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Ruta por Jordania en 9 días

Durante nuestra ruta por Jordania en 9 días, pudimos conocer gran parte de los atractivos del país, pasando por ciudades romanas, yacimientos arqueológicos, desiertos, fondos submarinos o maravillas naturales. Jordania es un país que lo tiene todo para un viaje perfecto: arte, cultura, gastronomía, aventura y relax. Pero lo que nos conquistó de lejos fueron sus gentes: en la vida hemos encontrado un pueblo tan hospitalario y entregado como los Jordanos. En este post os contamos la ruta que realizamos durante los 9 días que duró nuestra incursión en el reino Hachemita.

Día 1: Madrid – Tel Aviv – Jerusalén – Ammán

Despegamos a las 8.40h de la mañana en dirección al aeropuerto de Tel Aviv, lugar donde aterrizaríamos 4 horas y media después. Tras pasar varios controles de seguridad, recogimos nuestras mochilas y tomamos el autobús 485 hacia Jerusalén. El trayecto hasta la estación central dura poco más de 1 hora y el precio del billete es de 16 ISL (3,80€).

Cuando llegamos, subimos al tranvía, en dirección a Damascus Gate, para ir a la estación desde donde salen los sherut (minibuses que son como taxis compartidos) que nos llevaría a la frontera de Allenby Bridge. Cuando llegamos a la estación nos dijeron que el servicio de sherut ya había terminado, y que nuestra única alternativa era coger un taxi privado por 200 ILS (46€). Eran ya casi las 5 de la tarde y estábamos agotados así que, aunque nos pareció un atraco a mano armada, no nos quedó más remedio que aceptar. En unos 40 minutos llegamos al puesto fronterizo (Próximamente os contaremos la odisea de cruzar esta frontera “no reconocida”). Llegamos al lado Jordano casi a las 9 de la noche, para recoger nuestro coche de alquiler, y al final llegamos al hotel en Ammán pasadas las 10. Nuestra primera cena “made in Jordan” fue en el restaurante Hashem, un clásico del downtown.

 

Día 2: Jerash – Ajloun – Salt

Nuestra primera tarea del día fue al downtown a cambiar dinero (Obtuvimos un cambio inmejorable igualando el oficial en xe.com) y a por una tarjeta SIM para poder estar conectados durante nuestro viaje.

Después cogimos el coche y comenzamos nuestra ruta por Jordania poniendo rumbo a la ciudad romana de Jerash. El trayecto desde Ammán es de poco más de 1 hora. En el centro de visitantes se pueden coger planos y folletos explicativos, además de ver varias partes de ruinas, artesanía etc recuperada de las excavaciones. La visita se alargó unas dos horas y media en la que vimos todo, desde el anfiteatro hasta la calle de las columnas, la iglesia bizantina…

Tras visitar la decápolis pusimos rumbo al castillo de Ajlun, la estructura se conserva bastante bien aunque su interior se encuentra actualmente vacío. Ajlun además es una región que choca mucho por su vegetación y arbolado, y al encontrarse en una zona elevada la temperatura era muy agradable.

Nuestra última parada del día fue la ciudad de Salt. Como ya era tarde no pudimos disfrutar de los museos y la iglesia ortodoxa también estaba cerrada, pero estuvimos poco más de una hora paseando por el centro y disfrutando del zoco.

 

Dia 3: Castillos del desierto – Ammán

A primera hora de la mañana nos encaminamos hacia los llamados Castillos del desierto. En total son 9 las estructuras dispersas por el norte del país, y nosotros visitamos los tres más conocidos:

  • Qars al-Kharana: Fue uno de los “hoteles” de la época donde descansaban las caravanas que se dirigían hacia Damasco. La estructura se mantiene sorprendentemente intacta, aunque por dentro está completamente vacío, pero todavía se pueden distinguir algunas inscripciones. Contaba con dos pisos y las habitaciones superiores estaban reservadas para la gente adinerada.

  • Qars al-Amra: El más pequeño de los tres y a la vez el más sorprendente. Por fuera parece una casa de las películas de Star Wars, pero fue su interior lo que valió la inscripción como Patrimonio de la humanidad por la UNESCO, por sus frescos que todavía hoy se conservan estupendamente. Se dice que fue utilizado como residencia de verano del Califa.

  • Qars al-Azraq: Este castillo se encuentra cerca del oasis de Azraq, un lugar clave por ser la única fuente de agua en 12.000km de desierto. Es el más famoso de los castillos debido a que fue la residencia de Lawrence de Arabia pero también el peor conservado de los tres, ya que en 1927 fue destruido por un terremoto.

Nuestra ruta por Jordania nos llevó de vuelta a Ammán para visitar la ciudadela romana. No es tan impresionante como la decápolis de Jerash, pero algunas de sus estructuras siguen siendo magníficas, como el Templo de Hércules o el Palacio Omeya.

Tomamos un descanso comiendo los famosos bocadillos de Falafel de Al-Quds y los helados de Gérard. También visitamos el Wild Jordan Center antes de volver al Downtown para recorrer el zoco y el anfiteatro romano.

 

Dia 4: Wadi Musa – Petra

A las 7.00 de la mañana pusimos rumbo a uno de los destinos que más ansiábamos conocer durante nuestra ruta por Jordania: la ciudad Nabatea de Petra. Podéis bajar por la autopista del desierto (La ruta más rápida) o por la carretera de los reyes (Mucho más lenta pero con unas vistas espectaculares). Nosotros fuimos hasta Karak por la autopista del desierto y decidimos cambiarnos a la de los reyes alargando nuestro viaje unas 2 horas, pero mereció totalmente la pena.

Tras hacer check-in en el hotel ‘My Home’ y dejar nuestras cosas, nos acercamos al restaurante Beit Albarakah a pedir unos Shawarma boxes (Sándwiches de shawarma, patatas, verduras y salsas) para llevar y así poder entrar pronto al complejo arqueológico.

En nuestro primer día en Petra pudimos ver la gran mayoría de los atractivos, dejando lo más duro para el segundo día: El Siq (Pasarás si o si por el Siq para empezar tu visita a Petra,es el desfiladero que lleva al tesoro), el tesoro, la calle de las fachadas, el altar de los sacrificios y el teatro.

Por la noche, después de cenar las sobras de la comida, pudimos degustar los que para nosotros han sido los mejores dulces árabes de todo el viaje, y sobre todo el mejor Kunnafah en Al-Janoub sweets.

 

Dia 5: Petra

Durante nuestro segundo día en Petra, y algo más descansados, hicimos las rutas más duras. Nos despertamos a las 6.00 para estar dentro a las 6.30, y nos dirigimos inmediatamente al Monasterio, pasando por la Calle Columnada, el templo de los leones alados y Qasr Al-Bint. 800 escalones (Algunos, de aquella manera…) son los que tendremos que subir para llegar hasta el segundo monumento más famoso de Petra.

Al ser pronto, evitamos el sol durante la subida, pero nos pilló a la bajada. Cuando llegamos abajo nos dirigimos a las Tumbas reales, para después coger otra de las rutas que nos llevaría a uno de los miradores más bonitos de Petra: el que permite admirar el tesoro desde las alturas. Mucha gente cree que hay que pagar a un guía para subir hasta allí, pero nada más lejos de la realidad. Se puede llegar siempre que tengáis un par de patitas y mucha voluntad para subir muchas escaleras y después bajar por un camino de cabras. Pero merece totalmente la pena.

Además, durante la subida, conocimos a unos beduinos que nos invitaron a té y a compartir un aperitivo con ellos. Incluso nos invitaron a cenar en Little Petra si nos apetecía pasarnos aquella noche.

Sobre las 6 de la tarde salimos de Petra para ir a descansar en nuestro hotel, ir a cenar a Albarakah y volver a Al-Janoub para degustar por última vez el mejor Kunnafah del mundo.

Dia 6: Wadi Rum

Dejamos una de las 7 maravillas del mundo para dirigirnos a nuestra siguiente aventura en nuestra ruta por Jordania: un tour completo en el desierto de Wadi Rum. Teníamos reservado un campamento beduino para pasar la noche y decidimos contratar las excursiones con ellos también.

Empezamos con un paseo en camello de unos 40 minutos hasta la zona desde donde salían los tours en 4×4. Allí nos juntamos con otros 4 españoles y empezamos la ruta, siguiendo los pasos de Lawrence de Arabia. Durante el tour hicimos varias paradas para escalar montañas, tomar té en jaimas, sacar fotos… también hicimos una parada para comer y cuando llegó el atardecer hicimos una hoguera para disfrutar de un té antes dirigirnos al campamento.

Tras instalarnos en nuestras tiendas, disfrutamos de una de las mejores cenas de todo nuestro viaje, acompañada de té, música y bailes tradicionales beduinos. Nos dijeron que podíamos dormir fuera de las tiendas bajo las estrellas, pero yo tenía bastante tos así que no pudo ser.

 

Dia 7: Aqaba

La siguiente parada de nuestra ruta por Jordania fue la ciudad de Aqaba. Por fin íbamos a poder descansar, así que según llegamos al Bedouin Moon Hostel, alquilamos nuestro equipo de snorkel (5JD por todo el día) y nos fuimos al centro de Aqaba a buscar donde comer, ya que el hostel se encontraba a las afueras en una zona de playa donde no había nada. Terminamos comiendo unas alitas de pollo y unos jalapeños en el Buffalo Wings & Rings para desconectar un poco de tanta comida árabe.

Después de haber reposado la comida nos dirigimos a una zona conocida como “El jardín japonés”, famosa por sus colores submarinos. La verdad es que es impresionante como tan solo a unos metros de la orilla sumerges la cabeza y puedes ver todo tipo de peces, corales, erizos de mar… a lo tonto estuvimos más de 2 horas buceando sin parar.

Volvimos al hotel a descansar y relajarnos en la piscina, aprovechando para hacer un primer visionado de las fotos del viaje.

Por la noche volvimos al centro de Aqaba para cenar en la Pizzería del Corso. No estuvo mal pero la comida tampoco fue nada del otro mundo, lo recomendaría solo si os apetece cambiar un poco el chip.

 

Dia 8: Mar Muerto

Dejamos Aqaba, no antes sin hacer unas compras de última hora (Los precios en Aqaba son realmente bajos, llegamos a comprar un anillo de plata por 10 dinares y unas zapatillas por 3 dinares), para dirigirnos hacia el Mar Muerto por la autopista del mismo nombre.

Nos alojábamos en el Holiday Inn Resort, uno de los tantos complejos de lujo de la zona, con playa privada y unas instalaciones increíbles. Mucha gente alega que no merece la pena dormir en uno de estos hoteles y que se puede ahorrar bastante con una excursión de día a la playa pública. Pero… ¿Qué hay de cierto en todo esto? Si hubiéramos renunciado a alojarnos en este hotel habríamos ahorrado 120€ que es lo que nos costó la habitación (Precio final con tasas y algún extra), pero por el contrario habríamos tenido que pagar lo siguiente: Unos 48€ por la entrada a la playa, 7€ por el barro y 7€ por las toallas. En total 62€, a lo cual habría que sumarle el precio del hotel que hubiéramos cogido. Nosotros preferimos pagar más y disfrutar de todas las instalaciones del hotel: piscinas, jacuzzi… y tener un sitio donde poder cambiarnos y descansar (Las instalaciones de la playa pública están muy dejadas: No hay hamacas ni sombrillas, solo hay duchas de agua fria…).

La sensación de flotar en el Mar Muerto (Que en realidad no es un mar, sino un lago) es indescriptible. Cuando te metes al agua se nota muy densa y como “aceitosa” (Eso si, te deja la piel muy suave y si tienes alguna herida en cuanto sales ya ha desaparecido). La jugada es entrar al agua, bañarse durante unos 10/15 minutos, salir para darse el barro, dejar que seque durante 20 minutos (Y aquí si que casi nos morimos porque hacía un calor infernal y no soplaba ni una gota de aire) y volver a entrar al agua para quitárselo.

Por la noche fuimos a cenar a un centro comercial cercano (Samarah Mall), ya que el precio del buffet del hotel era bastante elevado.

 

Dia 9: Wadi Mujib – Karak – Ammán

Noveno y último día de ruta por Jordania o “cómo sobrevivir cuando estás para el arrastre”. Cuanto más descansábamos más cansados nos sentíamos, y ese día nos tocó hacer un último esfuerzo para hacer el trail de Wadi Mujib.

Dejamos el Holiday Inn y en menos de media hora llegamos a la reserva de Mujib, donde íbamos a hacer una de las actividades más divertidas de todo el viaje. Imaginaos un Siq como el de Petra pero con agua, rocas, cascadas…

La actividad tiene una duración de unas 2 horas y es bastante más dura de lo que la pintan, en los tramos más difíciles hay cuerdas para agarrarse (Si no, sería imposible) y guías que te explican donde poner los pies. Hay que saber nadar bien aunque te dan un chaleco salvavidas, a veces nadar a contracorriente se hace bastante difícil… En la entrada te dan la posibilidad de contratar un guía privado para el trail, pero no creo que merezca la pena y es bastante caro.Esta es una de las actividades que consideramos imprescindibles en un itinerario a Jordania (Tanto como Petra o Wadi Rum) y que no os podéis perder.

Tras terminar el trail pusimos rumbo a Karak para visitar su impresionante fortaleza de la época de las cruzadas, para posteriormente dirigirnos de nuevo a Amman para pasar nuestra última tarde en el reino Hachemita. Ibamos a parar en Madaba para ver los mosaicos, pero encontramos algo de tráfico y estábamos muy cansados así que decidimos ir al hotel 7boys en Abdalí y preparar con calma las maletas, ya que al día siguiente cruzaríamos de nuevo la frontera de Allenby para volver a Israel. Dimos un último paseo por Abdalí Mall, un impresionante centro comercial súper moderno y muy occidental. A ratos daba la sensación de habernos teletransportado a Dubai, el centro comercial tiene una zona exterior, el boulevard, con una iluminación preciosa.

 

Y hasta aquí nuestra ruta por Jordania en 9 días, hay gente que nos tachará de locos por no haber incluido sitios emblemáticos como Madaba o Monte Nebo, pero tampoco quisimos apurar el tiempo al límite por si ocurría algún imprevisto. Jordania es un país muy seguro con muchísimas cosas buenas y merece totalmente la pena visitarlo, ¿Volveríamos? Sin dudarlo, nos quedaron cosas que ver, platos por probar y muchas curiosidades por resolver.

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