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Toby prepara la maleta

Toby prepara la maleta

¡Guau! mi familia lleva unos días muy atareada. Mueven bolsas de un lado para otro y no me hacen demasiado caso. Pero ¿Qué veo? ¿Maletas?. No se les ocurrirá dejarme aquí, ¿verdad?. Me voy a un rincón y me enfurruño, dejo de comer y miro de reojo a ver qué pasa.

«Toby -me dicen- vamos a preparar tu maleta». Bieeeen… eso es lo que más me gusta. Voy a estar bien pendiente para que no nos olvidemos de nada. Lo mejor es que les prepare una lista, por si acaso:

 

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  • Lo primero y principal mi pasaporte o cartilla sanitaria ( Yo tengo pasaporte porque viajo mucho al extranjero) Tengo todas mis vacunas en regla -no es que me guste mucho eso de las vacunas, claro- y tomo mis pastillas para que no me piquen las pulgas ni las garrapatas, además de tener más cuidado si voy a alguna zona donde abundan los mosquitos. De momento no he tenido que pasar ningún periodo de cuarentena pero ¡Ojo! porque para viajar a algunos países os exigirán unos análisis especiales que tardan algo de tiempo. Que vuestros dueños no se olviden de consultar bien toda la información sobre el destino porque un peludo amigo mío tuvo que quedarse a última hora en una residencia y no pudo viajar a Suecia con el resto de la familia (¡Vaya fastidio!).
  • Mi collar y mi chapa identificativa, con mi nombre y el número de teléfono de mi familia ¿Imagináis que me despisto y me pierdo? ¡Ojalá que no! pero de esta forma si alguien me encuentra es mucho más fácil que contacten con ellos (pobrecitos, no quiero ni pensar en el disgusto que se llevarían). Además, mis amigos Matt y Belén me regalaron una chulísima, original y hecha a mano por los chicos de «Dale la chapa a tu perro». Todo el mundo me dice lo bonita que es, así que vosotros pedid una igual a vuestras familias (bueno, igual no, que no vale copiarse. Además son siempre personalizadas, con el color y el diseño que elijáis)
  • Mi mochilita con cepillos, toallitas húmedas, un bebedero portátil…ah, y el «kit de emergencia» con una toalla grande y jabón por si me da por hacer «alguna de las mías» (vale, soy un cochinote y a veces me gusta jugar a camuflarme entre las vacas jijiji). También por si vamos a la playa, que luego hay que aclararse bien con agua dulce. Yo no me suelo bañar aunque otro día os contaré mi aventura en la Ría de Cambados (Pontevedra). Creo que mi dueña aun está enfadada conmigo…
  • Mi comida…grrrr ¿otra vez pienso? Ah, menos mal que también me llevan alguna chuche y unas latitas, sobre todo cuando el viaje es muy largo. Aunque yo no me mareo, estoy un poco inapetente y esperan a que lleguemos al hotel para darme de comer. En realidad lo que me gusta es pedirles un poco de su comida cuando paramos en un área de servicio. En Francia son chulísimas y hay mucho arbolado y zonas verdes, y en Italia ¡puedo entrar al Autogrill!
  • ¿Y dónde voy a dormir? Ah, ¡que también nos llevamos mi cama! En algunos hoteles hay camitas para las mascotas, pero normalmente son para perros pequeños y yo peso 20 kilos…

¿Todo en orden? Yo creo que si. Además mi familia ha localizado el listado de clínicas veterinarias más cercanas a nuestro destino. No quiero que me pase nada, pero ¿Y si me pongo malito? También tengo un seguro especial, junto a mis dueños, de asistencia en viaje, para que pueda volver a casa con ellos si hay cualquier problema. Y el de responsabilidad civil que también está incluido en nuestro seguro de hogar. Somos una familia viajera muy previsora.

Ay, que nervioso estoyyyy…¿Cuándo nos vamos? ¡Guau, guau, guauuuu!

 

Como viajar con equipaje de mano y no morir en el intento

‘Lo sentimos señorita, pero su equipaje de mano no cumple con las medidas establecidas por la compañía’

Pánico. Terror. Empiezas a sudar delante de la puerta de embarque porque sabes que te has pasado metiendo cosas en el equipaje (Evidentemente el gato, las cenizas de tu abuela y el palo selfie sobraban), parece que tu maleta esté a punto de parir gemelos y ahora te toca sacar a pasear la Visa para pagar la penalización.

Esto es, en resumidas cuentas, la pesadilla más temida por todo viajero. Esto del Low-Cost está muy bien, pero cuando sabes que eres incapaz de viajar sin llevarte la casa a cuestas, digamos que la cosa se complica. Para colmo, el año pasado la IATA (International Air Transport Association) propuso reducir aún más las medidas estipuladas para el equipaje de cabina… por suerte es un tema que aún está en stand-by.

Pero no os preocupéis, ¡No hay nada que no se pueda resolver! Eso si, no juguéis a la ruleta rusa: Sabemos que raramente controlan medidas y peso de todas y cada una de las maletas, pero Murphy es caprichoso y si, cuando menos os lo esperéis os tocará justo a vosotros.

Primero, tenemos que asegurarnos de que nuestra maleta cumpla con los estándares establecidos. Cada compañía tiene el suyo y generalmente pueden varias de algunos centímetros o algún Kilo. A continuación os dejamos un gráfico con las medidas de las principales aerolíneas low-cost:

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Una vez que tenemos nuestra maleta reglamentaria hay que preguntarse algunas cosas básicas:

¿Cuántos días voy a estar fuera? ¿Voy a hotel o apartamento? ¿Soy capaz de sobrevivir llevándome lo justo?

Por experiencia personal he llegado a viajar durante una semana con una maleta de mano sin problema. El verano pasado estuve 2 semanas en Finlandia, llevé una maleta en cabina y otra facturada y al final la mitad de las cosas ni las usé… Además, facturar equipaje sube el precio del billete, con lo que si queremos centrarnos en el ahorro tendremos que arreglarnos con el equipaje de mano.

Muchos hoteles tienen servicio de lavandería, normalmente de pago, por lo que si nos alojamos en apartamento siempre tendremos más libertad de lavar nuestra ropa, evitando tener que llevar un outfit para cada día de la semana.

Aseguraos de llevar suficientes cambios de ropa interior y productos básicos de higiene: Y aquí ojo, porque la normativa no permite llevar líquidos de más de 100ml en cabina. Y todos sabemos que los geles, champús, desodorantes… tamaño ‘mini’, por alguna extraña razón cuestan el doble por lo que tenemos 2 opciones: Comprar envases vacíos de 100ml y rellenarlos en casa o comprarlos directamente en el lugar de destino (Cuesta 5 minutos andar al supermercado más cercano y comprar los productos que vayamos a usar durante nuestra estancia), ganando así espacio en la maleta. Lo mismo para cremas, maquillaje… son productos algo más costosos como para comprarlos para una semana, por lo que os aconsejo comprobar que respetan las medidas.

Te vas de vacaciones, no a desfilar en la pasarela de Milán: Este punto me divierte muchísimo, puesto que el año pasado me pasó algo muy curioso. Estuve 5 días en Mykonos en Septiembre con mi novio. Como no está demasiado acostumbrado a viajar, le expliqué bien las normas del equipaje, objetos prohibidos etc. y le dejé en santa paz que hiciera su maleta, mientras yo hacía la mía. Cuando nos encontramos en el tren para ir al aeropuerto y vi su equipaje la perplejidad se apoderó de mi: parecía que su maleta se hubiera ido de cena al All-you-can-eat de los chinos y estuviera a punto de explotar. En el aeropuerto nos dejaron pasar porque para hacer más emocionante el viaje llegamos al Gate en Last Call (Todo esto a las 5 de la mañana después de haber dormido… ¿3 horas? Por los suelos del aeropuerto) y por no retrasar más el vuelo ni miraron las maletas (A veces los milagros existen. ¡Gracias, Superman! -Cit ‘Los Simpsons’). Al llegar al apartamento y abrir la maleta empecé a contar: 3 camisas, 4 camisetas, 3 pares de pantalones, 2 pares de zapatos, 2 chaquetas, chanclas, toalla de playa, ordenador… ¿eeeehhhhh? He decidido que este año la maleta se la hago yo, porque si no, estamos apañaos. Terminada la anécdota resumo:

Si vas a la playa, chanclas y toalla pueden ocupar mucho espacio en al maleta. Merece la pena viajar sin ellas y comprarlas en el primer chiringuito que encuentres. Al final de tu estancia regálaselas a algún alma caritativa que acabe de llegar al aeropuerto y esté desprovisto.

Intenta reducir la cantidad de prendas: Mejor llevar pocas prendas en colores neutros, algunas lisas y otras estampadas que combinen entre si. Recuerda que la comodidad y versatilidad prevalecen siempre.

Tema zapatos: Intentar llevar solo un par, y si es mission imposssible al menos que sean ligeros: Unas sandalias, converse de tela que se puedan plegar… Si vamos a una zona de nieve/montaña, viajar en el avión con el calzado que haga más bulto (Botas altas o botas de monte). Aprovechad el hueco dentro de los zapatos para meter los calcetines.

Para las chaquetas: Es mejor vestirse a capas. En el avión la temperatura suele ser bastante fresca. Podéis llevar una chaqueta ligera o una sudadera y una chaqueta o abrigo. Podéis llevarla en la mano y ahorrar espacio en la maleta.

Un truco para ahorrar espacio es hacer ‘rollitos’ con las camisetas y pantalones, ocuparán mucho menos espacio.

Otra cosa que descubrí hace algún tiempo es que venden unas bolsas de plástico para envasar al vacío. ¡Ni os hacéis a la idea de cuanto espacio se puede ahorrar!

Algunas aerolíneas permiten además de la maleta de cabina un pequeño bolso de mano o una bolsa para ordenador o cámara: Podéis aprovechar ese espacio para meter algo más (He hecho muchísimos vuelos en los que metía el neceser dentro del bolso de mano)… ¡Aseguraos solo de que la compañía con la que viajareis lo permite!

Espero que estos consejos os ayuden a eliminar la fobia de la azafata de tierra y que podáis viajar más cómodos la próxima vez. ¡Buen viaje!