Comer en Budapest: restaurantes para todos los gustos

Si la capital húngara es uno de tus próximos destinos viajeros y te estás preguntando dónde comer en Budapest, aquí te dejamos unas cuantas recomendaciones para todos los gustos y bolsillos. Pero antes de nada, vamos con unos apuntes sobre la gastronomía húngara y sobre lo que podéis encontrar.

Comer en Budapest: gastronomía y costumbres

Seguramente lo habrás leído en otros blogs y webs pero en Hungría, como en la mayoría de los países centroeuropeos, se consume carne en cantidades ingentes. El Goulash, en todas sus versiones (como sopa, como estofado de carne, o servido en un bollo de pan) es el plato estrella. También las salchichas frescas y especiadas y los embutidos, de aspecto muy similar a los que conocemos en España, pero con un sabor diferente, los encontraréis tanto en las cartas de restaurantes como en los puestos callejeros. A tener en cuenta:

#Desayuno

Tal como nos explicó nuestra anfitriona en Budapest, los húngaros no hacen el tradicional desayuno de café y bollería, mucho más extendido en España e imprescindible, por ejemplo, en Italia (un italiano puede desesperar sin su capuccino y su cornetto por la mañana). Por el contrario, es habitual un desayuno salado, e incluso en algunos locales especializados en desayunos ni siquiera sirven café. Esto no quiere decir que no vayáis a encontrar cafeterías y pastelerías dónde tomar un desayuno con dulce.

#Paprika

El pimentón dulce húngaro, de sabor distinto a las variedades que consumimos en España, se utiliza en muchos de sus platos, como el famoso pollo a la paprika, pero también en estofados de carne. Personalmente, me pareció que su uso (y casi abuso) convertía los platos en repetitivos. Es uno de los souvenirs estrella de la ciudad.

#Sopa

A todas horas, y siempre como primer plato e incluso como tentempié. Lo mismo en invierno que en verano. La verdad es que con las altas temperaturas que tuvimos (por cierto, no demasiado habituales a principios de junio) no se nos ocurrió probarla, y eso que en todos los menús del día se ofrecían al menos dos variedades.

#Chimney Cake

Su nombre original, Kürtóskalács. Este popular dulce (ojo, que originalmente también los había salados) en forma de tubo, se prepara en multitud de puestos callejeros. Esto es así porque los cilindros de masa se asan en una barbacoa de carbón.

Parece ser que el origen de la receta está en la región de Transilvania (Rumanía) pero que fueron los húngaros quienes añadieron  azúcar a la masa por primera vez.

En Eslovaquia y la República Checa los encontraréis con otros nombres (trdelnik) y se ha puesto de moda rellenarlos con nutella, nata o helado, aunque personalmente me quedo con la receta original de azúcar y canela. De cualquier modo es  uno de esos «imprescindibles» que tenéis que comer en Budapest, si o si.

#Palacsinta

Los crepes húngaros son uno de los postres más populares de la ciudad ¡Bienvenidos, golosos!

Comer en Budapest: restaurantes

 

Menza

Es uno de los restaurantes mejor valorados en foros y webs, pero además fue recomendación personal de nuestra anfitriona, y no nos extraña en absoluto.

El local, situado en Liszt Ferenc 2, muy cerca de la Ópera, es una auténtica preciosidad. Ofrece cocina tradicional muy bien elaborada y nada pesada, a pesar de la abundancia de carne en su menú. Es famoso por su pato, foie, goulash y carnes en general pero tiene una carta realmente variada (ensaladas, pescado o platos de pasta).

De lunes a viernes ofrece un menú de mediodía a precio muy competitivo, pero es que comer a la carta (las raciones son enormes) puede saliros por unos 30€ al cambio (propina incluida) para dos personas. Ejemplo: dos platos principales (estofado de carne a la paprika con noodles y entrecot con aros de cebolla y patatas) agua y copa de vino húngaro, tarta de chocolate con helado de pistacho para compartir y cafés.

El servicio rápido y amabilísimo. Nosotros optamos por comer en la terraza ya que la temperatura era más agradable que en el interior.

Kiosk

El lema de este peculiar y precioso restaurante, estampado en las camisetas de sus camareros, es:  «la felicidad no es un fin, es un modo de vida».

Hay que decir que comer en Kiosk (en Marcius 15, número 4, muy cerca del puente de Elisabeth) puede hacernos realmente felices.

De lunes a viernes tiene un menú del día a precio de escándalo: 2 platos a elegir por poco más de 6€ /1950 HUF, o menú de 3 platos por 2350 HUF (bebidas aparte).

Nosotros optamos por comer a la carta, ya que hacía mucho calor y no nos apetecía la sopa del menú. Los precios quizá un poquito superiores a la media en Budapest (sobre 12€ cada plato) pero productos fresquísimos y de calidad y las elaboraciones originales. No en vano, el restaurante pertenece al mismo grupo que el «estrellado» restaurante Babel (1 estrella Michelín) ¡En Budapest hay vida más allá del goulash!

Aunque los postres tenían muy buena pinta, y sirven helado casero, nos reservamos para otro lugar del que os hablaré más adelante. Y, por último, una recomendación: no os vayáis sin visitar sus baños (no tengo foto porque no llevaba el teléfono encima, pero el diseño de sus lavabos me encantó).

 

Blue Rose

Comida tradicional casera, de calidad aceptable y precio económico. Al lado de la Gran Sinagoga, en Wesselényi Utca 9.  Comimos el primer día porque era ya un poco tarde y estaba a un paso del alojamiento (también recomendado por la dueña de nuestro apartamento). Solo una advertencia: no pidáis tiramisú de postre, probablemente sea lo menos parecido al postre original y el peor que haya probado en mi vida. Nos equivocamos al pedir, ya que los crepes (palacsinta) que servían tenían un aspecto buenísimo.

Comer en Budapest: comida informal

 

Lokal Korner

En Semmelweis 17, muy cerca de la estación de metro Astoria. Pizzas grandes (32 cm) a poco más de 10€. Ambiente informal y personal agradable. Además podéis escribir en las paredes, sobre un mapamundi,  aunque os advierto que ya va quedando poco espacio para ello. Un buen sitio para comer en Budapest, sobre todo si os cansáis de tanta carnaza y sois fans de la pizza.

ya queda poco espacio disponible para dejar vuestra firma en las paredes de Lokal Korner

 

Black Cab Burguer

Esta hamburguesería, con dos locales en el centro de la ciudad, de estética londinense y tributo a The Beatles, está genial si queréis una comida o cena rápida e informal. Tienen dos tamaños de hamburguesa e incluso un bocadillo con pechuga de pollo a la plancha y salsa barbacoa (yo lo pedí pensando que era hamburguesa de pollo). Lo mejor ¡sus patatas fritas! Nosotros fuimos a Rákóczi Útca 19 (metro Astoria).

 

TÖLTŐ

Este pequeñísimo local, con apenas dos mesas, es uno de los mejores take away de la ciudad. Sus bocadillos de salchichas son mucho más que un simple perrito caliente y eran recomendación especial de Marina, que ya lo había visitado anteriormente (y hecho reseña). Pedimos la de buey (no había de pollo que era mi primera opción) y unas patatas asadas que estaban increíbles. Tiramisú de postre y precios imbatibles: dos bocadillos, patatas asadas, agua y cerveza, más un tiramisú casero, por algo menos de 15€.

 

Karavan

En la misma calle que uno de los ruin bar más famosos de la ciudad (el Szimpla Kert) este espacio lleno de puestos ambulantes ofrece hamburguesas, langos, cerveza, comida mexicana y mucho más. Nosotros optamos por una hamburguesa de angus en «Zing «(lo encontraréis nada mas entrar a la derecha) justo al lado del puesto de Chimney cakes, lo que es una opción genial para el postre. El ambiente es estupendo y de verdad que lo que probamos era comida callejera de calidad.

Chimney cake en Karavan

 

Szimpla Kert

El más antiguo y famoso ruin bar al que puedes ir a tomar unas cervezas pero donde también puedes comer en Budapest. Especialmente famoso es su brunch de los domingos, elaborado con materia prima del mercado de productores locales que allí mismo exponen y venden sus quesos, embutidos, frutas o miel.

Podéis comprar algo en los puestos y comerlo allí u optar por el abundantísimo brunch (15€ por persona). Recomendación: ir pronto, ya que a las 11 de la mañana no cabe un alfiler.

El Szimpla Kert está en el barrio judio, en Kazinczy Utca, 14.

 

Mercado Central

No os vamos a recomendar el mercado central como uno de los mejores sitios para comer. Hace 3 años, cuando Marina lo visitó, era una opción estupenda pero se ha convertido en atracción turística y ahora la calidad y precio dejan mucho que desear. Si podemos recomendaros que compréis pan y embutidos para preparar un picnic o para traer de regalo a vuestros familiares. Nosotros comimos un strudel de queso buenísimo, en un puesto que vendía pasteles y pastas, para matar el gusanillo a media mañana.

Comer en Budapest: Cafés

Si sois amantes del café, como es nuestro caso, y os preocupa saber si después de comer en Budapest váis a poder tomar un café decente la respuesta es sí. En la mayoría de restaurantes el café era más que aceptable, incluso diría que muy bueno. Pero si buscáis locales especializados en esta bebida de los dioses, donde además podéis disfrutar de un acompañamiento dulce tomad nota de nuestras recomendaciones.

Café Central

Este precioso Café histórico abrió sus puertas en 1887 y fue lugar de reunión de intelectuales, científicos, escritores y compositores hasta 1945. Tras la segunda guerra mundial se convirtió en comedor estudiantil y en club literario y musical.

En el año 2000 se renovó completamente, manteniendo su espíritu de centro cultural y ofreciendo además un servicio de restauración.

A pesar de lo que pueda parecer, es posible tomar su menú del día por unos 9€ (sin bebida) y darse el capricho de dos cafés y un trozo de tarta por unos 10€. Si tenéis suerte, quizá podáis disfrutar además del buen hacer de algún músico tocando el maravilloso piano de cola que hay en el local.

Está en Károlyi Utca, 9.

Torta Dobos, la preferida de Sissi

 

Espresso Embassy

Café, café y mucho más café. Variedades y especialidades de café de todo el mundo excepcionalmente preparadas. Vale, también podéis pedir un bollo o trozo de pastel para acompañar.

Es un local pequeño con unas mesitas en la acera, en una calle muy tranquila cerca de la Basílica de San Esteban (Arany Janós Utca, 15).

À Table

Este pequeño café cerca de la Gran Sinagoga, en Wesselényi Útca 9, es un sitio perfecto para desayunar, tanto si optas por un desayuno «a la húngara» como si prefieres el clásico croissant. Por su ambiente y decoración no sabréis muy bien si estáis en Budapest o en el mismísimo corazón de Paris, de ahí su nombre.

Como véis, comer en Budapest a buen precio es posible (hay que decir que ayuda el cambio del euro, que nos resulta muy favorable) y eso que no hemos considerado la cantidad de puestos ambulantes en las que probar sus famosos langos (pizza frita), ni los kebabs etc. Esperamos que este post os resulte útil en vuestro próximo viaje a la capital húngara, y a la vuelta compartáis vuestras impresiones y recomendaciones para comer en Budapest.

 

Alojarse y comer en El Bierzo

Comer en El Bierzo (bien y barato) no resulta nada complicado. Los productos locales, sobre todo carnes y embutidos, son de excelente calidad y de las aguas heladas de sus ríos podréis degustar truchas «auténticas». Otros productos como los pimientos con indicación geográfica (IG Bierzo), vinos, quesos o castañas son algunos de los que os aconsejamos probar y por supuesto adquirir como recuerdo de vuestro viaje a esta Comarca leonesa, que tiene mucho que ofrecer.

Aquí van nuestras recomendaciones, como siempre BBB, después de nuestra breve pero intensa escapada. De lo que podéis hacer y visitar en 3 o 4 días os hablaremos más adelante. Ahora ¡Al lío!… ¡O al plato!

Hotel Restaurante El Paraíso del Bierzo

Este pequeño hotel de gestión familiar, situado en la Vega de Valcarce, concretamente en Las Herrerías, es un auténtico Paraíso. Ubicado en una antigua fábrica de mantequilla, sus habitaciones y terraza miran al río y ofrecen una tranquilidad absoluta. El mayor trasiego que encontraréis es el de los peregrinos que transitan por este tramo del Camino de Santiago, justo antes de la durísima subida que lleva hasta el alto de O Cebreiro.

Acogedor, decorado con elementos tradicionales, lo mejor que tiene este hotel son las personas que lo gestionan y el excelente trato al cliente. Mil gracias a Loli, Noelia, David y Sergio por vuestra amabilidad y simpatía.

Pero, además de alojaros, tenéis la oportunidad de disfrutar de la carta de su restaurante. Nosotros solíamos cenar (ojo, que la cocina cierra pronto) después de pasar el día fuera. Nos gustó todo, pero os recomendamos el secreto ibérico, las truchas… ¡Y la tarta de queso! La terraza acristalada con excelentes vistas y el fuego de la chimenea (a pesar de ser primavera) hacían aún más agradable el momento de la cena.

Comer con estas vistas no tiene precio

Si estáis pensando en visitar la zona y os preguntáis dónde comer en El Bierzo aquí va nuestra primera recomendación. Y mirad que habitaciones tan bonitas y espaciosas (os dejamos su web) en las que podéis alojaros. No hace falta que os digamos que la relación calidad/precio es excelente.

Dónde comer en El Bierzo

Si queréis comer en El Bierzo sin que vuestra cartera se resienta, os dejamos algunos lugares en los que comimos o tapeamos. Por supuesto que hay locales caros y famosísimos, y muchos de gran calidad, pero ya sabéis que lo nuestro es el BBB (bueno, bonito y barato).

O Pulpeiro (Bembibre)

Esta pulpería-restaurante representa a la perfección la simbiosis tradición-modernidad. Entraréis en un bar de los de toda la vida para pasar al comedor de estética moderna y casi hipster. Ofrece una carta acorde con su imagen: se puede comer el típico pulpo con cachelos pero también otras recetas más innovadoras. Ensaladas buenísimas y originales (una auténtica locura la de queso Veigadarte con frutos rojos), productos de la tierra como los pimientos asados caseros o la cecina, y una carne excelente. Hablando del queso Veigadarte, este ha sido el gran descubrimiento culinario del viaje. Precisamente se elabora en Ambasmestas, muy cerca de donde nos alojábamos, con leche de cabra. De postre, os recomendamos la tarta de queso Veigadarte con miel o la de galletas y chocolate (la tarta de la abuela de toda la vida) Para rematar, y muy importante para nosostros, el café lo preparan buenísimo, seguramente porque usan una de las marcas italianas que más nos gusta (Lavazza).

 

Confitería Ferrero (Bembibre)

Una confitería de las de toda la vida (lleva funcionando desde 1870, nada más ni nada menos) En el local puede tomarse un café acompañado de su producto estrella: sus famosas y exclusivas cestitas de hojaldre, rellenas de yema. Aprovechad vuestra estancia en El Bierzo para probarlas y por supuesto para regalar a la vuelta.

Café Siglo XIX (Cacabelos)

Emplazado en un precioso edificio de finales del siglo XIX esta cafetería, que también es hotel, sirve un excelente menú del día por tan sólo 9€ (bebida aparte) y una selección de tapas que van más allá de los típicos embutidos, patatas etc.

Cacabelos es conocido por albergar algunos de los mejores restaurantes tradicionales de la zona. En nuestro caso, nos apetecía más tapear así que preguntamos en la panadería del pueblo, donde nos recomendaron 2 ó 3 sitios, entre ellos el Siglo XIX.

El menú muy correcto pero, en mi caso, opté por una ración ( traduzcase por enorme fuente) de cecina con virutas de foie y queso Veigadarte, acompañada de una copita de vino de la zona (como no soy ninguna experta pedí al camarero que escogiese por mí) y pude degustar un «Cuatro Pasos» cuyas bodegas están precisamente en el centro mismo de Cacabelos. Si os gusta el enoturismo podréis disfrutar de visitas guiadas y catas.

Casualmente repetimos una noche, que se nos hacía tarde para llegar al hotel ( como os he comentado la cocina en El Paraíso del Bierzo cierra pronto) y optamos por una riquísima hamburguesa.

Restaurante El Castro (Carucedo)

Este concurridísimo local (es aconsejable reservar, sobre todo en festivos) lo encontré de casualidad buscando un sitio para comer cerca de Las Médulas. La mayoría de opiniones eran muy favorables y ofrece un menú del día a buen precio (13€ en fin de semana)

La atención es rápida y muy buena, la comida acorde al precio (no esperéis un gran derroche de creatividad) e incluye platos tradicionales como el Botillo o el caldo berciano. En nuestro caso, ya que el día era bastante caluroso, optamos por algo más ligero: ensaladilla rusa y lasagna de berenjenas como primeros, y truchas y filete de ternera como segundos. De postre, tarta de queso casera y café más que aceptable. Eso sí, el vino del menú hay que tomarlo con gaseosa.

El restaurante se encuentra en la carretera nacional 536 , así que es una muy buena opción para comer en El Bierzo cuando visitéis el maravilloso paraje natural de Las Médulas.

La casa del peregrino (El Acebo)

Café y pincho de tortilla. Hasta aquí todo normal, pero voy a explicaros lo que entienden por pincho de tortilla: dos triángulos de buen tamaño (vamos, lo que viene a ser un pincho «normal» cada trozo) acompañados de 4 rebanaditas de pan con tomate.

En este precioso pueblo medieval, uno de los puntos más altos del camino de Santiago, encontraréis muchísimos albergues, bares etc pero entramos en este por casualidad. También disponen de habitaciones (no confundir con el albergue que está en la carretera, aunque son los mismos dueños) Os dejo su web: lacasadelperegrino.es

Actualizamos: En septiembre de 2020 regresamos a El Acebo y nos alojamos aquí. No os perdáis sus superdesayunos y la atención exquisita de Ana. A mediodía hay menú de peregrino aunque no tuvimos ocasión de probarlo. No sirven cenas.

Desayuno de peregrino

Merece mucho la pena detenerse en este  maravilloso enclave, nosotros lo hicimos en nuestro itinerario desde Molinaseca a Compludo. Por cierto, Molinaseca  es otro de los pueblos donde comer en El Bierzo muy requetebien, pero no nos dió tiempo a comer tantas veces, así que nos conformamos con comprar en esta localidad su famoso botillo y chorizos para traer a la familia.

Mesón El Acebo

En nuestro segundo viaje a El Bierzo (septiembre 2020) tuvimos oportunidad de conocer el Mesón, pues así lo llaman quienes viven en El Acebo de San Miguel. Aunque ahora también dispone de alojamiento para peregrinos, este local se inauguró en el año 1993 como lugar de reunión para los vecinos. Vamos, lo que toda la vida ha sido «el bar del pueblo».

Además del menú de peregrino tienen raciones y tapas riquísimas para picar en cualquier momento o para una cena rápida, como era nuestro caso. Muy fans de su tosta de cecina y una gozada tomar una cerveza en la calle al atardecer. Excelente atención y simpatía de los dueños y además es dogfriendly ¡su perro Mochilo se hizo muy amigo de nuestro Toby!

Tosta de cecina

El bodegón (Ponferrada)

Las patatas bravas más famosas del Bierzo (y dicen que las mejores) se sirven desde hace años en el que está considerado el restaurante más antiguo de Ponferrada. Escondido en una calle cercana a la Plaza de la Encina (nos costó un poco encontrarlo) abre sus puertas a las siete y media de la tarde. Podemos aseguraros que estaban todavía abriendo cuando llegamos y nos sorprendió encontrarlo prácticamente lleno. Abarrotado siempre, y por todo tipo de público, es famoso por sus bravas elaboradas con una salsa única y original.

Casualmente nos hemos enterado de que el secreto es prepararla utilizando el caldo de cocción de los mejillones, otra de las tapas más demandadas en el local. Si sois cocinillas, os dejamos la receta que hemos encontrado en el blog «El ingeniero cocinero». Ya nos contaréis que tal, pero creo que lo mejor es ir a probarlas in situ y disfrutar del ambiente del mítico Bodegón.

Horreo Ribada (Balboa)

En este tradicional hórreo conviven un bar y una tienda de productos artesanos fabricados por la misma familia. Los productos de La Oricera (algunos se pueden comprar online) se basan principalmente en la castaña (cremas, harinas, bizcochos o magdalenas) pero también disponen de otros, como miel o mermeladas. Nosotros adquirimos una mermelada de pimientos del Bierzo, perfecta para acompañar quesos, sobre todo frescos. Ni que decir tiene que son totalmente artesanales.

 

Ya os he dicho que comer en El Bierzo a buen precio es más que posible. Se me olvidaba comentar, por si no lo sabéis, que en la zona es costumbre servir una tapa cuando se pide un vino, cerveza u otra bebida. Incluso pueden serviros tapa » dulce», un trozo de bizcocho por ejemplo, con el café.

Si después de leer este post estás deseando probar la gastronomía berciana, no te lo pienses más. Y si conoces otros lugares dónde comer en esta comarca, siempre con las tres B, esperamos tus sugerencias en los comentarios.

 

 

9+1 restaurantes y bares en Sofía

Comer en Sofía, bien y a buen precio, es relativamente sencillo. El cambio del lev respecto al euro resulta muy favorable para quienes manejamos la moneda común europea, incluso para presupuestos ajustados.

Comer en Sofía barato es posible pero si además, como es nuestro caso, no queréis renunciar a un mínimo de calidad tomad nota de esta guía que de restaurantes y bares en Sofía para poneros como auténticos búlgaros (y os advierto que los búlgaros son de buen comer) Por supuesto, los hemos probado todos.

Una pequeña observación, o dos, cuando vayáis a un restaurante en Bulgaria: no está bien visto dejar propina (en algún restaurante incluso advertían en la carta que los precios ya incluían impuestos y tasa de servicio, y que por tanto el cliente no tenía que abonar nada más). Salvo locales de franquicias etc, la cocina cierra pronto (hora límite las 22:00)

Comer en Sofía: restaurantes tradicionales

 

Hadjidraganovite Izbi

Buscábamos un restaurante donde probar la cocina tradicional búlgara y el chico de la Oficina de turismo nos recomendó éste. Menos mal que le dijimos que no queríamos un local para turistas porque más tarde descubrimos que venía en todos los mapas y folletos informativos. Aun así tengo que admitir que junto a turistas (no demasiados, eso si) había muchos búlgaros cenando.

Este restaurante, decorado con aperos de labranza y trajes tradicionales búlgaros, al modo de las casas tradicionales de Koprivshtitsa, es realmente bonito y una muy buena opción si vais en grupo ya que en su carta hay muchos platos de carne para compartir. Nosotras escogimos el más «pequeño» de la carta y eran 750 grs, acompañado de una abundantísima guarnición de patatas y verduras. Como entrante, la famosa ensalada shopska (muy parecida  a la griega) Probamos por primera vez el pan búlgaro, de aspecto parecido al de molde pero sabor y consistencia diferentes, y además casero.

¿Y de postre? pues aunque nos tentaba la gula, estábamos tan llenas que renunciamos a él.  No tomamos vino (la carta es extensa) aunque si un aperitivo de cortesía. La cuenta, 19€ para dos personas.

El restaurante está en una bocacalle del centralísimo Boulevard Vitosha (Histro Belchev, 18)

Bistro Central

Con este nombre tan poco búlgaro, en el 18 de Serdika (muy cerca de los antiguos Baños públicos) descubrimos este local cuya carta, larguísima, no está traducida. Por si ello fuera poco, en la acera, escritas en una pizarra, figuraban las recomendaciones del día y los precios. Fueron precisamente estos últimos lo que más nos llamó la atención, por lo bajos. No esperéis lujos , manteles y vajillas delicadas, pero si raciones abundantes y comida sabrosa. Confieso que tuvimos ayuda (a distancia) para traducir el menú  y al menos saber lo que pedíamos.

Nos sirvieron una curiosa fuente de barro (en forma de teja) con carne, verduras y queso fundido al calor del horno, y otra ensalada shopska. Todo ello por la astronómica cifra de 10€ para las dos.

Como hacía buen tiempo, cenamos en la terraza, en mesitas con tapa de mármol y en platos de cristal color ámbar. Si, lo habéis adivinado, esa vajilla que hubo en todas las casas españolas en los años 80/90.

Comer en Sofía: otros restaurantes

 

Happy (Bar & Grill)

Esta conocidísima franquicia de comida rápida ofrece tanto platos de la gastronomía búlgara como otros internacionales, así que lo mismo podréis pedir una ensalada tradicional, como una hamburguesa o incluso sushi.

Tiene varios locales en Sofía, y en otras ciudades búlgaras como Plovdiv, aunque nosotras probamos el que está frente a la estación de metro Serdika. Un local enorme y abarrotado de gente a todas horas.

No acabo de entender la fama de estos locales ya que su cocina no es nada del otro mundo, aunque los llaman el «Hard Rock Cafe búlgaro». Lo mejor, la «mint lemonade». Si no recuerdo mal, además de una ensalada César pedimos unas albóndigas típicas búlgaras y la limonada. El precio, alrededor de 20€, «caro» respecto a calidad y cantidad.

UGO

Si os pilla el toro con los horarios, este local del Boulevard Vitosha está abierto 24/7. De hecho este fue el motivo por el que acabamos cenando allí. Pizzas, ensaladas y algunos platos más a cualquier hora. Son franquicia, de modo que hay alguno más en la ciudad. Calidad aceptable y precios contenidos.

Felicitá by Leo’s

Un auténtico restaurante italiano en el centro de Sofía ¡y justo al lado de nuestro hostel! Además cierra algo más tarde que los restaurantes tradicionales. De una calidad excepcional, merece un  puesto de honor en nuestro listado de «Italianos por el mundo»

Comer en Sofía una de las mejores pizzas de mi vida no tiene precio. En realidad sí, pero ¡Es tan barato! Puedes escoger entre la pizza con queso italiano o con queso búlgaro (con una ligera diferencia de precio)

Cenamos dos veces en este local, y las dos pedimos ensalada caprese como entrante. La mozzarella de búfala fresquísima y sabrosa, pero nada comparado con el sabor excepcional de los tomates búlgaros ¡tenemos que reconocerles el mérito!

La primera noche compartimos una pizza con setas y trufa y la segunda un plato de pasta fresca con marisco. No pudimos renunciar al postre: tiramisú en una ocasión y tarta de chocolate en nuestra segunda cena (siempre para compartir)

La cuenta más elevada: 21 € . La dirección: Ullca Iskar, 11.

Comer en Sofía: mercados y puestos callejeros

Encontraréis puestos de comida casi en cualquier lugar de la ciudad: salchichas, hamburguesas o barbacoa que os removerán los jugos gástricos mientras paseáis por el centro de Sofía, además de muchas panaderías en las que comprar la banitsa (el famoso pastel de hojaldre y queso búlgaro, el sirene, similar al feta griego) Tampoco podían faltar los mercados en nuestra ruta gastronómica ¡Ya sabéis que somos fans!

Mercado de las mujeres

El Zhenski Bazar, o mercado de las mujeres, en el Boulevard Stefan Stambolov, es un sitio estupendo para una comida rápida. Además de poder comprar unos tomates, o fruta y yogur búlgaro con los que improvisar un «picnic urbano», encontraréis un montón de puestos en los que comer. Os advierto que el menú o pizarra con los precios no está en ningún caso traducido, así que siempre os queda el recurso de señalar lo que queréis pedir. Algunos tienen un par de mesas, como el puesto de kebab en el que finalmente decidimos parar nosotras ¡El kebab es internacional así que no hay riesgo de equivocarse! Al cambio, el kebab salía por 1,5€ si no recuerdo mal.

De postre compramos unas deliciosas mekitsi con azúcar glass. Las venden en un pequeño local con un rótulo en amarillo, en uno de los lados de la calle. Las mekitsi (unas tortitas de masa de yogur y harina, fritas) fueron con diferencia los dulces que más me gustaron ya que, en general, me parecieron excesivamente empalagosos.

Mercado Central

Este precioso edificio, en el centralísimo Boulevard Maria Luisa, data de principios del S.XX (1911) fue remodelado y reinaugurado en el año 2000. Podréis hacer acopio de todo tipo de embutidos y quesos, panes y por supuesto la famosa banitsa. En el Hall principal, nada más entrar a la izquierda, hay un puesto de comida para llevar y en el sótano un restaurante que sirve menú del día, aunque no lo probamos.

Nuestro principal cometido en el Mercado era desayunar un exquisito capuccino elaborado con café italiano. Algún día lo acompañamos de algún croissant o banitsa (hay bastantes puestos de panaderia)

Comer en Sofía:  tomar un café o una copa

 

Caffeteria

Así, tal cual ¿Dónde tomar un café? pues eso… en la Caffeteria. Capuccino, solo, cortado o con chocolate. Todas las especialidades que podáis imaginar, preparadas con una de las marcas de café que más me gustan (Kimbo). También tienen dulces y tartas, además de ofrecer un desayuno/brunch completo muy apetitoso.

Precio un poquito por encima de la media, pero vale la pena. ¡Ah! por cierto, no os he dicho que el precio de un café en Sofía es similar al de España (sobre 1,30€) lo que me resultó muy chocante, en comparación al precio de una comida o cena.

Si como nosotras, sois muy cafeteros y os preocupa no encontrar un buen café cuando viajáis, en Sofía no tendréis problema. Nos sorprendió gratamente la calidad de los que probamos (utilizan sobre todo marcas italianas)

El local está en el 9 del Boulevard Maria Luisa.

Hambara Bar

También conocido como el Bar clandestino, aunque ya no lo es tanto. En el fondo de un callejón sin salida, este local sin luz eléctrica ofrece copas y excelente música a la luz de las velas (incluso en el baño). Cerveza búlgara y vino por unos 4€ al cambio.

Se ha incluido en los tours que algunas empresas ofrecen por distintos bares y locales nocturnos de Sofía, así que es frecuente que de repente llegue un grupo de jóvenes de cualquier lugar del mundo, tomen una copa y desaparezcan rápidamente.

Nos dijeron que quizá nos costaría encontrarlo, pero confieso que hicimos trampa,  así que no os vamos a dejar la dirección. Visita muy recomendable, e insisto en lo de la buena música.

Hotel Sense

Nos quedó pendiente subir a la cafetería en la azotea del Hotel Sense. Aseguran que desde allí se obtiene una de las mejores vistas de Sofía. Este hotelazo (5*) está en el 16 del Boulevard Tsar Osvoboditel. Para la próxima…

 

¿Habéis estado en Sofía? En ese caso esperamos vuestras recomendaciones. ¿Planeando un viaje a la capital búlgara? Ojalá que esta personalísima guía para comer en Sofía os sea de utilidad. Y ya sabéis ¡Sois libres de compartir este post en vuestras RRSS!

 

La guía de restaurantes BBB (Bueno, bonito y barato) en Jordania

Comer en Jordania es un auténtico placer. Si habéis seguido nuestra serie de post y recomendaciones sobre este destino, nos faltaba por relataros un apartado tan importante como este. Jordania tiene una de las gastronomías más impresionantes de cuantas hemos probado. Perdimos la cuenta de las veces que comimos hummus y falafel, y cada vez era distinto, pero siempre delicioso. Además de los clásicos shawarma, no podéis dejar de probar otros platos tan típicos como el Mansaf, el Maqluba o el Kabsa por citar algunos. A continuación os recomendamos varios restaurantes donde podréis saciar vuestro apetito probando todas estas maravillas culinarias sin que vuestra billetera sufra:

 

DONDE COMER EN AMMAN

 

HASHEM: UN CLÁSICO DEL DOWNTOWN

Pasear por el Downtown y no parar a comer en Hashem, uno de los restaurantes con más historia de Ammán, ¡¡Debería ser delito!! Este sitio es perfecto para introduciros a la gastronomía jordana, ya que al no tener un menú como tal, os irán sacando mezzes variados para que probéis un poco de todo. Hummus (El mejor que comimos en todo el viaje), Falafel, otro tipo de Falafel más grande y relleno de tomate, una especie de hummus picante de judías rojas y garbanzos, ensalada de tomate y pepino, patatas, pan de pita recién tostado, encurtidos variados… son algunas de las delicias que tuvimos la suerte de probar.

El restaurante suele estar llenísimo, así que no es raro que tengáis que esperar a que se libere una mesa. Nosotros tuvimos suerte y nos hicieron un hueco dentro.

Por cierto, si vais buscando algún tipo de restaurante elegante, Hashem es todo lo contrario. Las mesas van con manteles de plástico y la comida se sirve en platos desechables, de modo que cuando alguien acaba de comer se tira todo y la mesa ya está lista para ser ocupada. Os puede chocar si no estáis acostumbrados 😉 pero es otra forma de vivir el bullicio del downtown.

Precio: 3,5JD por persona

 

SUFRA: EL RESTAURANTE DE LOS REYES

Si, si, como lo oís. Sufra es uno de los restaurantes frecuentados por Abdullah y Rania, los Reyes de Jordania. Este restaurante, ubicado en la famosa Rainbow Street, pertenece al grupo Romero, que tiene varios restaurantes situados por toda Jordania (En Wadi Musa, Áqaba, Umm Qais…). Tiene varios salones interiores y dos espectaculares terrazas donde poder disfrutar de lo mejorcito de la cocina jordana con un toque elegante y refinado pero sin que tener que dejar la Visa en números rojos para ello. Nosotros decidimos pedir un par de entrantes y un plato para compartir ya que las raciones son bastante generosas. Para empezar probamos un hummus especial caliente con carne de cordero y piñones por encima y unos kubbeh, una especie de croquetas/albóndigas de carne de cordero, bulgur, semillas de pino y especias. Ambas cosas nos encantaron, pero el kubbeh especialmente. Como principal nos decantamos por un Fattet de Pollo, un plato que no conocíamos hasta el momento de pedirlo. Se trata de un guiso de pollo con arroz, salsa de yogur y semillas de pino cocinado en una cazuela de barro con el fondo cubierto de pan.

Fattet de pollo, lo mejor de nuestra cena en Sufra

 

Sin duda alguna esto fue lo mejor de toda la cena. Es un plato contundente pero ligero a la vez, con un gusto increíble donde se pueden distinguir todos los sabores: del pollo, las especias y el yogurt. Imprescindible pedirlo si os animáis a cenar en Sufra.

Para completar nuestra cena pedimos unos panes caseros y mint lemonade.

Precio: 13JD por persona

 

AL QUDS: EL FALAFEL MÁS FAMOSO DE AMMAN

Al Quds es, junto a Hashem, uno de los sitios que no puedes perderte si visitas Ammán. Abierto en 1966, este diminuto puesto (Porque ni siquiera tiene mesas para sentarse) sirve únicamente sandwiches de falafel a un precio de 0,5JD. La verdad es que con lo bueno que estaba me dieron ganas de pedirme otro, pero como nuestra ruta gastronómica no acababa ahí, tuve que resistirme. Si sois de comer mucho quizá os sepa a poco, así que siempre podéis pedir otro 😉

Hemos probado realmente muchos tipos de falafel, pero este tenía algo que no sabríamos explicar. Quizás sea su salsa, o es que le ponen algo distinto a la masa, pero estaba realmente delicioso sin resultar pesado.

Precio: 0,5JD por persona

 

ABUZAGHLEH: CUANDO LA CANTIDAD PRIMA SOBRE LA CALIDAD

Este fue el único restaurante que no teníamos intención de visitar, decidimos probarlo durante nuestra última noche en Ammán. Paseando por el downtown y por no repetir en Hashem (Que de buena gana lo habríamos hecho, pero nos apetecía probar algún sitio nuevo) entramos en este restaurante enorme que vimos lleno de gente, por lo que supusimos que muy malo no sería. Nos llamó la atención su extensa carta, pero sobre todo sus precios bajísimos. Ensaladas por 0,50JD y platos por 4-5JD, así que decidimos pedir una ensalada Tahini, un plato de Mansaf, un shawarma pequeño (Recalco lo de pequeño porque había 3 tamaños distintos) y pan. La verdad es que mientras esperábamos a nuestra comida y veíamos a los camareros pasar con literalmente carros llenos de comida para las mesas de nuestro alrededor supimos que, definitivamente, habíamos pedido DEMASIADO.

Como explicarlo… las raciones son como cuando vas a casa de tu abuela en Navidad y te quiere embutir cual pavo porque te ve demasiado delgado. En mi opinión son excesivas, con un plato para dos hubiera bastado.

Además de lo que pedimos, nos trajeron una ensalada de col que estaba muy buena. La tahini, en cambio, no nos gustó nada, excesivamente amarga, la dejamos entera (era un cuenco pequeño). Pasando al shawarma, estaba correcto, buen sabor y sin empapuzar, pero lo de tamaño «small» muy relativo (era del mismo tamaño que todos los que comimos en el viaje, no quiero pensar cómo era el XL). El Mansaf la verdad es que me esperaba más, lo notamos bastante soso… ni fu ni fa. Una pena porque es el plato estrella de Jordania y no pudimos degustarlo bien.

En resumen, este restaurante es un local al que ir si tenéis mucha hambre y poco dinero. No os esperéis comida casera, sino más bien comida batallera. Mucha cantidad, calidad mediocre. Por cierto, el restaurante pertenece a una cadena (Cosa que no sabíamos en el momento de ir) lo que explica algunas cosas.

Precio: 4JD por persona

 

GERARD: SEGURAMENTE, LOS MEJORES HELADOS DE JORDANIA

Durante nuestro viaje probamos muchos helados, y tenemos que decir que, aunque estaban ricos, a los árabes se les da mejor hacer otras cosas. Sin embargo cuando probamos los de Gérard cambiamos de inmediato de opinión. Hacía mucho tiempo que un helado no nos había hecho decir… ¡WOW! Cremosos, dulces pero sin ser empalagosos y con un sabor muy natural.

Elegimos dos bolas de sabor after eight y árabe tradicional. Y mirad que yo me considero adicta al chocolate y nunca dejo pasar la oportunidad de probarlos allá donde vaya, pero la idea de descubrir un nuevo sabor que difícilmente vería de nuevo pudo conmigo y me lancé a por el «sabor árabe». Debo decir que fue todo un acierto, ¡Que cosa más rica! Luego investigando supe que el helado árabe se elabora a base de leche y salep, una bebida que ya probé durante mi viaje a Turquía, y se añaden pistachos y otros frutos secos.

Precio: Cada bola son 1,50JD y si lo queréis en cono son 0,20JD adicionales.

 

WILD JORDAN CENTER: PARA REFRESCARSE A MEDIA TARDE

Si pensabais que eso de las cafeterías «hipster» era solo cosa de las grandes capitales europeas, estabais equivocados. El Wild Jordan Center no solo es un sitio donde parar a repostar energías tomando un zumo, sino que se presenta como centro de aventuras donde reservar excursiones de ecoturismo por Jordania (Senderismo, escalada, barranquismo, ciclismo…). El complejo cuenta también con una tienda de productos de artesanía que forma parte del programa de desarrollo socioeconómico para pequeñas comunidades con recursos limitados.

Si queréis tomar algo, hay varios espacios. No dejéis de ir a The View, una increíble terraza panorámica con vistas a la ciudadela. Nosotros estuvimos dando una vuelta y al final nos sentamos en The Trail, en una mesita con butacas de mimbre. Pedimos una mint lemonade que estaba riquísima. La cantidad era mucho mayor que en otros sitios en los que la pedimos y tenía un toque distinto. Toda la comida y bebida del Wild Jordan Center se caracteriza por ser saludable y orgánica, cosa que se refleja también en el precio, superior a la media. Pero la verdad es que el sitio merece muchísimo la pena.

 

ABDALI MALL

Si sois de los que no pueden dejar de ir al McDonalds ni cuando van de viaje, tranquilos, en el centro comercial de Abdali Mall tenéis la mayoría de cadenas de fast food como KFC y similares, además de un montón de puestos de comida rápida de distintos tipos (Wok, Patatas asadas, hamburguesa, pizza…) con una zona común para comer. Los precios son bastante económicos. Nosotros cenamos allí durante nuestra última noche en Ammán ya que era lo que más cercano a nuestro hotel. Comimos una patata asada rellena y un combo de pollo del KFC y nos salió todo por menos de 8JD.

Precio: 4JD por persona

 

DONDE COMER EN WADI MUSA

 

RESTAURANTE AL’BARAKAH

Durante nuestra estancia en Wadi Musa, ambos días comimos en este restaurante. El primer día, fuimos a por unos shawarma para llevar y comérnoslos dentro del complejo arqueológico, ya que no queríamos perder demasiado tiempo sentándonos a la mesa. Aquí tienen la costumbre de preparar unas cajas en las que va el shawarma cortado a trozos, patatas, encurtidos y salsas. Quizá no es lo mas cómodo para llevar en el mochila, no caímos en pedir solo el sándwich. Cada caja costó unos 4JD y la verdad es que son cantidades bastante majas, incluso nos sobró media caja que nos la repartimos para cenar. Repetimos en Al Barakah al día siguiente por la noche, esta vez decididos a tomarnos un merecido descanso, sentándonos a disfrutar de su terraza. Podemos afirmar sin lugar a dudas, que están fue una de las experiencias culinarias más satisfactorias de todo el viaje. Conscientes de las enormes raciones que servían (algo que está bastante extendido por Jordania), pedimos un plato de Kabsa para compartir y fue todo un acierto. Quizá este plato no es tan conocido como el Mansaf o el Maqluba, pero creedme que está igual o incluso más delicioso que los anteriormente citados. Acompañamos el plato de una refrescante mint lemonade.

Precio: 4JD por persona

 

LOS MEJORES DULCES DE JORDANIA:

Durante nuestro viaje probamos los populares dulces de Habibi en Amman. Y aunque hemos de reconocer que su fama es merecida, encontramos un sitio donde eran aún mejores.

En el área local de Wadi Musa, muy cerca de nuestro hotel, conocimos a Abdo, que puede presumir de hacer los mejores dulces árabes que hemos comido en nuestra vida.

Llegamos allí de casualidad buscando un local que tuviera Kunnafah, así que preguntamos en el hotel y nos dieron indicaciones para llegar a una pastelería. Cuando llegamos allí y preguntamos nos dijeron que no tenían, pero que un poco más abajo, a apenas 2 minutos andando, había un sitio que sí.

Y así dimos con Al Janoub sweets. Nos gustó tanto que no sólo repetimos, sino que tripitimos. Probamos su espectacular Kunnafah, pero además Abdo nos invitó a probar los distintos tipos de baklava y otras delicias. Sin duda, además de llevarnos un dulce recuerdo, nos llevamos un nuevo amigo.

Precio de la porción de Kunnafah: 1€

 

DONDE COMER EN ÁQABA

 

BUFFALO WINGS & RINGS: LA COMIDA AMERICANA DEL MEDIO ORIENTE

Comer en Jordania no es repetitivo pero, aun así, si después de unos cuantos días de viaje estáis cansados de tanto hummus y falafel, el Buffalo se convertirá en vuestro mejor aliado. Es posible comer en Jordania en esta cadena de comida americana, ya que la encontraréis en varios lugares del país y en Medio Oriente.  La especialidad son las alitas de pollo, cocinadas de mil formas y con mil condimentos. Pero además también hay ensaladas, hamburguesas, varios acompañamientos como patatas, aros de cebolla… La verdad que para ser una cadena nos gustó mucho. Pedimos dos tipos de alitas distintas deshuesadas, unas con salsa de ajo y parmesano y otras con salsa barbacoa y bourbon, además de unos jalapeños como acompañamiento. Todo riquísimo y una atención de 1o. Además cada día de la semana tienen una promoción distinta (2×1 en hamburguesas, Alitas a 0,20 la unidad…). Para rematar la comida pedimos unos rollitos de manzana con canela y helado de vainilla espectaculares.

Precio: 6JD por persona

 

DONDE COMER EN EL MAR MUERTO

 

SAMARAH MALL: LA ALTERNATIVA A LOS GRANDES RESORTS

 

Como ya mencionamos en alguno de nuestros post, el mar muerto es una zona de Jordania bastante cara en comparación con el resto del país. Los impuestos de la región son más altos y eso se ve reflejado en la cuenta final de hoteles, restaurantes…

Nosotros nos alojábamos en el Holiday Inn, y aunque no tenía mala pinta su buffet de cena, la idea de pagar 24JD por persona nos echaba muy para atrás, sobre todo porque no íbamos a comer tanto como para que nos saliera rentable. Así que decidimos coger el coche y conducir hasta el Samarah Mall, un pequeño centro comercial situado a pocos km del hotel donde encontramos bastantes restaurantes (Algunos más caros que otros). Decidimos ir a lo seguro y volver a comer en el Buffalo, donde pedimos unas alitas y una hamburguesa de pollo. Todo correcto, precio ligeramente más elevado que el local de Aqaba por lo que comentaba anteriormente de las tasas. Por 14JD comimos y bebimos los dos.

 

LOS MEJORES SITIOS PARA COMER EN JORDANIA

Comer en Jordania puede ser toda una aventura. Muchas veces no sabrás ni lo que comes, y cuando te digan el precio pensarás que se han equivocado. Tu método de elección será señalar  lo que quieras y decir «¡One!» mientras levantas el dedo para que entienda cuánto quieres. Hablamos de los lugares donde hemos probado las cosas más deliciosas e inesperadas de todo el viaje: Los puestos y pequeños locales a pie de carretera.

Durante nuestra excursión de un día a Jerash, Ajloun y Salt, paramos a comer en un chiringuito de un “pueblo” (en realidad eran cuatro casas agrupadas a pie de carretera), al ver unos dibujos de comida en un cartel. Entramos y vimos la típica composición de un puesto de shawarma, con sus recipientes llenos con los distintos ingredientes. No veíamos ningún tipo de menú, pero el chico estaba salteando lo que parecía carne con cebolla y especias, así que le señalamos la sartén y dijimos: ¡Take Away sandwich! En cuestión de minutos nos preparó unos deliciosos rollos con hummus, tomate, lechuga, patatas y esa mezcla de carne (que después descubrimos que se llama ‘melek’ y son corazones de oveja) que estaban increíblemente deliciosos. Fue sin duda alguna nuestro ‘shawarma’ preferido de todo el viaje.

Otra de estas experiencias para comer en Jordania la  tuvimos volviendo desde Karak a Ammán. Se nos había hecho algo tarde por el tráfico y apretaba el hambre, así que paramos de nuevo en medio de la nada cuando vimos un cartel luminoso y lo que parecían fotos de comida. Pedimos unos shawarma de pollo y dentro incluyeron algún tipo de queso delicioso, pero lo mejor fue que tras montar el rollito, lo pintaron con aceite y lo pusieron en la plancha, lo que resultó que el pan se quedara crujiente y riquísimo.

El día que salíamos por la mañana desde Áqaba en dirección al mar muerto, paramos a las afueras a por algo de comer ya que el desayuno del hotel había sido muy escaso. Pedimos unos sandwiches de falafel con berenjena y verduras asadas. Nunca habíamos probado esta  combinación y resultó estar buenísima. De nuevo con el lenguaje de gestos, señalando la comida, porque no hablaban ni una palabra de inglés.

 

Como podéis apreciar, comer en Jordania por poco dinero es posible, y ademas muy fácil. Si habéis visitado este maravilloso país, ¿Cuál fue vuestra mejor experiencia gastronómica? ¿Y la peor? ¡Esperamos vuestros comentarios!

Italianos por el mundo (Restaurantes)

Italianos, los encontraréis allá donde vayáis. Nos referimos a restaurantes, naturalmente.

Seamos sinceros. Todos viajamos con la intención de conocer las costumbres de países diversos y esto incluye, por supuesto, la gastronomía, pero ¿Cuantos de vosotros no os habéis cansado de repetir una y otra vez los mismos platos o de tener que pagar una fortuna para comer mínimamente bien? Que levante la mano el que nunca haya dicho durante un viaje «Me muero por una pizza o un plato de pasta. Me muero por ir a un italiano». Además es apuesta segura si viajáis con niños.

Seguramente la cocina italiana sea una de las más «globalizadas» y por tanto encontrar restaurantes italianos en casi cualquier lugar del mundo es tarea fácil. Esto se explica por el fenómeno migratorio que en el siglo pasado – y de nuevo en estos últimos años de crisis económica-  llevó a miles de italianos hasta América y por supuesto al resto de Europa.

Si bien la cocina italiana es admirada y conocida en todo el mundo también ha sido maltratada por las franquicias y los locales pseudo-italianos de comida rápida. Distinguir un italiano auténtico de otro que no lo es es sencillo si habéis viajado mucho a Italia. De lo contrario siempre os podrán dar «gato por liebre».

Sin ánimo de ofender a nadie, no soy capaz de pasar una semana seguida comiendo filete empanado- por muy Schnitzel que lo llamen- y salchichas en Austria (que me gustan, conste, especialmente en los puestos callejeros). En Francia hay opciones pero ¿A qué precios? Adoro las Crêpes y en París es posible encontrar muy buenos restaurantes de cualquier nacionalidad ¡También italianos!

Incluso aquí, cerca de casa, cuando salgo a cenar voy a mi italiano preferido, La Trattoria Napoletana. Al final , he acumulado un montón de tarjetas de restaurantes italianos en otros países europeos. Os recomiendo algunos que me han gustado especialmente.

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN FRANCIA

La Dolce Vita (París)

En la Rue Michel Chasles, a un paso de la Gare de Lyon (Ojo, porque si buscáis La Dolce Vita París os aparecerán unos cuantos y no guardan relación con este) Es de los primeros que visité allá por el año 2002 y regresé en el 2010, ya que en ambas ocasiones escogí el mismo hotel, junto a la estación.

Italiano auténtico a pesar de que los camareros os hablen en francés. La familia propietaria procede del sur de Italia. La primera vez que estuvimos transmitían un partido de fútbol en televisión (jugaba un equipo italiano, por supuesto) y en algún momento temimos por los platos cada vez que había una jugada «peligrosa». Raciones abundantes de pasta y buenas pizzas. Es cierto que la primera vez nos gustó más que la segunda, pero es que en el 2010 ya habíamos viajado a Italia en más de una ocasión y «las comparaciones son odiosas».

 

Marco Polo (Saint Martin de Ré- Ille de Ré)

Vale, no recuerdo si eran italianos auténticos y leyendo las últimas opiniones sobre este lugar me estoy quedando atónita. Nosotros comimos estupendamente y me acuerdo de que el personal fue amabilísimo (su propietario nos explicó como debíamos pedir un café cortado en Francia, y por cierto el café era bueno) Excelente Lasagna y Tiramisú.

El local está situado en el puerto de la localidad de Saint Martin de Ré, una de las más visitadas de la isla. Es un pueblo encantador lleno de tiendas glamurosas y de ambiente marinero. Por supuesto que encontraréis restaurantes de pescado y marisco pero seguramente no aptos para todos los bolsillos. En aquel viaje, además, había «gente menuda» a bordo, así que un italiano nos pareció la mejor opción.

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN AUSTRIA

Al Borgo (Viena)

Creo que podría afirmar, casi sin dudarlo, que este es el mejor de todos los restaurantes italianos que he probado hasta ahora, mejor incluso que los que he frecuentado en la mismísima Italia. Aúna la mejor materia prima con una cuidada elaboración en los platos y el ambiente elegante de la capital austriaca.

No en vano su propietario, Carlo, es originario de la Emilia Romagna, seguramente la región italiana en la que mejor se come.

Leyendo algunas opiniones acerca del local, y teniendo en cuenta que estaba cerca de nuestro hotel, en el distrito 1, dudaba entre ir o no (ya sabemos que sobre gustos no hay nada escrito y yo siempre leo las opiniones escritas en italiano en primer lugar) Me alegro de haber ido finalmente, ya que la experiencia fue tan buena que decidimos repetir.

Se puede tomar un Spritz (aperitivo italiano) mientras esperas la cena. Para los amantes del vino la bodega es variada y buenísima (y no más cara que en Italia) y si habéis pedido una bebida no tendrán reparo en serviros agua del grifo, sin cargo claro.

La cuenta, de lo más ajustada en cuanto a relación calidad/precio. Teniendo en cuenta además la ubicación céntrica y el hecho de que el restaurante sea frecuentado por celebridades, italianas y no, que visitan la ciudad (Encontraréis fotos enmarcadas de muchos famosos comiendo allí) Pero ¿Cuánto? -os estaréis preguntando- En su web podéis ver los precios e incluso hay un menú del día (solo a mediodía) por menos de 12€ .

Sobre lo bonito que es el local podría hablaros largo y tendido pero mi recomendación es que lo visitéis en vuestro próximo viaje a Viena.

Solo dos apuntes: es más que recomendable reservar y no olvidéis incluir la propina (alrededor de un 10 %) a la hora de pagar tanto si lo hacéis en efectivo como si usáis vuestra tarjeta de crédito. Esa es la costumbre en Viena.

An der Hüben 1, 1010 Wien

 

Pasta e Vino (Salzburgo)

Mezcla de charcutería y taberna donde las opciones, tal como su nombre indica, se reducen a escoger entre una fuente de «antipasti» (embutidos, quesos y encurtidos) o un plato de pasta preparada de 2 formas distintas, acompañados del vino de la casa (Advierto, raciones enormes)

El local, diminuto, vende además los productos de charcutería, pasta fresca o postres para llevar (excelente Tiramisú) de modo que es frecuente que los clientes se acerquen al mostrador a comprar mientras otros ocupan las mesas a la hora del almuerzo.

Regentado por tres jóvenes napolitanos, propietarios además de otro restaurante (La Bruschetta) que no visitamos, ya que «Pasta e Vino» quedaba muy cerca de nuestro hotel.

Wolf-Dietrich-Straße 31, 5020 Salzburg

 

La Cantina-intermezzo italiano (Innsbruck)

Acudimos en busca de un auténtico café italiano (el que servían en nuestro hotel no era muy bueno) y descubrimos que además ofrecían el «Plato del día». Por su ubicación , en el centro de Innsbruck, es frecuentado por quienes trabajan en oficinas cercanas, a la hora de la comida.

Otra vez tenemos que advertiros del tamaño de las raciones. Nosotros habíamos pedido un entrante para compartir y dos platos, pero cuando vimos las raciones servidas en fuentes, en las mesas vecinas, rectificamos nuestra comanda ¡Menos mal!

Todo buenísimo y los dulces de escándalo, así como el café. Además el local ofrece ( los jueves, a partir de las 18:30) el típico aperitivo italiano: una bebida acompañada de un variado buffet libre. El personal, joven y amabilísimo, italiano ¡Claro!

Sparkassenplatz 2, 6020 Innsbruck

 

Die Pizzerei (Innsbruck)

Aquí va uno fifty-fifty. Lo había buscado por internet antes de mi viaje y acudimos en nuestra primera noche en la ciudad. En su web se definen como restaurante original italiano y parte del personal lo es.

El local es muy agradable y bien decorado, y la verdad es que tanto la pasta como las pizzas están buenas. Como curiosidad aquí vi por primera vez  como ponían «para llevar» la pizza que los comensales no eran capaces de terminarse (después observé esto en otros restaurantes y pizzerias de Austria) y pensé que en España estaría «mal visto» o que alguien podría tildarlo de «cutrez». Sinceramente me pareció una actitud más racional, la de no desperdiciar y tirar a la basura comida en perfecto estado. Creo que ahora esta costumbre se ha extendido también a nuestro país, al menos a algunos locales, de la misma manera que ya no nos da «corte» llevarnos la botella de vino que no hemos acabado.

Bozner Platz 6, 6020 Innsbruck

 

RESTAURANTES ITALIANOS EN ESPAÑA

La Piccola Trattoria (Madrid)

Literalmente Piccola, esta pequeñísima Trattoria en la zona de Anton Martin ha sido una de las mejores experiencias gastronómicas en una escapada reciente a la capital. Teníamos reserva previa ya que, con tan pocas mesas, es casi imposible encontrar una libre sin reservar ¡Y por nada del mundo queríamos perdérnoslo!

Directamente del sur de Italia, desde la bella región de Puglia, Giuseppe nos hizo disfrutar de la comida y de la charla. Es complicado decidirse carta en mano, pero no hay posibilidad de errar y además siempre hay algún plato fuera de la misma, como los «involtini» o «boconccini», pequeños bocados de berenjena, queso y algún ingrediente secreto 😉 por los que nos dejamos seducir.

La burrata es excelente y la pasta sublime. Para probar la pizza (que nos han asegurado las «buenas lenguas» que es de lo mejorcito) ya no quedaba sitio en el estómago. Siendo sinceras, si, un pequeño hueco si quedaba, pero estaba reservado para el postre.

Una botellita de Primitivo del Salento para acompañar, siguiendo el consejo de Estela (el otro 50% de la Piccola Trattoria) y solo cuando estábamos acabando el postre nos dimos cuenta de que no habíamos sacado ni una foto para el blog. Tiramisú, Cannoli sicilianos y una tentación de chocolate de cuyo nombre ni me acuerdo.

La Piccola Trattoria está en la Calle Torrecilla del Leal, 15 (Metro Anton Martin)

 

Pizza Mascalzone (Madrid)

Vale, es Italo-argentino, pero las pizzas están buenísimas. En el Madrid de los Austrias (Calle Cervantes, 1) una de las zonas más bonitas de la ciudad, podréis degustar sus pizzas, ensaladas y algunos platos como la Parmigiana, de la que nos declaramos muy fans.

Un placer auténtico, comer la pizza con Speck (una especie de jamón ahumado) del que tanto hemos disfrutado en nuestros viajes por el Norte de Italia, especialmente en la región del Trentino. Además, justo enfrente, encontraréis Pastamascalzone, donde comprar pasta fresca y una enorme variedad de embutidos y otros productos italianos.

 

Esperamos que tengáis ocasión de ir probando nuestras sugerencias. Ya veis que el post sigue creciendo, así que lo actualizaremos cada vez que descubramos algún local nuevo que nos haya gustado especialmente

Y vosotros ¿Cuántos italianos por el mundo conocéis? ¡Seguimos esperando vuestras recomendaciones y experiencias!

 

 

 

Recetas del mundo: Capitulo II – Tailandia y el Curry con leche de coco

El curry y la leche de coco son como el día y la noche, el yin y el yang, el blanco y el negro. Parece mentira como dos ingredientes tan distintos puedan complementarse tan bien. Y lo mejor de todo… ¡Es que puedes cocinar cientos de recetas! Así hoy he decidido traeros dos recetas con curry y leche de coco.

Creo que no es la primera vez que me declaro fan de la cocina asiática en general… pero lo del curry está a otro nivel, creo que podría llegar a desayunar cereales con curry alguna vez…

Para quien no lo sepa, el curry en si, no es una especia, sino un conjunto de especias que varía en base al país y,  a veces, incluso a la región en la que se prepare. Así, un curry japonés no tendrá nada que ver con uno thai, indio o arábico. La base suele ser cúrcuma, pimienta, nuez moscada, gengibre, azafrán, canela… pero como mencioné antes, cada región tiene sus variaciones. Además tiene muchísimos beneficios para la salud.

Lo bueno del curry es que va bien con prácticamente todo: Carnes, mariscos, verduras… para hoy he seleccionado una receta de pollo y otra de gambas, pero podéis adaptarlas perfectamente para crear un curry vegetariano. En concreto son dos recetas con curry y leche de coco, cuyo uso está muy extendido en la gastronomía Tailandesa. ¡Poneos el delantal y nos vemos en los fogones!

 

GAMBAS CON CURRY, LECHE DE COCO Y ESPINACAS

 

 

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[av_iconlist_item title=’500 gr. de gamba o gambón ‘ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
Yo compro los gambones congelados en Mercadona (Ojo, no los que vienen pelados ya, sino los que venden en la parte de pescadería fresca)
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[av_iconlist_item title=’1 Cebolla grande’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item]
[av_iconlist_item title=’300 gr. de Espinaca fresca baby’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
En Mercadona hay bolsas de espinaca fresca en la sección de ensaladas. Si no encontráis fresca también se podría usar congelada.
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[av_iconlist_item title=’200 ml. de leche de coco’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item]
[av_iconlist_item title=’Curry en polvo o tableta’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
El curry en tableta lo encontraréis en tiendas de alimentación asiática
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[av_heading heading=’PREPARACIÓN’ tag=’h3′ style=» size=» subheading_active=» subheading_size=’15’ padding=’10’ color=» custom_font=»][/av_heading]

La preparación de este plato es muy sencilla y no nos llevará mas de media hora.

Primero vamos a picar la cebolla en trozos pequeños (También podéis hacerla en trozos más grandes si queréis hacerla salteada para que quede crujiente como cuando cocináis en wok) y la pondremos a pochar a fuego lento.

Mientras la cebolla se cocina, vamos a pelar las gambas y a quitar los intestinos para que no amarguen. Cuando la cebolla esté casi lista añadimos las gambas a la sartén y las marcamos bien por ambos lados.

Cuando las gambas estén cocinadas por fuera las retiramos a un plato y reservamos para más tarde, ya que si las dejamos durante toda la cocción se pasarían.

Es hora de añadir la leche de coco y el curry. Primero añadimos la leche, removiendo todo bien para que quede fluida (Se suele solidificar dentro de las latas). Si ha quedado muy espesa y vamos a usar curry en tableta, podemos añadir un poco de leche normal, ya que el curry en tableta espesa bastante.

La cantidad de curry depende de cada uno, a más cantidad, más sabor. Tened en cuenta que la leche de coco endulza bastante, por lo que yo utilizaría un curry que tenga un punto de picante. También podéis experimentar y mezclar un curry dulce y uno picante. La dosis recomendada es de 1 cucharada sopera y de ahí pues ya vais calculando según vuestros gustos.

Cuando echemos el curry rebajamos el fuego para que la leche no se consuma rápidamente. El curry en tableta hay que removerlo bastante para que se deshaga, yo os aconsejo que antes de echarlo lo troceéis bastante.

Un vez esté bien mezclada la leche con el curry subimos el fuego y añadimos las espinacas, le damos unas vueltas, volvemos a añadir las gambas y cocinamos todo junto durante unos minutos para que se amalgamen todos los sabores. Y ya está, ¡Solo nos queda servir y comer! ¡Que aproveche!

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TALLARINES DE ARROZ CON POLLO AL CURRY, LECHE DE COCO Y VERDURAS

Y llega el turno de una de mis recetas con curry y leche de coco favoritas. Me aventuraría a decir que cocino esta delicia al menos una vez a la semana. Y es que, al igual que la receta de gambas, este plato es muy sano, nutritivo y fácil de preparar. ¡A por ello!

 

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[av_iconlist_item title=’500 gr. de Pechuga de pollo’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item]
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[av_iconlist_item title=’1/2 pimiento rojo’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
Podéis ponerlo entero si el pimiento no es muy grande
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[av_iconlist_item title=’1 pimiento verde’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item]
[av_iconlist_item title=’1 Zanahoria grande o 2 pequeñas’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item]
[av_iconlist_item title=’Otras verduras ‘ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
Esta receta acepta una gran variedad de verduras, yo también le suelo poner setas shitake o champiñones, brotes de soja y brotes de bambú.
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[av_iconlist_item title=’Guindilla cayena’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
Si es fresca mucho mejor
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[av_iconlist_item title=’200 ml. de Leche de coco’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item]
[av_iconlist_item title=’Curry en polvo o tableta’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item][av_iconlist_item title=’250gr. de tallarines de arroz’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
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Primero vamos a trocear todas las verduras y la carne. El pollo lo podéis cortar a tiras finas o a taquitos. para esta receta prefiero dejar las verduras más grandes: La cebolla y los pimientos los corto a cuadraditos de unos 2cm de ancho y la zanahoria la corto a la mitad y después a rodajas. Las setas, el bambú y los brotes de soja los dejaremos para el final, porque es lo que menos tarda en cocinarse.

Preparamos una sartén con aceite y ponemos el fuego a una intensidad media. Echamos las verduras y las tapamos para cocinarlas un poco y que se ablanden pero sin llegar a pocharse, pues nos interesa que se queden bastante crujientes. Junto a las verduras añadimos las guindillas, para que vaya soltando picante ya desde el principio.

En otro fuego ponemos a hervir una olla con agua para los tallarines. Es importante coordinar el tiempo de la pasta y de las verduras para que no se nos pase. Tardan en cocer unos 8 minutos, intentad dejarlos más bien al dente ya que luego se terminarán de hacer junto al resto de ingredientes. Sinceramente no es muy fácil encontrar este tipo de pasta, tendríais que buscar en tiendas de alimentación asiática o comprarlos por internet (Son los mismos que se utilizan para preparar Pad Thai). En caso de que no los encontrarais, un buen sustituto podría ser arroz jazmín o basmati.

Cuando los pimientos, la cebolla y la zanahoria se hayan cocinado un poco por dentro, subimos el fuego y añadimos el pollo. Es importante que la sartén esté bien caliente para que el pollo no se nos quede blandengue, la pechuga tiene que quedar bastante tiesa y muy dorada por fuera. También es importante que cocinéis todo en una sartén de bastante diámetro, para que el pollo tenga espacio. Si lo apelotonáis todo en una sartén pequeña, se cocerá y el pollo no cogerá la textura que queremos.

Cuando el pollo se nos haya dorado bien por fuera, añadimos las setas, los brotes de bambú y la soja. Es importante que desde este momento salteemos constantemente, ya que los brotes de soja tienen que quedar lo más crujientes posible y en un descuido se nos pueden pasar.

Para este momento los tallarines ya deberían estar listos. Apartamos las verduras del fuego mientras escurrimos el agua e incorporamos la pasta.

Le damos unas vueltas a la sartén para mezclar bien los tallarines de arroz con el condimento y que cojan todo el jugo que han soltado las verduras. A continuación añadimos la leche de coco y el curry.

Seguimos dandole unas vueltas a fuego alto y en cuestión de minutos ya está listo. Una receta económica, sana y deliciosa. ¡Que aproveche!

 

Si os han gustado estas dos recetas con curry y leche de coco, ¡Animaos a prepararlas y enseñadme vuestros platos en los comentarios o en redes sociales! ¿Qué tipo de cocina os gustaría ver en el siguiente capítulo? Soy toda oídos.

 

Japoneando por el mundo: Hoy viajamos a Londres

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Hello! y bienvenidos a un nuevo capítulo de «Japoneando por el mundo», la sección donde recomiendo los mejores restaurantes japoneses y asiáticos, tiendas de gastronomía o tiendas de regalos de inspiración oriental. Hoy nos trasladamos hasta Londres, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo sin duda alguna y con una gran influencia asiática.

Los que hayáis leído nuestro post sobre WTM 2016 ya sabréis que en Noviembre viajamos a la capital británica para asistir a una de las ferias de turismo más importantes del mundo. Como teníamos libre el día de llegada, me apetecía dar una vuelta y descubrir algunos sitios que no había tenido oportunidad de conocer en mis viajes anteriores a Londres. Así surgió la idea de hacer un… «Japoneando en Londres»

¡Empezamos!

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[av_heading tag=’h3′ padding=’10’ heading=’MISATO’ color=» style=’blockquote modern-quote modern-centered’ custom_font=» size=» subheading_active=» subheading_size=’15’ custom_class=»][/av_heading]

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Misato
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Misato es uno de los restaurantes que más me han sorprendido en los últimos años. Es difícil encontrar un restaurante japonés auténtico y a un precio relativamente económico. Bueno, pues existe, y está en Londres, concretamente en el barrio de Chinatown. Si pasáis por delante probablemente ni os fijaréis, ya que el local es bastante austero, no veréis lucecitas ni nada del estilo para llamar la atención. Pero quizá si que os pique la curiosidad cuando veáis la cola que hay fuera del local… 🙂 y ya sabéis, donde hay gente comiendo, suele ser buena señal.

¿Qué es lo que más me gusta de Misato?

  • No es turístico: En este restaurante encontraréis sobre todo estudiantes y gente joven de la comunidad japonesa viviendo en Londres.
  • La cocina «de verdad»: Si, también hay sushi y otros platos famosos, pero nada mejor como tomarse una sopa de miso, un katsu-curry o torikaraage (karaage de pollo). Cosas que no encontrarás en muchos otros restaurantes.

El precio: Y esto es lo mejor, que Londres es una ciudad bastante cara es de dominio universal, pero, ¿Y si os dijera que es posible comer hasta reventar por aproximadamente 7 libras? Si amigos, en Misato los platos estrella son combinados de arroz, ensalada y carne o pescado con distintas salsas (Teriyaki, curry…) o el Udon, con los que os saciaréis perfectamente. ¡Por no hablar de los magníficos bentos! Si pedís tap water os servirán agua del grifo gratis.

Fuente: tumblr

El local es pequeño y las mesas están bastante juntas, es un sitio para comer de paso, no para estar sentado dos horas de sobremesa, pero la comida el ambiente no os decepcionará en absoluto.
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[av_heading tag=’h3′ padding=’10’ heading=’JAPAN CENTRE’ color=» style=’blockquote modern-quote modern-centered’ custom_font=» size=» subheading_active=» subheading_size=’15’ custom_class=»][/av_heading]

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El Japan Centre es un pequeño centro comercial (Ojo, es muy pequeño, yo antes de ir pensé que iba a encontrarme unos grandes almacenes o algo así, pero nada más lejos de la realidad) donde venden todo tipo de productos japoneses, desde ingredientes y comida preparada hasta libros, revistas u objetos decorativos.

Me gustó la variedad de productos, aunque los precios eran un poco caros (de todas formas, no olvidemos que trata de Londres, una de las capitales más caras de toda Europa). Prefiero la Rice Wine Shop, de la que os hablo más adelante.
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Librería especializada donde puedes encontrar muchísimos libros en japonés, y de cualquier género: desde novelas o revistas de actualidad hasta mangas o libros de preparación del Noken (Nihongo nōryoku shiken o Examen de aptitud del idioma japonés).

Además también venden cuadernos, libretas, postales… cualquier tipo de objeto de papelería con motivos decorativos típicos de Japón. Ni que decir tiene que es todo muy cuqui.

También disponen de tienda online.
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Esta tienda es GENIAL. De verdad, de mis tiendas de productos japoneses u orientales favoritas, de todas las que he visitado. A pesar de que el local es pequeñito, tienen mucha variedad de productos frescos (los dorayakis de té verde están para morirse) y los precios están muy bien (Estarían mejor si no fuesen en libras peeero…). Es mucho más barata que el famoso Japan Centre. Si tuviera que visitar sólo una tienda, iría a esta sin duda.

Podéis encontrar algo más de información en su web: Eso si, preparaos para sacar a relucir vuestro japonés 😉
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Como habéis podido comprobar, aunque Londres es una ciudad bastante cara, nos las ingeniamos para encontrar sitios relativamente asequibles. Si os gustan los lugares auténticos y queréis japonear un rato, no debéis perderos nuestras recomendaciones ¡No os arrepentiréis! ¿Conocéis otros sitios donde poder hacer un «japoneando»? Pues déjanoslo en los comentarios 😉
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Japoneando por el mundo (de momento, por Europa)

¿Por qué ‘Japoneando por el mundo’?

Desde hace ya algún tiempo, cuando viajo a alguna capital Europea, voy buscando los mejores restaurantes japoneses y tiendas o supermercados especializados en gastronomía oriental. Desde hace años tengo Japón cuidadosamente guardado en el cajón de los sueños, aunque no veo la hora de sacarlo (Con suerte, el año que viene)… por lo que, mientras tanto, me conformo con esos barrios colonizados por familias japonesas que generalmente regentan pequeños restaurantes mucho más auténticos que la mayoría de All-you-can-eat que encontraríamos en España. Japoneando por Bilbao conozco SUMO, en la famosa calle Ledesma, es un puesto de Take-Away de Sushi. Aviso, es caro… muy bueno pero caro. También hay otros restaurantes que he frecuentado, pero son más de fusión Japo-china-thai.

Ya os hablé de ‘Little Tokyo’, el barrio japonés en París, situado en las calles St. Anne y Des Petit Champs. Recordad que Francia es el país con más inmigración japonesa después de Gran Bretaña. Me di cuenta de que todo era «auténtico» cuando empecé a echar un ojo a las cartas de varios restaurantes. Si amigos, hay vida más allá del sushi, el ramen y la tempura. Vi varios platos típicos como el udon, el Katsudon o el Okonomiyaki.

¿Okoyo-qué? El Okonomiyaki es una receta típica de la zona de Kansai, concretamente de Osaka. Dicen que es la ‘pizza’ japonesa, aunque yo la compraría más a una especie de tortilla rellena. La preparación es simple, se escoge lo que queramos meter dentro (Carne, verdura, calamares, gambas… incluso fideos yakisoba) y se mezcla con una masa a base de huevo, harina y caldo. Después, se cocina en una plancha y se le ponen varias salsas por encima.

Una pena que encontrar algunos de los ingredientes sea una odisea donde vivo yo. Por suerte existe internet (Aunque los precios a veces son un poco…) y, mejor aún, supermercados asiáticos en la mayoría de grandes ciudades. Japoneando en París encontré muchísimos, pero decidí acercarme a las tiendas de Little Tokyo: el ACE Mart y el K-Mart. Si me mudara a París, lo haría bien cerca de esos negocios… jejeje. Tenían todo tipo de fideos, salsas, pescado deshidratado, arroz, pastillas de curry (¿Hay algún modo más cómodo de prepararlo?)… por no hablar de los dulces. Entre Dorayakis y Mochis me habría llevado media tienda. Los precios mas o menos en la media, teniendo en cuenta que la capital francesa en general es cara. También vi algunos puestos de Bento bastante económicos.

En 10 días exactamente me voy a Budapest y ya tengo mirados varios sitios a los que ir. Entre ellos el restaurante BIWAKO, un pequeñísimo local regentado por una familia japonesa. Está especializado en Ramen pero también tienen otros platos como tempura y yakisoba, además de menús bastante interesantes a partir de 10€.

Me acabo de dar cuenta de que una de las tiendas que había mirado por internet, ‘Kínai Élelmiszerboltestá ¡¡¡justo al lado del hostel!!! Por las fotos parece que tienen bastante variedad, ya os contaré a la vuelta. Al lado del mercado central hay otra tienda, bastante grande también. Se llama ‘Ázsia Bolt’ y además de comida y mil tipos de especias también venden utensilios de cocina particulares, sets de cuencos, tazas de té… Espero hacer sitio en la maleta.

Hasta aquí la -breve- presentación de esta nueva sub-sección de gastronomía. Escribiré el primer capítulo ‘oficial’ cuando regrese de mi viaje, «Japoneando por Budapest» ¿Conocéis algún restaurante japonés por el mundo? (Y no vale en Japón 😛 ) ¡Espero vuestras recomendaciones!

[ACTUALIZACIÓN 2017] Aquí encontrarás nuestro post «Japoneando por Budapest»

 

Recetas del mundo: Capitulo I-Italia y el Tiramisú

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Digamos que los orígenes de este postre Italiano son aún inciertos. Todas las regiones querrían haber inventado esta delicia, pero la verdadera disputa está entre Toscana, Veneto y Piemonte. La versión oficial dice que el Tiramisú fue creado en el Siglo XVII en algunas pastelerías de Siena en vista de la llegada del Gran Duque Cosimo de Medici a la ciudad. Otros dicen que fue un pastelero de Torino quién creó este postre  en honor de Camillo Benso Conte de Cavour… y en el Veneto se rumorea que fue creado en un restaurante de la provincia de Treviso llamado «el Toulà» para renovar el menú…

En cualquier caso este postre no es nada difícil de hacer y a continuación os presentamos la receta tradicional. Si tenéis oportunidad de presentaros en una cena con este dulce, seréis la envidia de todos. ¡Vamos a por ello!
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[av_iconlist_item title=’6 Huevos’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item]
[av_iconlist_item title=’120 gr. de Azúcar’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
Puede ser blanco o moreno, pero yo normalmente uso blanco
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[av_iconlist_item title=’500 gr. de Mascarpone’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’][/av_iconlist_item]
[av_iconlist_item title=’400 gr. de bizcochos Savoiardi’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
Si no encontráis Savoiardi podéis probar con bizcochos de Soletilla
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[av_iconlist_item title=’Café (Para bañar los bizcochos)’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
Lo ideal es que sea café amargo, del de moka, sin leche ni nada. Si queréis darle un toque especial, echad un poco de Baileys en el café.
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[av_iconlist_item title=’Cacao en polvo’ link=» linktarget=» linkelement=» icon=’ue885′ font=’entypo-fontello’]
Debe ser cacao amargo, no colacao ni similares
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Primero separamos las yemas de las claras, añadimos a las yemas la mitad del azúcar y montamos hasta obtener una crema espumosa. Seguidamente, añadimos el Mascarpone a las yemas, mezclamos bien y pasamos a las claras.

Empezamos a montar las claras con una pizca de sal y cuando estén a medio montar, añadimos el azúcar que nos ha sobrado de las yemas y montamos a punto de nieve.

Cuando las claras estén listas las incorporamos a las yemas, con cuidado que no se bajen, usando una cuchara y mezclando de abajo hacia arriba.

Ahora que nuestra crema está lista podemos meterla en la nevera y dejarla reposar un poco. Mientras la crema se enfría preparamos café y cogemos nuestros bizcochos (Para aquellos que no lo sepan, los Savoiardi no son otra cosa que los bizcochos de Fontaneda de toda la vida).

Aquí tenemos varias posibilidades. Hay gente a la que le gusta añadir un poco de licor (brandy o ron) al tiramisú. Se puede hacer añadiéndolo al café con el que bañaremos los bizcochos o añadiéndolo directamente a la crema. Yo recomiendo la primera opción porque el sabor es más suave, aunque personalmente no me gusta ni el brandy ni el ron y cuando hago tiramisú en casa lo que hago es cortar el café con un poco de Baileys y después bañar los bizcochos.

En una fuente disponemos los bizcochos bañados en el café y cubrimos con una capa de crema. Repetimos la acción hasta llegar al borde de la fuente (Importante: La última capa debe ser crema) y espolvoreamos el cacao en polvo (Si queréis un consejo, ¡Espolvoread cacao en cada capa de crema!).

Metemos nuestro tiramisú en la nevera a reposar y tras unas horas ya podremos disfrutar de este dulce tan goloso.

¡Que aproveche!
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