Entre la Toscana y la región de Umbria, Val di Chiana se extiende hasta el hermoso Lago Trasimeno, que ejerce su papel de frontera natural entre ambas. Deja atrás las ondulantes colinas de Val d’Orcia, con cuyo territorio se funde y confunde, para adentrarse en lugares repletos de vestigios etruscos y extensiones con centenares de olivos cuya cosecha todavía se realiza a mano.
Reúne un buen numero de localidades de entre las mas bonitas de Italia, con algunos nombres que no pueden faltar en las guías de viaje pero, por fortuna, todavía “esconde” algunos pequeños tesoros a salvo del turismo masivo, donde sus pocos habitantes aun se alegran de cruzarse y saludar a cualquier desconocido.
📍Val di Chiana Toscana, entre Siena y Arezzo
En la Toscana, Val di Chiana, o la Valdichiana, se extiende entre las provincias de Siena y Arezzo. Localidades tan conocidas y turísticas como Montepulciano, o cinematográficas como Cortona y Arezzo que seguro visitarás si es tu primer viaje a la región, no pueden faltar en un recorrido por el Valle. Pero, déjame que te hable de un buen puñado de pueblos menos conocidos de los que, a buen seguro, te vas a enamorar.
Val di Chiana en Siena
Además de Montepulciano, la Valdichiana senese incluye municipios como Torrita di Siena al que pertenece el pequeño pueblo de Montefollonico, o Trequanda con sus encantadoras poblaciones medievales. La tradición de las aguas termales, herencia de su pasado etrusco, siguen muy presentes en Chianciano Terme o San Casciano dei Bagni.
Montefollonico (Torrita di Siena)
Esta pequeña población medieval, que conserva su muralla y las puertas de acceso, es desde hace 15 años el lugar al que regresamos en cada uno de nuestros viajes a la Toscana. Emplazada sobre una colina, justo entre los dos valles, la Val di Chiana y la Val D’Orcia, no podría tener mejor ubicación.
Allí tenemos “nuestra casa” , en Via della Madonnina, desde la que llegamos al centro histórico a través de la “Porta del Pianello” (también conocida como Porta Nuova o Porta Senese).

Algo ha cambiado en estos años, y no son las hermosas casas de piedra en apenas dos calles dentro de la muralla. Hay un mayor número de alojamientos turísticos, con lo que ello conlleva, aunque por fortuna todavía cruzamos saludos con los lugareños, acudimos a la tienda de alimentación de siempre y a disfrutar de la buena mesa en nuestro restaurante preferido.
Montefollonico es un lugar perfecto para ejercer esa filosofía que surgió hace algunos años y que se hizo llamar slow food, aplicable también a viajar sin prisa, a vivir sin prisa.
Lo que no ha cambiado es la magia de las noches de verano. El paisaje aparece como una larga hilera de luces fijas en la distancia, entre las luciérnagas en los cercanos campos de trigo y las estrellas de un cielo de los más intensos de la Toscana.
Conserva un buen número de edificios de gran valor arquitectónico y patrimonial, todo ello en un pequeño enclave con algo menos de 500 habitantes.
- El Palazzo Pretorio , antiguo Palacio de Justicia, edificado en el siglo XIV y reformado en los años 80 del siglo pasado, es actualmente sede del Ayuntamiento y de la oficina de turismo.
- Junto al Palazzo, la “Cisterna Pubblica”, un pozo esculpido en roca de la localidad, recoge el agua de los edificios adyacentes desde el siglo XVII.
- La Iglesia de San Leonardo de mediados del S. XIII, combina elementos de estilo románico y gótico. Es el edificio religioso más importante del pueblo. En el año 1266 los habitantes de Montefollonico (233 en ese momento) se reunieron en la plaza junto a la iglesia para jurar fidelidad, en nombre de Dios, a la República de Siena

- El Oratorio de la Compañía de Santa Caterina d’Alessandria y la Iglesia de Triano son otros edificios notables junto con algunas Villas, todas de propiedad privada.

- El Jardín de los animales de piedra es un lugar que sorprenderá a grandes y pequeños. No voy a contar más… mejor lee el relato que escribí hace algunos años, sentada en el banco del elefante.
¿Sabías, además, que Montefollonico es conocido como el pueblo del “Vin santo”? Cada año se celebra una fiesta en la que degustar este vino dulce típico de la región. Tradicionalmente tenía lugar en el mes de diciembre aunque este año se ha trasladado a la primavera. Seguro que alguien te pregunta “Lo gradireste un goccio de vin santo? ”
Petroio y Castelmuzio (Trequanda)
Estas dos pequeñísimas aldeas, a pocos kilómetros de Montefollonico, forman parte del municipio de Trequanda. Encaramadas en la cresta de una colina, las vistas de la Val di Chiana y las famosas Crete Senesi, desde cualquiera de ellas, son impresionantes.
Petroio es conocido como “el pueblo de la terracota”. Durante siglos, la alfarería ha sido la actividad principal. Todavía se conservan los hornos y chimeneas, y en sus calles y fachadas encontraréis preciosas piezas decorativas.
- El Museo de la terracota da fe de la importancia de este oficio, más que un oficio una auténtica manifestación artística. Ubicado en un palacio del S. XIII, nosotros no pudimos visitarlo por encontrarlo cerrado.
- La Iglesia de San Giorgio (de San Jorge) del siglo XIV, es la más antigua de la localidad. Con fachada románica y un hermoso campanario del siglo XVIII, en su interior se puede ver una pintura de la escuela de Siena que representa la Piedad entre los santos Bartolomé y Magdalena. Pero lo mejor es su emplazamiento, junto a un barranco desde donde se divisan los alrededores de Pienza y la famosa Rocca de Radicofani.
Paseamos pos las calles de Petroio, casi vacías, y un lugareño nos saluda preguntando:
-“¿Cuánta gente habéis encontrado?.
– Nadie- respondo- Mejor así…
Pero el señor no parece estar muy de acuerdo. Dice que es muy aburrido que no haya gente en el pueblo y tan pocos visitantes. Y vosotros ¿Qué opináis?.
A tan solo 3 km de distancia se encuentra Castelmuzio. Atravesamos la puerta de entrada, en su muralla, de esta aldea que conserva intacto el trazado medieval. Si Petroio nos pareció bonito, Castelmuzio es una sucesión de casas y rincones llenos de encanto.
- Puedes visitar el Museo de Arte Sacro que se encuentra en el oratorio y antiguo hospicio de San Bernardino, fundado en el año 1450.
Este territorio forma parte de las llamadas “Ciudades del aceite”, así que encontrarás pequeños establecimientos en los que comprar esta maravilla de oro líquido.
Val di Chiana en Arezzo
Si te enamoraste de Cortona viendo “Bajo el sol de la Toscana” y al llegar a la Piazza Grande de Arezzo jurarías que Roberto Begnini te ha saludado con un “Buongiorno principessa” has de saber que es algo totalmente lógico. Pero, además, en la Valdichiana aretina se encuentran algunos de los pueblos con mayor riqueza histórica y fuertes tradiciones.
No voy a extenderme contándote todo lo que puedes ver en Arezzo, pero si me pides un par de imprescindibles lo tengo clarísimo. Lo primero es que visites la Basílica de San Francisco para maravillarte con los frescos de Piero della Francesca, que relatan la leyenda de la Vera Cruz.
Mi segunda recomendación es que intentes viajar a Arezzo el primer fin de semana del mes. Desde 1968 se celebra su famosa Feria de Anticuariado. Más de 500 expositores se dan cita en este evento que vale la pena ver, al menos una vez, cuando estés en Toscana.
Si buscas conocer otros lugares cercanos en la Valdichiana Aretina, menos concurridos, no deberías perderte estos de los que te hablo a continuación.
Castiglion Fiorentino
Habitado primero por los etruscos y luego por los romanos, de la antigüedad de Castiglion Fiorentino dan fe las excavaciones arqueológicas en la plaza del pueblo, donde han descubierto un área sagrada del siglo V a.C.. Además, el recinto amurallado medieval del Castillo está prácticamente intacto.
Justo a medio camino entre Arezzo y Cortona, es muy recomendable hacer una parada para conocer esta localidad que te contagiará de su ambiente y carácter medieval nada más atravesar la Porta Fiorentina.
Por momentos te parecerá que estás en una versión reducida de la preciosa ciudad de Siena, con sus barrios o rioni que, por cierto, también disputan su Palio, tal como sucede en Siena, el tercer domingo de junio.
Posee Castiglion Fiorentino una riqueza histórica y un patrimonio envidiable para una ciudad tan pequeña.
- La Pinacoteca municipal o el Museo Arqueológico son solo algunos ejemplos de lugares a visitar.
- El área del Cassero (el Alcázar) del siglo XIII, conserva la estructura defensiva medieval. En la Plaza del Cassero se encuentra la Torre, construida en el siglo XIV bajo el dominio de Perugia. Con 35 metros de altura, es posible subir a lo más alto para disfrutar de las vistas que ofrece.
- Como curiosidad, en esta amplia zona verde se encuentra uno de los famosos bancos gigantes de Italia (Panchine giganti) ¿Habías oido hablar de ellos?
- La Piazza Comunale, o plaza del Ayuntamiento. La sede municipal se ubica en el Palazzo San Michele (de San Miguel), construido en el siglo XIV. Originalmente el edificio se llamaba “Palazzo del Pietrone” ya que los bandos municipales se fijaban en una enorme piedra, en la plaza frente al edificio.
- La Logia Vasariana. Esta construcción de nueve arcos fue realizada durante la remodelación de la plaza del Ayuntamiento en 1513. Fue obra de Bernardo di Ghieba y Filippo da Bellinzona, aunque la atribución a Vasari se debe a que durante las tareas de restauración, entre 1560 y 1570, se colocó el escudo de los Medici. Las tres arcadas de piedra son una auténtica ventana sobre la Val di Chio.
Una de las cosas que más me sorprendió al visitar Castiglion Fiorentino es la cantidad de Iglesias existentes en la localidad, unas diez en el centro y un par de ellas en las afueras.
- Visitamos la Iglesia de San Agustin (Sant Agostino) aunque por un motivo ajeno a las celebraciones religiosas. Este año ha sido sede de la exposición fotográfica durante el Castiglion Fiorentino Photo Fest, coincidiendo con la reapertura de la iglesia tras su restauración.
- El Claustro de la Iglesia de San Francesco albergaba el Valdichiana Wine Festival. Productores locales ofrecen catas o masterclass en las que aprender todo sobre el vino. No en vano Castiglion Fiorentino forma parte de la ruta Strada del vino Terre di Arezzo.
Da la casualidad que nuestro último viaje a Toscana coincidió con el Maggio Castiglionense, todo un mes, el de mayo naturalmente, repleto de eventos culturales y gastronómicos.
Toma nota de dos fechas clave en Castiglion Fiorentino: el mes de mayo, con la celebración del “Maggio Castiglionense” y el tercer domingo de junio con “Il Palio dei Rioni”.
Monte San Savino
Este antiquísimo pueblo cuyas señas de identidad de origen etrusco son evidentes, ha sido objeto a lo largo de la historia de grandes enfrentamientos entre Güelfos y Gibelinos. En 1306 pasó a estar bajo el dominio de los señores de Arezzo, mas tarde bajo el de Perugia, después bajo el de Siena y finalmente en 1382 de nuevo bajo dominio florentino. Como veis, una historia “ajetreada”.
La población conoció su máximo esplendor durante los siglos XV y XVI, cuando la rama noble de la familia Ciocchi-Di Monte, originaria de Florencia, se trasladó a Monte San Savino. Entre sus miembros, principalmente abogados y jueces, hubo personajes influyentes como el Cardenal Antonio, protegido e íntimo amigo del Papa Giulio II.
El patrimonio cultural de Monte San Savino te sorprenderá, ya que son numerosísimos los lugares de interés . Alrededor de la Piazza Gamurrini y recorriendo la Via Sangallo se concentran muchos de ellos. La lista es enorme pero si pasas tan solo unas horas en la localidad te recomiendo los que nosotros visitamos.
- No te pierdas la Iglesia de Santa Clara (Santa Chiara) En su interior se conservan numerosas obras de arte como la Natividad con la Adoración de los pastores de Luca della Robbia “el joven”, o las pinturas de Andrea Sansovino.
- La Loggia dei Mercanti (Logia de los mercaderes) de mediados del Siglo XVI, obra de Nanni di Baccio Bigio, escultor y arquitecto. Durante siglos se utilizó como mercado cubierto.
- El Palazzo Di Monte, fue edificada por orden del Cardenal Antonio Di Monte, de ahí su nombre, y encomendada a Antonio Sangallo “el viejo”, mientras que el patio interno es obra del arquitecto Nanni di Baccio Bigio. El Palacio es actualmente la sede del Ayuntamiento. No dejes de atravesar el patio para llegar al precioso jardín colgante.
- Il Cassero (el Alcázar) es la antigua fortaleza de la que hoy, desde la Plaza, tan solo se aprecia su fachada. Construida en el siglo XIV, en los años 70 del siglo pasado fue restaurada y actualmente se dedica a acoger diversas exposiciones. Allí se ubica también la Oficina de Turismo.
- Il Cisternone, la cisterna del siglo XVI recientemente restaurada, es una visita de lo más interesante. Se encuentra justo debajo del jardín del Palazzo Di Monte y hoy sirve precisamente para regarlo. Se trata de uno de los depósitos de agua mas importantes de Toscana, el segundo tras las tres Cisternas de Livorno.
- El Palazzo Pretorio, cuya construcción en el siglo XIV se atribuye a los peruginos, a partir de 1339, el primer año de su dominio.
- La Torre Civica se alza en el centro del Palazzo. Con sus 30 metros de altura, conserva muchas de las aberturas originales. Es visitable (acceso gratuito) y ofrece una espectaculares vistas de la Val di Chiana.
- Iglesia de San Egidio y San Savino, conocida también como la Iglesia antigua o de la Misericordia. El edificio, del S. XII, ha sufrido importantes transformaciones. Puede pasar inadvertido por su fachada simple, pero esconde un interior rico y sorprendente. En 1813 pasó a manos de la Compañía del Santísimo Sacramento, que más tarde se transformó en la Confraternidad de la Misericordia.
Esta Fraternidad se fundó como institución benéfica. Se dedica a la asistencia física y económica de enfermos, pobres y necesitados. Transportaba a los enfermos hasta los hospitales y también ofrecía servicios fúnebres. De hecho, en la pequeña nave rectangular podréis ver dos carros fúnebres de época. Los hermanos de la Fraternidad se vestían con túnicas de penitente negras, de manera que nadie supiera quienes eran, ya que deseaban que sus buenas acciones se mantuviesen en el anonimato.
Las murallas, la antigua Sinagoga, la Casa del Sansovino (en la que vivió el escultor y arquitecto Andrea Contucci, conocido como Andrea Sansovino), el Palazzo Tavarnesi… Monte San Savino bien merece una estancia más larga. Además de agriturismos, bed and breakfast, residencias y apartamentos, muy cerca de la localidad encontrarás un área camper.
Lucignano
Este curioso pueblo es todo un ejemplo de urbanismo medieval. Su curiosa forma, con las calles en círculos concéntricos (a vista de pájaro te recordará a una ensaimada) no te dejará indiferente.
Visitamos Lucignano en nuestro primer viaje a Toscana, y después hemos regresado precisamente un primero de mayo, cuando la localidad es una auténtica fiesta.
¿Sabías que en toda Italia el 1 de mayo, además de reivindicar los derechos de los trabajadores, se celebra con música y muchos eventos festivos?
Son muchos los motivos para detenerse en Lucignano. Si dispones de poco tiempo, al menso visita estos dos:
- La Iglesia de San Francisco (San Francesco) alberga los frescos del S. XIV, atribuidos al pintor de la escuela de Siena Bartolo di Fredi, “El Triunfo de la muerte”.
- L’Albero d’Oro (el árbol de oro), una magnifica obra de orfebrería. Se trata de un relicario que mide 2,70 metros de alto por casi uno de ancho. Realizado con un revestimiento de oro, plata y esmaltes, su estructura Raices, tronco y copa) son una metáfora de la vida de Cristo (Nacimiento, pasión y gloria).
Como curiosidad, este árbol de oro es llamado también “el árbol de los enamorados” Las parejas se juran amor eterno ante el relicario con la esperanza de que dure para siempre.
🥩Gastronomía de Val di Chiana
Uno de los grandes atractivos de Toscana, y de Val di Chiana en particular, es su gastronomía.
¿Sabías que la raza chianina, la raza bovina más grande y antigua del mundo, es originaria de este valle? De ella procede la exquisita y apreciada bistecca alla fiorentina.
Además de las carnes de gran calidad, podrás disfrutar de su aceite virgen extra de oliva IGP; los quesos, especialmente el pecorino (queso de oveja), o los vinos con varias denominaciones de origen.
En Monte San Savino tienes que probar su porchetta (cerdo deshuesado relleno con ajo, romero, salvia, hinojo silvestre, y luego asado). Es famosa en toda Italia y, el segundo fin de semana de septiembre, se celebra una feria de la porchetta (Sagra della porchetta) con más de 50 años de antigüedad.
🍽️Restaurantes recomendados
De primerísima mano os vamos a recomendar:
- 13 Gobbi (Montefollonico)
Prueba su pasta “nella forma di pecorino” (se cuece y después se mete dentro de un queso de oveja típico de Montefollonico, conocido como “il grande vecchio”). Acompáñala de cualquiera de los vinos de su extensa bodega y deja hueco para el postre; nuestros preferidos la sbricciolata o el tiramisú.
Recomendable reservar +39 0577 669755
- Da Muzzicone (Castiglion Fiorentino)
El paraíso para los amantes de la carne: fiorentina (Un T-bone en toda regla) o tagliata (entrecot grueso, cortado a láminas), todo depende de tu estómago o de si vas en grupo para compartir. Ojo a las raciones, que son enormes.

Nosotros tomamos un”antipasto misto toscano” (embutidos y quesos), una tagliata (una ración) y un tiramisú. Todo a compartir para dos, y no salimos con hambre. El vino de la casa, un Chianti aretino, se puede pedir por copas 🍷 y está genial.
Importante: ¡Reserva con tiempo! +39 0575 658403
- Il Ristoro Di Via Dante (Castiglion Fiorentino)
Era nuestra segunda opción por si no había sitio en Da Muzzicone. Recomendado por gente local.
- Bar delle Mura (Castiglion Fiorentino)
Un buen sitio para tomar un aperitivo antes de comer o en el tardeo ¡No me pude resistir al famoso Aperol Spritz!






















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