierte a esta ciudad universitaria en un lugar ideal para pasear mientras se visitan los monumentos y lugares de interés. Una buena opción es alquilar una bicicleta, las veréis por cualquier lado.

Gante es famosa por su Catedral y especialmente por el retablo de la «Adoración del Cordero Místico», del artista Jan Van Eyck. Esta obra ha sobrevivido milagrosamente a los ataques de los calvinistas y a la segunda Guerra Mundial (arrebatado por los alemanes que lo escondieron en una mina de sal austriaca) y es uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad.

Pero como no todo el mundo tiene porque ser admirador del arte flamenco, hay mil opciones para pasar un día estupendo en Gante: recorrer los canales en barco, visitar el Castillo de los condes de Flandes y especialmente disfrutar de la impresionante vista, a 91 metros de altura, desde el campanario- el Belfort- declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ¿Os habéis dado cuenta de cuánto nos gustan las ciudades a vista de pájaro?

También es conocida por su ambiente universitario. Unos 30.000 estudiantes pasan cada año por las aulas de su prestigiosa Universidad, y recorren sus calles en bicicleta.

 

Visitar Amberes

amberes patio museo plantin moretus

No voy a ocultar mi debilidad personal por la ciudad de Amberes, la segunda más grande e importante de Bélgica. Como he dicho en más de una ocasión, es una auténtica joya y no por los diamantes. Adoro su Catedral, las pinturas de Rubens, la música por las calles y los cucuruchos de patatas fritas, la arquitectura y tantas cosas más. Probablemente el día se os quede corto si queréis visitar alguno de sus museos.

Si tenéis que elegir, nosotros no quisimos abandonar Amberes sin visitar el Museo Platin Moretus. Indispensable para cualquier amante de los libros, sobre todo de los ejemplares únicos y antiguos. Pero no solo contiene verdaderos tesoros impresos, además de dibujos y pinturas de Rubens; el edificio (casa, talleres de impresión y museo) fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 .

 

Y además… una escapada a Malinas

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Si disponéis de algún día más, os podéis acercar hasta una tranquila ciudad llena de encanto: Malinas. Estrechamente unida a nuestra historia, alli vivió durante su niñez, al cuidado de su tía Margarita de Austria, el futuro emperador Carlos V. Se dice que, en Malinas, se fabrica desde hace 500 años la misma cerveza que tomaba el emperador, la Gouden Carolus. Su Plaza Mayor, donde se encuentran el Ayuntamiento o la Catedral de San Romualdo, es un lugar idóneo para sentarse a degustar una.

Como veis, una semanita en Bruselas y la región de Flandes da para mucho. Espero que os animéis a visitarla y, por supuesto, que nos contéis vuestra experiencia.

 

 

Bruselas, capital Europea

Bruselas, o la «capital de Europa» puede que no figure en los primeros lugares de vuestra lista de destinos preferidos. Sin embargo puedo asegurar que es la ciudad perfecta para una escapada de fin de semana y que encierra muchos más atractivos de los que en principio podría parecer.

El centro de Bruselas tiene un tamaño asequible y, salvo para llegar a algunas atracciones como el famoso Atomium, el impresionante edificio diseñado para la Exposición Universal de 1958,  podemos recorrerla a pie tranquilamente .

Cualquier momento de año es bueno para visitarla: la capital belga ofrece numerosos eventos cada mes y siempre encontraremos festivales de música, cerveza o cómics, por citar algunos. Personalmente prefiero el verano ya que, generalmente, las temperaturas son suaves e invitan a disfrutar de calles, plazas y de los estupendos espacios verdes en pleno centro, como el Parque Real de Bruselas, perfecto para un descanso entre visita y visita.

Otro de los motivos por los que aconsejamos viajar a esta ciudad es porque posee un equilibrio justo entre visitas culturales y de ocio, y ofrece propuestas para «todos los públicos». Los amantes del arte no pueden perderse el Museo de Bellas Artes, el de la música – en un hermosísimo edificio Art Noveau- o el Museo Horta, en la que fue casa de este gran arquitecto. Y para los muy fan del surrealismo, el museo Magritte.

Mucho más lúdico es el museo del cómic. Sin ser una gran aficionada tengo que admitir que me divertí de lo lindo y que es un lugar imprescindible si viajáis con niños o adolescentes y por supuesto si sois amantes del género. De todas formas, los personajes de cómic están presentes en las fachadas y calles de la ciudad, y os sorprenderán al doblar cualquier esquina.

museo comic bruselas

La Gran Place, con el majestuoso Ayuntamiento y las antiguas casas gremiales es un espacio perfecto para detenerse, comer un helado o un delicioso Gofre sentados sobre el suelo empedrado. Por mucho que lo intentéis es imposible resistirse al aroma dulzón que llega por cualquier esquina, así que solo tenéis que pensar con que os apetece acompañarlo: nata, chocolate, helado o fruta… o con todo!. Esta es otra excelente propuesta tanto si viajáis en pareja, con amigos o familia.

grand place bruselas

Sólo para adultos, y con la recomendación de un consumo responsable, Bruselas es famosa por sus cervecerías. Algunas tan famosas como «La morte subite» o «Delirium» ofrecen infinidad de variedades (esta última hasta 3000 referencias). Ojo, porque algunas tienen tanta graduación como el vino, y la tentación de probarlas todas es grande.

cervezas cervecerias bruselas

Algunas cosas se han convertido en grandes iconos de la ciudad, como el «pequeño meón», tan pequeño y siempre rodeado de gente que en ocasiones es difícil de ver. Y, como no, el chocolate, digno de su excelente fama. Un recorrido por chocolaterías y bombonerías harán la delicia de pequeños y grandes, ya que os ofrecerán degustarlos en todas ellas, además de ser el souvenir perfecto para regalar a familia y amigos a la vuelta de vuestro viaje.

chocolate bombones bomboneria bruselas

Locales peculiares, cafés llenos de historia, las famosas galerías de Saint Hubert- las primeras galerías comerciales de Europa, que tienen su réplica en las famosas galerías Vittorio Emmanuelle de Milán- restaurantes o bares nada convencionales, sin olvidar una sociedad multicultural presente en algunos barrios como el de Marolles, con su animado mercadillo.

Estas son sólo algunas ideas para visitar Bruselas, pero hay muchas más. ¿Te animas a conocerla?. Si además dispones de unos días, desde la Estación du Midi salen trenes con mucha frecuencia para llegar a las principales ciudades de la Región de Flandes.

 

 

Las 10 fases por las que todo viajero pasa cuando planifica sus vacaciones

 

1. ¿DÓNDE VOY?: Finalmente has decidido cuándo coger vacaciones y cuantos días irte pero… ¿A dónde? Evidentemente si vas a viajar una semana puede que cruzar los 5 continentes no sea la mejor opción. Tú sabes ya donde quieres ir, pero buscas y rebuscas alternativas. Si vas con amigos se convertirá en un infierno, cada uno querrá ir a un sitio y tu acabarás queriendo tirar el ordenador por la ventana. Después de leer decenas de artículos como: ‘Los mejores destinos de playa en Europa’ o ’10 destinos low cost’ te decides por la opción inicial que tenías en mente. Quizá no hayamos avanzado mucho, pero seguro que habrás aprendido un poco de arquitectura Italiana o gastronomía Francesa después de leer media docena de blogs mientras decidías.

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2. EL TEMIDO MOMENTO DE LA RESERVA: Has visto los billetes a precio inmejorable, el ansia te puede, tienes ya la tarjeta de crédito en mano y adivina… se cae el Wi-Fi. En ese momento sale el Satanás que llevas dentro y empiezas a jurar en todos y cada uno de los idiomas que conoces, reinicias el router, das patadas al ordenador, te resignas, lloras, rezas. Hasta que vuelve la conexión y adivina: La sesión ha expirado. Y entonces te toca repetir el ritual, desmarcar las casillas de «No quiero seguro de viaje», «No quiero llevar equipaje extra» y «No quiero que me alquiléis un coche aunque se que después tendré que hacerlo pero tengo tanta prisa que no quiero que lo hagáis vosotros». Compras los billetes, te llega la confirmación: Respiras.

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3. HYPE: ¡No me lo puedo creer! ¡Me voyyyyy! Y das saltos de alegría sobre la cama. Buscas videoreportajes en Youtube, empiezas a leer los mismos artículos que has leído más de 100 veces, puntos de interés del destino, que excursiones hacer, donde está la fiesta… y tu te ves ya en la playa con una cerveza en la mano, bailando rodeada de guiris, con ese outfit que acabas de ver alguna tienda online que te quedaría de muerte… espera, ¿No quedan aún 4 meses? Tu ya estás pensando en que vas a llevar en la maleta… a todo esto, aún te queda reservar una cosilla.

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4. DE HOSTAL, HOTEL O APARTAMENTO: Ay amigos, y vosotros creíais que reservar billetes de avión sería una odisea. Pues espérate cuando entres en un portal de reservas y encuentres una docena de sitios que te van bien: Decidir destino te habrá parecido un camino de rosas. ¿En el pueblo o en primera linea de playa? ¿Centro ciudad (Que así puedes aprovechar le transporte público) o zona rural (Y alquiler de coche)? Mira que mono este resort todo incluído, menuda oferta… pero si voy a un apartamento estoy libre de horarios e igual me ahorro unos euros… Pasan los días, chequeas cada día para ver si ponen alguna oferta pero nada. Todos te parecen divinos de la muerte y entran en tu presupuesto. Y cuando parece que te decides por uno la duda te asalta y vuelves a llorar. Al final te la juegas a pito pito gorgorito, esperando no arrepentirte después.

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5. PREPARATIVOS GENERALES: La fecha se acerca y sube el Hype de nuevo. Te vas de shopping a comprar las últimas cosillas, revisas que todos los líquidos cumplan las normativas y empiezas a jugar a tetrix para que te entre todo en la maleta. Tranquilos, aquí os damos algunos consejos sobre ‘Como viajar con equipaje de mano y no morir en el intento’. Imprimes los apuntes que te has preparado para no perderte y que todo vaya sobre ruedas. La noche anterior preparas la tarjeta de embarque y la metes en ese bolsillo exterior que todas las maletas de cabina tienen. Compruebas 3 veces antes de irte a dormir que esté ahí, no sea que alguna extraña fuerza alienígena la haga desaparecer y se te fastidien las vacaciones. Apagas la luz y evidentemente, no duermes… la emoción te puede.

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6. DE VIAJE: Te despiertas después de haber dormido como mucho 3 horas con una cara que podrías pasar por extra de ‘The Walking Dead’. Te preparas y vuelves a comprobar que los extraterrestres no te hayan robado la tarjeta de embarque. Sales con 4 horas de antelación hacia el aeropuerto, porque si algo puede pasar, créeme que pasará… y cuando tu tienes prisa para llegar a un sitio siempre habrá tráfico, caerá un meteorito en medio de la carretera o habrá un rebaño de ovejas cruzando tan tranquilas. Llegas al aeropuerto y las opciones son 2: Que haya una cola kilométrica para pasar el control de seguridad o que no haya nadie, y en esto no hay término medio. Como habrás llegado con un montón de tiempo, para tocarte las narices, pasarás el control en un abrir y cerrar de ojos y tendrás otras 3 horas de espera en la terminal dando vueltas por las mismas tiendas de siempre del Duty Free. Evidentemente, el día que llegues con el tiempo justo te harán descalzarte, pasarás el arco, pitarás, lo volverás a pasar, por poco no te mandarán desnudarte y encima te abrirán la maleta porque en el escáner no ven claras las cosas… todo mientras en la pantalla de vuelos ves un ‘Last Call’ terrorífico. Pero bueno, pasarás el filtro de seguridad, embarcarás ¡Y llegarás a tu destino!

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7. ¡VA-CA-CIO-NES!: Seamos sinceros, después de toda la odisea, ¡Te las mereces! Finalmente visitarás esos sitios que has visto en todas las guías, probarás platos nuevos, harás nuevas amistades y quizá aprendas algo de un nuevo idioma.

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8. RESIGNARSE A VOLVER: Es el último día de tu estancia, y tu no quieres irte (¿Quién querría?). Te repites una y otra vez que no es posible, que te has equivocado en las fechas y que aún te queda un día… ¡Pero no! Debes aceptar la dura realidad, y como dice una frase de una canción, ‘Solo vuelves si te vas un día’. Así que aprovecha hasta el último momento, si hace falta esa noche no duermas… ya tendrás tiempo de echar una cabezada en el avión.

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9. DE VUELTA A CASA: Ya es inevitable. Vuelves al aeropuerto, vuelves a pasar el filtro de seguridad y a ver las mismas tiendas de siempre. Llevas a rastras la maleta como si fuera un saco de patatas y por tu cara parece que se te haya muerto el canario. Has perdido todo el entusiasmo que tenías a la ida… así que subes al avión y lo único que quieres es llegar lo antes posible a casa.

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10. DEPRESIÓN POST-VACACIONAL Y… VUELTA A EMPEZAR: Estás en casa. Es hora de descargar las miles de fotos que has hecho con tu cámara y subirlas a Facebook. Intercambias algún mensaje con tus nuevas amistades, repartes los souvenirs que has traído para la familia y pones la lavadora con la maleta que acabas de deshacer. Se acabó la aventura… Hasta que ves las fotos que han subido tus amigos y se te ocurre preguntar… «¿Dónde has estado tú? Tiene buena pinta ese sitio…» Y vuelta a empezar. Vuelve el hype y la motivación y tu ya estás organizando tus próximas vacaciones… aunque aún quede un año 🙂

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¡Felices viajes!

Como viajar con equipaje de mano y no morir en el intento

‘Lo sentimos señorita, pero su equipaje de mano no cumple con las medidas establecidas por la compañía’

Pánico. Terror. Empiezas a sudar delante de la puerta de embarque porque sabes que te has pasado metiendo cosas en el equipaje (Evidentemente el gato, las cenizas de tu abuela y el palo selfie sobraban), parece que tu maleta esté a punto de parir gemelos y ahora te toca sacar a pasear la Visa para pagar la penalización.

Esto es, en resumidas cuentas, la pesadilla más temida por todo viajero. Esto del Low-Cost está muy bien, pero cuando sabes que eres incapaz de viajar sin llevarte la casa a cuestas, digamos que la cosa se complica. Para colmo, el año pasado la IATA (International Air Transport Association) propuso reducir aún más las medidas estipuladas para el equipaje de cabina… por suerte es un tema que aún está en stand-by.

Pero no os preocupéis, ¡No hay nada que no se pueda resolver! Eso si, no juguéis a la ruleta rusa: Sabemos que raramente controlan medidas y peso de todas y cada una de las maletas, pero Murphy es caprichoso y si, cuando menos os lo esperéis os tocará justo a vosotros.

Primero, tenemos que asegurarnos de que nuestra maleta cumpla con los estándares establecidos. Cada compañía tiene el suyo y generalmente pueden varias de algunos centímetros o algún Kilo. A continuación os dejamos un gráfico con las medidas de las principales aerolíneas low-cost:

medidas

Una vez que tenemos nuestra maleta reglamentaria hay que preguntarse algunas cosas básicas:

¿Cuántos días voy a estar fuera? ¿Voy a hotel o apartamento? ¿Soy capaz de sobrevivir llevándome lo justo?

Por experiencia personal he llegado a viajar durante una semana con una maleta de mano sin problema. El verano pasado estuve 2 semanas en Finlandia, llevé una maleta en cabina y otra facturada y al final la mitad de las cosas ni las usé… Además, facturar equipaje sube el precio del billete, con lo que si queremos centrarnos en el ahorro tendremos que arreglarnos con el equipaje de mano.

Muchos hoteles tienen servicio de lavandería, normalmente de pago, por lo que si nos alojamos en apartamento siempre tendremos más libertad de lavar nuestra ropa, evitando tener que llevar un outfit para cada día de la semana.

Aseguraos de llevar suficientes cambios de ropa interior y productos básicos de higiene: Y aquí ojo, porque la normativa no permite llevar líquidos de más de 100ml en cabina. Y todos sabemos que los geles, champús, desodorantes… tamaño ‘mini’, por alguna extraña razón cuestan el doble por lo que tenemos 2 opciones: Comprar envases vacíos de 100ml y rellenarlos en casa o comprarlos directamente en el lugar de destino (Cuesta 5 minutos andar al supermercado más cercano y comprar los productos que vayamos a usar durante nuestra estancia), ganando así espacio en la maleta. Lo mismo para cremas, maquillaje… son productos algo más costosos como para comprarlos para una semana, por lo que os aconsejo comprobar que respetan las medidas.

Te vas de vacaciones, no a desfilar en la pasarela de Milán: Este punto me divierte muchísimo, puesto que el año pasado me pasó algo muy curioso. Estuve 5 días en Mykonos en Septiembre con mi novio. Como no está demasiado acostumbrado a viajar, le expliqué bien las normas del equipaje, objetos prohibidos etc. y le dejé en santa paz que hiciera su maleta, mientras yo hacía la mía. Cuando nos encontramos en el tren para ir al aeropuerto y vi su equipaje la perplejidad se apoderó de mi: parecía que su maleta se hubiera ido de cena al All-you-can-eat de los chinos y estuviera a punto de explotar. En el aeropuerto nos dejaron pasar porque para hacer más emocionante el viaje llegamos al Gate en Last Call (Todo esto a las 5 de la mañana después de haber dormido… ¿3 horas? Por los suelos del aeropuerto) y por no retrasar más el vuelo ni miraron las maletas (A veces los milagros existen. ¡Gracias, Superman! -Cit ‘Los Simpsons’). Al llegar al apartamento y abrir la maleta empecé a contar: 3 camisas, 4 camisetas, 3 pares de pantalones, 2 pares de zapatos, 2 chaquetas, chanclas, toalla de playa, ordenador… ¿eeeehhhhh? He decidido que este año la maleta se la hago yo, porque si no, estamos apañaos. Terminada la anécdota resumo:

Si vas a la playa, chanclas y toalla pueden ocupar mucho espacio en al maleta. Merece la pena viajar sin ellas y comprarlas en el primer chiringuito que encuentres. Al final de tu estancia regálaselas a algún alma caritativa que acabe de llegar al aeropuerto y esté desprovisto.

Intenta reducir la cantidad de prendas: Mejor llevar pocas prendas en colores neutros, algunas lisas y otras estampadas que combinen entre si. Recuerda que la comodidad y versatilidad prevalecen siempre.

Tema zapatos: Intentar llevar solo un par, y si es mission imposssible al menos que sean ligeros: Unas sandalias, converse de tela que se puedan plegar… Si vamos a una zona de nieve/montaña, viajar en el avión con el calzado que haga más bulto (Botas altas o botas de monte). Aprovechad el hueco dentro de los zapatos para meter los calcetines.

Para las chaquetas: Es mejor vestirse a capas. En el avión la temperatura suele ser bastante fresca. Podéis llevar una chaqueta ligera o una sudadera y una chaqueta o abrigo. Podéis llevarla en la mano y ahorrar espacio en la maleta.

Un truco para ahorrar espacio es hacer ‘rollitos’ con las camisetas y pantalones, ocuparán mucho menos espacio.

Otra cosa que descubrí hace algún tiempo es que venden unas bolsas de plástico para envasar al vacío. ¡Ni os hacéis a la idea de cuanto espacio se puede ahorrar!

Algunas aerolíneas permiten además de la maleta de cabina un pequeño bolso de mano o una bolsa para ordenador o cámara: Podéis aprovechar ese espacio para meter algo más (He hecho muchísimos vuelos en los que metía el neceser dentro del bolso de mano)… ¡Aseguraos solo de que la compañía con la que viajareis lo permite!

Espero que estos consejos os ayuden a eliminar la fobia de la azafata de tierra y que podáis viajar más cómodos la próxima vez. ¡Buen viaje!