Turquía por libre en 2 semanas

Si estáis pensando en viajar a Turquía, no os podéis perder este post-diario con nuestro recorrido por el país. Durante nuestra ruta en Turquía por libre en 2 semanas, conocimos ciudades, playas de aguas turquesas, parques naturales, museos y algunos de los lugares más increíbles que hemos visto nunca. Dada la extensión del país, es imposible verlo todo así que decidimos escoger los lugares que visitaríamos basándonos en la distancia entre puntos de interés, para elaborar una ruta que nos permitiera aprovechar al máximo los kilómetros en carretera. En este viaje nos hemos movido en coche, tren y avión, siendo el coche un gran aliado que nos ha permitido llegar a muchos lugares de interés que se encontraban de camino a las ciudades donde nos alojábamos, evitando desplazamientos de vuelta o desvíos innecesarios. Si queréis saber más sobre cómo organizamos nuestro viaje y el presupuesto que manejamos, lo tenéis todo en este otro post.

Turquía por libre en 2 semanas, todas las etapas

DIA 1: Madrid – Estambul

Esta vez viajamos desde Madrid hasta Estambul (ISL) vía Kiev con Ukraine International. Llegamos al nuevo aeropuerto, situado a unos 50km del centro de la ciudad, en la parte europea.

Para trasladarnos a Kadıköy, tomamos un autobús de la compañía Havaist por 25 TL. Nos acomodamos en el Hush Hostel y fuimos a degustar nuestra primera cena turca a Kymion, un restaurante muy económico con una gran variedad de comida deliciosa, frecuentado sobre todo por jóvenes turcos.

He de avisar que ya conocíamos Estambul, por lo que solo paramos un par de días para reencontrarme con mis amigos, y decidimos dedicar más tiempo a otros lugares. Si estás pensando en viajar a Estambul, no pierdas ojo al blog porque próximamente podrás encontrar un post lleno de recomendaciones para tu primera vez allí.

La ciudad de Estambul bien merece un viaje exclusivamente dedicado a ella, y tanto si ya la has visitado en otras ocasiones, como si no, te recomendamos incluirla si planeas una ruta por Turquía por libre, en dos semanas (o más, claro).

Dia 2: Estambul (Distrito de Sultanahmet)

Empezamos el día tomando un ferry desde Kadıköy hasta Eminonu, para visitar Sultanahmet (La Mezquita Azul), Hagia Sofia y la cisterna Yerebatan, con tan mala suerte que encontramos los 3 sitios en restauración. Aún así sobra decir que disfrutamos de lo lindo en todas las visitas.

Degustamos unos simit (Pan con semillas típico) de camino al Gran Bazar y el Bazar de las especias, donde echamos la tarde viendo tiendas, aunque en realidad las compras las hicimos en las calles que rodean el bazar ya que son mucho más económicas. Sin embargo el bazar merece una visita solo por ver su interior y perderse por sus laberínticas e interminables calles. En esta ocasión no visitamos el Palacio de Topkapi. Por la noche volvimos a Kadıköy y cenamos (de nuevo guiados por mi amigo) en el restaurante Çiya Sofrası.

Dia 3: Estambul (Galata – Istiklal – Taksim – Uskudar)

De nuevo nos dirigimos a la terminal de ferrys de Kadıköy para coger un barco que nos llevaría hasta Karakoy (Al otro lado del puente que conecta con Eminonu). Visitamos el distrito de Galata, con sus preciosas y coloridas casas genovesas, cafeterías y tiendas boutique preciosas.

Dimos una vuelta alrededor de la torre de Galata y callejeamos hasta llegar a la avenida Istiklal, una de las calles comerciales más famosas de la ciudad. De allí llegamos a la plaza Taksim, donde cogimos el metro hasta Yenikapi y posteriormente el Marmaray hasta Uskudar. Allí comimos en el mercado de pescado por el módico precio de 10€. Después dimos un paseo hasta la torre de la doncella. Terminado el recorrido, volvimos a Kadıköy con un dolmus. Nos dirigimos al hostel para recoger las mochilas e ir a la estación de tren de Söğütlüçeşme, donde cogimos un tren de alta velocidad hasta Eskisehir y después el tren coche cama hasta Esmirna.

Este fue el primer trayecto en transporte público durante nuestra ruta por Turquía en 2 semanas y he de decir que la experiencia fue totalmente satisfactoria. La verdad es que los viajeros eran todos locales y que una vez más pudimos comprobar la hospitalidad de los turcos.

Dia 4: Esmirna

Amanecimos a las 9.30 en la estación de Esmirna (Basmane). Nuestro hotel se encontraba a tan solo 10 minutos andando de allí así que dejamos el equipaje y nos dirigimos a visitar el museo del Ágora, el bazar y la torre del reloj. Fuimos hasta el ascensor panorámico, donde aprovechamos para tomar algo fresco en el Frida Café. Volvimos al centro con el tranvía para ir a comer a Gozlemecim, un sitio muy famoso especializado en Gozleme (los famosos pasteles turcos, rellenos de espinacas y queso feta)

Decidimos ir a echar una siesta al hotel. Sobre las 7 de la tarde volvimos a salir hacia la zona del paseo marítimo. De camino paramos en una pastelería para probar unos dulces típicos: las bombas (Galletas rellenas de chocolate y coco). Bebimos algo fresco en uno de los restaurantes del centro comercial Konak Pier y caminamos por el paseo hasta que encontramos un restaurante que nos gustaba para cenar (El sitio que habíamos mirado estaba cerrado).

Dia 5: Alaçati – Çesme – Selçuk

Hoy recogíamos por fin nuestro coche de alquiler, que nos permitiría movernos con mas libertad en este viaje a Turquía por libre de 2 semanas. Nuestro plan inicial era visitar la península de Çesme por la mañana y regresar por la tarde a Esmirna. Sin embargo, no contamos con acabar tan rápido de ver Esmirna, así que decidimos que lo mejor sería irnos a dormir a Selçuk, para no tener que madrugar tantísimo al día siguiente (Queríamos estar en Éfeso a las 8). Abandonamos el hotel y nos fuimos a por el coche.

Nuestra primera parada fue en el pueblito de Alaçati, donde visitamos los molinos y el centro. Alaçati es uno de los lugares más exclusivos de Turquía (Según nuestro amigo turco, el más caro del país) Cuenta con una enorme playa y un montón de beach clubs y cafeterías de moda. También llegamos a ver el mercado de abastos. Comimos en Kose Kahve y rematamos con un helado en la calle.

Con el estómago lleno pusimos rumbo a Çesme, donde aparcar fue una odisea (Esta zona es muy frecuentada por locales), pero finalmente encontramos un hueco cerca del castillo. Visitamos la fortaleza y el museo arqueológico y dimos una vuelta por el paseo marítimo antes de poner rumbo a Selçuk.

Una vez instalados en nuestro hostel de Selçuk, fuimos a dar un paseo por el centro, vimos el antiguo acueducto romano y el bazar. Nos aprovisionamos para el día siguiente y cenamos en un restaurante de Pide (Pizza turca) cerca del hotel.

 

Dia 6: Éfeso – Sirince – Afrodisias – Pamukkale

A las 8 de la mañana estábamos en la puerta de Éfeso para ser los primeros en entrar. Sin duda esta es una de las visitas imprescindibles en cualquier ruta por Turquía y además puedes realizarla por libre. Hicimos bien en madrugar, pues sobre las 10.00 que era cuando nosotros salíamos, llegaban hordas de turistas y autobuses de grupos organizados.

Junto a Éfeso visitamos también la casa de la Virgen María (Para nuestro gusto prescindible, muy caro para lo que es), la cueva de los 7 durmientes, el templo de Artemisa y queríamos visitar la fortaleza y el museo arqueológico, sin embargo fue imposible ya que debido a la festividad del Eid no abrían hasta las 13.00h.

Finalizadas las visitas en Selçuk, nos dirigimos a Sirince, pueblo famoso por haber hecho un intercambio entre Turcos y Griegos. Aunque es muy turístico merece la pena acercarse hasta allí.

Nuestra siguiente parada fue el museo de Afrodisias, en la localidad de Geyre. Apenas había turistas, ya que es un lugar que no suele estar incluido en los recorridos turísticos, sin embargo merece muchísimo la pena, así que recomendamos que la incluyáis en vuestro viaje a Turquía por libre en 2 semanas.

Finalmente llegamos a Pamukkale sobre las 7 de la tarde. Entramos por la puerta norte para visitar primero Hierápolis (No pudimos ver todo porque nos quedábamos sin luz) y después ir a las pozas. La verdad es que no se si fue el cansancio o que pero nos dio la impresión de que está algo sobrevalorado. Todo es indecentemente caro para los precios medios de Turquía, está muy masificado… no lo disfrutamos mucho la verdad. Quizá habría sido mejor ir al hotel y ver Pamukkale al día siguiente con calma, pero llevábamos ya todo el itinerario atado para nuestra ruta en Turquía por libre en 2 semanas, y en este caso cambiar de día la visita era imposible.

 

Dia 7: Fethiye – Kayakoy – Parque nacional de Saklikent

Salimos pronto por la mañana hacia Fethiye, ya que el camino se hace bastante largo por las carreteras de montaña que hay que atravesar. Decidimos tomarnos el día con calma y comimos en el hotel tras instalarnos.

Nuestra primera excursión del día fue al pueblo fantasma de Kayakoy, donde visitamos las casas en ruinas. Hacía muchísimo calor y el sol atizaba de lo lindo, así que no hicimos la ruta completa. Después, pusimos rumbo al parque nacional de Saklikent, un sitio impresionante frecuentado únicamente por turistas locales donde hicimos una ruta de barranquismo y pudimos refrescarnos por fin. La ruta es facilita, así que aunque nunca antes hayáis hecho barranquismo, os animo a que probéis la experiencia. Allí mismo hay un restaurante con mesas encima del agua, pero decidimos simplemente comprar una mazorca para picotear algo hasta volver a Fethiye, donde cenamos cerca del mercado de pescado.

Os recomendamos incluir esta experiencia en vuestro itinerario, si os animais a visitar, como nosostros,  Turquía por libre en 2 semanas.

 

Dia 8: Fethiye – Bahía de Kabak

Llegaba por fin nuestro día de relax  en medio de esta frenética ruta en Turquía por libre en 2 semanas. En todos los viajes intento incluir un día de descanso entre medias para recuperar energías. No queríamos irnos de Fethiye sin pasar por la famosa playa de Oludeniz, así que hacia allí fuimos cuando vi que google maps marcaba un tramo largo de retención. Y efectivamente nos topamos con un infinito atasco que nos regaló escenas como las de un coche saltándose la cola por el arcén, policías cortando el paso para que otros no le imitaran… tardamos más de 1 hora en recorrer apenas 16km.

Cuando por fin llegamos, era casi imposible aparcar, y mucho menos gratis. Las señales de Otopark aparecían una detrás de otra como de debajo de las piedras. Lo peor de todo es que descubrimos que hay dos playas: una que es la que sale cuando buscas en google (Blue Lagoon beach) y para la que hay que pagar 50 TL por persona, y otra que es de acceso gratuito pero bastante masificada. Como no íbamos a estar más de una hora, renunciamos a la playa buena y nos conformamos con darnos un baño tras encontrar un parking que nos dejó pagar una cuota menor (Normalmente los parkings tienen una tarifa fija para todo el día). Desde nuestro punto de vista, esta playa está muy sobrevalorada y no merece la pena… hay sitios mejores. De haberlo sabido antes, ni nos habríamos molestado en bajar. Así que aquí estamos contándolo, para que no os pase lo mismo a nosotros.

Hecha la turistada, volvimos a la carretera para dirigirnos hacia Kabak. De camino volví a ver otra retención en google maps y resultó que eran… ¡coches aparcados en los arcenes! y es que habíamos llegado a un mirador sobre los acantilados del Valle de las mariposas. Y como no, nos hicimos la foto de rigor.

Llegamos al Full Moon Camp a la hora de comer, lo cual fue la excusa perfecta para degustar su comida casera: Manti y Calamares salteados con verduras. Todo orgánico del huerto del camping, y la verdad es que se notaba la diferencia con otros sitios en los que habíamos comido.

Para hacer una buena digestión, decidimos echar la siesta en la piscina, entrando cada poco al agua para refrescarnos. Por la tarde, decidimos aventurarnos y bajar a la playa. Aún estoy acordándome del recepcionista del camping que nos dijo que en 20 minutos estaríamos abajo… Tardamos casi 1 hora atravesando caminos de cabras, pero mereció totalmente la pena.

La bahía de Kabak está rodeada de  campings, así que si vais buscando unas vacaciones de tranquilidad en contacto con la naturaleza, este es vuestro sitio. Por la noche pudimos degustar la deliciosa cena buffet a base de pescado y vegetales del Full moon camp.

 

Dia 9: Patara – Kas

Nos despertamos bastante pronto con la sorpresa de que el cielo amenazaba lluvia, aunque conseguimos librarla. El camino para bajar de Kabak a Kas fue bastante tortuoso e intenso, pues hay que atravesar toda la montaña por carreteras sin siquiera asfaltar, el gps se volvía loco por momentos…

Nuestra primera parada fue la playa de Patara. Compramos un ticket combinado que daba acceso tanto a las ruinas como a la playa. Hacía muchísimo calor así que no quisimos extender en exceso la visita a las ruinas, por lo que vimos lo principal y nos fuimos corriendo a pegarnos un baño en la playa. Esta fue una de las que más nos gustaron: limpísima, arena fina y no muy masificada.

Proseguimos nuestro camino hacia Kas y de nuevo, google nos indicaba un tramo de retención donde realmente no había retención pero si decenas de coches aparcados en los arcenes del acceso a la playa de Kaputaş. Nos habría encantado hacer una parada, pero fue imposible y ya íbamos con bastante retraso sobre el horario previsto. Nos alojamos en la Pensión Pinar, un alojamiento bastante discreto pero cerca del centro. El alojamiento en Kas es bastante caro, así que os recomendamos reservar con bastante antelación.

El pueblo en sí es pequeño y no os llevará más de un día recorrerlo, pero lo interesante de este enclave es que podéis establecer campamento base y hacer un par de excursiones interesantes: Hacer un tour por la isla de Kekova o dar el salto hasta Grecia y visitar la isla de Kastellorizo. Nosotros nos limitamos a pasear y descansar en las terrazas de algunas cafeterías, tomar un helado en el puerto o probar los famosos mejillones rellenos de arroz, además de visitar el anfiteatro de Antiphellos.

Para cenar, decidimos cambiar un poco y probar en el italiano Lily’s corner, un sitio que nos encantó con unas pizzas riquísimas. Mención especial a la limonada con fresa casera.

Dia 10: Demre – Olympos – Antalya

Nuestra estancia en Kas llegaba a su fin y teníamos bastantes kilómetros por delante hasta llegar a Antalya ,así que salimos pronto para dirigirnos a Demre, donde haríamos una parada en la playa. Sin embargo nos equivocamos y fuimos a la parte que no era (Sülüklü Plajı), que no nos gustó mucho, pues estaba bastante sucia y descuidada, así que nos limitamos a un baño rápido para refrescarnos y seguir.

Nuestra segunda parada fue en la playa de Olympos, la cual nos enamoró por su localización entre montañas, su limpieza y la tranquilidad que se respiraba. Si volviéramos a Turquía, sin duda alguna haríamos noche en uno de los campings de la zona. No visitamos las ruinas por falta de tiempo, así que queda pendiente para una futura visita.

Nuestro destino final era Antalya, una de las ciudades turísticas más populares de Turquía. Nos alojamos en un coqueto hotel en el centro histórico y rápidamente salimos a perdernos por sus calles, llenas de tiendas, bazares escondidos y puestos de comida. Lo único que lamentamos fue no haber podido pasar más tiempo en Antalya porque fue una ciudad que nos encantó. Desde que entramos por la puerta de Adriano y hasta el puerto, no había un rincón que no nos sorprendiera. Decidimos comprar unos durum a media tarde para merendar y no perder demasiado tiempo en la mesa, aprovechando hasta el último momento de luz para recorrer las calles de Antalya.

Dia 11: Capadocia (Göreme)

A las 4 de la mañana nos despedimos de nuestro coche en el aeropuerto de Antalya para poner rumbo a uno de los destinos que ansiábamos más: Capadocia, un imprescindible en nuestro viaje a Turquía por libre en 2 semanas. Precisamente por la limitación de tiempo era imposible recorrer en coche la enorme distancia hasta esta bellísima región turca. Los vuelos internos son tan  económicos que vale la pena tomar uno de ellos (unos 25€ trayecto de media)

Nuestro vuelo de AnadoluJet salió con retraso, así que al llegar a nuestra escala en Estambul tuvimos que acelerar para no perder el segundo vuelo. Por suerte nos estaban esperando para hacer el transfer rápido y además no éramos los únicos que íbamos tarde, ya que por lo visto los retrasos en los vuelos internos son habituales en Turquía.

Llegamos al aeropuerto de Kayseri sobre las 9 de la mañana, donde nuestro transfer esperaba para trasladarnos al hotel. Escogimos Göreme como base de actividades en Capadocia por su buena conexión, ya que durante estos días no alquilamos coche. Además, cerca de Göreme hay muchos sitios interesantes donde ir a pie o en autobús. Nos alojamos en el hotel Taskonak, muy céntrico y con unas habitaciones de piedra muy bonitas. Además el dueño nos asesoró sobre las excursiones que podíamos hacer y se encargó de reservarlas.

Dedicamos la tarde principalmente a visitar el Museo al aire libre de Göreme, que merece muchísimo la pena. Para acceder a la iglesia Karanlik Kilise hay que pegar un pequeño extra, totalmente recomendable.

Dia 12: Capadocia (Uchisar – Valle de las palomas – Excursión en quad)

La alarma sonó especialmente pronto aquella mañana, pero todo por un buen motivo: ver en vivo y en directo los globos volando por todo Göreme. Nos habría gustado subir en uno, sin embargo la alta demanda hizo que los precios se disparen a niveles desorbitados (Nos pedían unos 300-350€ por persona y sin asegurarnos poder volar), por lo que tuvimos que renunciar a esta excursión. Sin embargo, el madrugón mereció la pena para poder sacar buenas fotos. Dormimos otro par de horas más y ya nos levantamos a desayunar tranquilamente. Sobre las 12 y ya descansados, iniciamos nuestra ruta a pie hacia Uchisar y el Valle de las Palomas. Lo ideal sería hacer esta ruta a primera hora de la mañana, antes de que apriete el calor, ya que son unas 2h de caminata. En Uchisar visitamos también el castillo y aprovechamos para comprar algunos souvenirs ya que era más barato que en Goreme.

Volvimos a Goreme en autobús para poder descansar antes de nuestra excursión de la tarde. Sobre las 17.00 nos recogieron en el hotel para llevarnos a la oficina de alquiler de quads, donde empezamos nuestra ruta. Visitamos Cavusin, el valle rosa, el valle rojo, las chimeneas de hadas y el valle del amor. La mayoría de gente suele hacer este recorrido a pie o en coche, pero hacerlo en quad nos pareció una forma mucho más divertida. Además el precio era muy barato, unos 17€ al cambio por persona. Fueron 2 horas de ruta en la que fuimos haciendo paradas para sacar fotos y ver los principales puntos de interés.

Dia 13: Capadocia (Derinkuyu – Sobesos – Keslik – Mustapafasa)

Nuestro segundo día en Capadocia amaneció nublado y amenazando lluvia, pero eso no nos detuvo para alquilar una moto e ir a recorrer la región a nuestro aire. ¡Ojo! Tuvimos muchos problemas para encontrar una agencia que nos alquilara, ya que en Turquía los permisos de conducir son distintos que en España, y mientras que aquí el carnet de coche también sirve para la moto, allí no. Así que consultad antes con la agencia si os pueden alquiler bajo mano.

Hay muchísimos puntos de interés en la región, así que hicimos una selección de aquellos que no estuvieran demasiado lejos. Nuestra primera parada fue la ciudad subterránea de Derinkuyu, sin duda alguna uno de los sitios mas increíbles que hemos visitado. En su época llegó a alojar a más de 20.000 personas, y actualmente se pueden visitar 8 pisos de los 20 descubiertos. Cuidado si sufrís de claustrofobia o problemas de presión sanguínea, en cuyo caso desaconsejan la visita.

Nuestra segunda parada fue en el yacimiento de la antigua ciudad de Sobesos (situado en la localidad de Urgup), donde encontramos termas y baños romano muy bien conservados y unos preciosos mosaicos. Obviamente, y si lo comparamos con otros yacimientos, este quizá no sea gran cosa, pero ya que nos pillaba de camino habría sido una pena no visitarlo. El monasterio de Keslik fue nuestra siguiente visita, y uno de los lugares que mas nos gustaron de Capadoccia. Nada más llegar nos recibió el guardián del monasterio con té y dulces, nos explicó el recorrido que teníamos que hacer y nos contó la historia del lugar. Nunca esperamos que en aquel recóndito lugar en medio de la campaña turca encontraríamos iglesias y capillas con unos frescos tan bien conservados.

La última visita del día fue la pequeña villa de Mustapafasa, donde vimos la Iglesia de Constantino y Elena y el Monasterio de San Nicolás. Quisimos visitar la Madraza, pero desafortunadamente se encontraba cerrada.

Dia 14: Estambul (Balat – Pierre Loti)

Nos despedimos de Capadocia para volver a Estambul, donde pasaríamos un último día antes de volver a España. El cansancio general del viaje ya se hacía notar así que decidimos tomárnoslo con calma.

Nuestra última noche nos alojamos en el W.House, un pequeño hotel cerca de la estación de Havas de Kadikoy.

Cogimos el ferry de nuevo hacia Eminonu, para posteriormente coger un autobús que nos llevaría al barrio judío de Balat, una de las zonas que más sorprenden de Estambul. Actualmente hay un proyecto de recuperación en marcha para frenar la decadencia de la zona y darle un lavado de cara. Entre casas de colores encontramos tiendas de artesanía, cafeterías a la última moda o tiendas de antigüedades. Si sois amantes de la fotografía callejera, este barrio os conquistará.

Desde Balat cogimos un autobús para dirigirnos hacia el famoso café Pierre Loti. Hay dos caminos para subir: puedes coger el teleférico o puedes subir andando. Nosotros recomendamos subir en teleférico y bajar tranquilamente dando un paseo.

Turquía por libre en 2 semanas:

Conclusiones y recomendaciones

Somos conscientes de que este itinerario incluye muchísimas paradas, diría que incluso demasiadas. Sin embargo hay tantísimo que visitar en Turquía que quisimos intentar abarcar lo máximo posible «por si acaso»… nunca se sabe (Y luego llegó el Covid y bueno… como si me hubieran oído).¿Qué cosas cambiaríamos en esta ruta por Turquía por libre en 2 semanas? A toro pasado, jeje o más bien a viaje pasado, estos son los cambios que haríamos, si volviéramos a realizar el viaje:

– Eliminaríamos Izmir del itinerario: A pesar de que la ciudad nos gustó, consideramos que es una parada prescindible. Hay otros lugares que nos hubiera gustado visitar y que no pudimos por desviarnos a Izmir.
– Cambiaríamos Çeşme y Alaçati por otros sitios como Bodrum y Marmaris, o la península de Datca.
– También prescindiríamos de Sirince.
– Recomendamos que vayáis con tiempo a Pamukkale para poder ver todo con calma y disfrutar de las termas.
– El desvío a Kabak es bastante largo, así que solo lo incluiríamos de nuevo si dispusiéramos de más días.
– Pasaríamos una noche en Olympos.
-Para agilizar tiempo, podéis volar desde Estambul a Esmirna en apenas 1h (En caso de que queráis visitar Éfeso. MUY recomendable), para coger un coche o volar directamente a Dalaman (Fethiye) para recorrer la costa Licia. Los vuelos internos en Turquía son baratos y funcionan muy bien para recorrer grandes distancias. Otra opción es que utilicéis los autobuses nocturnos.

Esperemos que este post os ayude a organizar vuestro viaje si estáis pensando en viajar a Turquía por libre.

 

 

Viajar a Turquía: Consejos, información práctica y presupuesto

Como ya es costumbre cada vez que volvemos de nuestro viaje de verano, venimos cargados de información fresca y consejos sobre Turquía, destino que elegimos para nuestras vacaciones este año. Anteriormente, en 2016, tuvimos la oportunidad de visitar Estambul, ciudad que hasta ahora encabeza la lista de nuestros lugares favoritos del mundo. En general nos ha parecido un país fácil de recorrer, incluso para viajeros no demasiado trotados. Si estás pensando en Viajar a Turquía, estás en el post correcto: ¡Vamos allá con nuestros consejos viajeros! Al final haremos un desglose de nuestro presupuesto para daros datos reales de lo que os puede costar un viaje así.

 

LLEGAR A TURQUÍA

La forma más lógica de llegar a Turquía es por vía aérea a los aeropuertos de ISL o Sabiha Gökçen. Desde España podéis encontrar vuelos directos regulares con las compañías Turkish Airlines y Pegasus, o vuelos con escala con varias compañías. Nosotros volamos con Ukraine International haciendo escala en Kiev.

Sin embargo hay otra forma de llegar a Estambul que además os permitirá conocer otra ciudad más: Se trata de los trenes nocturnos que parten de Sofía y Bucharest (Bosphorus Express) y llegan a la estación de Halkali (Anteriormente llegaban a Sirkeçi, pero actualmente la estación está en reformas y por ello al llegar a Halkali un autobús os estará esperando para llevaros al centro). Esta puede ser una buena opción si encontráis un chollo con alguna compañía lowcost. Los billetes cuestan sobre los 15€ por persona en cabina doble (También hay opciones en cabina individual o compartida de 4 o 6 camas) y el viaje dura unas 11 horas aproximadamente. Merece la pena añadir un día extra a vuestro viaje si la suma de ambos trayectos es inferior a la de un vuelo directo. Los billetes no se pueden reservar por internet y hay que adquirirlos directamente en las estaciones (Es raro que el tren se llene).

Si tenéis intención de empezar vuestro viaje en otro lugar de Turquía, también hay vuelos con escala a Antalya (Sur), Kayseri/Nevsehir (Capadoccia) o Ankara.

 

MEJOR ÉPOCA PARA VIAJAR A TURQUÍA

Turquía es un país muy extenso y con climas muy distintos según la zona. Aún así, y como en la mayoría de países, lo mejor es evitar el invierno (días muy fríos con mucha probabilidad de lluvia) y el verano (días bastante calurosos y con mucha más humedad), siendo primavera y otoño las épocas más agradables. Sin embargo, nosotros hemos viajado en Diciembre y Agosto, y hemos sido capaces de sobrellevarlo sin problema. En diciembre hacía mucho frío e incluso uno de los días nevó.

Como el año pasado, cuando nos tildaron de locos por ir a Jordania en pleno agosto, esta vez no iba a ser menos y nos advirtieron que podíamos encontrarnos con temperaturas de hasta ¡50 grados! Pero nada más lejos de la realidad.

En agosto las temperaturas han sido agradables, más bajas que en Madrid, y con brisa fresca. Incluso en Estambul por la noche es recomendable llevar algo de manga larga ya que suele haber bastante aire, y en Capadoccia nos tuvimos que tapar con mantas. El clima de Capadoccia nos recordó al clima desértico, así que id preparados… el último día estuvo nublado por la mañana y casi nos helamos.

Tened en cuenta que Agosto se considera temporada alta en Turquía, el mismo hotel en el que me alojé en 2016 costaba el doble en esta ocasión.

 

VESTIMENTA PARA VIAJAR A TURQUÍA

A pesar de ser un país mayoritariamente musulmán, en Turquía son más laxos respecto a las normas de vestimenta que en otros países vecinos. No obstante, no está de más recordar que para visitar las mezquitas es imprescindible tener los hombros tapados (Y si es manga francesa, mejor) y que no se puede acceder con falda o pantalones cortos. No obstante, están preparados y en la entrada os darán telas para taparos si no vais ataviados (Yo, para ahorrar tiempo el día que visitamos Sultanahmet, guardé en la mochila una camisa fina de manga larga y un foulard).  Si visitáis alguna zona más conservadora, también es conveniente ir algo más tapados, pero fuera de esas áreas y sobre todo en las poblaciones costeras, no es raro ver a las chicas en pantalón corto y tops. Incluso en la zona asiática de Estambul la tónica general era de ropa fresca, vestidos…

Os cuento lo que yo llevé en la mochila:

  • 1 pantalon largo fino y flojo
  • 1 par de bermudas cortas
  • 1  par de leggins para ponerme con la camisa floja, únicamente lo usé el día del viaje (Porque las prendas largas abultan más en mochila) y cuando fuimos a visitar las mezquitas.
  • 1 camisa de manga larga floja
  • 3 camisetas básicas de tirantes
  • Pantalones cortos deportivos: Para llevar a la playa junto al bañador
  • Deportivas para trekking
  • Sandalias para ponerme por la noche y refrescar los pies

 

MOVERSE POR TURQUÍA

Turquía es un país que cuenta con un sistema de transporte público envidiable compuesto por trenes, autobuses, ferrys y dolmus. No obstante, nosotros optamos por alquilar un coche para aprovechar al máximo el tiempo e incluir paradas en los desplazamientos. A continuación os explicaré los pros y contras de cada medio de transporte:

Coche de alquiler

El coche es sin duda alguna el aliado número 1 para recorrer el país a tu aire y a tu ritmo. Nosotros alquilamos un coche durante 6 días para recorrer parte del interior y la costa, lo recogimos en Esmirna y lo dejamos en el aeropuerto de Antalya. El precio fue de 360€ con seguro a todo riesgo, lo cual es un precio algo elevado, sobre todo si lo comparamos con el año pasado en Jordania, donde tuvimos un coche durante 9 días por 300€. Si viajáis solos, probablemente os salga más rentable moveros en trasporte público.

Las carreteras están en un estado bastante bueno, en las autopistas el precio de los peajes es irrisoria y merece la pena cogerlas para ahorrar tiempo. Nuestro coche tenía un sistema automático de peajes (HGS) en el que no tuvimos que pagar nada ya que nos lo cargaron automáticamente en la cuenta.

El único problema es que de unos sitios a otros, aunque no haya muchos kilómetros, hay que ir por carreteras secundarias o carreteras de montaña, lo que alarga bastante el tiempo de desplazamiento.

El precio de la gasolina (Diesel) en Agosto de 2019 era de entre 5,40TL y 6,20TL por litro. Solo tuvimos que repostar una vez.

Conducir por Turquía puede ser toda una aventura, donde tú ves dos carriles los turcos ven 4, los adelantamientos simultáneos por ambos lados son bastante frecuentes, tampoco se respetan los límites de velocidad y el claxon es una forma de comunicación totalmente normalizada. Os recomendamos que conduzcáis con cautela y siempre atentos.

 

Trenes: Alta velocidad y nocturnos

Los trenes en Turquía son una excelente manera de recorrer el país. Son rápidos y muy baratos. Además, tienen descuentos y tarifas especiales si sois jóvenes (Hasta 26 años). El único inconveniente es que no cubren todo el territorio. Nosotros tomamos dos trenes durante nuestra estancia en Turquía:

  • Tren de alta velocidad Estambul (Söğütlüçeşme, estación ubicada en Kadikoy) – Eskişehir: Los billetes se pueden adquirir online 15 días antes de la salida en esta página. Este trayecto lo hicimos para coger el tren cama que nos llevaría a Esmirna. El precio fue de 10€ por persona, y en nuestro billete estaba incluida la cena (Una sopa fría de yogurt, un plato de carne con arroz, pan, flan de chocolate y coco y bebida). Para tener la cena tenéis que reservar los billetes en el vagón Yemeklì, pero atentos que vuelan.
  • Tren cama Eskişehir – Esmirna: Los billetes se pueden adquirir 30 días antes de la fecha de salida. El precio fue algo menor de 15€ por persona en cabina doble. Incluye minibar con snacks y bebidas gratis.

Otras rutas de interés turístico:

  • Estambul – Eskişehir – Denizli (Pamukkale): Antiguamente, el Pamukkale express era un tren cama que circulaba de noche, sin embargo ahora es un tren de alta velocidad que sale a las 10:25 desde Eskişehir.
  • Izmir – Aydin – Bodrum/Marmaris: Para llegar a las localidades costeras de Bodrum o Marmaris hay que coger un tren desde Izmir hasta Aydin y una vez allí, coger un autobús.
  • Izmir – Selçuk (Éfeso): Hay trenes regionales que salen desde Izmir hasta Selçuk, no es necesario reservar los billetes con anticipación.
  • Ankara – Kayseri (Capadoccia): Hay varios trenes que salen De Ankara y que pasan por Kayseri, entre ellos: Dogu Ekspresi, Güney Express y Van Gölu Express. Desde Kayseri hasta Göreme hay que coger un shuttle compartido o un taxi (Podéis pedir a vuestro hotel de Göreme que os lo gestione).

Autobuses

Algunas de las compañías más famosas son: Metro, Pamukkale, Kamil koç… los autobuses suelen ser muy baratos, pero con el inconveniente de la falta de confort, a pesar de que los asientos suelen ser amplios y reclinables. Nosotros, personalmente, intentamos usar el autobús lo menos posible.

  • Pamukkale – Fethiye: Autobús de día que cuesta unas 25TL, tarda unas 3h 45m
  • Antalya – Göreme: Este autobús viaja de día, pero tarda 9 horas y os puede hacer perder mucho tiempo.
  • Estambul – Göreme: 12 horas de trayecto separan la capital de Capadoccia. Si queréis viajar barato y ahorraros una noche de hotel, este es vuestro autobús.
  • Pamukkale – Göreme: Otro autobús nocturno, tenéis que hacer escala en la estación de Nevşehir.
  • Ankara – Göreme: El trayecto es de unas 4h aproximadamente.
  • Estambul – Antalya: Un viaje de 11h que cuesta unas 100TL.

Estas son solo algunas de las rutas más populares, pero hay muchísimas más (Selçuk, Izmir, Alanya…)

 

Vuelos internos

Los vuelos regionales operados por Anadolu Jet (Turkish Airlines) y Pegasus, son para nosotros la mejor opción por la rapidez y sus precios económicos. Durante nuestra estancia cogimos dos vuelos:

  • Antalya – Kayseri (Vía Estambul): 35€
  • Kayseri – Estambul: 25€

Ambos trayectos duraron poco más de 1h. Nosotros volamos con Anadolu Jet y nos ofrecieron desayuno gratis en todos los trayectos. Los aeropuertos domésticos en Turquía son muy cómodos ya que son pequeños y no hay que pasar tediosos controles. Hay vuelos casi cada hora, así que podéis aprovechar muy bien el tiempo. Nosotros salimos de Antalya a las 6.00h y antes de las 10.00h estábamos en Kayseri. Para la vuelta, nuestro vuelo salió hacia Estambul a las 10.30h.

Compramos los vuelos internos con unos dos meses de anticipación.

 

Dolmus

Los dolmus son minibuses compartidos que suelen cubrir rutas locales de corta distancia. Los billetes suelen ser muy económicos, cuestan unas 3-5TL y se pagan directamente en efectivo al conductor. Algunos salen cuando se llenan. La zona entre Fethiye (Olüdeniz) y Faralya está conectada por dolmus. También los podéis encontrar en Estambul (Nosotros utilizamos uno para ir de Uskudar a Kadikoy).

 

MONEDA: CAMBIAR DINERO EN TURQUÍA

Viajar a Turquía: La lira turca

La moneda oficial de Turquía es la Lira Turca (TL). En nuestro último viaje (2019), el cambio estaba a 1€ = 6,20 TL. Esto pone a los europeos en una situación muy aventajada. El mejor cambio siempre lo encontraréis en el Gran Bazar.

Tienen billetes de 200, 100, 50, 20, 10 y 5 TL, y varias monedas. Os recomendamos que intentéis cambiar billete pequeño. En muchos hoteles aceptan euros, dólares y libras. Esto puede ser una ventaja puesto que os ahorráis comisiones. En algunos establecimientos no aceptan tarjetas de crédito.

 

SEGURIDAD EN TURQUÍA

A pesar de que hace algunos años se sucedieron una serie de atentados, actualmente Turquía es un país totalmente seguro. Hay bastantes controles de seguridad para acceder a centros comerciales, algunos hoteles… y patrullas por las calles. No tenemos constancia de que haya demasiados carteristas, basta con tomar las mismas precauciones que tomarías saliendo por tu ciudad.

Seguro de viaje

Es importantísimo viajar a Turquía con un buen seguro de viaje que os cubra en caso de cualquier inconveniente. Ya no solo por si os ponéis enfermos o tenéis cualquier accidente, sino porque el seguro de viaje también os cubre las espaldas ante imprevistos como robo o daños al equipaje (Y esto es importantísimo ya que los bloggers solemos viajar con bastante material de cámaras, ordenadores…), retrasos en los vuelos…

Una vez más hemos confiado en IATI Seguros, la aseguradora de bloggers y grandes viajeros. Y lo mejor de todo es que os traemos un descuentillo por ser lectores de Dreaming Holidays.

 

TABLA ORIENTATIVA DE PRECIOS

  • Botella de agua: 1,5 TL
  • Zumos naturales: Desde 3 TL
  • Comida para dos (Sandwich, Doner…) con agua: 20-30 TL
  • Comida para dos en restaurante (2 platos y bebida): 60 TL
  • Gasolina: 5,40 – 6,20 TL/L
  • Souvenirs y compras: Imanes por 3 TL, pañuelos por 10 – 20 TL, bolsos de imitación los podéis conseguir a partir de 60 TL dependiendo de como se os de regatear, zapatillas unas 100 TL…
  • Dulces típicos: 1kg por 70 TL
  • Cama en hostel: 10-12€
  • Habitación doble en hostel/pensión: 20/30€

 

PRESUPUESTO PARA VIAJAR A TURQUÍA

Por último os dejamos con el presupuesto de nuestro viaje (para dos personas):

Como veis, uno de los mayores gastos fue el coche de alquiler, que tuvimos durante solo 6 días. También pagamos bastantes entradas a museos y atracciones. Existe la posibilidad de adquirir una MuseumPass válida para toda Turquía excepto Capadoccia (Capadoccia tiene su propia tarjeta independiente) durante 15 días por un precio de 375 TL. Podéis encontrar más información aquí.

 

Esperamos haber dado información de utilidad para preparar vuestro viaje. Tened en cuenta que el turismo en Turquía está volviendo a crecer considerablemente y ello se ha visto reflejado en los precios. Recomendamos reservar los hoteles con mucha antelación e intentar viajar en temporada baja. Aún así creemos que sigue siendo un destino bastante económico, que tiene muchísimas cosas que ofrecer y accesible para todos, Turquía nos ha parecido un país fácil y amigable para recorrer por tu cuenta. Y si tenéis cualquier duda o pregunta, ¡Estaremos encantadas de ayudaros!

Cómo ir desde el aeropuerto de Estambul al centro [Actualizado 2021]

¡Hola a todos! Actualizamos este post con información nueva sobre como llegar al centro de Estambul desde sus dos aeropuertos: Istanbul Airport (Parte Europea) y Sabiha Gökçen (Parte asiática). Desde el 7 de Abril de 2019, el aeropuerto de Estambul Atatürk ya no opera vuelos turísticos, desviando todos los vuelos al Istanbul Airport (ISL).

 

VOLAR CON PEGASUS AIRLINES A SABIHA GÖKÇEN

Se podría decir que Pegasus es la RyanAir turca. En mi viaje en 2016 decidí volar con ellos porque encontré billetes de oferta a muy buen precio (30€ con equipaje facturado). Aunque antes era un inconveniente por la distancia, actualmente, volar a Sabiha Gökçen puede ser ventajoso: Las opciones de transporte hacia el centro son más económicas que desde el ISL. La tarifa que yo compré fue la «Essentials», que incluye el billete y una maleta facturada de 20 kilos. Hay otras tarifas más caras que además permiten la selección de asientos, la elección de la comida para el vuelo o la posibilidad de cambiar los billetes.

Si haces el check-in online encontrarás unos mostradores donde dejar tu equipaje para facturarlo, sin tener que esperar. Además de una maleta, Pegasus permite también llevar un bolso de mujer, una bolsa de cámara de fotos o una bolsa de ordenador portátil y una bolsa de compras del Duty Free.

 

VISADO Y CONTROL DE PASAPORTES

Tanto cuando llegas a ISL como a Sabiha Göçken hay que pasar un control de pasaportes. La buena noticia es que desde Marzo de 2021, los ciudadanos españoles estamos exentos de visado. Para el resto de nacionalidades, os recomiendo consultar en esta web la lista de países eligibles para sacar el e-Visa.

Hay unas colas para turistas y otras para ciudadanos turcos. En Sabiha Gökçen, hay unas cabinas solo para aquellos que tienen el E-Visa o Visado electrónico.

En ISL han empezado con los controles automatizados para pasaportes turcos. Hay muchísimas más cabinas de control que en Sabiha Gökçen y por ello el trámite es más ágil.

 

CAMBIO DE MONEDA

A pesar de que nunca es recomendable cambiar dinero en el aeropuerto, cuando yo fui el cambio era prácticamente igual que en el centro de la ciudad (En el año 2016 la lira estaba a 3.60, en 2019 a 6.20). Tanto en Sabiha Gökçen como en ISL, encontraréis casas de cambio y oficinas de bancos para retirar o cambiar dinero. Os recomiendo cambiar lo justo para recargar la Istanbulkart y el resto cambiarlo en el centro de la ciudad (El mejor cambio se encuentra dentro del Gran Bazar, superando incluso el cambio oficial).

 

COMO IR DESDE SABIHA GÖKÇEN AL CENTRO DE ESTAMBUL

Hay varias opciones para ir del aeropuerto de Sabiha Gökçen al centro de la ciudad, dependiendo de si os alojáis en la parte europea o asiática. Yo voy a enumerar las 3 que me parecen más interesantes y económicas:

Transfer privado: Son minibuses o furgonetas que recogen a un grupo de viajeros y te llevan hasta la puerta de tu hotel. Cuesta 15€ y es una buena opción si llegáis tarde. El único inconveniente es que depende de la hora podéis pillar bastante tráfico en la zona asiática para cruzar a la europea, por lo que el trayecto se puede alargar bastante.

Autobús regular de línea: Los números E-10 y E-11 os llevarán hasta la terminal de ferrys de Kadıköy. Con la Istanbulkart, que podéis sacar al salir del aeropuerto en unas máquinas, el viaje cuesta 5,60 TL.

Autobús Havataş: Salen cada media hora y el billete cuesta entre 10 y 15 TL. Os llevará hasta la terminal de ferrys de Kadıköy o hasta la plaza Taksim.

Si vuestro hotel está en la zona de Sultanahmet, la mejor opción para cruzar el bósforo una vez lleguéis a Kadıköy es coger un ferry hasta Eminönü. Si os alojáis cerca de Galata podéis hacer lo mismo pero parando en Karakoy.

Si llegáis a Taksim con el autobús Havaist: La opción más rápida es coger el funicular para bajar a Kabatas y ahí coger el tranvía que os dejará en Sultanahmet (O en la parada que más cerca quede de vuestro hotel) Tened en cuenta que en algunos casos igual tenéis que hacer transbordo en Sirkeci o Topkapi (ojo que aunque el nombre sea ese no tiene nada que ver con el palacio, la parada del palacio de Topkapi se llama Gülhane).

 

COMO IR DESDE ISL AL CENTRO DE ESTAMBUL

El nuevo aeropuerto de Estambul, situado en la parte europea, cuenta con una mastodóntica terminal de autobuses de la compañía Havaist en la planta subterránea que cuenta con decenas de rutas para llegar a prácticamente cualquier rincón de la provincia. Nosotros vamos a enumerar las rutas más utilizadas por los turistas:

IST-1 Yenikapi: Útil si os alojáis en la zona sur Sultanahmet. El billete cuesta 18TL.

IST-7 Kadiköy: Os lleva hasta la terminal de ferrys de Kadiköy. El billete cuesta 25 TL.

IST-19 Taksim: Ideal si vuestro hotel está cerca de la plaza de Taksim o en el distrito de Galata. El billete cuesta 18 TL.

IST-20 Sultanahmet: Os deja en el centro de Sultanahmet. El billete cuesta 18TL.

Todos estos autobuses se pueden pagar con la Istanbulkart, en la terminal hay máquinas para recargar o adquirir la tarjeta. Salen cada 30 minutos.

 

También tenéis la opción de contratar un transfer. En esta página hemos encontrado los más económicos por 15€.

 

Espero que os haya servido esta información, y si tenéis cualquier pregunta no dudéis en consultarnos en los comentarios.

72 horas en Tierra Santa

La visita express a la ciudad de Jerusalén marcó el final de de nuestro viaje de 11 días a Jordania e Israel. A decir verdad, son pocos los lugares a los que no volvería (Siempre digo que todo el mundo merece una segunda oportunidad), y sin embargo Jerusalén encabeza por el momento mi lista negra. No me malinterpretéis, la ciudad a nivel histórico y artístico es impresionante… sin embargo, creo que las altas expectativas que teníamos, sumado al cambio drástico que supuso llegar desde Jordania (Porque creedme, son dos países totalmente opuestos a pesar de ser vecinos…) y unas cuantas situaciones desagradables que vivimos, hicieron que el final del viaje fuera un tanto agridulce. A continuación os contamos que ver en Jerusalén y cómo lo vivimos desde un punto de vista más personal.

DIA 1 EN JERUSALÉN

Nos organizamos para cruzar la frontera de Allenby temprano por la mañana, con el objetivo de evitar las largas horas de espera que sufrimos a la ida. Como siempre, en cuanto entramos en tierras israelíes empezamos a notar cierta hostilidad, el personal de la frontera era bastante más seco que el del lado jordano y no ponían mucho de su parte cuando de ayudar se trataba. Una vez finalizados los infinitos trámites y controles, nos dispusimos a buscar los sheruts que nos llevarían hasta Jerusalén. Compramos nuestro billete y después de esperar un rato por fin pudimos subir a los minibuses.

Aproximadamente 40 minutos después, llegamos a Damascus Gate, una de las entradas más famosas de la ciudad santa. Decidimos tomar el tranvía de la línea 1 para ir hasta el hostal ya que hacía calor e íbamos cargados con bastante equipaje.

Llegamos al Abraham Hostel, recomendado en bastantes foros y blogs. A decir verdad lo escogimos porque el resto se nos salía de presupuesto, para que mentir. El alojamiento en Jerusalén es caro no, carísimo… es evidente que el turismo masivo sube los precios. Y creedme, Jerusalén es una ciudad hiper-mega-turística (justo lo que a mi me gusta, nótese la ironía). Incluso este hostal se nos salía de los límites que teníamos establecidos, en Jordania por este precio (40€ por noche) teníamos unos alojamientos excelentes con baño privado y aquí tuvimos que conformarnos con dormir en el «corral» con otras 12 personas.

No podíamos hacer check-in hasta unas horas después, así que tuvimos que dejar el equipaje en una taquilla y lanzarnos a la aventura. Teníamos hambre y no pudimos evitar acercarnos a uno de los puntos más famosos de la ciudad: El mercado de Mahane Yehuda.

¿Las rebajas de El Corte Inglés? ¿Los americanos locos peleándose por una TV en pleno Black Friday? Aficionados. Creo que no he visto tanta gente en mi vida. El problema es que llegaba a ser agobiante, el calor, los empujones… inevitablemente me vino a la mente una de esas tragedias de avalanchas humanas y pensé «Si salgo viva de aquí me hago creyente, je je…». Obviamente ni pudimos sentarnos en ningún puesto a comer algo, tuvimos que comerlo por el camino. Hubo algo que no me gustó y es que vimos unos frutos secos que no estábamos seguros de lo que eran (Parecían unas nueces con caramelo por fuera), le preguntamos al vendedor si podía darnos una para probar (Y si nos gustaban, comprar más) y nos echó insultándonos y haciendo aspavientos. Mira que las comparaciones son odiosas, pero en Jordania ya nos habrían dado a probar medio puesto. Decidimos intentar no darle mucha importancia pero a mi ya se me había torcido la antena para el lado malo.

Con el estómago lleno decidimos caminar hacia la puerta de Damasco para coger un autobús en dirección al Monte de los olivos e ir visitando varios puntos de interés mientras descendíamos a pie. La verdad es que fue un poco caótico ya que en google maps todo parece plano, pero hay unos desniveles curiosos y no sabíamos como hacer la ruta para evitar demasiado el sube-baja (De hecho, nos saltamos bastantes sitios porque tras ver 4 iglesias seguidas estábamos bastante saturados).

Que ver en Jerusalén: Cementerio Judío en el Monte de los olivos

Nuestra primera parada fue la iglesia rusa, que no teníamos planeado visitar y a la que llegamos por error pensando que era otro lugar. Lo más bonito y destacable sin duda son los jardines, extremadamente bien cuidados. La iglesia en si no era muy grande, tenía varias piezas de arte religioso ortodoxo en los clásicos  dorados y pinturas en colores vivos.

Que ver en Jerusalén: Iglesia Rusa

Desde allí empezamos a bajar hacia la ciudad vieja pasando por el cementerio judío. Impresiona ver toda esa cantidad de tumbas todas alineadas con apenas diferencias entre unas y otras y llenas de piedras por encima (Los judíos ponen piedras en lugar de flores porque las piedras representan la eternidad, todo lo contrario a las flores que tienen una vida más bien corta).

De camino a nuestra siguiente parada nos topamos con la tumba de Zacarías, en la cual no hay absolutamente nada. De hecho apenas está señalizada, nosotros vimos un grupo guiado y decidimos seguirlos para ver dónde iban. Después de bajar unas escaleras llegas a una cueva en la que, repito, no hay nada expuesto ni nada destacable. Hay que pagar para que te den una vela (Porque se ve que esta gente no cree en el poder de las linternas de los móviles), por lo que decidimos abandonar el lugar y seguir nuestro camino.

Seguimos bajando hasta toparnos con la iglesia de María Magdalena, un increíble templo ortodoxo con unas cúpulas en forma de cebolla (no os riáis, que se les suele llamar así) de color dorado que pueden verse desde kilómetros. Esta iglesia es bastante «problemática» con el horario de visitas, limitado a los Martes y Jueves de 10.00 a 12.00 de la mañana. Era viernes así que ya sabíamos que no iba a ser posible visitarla, pero dio la casualidad de que llegamos y la puerta estaba abierta. Vimos a gente entrar y pensamos «¿Por qué no íbamos a poder entrar nosotros?». Error, nada más acercar la nariz a la puerta salió una señora gritándonos como loca (Por su tono de voz, deduzco que seguramente, también nos estaba insultando) y aporreando el cartel del horario como queriendo decir: «¿¡ES QUE NO SABÉIS LEER!?». Vaya, que un «Sorry, It’s closed» nos habría sentado mejor, tampoco veo la necesidad de montar todo ese drama.

Proseguimos nuestro camino, intentando no matarnos, ya que el camino es extrañamente liso y empinado y no dejábamos de resbalar. Os aconsejo que llevéis calzado que no tenga la suela desgastada si queréis salir ilesos. Y llegamos por fin al huerto de Getsemaní, lugar donde supuestamente prendieron y arrestaron a Jesús. Y oye, debo decir una vez más que el entorno, los árboles, las flores… estaban extremadamente cuidados. Justo al lado se encuentra la iglesia de las naciones, en cuyo interior se encuentra la porción de piedra donde, según cuentan, rezó Jesus la noche en que fue arrestado. Lo curioso de esta basílica es que donde está levantada ya hubo dos templos anteriormente: una basílica bizantina y una capilla cruzada. La construcción es reciente, de entre los años 1919 y 1924.  Tuvimos suerte de que no había mucha gente y pudimos descansar al fresco, ya que el calor apretaba.

Que ver en Jerusalén: Huerto de los Olivos
Que ver en Jerusalén: Iglesia de las Naciones

Recuperado el aliento nos dirigimos a la ciudad vieja por la Puerta de los Leones. Se notaba bastante el cansancio, así que decidimos tomárnoslo con calma. Era la hora del comienzo del Shabbat y que mejor momento para acercarnos al Muro de los lamentos.

Avanzados unos metros, empezamos a ver varios furgones policiales y un montón de patrullas armadas. En un lapso de menos de 3 minutos cortaron la calle que daba acceso a la explanada de las mezquitas. La tensión era palpable.

Esto nos obligó a desviarnos y sumergirnos de lleno en el barrio Musulmán. El paseo fue toda una delicia sin duda alguna, donde los vendedores nos animaban amigablemente a probar todo tipo de dulces y especias, las tiendas de pañuelos y souvenirs se disponían una tras otra (no vamos a mentiros, en este aspecto Jerusalem daba un aspecto de parque temático horroroso). Los puestos de venta de falafel, shawarmas y delicias varias nos convencieron de volver más tarde para llenar el estómago.

Y llegamos por fin al Muro de las Lamentaciones. Por supuesto para entrar, control de seguridad al canto. Aquello estaba abarrotado de gente, todos perfectamente uniformados al unísono hasta el punto de parecer un ejército.

Actualmente el Muro está dividido en dos partes: Los hombres a la izquierda, y las mujeres en una zona notablemente más pequeña a la derecha. En teoría, están construyendo una zona mixta, o eso leí cuando preparaba la visita.

Para entrar no hace falta cubrirse la cabeza (Los hombres si que deben llevar kipá, pero en las mujeres no es necesario el velo) pero sí que pueden pararte si te ven con pintas “sospechosas”. Y es que los musulmanes tienen prohibido el acceso al Muro, y si Niko de por si ya es moreno, imaginaros después de haber pasado 9 días tostándose bajo el sol Jordano… no es la primera vez que me preguntan si tiene raíces árabes.

Apenas dio dos pasos, el guardia de seguridad le puso la mano en el hombro y mirándolo fijamente le preguntó: ¿What is your religion? Niko debió ponerse tan nervioso que su respuesta fue “Bulgaria”. A lo que el guardia le preguntó ¿Ortodox? Y el: Yes, yes… yo desde unos metros no daba crédito a la vez que me partía de la risa. Ambos entramos en nuestras respectivas zonas. Al contrario de lo que mucha gente relata, de experiencias espirituales varias, os puedo asegurar que no pude sentir más indiferencia estando allí… llamadme ignorante o lo que queráis, pero es que soy la persona menos religiosa que os podáis imaginar. Solo pude pensar en el conflicto entre árabes e israelíes y en cómo habíamos llegado a esta situación mientras el resto del mundo daba la espalda.

Terminada la visita nos fuimos corriendo a los puestos que habíamos visto anteriormente y degustamos unos riquísimos bocadillos de pollo con hummus y verduras. Además de ser bastante económicos para lo costoso que es Jerusalén, eran buenas raciones. Decidimos que era un buen momento para retirarnos al hostal, así que salimos por la puerta de Jaffa para caminar calle arriba, ya que durante el shabbat se paraliza absolutamente TODO. Tiendas, transporte público… todo parado. Verdaderamente daba una sensación de ciudad fantasma bastante incómoda.

Ya en el Abraham Hostel conseguimos refrescarnos y descansar. Subimos a la azotea, uno de los pocos puntos positivos para este alojamiento.

 

DIA 2 EN JERUSALÉN

Nos despertamos bastante pronto ya que alguien en nuestra habitación pensó que era buena idea dejar las ventanas abiertas por la noche. Nos preparamos y subimos a desayunar. Aquí vino otra de las grandísimas decepciones de este hostal. El desayuno tenía poquísima variedad, y ya que estoy pagando un precio bastante superior al de otros hostales, esperaba al menos poder desayunar decentemente… pero ni eso. Se notaba que la mayoría de la comida no era casera (en Jordania todos los alojamientos nos preparaban el desayuno casi al momento y con una variedad increíble), así que me resigné a comer dos trozos de pan con mermelada. Ni siquiera pude terminarme el zumo ni el café de lo horribles que eran.

Intenté olvidar esta experiencia lo más rápidamente posible y pusimos rumbo a la ciudad vieja de nuevo, pensando en comer algo cuando llegáramos al centro.

Entramos por la puerta de Jaffa e inmediatamente giramos a la derecha para visitar El Barrio armenio. Nos topamos con la Catedral De Santiago, que por desgracia estaba cerrada, aunque al menos pudimos ver algunos iconos y pinturas del exterior. La verdad es que fue todo un gustazo pasear por aquellas calles casi desiertas, por algún motivo que no logro entender apenas había turistas en aquella parte de la ciudad.

Que ver en Jerusalén: Catedral del Patriarcado Armenio

Siguiendo la calle del patriarcado armenio, llegamos a un gran aparcamiento que marca el inicio del barrio judío. Decidimos investigar metiéndonos por un callejón, atraídos por el olor de pan recién hecho. Y efectivamente, pocos metros más adelante, encontramos una panadería donde decidimos comprar unos exquisitos panes para ir llenando el estómago.

Barrio Judío en Jerusalén

Nos topamos con el Cardo, las ruinas de una gran calle columnada, lugar de tránsito diario desde hace más de xxxx años donde se desarrollaba la mayoría del comercio de la ciudad.

Que ver en Jerusalén: El Cardo

Serían cerca de las 12 del mediodía y y la plaza de Ha-Khurva estaba bastante animada. Paramos delante de la sinagoga para verla desde fuera y aprovechamos para ver también la menorah de oro, lo único que se salvó cuando el emperador Tito ordenó destruir el antiguo templo. Aún así, el expuesto es una réplica.

Volvimos a pasar por delante del muro, que estaba aún más abarrotado que la noche anterior. Aprovechamos para ver el “pequeño muro”, ubicado en una zona techada, y así reponer fuerzas.

Después nos dirigimos de nuevo al barrio musulmán buscando un lugar donde llenar el estómago. Estábamos extremadamente hambrientos, pero todo era carísimo, habíamos descartado sentarnos a comer en los restaurantes y decidimos ir a lo barato y buscar unos shawarmas o algo por el estilo.

Llevábamos un rato dando vueltas como pollos sin cabeza, la verdad es que las calles de Jerusalén son una locura de laberinto e ir sin un mapa detallado es casi garantía de perderse. Hasta que encontramos un sitio donde podemos afirmar que comimos uno de los bocadillos de falafel más increíbles de nuestras vidas.

Este diminuto local en cuestión no tiene nombre y tampoco está señalado en en mapa. Sin embargo encontrarlo no es difícil: sólo tenéis que entrar por la puerta de Damasco y andar hasta que lleguéis a una intersección de 3 calles. En medio, veréis unas ventanas y puertas de madera pintadas de color verde. Tienen también shawarma de carne, sin embargo nosotros elegimos el Sándwich de falafel, con patatas y salsa picante casera. Era tan distinto de otros bocadillos que habíamos probado y nos gustó tanto que repetimos al día siguiente, los pedimos para llevar y comerlos en el avión.

Con las baterías recargadas nos dirigimos al barrio Cristiano. Aquí fue donde pude confirmar sin lugar a dudas, que Jerusalén es el Disneyland de la religión, no había espacio para un solo comercio más: crucifijos de madera, oro, rosarios, hasta imanes con la cara de Jesús… gracioso cuando la religión Cristiana precisamente predica deshacerse de todo bien material innecesario, ahora, con tal de llenarse los bolsillos lo interpretan como les convenga. Hipocresía en estado puro es lo que se respira en esta ciudad, pero sobre todo, en este barrio.

Gente disfrazada de Jesucristo haciendo el Via Crucis, cargando una cruz de vete tú a saber cuantos kilos a 40 grados bajo el sol. Y yo pensaba que era friki, pero después de ver esto, estoy empezando a considerarme bastante normal.

Que ver en Jerusalén: Iglesia del Santo Sepulcro

Respiré hondo y me preparé mentalmente para visitar la iglesia del Santo Sepulcro. Aquello estaba más abarrotado que las rebajas del corte inglés. Nada más entrar, un tapón de gente desesperada por tocar la famosa Piedra de la Unción… de verdad que os digo que aquí en fanatismo tocaba su punto álgido, había gente literalmente abrazando la piedra que no quería irse, otros iban acompañados de sus bolsas de souvenirs para bendecirlos uno por uno… inaudito. Quizá si hubiera llevado el cupon del euromillones ahora mismo estaría escribiendo este artículo tumbada en alguna Playa de las Bahamas.

La cantidad de gente dentro de la basílica era bastante agobiante y los gritos en distintos idiomas de los tipos guiados retumbaban hasta casi perforar los oídos. Dimos una vuelta rápida para ver la distintas capillas, pero ni por asomo se nos ocurrió hacer las dos horas de cola para ver la tumba de Jesús. Por si a alguien le interesa: hay que ir tapado, solo se puede entrar de tres en tres y no se puede permanecer más de escasos segundos. Nuestro tiempo era demasiado precioso como para perderlo haciendo cola así que simplemente nos retiramos de allí.

Habíamos leído por blogs que había una zona donde se podía caminar por los tejados de Jerusalén, y allí que fuimos a buscarlos. En el cruce de St. Mark’s St. y Habad St. encontramos las escaleras que llevaban al cielo en la tierra. Lo curioso de esta ruta por los tejados, es que se construyó a modo de atajo para evitar el bullicio de las calles, zocos y pasadizos. De hecho, no es raro ver a locales deambulando por los tejados, pues ellos son los que mejor conocen estos caminos.

Que ver en Jerusalén: Tejados de la ciudad

No conseguimos encontrar el monasterio etíope, a pesar de que preguntamos a varias personas… nadie supo indicarnos.

Volvimos a dar otro paseo por el barrio musulmán, y de nuevo presenciamos uno de esos actos que me hicieron repugnar la ciudad: una pareja árabe con un carrito de bebé intentando bajar por unas escaleras de piedra llenas de socavones, y un grupo de judíos chulescos que salían del muro cortándoles el paso y riéndose de ellos. Escasos minutos más tarde, un judío que se dirigía al muro, escupiendo en el puesto de un vendedor árabe.

Todo esto me hizo pensar en la típica situación en la que te hacen bullying en el colegio y por venganza te vuelves uno de esos acosadores.

Estábamos agotados, y decidimos que lo mejor sería retirarnos al hostal a descansar. Compramos unos souvenirs para la familia y salimos por la puerta de Jaffa. El shabbat llegaba a su fin y las tiendas por fin abrían.

 

Dia 3 en Jerusalén

Nuestra estancia en la ciudad Santa llegaba a su fin, pero antes de irnos teníamos un último lugar que visitar: La explanada de las mezquitas. Tuvimos la suerte de poder cuadrar nuestro viaje con uno de los días de apertura, ya que solo es posible acceder a la explanada de domingo a jueves en un horario muy limitado. Nos tocó madrugar para llegar allí antes de las 9 de la mañana. Desayunamos unos dulces que compramos por el camino y nos dirigimos de nuevo al Muro. Da igual el día, la hora… siempre está abarrotado.

Hay dos entradas a la explanada de las mezquitas: Una está situada al final de un pequeño zoco cubierto en El Barrio musulman, Y la otra (por donde deben acceder  los turistas), a la derecha del muro de los lamentos, en una pasarela elevada.

Como siempre tuvimos que pasar un control de seguridad, pasando las mochilas por Rx.

Que ver en Jerusalén: Muro de las lamentaciones

Resulta curioso que una de las mejores vistas Del muro sea desde aquí. Cuando por fin nos dejaron pasar, tuve la confirmación de que todo lo que habíamos visto y vivido estos días atrás, había merecido la pena. Estábamos en uno de los sitios más impresionantes del mundo, ante la mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca.

A la entrada de la explanada os darán unas faldas o chaquetas por si no vais vestidos adecuadamente (nada de manga corta/tirantes, pantalones cortos, leggings pegados…), aunque nosotros os recomendamos que vayáis ya preparados.

Resulta increíble observar los detalles de sus azulejos azules, que se ven incluso desde el Monte de los olivos, la cúpula dorada que reflejaba el sol, las mezquitas hermanas más pequeñas… pequeños jardines, fuentes, todo extremadamente cuidado. El tercer lugar más santo del Islam después de la Meca y Medina nos tenía absolutamente maravillados, y la vez aterrorizados al pensar en la opresión que los musulmanes sufren por parte de los israelíes, negando la entrada de palestinos a la explanada y dejando que grupos de radicales judíos campen a sus anchas, todo ello por supuesto alentado por el gobierno y el ejército.

Que ver en Jerusalén: Mezquita de Al-Aqsa

El interior de la mezquita no se puede visitar, pero desde luego nos bastó con el exterior para irnos de allí satisfechos.

Que ver en Jerusalén: Cúpula de la Roca

Ya de vuelta en el hostal para recoger nuestro equipaje, coincidimos con una señora de Miami que hablaba en perfecto Español y nos contó que todos los años se reunía en Jerusalén con parte de su familia que vivía en Europa. Que había “algo” en la ciudad que le impulsaba a peregrinar cada año.

Eso me hizo preguntarme si quizá soy yo la que no tiene sangre en el cuerpo, porque en las 72 horas que estuvimos en la ciudad Santa, no conseguí advertir otra cosa que no fuera rabia, hipocresía y aversión. Como decía el profesor Robert Langdom en «Ángeles y demonios», definitivamente la Fe es un don que no me ha sido concedido.

No todos los lugares que visitamos pueden ser perfectos. Siempre hago un balance de lo bueno y lo malo donde generalmente sale ganando el primero, sin embargo en este caso no fue así.  Desgraciadamente Jerusalén encabeza mi (corta) lista de lugares donde no volvería,  porque siempre tiene que haber una oveja negra entre otras miles de colores.

 

 

Excursión a Jerash, Ajloun y Salt

Al final del post hay un vídeo que ilustra todos los lugares mencionados en el artículo 

Jerash y Ajloun son algunos de los lugares que decididamente merecen una visita en Jordania. A esta conocida ruta turística le añadimos una parada extra en el pintoresco pueblo de As-Salt.

Como ya os contamos en post anteriores, decidimos alquilar coche para nuestro viaje por Jordania, ya que era mucho más económico que contratar un guía-conductor y la libertad que nos daba era impagable, ya que aunque Jordania cuenta con una red de transporte público (autobuses) que conectan los principales puntos turísticos del país, los horarios son muy limitados y hay algunos lugares a los que es complicado o imposible llegar.

Nosotros hicimos esta ruta en 1 día saliendo desde Ammán a media mañana por la carretera 35. Salir de la ciudad es lo único que os puede dar algún tipo de problema ya que el tráfico en la capital suele ser denso a cualquier hora. Por lo demás no tuvimos incidentes, el trayecto dura algo menos de 1 hora y la ruta es sencilla. Por el camino paramos a repostar y descubrimos que en Jordania el precio de la gasolina es estándar (al menos en el momento de nuestro viaje) y no varía de una gasolinera a otra. Aprovechamos para comprar agua y unos refrescos. Si hay algo que nos gustó es que tienen un montón de tipos de café helado en lata y fantas de sabores raros.

Llegamos a Jerash sobre las 12. Dejamos el coche en el parking gratuito que está junto al centro de visitantes y entramos para coger un plano y organizar la visita. Jerash es bastante grande y teníamos muy claro que queríamos verlo todo con calma. Empleamos unas 3h en recorrer la antigua decápolis.

Tuvimos la suerte de que durante el recorrido solo nos cruzamos con un grupo de 4 turistas españoles, literalmente estuvimos solos. Por una parte me produce tristeza pensar que Jordania está pasando por un mal momento respecto al turismo pero, por otra, visitar aquellas maravillas sin hordas de turistas fue impagable.

QUE VER EN JERASH

Empezamos nuestro recorrido atravesando el arco de Adriano o arco triunfal, construido en el año 129 en honor al emperador que lleva su nombre, para darnos de bruces con el hipódromo. Esta enorme arena medía 245m de largo y podía llegar a albergar hasta 15.000 espectadores. Hace unos años cuando el turismo en Jordania estaba en auge, era posible asistir a una representación de carreras de cuadrigas y luchas entre gladiadores. Desgraciadamente la bajada del turismo ha obligado a cancelarlo, y es una pena la verdad. Esperemos que dentro de poco Jordania vuelva a su máximo esplendor y podáis disfrutar de este espectáculo.

Dejamos atrás el hipódromo para dirigirnos a la plaza Oval. Esta enorme e impresionante plaza está enteramente rodeada por columnas del siglo I que se conservan bastante bien. En el centro hay dos altares y posteriormente, en el siglo VII, se construyó una fuente.

Subimos al Templo de Zeus para tener una fantástica panorámica: Justo debajo de encontraba el anfiteatro, más abajo la plaza oval, la calle de las columnas y a lo lejos se distinguían varios edificios y monumentos. El templo fue construído durante el periodo helenístico, alrededor del siglo II entre los años 162 y 163. En realidad, en este mismo lugar anteriormente hubo otro templo, construido entre los años 22 y 23. Saber todo esto es posible gracias a unas inscripciones que se encontraron.

He de admitir que uno de los puntos flacos de Jerash es la falta de sombra. Si sois muy sensibles al calor os recomiendo madrugar y evitar las horas de sol. Nosotros estuvimos desde las 12.00 hasta las 15.00, que son precisamente las horas donde el sol pega más fuerte, pero también es verdad que estamos acostumbrados al calor abrasador de Madrid. Os recomendamos que llevéis un paraguas o sombrilla y una camisa fina larga para no quemaros. En los puntos altos de la ciudad había una brisa muy agradable.

Proseguimos hacia el anfiteatro sur (Porque ojo, en Jerash hay 2 anfiteatros), una de las estructuras mejor conservadas y más bonitas de Jerash. Este recinto se construyó entre los años 90 y 92, durante el reinado del emperador Flavio Domiciano. Puede albergar hasta 3000 espectadores y la parte del escenario, que ha sido reconstruida, se utiliza aún hoy en día. Como curiosidad se pueden observar inscripciones en griego en algunos asientos, y es que estos estaban reservados para personalidades y familias importantes. En el anfiteatro suele haber algunos músicos con tambores y gaitas amenizando a los turistas, y preguntaréis… ¿Qué tiene que ver la música jordana y la gaita? Pues porque ésta es un instrumento típico de la música militar del país, que fue introducida por la legión inglesa durante el mandato británico de Palestina.

Nuestra siguiente parada fue La iglesia bizantina, construida alrededor del año 530. Durante las excavaciones se descubrió un mosaico con inscripciones en hebreo, por lo que se cree que anteriormente pudo haber funcionado como sinagoga.

Seguimos por la calle de las columnas o «Cardo», que se extiende por toda la ciudad de norte a sur. Una de las curiosidades es que en el suelo aún pueden verse las marcas de las ruedas de los carros que transitaban aquella calle. A ambos lados había numerosas tiendas.

Estas son tan solo algunas de las cosas que no podéis perderos en la ciudad grecorromana de Jerash, pero hay muchas otras como el anfiteatro norte, el ninfeo, el templo de Artemis… pero no queremos extendernos en exceso. Nuestro consejo es que os lo toméis con calma y disfrutéis de la visita, si puede ser acompañados de un guía, mejor.

Retomamos la ruta en dirección a Ajlun para visitar su famoso castillo. Nos sorprendió que a medida que avanzábamos el paisaje cambiaba de desértico a un verde arbolado, señal de que nos acercábamos a las montañas. De hecho la región de Ajlun es lugar de verano para muchos jordanos. Aquí fuimos víctimas del primer episodio de trolling por parte del GPS y es que veíamos el castillo a lo lejos pero no hacíamos más que alejarnos, nos metía por unos caminos con cuestas imposibles de subir (A menos que fueras con un 4×4 como suelen hacer allí…) y para colmo acabamos en el centro del pueblo que estaba cortado y tuvimos que deshacer todo el camino recorrido. Por suerte al volver al cruce principal preguntamos a un señor que nos indicó por donde era el camino correcto. Otra curiosidad es que en Ajlun fue donde descubrimos los verdaderos precios «locales». En Jerash (dentro del complejo arqueológico) habíamos pagado 1,5JD por 2 botellas de agua de medio litro, y cuando fuimos a pagar en una tienda de ultramarinos de camino al castillo descubrimos que el precio de una botella de agua en tiendas oscila entre 0,20JD y 0,30JD. Compramos también unos helados que resultaron ser baratísimos.

Finalmente llegamos al castillo, dejamos el coche justo en la entrada y descubrimos que fuera hacía una brisa de lo más agradable, cosa que se agradecía tras haber estado 3 horas bajo el sol abrasador.

 

VISITANDO EL CASTILLO DE AJLOUN

El castillo de Ajlun fue construido entre los años 1184 y 1185 por Izz Al-Din Usama, comandante y sobrino de Saladino. Sobre ese mismo terreno, anteriormente hubo un monasterio. Aunque actualmente el castillo se encuentra prácticamente vacío (A excepción de unas pocas salas donde se exponen tesoros extraídos de las excavaciones y otras zonas de la región, y algunas balas de cañon que quedan por ahí) la estructura se conserva bastante bien.

Hay varios motivos por los cuales el castillo de Ajlun se considera un punto muy importante de Jordania: Servía para defender las minas de hierro de la zona. Su posición estratégica ayudaba a defender las rutas comerciales entre Siria y Jordania en la época de las cruzadas, ya que dominaba el paso que llevaba al río Jordán. Y por último, para defenderse de los ataques de los cruzados de Al-Karak, otra importante fortaleza cristiana situada al sur, y de Beisán (Actualmente en Israel).

Tras la muerte de Izz Al-Din Usama, el castillo fue ampliado por órdenes del oficial mameluco Aibak ibn Abdullah. En los años 1837 y 1927 dos terremotos destruyeron parte de la estructura. Actualmente se encuentra en restauración.

Después de descansar al fresco en una de las terrazas del castillo, volvimos a nuestro coche para poner rumbo al pintoresco pueblo de As-Salt.

Por el camino degustamos uno de los manjares más exquisitos de todo el viaje, una especie de «Shawarma» con melek (Corazones de oveja salteados), hummus, tomate, lechuga, patatas fritas…

 

PARADA EXPRESS EN AS-SALT

As-Salt no suele estar incluido en los circuitos turísticos, y aunque no es de lo más importante, si os sobra tiempo o vais por vuestra cuenta, podéis visitarlo. A nosotros nos pillaba mas o menos de camino y decidimos incluirlo. Antiguamente Salt era un importante centro administrativo de la región, ya que se encontraba en la carretera que llevaba de Ammán a Jerusalén. Toda la ciudad está dispuesta sobre una colina y sus casas siguen un estilo arquitectónico único fruto de la rica historia de la región.

Uno de los principales atractivos de Salt es su iglesia Ortodoxa. Por desgracia cuando llegamos estaba cerrada y no pudimos verla, así que nos conformamos con dar un paseo por el centro y el zoco y hacer unas compras, ya que aquí los precios son mucho menores que en otras ciudades más turísticas.

Terminada la visita y con una buena dosis de cansancio a nuestras espaldas, decidimos volver a Ammán. Pasamos por nuestro hotel a refrescarnos y nos dirigimos al restaurante «Sufra» para degustar una de las mejores cenas de todo el viaje. Por si no lo sabéis, este restaurante es famoso por ser visitado asiduamente por los reyes de Jordania, pero no creáis que tenéis que ser reyes o vender un riñón para cenar aquí… por 26JOD nos pegamos todo un banquete en una preciosa terraza con unas vistas alucinantes.

Con la tripa llena volvimos al hotel a caer muertos en la cama para reponer fuerzas, ya que al día siguiente tocaba visitar los Castillos del desierto y unos cuantos rincones de Ammán.
Espero que os haya gustado nuestra aventura y que si os estábais preguntando que ver en Jerash y Ajloun (La ruta habitual para muchos viajeros) os hayamos despejado las dudas.

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La guía de restaurantes BBB (Bueno, bonito y barato) en Jordania

Comer en Jordania es un auténtico placer. Si habéis seguido nuestra serie de post y recomendaciones sobre este destino, nos faltaba por relataros un apartado tan importante como este. Jordania tiene una de las gastronomías más impresionantes de cuantas hemos probado. Perdimos la cuenta de las veces que comimos hummus y falafel, y cada vez era distinto, pero siempre delicioso. Además de los clásicos shawarma, no podéis dejar de probar otros platos tan típicos como el Mansaf, el Maqluba o el Kabsa por citar algunos. A continuación os recomendamos varios restaurantes donde podréis saciar vuestro apetito probando todas estas maravillas culinarias sin que vuestra billetera sufra:

 

DONDE COMER EN AMMAN

 

HASHEM: UN CLÁSICO DEL DOWNTOWN

Pasear por el Downtown y no parar a comer en Hashem, uno de los restaurantes con más historia de Ammán, ¡¡Debería ser delito!! Este sitio es perfecto para introduciros a la gastronomía jordana, ya que al no tener un menú como tal, os irán sacando mezzes variados para que probéis un poco de todo. Hummus (El mejor que comimos en todo el viaje), Falafel, otro tipo de Falafel más grande y relleno de tomate, una especie de hummus picante de judías rojas y garbanzos, ensalada de tomate y pepino, patatas, pan de pita recién tostado, encurtidos variados… son algunas de las delicias que tuvimos la suerte de probar.

El restaurante suele estar llenísimo, así que no es raro que tengáis que esperar a que se libere una mesa. Nosotros tuvimos suerte y nos hicieron un hueco dentro.

Por cierto, si vais buscando algún tipo de restaurante elegante, Hashem es todo lo contrario. Las mesas van con manteles de plástico y la comida se sirve en platos desechables, de modo que cuando alguien acaba de comer se tira todo y la mesa ya está lista para ser ocupada. Os puede chocar si no estáis acostumbrados 😉 pero es otra forma de vivir el bullicio del downtown.

Precio: 3,5JD por persona

 

SUFRA: EL RESTAURANTE DE LOS REYES

Si, si, como lo oís. Sufra es uno de los restaurantes frecuentados por Abdullah y Rania, los Reyes de Jordania. Este restaurante, ubicado en la famosa Rainbow Street, pertenece al grupo Romero, que tiene varios restaurantes situados por toda Jordania (En Wadi Musa, Áqaba, Umm Qais…). Tiene varios salones interiores y dos espectaculares terrazas donde poder disfrutar de lo mejorcito de la cocina jordana con un toque elegante y refinado pero sin que tener que dejar la Visa en números rojos para ello. Nosotros decidimos pedir un par de entrantes y un plato para compartir ya que las raciones son bastante generosas. Para empezar probamos un hummus especial caliente con carne de cordero y piñones por encima y unos kubbeh, una especie de croquetas/albóndigas de carne de cordero, bulgur, semillas de pino y especias. Ambas cosas nos encantaron, pero el kubbeh especialmente. Como principal nos decantamos por un Fattet de Pollo, un plato que no conocíamos hasta el momento de pedirlo. Se trata de un guiso de pollo con arroz, salsa de yogur y semillas de pino cocinado en una cazuela de barro con el fondo cubierto de pan.

Fattet de pollo, lo mejor de nuestra cena en Sufra

 

Sin duda alguna esto fue lo mejor de toda la cena. Es un plato contundente pero ligero a la vez, con un gusto increíble donde se pueden distinguir todos los sabores: del pollo, las especias y el yogurt. Imprescindible pedirlo si os animáis a cenar en Sufra.

Para completar nuestra cena pedimos unos panes caseros y mint lemonade.

Precio: 13JD por persona

 

AL QUDS: EL FALAFEL MÁS FAMOSO DE AMMAN

Al Quds es, junto a Hashem, uno de los sitios que no puedes perderte si visitas Ammán. Abierto en 1966, este diminuto puesto (Porque ni siquiera tiene mesas para sentarse) sirve únicamente sandwiches de falafel a un precio de 0,5JD. La verdad es que con lo bueno que estaba me dieron ganas de pedirme otro, pero como nuestra ruta gastronómica no acababa ahí, tuve que resistirme. Si sois de comer mucho quizá os sepa a poco, así que siempre podéis pedir otro 😉

Hemos probado realmente muchos tipos de falafel, pero este tenía algo que no sabríamos explicar. Quizás sea su salsa, o es que le ponen algo distinto a la masa, pero estaba realmente delicioso sin resultar pesado.

Precio: 0,5JD por persona

 

ABUZAGHLEH: CUANDO LA CANTIDAD PRIMA SOBRE LA CALIDAD

Este fue el único restaurante que no teníamos intención de visitar, decidimos probarlo durante nuestra última noche en Ammán. Paseando por el downtown y por no repetir en Hashem (Que de buena gana lo habríamos hecho, pero nos apetecía probar algún sitio nuevo) entramos en este restaurante enorme que vimos lleno de gente, por lo que supusimos que muy malo no sería. Nos llamó la atención su extensa carta, pero sobre todo sus precios bajísimos. Ensaladas por 0,50JD y platos por 4-5JD, así que decidimos pedir una ensalada Tahini, un plato de Mansaf, un shawarma pequeño (Recalco lo de pequeño porque había 3 tamaños distintos) y pan. La verdad es que mientras esperábamos a nuestra comida y veíamos a los camareros pasar con literalmente carros llenos de comida para las mesas de nuestro alrededor supimos que, definitivamente, habíamos pedido DEMASIADO.

Como explicarlo… las raciones son como cuando vas a casa de tu abuela en Navidad y te quiere embutir cual pavo porque te ve demasiado delgado. En mi opinión son excesivas, con un plato para dos hubiera bastado.

Además de lo que pedimos, nos trajeron una ensalada de col que estaba muy buena. La tahini, en cambio, no nos gustó nada, excesivamente amarga, la dejamos entera (era un cuenco pequeño). Pasando al shawarma, estaba correcto, buen sabor y sin empapuzar, pero lo de tamaño «small» muy relativo (era del mismo tamaño que todos los que comimos en el viaje, no quiero pensar cómo era el XL). El Mansaf la verdad es que me esperaba más, lo notamos bastante soso… ni fu ni fa. Una pena porque es el plato estrella de Jordania y no pudimos degustarlo bien.

En resumen, este restaurante es un local al que ir si tenéis mucha hambre y poco dinero. No os esperéis comida casera, sino más bien comida batallera. Mucha cantidad, calidad mediocre. Por cierto, el restaurante pertenece a una cadena (Cosa que no sabíamos en el momento de ir) lo que explica algunas cosas.

Precio: 4JD por persona

 

GERARD: SEGURAMENTE, LOS MEJORES HELADOS DE JORDANIA

Durante nuestro viaje probamos muchos helados, y tenemos que decir que, aunque estaban ricos, a los árabes se les da mejor hacer otras cosas. Sin embargo cuando probamos los de Gérard cambiamos de inmediato de opinión. Hacía mucho tiempo que un helado no nos había hecho decir… ¡WOW! Cremosos, dulces pero sin ser empalagosos y con un sabor muy natural.

Elegimos dos bolas de sabor after eight y árabe tradicional. Y mirad que yo me considero adicta al chocolate y nunca dejo pasar la oportunidad de probarlos allá donde vaya, pero la idea de descubrir un nuevo sabor que difícilmente vería de nuevo pudo conmigo y me lancé a por el «sabor árabe». Debo decir que fue todo un acierto, ¡Que cosa más rica! Luego investigando supe que el helado árabe se elabora a base de leche y salep, una bebida que ya probé durante mi viaje a Turquía, y se añaden pistachos y otros frutos secos.

Precio: Cada bola son 1,50JD y si lo queréis en cono son 0,20JD adicionales.

 

WILD JORDAN CENTER: PARA REFRESCARSE A MEDIA TARDE

Si pensabais que eso de las cafeterías «hipster» era solo cosa de las grandes capitales europeas, estabais equivocados. El Wild Jordan Center no solo es un sitio donde parar a repostar energías tomando un zumo, sino que se presenta como centro de aventuras donde reservar excursiones de ecoturismo por Jordania (Senderismo, escalada, barranquismo, ciclismo…). El complejo cuenta también con una tienda de productos de artesanía que forma parte del programa de desarrollo socioeconómico para pequeñas comunidades con recursos limitados.

Si queréis tomar algo, hay varios espacios. No dejéis de ir a The View, una increíble terraza panorámica con vistas a la ciudadela. Nosotros estuvimos dando una vuelta y al final nos sentamos en The Trail, en una mesita con butacas de mimbre. Pedimos una mint lemonade que estaba riquísima. La cantidad era mucho mayor que en otros sitios en los que la pedimos y tenía un toque distinto. Toda la comida y bebida del Wild Jordan Center se caracteriza por ser saludable y orgánica, cosa que se refleja también en el precio, superior a la media. Pero la verdad es que el sitio merece muchísimo la pena.

 

ABDALI MALL

Si sois de los que no pueden dejar de ir al McDonalds ni cuando van de viaje, tranquilos, en el centro comercial de Abdali Mall tenéis la mayoría de cadenas de fast food como KFC y similares, además de un montón de puestos de comida rápida de distintos tipos (Wok, Patatas asadas, hamburguesa, pizza…) con una zona común para comer. Los precios son bastante económicos. Nosotros cenamos allí durante nuestra última noche en Ammán ya que era lo que más cercano a nuestro hotel. Comimos una patata asada rellena y un combo de pollo del KFC y nos salió todo por menos de 8JD.

Precio: 4JD por persona

 

DONDE COMER EN WADI MUSA

 

RESTAURANTE AL’BARAKAH

Durante nuestra estancia en Wadi Musa, ambos días comimos en este restaurante. El primer día, fuimos a por unos shawarma para llevar y comérnoslos dentro del complejo arqueológico, ya que no queríamos perder demasiado tiempo sentándonos a la mesa. Aquí tienen la costumbre de preparar unas cajas en las que va el shawarma cortado a trozos, patatas, encurtidos y salsas. Quizá no es lo mas cómodo para llevar en el mochila, no caímos en pedir solo el sándwich. Cada caja costó unos 4JD y la verdad es que son cantidades bastante majas, incluso nos sobró media caja que nos la repartimos para cenar. Repetimos en Al Barakah al día siguiente por la noche, esta vez decididos a tomarnos un merecido descanso, sentándonos a disfrutar de su terraza. Podemos afirmar sin lugar a dudas, que están fue una de las experiencias culinarias más satisfactorias de todo el viaje. Conscientes de las enormes raciones que servían (algo que está bastante extendido por Jordania), pedimos un plato de Kabsa para compartir y fue todo un acierto. Quizá este plato no es tan conocido como el Mansaf o el Maqluba, pero creedme que está igual o incluso más delicioso que los anteriormente citados. Acompañamos el plato de una refrescante mint lemonade.

Precio: 4JD por persona

 

LOS MEJORES DULCES DE JORDANIA:

Durante nuestro viaje probamos los populares dulces de Habibi en Amman. Y aunque hemos de reconocer que su fama es merecida, encontramos un sitio donde eran aún mejores.

En el área local de Wadi Musa, muy cerca de nuestro hotel, conocimos a Abdo, que puede presumir de hacer los mejores dulces árabes que hemos comido en nuestra vida.

Llegamos allí de casualidad buscando un local que tuviera Kunnafah, así que preguntamos en el hotel y nos dieron indicaciones para llegar a una pastelería. Cuando llegamos allí y preguntamos nos dijeron que no tenían, pero que un poco más abajo, a apenas 2 minutos andando, había un sitio que sí.

Y así dimos con Al Janoub sweets. Nos gustó tanto que no sólo repetimos, sino que tripitimos. Probamos su espectacular Kunnafah, pero además Abdo nos invitó a probar los distintos tipos de baklava y otras delicias. Sin duda, además de llevarnos un dulce recuerdo, nos llevamos un nuevo amigo.

Precio de la porción de Kunnafah: 1€

 

DONDE COMER EN ÁQABA

 

BUFFALO WINGS & RINGS: LA COMIDA AMERICANA DEL MEDIO ORIENTE

Comer en Jordania no es repetitivo pero, aun así, si después de unos cuantos días de viaje estáis cansados de tanto hummus y falafel, el Buffalo se convertirá en vuestro mejor aliado. Es posible comer en Jordania en esta cadena de comida americana, ya que la encontraréis en varios lugares del país y en Medio Oriente.  La especialidad son las alitas de pollo, cocinadas de mil formas y con mil condimentos. Pero además también hay ensaladas, hamburguesas, varios acompañamientos como patatas, aros de cebolla… La verdad que para ser una cadena nos gustó mucho. Pedimos dos tipos de alitas distintas deshuesadas, unas con salsa de ajo y parmesano y otras con salsa barbacoa y bourbon, además de unos jalapeños como acompañamiento. Todo riquísimo y una atención de 1o. Además cada día de la semana tienen una promoción distinta (2×1 en hamburguesas, Alitas a 0,20 la unidad…). Para rematar la comida pedimos unos rollitos de manzana con canela y helado de vainilla espectaculares.

Precio: 6JD por persona

 

DONDE COMER EN EL MAR MUERTO

 

SAMARAH MALL: LA ALTERNATIVA A LOS GRANDES RESORTS

 

Como ya mencionamos en alguno de nuestros post, el mar muerto es una zona de Jordania bastante cara en comparación con el resto del país. Los impuestos de la región son más altos y eso se ve reflejado en la cuenta final de hoteles, restaurantes…

Nosotros nos alojábamos en el Holiday Inn, y aunque no tenía mala pinta su buffet de cena, la idea de pagar 24JD por persona nos echaba muy para atrás, sobre todo porque no íbamos a comer tanto como para que nos saliera rentable. Así que decidimos coger el coche y conducir hasta el Samarah Mall, un pequeño centro comercial situado a pocos km del hotel donde encontramos bastantes restaurantes (Algunos más caros que otros). Decidimos ir a lo seguro y volver a comer en el Buffalo, donde pedimos unas alitas y una hamburguesa de pollo. Todo correcto, precio ligeramente más elevado que el local de Aqaba por lo que comentaba anteriormente de las tasas. Por 14JD comimos y bebimos los dos.

 

LOS MEJORES SITIOS PARA COMER EN JORDANIA

Comer en Jordania puede ser toda una aventura. Muchas veces no sabrás ni lo que comes, y cuando te digan el precio pensarás que se han equivocado. Tu método de elección será señalar  lo que quieras y decir «¡One!» mientras levantas el dedo para que entienda cuánto quieres. Hablamos de los lugares donde hemos probado las cosas más deliciosas e inesperadas de todo el viaje: Los puestos y pequeños locales a pie de carretera.

Durante nuestra excursión de un día a Jerash, Ajloun y Salt, paramos a comer en un chiringuito de un “pueblo” (en realidad eran cuatro casas agrupadas a pie de carretera), al ver unos dibujos de comida en un cartel. Entramos y vimos la típica composición de un puesto de shawarma, con sus recipientes llenos con los distintos ingredientes. No veíamos ningún tipo de menú, pero el chico estaba salteando lo que parecía carne con cebolla y especias, así que le señalamos la sartén y dijimos: ¡Take Away sandwich! En cuestión de minutos nos preparó unos deliciosos rollos con hummus, tomate, lechuga, patatas y esa mezcla de carne (que después descubrimos que se llama ‘melek’ y son corazones de oveja) que estaban increíblemente deliciosos. Fue sin duda alguna nuestro ‘shawarma’ preferido de todo el viaje.

Otra de estas experiencias para comer en Jordania la  tuvimos volviendo desde Karak a Ammán. Se nos había hecho algo tarde por el tráfico y apretaba el hambre, así que paramos de nuevo en medio de la nada cuando vimos un cartel luminoso y lo que parecían fotos de comida. Pedimos unos shawarma de pollo y dentro incluyeron algún tipo de queso delicioso, pero lo mejor fue que tras montar el rollito, lo pintaron con aceite y lo pusieron en la plancha, lo que resultó que el pan se quedara crujiente y riquísimo.

El día que salíamos por la mañana desde Áqaba en dirección al mar muerto, paramos a las afueras a por algo de comer ya que el desayuno del hotel había sido muy escaso. Pedimos unos sandwiches de falafel con berenjena y verduras asadas. Nunca habíamos probado esta  combinación y resultó estar buenísima. De nuevo con el lenguaje de gestos, señalando la comida, porque no hablaban ni una palabra de inglés.

 

Como podéis apreciar, comer en Jordania por poco dinero es posible, y ademas muy fácil. Si habéis visitado este maravilloso país, ¿Cuál fue vuestra mejor experiencia gastronómica? ¿Y la peor? ¡Esperamos vuestros comentarios!

Guía completa para alojarse en Jordania con presupuesto low cost

Si he de ser sincera, cuando empecé a recopilar información sobre Jordania no encontré muchos detalles sobre alojamientos, salvo los típicos posts patrocinados malamente camuflados promocionando hoteles carísimos que ni se me pasaba por la cabeza reservar. Aunque mejor aún fue aquel en el que se afirmaba que no hay alojamiento barato en Jordania. Pues os voy a contar un secreto: Haberlo, lo hay. Y no hay que ser un figura precisamente para encontrarlo, basta con saber usar los filtros de Booking. Esta vez decidimos fiarnos a ciegas de esta plataforma y sus opiniones y la verdad es que en general, quedamos muy contentos con las elecciones que hicimos salvo por un par de detalles.

Recalcar que este viaje fue muy en plan low-cost, por lo que todos los hoteles fueron muy básicos. Las variables que jugaron un papel importante a la hora de elegir fueron:

  • Que las habitaciones tuvieran aire acondicionado
  • Que las habitaciones estuvieran limpias
  • Presupuesto máximo de 20€  noche por persona
  • Ubicación cercana al centro o puntos de interés y parking o, en su defecto, zona para aparcar en las cercanías

También hay que tener en cuenta que allí los alojamientos no siguen el estándar europeo, por lo que allí sería un hotel 3* por ejemplo, aquí sería de 1* o 2*. Aún así nosotros tenemos la regla de que con que las habitaciones e instalaciones estén limpias, es suficiente. ¡Vamos allá con la lista de alojamiento barato en Jordania!

DONDE ALOJARSE EN AMMÁN

 

JORDAN RIVER HOTEL

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Para nuestros primeros días en el país escogimos el Jordan River Hotel, un modesto hostal muy cerca del downtown y con sitio alrededor para aparcar si llegáis con coche de alquiler (También hay un parking de pago muy barato cerca).  El hostal se encuentra en la tercera planta de un edificio bastante viejuno que a ratos recordaba a la casa de los horrores por su lúgubre portal y su ascensor sin puerta (¿Pero eso está homologado? Seguro que hace tiempo que no pasa la revisión…), pero salvando esos pequeños detalles ningún problema.

Hay habitaciones compartidas de 4 camas, habitaciones dobles y habitaciones individuales. Algunas tienen baño privado y otras lo tienen compartido fuera de la habitación. Nosotros escogimos la habitación doble económica con baño compartido. El baño estaba justo al salir de la habitación y solo se compartía con la de los vecinos. Las habitaciones de más categoría deben estar reformadas o a esa conclusión hemos llegado porque las fotos de booking no se correspondían con la habitación en la que estuvimos. Sin embargo, salvando ese detalle, la habitación era amplia, estaba limpia y contaba con muebles básicos (Un armario y una mesita de noche). Hay cortinas pero no persianas.

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  • El precio: Realmente barato para estar a dos pasos del centro
  • La amabilidad de los trabajadores: La noche que llegamos allí nos prestaron dinero para ir a cenar porque todas las oficinas de cambio estaban cerradas. También nos ayudaron dibujándonos mapas con puntos de interés y atajos.
  • El desayuno: Recién hecho cada mañana y realmente delicioso, ¡Perfecto para afrontar el día!

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  • Las habitaciones necesitarían una manita de pintura
  • Las ventanas son viejas y no aíslan bien el ruido. Al estar el hostal en una calle principal, hay tráfico desde primera hora de la mañana.

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PRECIO: 40€ por 3 noches (6,60€ por persona y noche)

 

7BOYS HOTEL

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Para nuestra última noche en Jordania, decidimos alojarnos en el hotel 7Boys de Abdalí. La localización la elegimos porque inicialmente íbamos a tomar un bus de JETT a la frontera y la estación está justo al lado del hotel, aunque al final acabamos alquilando coche.

Reservamos la habitación doble más barata que había, ¡que al final resultó ser un apartamento enorme! Con su cocina, nevera, una mesa para comer, un amplio baño y la habitación independiente. Fue una pena que solo pasáramos una noche allí porque la verdad es que el sitio está muy bien. El mobiliario es moderno y todo estaba muy limpio. Este hotel nos sorprendió gratamente, nos gustó mucho.

No tuvimos mucho tiempo de disfrutar del desayuno porque íbamos con prisa, pero lo poco que pudimos degustar, estuvo bastante rico.

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  • La amplitud de las habitaciones.

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  • Está algo apartado del centro, para llegar al downtown y a las zonas clave necesitaréis taxi.
  • Es algo complicado aparcar en los alrededores.

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PRECIO: 30€ por una noche (15€ por persona)

 

DONDE ALOJARSE EN PETRA (WADI MUSA)

MY HOME PETRA

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Para nuestra estancia de dos noches en Wadi Musa, la ciudad donde se encuentra el complejo arqueológico de Petra, escogimos el hotel «My Home». La regla en Wadi Musa es que cuanto más cerca del centro de visitantes esté el hotel, más caro va a ser. Nosotros nos alojamos en la parte alta del pueblo porque además de que los hoteles son más baratos, también lo son las tiendas de alimentación, cafeterías, restaurantes…

Como os comentaba al principio del post, para escoger los alojamientos siempre buscamos lo que fuera más económico pero sin renunciar a la comodidad. My Home Petra es un pequeño hotel sencillo, las habitaciones no son muy grandes pero para caer muertos en la cama tras un día agotador, sobra. Mobiliario algo antiguo pero todo muy limpio. Justo fuera de la recepción hay una pequeña terraza con sofás donde por la noche se suele juntar la gente a tomar un té o compartir charlas varias.

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  • El desayuno es supremo, todo casero y perfecto para coger energías para afrontar el día.
  • La amabilidad de los trabajadores: Realmente te hacen sentir como si estuvieras en tu propia casa, en todo momento se desvivían por si necesitábamos algo, nos ayudaron llamando a la compañía de alquiler de coches por un pequeño problema que tuvimos, nos regalaron dulces que habían hecho para la cena…
  • Uno de los chicos del hotel habla perfecto español, lo que os ayudará si no tenéis mucha destreza con el inglés.
  • Hay café y té gratis a cualquier hora en el comedor. También dan agua mineral envasada en vasos gratis.
  • Justo al lado del hotel se encuentra el restaurante Al Barakah, que nos regaló una de las mejores cenas de todo el viaje.

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  • Si no vais con coche de alquiler, quizá sea conveniente tomar un taxi hasta la entrada de Petra o caminar unos 15/20 minutos.
  • El desayuno empieza a las 7.00 am y eso puede ser un problema para los que como nosotros, nos plantamos en la entrada de Petra a las 6.30

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PRECIO: 36€ por dos noches (9€ noche por persona)

 

DONDE ALOJARSE EN WADI RUM

 

BEDOUINS DESSERT CAMP

Todos los campamentos de gama media/baja suelen ser bastante parecidos, mismas tiendas, mobiliario más o menos igual (Cama y una pequeña mesita) y mismas facilidades. Nosotros nos decantamos por el Bedouins dessert camp porque tenía unas puntuaciones excelentes en Booking y era el más barato.

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  • El precio, realmente barato para la experiencia tan increíble que es
  • En el precio se incluye la cena de ese día y el desayuno del día siguiente
  • La cena fue espectacular, todo delicioso, especialmente la carne y las verduras que se cocinaron bajo la tierra.
  • La animación nocturna con música y bailes beduinos.

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  • No tienen facilidades como Wifi o piscina, pero sinceramente me parecen lujos innecesarios. Si que hay campamentos que tienen, pero nosotros preferimos prescindir de ello para desconectar al menos 1 día. Eso sí, al día siguiente casi nos explota el móvil con las notificaciones.

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PRECIO: 20€ por una noche (10€ por persona)

 

DONDE ALOJARSE EN AQABA

 

BEDOUIN MOON VILLAGE

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Llegamos a la ciudad costera de Aqaba, en la que por fin íbamos a poder descansar después de tanta tralla. Escogimos el Bedouin Moon Village, situado en la zona de Tala Bay a las afueras de la ciudad. Imprescindible contar con coche de alquiler para llegar o tomar un taxi. Debo decir, que este fue el alojamiento que menos nos gustó de todo el viaje, pero podría haber sido peor.

Mas que un hotel es como una especie de camping pequeño, donde las habitaciones son unas casitas con baño privado y un porche con terracita. Pero todo en versión como un poco cutrilla, ¿Sabéis? Pero bueno, Aqaba no es muy barato, sobre todo si empezáis a echar un ojo a hoteles como el Movenpick, Hilton y compañía. Al fin y al cabo es el Mar Rojo, el paraíso del buceo etc. etc, así que es lógico que los alojamientos sean más caros.

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  • La zona donde está el hotel es muy tranquila
  • Tienen servicio de alquiler de equipo de submarinismo y snorkel muy barato. A nosotros nos costó 5JD por persona durante todo el día.
  • Tiene piscina y el agua está más fresquita que la de la playa. En Aqaba es, junto al Mar Muerto, donde más calor hace de toda Jordania y agradecimos poder darnos un chapuzón.
  • El hotel está cerca de algunos sitios famosos para hacer inmersiones como el Japanese Garden.
  • Se puede llegar a la playa a pie andando 2 minutos.

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  • Las instalaciones son algo antiguas y no están muy bien cuidadas.
  • El baño es demasiado pequeño. No hay plato de ducha, solo un desagüe en el suelo, por lo que al ducharse no se puede tener nada dentro del baño. Son como las típicas duchas de gimnasio, pero al ser tan pequeño tienes que hacer acrobacias porque se moja el WC y todo.
  • El desayuno dejó muchísimo que desear, y esto fue algo que me tocó mucho. Llevábamos tan buena racha que encontrarnos con un desayuno tan cutre y poco variado… hizo que este hotel perdiera muchísimos puntos.
  • El trato con el personal fue un poco frío, algo raro en Jordania. La mayoría de trabajadores no eran árabes sino subsaharianos (Y supongo que las diferencias culturales fueron el motivo) o similar y ni siquiera solían saludar ni entablar algún tipo de conversación.

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PRECIO: 26€ por una noche (13€ por persona)

 

DONDE ALOJARSE EN EL MAR MUERTO

HOLIDAY INN RESORT

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Spoiler: No conseguimos cumplir lo de los 20€ por noche 

Como hemos demostrado hasta ahora en este post, es posible encontrar alojamiento barato en Jordania. Sin embargo, tuvimos que hacer una excepción, ya que nuestra estancia en el Mar Muerto elevó un poco la media de lo que veníamos gastando hasta ahora.

Hay varias opciones para alojarse en el Mar Muerto, pero la gran mayoría son resorts con playa privada cuyo precio suele rondar los 100€ por noche, que si lo pensamos bien, tampoco es taaaan caro para las facilidades que ofrecen. En el post de nuestra Ruta por Jordania en 9 días hacemos una comparativa de lo que supone alojarse en un resort con hacer una excursión de 1 día.

Nosotros escogimos el Holiday Inn porque lo cogimos con una buena oferta que incluía desayuno, que suele ser bastante caro en este tipo de hoteles. En el momento de hacer la reserva nos tuvimos que conformar con una habitación twin, aunque nos dijeron que harían todo lo posible por hacernos un upgrade a una doble. Al final no pudo ser.

Nos sorprendió ver la cantidad de locales que se alojaban en este hotel, teniendo en cuenta el salario medio de allí (Una persona de clase media puede ganar entre 400 y 500 dinares al mes). La ventaja es que también existen pases de un día que dan acceso a las piscinas, a la playa, vestuarios (Que están mil veces mejor cuidados que los de Ammán beach) y demás facilidades: Cuestan entre 25 (Solo acceso) y 50 JD (Acceso + comida)

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  • Las habitaciones son enormes, modernas e impolutas. Las camas comodísimas.
  • Acceso directo al mar muerto, y tienen la playa muy cuidada.
  • Tienen varias piscinas dependiendo del ambiente que busques.
  • Tienen zonas del hotel child free (Y para mi esto ya vale todo lo que pagamos)
  • El minibar es gratis.
  • El desayuno, nunca he visto nada parecido en ningún hotel del mundo, era simplemente abrumador. Tanto por cantidad y variedad como por calidad.
  • Te aparcan el coche cuando llegas a la puerta y también te llevan las maletas a la habitación.

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  • El precio, que se salió de nuestro presupuesto, pero sigue siendo barato teniendo en cuenta que es un hotel de 5*.
  • El precio de los extras. Se nos ocurrió pedir una botella de agua grande y nos clavaron 4JD.
  • La cena del buffet es cara, son 25JD. Nosotros terminamos yendo a cenar a un centro comercial cercano.

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PRECIO: 100€ por una noche (50€ por persona)

 

Y hasta aquí nuestra guía. Como veis, es posible encontrar alojamiento barato en Jordania  Solo hay que perder unos minutos buscando.

¿Conocíais alguno de estos hoteles u os habéis alojado en alguno de ellos? ¡Nos leemos en los comentarios!

 

 

 

Cómo cruzar la frontera entre Israel y Jordania

Como ya sabéis, este verano estuvimos disfrutando de un viaje por Jordania e Israel. Los billetes de avión de España a Ammán eran demasiado caros y al final decidimos volar con Air Europa a Tel Aviv, aprovechando para pasar también un par de días en Jerusalén. Ambos países tienen sus fronteras terrestres abiertas, pero que estén abiertas no significa que pasar de un país a otro sea sencillo. Sin embargo, es posible hacerlo por libre sin tener que contratar ninguna excursión. Por ello en este post os explicamos cómo cruzar de Israel a Jordania y viceversa en caso de que os entre el gusanillo de aventura como nos pasó a nosotros.
Hay tres fronteras abiertas que nos permiten cruzar de Israel a Jordania:

 

  • Sheik Hussein Border: esta frontera se sitúa al norte del país, a la altura del lago Tiberias y cerca de Irbid, Ajlun y Jerash. Es posible tramitar el visado On arrival. Hay que pagar una tasa de salida de Israel de unos 20€ además del visado jordano que son unos 40€ (A menos que vayáis con Jordan Pass, como era nuestro caso).
  • Wadi araba/Itzhak Rabin border: esta frontera comunica las localidades costeras de Eliat y Aqaba. Es la única frontera que está exenta de tasas de visado, siempre que os quedéis más de 1 noche en el país. Y si, obviamente hay que demostrarlo con reservas de hotel o similar, no intentéis falsearlo con reservas de cancelación gratuita porque si volvéis antes del plazo mínimo os tocará pagar. Es el paso más liviano de los 3 y en el que menos trabas suelen poner.
  • Allenby bridge: este cruce no es una frontera como tal y por lo tanto no está reconocida por muchas embajadas y consulados. Es la frontera que comunica Palestina con Jordania y la más cercana a Ammán. Los ciudadanos Israelís tienen terminantemente prohibida la entrada y dada la situación entre Israel y los Territorios Palestinos, el ambiente suele estar bastante tenso en este paso fronterizo, además de ser la más lenta y en la que más trabas suelen poner. De hecho, cuando las cosas se ponen tensas, suelen cerrar la frontera sin previo aviso. Oficialmente no se expiden visados en esta frontera, pero como dije anteriormente, al no estar reconocida por embajadas ni países, las fuentes de información oficiales no son para nada fiables. Hay una forma de conseguir el visado on arrival y es comprando con antelación el Jordan Pass. Esto es un requisito IMPRESCINDIBLE si no queréis quedaros tirados en medio de la nada y que os denieguen la entrada a Jordania, y la frontera más próxima está a unas dos horas conduciendo de Allenby.
En ninguna de las tres es posible cruzar con tu propio vehículo, por lo que si vas con coche de alquiler, te tocará dejarlo aparcado en la frontera hasta que vuelvas (En caso de que vayas a pasar un par de días o a hacer alguna excursión. Mucha gente se echa una escapada para conocer Petra o Jerusalén, respectivamente, desde el país vecino). Nosotros escogimos Allenby bridge para cruzar de Israel a Jordania y vamos a ser sinceros: fue un infierno, aunque siempre puede ir peor. Si tuviera que definir el ambiente con una palabra, esta sería HOSTILIDAD. Sabíamos de antemano a lo que nos arriesgábamos por experiencias de otros compañeros bloggers, pero la verdad es que pensamos que quizá tendríamos suerte. ¡Ja! Ilusos que fuimos. A continuación os contamos el proceso de cruzar de Israel a Jordania y viceversa por la frontera Palestina.

 

De Israel a Jordania

 

Llegamos a Allenby en taxi desde Jerusalén (46€ de atraco a mano armada). Para acceder a la frontera hay que pasar un primer control en el que hay que enseñar el pasaporte, suelen abrir el maletero para mirar las maletas y debajo del coche con un espejo. No suelen tardar mucho y es raro que os hagan preguntas.
Al llegar hay que dirigirse a la terminal de salidas y hacer una cola (pasaportes palestinos por un lado y pasaportes turísticos por otro) para enseñar el pasaporte y el visado (a nosotros nos lo dieron en el aeropuerto de Ben Gurion). Ojo, si lleváis equipaje tipo maletas con ruedas grandes, os tocará ir a otra cola distinta, y os harán pagar tasas extra. Nosotros fuimos con dos mochilas de 50 y 30 litros y otra mochila pequeña con las cámaras, ordenador etc y ningún problema. Si no os detienen en este paso con algún interrogatorio absurdo («¿Dónde vas?» Pues hombre, ¿Tú qué crees? Esta frontera es de sentido único…) podéis proceder a pasar por caja para pagar la tasa de salida de Israel, que asciende a nada menos que 40€. Y digo yo… aquí los Israelís arriman el morro para lo que les interesa, si la frontera está en Palestina, ¿Que pinta Israel recaudando? En fin, me parece un abuso hacia los ciudadanos palestinos sobre todo. Por no hablar del deplorable trato que sufrían por parte de los aduaneros, que no hacían más que gritarles enfadados…
Después de pagar la tasa te dan un recibo y una tarjeta de permiso de salida: guardad ambos papeles como oro en paño porque hay que presentarlos para salir a la zona de los autobuses.
Siguiente cola para presentar los resguardos arriba citados, aunque por suerte esta suele ir algo más rápido. Una vez superado este obstáculo, toca ir a buscar los autobuses que recorren la carretera militar entre Israel y Jordania. Los que llevan equipaje facturado (maletas grandes sobre todo) tienen que ir a las últimas marquesinas (según sales, de frente) y el resto a la izquierda.
Vais a ver muchos autobuses, yendo y viniendo constantemente ¿Y sabéis lo peor de todo? Que los turistas no podemos cogerlos, porque están reservados exclusivamente para ciudadanos palestinos. Nosotros intentamos subir a uno porque preguntamos en la cola y unos chicos nos dijeron que no habría problema, pero luego el conductor no nos dejó subir. Hay que esperar a los autobuses de JETT, y esto fue un gran problema para nosotros. Preguntamos a uno de los conductores en cuanto tiempo vendría el autobús jordano y nos dijo que 5 minutos. 5 minutos que se convirtieron en 10, 20, 30… hasta que tras 1 hora de espera decidimos ir a quejarnos dentro de la aduana, ya que íbamos preguntando a varios trabajadores que estaban fuera y ninguno nos quería atender ni ayudar. Mi compañero de viaje, Niko, fue a quejarse a uno de los conductores palestinos y le dijo que accedía a llevarnos, pero solo a 1 de nosotros y sin las mochilas (¿¿??). Es que de verdad que era tan surrealista todo que yo no sabía si reír o llorar.
Al final volvimos a entrar a la terminal y por fin encontramos a un hombre que medio hablaba inglés y nos explicó por qué no había autobuses: resulta que había mucha gente cruzando de Palestina a Jordania pero no a la inversa, por lo que había que esperar a que nos juntáramos más turistas y llamar al autobús para que viniera a recogernos. Tuvimos que esperar una hora más hasta que vino y todavía otros 30 minutos a que arrancara. Suerte que teníamos unos frutos secos para paliar el hambre…
El trayecto entre ambas fronteras dura unos 15 minutos y puede alargarse si os paran en algún checkpoint. A nosotros nos pararon en uno, pero como íbamos poca gente la cosa fue relativamente rápido.
Al llegar al lado jordano, un agente de aduanas sube al autobús y se lleva todos los pasaportes. Además hay que pagar una tasa de 3€ por persona en concepto de billete, lo bueno es que te aceptan de todo: Shekels, dinares, euros, dolares… Money is money my friend.
Lo siguiente es pasar a la terminal de llegadas, donde hay que pasar el equipaje por una cinta de rayos e ir a hacer cola a las ventanillas.
Los agentes van llamando a los viajeros en orden aleatorio, y es ahí cuando hay que presentar el Jordan Pass para que os hagan todo el trámite de entrada al país y os devuelvan el pasaporte. Desde que pusimos pie en suelo jordano la hospitalidad de su gente nos abrumó: los agentes eran súper simpáticos, en cuanto veían que éramos de España enseguida empezaban a hacer bromas sobre Madrid-Barça e incluso nos ofrecieron un té para amenizar la espera. Recalcar que no os sellan el pasaporte, pero ponen una pegatina que si se escanea evidencia que habéis entrado a Jordania por Allenby. Recomendamos quitarla con cuidado una vez que termine el viaje para no tener problemas en el futuro si planeáis viajar a otros países árabes.
En total empleamos casi 4 horas en cruzar la frontera, llegamos a Allenby a las 17.30 y salimos del lado jordano pasadas las 9. Si vais pronto por la mañana quizá tengais suerte y se os agilice un poco el tema de los autobuses.

 

De Jordania a Israel

 

Llegamos a la frontera sobre las 9 de la mañana tras entregar el coche en una de las muchas oficinas de alquiler que hay a la salida. Entramos a la terminal de salidas y lo primero fue pasar nuestras mochilas por la máquina de rayos. Después hay que hacer cola en las ventanillas para entregar el pasaporte y abonar una tasa de salida de 10JD. Nosotros tuvimos suerte de que había bastantes turistas y se hizo grupo rápido para cruzar.
Cuando un autobús esté listo un agente irá, recogerá los pasaportes y os guiará hasta el bus. En el autobús pasará el chófer a recaudar: 5JD por persona en concepto de billete y 2,50JD extra si llevas equipaje facturado en el maletero. Nosotros estuvimos espabilados y subimos las mochilas con nosotros. Después os devolverán los pasaportes con un resguardo dentro que hay que guardar para cuando lleguéis a la parte Israelí.
El autobús arrancó sin tardar, pasamos varios checkpoints (Unos 3 si no recuerdo mal) donde nos pararon y llegamos al lado israelí tras unos 25 minutos.
Lo primero es dejar los equipajes en una cinta para que sean examinados, mientras nosotros vamos a la cola para enseñar el pasaporte. Lo normal es que os hagan algunas preguntas raras por ejemplo sobre vuestra relación (si viajáis en pareja), el nombre de alguno de vuestros familiares o en qué trabajáis, además de cuantos días pensáis quedaros en Israel y qué vais a visitar. Son controles rutinarios y no hay por que ponerse nervioso, pero es inevitable sentir que hasta que se demuestre lo contrario, eres un sospechoso en potencia. Intentad estar tranquilos y responded sin dar excesivos detalles, simplemente SI o NO, cuantos más detalles deis más os acosarán a preguntas y más tiempo os pueden retener para verificar la información. Este paso es crucial porque si notan algo raro o ven algo que no les guste en vuestro pasaporte pueden interrogaros y confiscaros el pasaporte durante horas. Especial atención si lleváis sellos de países árabes como Turquía, Marruecos, Líbano, Siria… porque os pueden dar mucho la lata. Si podéis, haceros un pasaporte limpio.
Después se recoge el equipaje y toca hacer la cola para obtener el visado. Este paso fue bastante rápido para nosotros la verdad y no nos hicieron ninguna pregunta. Contábamos con la ventaja de que ya teníamos un visado que nos habían expedido en el aeropuerto y puede que eso acelerara el trámite cuando lo vieron.
Y ya está, si todo ha ido bien seréis libres y podréis ir a coger un taxi o sherut hacia vuestro destino en Israel o Palestina.
Desde que llegamos a la frontera Jordana hasta que cogimos el sherut pasaron un par de horas escasas, por lo que el cruce fue bastante ligero.
Y ahora, nuestras recomendaciones si decidís cruzar entre estos dos países:

 

Consejos para cruzar de Israel a Jordania y viceversa

  • Llega pronto al paso fronterizo: Allenby bridge abre a las 7:30 de la mañana, cuanto antes vayáis, más rápido pasaréis. A última hora hay mucho tránsito de Palestinos pero muy pocos turistas. Además los sheruts no circulan durante todo el día, cuando nosotros cruzamos a la ida ya no había.
  • Atención a sellos de países árabes: El estado de Israel tiene una relación muy complicada con la mayoría de países de Medio Oriente además de no estar reconocido por muchos de ellos, por lo que si tenéis sellos de países como Marruecos, Turquía, Siria, Líbano, Emiratos, Egipto… es preferible que os hagáis uno nuevo para evitar largos interrogatorios (ojo, no quiere decir que si lleváis el pasaporte limpio no os vayan a hacer preguntas, pero desde luego reduciréis bastante la probabilidad).
  • Evitad decir que sois bloggers, periodistas o similar. Se han dado casos de gente que ha estado retenida durante muchísimas horas porque verificaban que tipo de artículos/contenido escribían.
  • Cuidado con el contenido de vuestro ordenador, e-mail y redes sociales. Si habéis estado en lugares comprometidos o tenéis información que podría no gustar al gobierno israelí, es mejor que eliminéis cualquier rastro. Suena a ciencia ficción pero a veces requisan ordenadores y cámaras de fotos para ver el contenido. También te pueden pedir tu dirección de e-mail y hackearla, esta gente no se anda con tonterías.
  • ¡OJO AL SHABBAT! Durante la fiesta sagrada de los Judíos las fronteras cierran como tarde a las 17.00 y no queréis quedaros tirados, ¿Verdad? Atención también a las fiestas musulmanas como El Aid, fin de Ramadán…
  • Hay un servicio VIP (100€) que promete cruzar la frontera sin esperas, con los mínimos controles posibles… ¿Compensa? Meh, no lo creo, demasiado caro.
  • Sé claro y conciso en los interrogatorios, evita dar demasiados detalles y cíñete a lo que te pregunten. No hagas bromas ni digas tonterías si no quieres que te consideren un potencial sospechoso.

Y hasta aquí nuestra guía sobre como cruzar de Israel a Jordania y viceversa. ¡Que la fuerza os acompañe viajeros!

Consejos y presupuesto para viajar a Jordania

Como cada vez que volvemos de un viaje, nos gusta elaborar una guía con consejos para viajar al país en cuestión. Muchas veces, información que nos habría gustado saber antes de nuestro viaje, o datos curiosos que nos parecen lo suficientemente importantes para compartirlos. Jordania ha sido sin duda alguna uno de los países que más nos han gustado de todos los que hemos recorrido, y por ello os traemos un mega post de lo más completo para que resolváis vuestras dudas si estáis pensando en viajar al Reino Hachemita. Además, os presentamos el presupuesto real y detallado de nuestro viaje de 9 días, para que os hagáis una idea de cuanto os podría salir (Spoiler: Puede salir más barato de lo que nos salió a nosotros) ¡Dentro post!

LLEGAR A JORDANIA

Hay dos formas de llegar a Jordania: la más común es por aire, donde llegaréis al aeropuerto de Queen Alia. Hay vuelos con la compañía Royal Jordanian desde Madrid, pero los precios son bastante caros, así que podéis optar por volar con EgyptAir o Turkish con sus respectivas escalas en El Cairo y Estambul. También hay combinaciones con compañías como Norwegian o Aegean. El aeropuerto de Queen Alia está a 36km de Ammán.

Para los que no dispongáis de mucho presupuesto, RyanAir ha empezado a volar a Ammán desde varios destinos europeos a unos precios requeteinteresantes, y Easyjey vuela a Aqaba desde Londres. Volar a Aqaba puede ser una ventaja si vuestro itinerario empieza en Wadi Rum o en Petra. Sin duda lo ideal (pero que no a mucha gente le cuadra por precios/rutas aéreas) sería entrar por uno de los aeropuertos y salir por el otro, para ahorrar tiempo en desplazamientos y maximizar el tiempo de visita.

La otra opción es llegar a Jordania por tierra. ¿Como es eso posible? Pues básicamente cruzando desde Israel. Nosotros encontramos vuelos baratos a Tel Aviv, y por ello optamos por esta opción. Eso sí, si encontráis un vuelo a Amman lo recomendamos antes que cruzar por tierra, se os pueden complicar las cosas en la frontera y perder mucho tiempo y dinero. Si en cualquier caso optáis por esta opción, la ruta más directa a Amman es por la frontera de Allenby Bridge/Puente de Allenby.

 

MEJOR ÉPOCA PARA VIAJAR A JORDANIA

Este es uno de los temas más difíciles de exponer. Seguramente en la mayoría de blogs leáis que las mejores épocas para viajar a Jordania sean Primavera y Otoño, ya que en verano e invierno las temperaturas llegan a ser extremas. Se han dado casos de grandes nevadas en Ammán e incluso en el desierto en los meses invernales. Nosotros viajamos a Jordania en pleno agosto, motivo por el cual muchos nos tacharon de locos diciendo que no íbamos a poder soportar el calor: Nada más lejos de la realidad. El calor es relativo, sobre todo dependiendo de donde viváis. Por poner un ejemplo, la semana antes de nuestro viaje en Madrid hacía muchísimo más calor. Evidentemente si vivís en un sitio con temperaturas medias más frescas, notaréis mucho más el cambio brusco de temperatura.

Además, Agosto en Jordania es temporada baja, por lo que todo (Especialmente los alojamientos) será más barato y encontraréis muy pocos turistas occidentales «de esos que no están acostumbrados al calor». Nosotros estuvimos muy a gusto durante el viaje ya que en casi todos los sitios corría una brisa muy agradable, el único lugar en el que notamos mucho calor fue en el Mar Muerto. Por lo demás sin problema, ni morimos de lipotimia ni nos quisimos arrancar la piel.

 

VESTIMENTA PARA VIAJAR A JORDANIA 

Jordania es un país musulmán relativamente conservador, sobre todo en algunas zonas menos turísticas. Lo mejor es que vayáis vestidos de forma modesta para no llamar la atención pero no, no es obligatorio llevar hijab ni ir tapado hasta el cuello como en Irán. Evitad las faldas/pantalones cortos y los tops o camisetas de tirantes además de prendas demasiado ajustadas. Os cuento lo que yo llevé en mi maleta:

  • Un par de pantalones largos de tela muy fina y flojos estilo «Aladdin»: Estos pantalones son lo mejor ya que no pasaréis calor, no os quemaréis y encima no llamáis la atención.
  • Camisetas de manga corta: Mejor si no son muy pegadas, por ti tenéis tendencia a sudar
  • Camisetas básicas de tirantes: Para usar debajo de camisas de manga larga
  • Blusa de manga larga/francesa: Tipo playeras o muy finas, os van a venir bien igual que los pantalones largos pues no os quemaréis los brazos. Si son largas (Que os tapen el culo y si os llegan hasta la rodilla pues mejor aún) no tendréis problema para entrar a las mezquitas.
  • Leggins: De algodón finos para usar con las blusas largas.
  • Pantalones cortos tipo deportivos o bermudas: Yo me llevé un par para ponérmelos en Petra y aprovechar a que me diera un poco el sol en las piernas. También pensaba llevarlos en el desierto ya que ahí no hay que preocuparse tanto por el tema de la vestimenta.

Sobra decir que dejéis en casa vestiditos varios y tacones, vais a hacer un viaje mayoritariamente por terreno muy rocoso, no a desfilar por la pasarela cibeles.

 

MOVERSE POR JORDANIA

Jordania tiene una red de transporte medianamente decente para viajar entre núcleos y entre los principales destinos turísticos. La empresa JETT dispone de autobuses que salen bastante bien de precio y son convenientes si viajáis solos. El país en si no es muy grande, de punta a punta puede llevaros unas 4 o 5 horas de camino, lo que supone que los desplazamientos no sean excesivamente tediosos.

Nuestra recomendación es que si podéis, alquiléis un coche. El problema es que los autobuses no llegan a todos lados (sobre todo si queréis visitar algún sitio menos turístico), los horarios son limitados y las estaciones no siempre están cerca del centro, por lo que al precio de los billetes de autobús hay que sumarle taxis o transfers… y acaba saliendo por un pico.

Nosotros alquilamos el coche durante 10 días y pagamos 320€ con seguro a todo riesgo (Imprescindible en Jordania), y la libertad que te da no tiene precio. Madrugábamos bastante para aprovechar el día pero ya no teníamos que estar preocupados de horarios, de que hacer si no llegábamos a coger el autobús… además de poder parar donde y cuando nos apeteciera (sobre todo para comer por pueblos perdidos). Al principio era un poco reacia a alquilar coche, pero si ahora tuviera que elegir, seguiría recomendando esta opción sin dudarlo. Ahorramos unos 200€ de nuestro presupuesto inicial que era con taxis y autobuses.

Eso si, en Jordania conducen como locos, todavía no se como no vimos a nadie matarse con algunas de las maniobras que hacían (carreteras de tres carriles en los que había 4 filas de coches, adelantamientos triples, gente conduciendo en dirección contraria o incluso gente metiéndose por carreteras aún en construcción para saltarse el tráfico), sobre todo en Ammán, donde la ley del más fuerte dicta que el que más pita tiene preferencia. Por lo demás no encontramos excesivo tráfico fuera de las ciudades, íbamos con GPS y raramente tuvimos problemas.

Hay muchos controles de policía, donde si te paran basta con enseñar los pasaportes y el carnet. Todos fueron muy amables con nosotros y siempre nos repetían ‘Welcome to Jordan’.

 

MONEDA: CAMBIAR DINERO EN JORDANIA

La moneda de Jordania es el Dinar. Tienen billetes de 1, 5, 10, 20 y 50 dinares, además de monedas de 1/4 de dinar, 1/2 dinar y las piastras (el equivalente a nuestros céntimos).

Encontramos cambio excelente (igual al oficial) en el downtown de Amman y en Aqaba, que en el momento de nuestro viaje era 1€ = 0,82 JD. Evitad cambiar en los lugares más turísticos, pues la tasa suele ser peor.

Algunos hoteles (los más modernos) también pueden cambiaros dinero.

En los restaurantes de más nivel y tipo cadenas de Fast food o centros comerciales suelen aceptar tarjeta, lo mismo que en la mayoría de los hoteles, y Visa suele aplicar buena tasa de cambio. Respecto a sacar dinero, nosotros sacamos una vez en un cajero y no tuvimos ningún problema.

 

SEGURIDAD EN JORDANIA

Este tema puede preocupar a muchos a la hora de viajar a Jordania. Ya os adelanto que no, ni van a poner ninguna bomba, ni os van a secuestrar terroristas ni os va a pasar nada. El único riesgo que corréis viajando a Jordania es el de engordar unos cuantos kilos y que os quedéis tan prendados que no os queráis ir. A pesar de su desafortunada situación en el mapa (hace frontera con Siria, Iraq y Arabia Saudí) a día de hoy Jordania es un país totalmente seguro, y me atrevería a aventurar que el más seguro de todo el Medio Oriente.

Nosotros hemos sentido más inseguridad caminando por la noche en Madrid que en Jordania. Por las ciudades y principales puntos turísticos hay policía por todos lados, por lo que nos hemos sentido seguros en todo momento. Tampoco tenemos constancia de que haya muchos carteristas (alguno habrá como en cualquier sitio del mundo) o problemas de robos en Jordania. Para entrar en centros comerciales, y en algunos hoteles, hay que pasar por arcos de seguridad.

SEGURO DE VIAJE

Hacemos hincapié en la importancia de contar un seguro de viaje si pensáis viajar a Jordania. Puede haber mil motivos por el que tengáis que visitar al médico, desde beber agua que no sea potable del todo, alguna caída haciendo una de las rutas de Petra o Wadi Rum… Una noche de hospitalización en Jordania puede saliros por más de 5000€, así que no os lo penséis dos veces y contratad un buen seguro de viaje. Además de tener cobertura sanitaria, también os cubre daños en el equipaje, y eso es importante si hacéis como nosotros y viajáis con ordenador portátil, cámaras…

Una vez más hemos confiado en IATI Seguros, la aseguradora de bloggers y grandes viajeros. Y lo mejor de todo es que os traemos un descuentillo por ser lectores de Dreaming Holidays.

 

COMPRAS EN JORDANIA

Toca sacar la faceta de pretty woman, y es que ir de compras en Jordania es una ma-ra-vi-lla, como en la mayoría de países árabes. Tenéis que darle duro al regateo, a nosotros nos resultó extremadamente fácil en ese sentido. Era un poco triste ver que algunos estaban desesperados por vender, los pobres, debido a la fuerte caída de turismo que ha habido.

Algunas de las cosas que compramos:

  • Especias: No podéis perder la oportunidad de comprar especias para intentar cocinar platos típicos como el Hummus, el Maqluba o el Mansaf. Compramos unos 250gr de cada cosa a unos 3 JD. También tenéis que comprar Za’atar para poner con pan y aceite.
  • Te: el té arabe está delicioso y es muy barato: 1 caja con 100 bolsitas de té nos costó 1 JD.
  • Dulces árabes: una caja de medio kilo fueron 8JD. Me dan ganas de volver solo por traerme más.
  • Souvenirs varios: imanes por 1/2 JD, 5 postales por 1/2 JD, botellas de arena con dibujos por 2JD, pañuelos típicos por 5JD, cuencos pequeños por 1JD (nos pedían 7JD al principio), un cuadro pequeño por 5JD (pedían 15JD)
  • Ropa: la ropa típica Jordana (vestidos, blusones…) es bastante económica. Yo compre un vestido rojo y negro por 15JD. Las imitaciones están a la orden del día y también tienen precios bastante competentes (una camiseta de Phillip Plein 10JD). En cuanto a la ropa ‘sin marca’, tienen precios irrisorios. En una tienda, en la zona local de Aqaba, compramos unas zapatillas (tipo deportivas) por 4JD.
  • Joyería: se vende mucho oro y plata al peso. Yo iba detrás de una pieza muy concreta, un anillo con piedras verdes, rojas y negras (los colores de la bandera Jordana) y lo encontré en Aqaba por 10JD.

 

GASTRONOMÍA EN JORDANIA

La gastronomía Jordana está, simplemente, demasiado deliciosa y no, no solo tienen falafel y shawarma (aunque sea lo más típico para comer algo rápido). No hemos comido un hummus tan delicioso en nuestra vida, por no hablar del pan… ¡Qué pan! Y platos como el Mansaf, el Kabsa, Maqluba, melek, kubbeh, pan recién hecho con za’atar, los Dulces estilo baklava o el kunnafah… y todo lo que nos faltó por probar. No ha habido ningún sitio en el que haya comido algo y no me haya gustado, ha habido sitios mejores y otros más normales, pero todos fantásticos. Menos mal que compensamos haciendo ejercicio con largas caminatas, si no habría vuelto a España con 5 kilos más, como mínimo.

 

TABLA DE PRECIOS ORIENTATIVA

  • Botella de agua: 1JD (En zonas turísticas como Jerash o dentro de Petra) / 0,25JD (Tiendas de alimentación)
  • Refrescos o zumos: 0,50JD
  • Shawarma o sándwich de falafel: 0,5JD
  • Cena en restaurante de categoría media: 15JD pp
  • Gasolina: 0,70JD/litro
  • Habitación doble en hotel de categoría estándar: 30JD
  • Tarjeta SIM con internet ilimitado durante 1 mes: 20JD

 

PRESUPUESTO PARA VIAJAR A JORDANIA

Por último os dejamos con el presupuesto de nuestro viaje (para dos personas):

  • VUELOS: 560€ i/v con maleta facturada
  • TASAS FRONTERIZAS: 120€
  • JORDAN PASS: 180€
  • COCHE: 320€ con seguro a todo riesgo
  • GASOLINA: 50€
  • ALOJAMIENTOS: 287€
  • COMIDA Y BEBIDA: 160€
  • REGALOS Y SOUVENIRS: 100€

Total: 1.777€

888€ por persona

Como veis, prácticamente la mitad del presupuesto se nos va en vuelos, tasas fronterizas, visado y entradas a las atracciones turísticas. Por lo que se puede considerar que Jordania no es un país excesivamente caro. Las tasas fronterizas os las podéis ahorrar si voláis a Ammán o Aqaba, y el precio de los billetes de avión depende de lo habilidosos que seáis para encontrar gangas.

Los alojamientos eran habitaciones privadas en hoteles muy sencillos (no esperéis un estándar europeo). Como veis comer en Jordania es irrisoriamente barato, sobre todo si hacéis como nosotros y coméis fuera de las zonas turísticas.

El Jordan Pass en un imprescindible si decidís viajar a Jordania, ya que en su precio (90€) se incluyen las tasas de visado (40€) y dos días de entrada a Petra (Unos 70€), además de entradas a prácticamente todas las atracciones turísticas del país. Solo con la entrada a Petra ya prácticamente lo amortizáis. Es imprescindible para cruzar la frontera de Allenby Bridge ya que no se expiden visados on arrival si no poseéis el pase.

El coche lo consideramos un gran aliado a la hora de viajar por Jordania, ya que nos ahorró tiempo en desplazamientos y tuvimos total libertad de movernos cuando y donde quisiéramos. Si viajáis dos personas o más, definitivamente os conviene alquilar coche.

 

Espero que este post os haya despejado todas las dudas que tuvierais respecto a viajar a Jordania. Ahora es muy buena época para hacer una incursión en el reino Hachemita, ya que el turismo ha disminuido y por ende, los precios. Además, cada vez más compañías se animan a volar a Ammán y Aqaba, haciendo así mucho más accesible este maravilloso país. ¡Si tenéis cualquier duda podéis escribirnos en los comentarios y os responderemos lo antes posible!