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Una perriescapada por El Bierzo

Regresar a El Bierzo con perro, osea conmigo, era uno de los planes pendientes que tenían mis humanos. Después de su breve escapada en Semana Santa de 2019, aún les quedaban muchos lugares por descubrir y estaban deseando visitar de nuevo esta comarca leonesa, para poder disfrutar todos juntos de la tranquilidad y los paisajes bercianos.

Aunque su capital, Ponferrada, ostenta el título de una de las mejores ciudades dogfriendly de España, mis dueños prefirieron escoger un alojamiento en un lugar más apartado y tranquilo, rodeados de naturaleza y lugares estupendos para pasear.

Tomad nota de todo lo que hicimos en un «finde» largo y animaos a visitar el Bierzo en familia, humana y perruna.

El Bierzo con perro: dónde alojarse

Hoteles, hostales, casas rurales y un montón de apartamentos son algunos de los alojamientos dogfriendly que encontrarás en El Bierzo, especialmente en Ponferrada y alrededores. En esto ha influido la labor que realiza la Asociación de propietarios y amigos del perro. Nos llamó muchísimo la atención la cantidad de establecimientos que encontramos en Molinaseca, uno de los municipios más visitados en pleno Camino de Santiago.

Nuestra elección: La casa del Peregrino (El Acebo de San Miguel)

Un pequeño hotel rural en la calle principal de este pequeñísimo pueblo, el primero de El Bierzo si llegas desde Astorga. En la salida (o entrada, según se mire) de la carretera que lleva a Ponferrada, tienen un enorme albergue pero nosotros preferimos quedarnos en el hotelito.

No solo pude dormir con mis dueños sino que también pude estar con ellos en la cafetería y durante el desayuno, con lo que el problema habitual en muchos hoteles, en los que no se nos permite el acceso a las zonas comunes, no lo tendréis. Os puedo asegurar además que Ana, la chica que lo atiende, es un verdadero encanto.

Si estáis pensando en hacer el Camino de Santiago, sabed que en El Acebo hay varios lugares donde los «perregrinos» sois bienvenidos. Además de La Casa del Peregrino (tanto el Hotel rural como el Albergue) el Mesón el Acebo también ofrece alojamiento y comidas. Mi perriamigo Mochilo os recibirá encantado.

El Bierzo con perro: las mejores excursiones

Si sois grandes excursionistas y estáis habituados  a dar largas caminatas, en El Bierzo tenéis camino para dar y tomar, pero si como nosotros (uno va cumpliendo años)  preferís los paseos más relajados, opciones no faltan. ¡Tomad nota de nuestras propuestas!

 El Acebo y Riego de Ambrós

Estas dos localidades pertenecen en realidad al Municipio de Molinaseca. Podéis visitar este precioso lugar y caminar junto al río o pasar por su famoso puente romano pero a nosotros, particularmente, estos otros pequeñísimos pueblos nos han encantado.

 

El Bierzo con perro

Monumento al peregrino ciclista

Como ya os he dicho, nos alojamos en El Acebo de San Miguel y aunque normalmente este lugar está muy animado y lleno de peregrinos, en septiembre estaba mucho más tranquilo y era estupendo pasear por el Camino Real, que cruza todo el pueblo, al atardecer, con una temperatura buenísima. Desde la Fuente de la trucha hasta el monumento al peregrino ciclista (en homenaje a Heinrich Krase, que murió en 1987 en un accidente con su bicicleta mientras hacía el Camino) podréis disfrutar de la arquitectura típica de este pueblo, catalogado como conjunto histórico. Yo no se muy bien que es exactamente eso pero puedo aseguraros que es reguau. También podéis subir hasta la Iglesia de San Miguel y el parque infantil del pueblo desde donde hay una vista estupenda y una buena explanada para corretear. Eso si ¡dejad todo bien limpio!

Riego de Ambrós está a muy pocos kilómetros de aquí y nos pareció una preciosidad de sitio, con calles empinadas y casas cuidadísimas ¡hasta hice algún amigo! En la entrada, casi en la carretera,  hay un bonito parque junto a la Iglesia de Santa María Magdalena. Desde Riego de Ambrós se puede llegar a Molinaseca por el sendero de los puentes de Malpaso, sobre el río Meruelo ¡Será por rutas!

 

El Bierzo con perro

Compludo

El Valle de Compludo es seguramente uno de los más bonitos de la comarca de El Bierzo para visitar con tu perro. Pasear por sus senderos, acompañados del sonido del río entre frondosísimos bosques de árboles centenarios, es una auténtica maravilla.

Si sois senderistas muy top no debéis perderos la excursión hasta la Cascada del Gualtón, por un camino de montaña que parte de Carracedo de Compludo. Nosotros no la hicimos, pero disfrutamos de otros paseos geniales.

El recorrido hasta la famosa Herrería de Compludo desde la zona habilitada como parking es apto para todos los públicos, incluso para niños o vejetes como yo. Mi familia humana visitó la Herrería el año pasado y dicen que les gustó muchísimo.

Ya en la población de Compludo, junto a su Iglesia y el Cenobio en que se recuerda a San Fructuoso, fundador de nueve monasterios, vale la pena adentrarse en los caminos que llevan hasta el Molino, o a la llamada explanada  del Monasterio (si, el de San Fructuoso, del que no queda nada) Eso si, cuidadín con acercaros a las fincas con perros de guarda ¡Vaya genio se gastan mis colegas de 4 patas! En cualquier caso yo paseo atado (mis dueños no se fían de mi… total porque persigo gatos u otros animales)

 

Molino de Compludo

Desde Compludo se puede llegar hasta Espinoso de Compludo, hay poco más de 5 km, pero es un camino de montaña, no apto para cualquier vehículo. Si os gusta caminar, en poco más de una hora llegáis. Por eso la mayoría de la gente lo visita partiendo de Ponferrada, ya que la carretera está en mejor estado.

Peñalba de Santiago y el Valle del silencio

Dicen que Peñalba de Santiago es uno de los pueblos más bonitos de España ¡Estoy de acuerdo! Eso si, agarraos que vienen curvas, las de una carretera de montaña con unas vistas impresionantes (menos mal que no me mareo)

Mis humanos se enamoraron de este lugar y de su entorno y lo mejor es que hay una perriruta estupenda que no os podéis perder: La ruta hasta la Cueva de San Genadio. Son algo mas de 2km de ida y otros tantos de vuelta, por un camino repleto de castaños centenarios, acompañados del sonido del agua, aunque este verano ha sido muy seco y el caudal de los antiguos canales romanos era escasísimo. Me explican mis dueños que todos estos canales eran los mismos que llegaban a Las Médulas para lavar el oro de las minas.

 

El Bierzo con perro

Los castaños centenarios en la Ruta a la Cueva de San Genadio

Por cierto, yo no he visitado Las Médulas pero es otra excursión imprescindible si viajas a El Bierzo con tu perro (y si no, también) Este paraje está a unos 45 km de aquí aunque con estas carreteras os llevará un buen rato.

Todos los pueblos del Valle del silencio son realmente tranquilos y pueden recorrerse por una ruta de senderismo de unos 14 km ¡Yo no estoy para esos trotes!

También en San Cristobal de Valdueza tenéis perrirutas interesantes, como la que llega hasta el Tejo centenario, o en Montes de Valdueza acercaros al Monasterio de San Pedro.

Perriconsejo para humanos: llevad algo de comer en la mochila. Salvo en Peñalba, donde la cantina del pueblo estaba abierta, en el resto de lugares fue imposible encontrar un sitio donde llenar el estómago. Ah y no sirve llamar por teléfono de camino para comprobarlo ¡No hay cobertura!

El castillo de San Blas: un lugar secreto en Ponferrada

Reguau ¿Os imagináis descubrir un castillo secreto? Pues si, como lo estáis leyendo. Un lugar oculto entre los árboles que nos costó un poquito localizar. No lo veréis en ninguna guía de viaje.

El castillo de San Blas, o castillo de Valdés, ya que se encuentra en una finca que perteneció a la familia Valdés, es conocido también como «el castillo de Disney» ya que sus torreones recuerdan a los que aparecen en las películas y cuentos de la factoría de animación.

 

El bierzo con perro

Castillo de San Blas

 

El arbolado y la maleza lo oculta, así que nos costó un poco encontrar el acceso. En la carretera que va de Molinaseca a Ponferrada, en el desvío a Campo, bajo el puente que cruza el río Boeza, hay un camino a mano derecha. Seguidlo y llegaréis a la finca en la que Daniel Valdés  (el último de la saga familiar, que murió sin descendencia) pidió a Paciano Uceda (un mecenas y amigo) que diseñase la finca de recreo más bonita de El Bierzo. El proyecto se materializó en la segunda mitad del S.XIX y se dice que Uceda lo diseño a partir de un sueño en el que aparecían el castillo de Ponferrada y el de Cornatel.

¡Vaya historia! ¿Verdad? En su tiempo hubo un estanque con cisnes y barcas, y un mirador sobre el río que aún permanece. Es una pena que la finca esté descuidada. Actualmente la gestiona la Fundación Fustegueras, herencia de Valdés.

Muy cerca de allí hay otra perriruta (que tenemos pendiente para una próxima visita) muy fácil de hacer, la que lleva a la fuente romana de Campo.

 

El Bierzo Alto

Muy cerca de su capital, Bembibre, que también visitamos para comer en la terracita de nuestros amigos de «O pulpeiro», hay cantidad de pueblitos en los que incluso me dejaron corretear suelto ¡Por fín! E hice un nuevo amigo, Otto ¡A ver si nos vemos pronto colegui!

Si buscáis información sobre rutas y alojamientos en la zona, os recomiendo que echéis un vistazo a la web de la Asociación de Turismo y desarrollo del Bierzo Alto (Atudebial) Hay recorridos reguau, algunos no muy pesados para mí, como la ruta de los petroglifos de Santa Marina de Torre, o la de los molinos de Folgoso, y otros más largos pero que nos han recomendado, como la ruta de las fuentes de Noceda, así que tendremos que volver pronto ¿No?

Otras visitas cerca de El Bierzo con perro

De camino a El Bierzo hicimos algunas paradas que bien valen la pena. La ciudad de Astorga les encantará a vuestros humanos aunque no haya actividades dogfriendly. Eso si, me han contado que hay un parque canino con áreas recreativas y hasta circuito de agility. Y en la Plaza del Ayuntamiento hay un montón de terrazas en las que tomarse tranquilamente algo.

 

 

Donde si podéis comer todos juntos es en el restaurante Entrepiedras, en Castrillo de los Polvazares, otro de los pueblos más bonitos de España., a pocos kilómetros de Astorga. Tienen un patio enorme y su cocido maragato – ¿He oído gato?- está de chuparse los bigotes (algo cayó, algo cayó…)

Esta zona de la provincia de León se conoce como La Maragatería y está pegadita a El Bierzo. Otro día os cuenta mi humana de dónde viene el nombre y otro montón de curiosidades. Visitamos un museo estupendo en Santa Colomba de Somoza, la Casa Museo de la Maragatería ¡Bien por las visitas culturales dogfriendly! y anotamos un montón de rutas que nos sugirió Óscar, técnico de turismo del Ayuntamiento. Reguau, ¡Qué corta se me hizo la escapada!

 

Casa Museo de la Maragatería

 

Silencios en mi camino, relato de un peregrino en el Camino de Santiago Francés

El Camino de Santiago es, a buen seguro, uno de esos viajes (físico y/o espiritual) que todos habéis pensado hacer en algún momento.

camino de santiagoHan pasado ya casi cuatro años desde que llegó a mis manos un ejemplar de Silencios en mi camino, de Graciano Granja, cuando publiqué esta reseña en mi antiguo blog «De viajes y libros». Lo leí en las calurosas tardes de verano, junto al lago de Iseo (Italia), y lo recupero ahora que quizá muchos de vosotros estéis pensando en recorrer el Camino de Santiago Francés, probablemente el más transitado y conocido.

Esto es lo que escribí en aquel momento. Espero que os anime a leer la experiencia de su autor quien, cumplida la jubilación, decidió emprender este viaje tan especial. Esto demuestra que, a pesar de su dureza, el Camino de Santiago solo requiere de unas buenas botas y una enorme fuerza de voluntad.

Aquella tarde de verano escribí…

Estiro las piernas en el sofá, suerte que es bastante grande, mientras levanto la tapa del iPad, me remuevo un poco buscando una postura cómoda para el cuello sobre el cojín y esbozo una sonrisilla escéptica mientras me digo: vamos allá.

Es una hora perfecta para la lectura. Fuera el sol pica de lo lindo, las chicharras cantan con fuerza y en la casa reposa todo el mundo, incluso el perro que, lejos de intentar compartir el sofá con nosotros, prefiere buscar el frescor en las baldosas del suelo.

Como nunca he negado que soy una persona llena de «prejuicios lectores» confesaré que mi primer pensamiento ha sido: vaya, otro que hace un viaje y quiere contarlo… Aún así, decido acometer la tarea con cierta profesionalidad y sacudirme esta suerte de vicios que la pueden entorpecer. De hecho ni siquiera he leído la nota de prensa que me adjuntó la editorial (Bubok) para evitar de este modo cualquier injerencia en mi propia lectura.

Ya que estamos con las confesiones, continuaré diciendo que a pesar de la gran cantidad de libros y guías sobre el Camino de Santiago publicados jamás he leído ninguno. Debe ser porque nunca me he planteado llevar a cabo tan valiente tarea. A veces, al salir a la calle me he cruzado con algún peregrino pues, curiosamente, el camino pasa a pocos metros de mi casa, no en el mismo recorrido del autor (Camino francés, de Roncesvallles a Santiago). De hecho, desconocía hasta hace poco la existencia de un albergue para peregrinos en la noble Villa de Portugalete (Vizcaya).

La imagen, no obstante, es idéntica: pertrechados con grandes mochilas, apoyados sobre un bastón y en ocasiones con el gesto de cansancio; procedentes de cualquier rincón del mundo, lo noto en sus rostros y como no en su intento por hacerse entender en un español chapurreado. A veces te paran para preguntar si van en la dirección correcta y el inglés de andar por casa o los simples gestos son suficientes.

Algo debe tener el Caminode Santiago, me he planteado, cuando atrae a miles de personas, cuando hay quien atraviesa  océanos para llegar hasta aquí. Y comparto con el autor- Graciano Granja- la idea de que no hay un único motivo para realizarlo, que los motivos religiosos en el origen del mismo han dejado paso a tantos otros, espirituales o no, y tan válidos como el primero.

«Silencios en mi camino» es un extensísimo  y detallado diario de las 43 etapas que Graciano Granja recorrió en el año 2009, desde Roncesvalles a Santiago, completando el recorrido conocido como » el Camino francés». Pero es además un libro bien documentado, que ofrece de forma sencilla una gran cantidad de información histórica y detalles para quienes, como en mi caso, sin ser unos grandes entendidos en historia del arte somos capaces de disfrutar de la belleza y las joyas arquitectónicas que se encuentran en el Camino de Santiago.

Hace pocos días, mientras leía sobre una de las etapas del Camino de Santiago, en la que Graciano Granja pasaba por Frómista, no pude evitar una sonrisa (a veces pienso que es mejor que nadie me vea leer, pues pueden llegar a pensar que «no estoy muy bien de la cabeza», ya que soy incapaz de hacerlo con el gesto impasible) Pocos meses atrás, en una escapada de fin de semana, estuve visitando esa misma población y puede disfrutar también de la belleza de sus iglesias. Diría mas, es muy probable que me haya sentado a tomar algo en la misma terraza que detalla el autor, cerca de la iglesia de San Martín.

A pesar de que ya estaba bien entrada la primavera, soplaba un viento frío e incluso habían caido unas gotas. Recuerdo perfectamente los comentarios con mis compañeros de viaje acerca del enorme sacrificio que suponía recorrer el Camino de Santiago. Pero también sentí cierta envidia cuando, sentados en las escaleras de la Iglesia de Santa Maria la Blanca (Villalcázar de Sirga) un grupo de peregrinos nos pidió que les hiciésemos una foto. Me dió la impresión de que no se conocían de antes y que habían coincidido en el Camino; por un lado un grupo de chicos, aragoneses deduje por su acento, y por otro tres chicas que me aseguraron que desde hacía algunos años dejaban a sus maridos en casa durante 10 ó 15 días y recorrían un tramo del camino…»Santo remedio para la convivencia conyugal»- me aseguraron.

Como, repito, no he leído otros libros sobre el Camino de Santiago, ni guías ni diario alguno, no tengo referente con el que comparar éste. Tan solo puedo decir que su lectura me ha resultado de lo más entretenida, «leo sobre un viaje mientras estoy de viaje»- pienso, divertida- aunque el mío sea mucho más reposado.

Si bien se ofrecen consejos, basados en la experiencia personal, para todos aquellos que en algún momento hayan pensado o decidido emprender tal empresa, se trata al fin de eso: el relato una experiencia personal, pues como he dicho infinidad de veces «no hay un único viaje sino tantos como viajeros», y esto mismo sirve para el Camino de Santiago, a pesar de las experiencias y los lugares comunes, el que realiza cada uno es único, personal y diferente.

Pensándolo bien, tenemos mucho en común en nuestros planteamientos, pues ambos ofrecemos una visión totalmente subjetiva de aquello que vemos y vivimos. Para ofrecer únicamente direcciones de interés, recomendar restaurantes o visitas «de obligado cumplimiento»- que también- ya existen cientos de libros, guías y blogs. Sólo algo, importante, en lo que nos diferenciamos: yo jamás ofreceré reflexiones de carácter ideológico, y menos de un modo tan abierto (¿ o quizá es de agradecer tal sinceridad?), sobre todo porque no tengo muy claro que aporten nada al relato. Si bien las conversaciones mantenidas por Graciano Granja con amigos o desconocidos sobre la política o los políticos españoles tuvieron lugar en esos días sigo preguntándome por el sentido que tiene su inclusión, ¿ adoctrinamiento?, cuando en realidad puede disgustar a muchos potenciales lectores.

A pesar de todo esto tengo que reconocer que el libro es muy recomendable para todos aquellos que hayan pensado en algún momento emprender tan valiente camino pero también para quienes, como yo, decidan hacerlo desde la comodidad del sofá. Mi admiración, por supuesto, por el valor y la determinación de aquellos que, como Graciano Granja, dejaron atrás la primera juventud y aun así acometieron el reto. Quizá en un futuro yo haga lo mismo… ¿Quién sabe?