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Radicofani, una joya oculta en la Val d’Orcia

Radicofani es una auténtica joya oculta en la Val d’Orcia. Quizá ya no tan oculta pues, en el tiempo transcurrido desde nuestra primera visita ¡17 años, nada menos!, algunos pequeños detalles nos hacen sospechar que es así. Visitas guiadas, nuevos restaurantes, tiendas de souvenirs… ¿Os suena?.

Situada en el punto más alto de la Val d’Orcia, su silueta inconfundible, coronada por la fortaleza defensiva, la Rocca, es visible a muchos kilómetros de distancia. Su trazado medieval, sus calles empedradas, la puerta de acceso en la muralla… lo convierten en unos de los lugares con más encanto del Valle.

Radicofani fue y es, además, una de las etapas más importantes de la Via Francigena, la ruta de peregrinación que discurre desde Inglaterra hasta el Vaticano.

Qué ver y hacer en Radicofani en 1 día

Tengo que admitir que Radicofani es uno de esos rincones en los que me “perdería” durante una buena temporada, pero si visitas el sur de la Toscana te recomiendo que lo incluyas en tu itinerario y te detengas 1 día o al menos unas horas. Con algunos monumentos de interés, lo  mejor de Radicofani es su atmósfera auténtica, el encanto de sus calles y la tranquilidad, especialmente si viajas fuera de temporada alta (de eso hablaré mas adelante).

radicofani
La Rocca de Radicofani, visible desde cualquier punto

La Rocca de Radicofani y el héroe Ghino di Tacco

Visible desde la carretera mucho antes de llegar, destaca la Rocca, el castillo que vigila todo su entorno y donde se atrincheró su héroe local, Ghino di Tacco. La Rocca comenzó a construirse en el siglo X y, a pesar de las posteriores reformas, la mayor parte de la fachada conserva su aspecto original.

Radicofani Rocca Val d'orcia
Acceso a la Rocca, en nuestra primera visita

Es una parada imprescindible para disfrutar de las impresionantes vistas sobre la Val d’Orcia, algo que hicimos en nuestro primer viaje. Ahora, por lo que veo, alberga un museo de historia, con restos arqueológicos encontrados en los alrededores. Podéis, incluso, reservar una visita guiada.

Estatua de Ghino di Tacco en los jardines del Maccione

Descendiente de una de las familias de la aristocracia de Siena, en el S.XIII se convirtió en una especie de “Robin Hood” de la Toscana. Fue desterrado de su ciudad natal (Torrita di Siena) acusado de robo junto a su padre, quien fue ajusticiado, y a su hermano.

Desde su escondite, en la Rocca de Radicofani, asaltaba en los caminos a mercaderes y prelados, eso si, asegurándose de que les dejaba suficiente dinero para seguir adelante. Es por ello que se le conoce como “el bandido bondadoso”. Las gestas de Ghino di Tacco aparecen en  obras cono el Decamerón de Bocaccio y en La Divina Comedia de Dante.

En los jardines del Maccione encontraréis la estatua erigida en honor al héroe local .¡No os vayáis sin pasar a saludarlo!

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Iglesia de San Pedro

La Iglesia, construida entre los siglos X y XII, fue consagrada a San Pedro Apóstol en la primera mitad del S. XIII. Fue declarada monumento nacional en los años 30 del siglo pasado.

Su fachada austera, en piedra, de estilo románico, sorprende por su situación, en lo alto de una escalinata. En su interior alberga algunas de las obras de arte más bella de la zona, como una escultura de la Anunciación, obra de Andrea della Robbia.

radicofani, val d'orcia

Palazzo Pretorio

El edificio, construido en el siglo XIII, fue adquirido por el Ayuntamiento a la familia Tinacci. Fue Sede durante siglos del llamado “Capitano di Giustizia”, figura histórica que desde la Edad Media ejercía como juez y jefe de policía. Hoy alberga las oficinas municipales, ya que desde 1800 las dependencias judiciales se transfirieron a otro edificio.

Iglesia de Santa Agata

Esta pequeña iglesia puede pasar inadvertida, ya que se encuentra encajada entre las casas de la calle principal. Dejaos sorprender por este pequeño Templo, de una sola nave, en cuyo altar se encuentra otra de las obras de Andrea della Robbia.

Cuándo visitar Radicofani

Recuerdo la fecha exacta de nuestra primera visita, el  20 de marzo de 2008. Recuerdo la fecha exacta porque el día anterior habíamos llegado con cierto retraso, debido a un problema en nuestro vuelo, así que tuvimos que postergar nuestros planes de acercarnos hasta Siena en una fiesta tan señalada como San Giuseppe.

La primavera es el mejor momento para visitar la Toscana pero ¡ojo! la altitud de Radicofani os puede deparar alguna sorpresa. Me pregunto si el “cambio climático” se habrá dejado notar, pero en aquella ocasión escribí en mi diario de viaje:

“Amanece apenas en Radicofani (Siena), y los copos leves, suaves, casi imperceptibles, se confunden con el humo de las chimeneas…será ceniza- comenta alguien. Salimos a la calle y el viento helado nos despierta del todo, mientras sonreímos, como niños, cuando la nieve nos salpica la ropa.”

Tuvimos la suerte de disfrutar de la Semana Santa de Radicofani, declarada como una de las más bellas de Italia. Su procesión de Viernes Santo es la más antigua de toda la Toscana. Es el momento en que la tranquilidad del pueblo se ve levemente alterada por la llegada de las familias, que vuelven al pueblo para reunirse con padres, abuelos o tíos.

En las pastelerias se preparan los dulces típicos de estas fiestas, entre ellos un bollo (la schiacciata de Pascua)  que se comparte en las meriendas campestres el domingo de Pascua y también el lunes, que en Italia se celebra y conoce como “la Pasquetta”.

En invierno Radicofani huele a leña, que se quema en las chimeneas y estufas de esas casas antiquísimas, con los techos cubiertos de ladrillo refractario entre las vigas de madera. El otoño puede ser también una buena opción, sin tanto turismo, temperaturas aun no demasiado frías y con muchos festivales gastronómicos en toda la región.

En verano, Radicofani, gracias a su altitud, se mantiene a salvo de las altas temperaturas que se sufren en otras zonas de la Toscana. Este año, en junio nos vino bien una sudadera a ultima hora de la tarde. Eso si, habrá más turistas aunque nosotros no nos sentimos agobiados en ningún momento (no puedo hablar de los meses de julio y agosto).

Dónde alojarse en Radicofani

Es una pena que ya no se alquile nuestro apartamento “Bellavista”, en la estrechísima Via del Moro. El nombre no podía ser mas acertado, pues desde la ventana se descubría el paisaje de la Val D’Orcia, en este pequeñísimo Borgo elevado mas de 800 metros por encima del nivel del mar. Roberto, el propietario, se encargó personalmente de su restauración, en un edificio del siglo XIII.

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Vistas de Radicofani, desde nuestro apartamento

En aquel momento era el único apartamento turístico en el pueblo. En las afueras también se encontraba algún agriturismo, pero poco mas. La Rocca de Radicofani, que cada noche velaba nuestro sueño, nos hacía imaginar grandes gestas junto al héroe Ghino di Tacco.

Ahora son muchos los alojamientos disponibles, puedes hacer una búsqueda aquí.

Dónde comer en Radicofani

  • Ristorante La Grotta

¡Lo conocimos en 2008 y hemos vuelto en 2025!. Parece que no ha pasado el tiempo, tan solo lo han ampliado con una terraza cubierta en el exterior (no se si únicamente para el verano), por este pequeño restaurante de gestión familiar, donde se sigue comiendo de escándalo.

Su lasagna ai funghi (lasaña de setas) es de lo mejorcito. Las raciones siguen siendo abundantes y el vino de la casa estupendo. No esperéis grandes lujos, ni vajillas de diseño. Lo que si vais a encontrar son familias al completo, al menos 3 generaciones, reunidas en torno a la buena mesa.

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Lasagna ai funghi de la Grotta
  • Pane e Companatico

Atravesando el Vicolo del Teatro, en la encantadora Piazzetta del mismo nombre, este pequeño local lo conocimos cuando era la única tienda de alimentación del pueblo. Su dueña nos atendía, ataviada con su delantal, cada mañana, cuando acudíamos a comprar quesos, embutidos… y otras delicias de la gastronomía toscana. Insistía en que probásemos todo, hasta el punto de que la visita se convertía en nuestro segundo desayuno.

Ahora, la tienda se ha transformado en uno de esas “delicatessen”, muy bonita, pero donde todo se expone cuidadosamente en estanterías. La atiende gente joven, y en la plaza hay varias mesas en las que degustar aperitivos y bebidas.

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Viccolo del teatro
  • Forno Clementi

Pan, focaccia, pizza, dulces… en un horno de leña de “los de antes”. No podéis imaginar el aroma a primera hora de la mañana. Un alegría inmensa ver que sigue en funcionamiento. Perfecto para un tentempié o un dulce a cualquier hora.

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Guardo hermosos recuerdos de esos días, de las estupendas pizzas que Mateo nos servía en “Il Pana”, y del limoncello al que nos invitaba al terminar la cena. Parece que el restaurante ya no existe, se encontraba en la carretera provincial, fuera del centro histórico.

¿Merece la pena visitar Radicofani?

En Radicofani, mucho mas que en otros lugares de la Toscana en los que  quizá estén un poco cansados del exceso de visitantes, la gente era, o es, amable y comunicativa.

En 2008, Marina acudía al “internet point”, de conexión lenta e imposible, a su vez tienda de informática y de revelado fotográfico, donde Niccola y los pocos jóvenes que se veían por el pueblo se reunían para charlar. Espero sinceramente que esto no haya cambiado ¡Y no me refiero a la conexión de internet!😁

Si tan solo dispones de 1 día para visitar el sur de la Toscana, no debes perderte esta joya oculta en la Val d’Orcia ¡No te arrepentirás!.

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