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Flandes, la región de los cuentos de hadas

De casitas de cuento a gigantes de leyenda, castillos, arte flamenco e incluso diamantes. Todo esto y mucho más lo podréis descubrir recorriendo las principales ciudades de la Región de Flandes. Brujas, Gante y Amberes bien merecen una visita y son perfectas para alargar unos días nuestra escapada a Bruselas.

Si establecemos nuestro “campamento base” en la capital belga, el tren es una excelente opción para llegar a cualquiera de estos puntos. Es una forma de moverse cómoda; los trayectos son cortos (no más de una hora) y las salidas frecuentes, así que podemos hacer una escapada en cualquier momento y sin demasiada planificación ¡Flandes, allá vamos!

 

Qué ver en Brujas, la ciudad más turística de Flandes

Alguien me dijo una vez que Brujas era tan bonito que no parecía “de verdad”. Era cierto. Uno tiene  la sensación de estar inmerso en un cuento y cree a ciencia cierta que las casitas, tan perfectas, son de chocolate y turrón. Es probablemente la más visitada de las ciudades flamencas, con cientos de personas que recorren sus canales en las barcas turísticas y, aunque generalmente intento huir de ese tipo de atracciones, al final sucumbo a la tentación de ver la ciudad desde el agua.

Si uno quiere, hay lugares mucho más tranquilos en Brujas: el Beaterio o Beguinague – un conjunto de casitas blancas en el que desde el siglo XIII vivió una comunidad de mujeres, o el Minnewater Park, donde relajarse entre el verde, mientras se contemplan los cisnes nadando en el  que se conoce como el lago del amor. Ambos se encuentran muy cerca de la estación del ferrocarril, de modo que es una parada perfecta antes de adentrarse en las animadas calles de Brujas, o bien para tomarse un respiro antes de abandonar la ciudad.

Para los amantes de las alturas, el Belfort, campanario del S. XII, permite contemplar la ciudad  a 83 metros sobre la Plaza principal ¡Solo son 366 escalones! Y la recompensa es doble: además de las vistas, podréis contemplar una campana triunfal, 47 más pequeñas, y un carillón manual en perfecto funcionamiento.

Pero esta bellísima ciudad ofrece, como toda la región de Flandes, dos exquisiteces a las que resulta difícil resistirse: Chocolate (cómo no) y cerveza. Para los muy cerveceros es más que recomendable la visita a De Halve Maan ; la fábrica de cerveza ofrece visitas guiadas y degustaciones.

A menudo, cuando pregunto a mis amigos y conocidos cuál es su ciudad preferida en Flandes, me responden, sin dudar, que es Brujas. No obstante, la ciudad de las que os hablo a continuación pugna siempre por un primer puesto , y es otra de las visitas que podéis hacer cómodamente desde cualquiera de las estaciones de tren de Bruselas. Nosotros partíamos desde la estación Central, la más próxima a nuestro alojamiento.

 

Qué hacer en Gante, la ciudad con el mejor ambiente universitario de Flandes

Para llegar al centro de Gante, desde la estación de St. Pieters, nosotros tomamos el tranvía número 1 hasta la Korenmarkt. El centro histórico está cerrado al tráfico, lo que convierte a esta ciudad universitaria en un lugar ideal para pasear mientras se visitan los monumentos y lugares de interés. Una buena opción es alquilar una bicicleta, las veréis por cualquier lado.

Gante es famosa por su Catedral y especialmente por el retablo de la “Adoración del Cordero Místico”, del artista Jan Van Eyck. Esta obra ha sobrevivido milagrosamente a los ataques de los calvinistas y a la segunda Guerra Mundial (arrebatado por los alemanes que lo escondieron en una mina de sal austriaca) y es uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad.

Pero como no todo el mundo tiene porque ser admirador del arte flamenco, hay mil opciones para pasar un día estupendo en Gante: recorrer los canales en barco, visitar el Castillo de los condes de Flandes y especialmente disfrutar de la impresionante vista, a 91 metros de altura, desde el campanario- el Belfort- declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ¿Os habéis dado cuenta de cuánto nos gustan las ciudades a vista de pájaro?

También es conocida por su ambiente universitario. Unos 30.000 estudiantes pasan cada año por las aulas de su prestigiosa Universidad, y recorren sus calles en bicicleta.

 

Visitar Amberes

No voy a ocultar mi debilidad personal por la ciudad de Amberes, la segunda más grande e importante de Bélgica. Como he dicho en más de una ocasión, es una auténtica joya y no por los diamantes. Adoro su Catedral, las pinturas de Rubens, la música por las calles y los cucuruchos de patatas fritas, la arquitectura y tantas cosas más. Probablemente el día se os quede corto si queréis visitar alguno de sus museos.

Si tenéis que elegir, nosotros no quisimos abandonar Amberes sin visitar el Museo Platin Moretus. Indispensable para cualquier amante de los libros, sobre todo de los ejemplares únicos y antiguos. Pero no solo contiene verdaderos tesoros impresos, además de dibujos y pinturas de Rubens; el edificio (casa, talleres de impresión y museo) fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 .

 

Y además… una escapada a Malinas

Si disponéis de algún día más, os podéis acercar hasta una tranquila ciudad llena de encanto: Malinas. Estrechamente unida a nuestra historia, alli vivió durante su niñez, al cuidado de su tía Margarita de Austria, el futuro emperador Carlos V. Se dice que, en Malinas, se fabrica desde hace 500 años la misma cerveza que tomaba el emperador, la Gouden Carolus. Su Plaza Mayor, donde se encuentran el Ayuntamiento o la Catedral de San Romualdo, es un lugar idóneo para sentarse a degustar una.

Como veis, una semanita en Bruselas y la región de Flandes da para mucho. Espero que os animéis a visitarla y, por supuesto, que nos contéis vuestra experiencia.

 

 

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