Los mejores planes en Euskadi con perro (Actualizado 2021)

Si estás pensando en venir a Euskadi con tu perro y te preguntas qué cosas puedes ver o hacer con tu mascota, has llegado al post justo. Aunque ya os di algunas pistas en  «los mejores perriplanes en Bilbao y alrededores», quiero hablaros sobre todos los lugares nuevos que he descubierto este año. Como dicen nosequé de un bicho, mis humanos no me han llevado de viaje muy lejos, como otras veces, pero os aseguro que no me he aburrido nada de nada.

Hay muchos lugares para visitar en Euskadi con perro pero yo, como siempre, solo os voy a hablar de los que han visto mis ojos y pisado mis patitas.

Antes de ponerme al lío, comentaros que la mayoría de estas salidas las hicimos en verano. Por desgracia en Euskadi no hay una sola playa canina ¡Y no será por falta de costa! Así que tenemos que esperar a que acabe la temporada de baño para corretear por los arenales, al menos por alguno.

Euskadi con perro: planes en Bizkaia

A pesar de que vivo en esta provincia, no vayáis a pensar que conozco todos los rincones todavía. Además de nuestros planes habituales, que ya os conté en su momento, tomad nota de algunos más que merecen mucho la pena.

Vía verde de Arrázola

Supongo que ya sabéis que las vías verdes discurren por antiguos trazados ferroviarios. La de Arrázola, concretamente, parte de la localidad de Apatamonasterio, en la comarca del Duranguesado, hasta la antigua estación de El Tope, siguiendo el trazado que llevaba hasta las explotaciones mineras de Erotabarri. Es una ruta muy muy fácil, unos 5 km (10 entre ida y vuelta) apta para todos, pequeños y grandes, y para vejetes como yo, aunque os aconsejo no hacerla en días de mucho calor.

 

El paisaje es impresionante, a los pies del Amboto (u Anboto), uno de los montes más importantes por su ubicación, entre las provincias de Bizkaia y Araba, y por estar ligado a la mitología vasca ya que se dice que en su cima habita Mari, la dama del Anboto, diosa de la naturaleza y la justicia.

 

 

A los humanos les encanta por los caseríos antiquísimos (del S. XVI nada menos) y las Ermitas, como la de San Roque,  que se ven durante el recorrido. También encontraréis áreas de esparcimiento para descansar, refrescaros o hacer un picnic todos juntos.

 

 

A mi, lo que más me ha gustado del recorrido es poder mojarme las patas en el río (el Arrázola) y conocer a un montón de animales como cerditos o cabritillos. Eso si, nada de molestar ni ladrarles ¡Eh! Es por eso que es obligatorio ir con correa acompañando a vuestros humanos.

¡Actualizo! Si esto de las Vías Verdes os gusta, anotad la del Kadagua. De momento hemos recorrido dos tramos, de Arbuio a Sodupe y de Sodupe a Güeñes, en la Comarca de Las Encartaciones, en la que hay mucho que ver y disfrutar.

Parque Natural Gorbeia

Es probablemente uno de los espacios naturales más visitados de Euskadi y el más grande de todo el territorio, con más de 20.000 kilómetros cuadrados. Abarca tanto la provincia de Bizkaia como la de Araba, aunque nosotros visitamos la vertiente bizkaina.

Hay multitud de rutas en ambas, algunas tan espectaculares como la que lleva a la cascada y mirador de Goiuri, en Araba (han prometido llevarme, pero que no piensen que se me va olvidar grrr)

Os aconsejo madrugar si vuestra intención es acceder a los aparcamientos que hay cerca del famoso hayedo de Otzarreta o el humedal de Saldropo, muy próximos los dos, pero otra opción, recomendable, es aparcar en el puerto de Barazar y subir caminando. Es un paseo estupendo y apto para todos.

Recordad que es un espacio natural protegido así que nada de ir a vuestro aire ni perseguir fauna o vacas. Si sois muy obedientes y vais pegados a vuestros dueños no hay problema aunque en realidad se debe ir con correa.

 

 

El famoso hayedo es uno de los lugares con más encanto de este parque y también uno de los más fotografiados, especialmente en otoño. Por un momento creí que estaba lleno de gnomos pero ¡Eran niños!

No olvidéis una mochila con provisiones, el tronco de un árbol puede convertirse en el mejor restaurante con vistas. Mis humanos compartieron un bocadillo conmigo, aunque siempre podéis optar por bajar a comer a alguna de las localidades cercanas.

Otxandio

A los pies del Gorbeia, este pueblo, cuyo casco histórico fue declarado conjunto monumental, puede ser un buen sitio para darse un homenaje gastronómico después de la caminata por el Parque.

Su plaza Mayor (Nagusia) es el punto de encuentro de visitantes y otxandiarras y un lugar estupendo para corretear sin problema ¡Anda que no hice amigos!. A vuestros humanos les gustará ver el ayuntamiento, un edificio de 1742  que está declarado monumento nacional, también la iglesia de Santa Marina y la fuente de Vulcano (Dios del Fuego), en homenaje al pasado de la Villa y la importancia que tuvieron las fraguas.

 

 

Desde la plaza Andikona hasta la plaza Nagusia pasamos por delante de varios restaurantes (uffff… olía que alimentaba) así que tenemos que volver para probarlos.

Playa de Azkorri (Getxo)

Hemos tenido que esperar a que acabase la temporada de baño para disfrutar de lo lindo de esta playa, que no es de las mejores de Euskadi pero es perfecta para nosotros, ya que hay bastantes piedras y la arena es mas bien gordita. Desde el 1 de octubre, y a pesar del cartel de «perros no», este arenal se convierte en un paraíso perruno. Si a eso sumamos el buen tiempo que nos ha acompañado durante el otoño, no puedo estar más contento. Ahora toca esperar a que la lluvia y el frío nos den una tregua pero, bien pensado, hasta el 15 de junio que comienza de nuevo la temporada oficial de baño, tengo muuuuchos días para volver.

 

 

Otro arenal dogfriendly, fuera de temporada, es el de Ereaga, en la misma localidad, aunque mis humanos prefieren Azkorri ya que no hay ninguna carretera cerca.

Euskadi con perro: planes en Gipuzkoa

Explorar esta provincia, por la costa o el interior, ha sido un auténtico perriplanazo. Pueblos preciosos, playas estupendas (que no he podido pisar, grrrr) comida rica (que algo ha caído) y hasta museos en los que somos bien recibidos. Aquí van mis recomendaciones.

Museo Vasco del Ferrocarril

En la bonita localidad de Azpeitia, que por cierto no pudimos recorrer debido a un brote de Covid-19, en la antigua estación y gestionado por Euskotren (recordad que en todos los transportes gestionados por Euskotren podéis acompañar a vuestros humanos) este museo contiene una de las mejores colecciones de Europa: locomotoras de vapor, diesel y eléctricas así como otro tipo de vehículos automotores (trolebuses, coches de bomberos etc)

 

 

Conoceréis la historia de la movilidad en Euskadi, desde finales del S.XIX a través de los objetos ligados al ferrocarril (uniformes, relojes, placas informativas o incluso vajillas utilizadas en los viajes en tren)

Aunque lo mejor de esta visita es que durante gran parte del año (desde Semana Santa hasta noviembre) y solo en fin de semana, podéis vivir la experiencia de viajar en una auténtica locomotora de vapor, La Aurrera, que recorre 5 km hasta la estación de Lasao, donde además podréis ver como se realiza el cambio de agujas, esto es como se desengancha la locomotora para ponerla otra vez en cabeza de los vagones. ¡Esto si que es viajar con el cha-ca-chá del tren! Así que ya sabéis… ¡Perriviajeros al tren!

 

Museo Ur Mara

Tengo que confesaros que yo no lo visité, pero mi humana tuvo la oportunidad de conocerlo y ha prometido llevarme algún día. En la localidad de Alkiza, en la comarca de Tolosaldea, este museo al aire libre es totalmente petfriendly. De hecho, su mejor guía fue Elorri, un colega peludo que conoce muy bien el lugar. No os perdáis su post sobre Ur Mara ¡Os lo recomiendo, es reguau!

De Mutriku a Deba

O de Deba a Mutriku que tanto monta, monta tanto… Conocer estas preciosas localidades de la comarca de Debabarrena es uno de los mejores planes con perro en Euskadi (incluso solo para humanos).

Ambas poblaciones están desde hace poco unidas por una vía peatonal, con unas vistas al mar de quitar el hipo. Tenemos pendiente regresar a Deba para conocerlo mejor, ya que solo lo vimos de pasada y nos dirigimos a Mutriku ¡La de tiempo que llevaba mi dueña dando la tabarra con visitar esta localidad! y no me extraña porque es precioooooosa.

En verano está a tope de gente, claro que con esas piscinas naturales increíbles y esas playitas (grrrrr la envidia que pasé viendo a los humanos) no es para menos. El tema aparcamiento está complicado pero os recomiendo el parking que hay junto a la Iglesia, no es nada caro y encontramos plazas libres sin problema. Desde allí mismo podéis empezar a recorrer las estrechas y empinadas callejuelas que bajan hasta el puerto y descubrir las fachadas de colores de sus casas y Palacios como el de Arriekatua, el de Zabiel o el de Montalivet.

 

 

El puerto de Mutriku es una auténtica postal. No os perdáis las vistas desde el mirador de Atxukale donde además encontraréis este precioso mural de una ballena ¿Quién se resiste a la foto para Instagram?

 

 

Como ya podéis imaginar, en esta zona se come un pescado bueniiiiisimo, aunque nosotros optamos por una sidrería en Deba, Txindurri Iturri, que además es suuuuperdogfriendly. Si estás pensando en visitar Euskadi con tu perro puedes incluso alojarte allí. Es una excelente opción para conocer la zona, el entorno es tranquilísimo y su chuleta im-presionante. Echad un ojo a su web.

Pasaia y Hondarribia

Podéis pasar un día estupendo visitando estas dos localidades, aunque os aseguro que bien merecen un día completo cada una.

Mi humana está «in love» con la localidad de Pasaia… ah espera que no es una, ni dos, ni tres… son cuatro núcleos urbanos, aunque casi todo el mundo se refiere a Pasaia (o Pasajes) para referirse a Pasai Donibane o Pasajes de San Juan. Las casas de colores salpicadas por el agua y el salitre, la montaña que se sumerge directamente en el mar encandilan a cualquiera. No es de extrañar que escritores, como Victor Hugo, se refugiasen aquí en busca de inspiración. Si me empeño, incluso  yo puedo escribir o recitar una poesía (en ladrido, claro está).

El Paseo de Puntas es una auténtica gozada. Además podéis hacer una parada en la Kantina Alabortza, un chiringuito «playero» al aire libre, frecuentado por muchos peludos y sus humanos, en el que ponerse como el Kiko y con unas vistas increíbles. Me dicen por aquí que recomiende su chorizo a la sidra.

Al final, hay una pequeña calita y encontramos ¡cabras tomando el sol! (en serio, no os estoy tomando el pelo) La verdad es que ni se inmutaban.

Si además queréis pasar al otro lado de la bocana del puerto, no hay problema, en el servicio de bote que cruza hasta Pasajes de San Pedro somos bien recibidos. Ni que decir tiene que la tradición del remo en Pasaia viene de hace muchos años.

 

Hondarribia (O Fuenterrabía) ostenta el título de uno de los pueblos más bonitos de Euskadi y también de toda España. Esta pequeña ciudad amurallada, de calles adoquinadas y trazado medieval está llena de historia por todos los rincones. Casas torre, baluartes, antiguos polvorines… se diría que están a punto de rodar una peli de aventuras o de ambientación histórica. De hecho, estas calles han sido escenario de muchos rodajes cinematográficos, antiguos y recientes, entre ellos la famosísima «Papillón».

 

 

Pequeños comercios que te trasladan a otra época, calles con nombres de gremios, fachadas blasonadas que desembocan en la plaza de Armas. En esta plaza el Castillo de Carlos V, hoy convertido en parador nacional, comparte espacio con la imponente iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano. Os encontraréis con cuidadísimos edificios y pequeños hoteles que parecen de postal, con sus balcones llenos de flores. El casco histórico de Hondarribia es taaaan bonito que parece un decorado. Todo esto lo dice mi dueña, yo lo resumo en un Requeteguau.

 

 

Pero además, en Hondarribia, podéis visitar el barrio de la Marina, formado por antiguas casas de pescadores hoy convertidas en bares y restaurantes. Sus pintxos tienen tanta fama o incluso más que los de San Sebastián pero ¡Tened la cartera preparada! Muy dogfriendly no nos consta que sean (los restaurantes, aunque seguro que haberlos haylos) pero siempre queda la opción de las terrazas.

Un paseo por el puerto ¿Sabes que justo enfrente ya se encuentra Hendaya? Y lo mejor es que hay un servicio regular de barcos que cruzan la Bahía de Txindugui en los que podemos viajar sin problema. Es uno de los mejores planes con niños y por supuesto con tu perro en Euskadi. ¡Ese viajecito en barco lo tengo pendiente!

Parque Natural Aiako Harria

Este ha sido nuestro último descubrimiento y tengo que admitir que es un planazo con perro en Euskadi. Solo advertir, una vez más, que al tratarse de un Parque Natural la normativa dice que debemos ir atados. Aún así, siempre hay alguna explanada en la que corretear y jugar con la pelota (quienes juguéis, claro, porque yo de toda la vida prefiero un palo y cuanto más grande mejor) pero por los senderos ojito que hay una cantidad de fauna…

El acceso al Parque puede hacerse desde cualquiera de las 5 localidades que abarca: Donostia, Errenteria, Hernani, Irún y Oiartzun.

Nosotros los visitamos en primer lugar desde la localidad de Oiartzun ya que nuestro perriplan del día era recorrer la Vía Verde de Arditurri que lleva a las famosas minas romanas del mismo nombre. Como es un camino muy largo (unos 6 km de ida y otros tantos vuelta, claro), y además yo no puedo visitar las minas, caminamos algo más de la mitad, hasta el barrio de Ergoien, con la intención de hacer allí una «parada técnica» (vamos, para que los humanos pudiesen comer) Pero nos encontramos con la desagradable sorpresa de que en el único restaurante que había sitio no me dejaban acompañar a mi familia ¡ni en terraza! Para que lo sepáis el restaurante se llama «Tolare».

Dice mi dueña que no termina de comprender por qué es tan complicado comer con tu perro en Euskadi… ufff y a un pasito de la frontera, que casi nos dieron ganas de pasar a Iparralde.

Aparte de esto, la Vía Verde es una chulada, con muchas fuentes por el camino ¡Hasta atravesamos un túnel! y varias áreas de descanso con baños (importante, aunque yo meo en cualquier sitio jeje) y me mojé las patas en el río (el Oiartzun)

Pero como «no hay mal que por bien no venga» cambiamos de rumbo y fuimos a comer a Errenteria, siguiendo las recomendaciones de nuestra amiga Oiartza, bloguera de Furgobidaiak. Pero no creáis que a cualquier sitio… GPS en marcha y acabamos en pleno corazón del Parque Natural ¡Que sorpresón! De camino al restaurante (hay bastantes en la zona, nosotros fuimos al Susperregui, que había sitio en su terraza) descubrimos unas zonas de esparcimiento suuuuper, con barbacoas, fuente. Eso sí, estaba llenísimo de coches y familias.

Hay muchas rutas de senderismo bien señalizadas, y además en la Casa del Parque os darán toda la información que necesitéis.

Euskadi con perro: Araba

Vitoria, una de las ciudades más dogfriendly de España

Su capital está considerada una de las ciudades mas amigables con nosotros los perros, y tiene unas enormes zonas verdes y áreas de esparcimiento. Solo estuve unas pocas horas en la ciudad pero pude acompañar a mis dueños en bares y cafeterías sin ningún problema ¡Ah y podemos subir en el tranvía sin límite de peso! (por si queréis o tenéis que aparcar fuera del centro)

Seguramente la provincia de Araba es la menos conocida de Euskadi pero os aseguro que tiene rincones increíbles. Parques Naturales y pueblos llenos de encanto a los que que estoy deseando volver.

Rioja Alavesa: un paseo entre viñedos

Esta fue nuestra última escapada antes de que nos confinasen este otoño y no pudimos elegir mejor destino. Si visitas Euskadi con tu perro (o sin él jeje) no puedes perderte un recorrido por los maravillosos pueblos y paisajes, especialmente en otoño o primavera, de La Rioja Alavesa.

Aunque la zona es conocida por sus vinos y bodegas, no es necesario que te guste el vino para disfrutar de los preciosos campos de viñas y de los miradores increíbles. Os recomiendo, además, visitar algunos pueblos de la zona (hay muchos más para incluir en la lista pero estos son los que pudimos visitar en un día). ¡Tomad nota!

Nuestra primera parada fue en un pequeñísimo pueblo amurallado, Salinillas de Buradón, que pertenece al municipio de Labastida. Con poco más de 100 habitantes conserva sus puertas de entrada, y lo que fue el Palacio de Oñate del que hoy apenas quedan unas ruinas. La verdad es que estaba muy animado y nos sentamos a comer un riquísimo pintxo de tortilla en «El rincón de Buradón» antes de dar un paseo por los alrededores del pueblo que son una auténtica maravilla.

 

 

Recorrer Labastida es como visitar un museo de la heráldica al aire libre. En su calle Mayor encontraréis un montón de Casas Palacio con sus escudos en las fachadas. Yo no tengo mucha paciencia pero aún así dejé que mi dueña leyese tranquilamente algunas de las explicaciones sobre el origen de cada uno. Además de todo esto, la gastronomía y los vinos son otras dos buenas razones para visitarla.

 

 

Lo mismo ocurre con otra población cercana, Elciego, conocida por sus bodegas, algunas diseñadas por arquitectos de renombre como Frank Ghery (si, si, el mismo de nuestro museo más famoso en Bilbao, el Guggenheim) Aquí pudimos disfrutar de un paseo maravilloso entre viñedos. Estas rutas las veréis señalizadas, al igual que las que os llevan a los famosos miradores. A estos últimos llegaréis a través de pasarelas que parten de la Ermita de San Vicente, aunque a mí lo de caminar por pasarelas no me gusta nada de nada ¿Y si me cuelo por las rendijas, eh?

La verdad es que es disfrutamos un montón de lo bonito que estaba el campo en otoño ¡Estos días está nevando! que también debe ser chulo…

 

 

No os vayáis sin dar una vuelta por el centro del pueblo. Encontraréis, al igual que en Labastida, Palacios barrocos, como el Palacio Navarrete Ladrón de Guevara, más conocido como Casa de los Hierros. Pero hay muchos más, os enamoraréis de cualquiera de sus casas al instante (o eso dice mi dueña).

 

 

Ruta por la Cuadrilla de la Montaña Alavesa

Animaos a conocer la Cuadrilla de la Montaña Alavesa. Ojo, que no se trata de un grupo de amigos, por mucho que en Euskadi oigáis hablar de la cuadrilla. Es una forma de ordenación territorial, similar a las Comarcas pero que en la provincia de Álava , o Araba, se denominan así.

Dicho esto, yo no podía imaginar que en esta zona hubiese taaanto que ver y tantos perriplanes para disfrutar todos juntos.

Podéis comenzar vuestro itinerario visitando el Parque natural de Izki. Desde la localidad de Korres parten múltiples rutas por el Parque, aunque una de las más sencillas y bonitas es la que lleva al mirador de Izki, y es la que nosotros escogimos. El primer tramo es un poco cuesta arriba, así que llevad agua, que yo acabé con la lengua fuera. Arriba se estaba muy fresquito, que conste, y las vistas merecen mucho la pena, aunque a mi eso de asomarme a barandillas no me gusta nada de nada, y es que sufro de vértigo ( si, los perros también tenemos vértigo)

 

 

El pueblo estaba en proceso de rehabilitación y seguro que quedará precioso. Invitad a vuestros humanos a una cervecita y un pintxo en el bar del pueblo (y de paso, a ver si cae algo, jeje)

Hablando de pueblos bonitos, muy cerca queda el Concejo de Antoñana. Pertenece al municipio de Campezo y es un lugar estupendo alejado del turismo de masas (Shhhh, es un secreto) Aunque apenas tiene 100 habitantes, este pequeño lugar esta lleno de historia, y mira que a mi dueña le gustan las historias, sobretodo si están llenas de disputas y batallitas. Y aquí, de todo eso hubo mucho, durante la Edad Media entre los Reinos de Navarra y Castilla. Pasead tranquilamente por sus calles, rodeando los restos de la muralla. Además por aquí transcurre el Camino Ignaciano ¡Ese aún no lo conocía! pero mira, no siempre voy a ser perregrino a Santiago.

 

 

Precisamente desde Antoñana se llega a uno de los parajes naturales que más nos gustaron en la Cuadrilla de la Montaña Alavesa y que, de verdad, es un imprescindible si vienes a Euskadi con tu perro. Se trata de la ruta a la Cascada de Aguake, a tan solo 2 km del pueblo, así que es un recorrido facilito y apto para perros abueletes como yo.

Lo mejor es que junto al curso del río Sabando podéis descansar y relajaros, o comer un bocadillo como hicimos nosotros. Ni que decir tiene que disfruté de lo lindo mojándome las patas. La Cascada, por cierto, es una preciosidad.

 

 

Si has llegado hasta aquí, gracias por tu paciencia. Espero que te animes a visitarme y que se te hayan puesto los dientes largos después de conocer taaaantos planes en Euskadi con perro. Hay muchos más, no vayas a creer, pero estos que te propongo no están nada mal . Un montón de lametones para todos ¡Os espero!

Una perriescapada por El Bierzo

Regresar a El Bierzo con perro, osea conmigo, era uno de los planes pendientes que tenían mis humanos. Después de su breve escapada en Semana Santa de 2019, aún les quedaban muchos lugares por descubrir y estaban deseando visitar de nuevo esta comarca leonesa, para poder disfrutar todos juntos de la tranquilidad y los paisajes bercianos.

Aunque su capital, Ponferrada, ostenta el título de una de las mejores ciudades dogfriendly de España, mis dueños prefirieron escoger un alojamiento en un lugar más apartado y tranquilo, rodeados de naturaleza y lugares estupendos para pasear.

Tomad nota de todo lo que hicimos en un «finde» largo y animaos a visitar el Bierzo en familia, humana y perruna.

El Bierzo con perro: dónde alojarse

Hoteles, hostales, casas rurales y un montón de apartamentos son algunos de los alojamientos dogfriendly que encontrarás en El Bierzo, especialmente en Ponferrada y alrededores. En esto ha influido la labor que realiza la Asociación de propietarios y amigos del perro. Nos llamó muchísimo la atención la cantidad de establecimientos que encontramos en Molinaseca, uno de los municipios más visitados en pleno Camino de Santiago.

Nuestra elección: La casa del Peregrino (El Acebo de San Miguel)

Un pequeño hotel rural en la calle principal de este pequeñísimo pueblo, el primero de El Bierzo si llegas desde Astorga. En la salida (o entrada, según se mire) de la carretera que lleva a Ponferrada, tienen un enorme albergue pero nosotros preferimos quedarnos en el hotelito.

No solo pude dormir con mis dueños sino que también pude estar con ellos en la cafetería y durante el desayuno, con lo que el problema habitual en muchos hoteles, en los que no se nos permite el acceso a las zonas comunes, no lo tendréis. Os puedo asegurar además que Ana, la chica que lo atiende, es un verdadero encanto.

Si estáis pensando en hacer el Camino de Santiago, sabed que en El Acebo hay varios lugares donde los «perregrinos» sois bienvenidos. Además de La Casa del Peregrino (tanto el Hotel rural como el Albergue) el Mesón el Acebo también ofrece alojamiento y comidas. Mi perriamigo Mochilo os recibirá encantado.

El Bierzo con perro: las mejores excursiones

Si sois grandes excursionistas y estáis habituados  a dar largas caminatas, en El Bierzo tenéis camino para dar y tomar, pero si como nosotros (uno va cumpliendo años)  preferís los paseos más relajados, opciones no faltan. ¡Tomad nota de nuestras propuestas!

 El Acebo y Riego de Ambrós

Estas dos localidades pertenecen en realidad al Municipio de Molinaseca. Podéis visitar este precioso lugar y caminar junto al río o pasar por su famoso puente romano pero a nosotros, particularmente, estos otros pequeñísimos pueblos nos han encantado.

 

Monumento al peregrino ciclista

Como ya os he dicho, nos alojamos en El Acebo de San Miguel y aunque normalmente este lugar está muy animado y lleno de peregrinos, en septiembre estaba mucho más tranquilo y era estupendo pasear por el Camino Real, que cruza todo el pueblo, al atardecer, con una temperatura buenísima. Desde la Fuente de la trucha hasta el monumento al peregrino ciclista (en homenaje a Heinrich Krase, que murió en 1987 en un accidente con su bicicleta mientras hacía el Camino) podréis disfrutar de la arquitectura típica de este pueblo, catalogado como conjunto histórico. Yo no se muy bien que es exactamente eso pero puedo aseguraros que es reguau. También podéis subir hasta la Iglesia de San Miguel y el parque infantil del pueblo desde donde hay una vista estupenda y una buena explanada para corretear. Eso si ¡dejad todo bien limpio!

Riego de Ambrós está a muy pocos kilómetros de aquí y nos pareció una preciosidad de sitio, con calles empinadas y casas cuidadísimas ¡hasta hice algún amigo! En la entrada, casi en la carretera,  hay un bonito parque junto a la Iglesia de Santa María Magdalena. Desde Riego de Ambrós se puede llegar a Molinaseca por el sendero de los puentes de Malpaso, sobre el río Meruelo ¡Será por rutas!

 

Compludo

El Valle de Compludo es seguramente uno de los más bonitos de la comarca de El Bierzo para visitar con tu perro. Pasear por sus senderos, acompañados del sonido del río entre frondosísimos bosques de árboles centenarios, es una auténtica maravilla.

Si sois senderistas muy top no debéis perderos la excursión hasta la Cascada del Gualtón, por un camino de montaña que parte de Carracedo de Compludo. Nosotros no la hicimos, pero disfrutamos de otros paseos geniales.

El recorrido hasta la famosa Herrería de Compludo desde la zona habilitada como parking es apto para todos los públicos, incluso para niños o vejetes como yo. Mi familia humana visitó la Herrería el año pasado y dicen que les gustó muchísimo.

Ya en la población de Compludo, junto a su Iglesia y el Cenobio en que se recuerda a San Fructuoso, fundador de nueve monasterios, vale la pena adentrarse en los caminos que llevan hasta el Molino, o a la llamada explanada  del Monasterio (si, el de San Fructuoso, del que no queda nada) Eso si, cuidadín con acercaros a las fincas con perros de guarda ¡Vaya genio se gastan mis colegas de 4 patas! En cualquier caso yo paseo atado (mis dueños no se fían de mi… total porque persigo gatos u otros animales)

 

Molino de Compludo

Desde Compludo se puede llegar hasta Espinoso de Compludo, hay poco más de 5 km, pero es un camino de montaña, no apto para cualquier vehículo. Si os gusta caminar, en poco más de una hora llegáis. Por eso la mayoría de la gente lo visita partiendo de Ponferrada, ya que la carretera está en mejor estado.

Peñalba de Santiago y el Valle del silencio

Dicen que Peñalba de Santiago es uno de los pueblos más bonitos de España ¡Estoy de acuerdo! Eso si, agarraos que vienen curvas, las de una carretera de montaña con unas vistas impresionantes (menos mal que no me mareo)

Mis humanos se enamoraron de este lugar y de su entorno y lo mejor es que hay una perriruta estupenda que no os podéis perder: La ruta hasta la Cueva de San Genadio. Son algo mas de 2km de ida y otros tantos de vuelta, por un camino repleto de castaños centenarios, acompañados del sonido del agua, aunque este verano ha sido muy seco y el caudal de los antiguos canales romanos era escasísimo. Me explican mis dueños que todos estos canales eran los mismos que llegaban a Las Médulas para lavar el oro de las minas.

 

Los castaños centenarios en la Ruta a la Cueva de San Genadio

Por cierto, yo no he visitado Las Médulas pero es otra excursión imprescindible si viajas a El Bierzo con tu perro (y si no, también) Este paraje está a unos 45 km de aquí aunque con estas carreteras os llevará un buen rato.

Todos los pueblos del Valle del silencio son realmente tranquilos y pueden recorrerse por una ruta de senderismo de unos 14 km ¡Yo no estoy para esos trotes!

También en San Cristobal de Valdueza tenéis perrirutas interesantes, como la que llega hasta el Tejo centenario, o en Montes de Valdueza acercaros al Monasterio de San Pedro.

Perriconsejo para humanos: llevad algo de comer en la mochila. Salvo en Peñalba, donde la cantina del pueblo estaba abierta, en el resto de lugares fue imposible encontrar un sitio donde llenar el estómago. Ah y no sirve llamar por teléfono de camino para comprobarlo ¡No hay cobertura!

El castillo de San Blas: un lugar secreto en Ponferrada

Reguau ¿Os imagináis descubrir un castillo secreto? Pues si, como lo estáis leyendo. Un lugar oculto entre los árboles que nos costó un poquito localizar. No lo veréis en ninguna guía de viaje.

El castillo de San Blas, o castillo de Valdés, ya que se encuentra en una finca que perteneció a la familia Valdés, es conocido también como «el castillo de Disney» ya que sus torreones recuerdan a los que aparecen en las películas y cuentos de la factoría de animación.

 

Castillo de San Blas

 

El arbolado y la maleza lo oculta, así que nos costó un poco encontrar el acceso. En la carretera que va de Molinaseca a Ponferrada, en el desvío a Campo, bajo el puente que cruza el río Boeza, hay un camino a mano derecha. Seguidlo y llegaréis a la finca en la que Daniel Valdés  (el último de la saga familiar, que murió sin descendencia) pidió a Paciano Uceda (un mecenas y amigo) que diseñase la finca de recreo más bonita de El Bierzo. El proyecto se materializó en la segunda mitad del S.XIX y se dice que Uceda lo diseño a partir de un sueño en el que aparecían el castillo de Ponferrada y el de Cornatel.

¡Vaya historia! ¿Verdad? En su tiempo hubo un estanque con cisnes y barcas, y un mirador sobre el río que aún permanece. Es una pena que la finca esté descuidada. Actualmente la gestiona la Fundación Fustegueras, herencia de Valdés.

Muy cerca de allí hay otra perriruta (que tenemos pendiente para una próxima visita) muy fácil de hacer, la que lleva a la fuente romana de Campo.

 

El Bierzo Alto

Muy cerca de su capital, Bembibre, que también visitamos para comer en la terracita de nuestros amigos de «O pulpeiro», hay cantidad de pueblitos en los que incluso me dejaron corretear suelto ¡Por fín! E hice un nuevo amigo, Otto ¡A ver si nos vemos pronto colegui!

Si buscáis información sobre rutas y alojamientos en la zona, os recomiendo que echéis un vistazo a la web de la Asociación de Turismo y desarrollo del Bierzo Alto (Atudebial) Hay recorridos reguau, algunos no muy pesados para mí, como la ruta de los petroglifos de Santa Marina de Torre, o la de los molinos de Folgoso, y otros más largos pero que nos han recomendado, como la ruta de las fuentes de Noceda, así que tendremos que volver pronto ¿No?

Otras visitas cerca de El Bierzo con perro

De camino a El Bierzo hicimos algunas paradas que bien valen la pena. La ciudad de Astorga les encantará a vuestros humanos aunque no haya actividades dogfriendly. Eso si, me han contado que hay un parque canino con áreas recreativas y hasta circuito de agility. Y en la Plaza del Ayuntamiento hay un montón de terrazas en las que tomarse tranquilamente algo.

 

 

Donde si podéis comer todos juntos es en el restaurante Entrepiedras, en Castrillo de los Polvazares, otro de los pueblos más bonitos de España., a pocos kilómetros de Astorga. Tienen un patio enorme y su cocido maragato – ¿He oído gato?- está de chuparse los bigotes (algo cayó, algo cayó…)

Esta zona de la provincia de León se conoce como La Maragatería y está pegadita a El Bierzo. Otro día os cuenta mi humana de dónde viene el nombre y otro montón de curiosidades. Visitamos un museo estupendo en Santa Colomba de Somoza, la Casa Museo de la Maragatería ¡Bien por las visitas culturales dogfriendly! y anotamos un montón de rutas que nos sugirió Óscar, técnico de turismo del Ayuntamiento. Reguau, ¡Qué corta se me hizo la escapada!

 

Casa Museo de la Maragatería

 

Ur Mara Museo

Ur Mara Museo, en la localidad guipuzcoana de Alkiza, es un espacio único, multidisciplinar, donde el arte se funde con la naturaleza sin invadirla. Llamar museo a Ur Mara es, desde luego, quedarse cortos, así que voy a intentar explicaros de qué va todo esto. Os aseguro que la visita me sorprendió y que no fue, para nada, aquello que esperaba encontrar.

 

Ur Mara: un proyecto de Koldobika Jauregi

Este artista polifacético, como el mismo se define, cuyas obras se han expuesto en museos como el Guggenheim o el Würth, proyectó Ur Mara a partir de su experiencia en el museo alemán Insel Hombroich donde participó, junto con su mujer Elena Cajaraville, durante varios años, en el proyecto «Arte paralelo a la naturaleza».

 

Koldobika Jauregi. Fotografía de Alberto Loyo

 

En 1990 recibe la beca Zabalaga, instaurada por Eduardo Chillida. Sin embargo, Jauregi no se considera un discípulo del gran escultor vasco, y desarrolla su obra al margen de cualquier corriente, bebiendo de aquí y de allá, desde la imaginería religiosa tradicional y el arte figurativo a los oficios tradicionales del ambiente rural vasco.

Actualmente, el museo lo gestiona la Asociación Cultural Ur Mara, que organiza un sinfín de actividades en este espacio único: conciertos, exposiciones, talleres o encuentros literarios que muchas veces acaban en comidas de hermandad. ¡Estad atentos a su agenda!

El bosque: un espacio privado de uso público

Así lo define el propio Jauregi. Cualquiera puede disfrutar de este enorme bosque, rodeado de hayas, robles, castaños o fresnos, que sirven de sala expositiva a las esculturas de gran formato, talladas sobre bloques de mármol.

 

Fotografía de Alberto Loyo

 

La única premisa: el respeto. Esto, que resultaría tan obvio, por desgracia no siempre se cumple y en ocasiones sufren actos de vandalismo o hay quien decide dejar su basura en el bosque de Ur Mara.

No esperéis encontrar jardines ni parterres. Aquí la naturaleza se abre paso y la única cuadrilla de jardinería son unos simpáticos burros que se ocupan de tener los caminos despejados. Esta es una idea y una experiencia importada de Normandía. Pero, además de su «trabajo» como jardineros, estos inteligentes animalitos colaboran en otra de las actividades que se organizan en Ur Mara: la fabricación de papel artesanal.

 

Un miembro de la «cuadrilla de jardinería» de Ur Mara

 

Os lo explico (a mi también me sorprendió, no vayáis a creer). Los burros no digieren la celulosa de las plantas, así que la expulsan en sus excrementos, y a partir de estos se puede elaborar papel. Además, se cultivan distintas plantas paperíferas, como la del papel arroz.

Este bosque inmenso esconde rincones insospechados y sorprendentes que merece la pena descubrir: auditorios, espacios expositivos, una mina de cal, y algo más, como…

El espacio Thoreau

¿Te imaginas vivir la experiencia de Henry David Thoreau en el bosque de Walden? No hace falta que construyas tu propia cabaña de madera, tal como hizo el autor estadounidense en 1845. En su obra «Walden, la vida en los bosques» relata su experiencia viviendo durante dos años, dos meses y dos días, en la cabaña que él mismo construyó junto al Lago Walden (Concord, Massachusetts)

Inspirados por la obra de Thoreau, Koldobika y su mujer construyeron su propia cabaña, en este «Espacio Thoreau» en la que vivieron durante un tiempo. Ni que decir tiene que no hay agua corriente ni electricidad. Si, aunque no sea durante 2 años, quieres vivir la experiencia de pernoctar aquí no tienes mas que solicitarlo.

 

 

El invernadero

Entre las plantas que cuelgan alegres y caprichosas (tal como crecieron, nadie las puso allí) este espacio contiene obras de lo más diversas, que van cambiando de manera temporal: pinturas, esculturas o ilustraciones. Aunque este año, con la pandemia – ¿Sois conscientes de lo que pensaremos dentro de un tiempo cuando leamos este post?- no ha habido demasiados cambios expositivos. Además dispone de  un pequeño escenario para conciertos de formato reducido.

 

El auditorio

Junto a una antigua mina de cal, en un espacio circular y mágico, se celebran la mayoría de los conciertos al aire libre en Ur Mara, en el mejor «patio de butacas» y, si me apuras, hasta palco. ¡No olvides hacer tu reserva!

Ur Mara: un ejemplo de sostenibilidad

Quizá debí escribir Sostenibilidad, en mayúsculas. Nada que ver con propuestas y hastags convertidos en trending topic por arte de birli birloque, o más bien por el patrocinio de grandes corporaciones.

Ya os he hablado de como la naturaleza se abre paso en Ur Mara, y de su particular cuadrilla de jardineros (bueno, en realidad creo que son jardineras), de sus talleres sobre fabricación de papel y otras actividades en las que se procura usar utillaje reutilizable. También os cuento que cuando se necesitan objetos de un solo uso estos siempre son compostables, por ejemplo el menaje y cubiertos en sus eventos y comidas.

Y no puedo olvidarme de que esta visita es totalmente dogfriendly (apuntada queda para regresar con Toby). De hecho, tuvimos un guía de excepción, Elorri.

 

Con mis compañeros de Eusko Travel Bloggers, Koldobika Jauregi y Elorri. Foto de Alberto Loyo

 

Visitar Ur Mara: datos prácticos

Si quieres hacer una visita guiada a este particular museo, contacta por teléfono (+34 609 46 59 42) o email (mail@urmara.com)

Hay que decir que el acceso es gratuito y tan solo se paga por la visita guiada.

Para llegar hasta aquí puedes hacerlo en coche. El desvío a Ur Mara está señalizado en la carretera que va de Asteasu a Alkiza, en el corazón de la comarca de Tolosaldea, en Guipuzcoa.

Qué ver en Alkiza

Puedes aprovechar el día de la visita al museo para conocer la pequeña localidad de Alkiza, a los pies del monte Hernio. En su plaza se encuentra la Iglesia de san Martín, la casa Rural y la casa Mendietxea. También puedes visitar el centro de interpretación de la naturaleza Fagus Alkiza (importante llamar previamente) y tomar algo en el bar-restaurante «Ostatu Jatetxea» en los soportales del Ayuntamiento.

Comer cerca de Ur Mara

Una buena opción, en realidad una excelente opción, es disfrutar de la experiencia de comer un menú de sidrería en Aburuza Sagardotegia, en la cercana localidad de Aduna. Nosotros tuvimos la oportunidad de conocer de primera mano todo el proceso de elaboración de la sidra, visitando sus instalaciones y haciendo una cata.

Conocer Ur Mara museo y la comarca de Tolosaldea ha sido todo un descubrimiento. Este corazón verde, en la Gipuzkoa más desconocida, ofrece naturaleza, arte, planes en familia y una gastronomía que mima el producto local y a sus productores ¡merece la pena conocerlos!

 

París más allá de frases y tópicos.

La frases y tópicos sobre París son tantas que me pregunto si existe ciudad sobre la cual se haya enumerado tanto de lo uno y de lo otro, sobre la que se hayan generado tal cantidad de iconos ¿O quizá si?.  De manera que me dispongo a recorrerla tratando de huir de la mayoría de éstos y también intentando comprobar si son ciertos o no.
Como un encantamiento o una maldición, del mismo modo que algunas almas están condenadas a vagar por éste u otros mundos, parece que estoy destinada a conocer la Ciudad de la luz– he aquí el primer ejemplo de frases y tópicos sobre París- en pequeñas dosis, en escapadas breves y fugaces, en cortísimos viajes que me dejan un regusto a nostalgia y unas ganas de más.

Más frases y tópicos sobre París: la ciudad del amor, del cancán y la bohemia, de los poetas y pensadores, de los pintores en Montmartre, la que bien vale una misa – que se lo pregunten a Enrique IV- y la que siempre nos quedará… tal como aseguraba Rick -Humphrey Bogart- en la inolvidable Casablanca.

París era una fiesta (frases y tópicos sobre París) Fotografía de Raquel Caparrós

Pasear por una u otra orilla del Sena puede resultar muy romántico, disfrutando de los bellos «Hôtels» que encontramos durante el recorrido, pero también conlleva cierto riesgo, que no es otro que el de no calcular ni medir las distancias y llegar con los pies destrozados a la hora de la cena. Así que mejor será tomar alguna de las numerosísimas líneas de metro que tejen esta enorme red, para recorrer las entrañas de la ciudad.

Acceder al metro de París, uno de los más antiguos de Europa- primero se inauguraron los de Londres y Budapest- puede resultar en ocasiones tan agotador como caminar por la superficie, especialmente en algunas estaciones como la de Chatelet-Les Halles, con sus larguísimos corredores que parecen no tener fin, viejos y destartalados laberintos, andenes y vagones atestados… que acaban de un plumazo con cualquier idea romántica y nos empujan nuevamente a la superficie, buscando la luz tibia y un poco de aire, todo lo puro que se pueda esperar.

Es domingo por la mañana. París se despereza con calma, sin agobios ni claxons, con periódico y croissants. Tan sólo algunos turistas madrugadores ya visitan el Phanteon, el primer edificio neoclásico de la ciudad, en cuya cripta reposan grandes hombres de la Historia. A pesar de su grandiosidad, de su decoración pictórica, a través de la que podemos conocer la vida y milagros de Santa Genoveva, patrona de París, a quien Luis XV dedicó el edificio en cumplimiento de una promesa por la curación de una grave enfermedad, no logra conmoverme como lo hizo otro, el de Agripa en Roma, en cuyo interior las emociones se me agolpaban y las lágrimas quedaban contenidas por la voluntad y el decoro. Ni tampoco la cripta, fría y desnuda, me hace sentir cercana al espíritu de los grandes pensadores (Voltaire, Rousseau…) ni de los inolvidables literatos (Dumas, Victor Hugo…) cuyos cuerpos reposan allí pero cuyas almas parecen haber abandonado el lugar y seguramente vuelan libres. Probablemente lo más interesante del Pantheon, y lo que capta mi atención, es el péndulo de Foucault, cuyo movimiento oscilante me hipnotiza, subyugada por los principios de la física que desde pequeña tanto me costaron entender.

Photo by zRapha on Foter.com / CC BY-SA . Péndulo de Focault

El enorme espacio verde de los Jardines de Luxemburgo, a pocos pasos del Pantheon, ha sido tomado por los parisinos. Pienso :»hay que ver como se cuidan», sorprendida por la cantidad de gente de todas las edades que salen a correr o juegan al tenis en las canchas del parque, mientras otros, marineros tierra adentro, compiten en disputadísimas regatas con sus veleros en el estanque central. El sol de la mañana nos invita a sentarnos y contemplar estos hermosos jardines, con sus fuentes de inspiración italiana, sus estátuas y sus enormes castaños, alfombrados en estos primeros días del otoño que lentamente cambia la decoración del lugar.

Zanganeo, animada por la temperatura suave y una brisa imperceptible, buscando un rincón donde pararme y contemplar el quehacer de unos y otros: la lectura, los juegos o, simplemente, no hacer nada… inmerso cada cual en su mundo, enredando en los pensamientos. Saboreo la mañana, y no tengo prisa alguna, ni miro el reloj para ver si se cumple el horario previsto en ningún circuíto, sintiendo un poco de lástima por los grupos con guía que recorren el parque con paso marcial.

Antes de llegar a los amplios, y casi infinitos,  boulevares de Saint Michel y Saint Germain hemos dejado atrás la Sorbona, heredera de la antiquísima Universidad de París (siglo XII), y el Collège de France, enorme concentración del saber por metro cuadrado, en este barrio conocido como «latino»(debido a que el latín era el idioma utilizado en la Universidad, cuyos estudiantes eran los principales habitantes de este «quartier»). También los restos de las Termas galo-romanas y el Hôtel de Cluny, lugar en que se emplaza el Museo de la Edad Media. Pero, como siempre, hay tanto por ver y ¡Tan poco tiempo!. De manera que lo anoto en mi agenda de «pendientes», con el deseo sincero de regresar, y continúo casi sin rumbo buscando la orilla del río, único punto de referencia para poder controlar mi escaso sentido de la orientación.

En mi camino puedo comprobar que es cierto aquello de que París es ciudad de artistas, pues en los alrededores de Saint Germain des Pres, recorriendo la Rue de Seine o la de Beaux Arts, las galerías se suceden mostrando la obra de tantos pintores, escultores o fotógrafos, noveles o reconocidos, algunos de estilo indescifrable. Me pregunto cuántos de ellos serán recordados en el futuro, admirados o incluso idolatrados, como los grandes maestros cuyas obras cuelgan en las paredes de las pinacotecas más importantes, herederos y moradores del Museo d’Orsay, del Pompidou, del magnífico Louvre…

Louvre. Fotografía de Raquel Caparrós

Las barcazas turísticas recorren el cauce del Sena, otra manera de ver la ciudad, pero en esta ocasión huyo de todo aquello que se supone hay que hacer en París, para buscar refugio en las calles y plazas menos transitadas. Dejo atrás las larguísimas colas ante la entrada de los museos, aunque mi esperanza de disfrutar un rato de tranquilidad sentada en los Campos de Marte se ve defraudada por el gentío que los abarrota, contemplando el más famoso de los iconos parisinos, la Torre Eiffel, gigante de hierro a cuyos pies no cabe un alma, y donde uno no sabe si mirar al cielo o al suelo, pues se corre el riesgo de pisar alguna torre de plástico, o al perrito que da vueltas hasta agotar sus pilas, burdos souvenirs que se han multiplicado desde mi última visita.

 

Batobus en el Sena. Fotografía de Raquel Caparrós

 

Aturdida por el murmullo ensordecedor, caigo en la cuenta de que  todavía tengo un asunto «doméstico» que resolver. Curioso, porque una vez más el tópico, con frases o sin ellas, resulta cierto y una huelga general, que afecta principalmente a los transportes, me ha dejado sin tren de vuelta. París ha sido, y es, escenario de profundos cambios que a lo largo de la historia han sacudido a la nación francesa y han modificado su curso. El recuerdo y homenaje a los héroes y libertadores del pueblo es patente en plazas y monumentos, y en la estación de metro de Bastilla los mosaicos decorados cuentan con todo lujo de detalles lo acontecido. En la plaza del mismo nombre apenas quedan símbolos, y los edificios, incluyendo una nueva Ópera, nada tienen que ver con el aspecto que presentaba en el siglo XVIII. La zona se ha convertido en una de las más animadas de París y, desde allí hasta la plaza de la República, restaurantes, bares o clubs de jazz se convierten en lugar de encuentro para quienes viven mientras la ciudad duerme.

 

Montmartre. Fotografía de Raquel Caparrós

 

Por si no eran suficientes frases y tópicos sobre Paris : «Arde París» – leo en los titulares de prensa unos días más tarde, en referencia a las jornadas de huelga y manifestaciones. Pero también era, en esos días, una auténtica fiesta (no me podía olvidar del gran Hemingway) como la que se vivía en la feria del vino de Montmarte, más animado el barrio que de costumbre si cabe. Una copa para olvidar las preocupaciones, la pequeña decepción de acortar nuestra breve estancia, con el ánimo alegre, con una promesa y un brindis por un próximo regreso.

PD: mi agradecimiento a Raquel Caparrós por sus maravillosas fotografías ya que no dispongo de las originales de mi viaje. Os recomiendo seguir su cuenta de instagram @raquel_caparros.

Ponferrada en un día

¿Qué ver en Ponferrada en un día? Necesitarás al menos una jornada completa para conocer la capital del Bierzo y quizá incluso te quedes corto. Estos son los lugares de interés que pudimos visitar en nuestra escapada a esta comarca leonesa: Desde el Castillo templario, emblema de la ciudad, hasta algunos de los museos más interesantes, como el del ferrocarril o el de la radio. Pero además vale la pena recorrer su casco antiguo y tapear como un auténtico ponferradino.

 El Castillo Templario, emblema de la ciudad

Tu día en Ponferrada puede comenzar por aquí. Dedica un buen rato a conocer la historia del Castillo de los Templarios, desde sus inicios en el S. XII hasta las posteriores ampliaciones en los S. XIV al XVI.

La Orden del Temple llegó al castillo en 1178 para proteger el Camino de Santiago a su paso por el puente de hierro, esto es Pons Ferrata. Refuerzan el muro exterior de la fortaleza y construyen un convento, pallozas, bodegas y huertos.

En el S. XIV bajo el reinado de Fernando IV , la propiedad del castillo pasa a manos de la Corona. La Orden del Temple se convierte en una amenaza para la nobleza por su enorme poder y propiedades por toda Europa. El Papa (Clemente V, 1305-1314) ordena apresar a los Templarios y confiscar sus bienes. Tras la muerte de Fernando IV , envuelta en cierto misterio y leyenda, su hijo Alfonso XI cede el señorío de Ponferrada a Pedro Fernández de Castro quien construirá el castillo viejo con su Torre del Homenaje Viejo.

Son precisamente las Torres del Castillo las que nos relatan su historia: la Torre del Duque de Arjona, que sucedió a Fernandez de Castro, y especialmente la etapa que corresponde al mandato del primer Conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio, que acometió la mayoría de las ampliaciones en la fortaleza. Las cinco torres actuales (Moclín, Caracoles, Cabrera, Malvecino y Malpica), la entrada principal y su sistema defensivo, la Torre del Homenaje del castillo Viejo, la construcción del Palacio Nuevo…

Los Siglos XIV al XVI fueron malos tiempos para el Camino: las guerras, la peste y el hambre en Europa harán descender considerablemente el número de peregrinos a Santiago.

Las disputas por la herencia del Conde de Lemos provocan la intervención de la Corona y los Reyes Católicos requisan todos los bienes. Los Reyes crean el título de Marqueses de Villafranca que se concede a la hija del Conde de Lemos y su marido. A partir de este momento el declive de la fortaleza es progresivo, especialmente en los S. XIX y XX . En 1924, casi en ruinas, es declarado Monumento Nacional. En 1994 tuvo que cerrarse al público por peligro de hundimiento.

Afortunadamente con las labores de restauración acometidas, el Castillo de los Templarios ha recuperado su protagonismo e importancia, debido también al resurgimiento del Camino de Santiago.

En el año 2010 con la restauración de las salas del palacio Nuevo, se inaugura la exposición «Templum Libri», una muestra permanente de códices y manuscritos de contenido religioso, así como ejemplares sobre Humanidades y Ciencias. Junto con la Biblioteca Templaria es, en mi opinión, y si sois algo bibliófilos, una de las partes más interesantes de la visita.

Para conocer la importancia de la Orden del Temple os recomiendo una ruta por los Castillos del Bierzo.

 

Vistas desde el Castillo de los Templarios

 

En los alrededores del Castillo encontrarás un montón de bares y cafés en los que hacer una «parada técnica» antes de continuar descubriendo todo lo que Ponferrada te ofrece en un día. Siéntate en una terraza de la plaza Virgen de la Encina, junto a la Basílica del mismo nombre. Dedícate a a callejear por la famosísima Calle del Reloj y alrededores. La Torre del Reloj se ubica sobre una de las puertas de la muralla medieval, que además es la única que se conserva. Construida en el S.XVI es, junto con el Castillo de los Templarios, uno de los emblemas de la ciudad, y lugar de encuentro de ponferradinos y visitantes.

Ponferrada en un día: sus museos

Antes que nada un apunte: podéis adquirir una entrada conjunta que os permite visitar el castillo de los Templarios y los tres museos de titularidad municipal de Ponferrada. El museo del Bierzo, el del ferrocarril y el museo de la radio Luis del Olmo son tres visitas más que recomendables.

Museo de la radio Luis del Olmo

El periodista Luis del Olmo es probablemente el mejor «embajador de Ponferrada». Su colección de receptores de radio de todas las épocas, micrófonos etc relatan de manera detallada y amena la historia de la radio en España. Material gráfico y sonoro, con grabaciones de los programas y profesionales más influyentes de la radio en nuestro país, harán las delicias de los nostálgicos y de los amantes del medio. Para los más jóvenes o los niños será, probablemente, todo un descubrimiento.

 

Echando de menos mi etapa como periodista radiofónica

 

Además el museo de la radio tiene como sede la Casa de los escudos, una casona solariega del S.XVIII perteneciente a la familia García de las Llanas (Francisco García de las Llanas fue Regidor Perpetuo de Ponferrada, Caballero de la Orden de Álcantara y Capitán del Regimiento de León).

 

Museo del Ferrocarril

Ubicado en la antigua estación de ferrocarril de vía estrecha Ponferrada-Villablino, este museo relata la historia de la empresa minero Siderúrgica de Ponferrada.

La línea férrea, construida a partir de 1918, para transportar el carbón de las cuencas mineras del Sil, se convirtió en el eje fundamental de la industria en toda la zona. Además, el servicio de transportes de pasajeros se mantuvo activo hasta el año 1980 y fue el último de España en utilizar locomotoras de vapor.

 

Ponferrada en un día: imprescindible visitar el Museo del Ferrocarril

 

El museo contiene locomotoras históricas, como la «Sestao», una de las primeras máquinas de vapor de tres ejes que circulaba en la línea férrea de Triano, en Bizkaia . Esta locomotora transportaba el mineral desde los montes hasta la Ría del Nervión, fue construida en 1896 y es la más antigua de las allí expuestas. Tuvo que ser restaurada, pues llegó en muy mal estado de su antigua ubicación (el museo de la Fundación Camilo José Cela, en Padrón).

Se puede visitar no solo la colección de locomotoras, perfectamente restauradas, sino también la antigua estación que mantiene las taquillas, sala de espera y demás elementos de la época, cuando viajar en tren era algo distinto. Recomendado para nostálgicos, amantes de los trenes y toda la familia.

 

Museo del Bierzo

Casi por casualidad, apurando el horario de admisión, y con ganas de tapear por la calle del Reloj, en donde se localiza este museo, tengo que admitir que el Museo del Bierzo fue una grata sorpresa.

Emplazado en el antiguo Palacio Consistorial y Real Cárcel. El edificio fue construido por orden de Felipe II  (cuyo escudo se mantiene en la fachada) entre 1565 y 1771, reformado en siglos posteriores, albergó la prisión de la ciudad hasta 1968.

Dos patios, uno interior con hermosas columnas del S. XVI y otro exterior con un pozo y una antiquísima higuera, conforman este espacio expositivo. La muestra ofrece un recorrido por la historia de Ponferrada y del Bierzo, desde la Prehistoria hasta el S.XX :  Objetos del paleolítico, el oro de las Médulas y las monedas del Imperio Romano, la vida monástica e el Valle del Silencio, piezas de joyería gótica y barroca, indumentaria tradicional y una colección de armas.

Otro museo interesante es la Fábrica de la luz (Museo de la energía) ubicado en la antigua central térmica de la minero Siderúrgica de Ponferrada. Galardonado con el premio Europa Nostra en el 2012 por la cuidada rehabilitación del edificio y mejor museo europeo del año en 2015, permite conocer como se producía la energía a partir del carbón a principios del S. XX.

 

Ponferrada en un día: tapear como un ponferradino

o triunfar en instagram

No todo va a ser visitar museos. El tapeo y los vinos son obligatorios en Ponferrada. En las callejuelas de su casco antiguo, en la Plaza de la Encina y en la del Ayuntamiento encontrarás muchísimos bares y restaurantes. Locales de gran tradición como «el Bodegón» y sus famosas patatas bravas (ya os lo contamos en nuestro post) y otros de nueva apertura y propuestas más imaginativas. Tenemos pendiente visitar el «Lúa by O pulpeiro» (si hemos probado «O pulpeiro», en Bembibre, su «hermano mayor»).

Frente al Castillo de los Templarios encontraréis el restaurante más instagrameable de Ponferrada. Se llama «La bodega de Godivah». Su fachada, y su famosa frase en la esquina, son inconfundibles.

 

 

Plazoletas llenas de encanto, edificios históricos o las vistas sobre el Sil desde lo alto del Castillo te harán triunfar en la famosa red social. Por cierto ¿Aún no nos sigues? ¡Somos @dreamingholidaystravel!

Cosas que hacer en el Bierzo: 5 experiencias únicas

Hay muchas cosas que ver y hacer en el Bierzo. Si ya leíste nuestro post con la ruta para 3 o 4 días, te habrás dado cuenta de ello. Pero hay algunas visitas y actividades que te recomendamos, 5 experiencias únicas, para disfrutar a tope del Bierzo.

1# Visitar una mina de oro

Nos referimos por supuesto a Las Médulas, la mayor mina de oro a cielo abierto de la época romana. Para conocer como la explotación aurífera convirtió este paraje en lo que es hoy en día, os recomendamos reservar una visita guiada:

Teléfono para reservas 987 42 07 08/ 619 258 355 o por email (medulas@ccbierzo.com)

Nuestra guía, Sonia, hizo de esta visita una experiencia estupenda y divertida ¿Quedará oro en estas montañas? Solo al final de la misma lo descubriréis.

Desde el Centro de recepción de visitantes, en el pueblo de las Médulas, por la senda de las Valiñas (nivel principiantes) llegaréis hasta La Encantada y La Cuevona. El recorrido, circular, de unos 3 km entre ida y vuelta, transcurre por el interior de la mina pero, al ser una explotación a cielo abierto, es un paseo entre los castaños centenarios y el paisaje laberíntico de color rojo. Vuestra guía os ayudará a interpretar el paraje y los restos que han quedado (tipo de yacimiento, infraestructura hidráulica, mano de obra, etc)

 

Cataños centenarios en Las Médulas

 

Las Médulas son el resultado de la intervención del hombre a lo largo del tiempo, no ha sido un proceso natural. No por ello deja de ser  espectacular y asombroso. La técnica utilizada en la explotación, conocida como ruina montium, consistía en excavar  galerías ciegas en las montañas, por las que luego se introducía el agua. El aire atrapado en el interior de las galerías hacía explotar el conglomerado de arcilla. Esta masa se lavaba en los canales de madera, en los que se apartaban los cantos rodados (las murias, que aun hoy cubren los senderos  de las Médulas) y las ramas de brezo filtraban el oro.

 

 

Se calcula que durante el periodo de explotación de las Médulas se extrajeron más de 1.500.000 kilos del preciado metal.

 

Senda de las Valiñas

 

La zona arqueológica ocupa 2000 hectáreas. Si sois senderistas experimentados hay muchas otras rutas para hacer. La más larga y completa es la Senda perimetral, pero también hay otras más sencillas como la del Lago Sumido que permite llegar al Mirador de Chao de Maseiros, donde hay unas impresionantes vistas. A lo largo del recorrido se ven los lagos que se han ido formando por el drenaje natural del entorno o los canales de evacuación. El lago Sumido fue, durante un tiempo, un canal de lavado.

 

2# La Herrería de Compludo: agua y fuego

Inmersa en un paisaje de ensueño, y siempre acompañado por el sonido de las aguas del Río Meruelo, la visita a la Herrería de Compludo es una de las experiencias que no debes perderte en el Bierzo.

 

 

Aunque se cree que su origen se remonta a la Edad Media, la Herrería tal y como se conoce data del S. XIX. Es Monumento nacional desde 1968. Manuel Sánchez es la cuarta generación de una  familia de herreros y durante la visita muestra el funcionamiento de este ingenio de la ingeniería medieval y el enorme orgullo por el trabajo iniciado por su bisabuelo.

 

 

Es precisamente la fuerza del agua del Meruelo la que provoca una corriente de aire que aviva el fuego de la fragua (por el llamado efecto Venturi) Unas aspas que giran alrededor de un eje de levas, una enorme viga de nogal que hace de palanca sobre el martillo pilón (impresionante sus sonido al golpear sobre el yunque) y la velocidad del mecanismo regulada únicamente por el caudal de agua.

Horarios de visitas: De miércoles a domingo

1 abril al 1 de octubre 11:00 a 14:00/ 16:00 a 20:00

1 de octubre al 1 de abril 11:00 a 13:30 / 15:30 a 18:00

 

3# Una ruta por los Castillos del Bierzo

Como no, tienes que empezar por visitar el Castillo de los Templarios en Ponferrada, el más importante de la arquitectura medieval en el noroeste peninsular.

La orden del Temple llegó al Bierzo para proteger el Camino de Santiago a su paso por la ciudad en el año 1178 y permaneció en esta fortaleza hasta su disolución en el 1312.

Nada menos que 8000 metros cuadrados de superficie distribuidos por la zona de las murallas, con tres rondas y cinco torres, el Castillo Viejo con cuatro torres y el Palacio Nuevo, además de una gran extensión en la que se ubicaban distintas pallozas.

Declarado Monumento Nacional en 1924, a partir de 1994 se somete a un cuidadoso proceso de restauración. Merece la pena una visita. Consulta los horarios (cambian a lo largo del año y en fechas señaladas)

 

Castillo de los Templarios Ponferrada

 

Son varias las leyendas que circulan tras la disolución de la Orden del Temple y el abandono del castillo. Se dice que desde aquí había un pasadizo que llegaba hasta el Castillo de Cornatel, otro de los bastiones templarios en el Bierzo y que debes incluir en tu ruta.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1949, está emplazado en un lugar estratégico, sobre un promontorio en el que, se presume, se ubicaba anteriormente un destacamento militar romano (por su cercanía a la explotación aurífera de las Médulas) Tras la disolución de la Orden del Temple, la fortaleza se vio inmersa en diversos enfrentamientos, como la Revuelta Irmandiña (contra la nobleza) Al igual que otras fortalezas bercianas y gallegas fue tomada y prácticamente destruida.

El castillo fue  parcialmente restaurado en 2002. Puede visitarse un museo donde se explican  las fases de construcción de la fortaleza y una exposición de armas medievales que pertenecen a la asociación Caballeros de Ulver. El Castillo de Cornatel abre los fines de semana durante todo el año y en verano todos los días.

Los horarios de visita:

De enero a abril, viernes, sábados, domingos y festivos 11:30-18:30

Mayo y junio: miércoles a lunes (martes cerrado) 10:30-14:00/16:00-20:00

Julio y agosto: miércoles a lunes 10:00-14:30/17:30-20:30

Septiembre y octubre: miércoles a lunes 11:30-18:30

Noviembre y diciembre: viernes a lunes 10:30-17:30

Las ruinas del  Castillo de Sarracín en Vega de Valcarce son de visita libre y ofrecen unas magnificas vistas sobre el Valle. De igual modo, del Castillo de Balboa solo queda en pie una parte de la torre del homenaje y de sus muros.

El Castillo de Corullón (S.XIV-XV) Bien de Interés Cultural desde 1996, se construyó como mansión de recreo de la familia Rodriguez de Valcarce sobre un castro romano y una torre medieval. Destaca especialmente su torre del Homenaje la que, se dice,  fue copiada para reproducirla en la Toscana.

Por último el Castillo-Palacio de los Marqueses de Villafranca (Villafranca del Bierzo) Declarado Bien de Interés Cultural en 1949, de planta cuadrangular, con cuatro torreones circulares de poca altura, sufrió a lo largo de su historia el saqueo por parte de los franceses e ingleses durante la guerra de independencia y fue utilizado como cuartel militar.

 

Castillo de los Marqueses de Villafranca

 

El Castillo, restaurado, está habitado en la actualidad. La mansión está muy cuidada, con mueblería de estilo y bellos jardines. Se conservan las mazmorras subterráneas y el pozo que proveía antiguamente de agua al castillo.

El compositor y director de orquesta Cristóbal Halffter es el actual propietario tanto del Castillo de Villafranca como del de Corullón.

 

4# Visitar una bodega: una cata D.O. Bierzo

El 11 de noviembre de 1989 se aprobó la Denominación de Origen Bierzo y su consejo regulador. Mas de 70 bodegas están adscritas a la D.O. De manera que una de las cosas que tienes que hacer en el Bierzo es visitar sus bodegas y catar sus vinos.

La elaboración de los vinos  D.O. Bierzo deberá realizase exclusivamente con las siguientes variedades: Mencía, Garnacha tintorera, Godello, Doña blanca y Palomino. La mayoría de sus vinos, o al menos los más conocidos, se elaboran con la variedad Mencía, que supone casi el 75% de la uva cultivada.

Son muchos los municipios y las zonas o parajes del Bierzo en los que elabora el vino. En nuestra ruta, y sin ir a propósito buscando bodegas, pudimos conocer «Cuatro pasos» en el centro de Cacabelos, en un precioso edificio de la calle Santa María. Ofrecen visitas guiadas y catas.

 

Viñedos en Cacabelos

 

Los vinos de Priaranza y de Valtuille de Abajo (Villafranca del Bierzo) gozan de gran prestigio, aunque es fácil encontrar bodegas de vanguardia, como Dominio de Tares en San Román de Bembibre, con premios en varios certámenes. Así que, en el Bierzo, visita una bodega, o dos , o tres…

5# Festivales gastronómicos

Comer en el Bierzo es todo un festival pero además son muchas las citas gastronómicas, ferias y eventos que se organizan en torno a la mesa y a los productos típicos de la zona.

¿Una Oda al Botillo, el plato más famoso de la gastronomía berciana? Pues casi, porque tiene su propio «Festival Nacional de Exaltación del botillo», que se celebra cada febrero en Bembibre. Amenizado  siempre por algún presentador de televisión o actor famoso, en 2020 ha celebrado su cuadragésimo octava edición -¡Ahí es nada! -que ha batido récord de asistencia, ya que en la cena se sirvieron 1.400 raciones de botillo con su acompañamiento de berza y cachelos (patatas)

 

Festival del botillo, Bembibre

 

Otras localidades como la Villa de Fabero, Noceda o Viloria han alcanzado ya más de 20 ediciones de sus respectivos festivales del botillo. Todos ellos se celebran, semana arriba semana abajo, en el mes de febrero.

Las Jornadas  Gastronómicas del Bierzo, que se celebran entre octubre y diciembre, cumplieron el año pasado su 35 edición. Organizadas por el Consejo Comarcal del Bierzo, en ellas participan numerosos restaurantes de la comarca, con menús y propuestas  basadas en los productos de la tierra, que van desde la más tradicionales a las más vanguardistas y con menús aptos para todos los bolsillos.

La Feria del Vino de Cacabelos alcanzó el año pasado su cuarta edición. Aúna cultura y gastronomía con diversas actividades y charlas entorno al mundo del vino. Tuvo lugar la última semana de abril de 2019 y este año, dadas las circunstancias, no ha podido celebrarse.

Seguro que hay muchos más pero te aseguramos  que disfrutar de la gastronomía es una de las cosas que , si o si, harás en tu visita al Bierzo. ¿A qué esperas para vivir todas estas experiencias?

El Bierzo en 3 días (ó 4)

El Bierzo, comarca de León, se sitúa en el noroeste de la provincia, en los límites con Galicia y Asturias. Con una superficie aproximada de 3.000 Kilómetros cuadrados repartidos en 38 municipios, su capital, Ponferrada, concentra el 50% de la población total de la comarca y es un buen punto de partida además de una visita imprescindible en El Bierzo.

Si dispones de 3 ó 4 días para escaparte a conocer esta tierra, llena de contrastes y diversidad, ya te advertimos que no vas a poder ver todo lo que te gustaría: Los Ancares, El Bierzo Alto, los Montes Aquilianos, el Camino de Santiago, las Médulas, y el Valle del Valcarce pueden conformar tu ruta.

 

Explorar el Bierzo, León,  por dónde empezar

Si bien hemos dicho que Ponferrada es un buen punto de partida para tu ruta, es probable que, como nosotros, estés buscando algo más tranquilo y rural. Es por ello que escogimos un pequeño hotel en Las Herrerías (Vega de Valcarce) quizá un poco más apartado pero con unas magníficas vistas y realmente cerca de casi todo lo que queríamos visitar. Prácticamente en el límite con Galicia, a pocos kilómetros  de O Cebreiro, una de las etapas durillas del Camino de Santiago  (1330 mtrs de altitud), tiene mucho más en común con la Comunidad vecina que con la propia provincia de León.

Así que, por aquí empezamos.

Valle del Valcarce : de La Vega de Valcarce a Balboa

Siguiendo el curso del río Valcarce desde nuestro hotel en Las Herrerías, y siempre cruzándonos por el camino con cientos de peregrinos, descubrimos algunos de los pequeñísimos núcleos de población que conforman el municipio de  Vega de Valcarce, como Ruitelán o Ambasmestas. El recorrido discurre entre antiguos Castros, molinos, herrerías y castillos como el de Sarracín, originario del S. X aunque la construcción que se mantiene data del S. XIV, en el que pernoctó Carlos I de España en marzo de 1520. La tradición quesera de Ambasmestas se mantiene hoy en día con un excelente queso de cabra (Veigadarte) que os recomendamos probar.

 

Las Herrerías, el Bierzo León

 

Es precisamente en Ambasmestas donde se abandona el curso del Valcarce para seguir el de otro río, el Balboa. El sonido del agua nos acompaña en el lento recorrido de una carretera, afortunadamente, poco transitada.

El municipio de Balboa es seguramente uno de los más conocidos y visitados por sus famosas pallozas, construcciones prerromanas, de planta ovalada y techo de paja , en las que convivían familia  y animales en estancias separadas por tabiquería de madera. Hoy, reconvertidas algunas de ellas en restaurantes, se mantienen no solo como atractivo turístico.

 

Pallozas en Balboa

 

Este municipio, escenario en la Edad Media de cruentos combates entre leoneses y gallegos, es hoy un reducto de paz a los pies de la sierra de los Ancares. Las conservas artesanas, como las de La Oricera (muy recomendable la mermelada de pimientos del Bierzo para acompañar el queso) y los productos elaborados a partir de la castaña (crema, harinas, bizcochos o magdalenas) son otro de los atractivos que ofrece Balboa.

El Camino de Santiago:

Molinaseca, Ponferrada, Cacabelos y Villafranca del Bierzo

 

Camino de Santiago, El Bierzo León

 

A lo largo de 14 kilómetros el Camino de Santiago transcurre entre Vega de Valcarce y los límites geográficos con Galicia. Pero antes de llegar a este punto, algunas de las etapas más bellas e importantes del Camino pasan por lugares como Molinaseca.

El origen de la Villa de Molinaseca está ligado al Camino Jacobeo, que a partir del S. XI comienza a cobrar importancia, aunque estas tierras conservan vestigios prerromanos, con la presencia de numerosos castros, y romanos ya que fueron parte de la ruta de paso del emperador Augusto durante las llamadas guerras de conquista (años 29 al 19 a C.) contra los astures, que poblaban entonces el Bierzo.

El puente de los peregrinos, también conocido como puente romano, da acceso a la Villa, famosa también por sus embutidos y restaurantes, así que aprovechad la visita para llevaros unos «souvenirs» gastronómicos, de los más apreciados de todo el Bierzo y de la provincia de León.

 

Molinaseca, El Bierzo León

 

La Iglesia de San Nicolás de Bari del S. XVII y el Santuario de la Virgen de las Angustias (S. XVII y XVIII) son dos paradas obligatorias para cualquier peregrino.

A pocos kilómetros de la Villa, la pequeña localidad de «El Acebo de San Miguel», es el punto más alto del municipio (1150 mtrs. de altitud)  Declarada Conjunto Histórico y organizada en torno a una única calle, la Calle Real,  jalonada de hospederías, es uno de los lugares con más encanto de la zona, que conserva la arquitectura típica de casas de piedra con balaustradas de madera y tejados de pizarra. En ella destaca la torre de Espadaña, de la Iglesia de San Miguel (S. XVI)

 

Albergue en el Acebo de San Miguel

 

A pocos kilómetros de allí, la localidad de Compludo, ya en los Montes Aquilianos, es un imprescindible en cualquier ruta por el Bierzo. Luego os cuento más sobre ella.

Capítulo aparte merece Ponferrada capital y centro geográfico de esta comarca de León. En pleno Camino de Santiago, flanqueada por los Montes Aquilianos y limítrofe con el Bierzo Alto, su Castillo Templario es probablemente el emblema de la ciudad. Sin embargo, su ambiente en el centro histórico, sus numerosos museos, y, como no, su gastronomía, son suficientes atractivos para pasar un día entero.

Cacabelos posee un gran patrimonio arqueológico, como Castro Ventosa o el yacimiento de la Edrada, y de la época medieval conserva en su calle principal, la de Santa María, edificios blasonados. Dos Iglesias, la ermita de San Roque y nuestra Señora de la Plaza situadas  en las antiguas puertas de acceso a la ciudad y, como no, un albergue de peregrinos (de reciente construcción) muy cerca de donde se ubicaba el antiguo Hospital de Santiago.

Pero Cacabelos es conocida sobre todo por sus viñedos y bodegas que producen algunos de los mejores vinos con denominación de origen Bierzo, que han dado fama a esta comarca de León.

A tan solo 3 km de Cacabelos, el Monasterio de Santa María de Carracedo, fundado en el año 990 por el rey Bermudo II, es una parada «obligatoria» en vuestra ruta por el Bierzo. Monasterio cisterciense de gran influencia en el S. XIII, testigo de crisis espirituales y económicas y de las reformas en el Císter, saqueado y desmantelado con la Desamortización de Mendizábal, fue declarado Monumento Nacional en 1928. Aunque se ha rehabilitado en distintas etapas, especialmente a partir de 1988, es una pena que no se mantenga en mejor estado, porque realmente es una maravilla. El antiguo Archivo u Oratorio es una de las estancias medievales más bellas y la llamada «Cocina de la Reina» con su chimenea y las dependencias contiguas, se relacionan por su estilo gótico con la Reina Teresa (Reina de León)

 

Monasterio de Santa Maria de Carracedo, El Bierzo León

 

El mayor patrimonio monumental en esta ruta por el Camino de Santiago se concentra, sin duda alguna, en Villafranca del Bierzo. Su Iglesia de Santiago, templo Románico de finales del S. XII, tiene un especial significado e importancia en el Camino. Su Puerta del Perdón es la única, junto con la de la Catedral de Santiago, en la que se pueden ganar las Gracias Jubilares en los Años Santos Compostelanos. Esto se hace en caso de que algún peregrino no pueda continuar hasta la Catedral de Santiago por enfermedad o accidente.

 

 

El Albergue de San Nicolás el Real (hoy hospedería), y la Iglesia del mismo nombre, es seguramente uno de los complejos arquitectónicos más bellos de Villafranca.

En la parte más alta de la población, el Castillo-Palacio de los Marqueses de Villafranca, es un buen punto de partida para recorrerla. La famosa Calle del Agua concentró la actividad de comercios y artesanos en la Ruta Jacobea. El Palacio de Torquemada, las Casas Torre, la Casa Morisca y la casa natal del poeta Enrique Gil y Carrasco son algunas de las muestras  de la arquitectura  civil más reseñables.

Los Conventos de San Francisco y La Laura, Iglesias como la de San Juan o La Anunciada, así como la Colegiata forman parte de este Patrimonio monumental de los más importantes del Bierzo y, probablemente, de toda la provincia de León.

El Camino de Santiago de invierno

El llamado Camino de Santiago de invierno transcurre desde Ponferrada en dirección a Puente Domingo Florez, atravesando localidades como Priaranza, que incluye juntas vecinales como la Villa Vieja, con tan solo 12 habitantes, o Ferradillo que llegó a estar deshabitada y ahora, con 14 vecinos, está en proceso de recuperación.

 

Priaranza del Bierzo

 

Frutales y viñas, bosques de castaños y chopos, pueblos llenos de encanto y tranquilidad absoluta conforman esta ruta que también incluye atractivos naturales como las Barrancas de Santalla, un lugar excepcional para hacer senderismo, y un mirador desde el que observar todo el Valle del Sil.

El Castillo de Cornatel es una imponente fortaleza medieval, emplazada en lo alto de un promontorio con unas vistas, literalmente, de vértigo. Aunque hay distintas teorías sobre su origen se cree que la más exacta es la que hace referencia al Castillo de Ulver

Se puede hacer una visita guiada al castillo pero además, en sus aledaños disfrutar del que dicen es el «banco más bonito del Bierzo» por las impresionantes vistas. También es posible asistir a eventos como La Noche Astronómica (para identificar y conocer las constelaciones) o Las Noches mágicas que, en el último fin de semana de agosto, recrean fiestas medievales con exhibiciones, conciertos de música celta y un mercado.

 

Castillo de Cornatel

 

El Lago de Carucedo, con un área de recreo y baño para el verano, es un buen punto para descansar en esta ruta, en la que se incluye uno de los lugares más impresionantes y un imprescindible en el viaje: Las Médulas.

Las Médulas: Patrimonio UNESCO en El Bierzo, León

 Las Médulas está considerada la mayor mina a cielo abierto de la época romana. Este paraje, declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1997 , en una controvertida votación, es un impresionante conjunto paisajístico  fruto de una de las mayores obras de ingeniería hidraúlica dela época romana. La canalización del agua (hasta 400 km de canales) procedente de ríos y neveros, hasta la parte alta de la explotación aurífera, conformó este paisaje único, con su característico color rojizo, rodeado de castaños, lagos y galerías.

 

 

Los romanos conquistaron este territorio, antes ocupado por los astures, a los que sometieron para trabajar en las minas y extraer el oro, que necesitaban para acuñar moneda, durante los siglos I y II d.C.

Lo mejor, si queréis conocer a fondo la historia de estas explotaciones mineras, es que reservéis una visita guiada (por teléfono o email) que parten del Centro de recepción de visitantes en el pueblo de Las Médulas. Por supuesto dad una vuelta por el pueblo, aunque la mayor parte de las casas se han reconvertido en restaurantes y tiendas de souvenirs. Aprovechad para comprar algún producto típico, especialmente a los lugareños que los ofrecen en su propia casa (Nosotros compramos pimientos asados caseros a una señora justo al lado del centro de visitantes)

Se puede completar la visita con el Lago de Carucedo , el aula arqueológica, el centro de interpretación de los canales en Puente Domingo Florez y la Galería de Orellán, junto al mirador del mismo nombre. Y, por supuesto, no os perdais las vistas desde allí, a primera hora de la mañana o al atardecer.

 

Lago de Carucedo

 

Pero sino tienes tiempo, o ganas, para tanto, no importa. Conocer Las Médulas es, además de un imprescindible, una de las mejores experiencias en el Bierzo.

Los Montes Aquilianos: Compludo, Montes de Valdueza y Valle del Silencio

Esta parte de nuestro itinerario nos hubiese gustado conocerla más a fondo . Los Montes Aquilianos, al suroeste de la provincia de León, son una impresionante cadena montañosa con picos de más de 200 metros de altitud.

Desde Ponferrada se puede acceder atravesando uno de los Valles más hermosos del Bierzo, el Valle del Silencio, también conocido como Tebaida Berciana, fue refugio de los eremitas que en la Alta Edad Media buscaban cobijo en estos montes, entre el silencio y la frondosidad de los valles. San Fructuoso o San Genodio fundaron aquí sus comunidades, en el Monasterio de San Pedro de Montes (Montes de Valdueza) del S.VII y en el de Peñalba de Santiago, declarado conjunto histórico artístico del que solo se conserva su iglesia (de estilo mozárabe, S. X) Este es uno de los pueblos más bonitos de España. En nuestro primer viaje no pudimos visitarlo, de modo que en la siguiente escapada tachamos de nuestra lista de pendientes este precioso pueblo.

 

 

Peñalba de Santiago es un claro ejemplo de eso que se ha dado en llamar «la España vaciada». No hay teléfono, ni cobertura, hasta el extremo de que no se puede conectar ni con el 112. La carretera es de difícil acceso, eso sí, las vistas son de infarto. Imaginaos en invierno cuando nieva…

 

Si visitamos otro valle, el de Compludo, al que regresamos en nuestro segundo viaje, y es que  ¡hay tanto para ver!. Nuestro primer objetivo era visitar la Herrería de Compludo, Monumento nacional desde 1968, tiene su origen en la Edad Media y es otra de esas experiencias que no puedes perderte. Consulta los días y horarios para las visitas  según la temporada. Manuel Sanchez, biznieto del fundador, habla con pasión del origen e historia de la herrería y verla en pleno funcionamiento es todo un espectáculo.

 

Valle de Compludo

El sonido del agua te acompañará en cualquier ruta por los alrededores, en medio de un paraje natural increíble.

El Bierzo Alto: Bembibre y el Valle del Boeza

Bembibre, capital del Bierzo Alto, quizá no tenga el atractivo de los pequeños pueblos con encanto de la comarca. Situado en el Valle del Boeza, poco queda de su casco antiguo aunque la plaza del Ayuntamiento conserva alguno de los soportales y de las casas típicas de la zona.

 

Bembibre, capital del Bierzo Alto

 

La Iglesia de San Pedro (S.XII-XVIII) se consagró como templo cristiano en el año 1490, pero antes, durante el bajo medievo, fue una antigua Sinagoga de planta rectangular y tres naves. Su aspecto actual es posterior ya que fue reconstruida tras el incendio en la Revolución de octubre de 1934 (protagonizada por los mineros)

Quedan en la población algunos edificios modernistas, como las casonas de la calle Susana Gonzalez, o el remodelado edificio de la Ferretería Villarejo.

La pequeñísima localidad de San Román de Bembibre es un lugar con mucho encanto y muy cerca el Monasterio de San Miguel de las Dueñas, de origen medieval, bien merece una visita.

A falta de un gran patrimonio, la naturaleza y la gastronomía son buenas razones para visitar el Bierzo Alto, con eventos tan famosos como su festival de exaltación del botillo, que se celebra cada mes de febrero.

¿Conoces el Bierzo? Si aun no has visitado esta comarca de León, te animamos a hacerlo. Nosotros volveremos seguro, y sin mucho tardar.

 

Los mejores perriplanes en Bilbao y alrededores

¿Pensando en visitar Bilbao con vuestro perro? Reguau, lectores, habéis llegado al sitio justo

Hoy os cuento cuales son los mejores planes, qué hacer en Bilbao y alrededores con perro ¡Y humanos, claro!

Bilbao con perro: datos prácticos

Aunque cada vez más dogfriendly, todavía queda mucho por hacer en Bilbao para disfrutar con tu perro. De hecho yo vivo muy cerquita y nunca he visitado la capital. Los motivos: además de que no me gustan las aglomeraciones, no puedo viajar en metro, ya que solo está permitido el acceso a los de tamaño pequeño (hasta 8Kg) y siempre que vayan en brazos o en transportín (ni siquiera podéis pisar el suelo) y este es el medio de transporte público más cómodo para llegar al centro. Por más que se ha intentado desde asociaciones etc intentar que Metro Bilbao se ponga a la altura de los suburbanos en otras capitales españolas y europeas no hay manera de que entren en razón. Si que puedes viajar, seas del tamaño que seas, en tranvía, Renfe cercanías y Euskotren. Eso si, consulta las condiciones sobre uso de bozal etc en sus respectivas webs.

Bilbao es una ciudad no demasiado grande, así que puedes visitarla tranquilamente a pie. Recorrer las orillas de la Ría del Nervión, pasando por el Teatro Arriaga y el Ayuntamiento, y cruzar cualquiera de sus puentes: el del Arenal, el del Ayuntamiento o el controvertido Zubizuri, obra de Santiago Calatrava. Por supuesto, tienes que saludar al perro más famoso de la ciudad, Puppy, delante del museo Guggenheim.

 

Puppy, el perro más famoso de Bilbao. Fotografía de Mochila Express

 

El parque de Doña Casilda, también en el centro de la ciudad, es un espacio verde enorme , en el que tenéis una zona de esparcimiento para corretear a última hora de la tarde (De Noviembre a Mayo entre las 19:00 y las 11:00. De Junio a Octubre desde las 20:00 a las 11:00) Para «casi todos» (no se admiten perros catalogados como PPP).

Si eres txiki o has llegado en coche con tu familia humana no hay problema para que puedas disfrutar de todos los planes que te propongo en los alrededores de Bilbao. Soy un perro muy viajero pero reconozco que aquí hay un montón de perriplanes estupendos. Seguramente hay muchos más pero, en este post, te cuento los que yo hago siempre que puedo.

5 planes con perro cerca de Bilbao

1# Kobetamendi

Empiezo por este, que es el más cercano a Bilbao. Kobetamendi, o el Monte Cobetas, es un sitio estupendo para corretear y de paso que los humanos estiren las piernas. Se puede llegar con el autobús urbano (Línea 58) pero mejor hacerlo con vuestro coche. En Kobetamendi hay también un área de autocaravanas.

Probablemente os encontraréis con algunas simpáticas vacas que pastan por allí, pero tranquilos que hay sitio para todos. Podéis llevar un picnic para comer o merendar en las zonas habilitadas (hay mesas y fuentes) pero, si lo preferís, os recomendamos degustar un buen pollo asado en la cervecera Cobetas. Tiene un enorme espacio exterior con mesas donde podéis estar todos juntos.

Después de comer una siestecita a la sombra de los árboles no viene mal. Y como plus, las que sin duda son las mejores vistas sobre Bilbao.

 

Vistas desde el área de autocaravanas de Kobetamendi. Fotografía de Furgobidaiak

2# Ruta por los acantilados de La Galea

Mi lugar favorito del mundo mundial. Si podéis llegar en metro a Getxo (Estación Bidezabal) la ruta comienza en el molino de Aixerrota y podéis continuarla tantos kilómetros como os aguante el cuerpo, a lo largo de la costa. Si os movéis en coche, junto al Fuerte de La Galea encontraréis un amplio parking.

Desde este punto y hasta la playa de Azkorri son unos 3 Km más o menos. Es una ruta genial, por camino asfaltado o entre los matorrales (que es lo que más me gusta) En este momento hay zonas valladas debido a un programa de recuperación de los brezales que comenzó hace pocos años y que ha permitido el regreso de un montón de especies de pájaros distintas, pero aun así podéis revolcaros en la hierba crecida o tumbaros buscando la sombra si es un día de calor.

A la derecha del camino está el campo de golf, vallado, y a la izquierda los acantilados. Yo me asomo pero nunca he ido más allá. No seáis traviesos, una amiga mía (una setter tricolor muy guapa pero muy locuela) bajó por las rocas y terminó en el agua. Aquí las corrientes son muy fuertes y no podía salir por lo que tuvo que venir la Cruz Roja del mar e incluso un helicóptero ¡Salió en la tele y en los periódicos! Así que ¡Cuidadín!

Antes de llegar a la playa de Azkorri tenéis mesas para hacer un picnic y algunos chiringuitos en los que tomar algo e incluso comer, como el Fangaloka. Seguro que os encontráis con muchos peludos por allí.

Solo una recomendación más: la mayoría de los perros vamos sueltos sin problema pero, si podéis, evitad las horas de mayor afluencia porque hay muchísimos ciclistas, familias con niños etc. y es un poco incordio.

 

3# Barrika: ver el mejor atardecer del mundo

En realidad, si continuaseis la ruta por la costa desde La Galea, hasta el infinito y más allá, podríais visitar pueblos llenos de encanto como Sopelana o Barrika. Pero tranquilos, que también podéis ir en coche.

Eso sí, no debéis perderos el que es uno de los atardeceres más reguaus del mundo. En los acantilados sobre la playa de Barrika merece mucho la pena sentarse en la hierba a esa hora. Se puede bajar a la playa por una empinadísima escalera en las rocas, y veréis que muchos surfistas lo hacen. También aquí hay mesas y algo de arbolado por lo que es otra opción estupenda para el picnic o el «tumbing», como dice mi dueña.

Si lo que os gusta es ir de chiringuitos y terraceo vario, el Golfo Norte es el sitio perfecto desde el que contemplar el atardecer con una cervecita en mano. Los peludos somos bien recibidos, tienen bebederos y si no, pedid, que os darán agua encantados. A veces hay música en directo y también algo de comida rápida para picar.

Frente al bar hay zona de aparcamiento, así que no tenéis excusa para dejar de visitar este lugar taaan especial en vuestro viaje a Bilbao.

 

Atardecer en los acantilados de Barrika

 

4# La Arboleda

Al otro lado de la Ría del Nervión, en la comarca de Meatzaldea (que significa Zona Minera) podrás pasar un buen rato disfrutando de la naturaleza en los Montes de Triano. Tu familia podrá conocer el pasado minero en el pueblo de La Arboleda y todos juntos vivir una experiencia única subiendo en el funicular de la Reineta, que antes se usaba para transportar mineral y ahora lleva pasajeros humanos ¡Y perrunos! El funicular, gestionado por Euskotren, parte de  la localidad del Valle de Trápaga.

Desde la Reineta hasta La Arboleda hay apenas un kilómetro pero, si lo preferís, hay un bus lanzadera que os acercará, en el que también podéis subir.

Os asombrará ver unos preciosos lagos en estos montes. En realidad son antiguos pozos mineros que se han rellenado de agua. Hay cantidad de patos y otras aves y, aunque digan que no se aconseja el baño, yo no me puedo resistir a darme un chapuzón persiguiéndolos.

Rutas de senderismo, zonas de picnic y un montón de buenos restaurantes y bares, muchos de ellos dogfriendly, aunque nosotros nos quedamos en las terrazas. Los fines de semana hay un auténtico ambientazo en este pueblo que tiene poco más de 500 habitantes.

 

5# Juego de perritronos: Rocadragón o San Juan de Gaztelugatxe

Si quieres aventurarte un poquito más allá de Bilbao, y eres fan de Juego de (perri)Tronos, seguro que has planeado visitar Rocadragón, o lo que es lo mismo, San Juan de Gaztelugatxe. Entre las localidades de Bakio y Bermeo este paraje os va a encantar. Yo tuve la suerte de ir antes de que restringieran el aforo (había muchísima gente) así que tu familia deberá comprar online los tickets para reservar la visita. Es gratuita, pero sin reserva no se accede.

Para llegar en transporte público desde Bilbao solo hay autobuses, así que es más complicado para las familias con perro. Pero si os movéis con vuestro coche, es una preciosa excursión por la Costa Vasca visitando las localidades cercanas como Bermeo.

 

 

Otros planes con perro cerca de Bilbao

Aunque os parezca mentira, todavía hay algunos lugares que no he visitado cerca de casa. Desde Bilbao también podéis subir al monte Artxanda en funicular (en el vagón señalizado, con correa y bozal) Es otro de los miradores con unas vistas excepcionales de la ciudad, muchas zonas verdes para pasear y bancos en los que sentarse un ratito si los humanos se cansan.

Sin necesidad de coger el coche, con el cercanías de Renfe desde la estación de Abando, podéis acercaros hasta el Puente Bizkaia, más conocido como Puente Colgante, en la villa de Portugalete. Es uno de mis paseos preferidos, aunque no podemos ir sueltos, por la orilla de la Ría hasta llegar a Santurce (si, desde Santurce a Bilbao vengo por toda la orilla… como en la canción)

También es posible y recomendable, ya que una experiencia como esta no la viviréis en cualquier sitio, cruzar en el transbordador del Puente al otro lado de la Ría, hasta Las Arenas, una localidad muy señorial y elegante con un paseo (el de Zugazarte) lleno de casas blasonadas, y una pequeña playa. Si no os importa caminar llegaréis incluso a la localidad de Algorta y su enorme playa (la de Ereaga) De octubre a abril de 18:00 a 11:00 los peludos tenemos permitido el acceso a esta playa (prohibido del 1 de mayo al 30 de septiembre)

Creo que a estas alturas ya no tengo que convenceros para que nos visitéis. Hay mucho que ver y hacer en Bilbao, y alrededores, con perro ¿Qué os parecen estos perriplanazos? Lametones para todos.

Buenas tardes, Mr. Shakespeare

Shakespeare and Company, París. Probablemente sea un espejismo, una ilusión, pero juraría que nos sonríe sobre la puerta, justo donde se lee su nombre, invitándonos a entrar en este lugar de culto a la literatura en lengua inglesa, pequeñísimo templo en la orilla izquierda del Sena, en esta tarde en que el otoño no ha venido para quedarse y nos regala una temperatura dulce y cálida en la capital francesa.

-Buenas tardes, Mr Shakespeare.

Nuestros caminos vuelven a cruzarse. Si tan sólo hace unos meses nos recibía, inalterable, custodiando la casa de Julieta en Verona, ahora nos acoge, mucho más feliz, salvaguardando las letras de ayer y de hoy, y seguramente las de mañana.

Fotografía de Raquel Caparrós

Debe ser porque el ambiente de ésta, que es una de las ciudades más visitadas del mundo, derrocha una alegría inusitada, festiva, ajena a cualquier problema, imbatible ante el desánimo.

Nos invita a recorrerla, siguiendo el curso serpenteante del río, desde la Gare de Lyon, bellísimo edificio construido en el cambio de siglo – del XIX al XX- coincidiendo con la Exposición Universal de 1900, que saluda a su homónima, la de Austerlitz, justo en la otra orilla, sin medir las distancias. Caminamos mirando hacia el cielo y hacia las ventanas, abiertas de par en par, de los bellos edificios en los muelles parisinos, en el de la Rapee, en el de Henri IV, y me siento una auténtica voyeaur, envidiosa ante las magníficas lámparas de cristal que cuelgan de los altos techos. Imbatibles frente al  cansancio, nuestros rostros reciben los rayos de sol como un verdadero regalo, mientras nuestros pies dirigen sus propios pasos, ajenos a la voluntad, a la lógica y al sentido común.

Fotografía de Raquel Caparrós

Cruzamos el Pont de Sully para perdernos por las calles de l’Ile Saint Louis, rebosantes de actividad, los pequeños comercios ofreciendo toda clase de tentaciones: quesos, patés, vinos… o los dulces de esas preciosas boulangeries, ante cuyos escaparates se ponen a prueba los más firmes propósitos, que finalmente se quiebran ante las largas colas en Berthillon, los mejores helados y sorbetes de la ciudad.

Los músicos callejeros, las terrazas llenas, los candados que auguran amor eterno firmemente amarrados en las barandillas de los puentes. Me preguntaba porque esta costumbre, que comenzó en el Ponte Milvio de Roma, se ha hecho tan frecuente en tantas otras ciudades, como Florencia, y no recuerdo cuantas más… quizá las piedras de estos puentes centenarios conozcan el secreto, quizá lo han contado a las aguas que rumorean al pasar, que se lo llevan lejos.

Frente al Quai Montebello, desde donde se divisan (o se divisaban entonces, pues este artículo lo publiqué originalmente en Octubre de 2010) las torres de Notre Dame, hoy derrotadas por las llamas, Shakespeare and Company aparece como un reducto de paz. Ajeno al ajetreo del barrio latino, algunos lectores embebidos y ausentes están sentados delante de la puerta, concentrados ante las páginas, mientras otros rebuscan entre los ejemplares viejos o de ocasión, esperando hallar algún tesoro entre el papel que amarillea como las hojas en este otoño extraño.

Fotografía de Raquel Caparrós

Traspasar el umbral es como cruzar una frontera, se deja de oír el sonido cantarín del idioma franco para escuchar, ver y leer, la lengua de Shakespeare. Pero no importa de donde venga uno, en Shakespeare and Company nadie se siente extranjero y a nadie se considera extraño.

En su interior, clientes y curiosos se mueven despacio, casi con sigilo, abrumados por la visión interminable de los libros que lo ocupan todo, que cubren las paredes desde el suelo hasta el techo. Deslizar el dedo recorriendo los lomos, descubrir los títulos de clásicos y contemporáneos, respirar el aire que huele a papel, pone alerta mis sentidos.

Las figuras de aquellos que se mueven a mi alrededor se desdibujan, se diluyen, desaparecen. Flaubert, Dumas, Victor Hugo o Baudelaire… el Jorobado de Notre Dame convive con Harry Potter en el diminuto local, donde los voluntarios trabajan en ocasiones a cambio de alojamiento, aunque en los últimos tiempos sea más frecuente hacerlo para obtener créditos de libre elección en la vecina Universidad de la Sorbona.

En el piso superior encontramos un catre y una pequeño salón, así como un piano en el que cualquiera puede ofrecer un improvisado concierto. En el saloncito se puede asistir a la presentación de un libro y charlar con su autor, a la lectura de una obra, o a un seminario de escritura, por ejemplo sobre viajes… Lástima que mi visita, como siempre, sea tan breve, pues ¡Nada me gustaría más!

Deambulo durante un buen rato, sorteando los montones de libros, encantada de conocer, por fín, este lugar de culto, que no sólo han visitado los más grandes, también los ha acogido y cobijado bajo su techo, cuyas privilegiadas cabezas han reposado en las mismas almohadas que ahora contemplo.

Shakespeare and Company ha sido testigo de grandes hitos en la literatura universal. Su primera propietaria, Sylvia Beach, desafió a la censura publicando el Ulises de Joyce y sufrió la venganza del nazismo durante la ocupación alemana de París.

Me quedaría durante un buen rato, ojeando algún ejemplar, pero mi curiosidad me empuja nuevamente a la calle, para recorrer el barrio latino y buscar, cuando ya anochece, una brasserie para la cena.

El cercano barrio de Mouffetard, a pocos pasos de la plaza Monge y la Mezquita de París, me sorprende por lo animado, con su estupendo ambiente, las terrazas atestadas, imposible encontrar una mesa. Al final ocupamos una, diminuta, en un pequeño restaurante, donde la decoración, los tapices sobre la pared de piedra, los candelabros en las mesas, nos transportan a la época de los Mosqueteros. Se encuentra en un edificio del siglo XVI, y miro desconfiada a un lado y a otro, no vaya a ser que en algún momento alguien saque su hierro y resuelva sus disputas con el filo brillante del acero (Por cierto, se llamaba Le Pot de Terre y en mi última visita a París descubrí que estaba cerrado)

Me resulta curioso comer codo con codo, pues el espacio es mínimo y las mesas están juntas, con dos desconocidos. Claro que ni yo les entiendo, ni ellos a mí, de manera que no resulta indiscreto escuchar la conversación ajena. No deja de sorprenderme esta ciudad y sus costumbres, pues esta situación tan sólo la había vivido en las trattorias italianas, especialmente en Roma, donde uno comienza compartiendo mantel y termina compartiendo conversación, dado el carácter extrovertido de los romanos.

No obstante, en este viaje me ha desconcertado el carácter alegre de los parisinos, que parecían contagiados de una gran euforia y optimismo, quizá alentados por el buen tiempo, lejos de ese cliché de ciudadanos eternamente deprimidos, que aseguran se extiende como una epidemia cuando llegan los días grises y fríos, días eternos sin sol.

Fotografía de Raquel Caparrós

Me reafirmo en la creencia que nada hay mejor para romper los prejuicios y las falsas impresiones que coger una maleta para descubrir y sentir la experiencia de cada lugar como algo único y propio, pues como dice el saber popular «cada uno cuenta la feria según le va». De manera que, ya antes de partir,  he decidido que regresaré a esta ciudad, que no en vano está considerada una de las más bellas. Me despido, no sin antes decir:

-Volveremos a encontrarnos, Mr Shakespeare.

PD: Gracias s Raquel Caparrós por sus fotografías. Os recomiendo seguir su cuenta de instagram @raquel_caparros