Buenas tardes, Mr. Shakespeare

Shakespeare and Company, París. Probablemente sea un espejismo, una ilusión, pero juraría que nos sonríe sobre la puerta, justo donde se lee su nombre, invitándonos a entrar en este lugar de culto a la literatura en lengua inglesa, pequeñísimo templo en la orilla izquierda del Sena, en esta tarde en que el otoño no ha venido para quedarse y nos regala una temperatura dulce y cálida en la capital francesa.

-Buenas tardes, Mr Shakespeare.

Nuestros caminos vuelven a cruzarse. Si tan sólo hace unos meses nos recibía, inalterable, custodiando la casa de Julieta en Verona, ahora nos acoge, mucho más feliz, salvaguardando las letras de ayer y de hoy, y seguramente las de mañana.

shakespeare and company

Fotografía de Raquel Caparrós

Debe ser porque el ambiente de ésta, que es una de las ciudades más visitadas del mundo, derrocha una alegría inusitada, festiva, ajena a cualquier problema, imbatible ante el desánimo.

Nos invita a recorrerla, siguiendo el curso serpenteante del río, desde la Gare de Lyon, bellísimo edificio construido en el cambio de siglo – del XIX al XX- coincidiendo con la Exposición Universal de 1900, que saluda a su homónima, la de Austerlitz, justo en la otra orilla, sin medir las distancias. Caminamos mirando hacia el cielo y hacia las ventanas, abiertas de par en par, de los bellos edificios en los muelles parisinos, en el de la Rapee, en el de Henri IV, y me siento una auténtica voyeaur, envidiosa ante las magníficas lámparas de cristal que cuelgan de los altos techos. Imbatibles frente al  cansancio, nuestros rostros reciben los rayos de sol como un verdadero regalo, mientras nuestros pies dirigen sus propios pasos, ajenos a la voluntad, a la lógica y al sentido común.

Fotografía de Raquel Caparrós

Cruzamos el Pont de Sully para perdernos por las calles de l’Ile Saint Louis, rebosantes de actividad, los pequeños comercios ofreciendo toda clase de tentaciones: quesos, patés, vinos… o los dulces de esas preciosas boulangeries, ante cuyos escaparates se ponen a prueba los más firmes propósitos, que finalmente se quiebran ante las largas colas en Berthillon, los mejores helados y sorbetes de la ciudad.

Los músicos callejeros, las terrazas llenas, los candados que auguran amor eterno firmemente amarrados en las barandillas de los puentes. Me preguntaba porque esta costumbre, que comenzó en el Ponte Milvio de Roma, se ha hecho tan frecuente en tantas otras ciudades, como Florencia, y no recuerdo cuantas más… quizá las piedras de estos puentes centenarios conozcan el secreto, quizá lo han contado a las aguas que rumorean al pasar, que se lo llevan lejos.

Frente al Quai Montebello, desde donde se divisan (o se divisaban entonces, pues este artículo lo publiqué originalmente en Octubre de 2010) las torres de Notre Dame, hoy derrotadas por las llamas, Shakespeare and Company aparece como un reducto de paz. Ajeno al ajetreo del barrio latino, algunos lectores embebidos y ausentes están sentados delante de la puerta, concentrados ante las páginas, mientras otros rebuscan entre los ejemplares viejos o de ocasión, esperando hallar algún tesoro entre el papel que amarillea como las hojas en este otoño extraño.

notre dame desde shakespeare and company

Fotografía de Raquel Caparrós

Traspasar el umbral es como cruzar una frontera, se deja de oír el sonido cantarín del idioma franco para escuchar, ver y leer, la lengua de Shakespeare. Pero no importa de donde venga uno, en Shakespeare and Company nadie se siente extranjero y a nadie se considera extraño.

En su interior, clientes y curiosos se mueven despacio, casi con sigilo, abrumados por la visión interminable de los libros que lo ocupan todo, que cubren las paredes desde el suelo hasta el techo. Deslizar el dedo recorriendo los lomos, descubrir los títulos de clásicos y contemporáneos, respirar el aire que huele a papel, pone alerta mis sentidos.

Las figuras de aquellos que se mueven a mi alrededor se desdibujan, se diluyen, desaparecen. Flaubert, Dumas, Victor Hugo o Baudelaire… el Jorobado de Notre Dame convive con Harry Potter en el diminuto local, donde los voluntarios trabajan en ocasiones a cambio de alojamiento, aunque en los últimos tiempos sea más frecuente hacerlo para obtener créditos de libre elección en la vecina Universidad de la Sorbona.

En el piso superior encontramos un catre y una pequeño salón, así como un piano en el que cualquiera puede ofrecer un improvisado concierto. En el saloncito se puede asistir a la presentación de un libro y charlar con su autor, a la lectura de una obra, o a un seminario de escritura, por ejemplo sobre viajes… Lástima que mi visita, como siempre, sea tan breve, pues ¡Nada me gustaría más!

Deambulo durante un buen rato, sorteando los montones de libros, encantada de conocer, por fín, este lugar de culto, que no sólo han visitado los más grandes, también los ha acogido y cobijado bajo su techo, cuyas privilegiadas cabezas han reposado en las mismas almohadas que ahora contemplo.

Shakespeare and Company ha sido testigo de grandes hitos en la literatura universal. Su primera propietaria, Sylvia Beach, desafió a la censura publicando el Ulises de Joyce y sufrió la venganza del nazismo durante la ocupación alemana de París.

Me quedaría durante un buen rato, ojeando algún ejemplar, pero mi curiosidad me empuja nuevamente a la calle, para recorrer el barrio latino y buscar, cuando ya anochece, una brasserie para la cena.

El cercano barrio de Mouffetard, a pocos pasos de la plaza Monge y la Mezquita de París, me sorprende por lo animado, con su estupendo ambiente, las terrazas atestadas, imposible encontrar una mesa. Al final ocupamos una, diminuta, en un pequeño restaurante, donde la decoración, los tapices sobre la pared de piedra, los candelabros en las mesas, nos transportan a la época de los Mosqueteros. Se encuentra en un edificio del siglo XVI, y miro desconfiada a un lado y a otro, no vaya a ser que en algún momento alguien saque su hierro y resuelva sus disputas con el filo brillante del acero (Por cierto, se llamaba Le Pot de Terre y en mi última visita a París descubrí que estaba cerrado)

Me resulta curioso comer codo con codo, pues el espacio es mínimo y las mesas están juntas, con dos desconocidos. Claro que ni yo les entiendo, ni ellos a mí, de manera que no resulta indiscreto escuchar la conversación ajena. No deja de sorprenderme esta ciudad y sus costumbres, pues esta situación tan sólo la había vivido en las trattorias italianas, especialmente en Roma, donde uno comienza compartiendo mantel y termina compartiendo conversación, dado el carácter extrovertido de los romanos.

No obstante, en este viaje me ha desconcertado el carácter alegre de los parisinos, que parecían contagiados de una gran euforia y optimismo, quizá alentados por el buen tiempo, lejos de ese cliché de ciudadanos eternamente deprimidos, que aseguran se extiende como una epidemia cuando llegan los días grises y fríos, días eternos sin sol.

Fotografía de Raquel Caparrós

Me reafirmo en la creencia que nada hay mejor para romper los prejuicios y las falsas impresiones que coger una maleta para descubrir y sentir la experiencia de cada lugar como algo único y propio, pues como dice el saber popular «cada uno cuenta la feria según le va». De manera que, ya antes de partir,  he decidido que regresaré a esta ciudad, que no en vano está considerada una de las más bellas. Me despido, no sin antes decir:

-Volveremos a encontrarnos, Mr Shakespeare.

PD: Gracias s Raquel Caparrós por sus fotografías. Os recomiendo seguir su cuenta de instagram @raquel_caparros

Leer, viajar, escribir

Leer, viajar, escribir… poco importa el orden. Siempre he dicho que la literatura, sea o no de viajes, es una de las mejores formas de recorrer el mundo. Nos traslada a lugares cercanos o lejanos, incluso nos transporta, por arte de birli birloque, a otros momentos de la historia. Hace ya unos años que escribí este post, en mi antiguo blog » De viajes y libros» (y, si, iba de leer y viajar) Era mayo de 2013 cuando pensaba y escribía algo así:

Hay quien asegura que la crisis llegó a las librerías mucho antes que a los titulares de los periódicos. Que cada vez se leía menos, que cada vez se compraban menos libros y que cada vez eran más las librerías que cerraban sus puertas o echaban la persiana.

Cuando escuchaba o leía estas cosas siempre sentía bullir en mi cabecita un extraño pensamiento, una mezcla de resquemor e incredulidad, y argumentaba conmigo misma, en un debate un tanto absurdo, que no podía ser, que nunca antes se había publicado tanto, que eran tantos los títulos a los que debía enfrentarme, cada vez que quería adquirir uno, que me resultaba prácticamente imposible… de esto hace ya algunos años.

En otra ocasión escribí sobre la desaparición de una de las librerías, no se si decir favoritas, que formaban parte de la rutina de mi vida. Es ahora cuando comienzo a preocuparme, porque se venden menos libros, porque desaparecen los libreros… aunque sigo enfrentándome a la indecisión ante las montañas de ejemplares que se me ofrecen. Hace mucho que ninguno de ellos me mira a los ojos,  suplicándome un «llévame contigo», coqueteando con una portada atractiva, con un título sugerente, aunque sigo apostando por los que para mí son un «valor seguro», mis autores favoritos. Pero echo en falta a esos otros, los del amor a primera vista, los de la seducción inmediata, los de la aventura y el riesgo, o quizá soy yo quien, después de algunos desengaños, no quiere atreverse con elecciones de resultado incierto.

 

leer viajar

Libros por el mundo. Photo by cristianconti on Foter.com / CC BY-NC-SA

 

Es verdad que también yo compro menos libros, por un problema de espacio físico y porque, como a casi todos, me ha tocado «mirar el bolsillo» antes de adquirirlos. Alguno pensará que lo del espacio es  una excusa y que este problemilla hoy se soluciona adquiriendo libros en formato digital pero soy de las que se resisten a abandonar el papel, al menos del todo. Y por otra parte, salvo algunas excepciones, la diferencia de precio entre uno y otro formato es imperceptible. Puestos a elegir, me sigo aferrando a todo aquello que me resulta tangible.

De cualquier modo, y desde que tengo memoria, siempre fue posible leer en cantidad y calidad sin tener que desembolsar un duro, perdón un euro. Soy una defensora a ultranza de las bibliotecas públicas. Seguro que más de uno exclamará, se llevará las manos a la cabeza, esgrimiendo argumentos del tipo: «y si todo el mundo acude a la biblioteca ¿Quién va a comprar los libros?» Para mí la respuesta es sencilla, pues aquellas personas que aprendieron a amar los libros gracias a su labor, comprarán otros siempre que tengan la oportunidad.

Ahora que se ha puesto tan de moda eso que llaman bookcrossing, recuerdo con nostalgia mi época de adolescencia y juventud. El intercambio de libros con amigos y compañeros de clase, los que compraba en mercadillos de ocasión o los que cambiaba en otros puestos por un precio casi simbólico, aunque estos últimos solían ser sobre todo cómics que compartía con mi hermano, de manera que crecí también como lectora con los superhéroes de extraordinarios poderes.

Hace pocas semanas se celebraba el día del libro. Los puestos en calles y plazas, en tantas otras ferias, llenaban páginas de periódicos y titulares en televisión. Cada tarde, al salir del trabajo, cruzaba la Plaza desangelada, y miraba de reojo los puestos casi vacíos, si acaso alguna madre adquiriendo algún título infantil, y dudaba entre si debía entristecerme o enfadarme. Seguramente, la lluvia insistente y los días grises no ayudaban demasiado, pero es que ni siquiera yo sentí la tentación de pararme, pues de un vistazo resumí el catálogo de lo que se ofrecía: literatura infantil aparte, algunos bestseller en formato de bolsillo, otros de materias esotéricas y un gran número de títulos en una lengua que no comprendo.

Pero yo sigo con mi argumentación, sobre cuan barato y reconfortante resulta el ejercicio de la lectura, desde siempre pero sobre todo ahora. Gracias a las nuevas tecnologías es posible descubrir, desde hace ya tiempo,  algunas revistas digitales, como la que edita (editaba) mi amigo – espero que me permita llamarlo así- Carlos Manzano, «Narrativas», que me ha posibilitado conocer tantos autores interesantísimos y darme grandes atracones de relatos. Actualizo: la revista Narrativas no se edita ya, pero es posible acceder y disfrutar de los 50 números publicados. Del mismo modo que me ha permitido disfrutar como lectora, fue una excelente oportunidad de publicar para algunos escritores, algunos noveles e incluso otros más experimentados, que tal y como está el panorama editorial lo tendrían bastante difícil.

Leer, viajar, y escribir, cada vez más en formato digital, y lo dice una nostálgica del papel, de esas que lleva, o  llevaba, un cuaderno para escribir su bitácora de viaje, además de algún ejemplar que aligerase las horas de espera en un aeropuerto, o las de un vuelo. En realidad, no hay nada mejor que un buen libro mientras se viaja en tren ¿Y qué me decís de visitar las librerías más especiales y bonitas alrededor del mundo?

Como anécdota, mientras exploraba el último número de Narrativas dos mosquitos impertinentes perturbaban la paz de mi lectura, hasta que he decidido aplastarlos. Menos mal que ha sido contra la tapa de mi iPad ¡Sobre el papel hubiese quedado una mancha asquerosa!

 

leer viajar

Photo by KANZAKI MATA on Foter.com / CC BY-NC-SA

 

Nunca fue tan fácil exponerse ¡Algunos incluso pueden escribir un blog! Como este, de viajes, que quizá estés leyendo. Ironía aparte, hay tanta buena, y mala, literatura en la red que uno llega a sentirse minúsculo, perdido, o abrumado y engullido. Voy de un click a otro click hasta que temo desaparecer tras la pantalla, hasta que pulso el dichoso cuadradito con la x o salgo corriendo.

Admiro a aquellos que escriben, a mis amigos, a los valientes que pelean e incluso publican. Admiro a quienes persiguen un sueño. El mío siempre fue viajar y poder contar esos viajes. Sobre si esto último es posible siempre argumenté que viajar no es un lujo, ni un capricho, sino una necesidad vital. Ya se que muchas personas no sienten ningún interés por hacerlo y yo no tengo ganas de convencerlas. Tampoco de explicar como se puede lograr sin tener un enorme poder adquisitivo pues quienes comparten este deseo lo saben muy bien.

En el mundo que imagino, luchar por los sueños debería ser un mandamiento, renunciar uno de los pecados capitales. Me debato ante la duda: ¿Estaré irremediablemente condenada o queda un resquicio de esperanza para la redención?

PD: En estos tiempos de confinamiento  (abril de 2020) que tan duros pueden resultar para los viajeros empedernidos, siempre nos quedará leer, «viajar», escribir… soñar.

Varenna Lago di Como: cuando quise ser como Rick Steves

«Varenna, Lago di Como, un rincón del paraiso teñido de azul. Una perla entre el lago y las montañas, arrullada por el viento y besada por el sol. Un lugar en los límites del tiempo…»

Palabra de Rick Steves… En realidad,  la descripción es perfecta y el reclamo publicitario para Varenna, inmejorable. Son miles los seguidores de este escritor y periodista norteamericano, convertido en «gurú» de los viajes, que ha descubierto al nuevo continente la belleza, historia, cultura y riqueza gastronómica de la vieja Europa.

 

Varenna Lago di Como

Panorámica de Varenna Lago di Como

 

Me preguntaba si cuando una pasión se convierte en trabajo deja de ser precisamente eso, pasión. Pero en este momento, cuando el verano declina y la vuelta a las obligaciones laborales se hace inevitable, me cuesta aceptar que este supuesto sea posible ¡Que maravilloso sacrificio tener que preparar las maletas, siempre de un lado a otro, para llegar a los lugares que cualquier mortal desearía alcanzar al menos una vez en su vida!. Entiendo perfectamente la atracción que el Viejo Continente ejerce sobre el Nuevo, pues la historia de sus gentes, de sus pueblos y ciudades, de los muros que se alzan sobre otros  ya derruidos, del suelo por el que hoy caminamos y que ayer fue tierra teñida de sangre por las batallas de todos los tiempos, también nos apasionan a aquellos que habitamos en él.

Pero, al menos por unos días, me he sentido como Rick Steves. Aunque, sincera y afortunadamente para mí, la belleza del Lago di Como se encuentra a poco más de dos horas en un vuelo low cost. Varenna es probablemente el pueblo más bello en este ramo del lago, el que corresponde a la provincia de Lecco. Contemplarlo desde el agua es un privilegio mayor: inmerso en el verde de la montaña, que parece engullir sus casitas de postal, las fachadas, en ocre y amarillo, rosadas o magenta, se tornan en un rojo granate algunas más… parecen dispuestas como en un cuadro, con una composición propia, igual que en las acuarelas que se venden en las galerías de arte cercanas al muelle. Y más arriba, en lo más alto de la montaña, el Castello di Vezio se erige como fortaleza que vigila el lago y protege a Varenna.

 

Varenna Lago di Como

 

Ya en tierra, desde el embarcadero, se puede bordear el lago por el «paseo de los enamorados», donde todas las noches alguna pareja contempla la imagen de la luna sobre el agua, mientras al fondo, como un  telón en tan perfecto decorado, las luces del vecino Mennaggio nos devuelven también su reflejo. Antes de subir por las empinadas escaleras de la Contrada del’arco es posible detenerse en un banco y escuchar el murmullo del agua, apenas interrumpido por las voces de las animadas terrazas vecinas. Es el de Varenna un turismo tranquilo, nada masificado – prueba de ello es que apenas hay alguna tienda de souvenirs – que permite disfrutar de una paz inmensa durante la noche y de las visitas en familia durante el día, de la algarabía de los niños en la «playa», tomar un aperitivo en el bar de la plaza,»Al Barilott», lugar de encuentro habitual de los «varennesi» y para los visitantes por su «internet point». Claudia me aconseja entre un Pinot o un Sauvignon del Véneto, y elijo este último; nos cuenta que su hijo adolescente es un gran admirador de la selección española de fútbol… resulta tan fácil entablar conversación en cualquiera de los pequeños y hermosos pueblos de Italia.

 

Varenna Lago di Como

 

En Varenna me sorprenden los horarios comerciales, mucho más europeos, parecidos a los de la vecina Suiza, aunque también es cierto que lo restaurantes frente al lago permanecen abiertos hasta muy tarde y es posible tomar algo casi a cualquier hora. Pero tengo que hacer un esfuerzo y no despistarme para poder comprar pan y alguna otra cosa en «la bottega», la única y pequeñísima tienda de alimentación que hay, donde todas las mañanas coincido casi con las mismas personas.

No se si Rick Steves gozaría de su compañía o si compartiría la barra del bar, quizá tan solo haya sido un visitante ocasional, como tantos que acuden a pasar una jornada en éste u otros pueblos del lago; quizá disfrutase de la gastronomía local, quizá en ese restaurante donde cada noche los camareros con pajarita servían excelentes botellas de vino en la terraza acristalada, o en aquellos junto al puerto cuya especilidad es el pescado del lago. Confieso que no me atrae el lucio o la perca y que me he vuelto adicta a la pizza con bresaola y rúcula, y prefiero un filete a la milanesa, en la terraza agradable y una pizca decadente del Albergo, donde el camarero flirtea descaradamente con una rubísima huésped del hotel.

 

Varenna Lago di Como

Restaurante en Varenna

Descubro el tinglado empresarial del señor Steves:  guías y libros, audioguías para Ipod, viajes organizados y hasta maletas… todo disponible y a la venta on-line. No es esta faceta la que envidio, sólo la de llegar a tantos lugares de este amado Continente. Por el momento, «la perla del lago» ya  está a mi alcance.

PD: este post fue publicado originalmente el 18 de septiembre de 2010 en mi antiguo blog «De viajes y libros». Como recomendación final, añadir que es un destino perfecto si lo combinas con una visita a Milán y Bérgamo.

Perigord Negro: ruta en 5+1 imágenes

Recorrer el Perigord Negro es encontrar una sucesión infinita de pueblos preciosos, catalogados entre los más bellos de Francia, y rincones sorprendentes que te enamorarán. Desde su capital, Sarlat, es posible visitar, sin recorrer demasiados kilómetros, algunos de ellos. Es por eso un buen punto de partida y un lugar ideal para alojarte y desde el que iniciar tu ruta. Echa un vistazo a estas imágenes de postal en el Perigord Negro.

#1 Sarlat

perigord negro sarlat

Maison la Boétie

La capital del Perigord Negro posee un encanto ineludible y un buen número de edificios catalogados como monumentos históricos, no en vano ha sido escenario de muchos rodajes cinematográficos. Entre algunos de sus edificios más representativos está la Maison Boétie, construida entre 1520-1525 por Antonione de la Boétie. Su hijo, Etienne, humanista y escritor pasó a la posteridad por su «discurso sobre la servidumbre voluntaria»

El edificio, construido inicialmente en estilo renacentista italiano, fue declarado monumento histórico en 1889. Pudimos verlo, además, con la decoración navideña. Precioso ¿Verdad?

#2 La Roque Gageac

perigord negro la Roque Gageac

 

A poco más de 10 km de Sarlat en dirección sur, en la lista de pueblos más bonitos de Francia, La Roque Gageac es tan bello como misterioso. Si a ello le sumamos la niebla persistente, y las calles vacías en invierno, la imagen resulta hipnótica y hasta un poco inquietante ¿No creéis? Si bien las vistas desde alguno de sus miradores sobre el Dordoña son increíbles, no es menos subyugante la hilera de casas frente al río.

#3 Beynac et Cazenac

perigord negro beynac et cazenac

 

Siguiendo el curso del Dordoña, a tan solo 5 kilómetros del anterior, sumamos a la ruta por el Perigord Negro otro de los pueblos más bellos. Como una imagen vale más que mil palabras ¿No pensáis que esta foto es digna de la portada de un cuento? Entre las casas con tejados de pizarra es fácil imaginar historias de caballeros y princesas, recorriendo sus calles empedradas o visitando su castillo, uno de los mejor conservados, que te transportarán a la Edad Media.

#4 Saint Amand de Coly

perigord negro saint amand de coly

 

Aunque la imagen más recurrente de este pequeñísimo pueblo, poco más de 20 kilómetros al norte de Sarlat, es la de su majestuosa Abadía fortificada, una de las más hermosas del Perigord Negro, nosotros quedamos prendados de esta casa a la entrada del pueblo (por cierto cerrado al tráfico) Sus palomares o su antiguo hospital, cuya construcción se inició en 1381, para atender a los peregrinos, bien merecen una visita (puedes seguir el itinerario que encontrarás en un panel informativo)

Sin duda ¡Saint Amand tiene bien ganado su título de pueblo más bonito!

#5 Saint Léon sur Vézère

perigord negro saint leon sur vezere

 

Siguiendo el curso del Vézère, esta pequeña población, con un hermoso paseo junto al río, posee un rico patrimonio. La imagen más conocida es probablemente su iglesia románica, del S.XII, de arquitectura muy simple, con su campanario con tejado de pizarra. Su interior, desnudo, conserva algunos restos de frescos en el ábside. A la entrada del pueblo, el cementerio y la capilla expiatoria, del S. XVI, que contiene inscripciones de la leyenda de su construcción.

#+1 Carlux, un descubrimiento en el Perigord Negro

perigord negro carlux

 

Sin tener ni idea de su existencia, la población de Carlux, fue un descubrimiento en ruta del que no habíamos oido hablar. Su castillo del S.X,  en ruinas, o la Iglesia de Santa Catalina son parte de su patrimonio.

Pero nuestro mayor descubrimiento fue, por una parte, la Gare de Robert Doisneau  en lo que fue la antigua estación de ferrocarril de Carlux. El espacio expositivo dedicado a este gran fotógrafo francés bien vale una parada en el camino. Además en la planta baja se encuentra la oficina de turismo de » Pays de Fénelon», una comarca que agrupa 19 poblaciones, que se considera una de las puertas de entrada al Perigord Negro,  limítrofe con el Departamento de Lot.

Al aparcar el coche, frente a la Gare, nos tropezamos con esta otra imagen, que parecía sacada de otro tiempo o formar parte de un atrezzo dispuesto a propósito. Si sois aficionados a las antigüedades no podréis resistiros a visitar este anticuario, en la carretera D703, o al menos a fotografiarlo.

Y ahora decidme ¿no os han entrado unas ganas enormes de coger vuestra cámara y poneros en ruta?

 

Futuroscope: el futuro ya está aquí

De mi primera vez en Futuroscope hace ya veinticinco años. Ha transcurrido tiempo, si, tanto que ahora, desde el próximo 28 de marzo, podremos viajar a Marte. En Futuroscope, por supuesto.

Objetivo Marte es la nueva atracción del parque, una montaña rusa que, en algo menos de 3 minutos, y a una velocidad de 55Km/hr, no defraudará a los amigos de las emociones fuertes y cuyos efectos especiales os transportarán al futuro de los viajes intergalácticos.

Traspasar la entrada, y recibir el aroma fresco del césped, impoluto, perfecto; de las flores, de cuyo interior manaba la música, es una experiencia inolvidable. Divisar en este paraje idílico los edificios de arquitectura futurista, imposible, suspendidos sobre suaves laderas, en un aparente precario equilibrio, es lo primero que recuerdo de mi primera vez en Futuroscope. Eso permanece, en 60 hectáreas de parque que ofrece 25 atracciones y desde 2019 un espacio para los más pequeños, Futurópolis.

Futuroscope

Imagen de Franck Barske en Pixabay

Fue una auténtica «odisea» encontrar la forma de viajar hasta allí. Eran otros tiempos, no existía internet, y la única forma de viajar era acudir a una agencia, salvo que uno fuese un aventurero, y dispusiera de tiempo,  para echarse la mochila al hombro y «buscarse la vida». Tras una incesante búsqueda, en una pequeña oficina de la ya desaparecida Wagon lits encontramos un paquete de tren más hotel,  de la compañía francesa de ferrocarril. Hoy es sencillo hacer una reserva desde casa o en cualquier agencia: entradas, hoteles e incluso comidas en cualquiera de los 7 restaurantes del parque.

Aquella ocasión también fue nuestro primer viaje en el TGV, el tren de alta velocidad, desde Hendaya a Poitiers, un viaje casi de ciencia ficción, acostumbrados como estábamos a los trenes españoles de la época. Parece que hablamos de otro siglo, pero es que, literalmente, así es. Sigue siendo una buena forma de visitar Futuroscope, cómodamente y sin tener que conducir. Si por el contrario eres de los que viajan en su furgoneta o autocaravana, hay un parking en la entrada principal con servicios de agua y electricidad.

He regresado en dos ocasiones más, y en ambas he disfrutado como la primera.  Transcurridos los años quizá ya no nos sorprende tanto la proyección de películas en alta definición ni en pantallas gigantescas, o la diversión de los cines dinámicos. Sin embargo, en su empeño por seguir sorprendiéndonos, y clave de su éxito, el 50% de las atracciones se renuevan cada dos años.

Futuroscope, el primer parque europeo de la imagen, es mucho más que un espacio para el ocio o un parque temático. A su alrededor se ha creado una importante industria audiovisual, empeñada en la búsqueda de ir todavía más allá, de crear con el sonido y la imagen realidades virtuales que nos sorprendan, prestidigitadores del futuro.

En todos éstos años hay una atracción que no ha cambiado. Es la que se ofrece en el pabellón de la Vienne, el territorio, perteneciente a la región de Poitou-Charentes, en que se encuentra el parque. Parece increíble que tras visionar tantas veces la película que presenta, nos arranque siempre las mismas carcajadas, nos haga aferrarnos a nuestro asiento, mientras compartimos la aventura del chico que se duerme en el tren y llega tarde a su boda. Un extraño ser del bosque le llevará hasta su destino, de manera un tanto accidentada, y nos mostrará al mismo tiempo la belleza de paisajes y pueblos.

La visita a Futuroscope puede ser una buena ocasión para recorrer el Departamento de la Vienne, y disfrutar de algunos lugares, como Chauvigny, bellísimo pueblo fortificado, desde cuya parte más alta se divisa el vuelo majestuoso de las águilas, los halcones y otras aves que forman parte de la exhibición de cetrería que se ofrece en el Castillo Episcopal. Recorrer el antiguo trazado ferroviario sobre un vélo-rail, una plataforma sobre la que pedalear en familia o con amigos, permite conocer de cerca la belleza de los parajes de la zona.

 

Chauvigny

Photo by sybarite48 on Foter.com / CC BY

Montmorillon es otro de los lugares sorpendentes de esta región.  Conocida como la ciudad de la escritura y de las artes del libro, sus calles están repletas de librerías, artesanos del papel o calígrafos. En ellas podemos encontrar viejos volúmenes descatalogados, comprar papel fabricado de manera artesanal, material de escritorio, o hacer que escriban nuestro nombre en una postal o un cuadro, en bellos caracteres árabes o chinos. Conservo la tarjeta, caligrafiada por un artesano egipcio, con el nombre de Marina. Me dice que su nombre tiene origen árabe… poco más allá una tienda de artesanía ofrece té y pastas a sus clientes, haciendo gala de la amabilidad que siempre ha caracterizado a este pueblo. Nos sorprende la destreza en sus trazos, rápidos, exactos, con la pluma y la tinta, también de un calígrafo chino, cuyo trabajo enmarcado forma parte de nuestra casa y ha superado mudanzas.

En nuestro segundo viaje decidimos alojarnos en los hoteles que se encuentran junto al parque, pero en la primera ocasión pernoctamos en el centro de Poitiers. Esto nos permitió aprovechar las horas de nuestro último día de viaje, cortísimo viaje, para recorrer el centro histórico de esta bella ciudad. Deleitarnos con un agradable paseo entre los puestos de flores que cada día se encuentran alrededor de la Iglesia de Nuestra Señora, o admirar su Ayuntamiento.

Poitiers

Photo by ShortShot on Foter.com / CC BY-NC-SA

Posteriormente, en otras visitas, pues no hay dos sin tres, hemos seguido los itinerarios que, muy acertadamente, se habían trazado en el suelo de toda la ciudad, y que podían seguirse con un plano que proporcionaba la oficina de turismo. Pero esta forma de conocer la ciudad tiene los días contados. Visit Poitiers es la nueva aplicación gratuita, y en español,  para smartphones que te guiará de forma sencilla según el tiempo disponible y tus intereses personales…Inmejorable ¿No?

Recorrer el pasado y viajar al futuro, curiosa combinación con la que disfrutar si se viaja a Futuroscope y Poitiers. Muy cerca, también, existe un mundo de cuentos y princesas, del que no querrás regresar: los Castillos del Loira. Pero esa… es otra historia.

PD: este post fue publicado, en abril de 2010, en mi antiguo blog «De viajes y libros» (blogger) Ha sido imposible recuperar las fotos originales del post y es por ello que he utilizado imágenes libres de bancos. Sin embargo, y aunque con escasa calidad, os dejo un vídeo de nuestra experiencia en el año 2006 (Contiene imágenes inéditas de las autoras de este blog)

Una perriescapada al Perigord

¿Una escapada al Perigord? Reguauuuu.

Ya era hora. Desde hace un año, con la excepción de una visita a Madrid, mi familia humana no me había llevado de viaje. Y tratándose de Francia ya tengo claro que la diversión está asegurada. Recorrer pueblitos, caminar junto a un río enoooorme (el Dordoña, o Dordogne como dicen por allí) y comer todos juntos en algún restaurante es un auténtico perriplanazo.

El Departamento del Perigord es parte de la región de Nueva Aquitania y, como seguro que habréis leído en un montón de blogs, se divide en 4: Perigord blanco, Perigord verde, Perigord púrpura y Perigord negro. Este último es el más visitado y es precisamente donde hemos estado nosotros. Así que no voy a contaros mucho más sobre este asunto y si sobre los sitios que hemos podido conocer (y sobre los que no, pero que tenemos anotados para otra ocasión)

Al ser temporada baja algunos lugares de interés están cerrados al público y hay actividades que no se pueden hacer (como los famosos paseos en gabarra por el río) pero la ventaja es que se puede aparcar sin problemas en todos los pueblos y dar grandes paseos sin apenas gente. Aún así, decidimos alojarnos en Sarlat, capital del Perigord negro, y disfrutar del ambiente navideño y su mercadillo que, al contrario de lo que sucede en el norte de Francia, permanece abierto hasta el 31 de diciembre.

De cualquier forma, aunque puedes entrar en un montón de castillos, museos y hasta cuevas con tus humanos, lo que más me ha gustado de este viaje ha sido visitar pueblos y dar grandes paseos. Ayyy ese río… ¡Si me llegan a soltar!

Sarlat: el corazón del Perigord negro

Aquí es donde nos hemos alojado en nuestra escapada de 4 días, en un pequeño apartamento en el que he estado como un rey (por algo soy el rey de la casa). Es uno de los lugares más turísticos de la zona, lleno de restaurantes y tiendas de souvenirs, pero aun así hay que reconocer que es una maravilla. De hecho tiene la mayor densidad de monumentos y edificios protegidos (65 en total) Así que sus calles, restauradas gracias a la llamada ley de Malraux de 1964, son un auténtico museo al aire libre y han sido escenario de rodajes cinematográficos como «Juana de Arco» de Luc Besson. Todo esto me lo han contado mis humanos, que además se han puesto morados a sacar fotos ¡ Yo creo que hasta he salido favorecido en Instagram!

 

Esa foto está hecha en el famoso monumento a las ocas. Si no lo sabéis, el foie es uno de los productos más famosos de la zona, donde hay muchísimas granjas de ocas. Que queréis que os diga… me parece un poco cruel matar a los animalitos y luego hacerles un monumento. Mis humanos dicen  que tengo razón, pero que es una exquisitez.

Esta ciudad es muy instagrameable, para que os voy a decir otra cosa. Y más en Navidad. Algunas de las «maisons» más bonitas de la ciudad, como La Boétie, que perteneció a una de las familias nobles de Sarlat y donde nació el poeta y escritor humanista Etienne de La Boétie, amigo y discípulo de Mointagne, tienen una decoración impresionante ¡Hasta osos de peluche en su fachada!

Perigord Sarlat

¿Os gusta la decoración navideña? Es reguau

Otra Maison, la de Gisson, es posible visitarla ¡también con perro! y en el antiguo obispado (Ancien évêché) o antiguo teatro, pues parece que entre los habitantes de Sarlat hubo cierta división para escoger el nombre del que es actualmente un centro cultural en la rue Tourny,  pudimos ver una original exposición de esculturas, fotografías y montajes audiovisuales ¡la verdad que yo no quería entrar, pues me asusté un poco! Hasta había un piano de cola en el escenario, y lo podía tocar cualquiera (que supiera, claro, jeje)

Perigord Sarlat

Exposición en Ancien Evêché

Si os interesa saber mucho más sobre Sarlat, sus monumentos, mercadillos y acontecimientos culturales,  lo mejor es que visitéis la web de turismo, seguro que encontráis grandes planes.

El valle del Dordoña

Bañados por este enorme río, el Dordoña, encontraréis no solo son los pueblos más bonitos del Perigord sino de los más bonitos de Francia, que se incluyen en la famosa denominación «les plus beaux villages de France». Algunos son tan pequeños que no superan los 400 habitantes, pero han sabido conservar su patrimonio y su esencia. En verano, muchos de ellos bullen de actividad, festivales y visitantes pero en invierno es posible que no os cruzéis con absolutamente nadie por sus calles. Por mi no hay problema, ¡eh!, así puedo olisquear a mis anchas.

Nos hubiese gustado visitar muchos más, pero al menos todos estos vamos a recomendaros.

La Roque Gageac

Este pueblo encaramado en una acantilado sobre el río es tan bonito como misterioso. Dicen que tan solo lo superan Le Mont saint Michel y Rocamadour ¡Y yo he estado también en esos dos sitios!

Había una niebla tan espesa que no se veía nada de nada. Los restaurantes frente al río cerrados y las calles desiertas, apenas un par de coches que llegaron al mismo tiempo que nosotros ¿Y este es uno de los lugares más visitados de Francia?  Aun así  dimos un paseo junto al río, el Dordoña como ya os había dicho,  subimos por las callejuelas empinadas y seguimos las indicaciones de la ruta panorámica. En días claros las vistas deben ser reguau.

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Hoy ha salido el sol pero este es el panorama que nos encontramos ayer visitando La Roque Gageac, uno de los pueblos más bonitos de Francia, y no sin motivo. Es el tercer lugar más visitado de Francia tras Mont Saint Michel y Rocamadour. De gran importancia durante la Edad Media, era una villa libre y próspera de 1500 habitantes con una gran actividad portuaria que propició el comercio del vino o la sal, entre otros. Impresiona la orografía y las casas literalmente incrustadas en la roca, y en días claros sus numerosos miradores sobre el Dordoña ofrecen unas vistas increíbles. En 1957 un desprendimiento arrasó parte del pueblo. Sin duda es uno de esos lugares que no debes perderte si viajas al Perigord. #laroquegageac #perigordnoir #perigordturisme #leplusbeauxvillagesdefrance #euskotb

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Por el camino nos encontramos un castillo maravilloso ¡Y se alquila! Ya me gustaría a mi, ya…

Aunque os parezca increíble, en la Edad Media esta localidad tenía muchísimos más habitantes que hoy en día, hasta 1500, que vivían de la actividad portuaria. Impresiona mirar hacia arriba desde la orilla del Dordoña y descubrir las antiguas fortificaciones pero es que, desde tiempos muuy antiguos, las invasiones y guerras (me dicen que una  duró más de 100 años) eran un «no parar». Ya imagino las embarcaciones vikingas navegando por el río… y si alguna vez vuelvo en verano (dice mi dueña que si) un paseo en gabarra no me lo quita nadie.

Castelnaud la Chapelle

Como os imaginaréis, otro castillo más. Aparcamos en la parte baja del pueblo (gratis), junto a una «boulangerie» que olía de maravilla. Antes de subir (mira que hemos subido cuestas en este viaje, eh) fuimos a tomar un café a un restaurante vasco, la Tournepique ¡Ay que calentito se estaba! con el frío y la niebla que no nos dejó ni un momento en todo el día. Los dueños eran de Ainhoa, un precioso pueblo del País Vasco francés ¡Que también conozco!

Para variar, casi todo estaba cerrado, excepto la tienda de souvenirs del castillo. Precisamente el Castillo de Castelnaud abre 365 días al año, es dogfriendly y ofrece muchas actividades, especialmente para los niños. Construido en el S.XII, contiene una importante colección de armaduras y armas. Fue escenario de batallas y asedios, primero en la Guerra de los Cien Años, que enfrentó a ingleses y franceses, y después en las Guerras de Religión. Permaneció abandonado durante mucho tiempo y en 1966 fue declarado Monumento Histórico. Las vistas desde allí deben ser de lo mejorcito pero, con la niebla espesísima que había, mejor lo dejamos para otra ocasión.

Perigord castelnaud la capelle

Se puede comprar una entrada conjunta para visitar los Jardines de Marqueyssac, que están en Vezac, muy cerquita de allí, pero imposible visitarlos con la niebla ¡Que mala suerte! ya que también somos bien recibidos (con correa, claro está) Dice mi dueña que no me preocupe, que ya volveremos.

Beynac et Cazenac

Este es, al igual que los anteriores, uno de los pueblos más bonitos del Perigord. Bueno, en realidad son 2, Beynac y Cazenac, unidos desde el año 1827. De verdad que este pueblo es precioso.

Perigord Beynac et Cazenac

Castillo de Beynac

Nos dimos un buen paseo hasta el castillo y la Iglesia. Tan emocionados estábamos que subimos por la Rue de la Balme, donde por cierto está la oficina de turismo, y al bajar cambiamos el recorrido y nos encontramos en la orilla del río totalmente desubicados ¡Vaya cabeza la nuestra! Lo que íbamos buscando era un restaurante por el que habíamos pasado, y que estaba entre las recomendaciones de nuestros caseros en Sarlat, «La Petit Tonelle».

Tenéis que llevar a vuestros humanos a comer a este restaurante, seguro que  también son bien recibidos, porque los peludos somos clientes VIP. En la mesa de al lado había una preciosa dálmata y el dueño del local me hizo mil carantoñas.

Perigord

La Petit Tonelle, un restaurante guau

 

Muy cerca de aquí hay infinidad de pueblos preciosos pero el invierno es lo que tiene, pocas horas de luz, aunque lo que más nos fastidió fue la niebla… grrrrrrr. Nos hubiese gustado visitar Saint Cyprien o Domme (con sus famosas grutas, en las que puedes acompañar a tus humanos) que quedaban muy cerca también. Y ¿sabéis lo peor? cuando regresamos a Sarlat a media tarde ¡lucía el sol!

El valle del Vézère

Al norte de Sarlat se encuentra este valle, famoso por sus yacimientos y cuevas, con un buen número de pueblos clasificados como los más bonitos de Francia. Muy diferentes a los del valle del Dordoña (aquí subimos menos cuestas jeje) ¡No os los perdáis!

Saint Amand de Coly

Wow- decían mis humanos- Reguau- pensé yo- nada más aparcar en el espacio habilitado junto a la carretera, ya que el acceso al pueblo está restringido a los coches. Desde allí el pueblo parece una auténtica postal.

La Abadía fortificada- dicen que la más importante del Perigord- es sencillamente impresionante. Pero, si queréis que os diga la verdad, lo que me gustó fueron las casitas preciosas, con enormes patios en los que correr y jugar, no me importaría nada vivir en una de ellas.

Perigord

La Abadía, por cierto, está en rehabilitación y no pudimos visitarla. Además, como nos ha ocurrido un sinfín de veces en este viaje, la oficina de turismo estaba cerrada y no había un alma en las calles. Aun así mereció la pena recorrer el pueblo, acercarse hasta el antiguo hospital, construido a partir de 1381 para atender a los peregrinos, o ver los palomares ¿Sabíais que los huevos de paloma eran muy apreciados y que la carne de estos animales era una de las pocas fuentes de proteínas para la población durante la Edad Media? Aunque estos edificios, construidos ex profeso, pertenecían a las clases altas. Dice mi dueña que la primera vez que vio estas construcciones fue en la isla griega de Tinos, y que sobre ello ya os hablará en otra ocasión.

Con todo cerrado, vuelta al coche y a seguir ruta.

Montignac

Todo el mundo visita Montignac para conocer las famosas cuevas de Lascaux (aunque en realidad se visita una réplica) En estas yo no puedo entrar, pero si sois peques y os pueden llevar en una mochilita no tendréis problema.

Tuvimos suerte al aparcar cerca de la Plaza de la Iglesia porque era gratis durante unas horas. En verano, con tantos turistas, es mejor dejarlo en alguno de los parkings gratuitos aunque estén un poco más alejados del centro. Desde esa plaza podréis recorrer el casco antiguo, con calles muuuy estrechas dedicadas a los antiguos gremios.

Perigord

Al otro lado del río está la oficina de turismo y una iglesia que pueden visitar vuestros humanos, la de St George de Prieuré. A mi lo que me gusta es el río, ya lo sabéis.

Saint Léon Sur Vézerè

Este pueblo es pequeñísimo y una iglesia románica que aparece en todas las fotos pero además tiene un enorme parque junto al río, así que me dan mucha envidia los peludos de este pueblo porque ya quisiera yo tener uno así cerca de mi casa.

Por lo demás, en temporada baja, solo había un restaurante abierto ¡con el cartel de completo! Hora de comer y ni un triste bocado… San Google nos daba información cada vez más desalentadora sobre los pueblos de alrededor…300 habitantes, 400 habitantes y cero lugares para comer.

Opción B: dirigirnos a Les Ezyes, que era un lugar muy chulo por el que pasamos en nuestro viaje de casa a Sarlat. Si queréis saber mucho sobre la prehistoria tenéis que venir aquí. Las edificaciones trogloditas son una pasada, medio casas, medio cuevas. Y si de cuevas se trata, en la Grotte du Grand Roc podéis realizar la visita con toda la familia, humana y perruna.

En Saint Léon también se encuentra el pueblo troglodita de Le Conquil y muy cerca, en Peyzac Le Moustier, la fortaleza de La Roque Saint Cristophe donde también somos bien recibidos.

Por el camino descubrimos la Casa Fuerte de Reignac (La Maison Forte de Reignac) pero lo primero era llenar el estómago, y tampoco nos queda claro que la visita sea dogfriendly.

Por cierto, que sepáis que al llegar a Les Ezyes encontramos una cafetería abierta y llena de gente pero no nos quisieron dar de comer (cocina cerrada) ¿Ni un triste bocadillo? Grrrr. Nota de mi humana: acordarse de que en Francia se come pronto y que siempre hay que llevar la mochila de las provisiones en el coche ¡Que parecemos nuevos! Con hambre, ni fotos hicimos.

 

Photo by rowie k on Foter.com / CC BY-NC-SA

Iba a contaros lo que hicimos al día siguiente, en nuestro último día en el Perigord. Fue una excursión chulísima desde Sarlat, incluso con sorpresas por el camino, pero eso lo dejo para otro post. Ahora voy a echarme una siestecita ¡Lametones para todos!

 

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Puente Colgante Boutique Hotel

Ya lo dice una canción popular: «No hay en el mundo puente colgante más elegante que el de Bilbao». Y tener el privilegio de alojarte frente a una maravilla de la arquitectura y la ingeniería declarado patrimonio UNESCO en el 2006, como es el Puente de Vizcaya (más conocido como puente colgante de Portugalete) es solo uno de los motivos para escoger este recién renovado hotel boutique, en un edificio lleno de historia.

Si estás pensando en hacer una escapada a Bilbao, plantéate alargar tu estancia y no limitarte a conocer la capital vizcaína (vale, que está muy bien). Alojarte en una de las Nobles Villas, Portugalete, con excelentes comunicaciones  para llegar a Bilbao (metro, autobús, tren e incluso, en primavera y verano, en un barco turístico por la Ría del Nervión) te permitirá descubrir otras localidades cercanas y su historia, siempre ligada al mar y a un importantísimo desarrollo industrial de mediados del S.XX.

Puente Colgante Boutique Hotel: un poco de historia

 

El recién renovado hotel se ubica en la que que fue una impresionante  casa de indianos, construida por Manuel Calvo y Aguirre en 1871 como su residencia de verano. Este portugalujo emigró a Cuba con su familia cuando apenas contaba 14 años, y comenzó trabajando en una ferretería para acabar convirtiéndose no solo en dueño de esta sino también en  propietario de enormes extensiones dedicadas primero al cultivo del café y más tarde de la caña de azúcar. Tal era su amor por su villa natal que llamó a su plantación azucarera » El Portugalete».

A su regreso, en el ocaso del siglo XIX, viudo y sin descendencia, se trasladó a Cádiz por motivos de salud, donde falleció en 1904. En su legado, dejó escrito que su casa se convirtiese en café- hotel y que parte de los beneficios se dedicasen a la «olla de los pobres» que cada día daba de comer a los más desfavorecidos de la villa.

El Gran Hotel Puente Colgante acogió fiestas y actos culturales y entre sus huéspedes se contaba el mismísimo Alfonso XIII. Es fácil retrotraerse a un tiempo en que la música acompañaba en los salones, con influencias del swing o el jazz, incluso, si uno pone atención, quizá le llegue el eco de una habanera.

Bombardeado durante la Guerra Civil, reconstruido posteriormente, y pasto de las llamas en un incendio el año 1993 (dicen las malas lenguas que intencionado) tengo el recuerdo de su fachada ennegrecida por la humedad y la actividad industrial en la margen izquierda , con los Altos Hornos de Vizcaya muy cerca, que le confería un cierto aire vetusto y quizá un poco tenebroso.

En 2002 reabre sus puertas como Gran Hotel Puente Colgante, y es ahora, en 2019, cuando se redefine como Hotel Boutique, reivindicando su carácter y una historia que, bien pensado, podría ser el argumento de una buena novela.

 

puente colgante boutique hotel

Los renovados salones

Alojarse en el Puente Colgante Boutique Hotel

 

Sus habitaciones, todas exteriores, se han redecorado con mimo y atención a los detalles, en una mezcla de estilo contemporáneo y elementos tropicales que nos transportan a la isla caribeña.

Muchas de ellas tienen vistas al Puente Colgante (si quieres disfrutar de estas maravillosas vistas sobre el monumento y la Ría del Nervión puedes solicitarlo en tu reserva) y el resto al Casco histórico de Portugalete, declarado conjunto monumental, que ofrece una arquitectura de las más bonitas de la zona, como el bello quiosco de música de 1912, uno de los más antiguos que se conservan en la provincia de Vizcaya.

Y si estás pensando que disfrutar de esta maravilla de hotel es un lujo inalcanzable, nada más lejos de la realidad, ya que encontrarás habitaciones por menos de 80€ (lógicamente dependerá del tipo de habitación y sobre todo de las fechas elegidas).

 

puente colgante boutique hotel

Habitación estándar con vistas

Puente Colgante Boutique Hotel: su gastronomía

El desayuno

No se vosotros pero yo, cuando viajo, libre de obligaciones y horarios, una de las cosas que más disfruto es el desayuno del hotel. Y puedo aseguraros que en este hotel boutique el desayuno es «lo más». Bautizado como desayuno «healthy» (conste que lo de la terminología foodie no me va) yo prefiero destacar la enorme variedad de productos frescos, como frutas y vegetales. ¿Habéis probado el tamarillo o tomate de árbol? pues aquí lo encontraréis, junto a aguacates y frutas mas tradicionales. Yogures caseros, smoothies que os podéis preparar al momento, zumos, bebidas vegetales… hay variedad para todos los gustos y necesidades: veganos, o personas con intolerancias alimenticias (al gluten o la lactosa) cada vez más frecuentes.

 

puente colgante boutique hotel

Desayuno healthy

Pero si preferís un desayuno más goloso, no hay problema. Su repostería recién horneada hará las delicias de los más exigentes y el café es realmente bueno (ojo, que lo dice alguien muy exigente con el café, una auténtica «cofeelover»).

 

Desayuno goloso

El bar

Incluso si no te alojas en el hotel, pero has decidido acercarte hasta el Puente Colgante (una visita obligatoria en tu viaje a Bilbao) no pierdas la oportunidad de hacer una parada a la hora del aperitivo. Te recibirá una barra llena de exquisitos «pintxos» que puedes acompañar de una cerveza de su «Tap Station» (yo te aconsejo una Dorchester, pero cuidadín que tiene una alta graduación alcohólica).

 

Restaurante El Paladar de la Habana

¿Es la hora de comer? pues genial. Disfruta de una carta en la que el carácter vasco y los productos autóctonos se combinan con los foráneos en recetas más arriesgadas. Una carta vasco-cubana llena de buen humor.

 

Una carta con mucho humor

 

¿Un bacalao? ¿Prefieres la carne? Venga, lancémonos, vamos con un roastbeef de secreto ibérico. Pero antes un buen guacamole, una tempura de verduras y algas, un tartar de tomate… y si, para acabar, una «muerte por chocolate».

 

Roastbeef de secreto ibérico

 

Si aun tienes tiempo para una copa, o regresas al hotel después de un largo día de visitas o de trabajo, no pierdas la oportunidad de relajarte en el Cromwell Pub tomando un cócktel (el combinado de tequila y mango es espectacular).

Puente colgante: el patrimonio UNESCO

La historia del hotel ha estado unida inexorablemente a la del Puente de Vizcaya. Inaugurado en 1893, fue diseñado por Alberto de Palacio, quien participó también  en la construcción del Palacio de Cristal del Retiro en Madrid. El ingeniero francés Ferdinand Arnodin se hizo cargo de la obra. Es por ello que en muchas ocasiones se dice que el Puente Colgante fue obra de un discípulo de Gustave Eiffel.

Merece la pena tomar este transbordador, justo frente a la puerta del hotel, y cruzar al otro lado de la Ría para descubrir el busto de Alberto de Palacio.

puente colgante

 

El año 2006 la UNESCO incluyó esta gran obra de la arquitectura y la ingeniería en su listado de Patrimonio de la Humanidad, por su perfecta combinación de estética y funcionalidad. Mucho antes de este nombramiento, de la expansión turística de Bilbao, y de que se instalara el  ascensor panorámico para subir a la pasarela peatonal (a 50 metros de altura)  el Puente Colgante era utilizado por una gran cantidad de ciudadanos para acudir a su lugar de trabajo o estudio de una margen a otra.

Aprovecha tu estancia en el Hotel para disfutar de la Noble Villa de Portugalete, de su casco histórico, la Basílica de Santa María o la Torre Salazar. No pierdas la oportunidad de hacer una visita guiada a cualquiera de estos lugares. Tuvimos la suerte de hacerla con Patricia, de Amabidea. 

Descubre también la población más marinera,  Santurce (o Santurtzi)… si, esa misma, la de la canción. Y súbete a la barquilla del Puente Colgante para llegar hasta el Paseo de las Grandes Villas de Getxo.

¿Qué os decía? ¿Es, o no, una buena idea escoger el Puente Colgante Boutique Hotel en vuestro próximo viaje a Bilbao?

 

Consejos, información práctica y presupuesto para viajar a Turquía

Como ya es costumbre cada vez que volvemos de nuestro viaje de verano, venimos cargados de información fresca y consejos sobre Turquía, destino que elegimos para nuestras vacaciones este año. Anteriormente, en 2016, tuvimos la oportunidad de visitar Estambul, ciudad que hasta ahora encabeza la lista de nuestros lugares favoritos del mundo. En general nos ha parecido un país fácil de recorrer, incluso para viajeros no demasiado trotados. Si estás pensando en Viajar a Turquía, estás en el post correcto: ¡Vamos allá con nuestros consejos viajeros! Al final haremos un desglose de nuestro presupuesto para daros datos reales de lo que os puede costar un viaje así.

 

LLEGAR A TURQUÍA

La forma más lógica de llegar a Turquía es por vía aérea a los aeropuertos de ISL o Sabiha Gökçen. Desde España podéis encontrar vuelos directos regulares con las compañías Turkish Airlines y Pegasus, o vuelos con escala con varias compañías. Nosotros volamos con Ukraine International haciendo escala en Kiev.

Sin embargo hay otra forma de llegar a Estambul que además os permitirá conocer otra ciudad más: Se trata de los trenes nocturnos que parten de Sofía y Bucharest (Bosphorus Express) y llegan a la estación de Halkali (Anteriormente llegaban a Sirkeçi, pero actualmente la estación está en reformas y por ello al llegar a Halkali un autobús os estará esperando para llevaros al centro). Esta puede ser una buena opción si encontráis un chollo con alguna compañía lowcost. Los billetes cuestan sobre los 15€ por persona en cabina doble (También hay opciones en cabina individual o compartida de 4 o 6 camas) y el viaje dura unas 11 horas aproximadamente. Merece la pena añadir un día extra a vuestro viaje si la suma de ambos trayectos es inferior a la de un vuelo directo. Los billetes no se pueden reservar por internet y hay que adquirirlos directamente en las estaciones (Es raro que el tren se llene).

Si tenéis intención de empezar vuestro viaje en otro lugar de Turquía, también hay vuelos con escala a Antalya (Sur), Kayseri/Nevsehir (Capadoccia) o Ankara.

 

MEJOR ÉPOCA PARA VIAJAR A TURQUÍA

Turquía es un país muy extenso y con climas muy distintos según la zona. Aún así, y como en la mayoría de países, lo mejor es evitar el invierno (días muy fríos con mucha probabilidad de lluvia) y el verano (días bastante calurosos y con mucha más humedad), siendo primavera y otoño las épocas más agradables. Sin embargo, nosotros hemos viajado en Diciembre y Agosto, y hemos sido capaces de sobrellevarlo sin problema. En diciembre hacía mucho frío e incluso uno de los días nevó.

Como el año pasado, cuando nos tildaron de locos por ir a Jordania en pleno agosto, esta vez no iba a ser menos y nos advirtieron que podíamos encontrarnos con temperaturas de hasta ¡50 grados! Pero nada más lejos de la realidad.

En agosto las temperaturas han sido agradables, más bajas que en Madrid, y con brisa fresca. Incluso en Estambul por la noche es recomendable llevar algo de manga larga ya que suele haber bastante aire, y en Capadoccia nos tuvimos que tapar con mantas. El clima de Capadoccia nos recordó al clima desértico, así que id preparados… el último día estuvo nublado por la mañana y casi nos helamos.

Tened en cuenta que Agosto se considera temporada alta en Turquía, el mismo hotel en el que me alojé en 2016 costaba el doble en esta ocasión.

 

VESTIMENTA PARA VIAJAR A TURQUÍA

A pesar de ser un país mayoritariamente musulmán, en Turquía son más laxos respecto a las normas de vestimenta que en otros países vecinos. No obstante, no está de más recordar que para visitar las mezquitas es imprescindible tener los hombros tapados (Y si es manga francesa, mejor) y que no se puede acceder con falda o pantalones cortos. No obstante, están preparados y en la entrada os darán telas para taparos si no vais ataviados (Yo, para ahorrar tiempo el día que visitamos Sultanahmet, guardé en la mochila una camisa fina de manga larga y un foulard).  Si visitáis alguna zona más conservadora, también es conveniente ir algo más tapados, pero fuera de esas áreas y sobre todo en las poblaciones costeras, no es raro ver a las chicas en pantalón corto y tops. Incluso en la zona asiática de Estambul la tónica general era de ropa fresca, vestidos…

Os cuento lo que yo llevé en la mochila:

  • 1 pantalon largo fino y flojo
  • 1 par de bermudas cortas
  • 1  par de leggins para ponerme con la camisa floja, únicamente lo usé el día del viaje (Porque las prendas largas abultan más en mochila) y cuando fuimos a visitar las mezquitas.
  • 1 camisa de manga larga floja
  • 3 camisetas básicas de tirantes
  • Pantalones cortos deportivos: Para llevar a la playa junto al bañador
  • Deportivas para trekking
  • Sandalias para ponerme por la noche y refrescar los pies

 

MOVERSE POR TURQUÍA

Turquía es un país que cuenta con un sistema de transporte público envidiable compuesto por trenes, autobuses, ferrys y dolmus. No obstante, nosotros optamos por alquilar un coche para aprovechar al máximo el tiempo e incluir paradas en los desplazamientos. A continuación os explicaré los pros y contras de cada medio de transporte:

Coche de alquiler

El coche es sin duda alguna el aliado número 1 para recorrer el país a tu aire y a tu ritmo. Nosotros alquilamos un coche durante 6 días para recorrer parte del interior y la costa, lo recogimos en Esmirna y lo dejamos en el aeropuerto de Antalya. El precio fue de 360€ con seguro a todo riesgo, lo cual es un precio algo elevado, sobre todo si lo comparamos con el año pasado en Jordania, donde tuvimos un coche durante 9 días por 300€. Si viajáis solos, probablemente os salga más rentable moveros en trasporte público.

Las carreteras están en un estado bastante bueno, en las autopistas el precio de los peajes es irrisoria y merece la pena cogerlas para ahorrar tiempo. Nuestro coche tenía un sistema automático de peajes (HGS) en el que no tuvimos que pagar nada ya que nos lo cargaron automáticamente en la cuenta.

El único problema es que de unos sitios a otros, aunque no haya muchos kilómetros, hay que ir por carreteras secundarias o carreteras de montaña, lo que alarga bastante el tiempo de desplazamiento.

El precio de la gasolina (Diesel) en Agosto de 2019 era de entre 5,40TL y 6,20TL por litro. Solo tuvimos que repostar una vez.

Conducir por Turquía puede ser toda una aventura, donde tú ves dos carriles los turcos ven 4, los adelantamientos simultáneos por ambos lados son bastante frecuentes, tampoco se respetan los límites de velocidad y el claxon es una forma de comunicación totalmente normalizada. Os recomendamos que conduzcáis con cautela y siempre atentos.

 

Trenes: Alta velocidad y nocturnos

Los trenes en Turquía son una excelente manera de recorrer el país. Son rápidos y muy baratos. Además, tienen descuentos y tarifas especiales si sois jóvenes (Hasta 26 años). El único inconveniente es que no cubren todo el territorio. Nosotros tomamos dos trenes durante nuestra estancia en Turquía:

  • Tren de alta velocidad Estambul (Söğütlüçeşme, estación ubicada en Kadikoy) – Eskişehir: Los billetes se pueden adquirir online 15 días antes de la salida en esta página. Este trayecto lo hicimos para coger el tren cama que nos llevaría a Esmirna. El precio fue de 10€ por persona, y en nuestro billete estaba incluida la cena (Una sopa fría de yogurt, un plato de carne con arroz, pan, flan de chocolate y coco y bebida). Para tener la cena tenéis que reservar los billetes en el vagón Yemeklì, pero atentos que vuelan.
  • Tren cama Eskişehir – Esmirna: Los billetes se pueden adquirir 30 días antes de la fecha de salida. El precio fue algo menor de 15€ por persona en cabina doble. Incluye minibar con snacks y bebidas gratis.

Otras rutas de interés turístico:

  • Estambul – Eskişehir – Denizli (Pamukkale): Antiguamente, el Pamukkale express era un tren cama que circulaba de noche, sin embargo ahora es un tren de alta velocidad que sale a las 10:25 desde Eskişehir.
  • Izmir – Aydin – Bodrum/Marmaris: Para llegar a las localidades costeras de Bodrum o Marmaris hay que coger un tren desde Izmir hasta Aydin y una vez allí, coger un autobús.
  • Izmir – Selçuk (Éfeso): Hay trenes regionales que salen desde Izmir hasta Selçuk, no es necesario reservar los billetes con anticipación.
  • Ankara – Kayseri (Capadoccia): Hay varios trenes que salen De Ankara y que pasan por Kayseri, entre ellos: Dogu Ekspresi, Güney Express y Van Gölu Express. Desde Kayseri hasta Göreme hay que coger un shuttle compartido o un taxi (Podéis pedir a vuestro hotel de Göreme que os lo gestione).

Autobuses

Algunas de las compañías más famosas son: Metro, Pamukkale, Kamil koç… los autobuses suelen ser muy baratos, pero con el inconveniente de la falta de confort, a pesar de que los asientos suelen ser amplios y reclinables. Nosotros, personalmente, intentamos usar el autobús lo menos posible.

  • Pamukkale – Fethiye: Autobús de día que cuesta unas 25TL, tarda unas 3h 45m
  • Antalya – Göreme: Este autobús viaja de día, pero tarda 9 horas y os puede hacer perder mucho tiempo.
  • Estambul – Göreme: 12 horas de trayecto separan la capital de Capadoccia. Si queréis viajar barato y ahorraros una noche de hotel, este es vuestro autobús.
  • Pamukkale – Göreme: Otro autobús nocturno, tenéis que hacer escala en la estación de Nevşehir.
  • Ankara – Göreme: El trayecto es de unas 4h aproximadamente.
  • Estambul – Antalya: Un viaje de 11h que cuesta unas 100TL.

Estas son solo algunas de las rutas más populares, pero hay muchísimas más (Selçuk, Izmir, Alanya…)

 

Vuelos internos

Los vuelos regionales operados por Anadolu Jet (Turkish Airlines) y Pegasus, son para nosotros la mejor opción por la rapidez y sus precios económicos. Durante nuestra estancia cogimos dos vuelos:

  • Antalya – Kayseri (Vía Estambul): 35€
  • Kayseri – Estambul: 25€

Ambos trayectos duraron poco más de 1h. Nosotros volamos con Anadolu Jet y nos ofrecieron desayuno gratis en todos los trayectos. Los aeropuertos domésticos en Turquía son muy cómodos ya que son pequeños y no hay que pasar tediosos controles. Hay vuelos casi cada hora, así que podéis aprovechar muy bien el tiempo. Nosotros salimos de Antalya a las 6.00h y antes de las 10.00h estábamos en Kayseri. Para la vuelta, nuestro vuelo salió hacia Estambul a las 10.30h.

Compramos los vuelos internos con unos dos meses de anticipación.

 

Dolmus

Los dolmus son minibuses compartidos que suelen cubrir rutas locales de corta distancia. Los billetes suelen ser muy económicos, cuestan unas 3-5TL y se pagan directamente en efectivo al conductor. Algunos salen cuando se llenan. La zona entre Fethiye (Olüdeniz) y Faralya está conectada por dolmus. También los podéis encontrar en Estambul (Nosotros utilizamos uno para ir de Uskudar a Kadikoy).

 

MONEDA: CAMBIAR DINERO EN TURQUÍA

Viajar a Turquía: La lira turca

La moneda oficial de Turquía es la Lira Turca (TL). En nuestro último viaje (2019), el cambio estaba a 1€ = 6,20 TL. Esto pone a los europeos en una situación muy aventajada. El mejor cambio siempre lo encontraréis en el Gran Bazar.

Tienen billetes de 200, 100, 50, 20, 10 y 5 TL, y varias monedas. Os recomendamos que intentéis cambiar billete pequeño. En muchos hoteles aceptan euros, dólares y libras. Esto puede ser una ventaja puesto que os ahorráis comisiones. En algunos establecimientos no aceptan tarjetas de crédito.

 

SEGURIDAD EN TURQUÍA

A pesar de que hace algunos años se sucedieron una serie de atentados, actualmente Turquía es un país totalmente seguro. Hay bastantes controles de seguridad para acceder a centros comerciales, algunos hoteles… y patrullas por las calles. No tenemos constancia de que haya demasiados carteristas, basta con tomar las mismas precauciones que tomarías saliendo por tu ciudad.

Seguro de viaje

Es importantísimo viajar a Turquía con un buen seguro de viaje que os cubra en caso de cualquier inconveniente. Ya no solo por si os ponéis enfermos o tenéis cualquier accidente, sino porque el seguro de viaje también os cubre las espaldas ante imprevistos como robo o daños al equipaje (Y esto es importantísimo ya que los bloggers solemos viajar con bastante material de cámaras, ordenadores…), retrasos en los vuelos…

Una vez más hemos confiado en IATI Seguros, la aseguradora de bloggers y grandes viajeros. Y lo mejor de todo es que os traemos un descuentillo por ser lectores de Dreaming Holidays.

 

TABLA ORIENTATIVA DE PRECIOS

  • Botella de agua: 1,5 TL
  • Zumos naturales: Desde 3 TL
  • Comida para dos (Sandwich, Doner…) con agua: 20-30 TL
  • Comida para dos en restaurante (2 platos y bebida): 60 TL
  • Gasolina: 5,40 – 6,20 TL/L
  • Souvenirs y compras: Imanes por 3 TL, pañuelos por 10 – 20 TL, bolsos de imitación los podéis conseguir a partir de 60 TL dependiendo de como se os de regatear, zapatillas unas 100 TL…
  • Dulces típicos: 1kg por 70 TL
  • Cama en hostel: 10-12€
  • Habitación doble en hostel/pensión: 20/30€

 

PRESUPUESTO PARA VIAJAR A TURQUÍA

Por último os dejamos con el presupuesto de nuestro viaje (para dos personas):

Como veis, uno de los mayores gastos fue el coche de alquiler, que tuvimos durante solo 6 días. También pagamos bastantes entradas a museos y atracciones. Existe la posibilidad de adquirir una MuseumPass válida para toda Turquía excepto Capadoccia (Capadoccia tiene su propia tarjeta independiente) durante 15 días por un precio de 375 TL. Podéis encontrar más información aquí.

 

Esperamos haber dado información de utilidad para preparar vuestro viaje. Tened en cuenta que el turismo en Turquía está volviendo a crecer considerablemente y ello se ha visto reflejado en los precios. Recomendamos reservar los hoteles con mucha antelación e intentar viajar en temporada baja. Aún así creemos que sigue siendo un destino bastante económico, que tiene muchísimas cosas que ofrecer y accesible para todos, Turquía nos ha parecido un país fácil y amigable para recorrer por tu cuenta. Y si tenéis cualquier duda o pregunta, ¡Estaremos encantadas de ayudaros!

Cómo ir desde el aeropuerto de Estambul al centro [Actualizado 2019]

¡Hola a todos! Actualizamos este post con información nueva sobre como llegar al centro de Estambul desde sus dos aeropuertos: Istanbul Airport (Parte Europea) y Sabiha Gökçen (Parte asiática). Desde el 7 de Abril de 2019, el aeropuerto de Estambul Atatürk ya no opera vuelos turísticos, desviando todos los vuelos al Istanbul Airport (ISL).

 

VOLAR CON PEGASUS AIRLINES A SABIHA GÖKÇEN

Se podría decir que Pegasus es la RyanAir turca. En mi viaje en 2016 decidí volar con ellos porque encontré billetes de oferta a muy buen precio (30€ con equipaje facturado). Aunque antes era un inconveniente por la distancia, actualmente, volar a Sabiha Gökçen puede ser ventajoso: Las opciones de transporte hacia le centro son más económicas que desde el ISL. La tarifa que yo compré fue la «Essentials», que incluye el billete y una maleta facturada de 20 kilos. Hay otras tarifas más caras que además permiten la selección de asientos, la elección de la comida para el vuelo o la posibilidad de cambiar los billetes.

Si haces el check-in online encontrarás unos mostradores donde dejar tu equipaje para facturarlo, sin tener que esperar. Además de una maleta, Pegasus permite también llevar un bolso de mujer, una bolsa de cámara de fotos o una bolsa de ordenador portátil y una bolsa de compras del Duty Free.

 

VISADO Y CONTROL DE PASAPORTES

Tanto cuando llegas a ISL como a Sabiha Göçken hay que pasar un control de pasaportes en el que te pedirán el Visado (Que hay que sacar previamente por internet y cuesta 20$. También se puede hacer la Visa On Arrival, sin embargo es más caro y te llevará mucho más tiempo).

Hay unas colas para turistas y otras para ciudadanos turcos. En Sabiha Gökçen, hay unas cabinas solo para aquellos que tienen el E-Visa o Visado electrónico.

En ISL han empezado con los controles automatizados para pasaportes turcos. Hay muchísimas más cabinas de control que en Sabiha Gökçen y por ello el trámite es más ágil.

 

CAMBIO DE MONEDA

A pesar de que nunca es recomendable cambiar dinero en el aeropuerto, cuando yo fui el cambio era prácticamente igual que en el centro de la ciudad (En el año 2016 la lira estaba a 3.60, en 2019 a 6.20). Tanto en Sabiha Gökçen como en ISL, encontraréis casas de cambio y oficinas de bancos para retirar o cambiar dinero. Os recomiendo cambiar lo justo para recargar la Istanbulkart y el resto cambiarlo en el centro de la ciudad (El mejor cambio se encuentra dentro del Gran Bazar, superando incluso el cambio oficial).

 

COMO IR DESDE SABIHA GÖKÇEN AL CENTRO DE ESTAMBUL

Hay varias opciones para ir del aeropuerto de Sabiha Gökçen al centro de la ciudad, dependiendo de si os alojáis en la parte europea o asiática. Yo voy a enumerar las 3 que me parecen más interesantes y económicas:

Transfer privado: Son minibuses o furgonetas que recogen a un grupo de viajeros y te llevan hasta la puerta de tu hotel. Cuesta 15€ y es una buena opción si llegáis tarde. El único inconveniente es que depende de la hora podéis pillar bastante tráfico en la zona asiática para cruzar a la europea, por lo que el trayecto se puede alargar bastante.

Autobús regular de línea: Los números E-10 y E-11 os llevarán hasta la terminal de ferrys de Kadıköy. Con la Istanbulkart, que podéis sacar al salir del aeropuerto en unas máquinas, el viaje cuesta 5,60 TL.

Autobús Havataş: Salen cada media hora y el billete cuesta entre 10 y 15 TL. Os llevará hasta la terminal de ferrys de Kadıköy o hasta la plaza Taksim.

Si vuestro hotel está en la zona de Sultanahmet, la mejor opción para cruzar el bósforo una vez lleguéis a Kadıköy es coger un ferry hasta Eminönü (Puente de Galata). El trayecto dura 30 minutos. Después podéis caminar o coger el tranvía.

Si llegáis a Taksim con el autobús Havatas: La opción más rápida es coger el funicular para bajar a Kabatas y ahí coger el tranvía que os dejará en Sultanahmet (O en la parada que más cerca quede de vuestro hotel) Tened en cuenta que en algunos casos igual tenéis que hacer transbordo en Sirkeci o Topkapi (ojo que aunque el nombre sea ese no tiene nada que ver con el palacio, la parada del palacio de Topkapi se llama Gülhane).

 

COMO IR DESDE ISL AL CENTRO DE ESTAMBUL

El nuevo aeropuerto de Estambul, situado en la parte europea, cuenta con una mastodóntica terminal de autobuses en la planta subterránea que cuenta con decenas de rutas para llegar a prácticamente cualquier rincón de la provincia. Nosotros vamos a enumerar las rutas más utilizadas por los turistas:

IST-1 Yenikapi: Útil si os alojáis en la zona sur Sultanahmet. El billete cuesta 18TL.

IST-7 Kadiköy: Os lleva hasta la terminal de ferrys de Kadiköy. El billete cuesta 25 TL.

IST-19 Taksim: Ideal si vuestro hotel está cerca de la plaza de Taksim o en el distrito de Galata. El billete cuesta 18 TL.

IST-20 Sultanahmet: Os deja en el centro de Sultanahmet. El billete cuesta 18TL.

Todos estos autobuses se pueden pagar con la Istanbulkart, en la terminal hay máquinas para recargar o adquirir la tarjeta. Salen cada 30 minutos.

 

También tenéis la opción de contratar un transfer. En esta página hemos encontrado los más económicos por 15€.

 

Espero que os haya servido esta información, y si tenéis cualquier pregunta no dudéis en consultarnos en los comentarios.