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No toques la teta de Julieta (y otras supersticiones viajeras)

No toques la teta de Julieta, por favor. Consideraciones sexistas aparte (¿Os imagináis que la costumbre fuese tocar los atributos de Romeo?) no creo que te garantice en absoluto que vayas a encontrar el amor verdadero . Si en tu caso, lo que necesitas es una excusa para regresar a Verona, búscate otra cualquiera ya que motivos no faltan para querer visitar una y otra vez esta hermosa ciudad del Véneto. Es una de esas costumbres «absurdas» que se repiten en muchos lugares que visitamos, como tirar monedas a una fuente o un pozo, pisar los testículos de un toro o tocar el morro de un jabalí, por citar tan solo algunas. Voy a llamarlas, amablemente, «supersticiones viajeras». Y no digo que, en alguna ocasión, no haya sucumbido a alguna de ellas. ¿Vamos allá con la lista? Estas son algunas de ellas y ¡Solo en Italia!

 

#1 Tocar la teta de Julieta

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Desconozco el origen esta superstición viajera pero, desde que en el año 1907 el Ayuntamiento de Verona adquirió parte del edificio, de origen medieval, que fue propiedad de la familia Dal Cappello, y que la leyenda popular dice que fue la casa natal de Giulietta Capuleti, son miles los turistas que pasan por allí. Incluso el famoso balcón y la ventana de estilo gótico son añadidos arquitectónicos a posteriori, seguramente con la finalidad de hacer más creíble la leyenda inmortalizada por Shakespeare. Por cierto ¿Sabíais que el dramaturgo jamás pisó Verona?

En el jardín, la estatua en bronce de la joven Julieta aguanta impasible la larga fila de viajeros supersticiosos que esperan para fotografiarse tocando su seno derecho y tanto toqueteo ha producido un desgaste más que evidente. Si al menos fuese el izquierdo, podría «bienpensar» que alguien se equivocó buscando el latido de su corazón.

Encontrar el amor o regresar a Verona, si es mejor acompañado/a, es una excelente idea. Sus hermosas plazas, como la delle Erbe, sus Palacios y el escenario único de su anfiteatro (Arena), su gastronomía o sus vinos- cultivados con mimo en las suaves colinas que rodean la ciudad- justificarían ya de por si el viaje . Así que, por favor ¡No toques la teta de Julieta! Y regresa a Verona siempre que puedas.

 

#2 Girar 3 veces sobre los testículos de un toro

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Si leíste nuestro post sobre una escapada a Milán esto te resultará familiar. Ya te hablamos sobre las Galerías Vittorio Emmanuelle, frente al Duomo. Son preciosas y llenas de tiendas de lujo y Cafés. Seguramente inasequibles para una gran mayoría, desde luego para mi, de modo que quizá recurrir a la superstición viajera de turno nos funcione a la hora de atraer a la suerte.

En el centro de la Galería encontraréis el famoso mosaico del toro. En realidad es el escudo de la ciudad de Torino, donde también existe la tradición de pisar los testículos del toro que se encuentra en la Piazza San Carlo aunque, dicho sea de paso, los turineses lo hacen con mayor discreción (mientras pasean)  y no con tanto ahínco como en el caso de las Galerías más famosas de Milán.

La tradición, o más bien superstición, dice que hay que dar tres vueltas sobre un mismo pie encima de los testículos del toro. Es normal que, como ocurre con la teta de Julieta, os encontréis guardando cola para cumplir con el ritual y de paso sacar la foto. Os advierto que es complicado girar, ya que os hundiréis en el agujero que se ha ido formando en ese punto.

 

#3 Tirar 1 moneda (ó 2, ó 3) en la Fontana di Trevi

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Confesad: ¡Vosotros también lo habéis hecho!

La fuente más famosa de Roma- sobre si es la más hermosa podríamos discutir durante horas- la más fotografiada y cinematográfica, lo es también por la tradición de lanzar una moneda a sus aguas custodiadas por Neptuno. No vale hacerlo de cualquier manera, así que atentos: de espaldas a la fuente, con la mano derecha y por encima del hombro izquierdo.

Parece ser que lanzar una moneda nos asegura volver a Roma. No es descabellado y, si encontramos una de esas ofertas de vuelos low cost a 2 €, probablemente volvamos antes de lo que nos imaginábamos (¡Ay, ese par de eurillos que echamos a la fuente!) La segunda moneda nos garantiza el amor y la tercera el matrimonio e incluso dicen que el divorcio, en caso necesario. Mucho me temo que estas últimas supersticiones viajeras sean de nuevo cuño pero ¡Que más da!

Solo os advierto en que es complicado encontrar un hueco para lanzar la moneda y, por supuesto, inmortalizarlo con vuestra cámara.

 

#4 Otra moneda para el Pozo del Palazzo Orsini

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Guarda una de tus monedas para el Pozo del Palazzo Orsini en Pitigliano (Toscana) Seguramente este no sea uno de los lugares más famosos del mundo pero si uno de los que yo os recomiendo. La leyenda sobre el Pozo no soy capaz de recordarla muy bien pero os aseguro que las monedas, haberlas haylas. La realidad es que este «pozo de los deseos» se construyó en el siglo XVI, en un ampliación de este Palacio-Fortaleza original del S.XII. Se hizo sobre la cisterna que recogía, depuraba y distribuía el agua procedente de la lluvia en el centro de Pitigliano.

El pozo, de estilo renacentista, presenta forma hexagonal y está decorado con bajorrelieves que representan los escudos de armas de la familia Orsini.

Pitigliano es un lugar fascinante, envuelto en una atmósfera única, donde el tiempo parece haberse detenido. Quizá se deba a su construcción en el «tufo» (piedra volcánica) Pero además es un lugar lleno de leyendas, como la del conocido como «Poggio Strozzoni» donde se dice que el Conde Orso Orsini estranguló a a su mujer  al sospechar que le era infiel.

 

#5 Tocar el hocico del «cerdito»

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En realidad os hablamos de la fuente del Porcellino, en la Logia del Mercado nuevo en Florencia, muy cerca del Ponte Vecchio. Así que no os preocupéis que el cerdito, que en realidad es un jabato, es una estatua de bronce cuyo hocico, tal y como sucede con la teta de Julieta, aparece brillante y dorado de tanto tocarlo.

Dicen que tocar el hocico del Porcellino trae suerte y , es más, para saber si nuestro deseo de cumplirá hay que apoyar una moneda dentro de la boca del animalito y dejarla caer en el pozo de la fuente. Si la moneda se cuela entre las aberturas de la rejilla, que cubre el pozo ¡Podemos dar nuestro deseo por cumplido!

En realidad el jabalí es un animal muy habitual en los bosques toscanos y parte importante en su gastronomía. No dejéis de probar la pasta con ragú de cinghiale o un delicioso paté.

La escultura de la Fontana del Porcellino, encargada por Cosimo I y destinada al Palacio Pitti, era en realidad una copia de una escultura en mármol más antigua, que puede contemplarse en la Galleria degli Uffizi. Fue Fernando II de Medici quien decidió transformarla en fuente y ubicarla junto al mercado, para que abasteciese a los comerciantes florentinos que vendían piedras preciosas, tejidos de seda, lana y brocados. Aunque os tengo que advertir que el Porcellino original, en bronce, se conserva en el Museo Bardini.

A pocos kilómetros de Florencia, en pleno Chianti, la figura del jabalí en la puerta de la carnicería Falorni (Greve in Chianti) una de las más antiguas de Toscana, recibe también la visita de tantos curiosos que se acercan a tocarlo en busca de buena suerte, aunque mucho me temo que la finalidad de la escultura no sea otra que la de servir como reclamo comercial de los productos Falorni.

 

Seguro que me dejo un montón de supersticiones viajeras en el tintero (me acabo de acordar de los famosos candados del Ponte Milvio en Roma) pero lo cierto es que seguro que habéis cumplido con el ritual en alguna ocasión. En realidad, creer o no es una elección personal pero, pensándolo bien, puede ser una excusa perfecta para recorrer Italia de Norte a Sur: desde la Teta de Julieta en Verona a la Fontana de Trevi en Roma, pasando como no por Florencia y la incomparable Toscana, podríamos organizar un viaje en busca de la buena suerte.

Pero… ¿No os dais cuenta? La verdadera fortuna está en poder visitarlos, así que  ¡Buen viaje y buena suerte, viajeros!

 

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Milán y Bérgamo, una escapada perfecta

¿Pensando en una escapada? Seguro que si. Ahora que termina el verano se acaban también los días de sol y playa, de chiringuito o piscina, de montaña, de relax. Incluso si has aprovechado estos meses para hacer uno de los viajes, largos y felizmente agotadores, que tenías en tu lista, estamos seguras de que te has quedado con ganas de más.

Volver a la rutina del trabajo siempre es duro, lo admitimos. Así que nada mejor que una escapada de fin de semana para decir adiós al estrés y al síndrome postvacacional o de cualquier otro tipo. Hoy os proponemos una escapada perfecta, visitando Milán y Bérgamo,  y os explicamos el porqué.

ESCAPADA LOW COST

Aprovecha los vuelos a Bérgamo con Ryanair (vuela a/desde 16 ciudades españolas) o a Milán con Easyjet u otras compañías Low Cost, aunque preferimos la primera opción por otro de los motivos que citamos a continuación.

ALOJAMIENTO

En general, y salvo excepciones, alojarte en Bérgamo será mucho más económico que hacerlo en Milán. En agosto los hoteles en Milán suelen tener precios muy ajustados pero a partir de septiembre se duplican, incluso se triplican.

Nos hemos alojado en un par de ocasiones en el Hotel Piemontese (4*) frente a la estación de tren, donde también para el autobús del aeropuerto. Es un excelente hotel y a veces se encuentran ofertas interesantes. Además nos encanta su desayuno.

Otra muy buena opción es el Central Hostel BG (Ostello Centrale di Bergamo) por su ubicación y por sus precios muy económicos (desde 21€ por persona en habitación compartida, 36€ la individual, a los 56€ que cuesta una doble) limpísimo y con unas camas realmente cómodas. El desayuno es muy austero pero el alojamiento ofrece un montón de extras: ordenadores con conexión a internet a disposición de los huéspedes y ¡llamadas telefónicas internacionales gratuítas! parking sin cargo para quienes viajen en coche etc. Como estamos de escapada no lo necesitamos pero Bérgamo es un excelente punto de partida para visitar Lombardía, y ¡no os imagináis todo lo que hay que ver!

TRANSPORTE

En tan solo 15 minutos desde el aeropuerto Orio Al serio se llega a Bérgamo. Además hay billetes turísticos de 24 a 72 hrs que incluyen viajes ilimitados en la red de transporte (incluido el funicular que comunica la Città Bassa con la Città Alta)

Los trenes regionales a Milán salen cada 20/30 minutos y en 45 minutos aproximadamente se llega a la Estación Central (por cierto, uno de los edificios más impresionantes de la capital lombarda)

 

COMO APROVECHAR AL MÁXIMO UNA ESCAPADA DE FIN DE SEMANA

Hemos visitado Bérgamo y Milán varias veces, así que podríamos recomendarte un montón de cosas para ver. Sin embargo, somos conscientes de que quieres disfrutar de tu escapada, sin estrés. Además, siempre tenemos esos vuelos Low Cost para repetir.

Una de nuestras visitas fue realmente de escapada, un fin de semana, con la «excusa» de celebrar el cumpleaños de una amiga. No fue premeditado pero ¿Quién puede resistirse a un vuelo de 10€ por trayecto? ¡Dicho y hecho!

Aterrizamos en el aeropuerto de Bérgamo un viernes por la noche. Nos alojamos en el Hotel Piemontese (ya que habíamos ahorrado tanto en los vuelos, decidimos obsequiarnos con un buen hotel) El sábado, sobre las nueve de la mañana, tomamos el tren a Milán.

QUE VER EN MILÁN

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Como llegaréis a la Estación Central, nuestra recomendación es que os demoréis un buen rato en visitarla. Es un edificio impresionante y además es la segunda estación italiana en cuanto a tamaño y tráfico de pasajeros. Desde allí podéis tomar el metro hasta el centro.

Nuestra primera parada: la Plaza del Duomo

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La Catedral de Milán os sorprenderá apenas asoméis por la boca de metro. La hemos visitado varias veces y sigue asombrándonos. Un «imprescindible», visitar sus terrazas.

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Nosotros utilizamos el ascensor ( los más valientes o aquellos que estén en muy buena forma pueden subir por las escaleras) Caminar entre ese «bosque» de los pináculos del Duomo es una sensación indescriptible.

Junto al Duomo se encuentra el Palacio Real. No lo visitamos (recordad, es una escapada lúdica y no un Rally). Dad una vuelta por las Galerías Vittorio Emanuele II: tiendas de lujo, cafés y restaurantes en los que no solo veréis turistas, los milaneses quedan a menudo en este lugar. A los primeros los distinguiréis porque seguro están dando la vuelta sobre el mosaico del toro, exactamente sobre sus testículos, justo en el centro de la Galería (por aquello de la buena suerte) Como curiosidad, en Bruselas y Nápoles podréis visitar sus «gemelas», la Galería Saint Hubert y la de Umberto I respectivamente.

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La Galería comunica, además, la Piazza del Duomo con la  Piazza della Scala, donde se encuentra uno de los más famosos Teatros de la Ópera del mundo. Hay visitas guiadas pero no en fin de semana.

Como hemos desayunado bien no tenemos hambre pero ¿Quién puede resistirse a los famosos panzerotti de Luini? No os sorprendáis por las larguísimas colas y porque haya personal de seguridad, de traje y corbata (¡Estamos en Milán!) para organizar el acceso al local. Nuestros amigos puglieses nos dicen que no «están mal» pero que esperemos a probarlos en su región de origen (La Puglia)

Aunque no somos unas «fashion victims», un paseo por el famoso quadrilatero d’oro (el que se forma entre Via Napoleone, Sant’Andrea, dell Spiga y Manzoni) es inevitable, aunque solo sea para calcular la cuota de lujo por metro cuadrado que tanta fama ha dado a la ciudad, o por ver lo cuidadísima que está la zona. Atentos al personal de limpieza en las calles de Milán; uniformes impolutos y cuello de la camisa subido, y el personal femenino con un maquillaje tan cuidado como si fuesen a acudir a cualquier evento.

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Lo vemos de pasada, mientras nos dirigimos a uno de los barrios más interesantes de Milán, en realidad nuestro preferido, Brera. Coquetas terrazas de restaurantes y cafés, Galerías de arte y tiendas de todo tipo, a precios menos astronómicos que los del «quadrilatero», algunos Outlet. Quizá aquí podáis daros algún capricho. Nosotros lo hicimos después de una parada para comer y la visita obligada a la Pinacoteca de Brera. Nos gusta especialmente este museo porque tiene un tamaño «cómodo». El «Cristo muerto» de Mategna es su obra más conocida, algo así como la Mona Lisa en el Louvre. Allí descubrimos la obra de Francesco Hayez ya que además de «El Beso» ( que ya vimos en una escapada anterior) tuvimos la suerte de visitar una exposición temporal del mismo autor.

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Aun hubo tiempo para un paseo hasta el Castello Sforzesco antes de regresar a la Estación Central. Una buena idea para ver Milán es coger el tranvía. Nosotros optamos por regresar a Bérgamo a la hora de la cena pero si decidís apurar el día podéis acercaros a los famosos Navigli, los antiguos canales de Milán diseñados por Leonardo Da Vinci,  disfrutar del aperitivo que ofrecen sus bares, cafés y restaurantes, y del ambientazo en la zona.

QUE HACER EN BÉRGAMO

Si, como nosotros, decidís cenar en Bérgamo podéis hacerlo en La Bruschetta (Via Guglielmo D’Alzano, 1) en la Città Bassa. Podría recomendaros la carne, o las pizzas, o la pasta… la verdad es que todo está bueno y el personal es amabilísimo. Es bastante habitual que haya largas colas ya que es frecuentado tanto por locales como por turistas.

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Por la mañana dad un paseo hasta la estación del funicular (también podéis coger el autobús nº 1) que os llevará hasta la Cittá Alta. El mismo autobús también llega hasta allí pero no os lo aconsejo si os mareáis.

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La città Alta de Bérgamo no es muy grande. Sin embargo concentra entre sus murallas un riquísimo patrimonio cultural y artístico, así que disponeos a visitar la Piazza Vecchia con su hermosa Fontana del Contarini y la Torre Civica, más conocida como el Campanone. En el hermoso Palazzo della Ragione visitamos una exposición de la Accademia Carrara (que ha permanecido cerrada para su restauración hasta abril de 2015)

La Piazza del Duomo contiene algunos de los edificios más bellos de la Ciudad: la Basílica de Santa Maria Maggiore (tuvimos la suerte de asistir a una misa cantada)  la Catedral, la Capilla Coleoni y el Batipsterio. Pero el simple hecho de recorrer sus callejuelas y plazas, o contemplar el panorama desde el paseo que rodea las murallas es todo un placer.

Una vez en la Città Alta se puede subir con otro funicular hasta el Castillo de San Vigilio, si el día está despejado las vistas son increíbles.

Nosotros paramos a comer en un local modestísimo y muy popular entre los bergamascos, Il Circolino, en la Cooperativa Città Alta.

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Os aconsejamos tomar un café y un pastel en el Caffè del Tasso, uno de los locales históricos de Italia (En Bérgamo el pastel más típico es la polentina ) También podéis aprovechar vuestra escapada para hacer aquí algunas compras, en los negocios de productos típicos o tiendas de moda, más asequibles que las de Milán. Justo enfrente del aeropuerto hay un centro comercial (Oriocenter) muy recomendable.

Nuestro vuelo de regreso salía sobre las 7 de la tarde (si no recuerdo mal) así que como véis el fin de semana estuvo muy bien aprovechado: arte, cultura, ocio y compras.

¿Aún pensando en esa escapada? Pues animaos y ¡Luego nos contáis!