Berlín en 3 días

¿Qué puedo ver en Berlín si dispongo de poco tiempo?

-¡No visites Berlín en 3 o 4 días!- Esto es lo que me advirtieron quienes habían conocido antes que yo a la capital alemana. Los motivos, casi siempre los mismos: hay mucho que ver y en tan poco tiempo no vas a «conectar» con la ciudad.

En lo primero tenían razón: hay muchísimo que ver en Berlín. En lo segundo no estoy de acuerdo; conecté con la ciudad desde el minuto uno y me sentí y moví cómodamente «pateando» sus calles o cogiendo el metro y el tranvía, seguramente incluso mejor que en otras capitales europeas en las que he estado varias veces.

Probablemente la imagen más famosa de la ciudad sea la Puerta de Brandenburgo, antigua puerta de entrada a Berlín. Está situada en el centro, por lo que puede ser un buen punto de partida para recorrerla. Además, se accede también al Tiergarten, un inmenso parque, equiparable a Central Park en Nueva York o Hyde Park en Londres, que fue utilizado como coto de caza. No es que sea una visita imprescindible pero si sois amantes de la naturaleza os encantará.

Casualmente, durante nuestro viaje la Puerta de Brandenburgo estaba cubierta de andamios y lonas, así que no hicimos la foto más instagrameable de Berlín. Tampoco es que fuésemos muy ordenados en nuestras rutas por la ciudad, ni seguimos un plan preconcebido, a excepción de alguna visita con reserva obligatoria como la del Parlamento. Aun así disfrutamos de museos y monumentos, pero también de mercadillos de comida callejera en los alrededores de Alexander Platz o de las tumbonas en los bares junto al río, tomando un café o una cerveza (a finales de septiembre, cuando estuvimos, el tiempo todavía lo permite) Así que nuestro post no pretende ser un recorrido pormenorizado para seguir al pie de la letra, no os vamos a decir qué ver en Berlín  en 3 o 4 días pero si algunas de las visitas que hicimos y cuales nos gustaron más.

Qué ver en Berlín (a vuestro aire)

 

Os advertimos que en Berlín vais a encontrar muchísimos free tour por todos lados. La verdad es que nunca hemos hecho uno, pero si sois de los que sopesáis esa opción, no tendréis problema. Nosotros cada vez somos más anárquicos en nuestros viajes y nos dejamos llevar por lo que nos apetezca en cada momento. Quizá por ello nos perdamos algunas visitas pero os aseguro que ganamos en otras experiencias. Si algo nos quedó claro es que Berlín merece la pena verla, pero sobretodo vivirla.

El Parlamento (Reichstag) y su cúpula

 

 

El Parlamento de Berlín es uno de los edificios más impresionantes de la ciudad, tanto como el de Londres o el de Budapest, y combina elementos de la arquitectura clásica y moderna. La entrada es gratis pero hay que reservar por internet, sin reserva no se entra. En vuestra solicitud tendréis que elegir 1 día de visita preferente y otros 2 opcionales, ya que en ocasiones las solicitudes son muchísimas. Es por ello que esta fue la primera visita que planificamos antes del viaje. También os avisamos que acudáis con tiempo ya que hay al menos dos controles de seguridad antes de acceder al interior. Os dejamos el enlace para la reserva.

El edificio, construido entre 1884 y 1894, ha sufrido los avatares de la historia y ha sido testigo de grandes acontecimientos , pero es desde el año 1999 una de las grandes atracciones que ver en Berlin, tras la restauración y diseño de la impresionante cúpula de cristal a cargo  del arquitecto Norman Foster. Os proporcionarán una audioguía que se activa al comenzar a subir hacia la cúpula. Es realmente interesante escuchar su contenido ya que, además de su historia, diseño y dimensiones impresionantes, conoceréis otros datos ¿Sabéis que el diseño de la cúpula del Reichstag lo hace energéticamente eficiente?.

East side Gallery

 

 

Esta parte del antiguo muro de Berlín- el llamado «muro de la vergüenza»- que durante 28 años dividió a las dos Alemanias, se ha convertido en un museo a cielo abierto. Los alemanes, y los berlineses en particular, no han querido olvidar el periodo más triste de su historia. Durante la caída del muro, el  10 de noviembre de 1989, el artista alemán Bodo Sperling sugirió salvar un trozo de muro para crear una galería de arte al aire libre. Más de 100 artistas de todo el mundo fueron llamados para plasmar sus obras, y fue así como se creó la ‘East side gallery’. En el museo de la Topografía del Terror, se puede contemplar aún un trozo de muro en su estado original.

Nosotros aprovechamos nuestra primera tarde en la ciudad para acercarnos hasta allí y contemplar algunos de los graffitis más famosos, como el del trabant (el coche más popular en la Alemania comunista) atravesando el muro, que por cierto adquirimos en un imán para la nevera. En cuanto a los supuestos fragmentos del muro que se venden como souvenir, voy a dudar de su autenticidad ¡No hay muro «pa tanto»!

Puente Oberbaum

 

 

Precisamente desde la East side gallery cruzamos hasta el popular barrio de Kreuzberg (el barrio turco de Berlín) por el puente Oberbaum, que une ambas orillas del Spree y también lo que en su día fueron las dos Alemanias. Especialmente hermoso al atardecer, tiene además una curiosidad: zapatos y zapatillas colgando de cables. Indagando sobre si esta práctica tenía algún significado, he descubierto que es similar al de los grafitis, de hecho a esta práctica se la conoce como «shoefiti», aunque su origen, el shoe tossing, es bastante más sórdido (delimitar territorios de bandas en barrios marginales de EEUU, indicar donde se vendía droga, una casa ocupada etc)

Checkpoint Charlie

Si habéis visto la película ‘El puente de los espías’, muy probablemente os sonará la siguiente imagen.

 

 

Estamos hablando de ‘Checkpoint Charlie’, el puesto fronterizo interno más famoso de la ciudad, donde eran registrados los miembros del ejército americano, inglés y francés que tenían intención de viajar a Berlín este. Actualmente una construcción del artista Frank Thiel y una placa conmemoran la antigua frontera.

Si queréis que os diga la verdad, esta no es una visita imprescindible, mas que nada porque se ha convertido en un decorado de cartón piedra en la que «falsos soldados americanos» posan, previo pago, con cuanto turista quiere hacerse la foto de rigor. Pero seguro que pasáis por allí cuando os dirijáis a uno de los lugares que si hay que ver en Berlín: La Topografía del Terror.

La Topografía del Terror

Esta escalofriante exposición, en el lugar donde se ubicaban los cuarteles de las SS, es imprescindible para comprender el origen de uno de los periodos de la historia más oscuros y vergonzantes. Mediante fotografías e inmumerables documentos gráficos, la exposición relata  la llegada al poder del nacionalsocialismo, la creación de las llamadas Instituciones del terror (las SS y la Policía), la persecución y exterminio durante el Reich, las SS y la Oficina Central de Seguridad del Reich en los territorios ocupados y el final de la guerra. Es una visita que os dejará el corazón encogido pero que os hará entender no solo la historia pasada sino también la presente, e incluso la razón del resurgimiento de movimientos y partidos de extrema derecha en Europa.

Monumento memorial a los judíos asesinados en Europa

 

 

Otro de los lugares imprescindibles que ver en Berlín es el memorial, compuesto por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas. Lugar sobrecogedor, algo claustrofóbico, en el que reflexionar una vez más sobre la historia.

Si disponéis de tiempo, y ánimo, podéis visitar el Centro de información (Nosotros no lo hicimos por falta de ambos) En tres zonas expositivas se muestran:

La política nacionalsocialista de exterminio, entre 1933 y 1945, y los testimonios de algunas personas y familias antes, durante y después de la persecución. La última sala presenta sus paredes cubiertas con los nombres y años de nacimiento y muerte de las víctimas del holocausto.

Gendarmenmarkt

 

 

La Gendarmenmarkt (La plaza del mercado de los gendarmes) es una de las más bonitas de Berlín e incluso de Europa. Alberga dos catedrales, una francesa y otra alemana, y un hermoso auditorio, el Konzerthaus.

 

Si tenéis ocasión haced una visita guiada (gratuita) al auditorio. No es necesaria la reserva, basta con presentaros en el hall. Suele haber a las 13:00 y 15:00 horas y dura unos 30 minutos. Aunque la visita es en alemán os darán un folleto informativo en inglés.

Esta es una de las actividades que no teníamos programadas y que descubrimos de casualidad. El edificio fue construido entre 1818 y 1821. Fue gravemente dañado durante la segunda guerra mundial y se reconstruyó en los años 80-90 del siglo XX, respetando al máximo su aspecto original.

 

 

Durante la visita conocimos una de las actividades que más nos llamó la atención: los Espresso Concerts ¿Qué os parecería tomaros el café después de comer (eso si, a hora alemana, las 14:00) disfrutando de un concierto de 45 minutos antes de volver al trabajo? Pues esa es la idea, y por tan solo 8€ café incluido.

En la Gendarmenmarkt se celebran infinidad de manifestaciones culturales y el maravilloso mercado Navideño. Precisamente visitar los mercados, no os podéis hacer una  idea de cuantos se celebran, es una de esas cosas que ver en Berlín. Personalmente me encantan ya que son una excelente opción para llevarnos un recuerdo distinto al de un souvenir tradicional.

Otra de las cosas que más me gustan de esta ciudad es como han sabido aprovechar y reconvertir cualquier rincón para darle un uso cultural o lúdico. Berlineses y turistas disfrutan por igual de sus bares, restaurantes o tiendas, y la noche berlinesa es todo un «referente».

Pero si sois de hábitos más tranquilos y lo vuestro es «ir de museos», no os preocupéis y seguid leyendo.

Isla de los Museos

 

Puerta de Ishtar, antigua Babilonia

 

La Isla de los Museos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, contiene nada menos que 5: el Museo de Pérgamo, el Bode, el Museo Nuevo y el Antiguo así como la Antigua Galería Nacional. Y si con esto no tenéis suficiente, en  Berlín hay más de 450 Galerías de Arte y un montón de museos curiosos sin contar otros espacios alternativos.

Como tendréis que priorizar qué ver en Berlín si, como nosotros,  vais a estar 3 ó 4 días, os recomendamos la visita al Museo de Pérgamo. Aunque su obra más emblemática, el altar de Pérgamo, se encontraba en restauración pudimos disfrutar de  la colección de antigüedades clásicas, el Museo de Oriente Medio y el Museo de Arte Islámico ¿Sabíais que aquí se encuentra una cúpula que perteneció a la Alhambra de Granada? La historia de cómo llegó hasta allí tiene su «aquel».

Catedral de Berlín (Berliner Dom)

 

 

Construida durante el reinado del emperador Guillermo II, entre 1894y 1905,  en estilo renacentista italiano y en el emplazamiento de una pequeña catedral barroca anterior, la Catedral de Berlín es cuanto menos suntuosa. No voy a decir que sea de las más bonitas que hemos visitado pero su Cúpula, el Palco Imperial (reservado al monarca y su séquito) o el órgano, considerado el mayor y más importante del romanticismo tardío alemán en el mundo, bien merecen una visita. Los sarcófagos y ataúdes chapados en oro y la cripta de los Hohenzollern (la antigua familia imperial alemana) con 94 tumbas del los siglos XVI al XX, son una gran muestra de la cultura funeraria de Bradenburgo y Prusia. Si debo ser sincera, esta parte de la visita no me resulto nada atractiva y no por el asunto del arte funerario en si (recuerdo, por ejemplo, el cenotafio de Maximiliano I en Innsbruck, Austria, como un lugar de inmensa belleza)

De cualquier modo, lo mejor de la Catedral de Berlín no está en su interior sino en la terraza de su cúpula. Bien merece la pena el esfuerzo de subir 270 escalones para disfrutar de unas vistas increíbles.

Qué ver en Berlín: descubrir alguno de sus barrios

 

Como en 3 o 4 días no vas a tener demasiado tiempo, conoce al menos alguno de los barrios más interesantes, como el de Kreuzberg (el barrio turco) Si has visitado la East Side Gallery puedes cruzar por el  Puente Oberbaum para llegar hasta allí. Es lo que hicimos nosotros. Pasarás de lo más alternativo a encontrarte en el «centro de Estambul».

 

Kreuzberg, un barrio muy «alternativo»

 

Aunque no pudimos dedicar mucho tiempo a visitarlo, dió la casualidad de que algunos tramos de metro estaban en obras, así que cuando fuimos a la estación de Kottbuser Tor tuvimos que coger el bus que habían puesto para sustituir la línea de metro, y de esa forma hicimos  un tour improvisado por Kreuzberg.

Dos recomendaciones: las hamburguesas de Burgermeister, en lo que eran unos antiguos baños y el que dicen es el mejor kebab de Berlín, el de Mustafa’s Gemüse, que no nos dió tiempo a probar.

 

La famosa hamburguesería Burgermeister

 

Aunque se dice que en en Berlín no hay un Barrio judío como tal, lo cierto es que en los alrededores de Rosenthaler Platz y a lo largo de Rosenthaler Strasse, zona en la que además nos alojábamos, vas a encontrar un montón de lugares y de historias de la comunidad judía que habitó aquí. Desde los famososos patios, los Hackesche Höfe, reconvertidos en zonas de ocio con restaurantes y tiendas, a museos dedicados a la memoria de los judíos víctimas del Holocausto. Junto a ellos, en un callejón lleno de graffitis, se pueden visitar en Museo de Ana Frank y el de Otto Weidt. Nosotros visitamos este último (entrada gratuita) aprovechando nuestra última mañana en Berlín.

 

39 de Rosenthaler Strasse

 

Os recomendamos esta visita que, seguramente, no figura en las listas de «imprescindibles» que hayáis consultado, pero que de verdad merece la pena.  Otto Weidt fue un empresario que empleó a judíos ciegos y sordos en su pequeño taller, en el que se fabricaban cepillos y escobas, durante la segunda guerra mundial. Proporcionó documentos falsos para evitar la deportación de muchos de ellos y escondió a varias familias, aunque finalmente en una redada de la Gestapo fueron descubiertos y deportados a Auschwitz.

 

Museo Otto Weidt

 

Pero además, cuando recorráis la Rosenthaler Strasse, y tantas otras, mirad al suelo. Delante de muchas casas veréis estas placas conmemorativas (stolpersteine) con los nombres, fecha de nacimiento y fecha de la deportación de muchos de sus antiguos vecinos.

 

 

Otras visitas en la zona son la Nueva Sinagoga de Berlín o la calle Rosentrasse, en donde se ubicaba la antigua Sinagoga, y donde se erige el monumento a las mujeres que protagonizaron las protestas de 1943. Estas mujeres alemanas se reunieron para pedir la liberación de sus maridos judíos, que al ser parte de matrimonios mixtos fueron los últimos en ser detenidos. Merece la pena conocer la historia.

 

Monumento a las mujeres de Rosenstrasse

 

El barrio de San Nicolás (Nikolaiviertel) es el más antiguo de Berlín. Durante la Edad Media la zona formaba parte de una ruta comercial y en el año 1200 la construcción de la Iglesia de San Nicolás dió lugar a un asentamiento en el que empezaron a establecerse artesanos, comerciantes y después artistas. Durante la segunda guerra mundial fue arrasado por las bombas pero durante la década de los 80, en el pasado S.XX, se reconstruyó con tanto detalle que uno juraría que ha permanecido así desde siempre.

En este barrio se encuentran algunas de las  residencias de la alta burguesía de los S XVII y XVIII, como la de los Knoblauch (fabricantes de seda) o la mansión que se edificó para Veitel Heine Ephrain (banquero de la corte del rey Federico II) Pero además, tabernas y cervecerías, como la Georgbräu, en las que degustar una buena cerveza artesana.

Entre tiendas de souvenirs y coquetos cafés con terraza este es solo uno de los lugares que ver en Berlín sino también uno de esos para disfrutar de la ciudad. Hay otros, que también pudimos descubrir, pero lo dejamos para nuestro próximo post.

Budapest, una perla en el Danubio

Junto a Viena y Praga, Budapest completa uno de los recorridos centroeuropeos más amados por viajeros de todo el mundo. ¡Sigue leyendo para descubrir algunas curiosidades de la perla del Danubio!

Al contrario que otras capitales europeas, Budapest es una ciudad relativamente pequeña, agradable para pasear entre sus avenidas y zonas verdes. La capital húngara está dividida en dos partes separadas por el Danubio, Buda (Lo que podríamos definir centro histórico) y Pest. Para una escapada de 3 días, lo mejor es dedicar un día a Buda y el resto a Pest. Mencionamos algunos de los lugares más típicos de cada área:

En Buda encontraremos el imponente castillo de Buda, uno de los símbolos principales de la ciudad y antigua residencia real que en la actualidad alberga 3 museos: La galería nacional Húngara, el museo de historia de Budapest y la biblioteca Széchenyi. El castillo se sitúa en lo alto de una colina que se puede alcanzar mediante el funicular (870 Florines) o a pie (Preparaos para cuestas y escaleras infinitas). Cerca del castillo encontramos otros 2 puntos de interés: El Bastión de los Pescadores, un mirador de estilo neogótico desde donde se puede admirar Pest y sobre todo el Parlamento en su máximo esplendor. La Iglesia de Matías se encuentra el la misma zona y es la iglesia católica más famosa de Budapest. Todo el distrito del castillo está caracterizado por casas y edificios medievales y barrocas.

Y si Buda es una zona tranquila, Pest es todo lo contrario: Zona neurálgica de la ciudad, con cientos de calles y avenidas pobladas de negocios de todo tipo, puestos de street food y enormes parques donde los jóvenes se sientan a tomar una cerveza. Las dos avenidas principales de Pest son Andrássy (Que comunica en perfecta línea recta la plaza de los héroes y el parque de la ciudad con la plaza Erzsébet) y Váci utca.

Andrássy es el boulevard más famoso de Budapest. Una impresionante avenida de 4 carriles con un paseo peatonal entre ambos sentidos llena de edificios altos y tiendas de algunas de las mejores firmas. A lo largo de toda la calle se extiende la linea 1 del metro (La amarilla) y se llega bastante rápido de un extremo a otro. Ojo porque no hay un paso subterráneo para cambiar de sentido, tenéis que cruzar la calle y después bajar al andén. Si vamos caminando nos cruzaremos con el teatro de la Ópera

Váci Utca en cambio es una peatonal paralela al Danubio, llena de tiendas de souvenirs, bares, clubs, restaurantes y terrazas.  Probablemente los camareros y RRPP os asaltarán a la primera de cambio, aunque no suelen ser muy pesados (Al menos no tanto como en otras ciudades más turísticas). A destacar la cantidad de locales de masajes Tailandeses, que junto a la gran cantidad de luces y neones por un momento consiguen trasladarte a Bangkok.

Si eres de los que prefiere comprar unas cervezas en el supermercado y sentarte en algún parque en vez que ir de bares (Aunque los bares-ruina una visita bien la merezcan), entonces Déak Ferenc Tér es tu sitio. Cada noche cientos de jóvenes ocupan este parque para beber en compañía.

Otro lugar a destacar en Pest es el Barrio Judío con la Sinagoga, la segunda más grande del mundo después de la de Jerusalén. En mi opinión es una de las mejores zonas para picar algo, hay muchísimos restaurantes take-away y puestos de street food donde con poco dinero podrás comer hasta hartarte.

Por supuesto, cruzar el Puente de las Cadenas para pasar de Buda a Pest forma parte de la lista de imprescindibles, aunque el actual sea una reconstrucción del original construido en el año 1849.

Si os gustan los mercados, no podéis perderos el Mercado Central, que aunque en los últimos años se ha convertido en una verdadera «atracción turística», merece la pena. En la planta baja hay todo tipo de puestos de comida, carne, embutidos, quesos, especias (Sobre todo, paprika), chocolate… los precios no son los más bajos de la ciudad, pero al menos tendréis la certeza de encontrar de todo. En la planta de arriba hay varios puestos de souvenirs clásicos y puestos de comida donde puedes degustar especialidades húngaras compartiendo mesa con otros clientes.

Los dulces y la pastelería Húngara son de lo mejorcito que haya probado (Lo siento amigos franceses e italianos…) y prueba de ello son los impresionantes cafés como el Centrál Café o la pastelería Gerbaud, la más famosa de Hungría. Otro lugar destacable es el New York Café, que aunque con precios notablemente superiores a la media de Budapest, merece una visita solo por su interior. Pero no hace falta irse hasta estos locales para probar buenos dulces. Incluso en las estaciones de metro podemos encontrar puestos donde venden croissants y otra bollería deliciosa recién horneada a precios realmente bajos, como por ejemplo 2 croissants a 50 céntimos. El chocolate es otra de las pasiones de los húngaros, que se han especializado en la producción de éste. Chococo Csokoládérium, en Buda, es uno de esos sitios donde puedes encontrar cualquier tipo de chocolate que exista en el planeta tierra… blanco, negro, con leche, con frutos secos, con fruta deshidratada, aromatizado con licores… cualquier combinación que se te ocurra, la encontrarás allí.

Para los amantes de la naturaleza y el relax si con el parque de la ciudad no os llega, podéis echar una escapada a Isla Margarita, situada en el Danubio entre Buda y Pest. La isla, que tiene más de 2km de longitud, es el paraíso de los deportistas que practican jogging. Además hay varios jardines, un zoo y otros lugares de interés.

Y por supuesto, si hay algo por lo que sea famosa Budapest, son sus balnearios. Los más importantes: El de Gellert, Széchenyi y Rudas. Yo no tuve tiempo de relajarme durante mi viaje, por lo que ya tengo excusa para volver…

¿Y tú? ¿Todavía tienes excusas para NO ir? 😉

 

¿Tienes tiempo? Descubre las otras perlas del Danubio: Viena y Praga, ¡Combínalas en una visita!