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Una perriescapada por El Bierzo

Regresar a El Bierzo con perro, osea conmigo, era uno de los planes pendientes que tenían mis humanos. Después de su breve escapada en Semana Santa de 2019, aún les quedaban muchos lugares por descubrir y estaban deseando visitar de nuevo esta comarca leonesa, para poder disfrutar todos juntos de la tranquilidad y los paisajes bercianos.

Aunque su capital, Ponferrada, ostenta el título de una de las mejores ciudades dogfriendly de España, mis dueños prefirieron escoger un alojamiento en un lugar más apartado y tranquilo, rodeados de naturaleza y lugares estupendos para pasear.

Tomad nota de todo lo que hicimos en un «finde» largo y animaos a visitar el Bierzo en familia, humana y perruna.

El Bierzo con perro: dónde alojarse

Hoteles, hostales, casas rurales y un montón de apartamentos son algunos de los alojamientos dogfriendly que encontrarás en El Bierzo, especialmente en Ponferrada y alrededores. En esto ha influido la labor que realiza la Asociación de propietarios y amigos del perro. Nos llamó muchísimo la atención la cantidad de establecimientos que encontramos en Molinaseca, uno de los municipios más visitados en pleno Camino de Santiago.

Nuestra elección: La casa del Peregrino (El Acebo de San Miguel)

Un pequeño hotel rural en la calle principal de este pequeñísimo pueblo, el primero de El Bierzo si llegas desde Astorga. En la salida (o entrada, según se mire) de la carretera que lleva a Ponferrada, tienen un enorme albergue pero nosotros preferimos quedarnos en el hotelito.

No solo pude dormir con mis dueños sino que también pude estar con ellos en la cafetería y durante el desayuno, con lo que el problema habitual en muchos hoteles, en los que no se nos permite el acceso a las zonas comunes, no lo tendréis. Os puedo asegurar además que Ana, la chica que lo atiende, es un verdadero encanto.

Si estáis pensando en hacer el Camino de Santiago, sabed que en El Acebo hay varios lugares donde los «perregrinos» sois bienvenidos. Además de La Casa del Peregrino (tanto el Hotel rural como el Albergue) el Mesón el Acebo también ofrece alojamiento y comidas. Mi perriamigo Mochilo os recibirá encantado.

El Bierzo con perro: las mejores excursiones

Si sois grandes excursionistas y estáis habituados  a dar largas caminatas, en El Bierzo tenéis camino para dar y tomar, pero si como nosotros (uno va cumpliendo años)  preferís los paseos más relajados, opciones no faltan. ¡Tomad nota de nuestras propuestas!

 El Acebo y Riego de Ambrós

Estas dos localidades pertenecen en realidad al Municipio de Molinaseca. Podéis visitar este precioso lugar y caminar junto al río o pasar por su famoso puente romano pero a nosotros, particularmente, estos otros pequeñísimos pueblos nos han encantado.

 

El Bierzo con perro

Monumento al peregrino ciclista

Como ya os he dicho, nos alojamos en El Acebo de San Miguel y aunque normalmente este lugar está muy animado y lleno de peregrinos, en septiembre estaba mucho más tranquilo y era estupendo pasear por el Camino Real, que cruza todo el pueblo, al atardecer, con una temperatura buenísima. Desde la Fuente de la trucha hasta el monumento al peregrino ciclista (en homenaje a Heinrich Krase, que murió en 1987 en un accidente con su bicicleta mientras hacía el Camino) podréis disfrutar de la arquitectura típica de este pueblo, catalogado como conjunto histórico. Yo no se muy bien que es exactamente eso pero puedo aseguraros que es reguau. También podéis subir hasta la Iglesia de San Miguel y el parque infantil del pueblo desde donde hay una vista estupenda y una buena explanada para corretear. Eso si ¡dejad todo bien limpio!

Riego de Ambrós está a muy pocos kilómetros de aquí y nos pareció una preciosidad de sitio, con calles empinadas y casas cuidadísimas ¡hasta hice algún amigo! En la entrada, casi en la carretera,  hay un bonito parque junto a la Iglesia de Santa María Magdalena. Desde Riego de Ambrós se puede llegar a Molinaseca por el sendero de los puentes de Malpaso, sobre el río Meruelo ¡Será por rutas!

 

El Bierzo con perro

Compludo

El Valle de Compludo es seguramente uno de los más bonitos de la comarca de El Bierzo para visitar con tu perro. Pasear por sus senderos, acompañados del sonido del río entre frondosísimos bosques de árboles centenarios, es una auténtica maravilla.

Si sois senderistas muy top no debéis perderos la excursión hasta la Cascada del Gualtón, por un camino de montaña que parte de Carracedo de Compludo. Nosotros no la hicimos, pero disfrutamos de otros paseos geniales.

El recorrido hasta la famosa Herrería de Compludo desde la zona habilitada como parking es apto para todos los públicos, incluso para niños o vejetes como yo. Mi familia humana visitó la Herrería el año pasado y dicen que les gustó muchísimo.

Ya en la población de Compludo, junto a su Iglesia y el Cenobio en que se recuerda a San Fructuoso, fundador de nueve monasterios, vale la pena adentrarse en los caminos que llevan hasta el Molino, o a la llamada explanada  del Monasterio (si, el de San Fructuoso, del que no queda nada) Eso si, cuidadín con acercaros a las fincas con perros de guarda ¡Vaya genio se gastan mis colegas de 4 patas! En cualquier caso yo paseo atado (mis dueños no se fían de mi… total porque persigo gatos u otros animales)

 

Molino de Compludo

Desde Compludo se puede llegar hasta Espinoso de Compludo, hay poco más de 5 km, pero es un camino de montaña, no apto para cualquier vehículo. Si os gusta caminar, en poco más de una hora llegáis. Por eso la mayoría de la gente lo visita partiendo de Ponferrada, ya que la carretera está en mejor estado.

Peñalba de Santiago y el Valle del silencio

Dicen que Peñalba de Santiago es uno de los pueblos más bonitos de España ¡Estoy de acuerdo! Eso si, agarraos que vienen curvas, las de una carretera de montaña con unas vistas impresionantes (menos mal que no me mareo)

Mis humanos se enamoraron de este lugar y de su entorno y lo mejor es que hay una perriruta estupenda que no os podéis perder: La ruta hasta la Cueva de San Genadio. Son algo mas de 2km de ida y otros tantos de vuelta, por un camino repleto de castaños centenarios, acompañados del sonido del agua, aunque este verano ha sido muy seco y el caudal de los antiguos canales romanos era escasísimo. Me explican mis dueños que todos estos canales eran los mismos que llegaban a Las Médulas para lavar el oro de las minas.

 

El Bierzo con perro

Los castaños centenarios en la Ruta a la Cueva de San Genadio

Por cierto, yo no he visitado Las Médulas pero es otra excursión imprescindible si viajas a El Bierzo con tu perro (y si no, también) Este paraje está a unos 45 km de aquí aunque con estas carreteras os llevará un buen rato.

Todos los pueblos del Valle del silencio son realmente tranquilos y pueden recorrerse por una ruta de senderismo de unos 14 km ¡Yo no estoy para esos trotes!

También en San Cristobal de Valdueza tenéis perrirutas interesantes, como la que llega hasta el Tejo centenario, o en Montes de Valdueza acercaros al Monasterio de San Pedro.

Perriconsejo para humanos: llevad algo de comer en la mochila. Salvo en Peñalba, donde la cantina del pueblo estaba abierta, en el resto de lugares fue imposible encontrar un sitio donde llenar el estómago. Ah y no sirve llamar por teléfono de camino para comprobarlo ¡No hay cobertura!

El castillo de San Blas: un lugar secreto en Ponferrada

Reguau ¿Os imagináis descubrir un castillo secreto? Pues si, como lo estáis leyendo. Un lugar oculto entre los árboles que nos costó un poquito localizar. No lo veréis en ninguna guía de viaje.

El castillo de San Blas, o castillo de Valdés, ya que se encuentra en una finca que perteneció a la familia Valdés, es conocido también como «el castillo de Disney» ya que sus torreones recuerdan a los que aparecen en las películas y cuentos de la factoría de animación.

 

El bierzo con perro

Castillo de San Blas

 

El arbolado y la maleza lo oculta, así que nos costó un poco encontrar el acceso. En la carretera que va de Molinaseca a Ponferrada, en el desvío a Campo, bajo el puente que cruza el río Boeza, hay un camino a mano derecha. Seguidlo y llegaréis a la finca en la que Daniel Valdés  (el último de la saga familiar, que murió sin descendencia) pidió a Paciano Uceda (un mecenas y amigo) que diseñase la finca de recreo más bonita de El Bierzo. El proyecto se materializó en la segunda mitad del S.XIX y se dice que Uceda lo diseño a partir de un sueño en el que aparecían el castillo de Ponferrada y el de Cornatel.

¡Vaya historia! ¿Verdad? En su tiempo hubo un estanque con cisnes y barcas, y un mirador sobre el río que aún permanece. Es una pena que la finca esté descuidada. Actualmente la gestiona la Fundación Fustegueras, herencia de Valdés.

Muy cerca de allí hay otra perriruta (que tenemos pendiente para una próxima visita) muy fácil de hacer, la que lleva a la fuente romana de Campo.

 

El Bierzo Alto

Muy cerca de su capital, Bembibre, que también visitamos para comer en la terracita de nuestros amigos de «O pulpeiro», hay cantidad de pueblitos en los que incluso me dejaron corretear suelto ¡Por fín! E hice un nuevo amigo, Otto ¡A ver si nos vemos pronto colegui!

Si buscáis información sobre rutas y alojamientos en la zona, os recomiendo que echéis un vistazo a la web de la Asociación de Turismo y desarrollo del Bierzo Alto (Atudebial) Hay recorridos reguau, algunos no muy pesados para mí, como la ruta de los petroglifos de Santa Marina de Torre, o la de los molinos de Folgoso, y otros más largos pero que nos han recomendado, como la ruta de las fuentes de Noceda, así que tendremos que volver pronto ¿No?

Otras visitas cerca de El Bierzo con perro

De camino a El Bierzo hicimos algunas paradas que bien valen la pena. La ciudad de Astorga les encantará a vuestros humanos aunque no haya actividades dogfriendly. Eso si, me han contado que hay un parque canino con áreas recreativas y hasta circuito de agility. Y en la Plaza del Ayuntamiento hay un montón de terrazas en las que tomarse tranquilamente algo.

 

 

Donde si podéis comer todos juntos es en el restaurante Entrepiedras, en Castrillo de los Polvazares, otro de los pueblos más bonitos de España., a pocos kilómetros de Astorga. Tienen un patio enorme y su cocido maragato – ¿He oído gato?- está de chuparse los bigotes (algo cayó, algo cayó…)

Esta zona de la provincia de León se conoce como La Maragatería y está pegadita a El Bierzo. Otro día os cuenta mi humana de dónde viene el nombre y otro montón de curiosidades. Visitamos un museo estupendo en Santa Colomba de Somoza, la Casa Museo de la Maragatería ¡Bien por las visitas culturales dogfriendly! y anotamos un montón de rutas que nos sugirió Óscar, técnico de turismo del Ayuntamiento. Reguau, ¡Qué corta se me hizo la escapada!

 

Casa Museo de la Maragatería

 

Ur Mara Museo

Ur Mara Museo, en la localidad guipuzcoana de Alkiza, es un espacio único, multidisciplinar, donde el arte se funde con la naturaleza sin invadirla. Llamar museo a Ur Mara es, desde luego, quedarse cortos, así que voy a intentar explicaros de qué va todo esto. Os aseguro que la visita me sorprendió y que no fue, para nada, aquello que esperaba encontrar.

 

Ur Mara: un proyecto de Koldobika Jauregi

Este artista polifacético, como el mismo se define, cuyas obras se han expuesto en museos como el Guggenheim o el Würth, proyectó Ur Mara a partir de su experiencia en el museo alemán Insel Hombroich donde participó, junto con su mujer Elena Cajaraville, durante varios años, en el proyecto «Arte paralelo a la naturaleza».

 

ur mara museo

Koldobika Jauregi. Fotografía de Alberto Loyo

 

En 1990 recibe la beca Zabalaga, instaurada por Eduardo Chillida. Sin embargo, Jauregi no se considera un discípulo del gran escultor vasco, y desarrolla su obra al margen de cualquier corriente, bebiendo de aquí y de allá, desde la imaginería religiosa tradicional y el arte figurativo a los oficios tradicionales del ambiente rural vasco.

Actualmente, el museo lo gestiona la Asociación Cultural Ur Mara, que organiza un sinfín de actividades en este espacio único: conciertos, exposiciones, talleres o encuentros literarios que muchas veces acaban en comidas de hermandad. ¡Estad atentos a su agenda!

El bosque: un espacio privado de uso público

Así lo define el propio Jauregi. Cualquiera puede disfrutar de este enorme bosque, rodeado de hayas, robles, castaños o fresnos, que sirven de sala expositiva a las esculturas de gran formato, talladas sobre bloques de mármol.

 

ur mara museo

Fotografía de Alberto Loyo

 

La única premisa: el respeto. Esto, que resultaría tan obvio, por desgracia no siempre se cumple y en ocasiones sufren actos de vandalismo o hay quien decide dejar su basura en el bosque de Ur Mara.

No esperéis encontrar jardines ni parterres. Aquí la naturaleza se abre paso y la única cuadrilla de jardinería son unos simpáticos burros que se ocupan de tener los caminos despejados. Esta es una idea y una experiencia importada de Normandía. Pero, además de su «trabajo» como jardineros, estos inteligentes animalitos colaboran en otra de las actividades que se organizan en Ur Mara: la fabricación de papel artesanal.

 

ur mara museo

Un miembro de la «cuadrilla de jardinería» de Ur Mara

 

Os lo explico (a mi también me sorprendió, no vayáis a creer). Los burros no digieren la celulosa de las plantas, así que la expulsan en sus excrementos, y a partir de estos se puede elaborar papel. Además, se cultivan distintas plantas paperíferas, como la del papel arroz.

Este bosque inmenso esconde rincones insospechados y sorprendentes que merece la pena descubrir: auditorios, espacios expositivos, una mina de cal, y algo más, como…

El espacio Thoreau

¿Te imaginas vivir la experiencia de Henry David Thoreau en el bosque de Walden? No hace falta que construyas tu propia cabaña de madera, tal como hizo el autor estadounidense en 1845. En su obra «Walden, la vida en los bosques» relata su experiencia viviendo durante dos años, dos meses y dos días, en la cabaña que él mismo construyó junto al Lago Walden (Concord, Massachusetts)

Inspirados por la obra de Thoreau, Koldobika y su mujer construyeron su propia cabaña, en este «Espacio Thoreau» en la que vivieron durante un tiempo. Ni que decir tiene que no hay agua corriente ni electricidad. Si, aunque no sea durante 2 años, quieres vivir la experiencia de pernoctar aquí no tienes mas que solicitarlo.

 

ur mara museo

 

El invernadero

Entre las plantas que cuelgan alegres y caprichosas (tal como crecieron, nadie las puso allí) este espacio contiene obras de lo más diversas, que van cambiando de manera temporal: pinturas, esculturas o ilustraciones. Aunque este año, con la pandemia – ¿Sois conscientes de lo que pensaremos dentro de un tiempo cuando leamos este post?- no ha habido demasiados cambios expositivos. Además dispone de  un pequeño escenario para conciertos de formato reducido.

 

ur mara museo

El auditorio

Junto a una antigua mina de cal, en un espacio circular y mágico, se celebran la mayoría de los conciertos al aire libre en Ur Mara, en el mejor «patio de butacas» y, si me apuras, hasta palco. ¡No olvides hacer tu reserva!

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Ur Mara: un ejemplo de sostenibilidad

Quizá debí escribir Sostenibilidad, en mayúsculas. Nada que ver con propuestas y hastags convertidos en trending topic por arte de birli birloque, o más bien por el patrocinio de grandes corporaciones.

Ya os he hablado de como la naturaleza se abre paso en Ur Mara, y de su particular cuadrilla de jardineros (bueno, en realidad creo que son jardineras), de sus talleres sobre fabricación de papel y otras actividades en las que se procura usar utillaje reutilizable. También os cuento que cuando se necesitan objetos de un solo uso estos siempre son compostables, por ejemplo el menaje y cubiertos en sus eventos y comidas.

Y no puedo olvidarme de que esta visita es totalmente dogfriendly (apuntada queda para regresar con Toby). De hecho, tuvimos un guía de excepción, Elorri.

 

ur mara museo

Con mis compañeros de Eusko Travel Bloggers, Koldobika Jauregi y Elorri. Foto de Alberto Loyo

 

Visitar Ur Mara: datos prácticos

Si quieres hacer una visita guiada a este particular museo, contacta por teléfono (+34 609 46 59 42) o email (mail@urmara.com)

Hay que decir que el acceso es gratuito y tan solo se paga por la visita guiada.

Para llegar hasta aquí puedes hacerlo en coche. El desvío a Ur Mara está señalizado en la carretera que va de Asteasu a Alkiza, en el corazón de la comarca de Tolosaldea, en Guipuzcoa.

Qué ver en Alkiza

Puedes aprovechar el día de la visita al museo para conocer la pequeña localidad de Alkiza, a los pies del monte Hernio. En su plaza se encuentra la Iglesia de san Martín, la casa Rural y la casa Mendietxea. También puedes visitar el centro de interpretación de la naturaleza Fagus Alkiza (importante llamar previamente) y tomar algo en el bar-restaurante «Ostatu Jatetxea» en los soportales del Ayuntamiento.

Comer cerca de Ur Mara

Una buena opción, en realidad una excelente opción, es disfrutar de la experiencia de comer un menú de sidrería en Aburuza Sagardotegia, en la cercana localidad de Aduna. Nosotros tuvimos la oportunidad de conocer de primera mano todo el proceso de elaboración de la sidra, visitando sus instalaciones y haciendo una cata.

Conocer Ur Mara museo y la comarca de Tolosaldea ha sido todo un descubrimiento. Este corazón verde, en la Gipuzkoa más desconocida, ofrece naturaleza, arte, planes en familia y una gastronomía que mima el producto local y a sus productores ¡merece la pena conocerlos!

 

El Bierzo en 3 días (ó 4)

El Bierzo, comarca de León, se sitúa en el noroeste de la provincia, en los límites con Galicia y Asturias. Con una superficie aproximada de 3.000 Kilómetros cuadrados repartidos en 38 municipios, su capital, Ponferrada, concentra el 50% de la población total de la comarca y es un buen punto de partida además de una visita imprescindible en El Bierzo.

Si dispones de 3 ó 4 días para escaparte a conocer esta tierra, llena de contrastes y diversidad, ya te advertimos que no vas a poder ver todo lo que te gustaría: Los Ancares, El Bierzo Alto, los Montes Aquilianos, el Camino de Santiago, las Médulas, y el Valle del Valcarce pueden conformar tu ruta.

 

Explorar el Bierzo, León,  por dónde empezar

Si bien hemos dicho que Ponferrada es un buen punto de partida para tu ruta, es probable que, como nosotros, estés buscando algo más tranquilo y rural. Es por ello que escogimos un pequeño hotel en Las Herrerías (Vega de Valcarce) quizá un poco más apartado pero con unas magníficas vistas y realmente cerca de casi todo lo que queríamos visitar. Prácticamente en el límite con Galicia, a pocos kilómetros  de O Cebreiro, una de las etapas durillas del Camino de Santiago  (1330 mtrs de altitud), tiene mucho más en común con la Comunidad vecina que con la propia provincia de León.

Así que, por aquí empezamos.

Valle del Valcarce : de La Vega de Valcarce a Balboa

Siguiendo el curso del río Valcarce desde nuestro hotel en Las Herrerías, y siempre cruzándonos por el camino con cientos de peregrinos, descubrimos algunos de los pequeñísimos núcleos de población que conforman el municipio de  Vega de Valcarce, como Ruitelán o Ambasmestas. El recorrido discurre entre antiguos Castros, molinos, herrerías y castillos como el de Sarracín, originario del S. X aunque la construcción que se mantiene data del S. XIV, en el que pernoctó Carlos I de España en marzo de 1520. La tradición quesera de Ambasmestas se mantiene hoy en día con un excelente queso de cabra (Veigadarte) que os recomendamos probar.

 

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Las Herrerías, el Bierzo León

 

Es precisamente en Ambasmestas donde se abandona el curso del Valcarce para seguir el de otro río, el Balboa. El sonido del agua nos acompaña en el lento recorrido de una carretera, afortunadamente, poco transitada.

El municipio de Balboa es seguramente uno de los más conocidos y visitados por sus famosas pallozas, construcciones prerromanas, de planta ovalada y techo de paja , en las que convivían familia  y animales en estancias separadas por tabiquería de madera. Hoy, reconvertidas algunas de ellas en restaurantes, se mantienen no solo como atractivo turístico.

 

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Pallozas en Balboa

 

Este municipio, escenario en la Edad Media de cruentos combates entre leoneses y gallegos, es hoy un reducto de paz a los pies de la sierra de los Ancares. Las conservas artesanas, como las de La Oricera (muy recomendable la mermelada de pimientos del Bierzo para acompañar el queso) y los productos elaborados a partir de la castaña (crema, harinas, bizcochos o magdalenas) son otro de los atractivos que ofrece Balboa.

El Camino de Santiago:

Molinaseca, Ponferrada, Cacabelos y Villafranca del Bierzo

 

Camino de Santiago, El Bierzo León

 

A lo largo de 14 kilómetros el Camino de Santiago transcurre entre Vega de Valcarce y los límites geográficos con Galicia. Pero antes de llegar a este punto, algunas de las etapas más bellas e importantes del Camino pasan por lugares como Molinaseca.

El origen de la Villa de Molinaseca está ligado al Camino Jacobeo, que a partir del S. XI comienza a cobrar importancia, aunque estas tierras conservan vestigios prerromanos, con la presencia de numerosos castros, y romanos ya que fueron parte de la ruta de paso del emperador Augusto durante las llamadas guerras de conquista (años 29 al 19 a C.) contra los astures, que poblaban entonces el Bierzo.

El puente de los peregrinos, también conocido como puente romano, da acceso a la Villa, famosa también por sus embutidos y restaurantes, así que aprovechad la visita para llevaros unos «souvenirs» gastronómicos, de los más apreciados de todo el Bierzo y de la provincia de León.

 

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Molinaseca, El Bierzo León

 

La Iglesia de San Nicolás de Bari del S. XVII y el Santuario de la Virgen de las Angustias (S. XVII y XVIII) son dos paradas obligatorias para cualquier peregrino.

A pocos kilómetros de la Villa, la pequeña localidad de «El Acebo de San Miguel», es el punto más alto del municipio (1150 mtrs. de altitud)  Declarada Conjunto Histórico y organizada en torno a una única calle, la Calle Real,  jalonada de hospederías, es uno de los lugares con más encanto de la zona, que conserva la arquitectura típica de casas de piedra con balaustradas de madera y tejados de pizarra. En ella destaca la torre de Espadaña, de la Iglesia de San Miguel (S. XVI)

 

Albergue en el Acebo de San Miguel

 

A pocos kilómetros de allí, la localidad de Compludo, ya en los Montes Aquilianos, es un imprescindible en cualquier ruta por el Bierzo. Luego os cuento más sobre ella.

Capítulo aparte merece Ponferrada capital y centro geográfico de esta comarca de León. En pleno Camino de Santiago, flanqueada por los Montes Aquilianos y limítrofe con el Bierzo Alto, su Castillo Templario es probablemente el emblema de la ciudad. Sin embargo, su ambiente en el centro histórico, sus numerosos museos, y, como no, su gastronomía, son suficientes atractivos para pasar un día entero.

Cacabelos posee un gran patrimonio arqueológico, como Castro Ventosa o el yacimiento de la Edrada, y de la época medieval conserva en su calle principal, la de Santa María, edificios blasonados. Dos Iglesias, la ermita de San Roque y nuestra Señora de la Plaza situadas  en las antiguas puertas de acceso a la ciudad y, como no, un albergue de peregrinos (de reciente construcción) muy cerca de donde se ubicaba el antiguo Hospital de Santiago.

Pero Cacabelos es conocida sobre todo por sus viñedos y bodegas que producen algunos de los mejores vinos con denominación de origen Bierzo, que han dado fama a esta comarca de León.

A tan solo 3 km de Cacabelos, el Monasterio de Santa María de Carracedo, fundado en el año 990 por el rey Bermudo II, es una parada «obligatoria» en vuestra ruta por el Bierzo. Monasterio cisterciense de gran influencia en el S. XIII, testigo de crisis espirituales y económicas y de las reformas en el Císter, saqueado y desmantelado con la Desamortización de Mendizábal, fue declarado Monumento Nacional en 1928. Aunque se ha rehabilitado en distintas etapas, especialmente a partir de 1988, es una pena que no se mantenga en mejor estado, porque realmente es una maravilla. El antiguo Archivo u Oratorio es una de las estancias medievales más bellas y la llamada «Cocina de la Reina» con su chimenea y las dependencias contiguas, se relacionan por su estilo gótico con la Reina Teresa (Reina de León)

 

Monasterio de Santa Maria de Carracedo, El Bierzo León

 

El mayor patrimonio monumental en esta ruta por el Camino de Santiago se concentra, sin duda alguna, en Villafranca del Bierzo. Su Iglesia de Santiago, templo Románico de finales del S. XII, tiene un especial significado e importancia en el Camino. Su Puerta del Perdón es la única, junto con la de la Catedral de Santiago, en la que se pueden ganar las Gracias Jubilares en los Años Santos Compostelanos. Esto se hace en caso de que algún peregrino no pueda continuar hasta la Catedral de Santiago por enfermedad o accidente.

 

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El Albergue de San Nicolás el Real (hoy hospedería), y la Iglesia del mismo nombre, es seguramente uno de los complejos arquitectónicos más bellos de Villafranca.

En la parte más alta de la población, el Castillo-Palacio de los Marqueses de Villafranca, es un buen punto de partida para recorrerla. La famosa Calle del Agua concentró la actividad de comercios y artesanos en la Ruta Jacobea. El Palacio de Torquemada, las Casas Torre, la Casa Morisca y la casa natal del poeta Enrique Gil y Carrasco son algunas de las muestras  de la arquitectura  civil más reseñables.

Los Conventos de San Francisco y La Laura, Iglesias como la de San Juan o La Anunciada, así como la Colegiata forman parte de este Patrimonio monumental de los más importantes del Bierzo y, probablemente, de toda la provincia de León.

El Camino de Santiago de invierno

El llamado Camino de Santiago de invierno transcurre desde Ponferrada en dirección a Puente Domingo Florez, atravesando localidades como Priaranza, que incluye juntas vecinales como la Villa Vieja, con tan solo 12 habitantes, o Ferradillo que llegó a estar deshabitada y ahora, con 14 vecinos, está en proceso de recuperación.

 

Priaranza del Bierzo

 

Frutales y viñas, bosques de castaños y chopos, pueblos llenos de encanto y tranquilidad absoluta conforman esta ruta que también incluye atractivos naturales como las Barrancas de Santalla, un lugar excepcional para hacer senderismo, y un mirador desde el que observar todo el Valle del Sil.

El Castillo de Cornatel es una imponente fortaleza medieval, emplazada en lo alto de un promontorio con unas vistas, literalmente, de vértigo. Aunque hay distintas teorías sobre su origen se cree que la más exacta es la que hace referencia al Castillo de Ulver

Se puede hacer una visita guiada al castillo pero además, en sus aledaños disfrutar del que dicen es el «banco más bonito del Bierzo» por las impresionantes vistas. También es posible asistir a eventos como La Noche Astronómica (para identificar y conocer las constelaciones) o Las Noches mágicas que, en el último fin de semana de agosto, recrean fiestas medievales con exhibiciones, conciertos de música celta y un mercado.

 

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Castillo de Cornatel

 

El Lago de Carucedo, con un área de recreo y baño para el verano, es un buen punto para descansar en esta ruta, en la que se incluye uno de los lugares más impresionantes y un imprescindible en el viaje: Las Médulas.

Las Médulas: Patrimonio UNESCO en El Bierzo, León

 Las Médulas está considerada la mayor mina a cielo abierto de la época romana. Este paraje, declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1997 , en una controvertida votación, es un impresionante conjunto paisajístico  fruto de una de las mayores obras de ingeniería hidraúlica dela época romana. La canalización del agua (hasta 400 km de canales) procedente de ríos y neveros, hasta la parte alta de la explotación aurífera, conformó este paisaje único, con su característico color rojizo, rodeado de castaños, lagos y galerías.

 

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Los romanos conquistaron este territorio, antes ocupado por los astures, a los que sometieron para trabajar en las minas y extraer el oro, que necesitaban para acuñar moneda, durante los siglos I y II d.C.

Lo mejor, si queréis conocer a fondo la historia de estas explotaciones mineras, es que reservéis una visita guiada (por teléfono o email) que parten del Centro de recepción de visitantes en el pueblo de Las Médulas. Por supuesto dad una vuelta por el pueblo, aunque la mayor parte de las casas se han reconvertido en restaurantes y tiendas de souvenirs. Aprovechad para comprar algún producto típico, especialmente a los lugareños que los ofrecen en su propia casa (Nosotros compramos pimientos asados caseros a una señora justo al lado del centro de visitantes)

Se puede completar la visita con el Lago de Carucedo , el aula arqueológica, el centro de interpretación de los canales en Puente Domingo Florez y la Galería de Orellán, junto al mirador del mismo nombre. Y, por supuesto, no os perdais las vistas desde allí, a primera hora de la mañana o al atardecer.

 

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Lago de Carucedo

 

Pero sino tienes tiempo, o ganas, para tanto, no importa. Conocer Las Médulas es, además de un imprescindible, una de las mejores experiencias en el Bierzo.

Los Montes Aquilianos: Compludo, Montes de Valdueza y Valle del Silencio

Esta parte de nuestro itinerario nos hubiese gustado conocerla más a fondo . Los Montes Aquilianos, al suroeste de la provincia de León, son una impresionante cadena montañosa con picos de más de 200 metros de altitud.

Desde Ponferrada se puede acceder atravesando uno de los Valles más hermosos del Bierzo, el Valle del Silencio, también conocido como Tebaida Berciana, fue refugio de los eremitas que en la Alta Edad Media buscaban cobijo en estos montes, entre el silencio y la frondosidad de los valles. San Fructuoso o San Genodio fundaron aquí sus comunidades, en el Monasterio de San Pedro de Montes (Montes de Valdueza) del S.VII y en el de Peñalba de Santiago, declarado conjunto histórico artístico del que solo se conserva su iglesia (de estilo mozárabe, S. X) Este es uno de los pueblos más bonitos de España y, por falta de tiempo, nos quedó pendiente.

 

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Valle de Compludo

 

Si visitamos en cambio otro valle, el de Compludo, al que estamos deseando volver, ya que nos quedó pendiente mucho por ver. Nuestro objetivo era visitar la Herrería de Compludo, Monumento nacional desde 1968, tiene su origen en la Edad Media y es otra de esas experiencias que no puedes perderte. Consulta los días y horarios para las visitas  según la temporada. Manuel Sanchez, biznieto del fundador, habla con pasión del origen e historia de la herrería y verla en pleno funcionamiento es todo un espectáculo.

El sonido del agua te acompañará en cualquier ruta por los alrededores, en medio de un paraje natural increíble.

El Bierzo Alto: Bembibre y el Valle del Boeza

Bembibre, capital del Bierzo Alto, quizá no tenga el atractivo de los pequeños pueblos con encanto de la comarca. Situado en el Valle del Boeza, poco queda de su casco antiguo aunque la plaza del Ayuntamiento conserva alguno de los soportales y de las casas típicas de la zona.

 

Bembibre, capital del Bierzo Alto

 

La Iglesia de San Pedro (S.XII-XVIII) se consagró como templo cristiano en el año 1490, pero antes, durante el bajo medievo, fue una antigua Sinagoga de planta rectangular y tres naves. Su aspecto actual es posterior ya que fue reconstruida tras el incendio en la Revolución de octubre de 1934 (protagonizada por los mineros)

Quedan en la población algunos edificios modernistas, como las casonas de la calle Susana Gonzalez, o el remodelado edificio de la Ferretería Villarejo.

La pequeñísima localidad de San Román de Bembibre es un lugar con mucho encanto y muy cerca el Monasterio de San Miguel de las Dueñas, de origen medieval, bien merece una visita.

A falta de un gran patrimonio, la naturaleza y la gastronomía son buenas razones para visitar el Bierzo Alto, con eventos tan famosos como su festival de exaltación del botillo, que se celebra cada mes de febrero.

¿Conoces el Bierzo? Si aun no has visitado esta comarca de León, te animamos a hacerlo. Nosotros volveremos seguro, y sin mucho tardar.

 

Una perriescapada al Perigord

¿Una escapada al Perigord? Reguauuuu.

Ya era hora. Desde hace un año, con la excepción de una visita a Madrid, mi familia humana no me había llevado de viaje. Y tratándose de Francia ya tengo claro que la diversión está asegurada. Recorrer pueblitos, caminar junto a un río enoooorme (el Dordoña, o Dordogne como dicen por allí) y comer todos juntos en algún restaurante es un auténtico perriplanazo.

El Departamento del Perigord es parte de la región de Nueva Aquitania y, como seguro que habréis leído en un montón de blogs, se divide en 4: Perigord blanco, Perigord verde, Perigord púrpura y Perigord negro. Este último es el más visitado y es precisamente donde hemos estado nosotros. Así que no voy a contaros mucho más sobre este asunto y si sobre los sitios que hemos podido conocer (y sobre los que no, pero que tenemos anotados para otra ocasión)

Al ser temporada baja algunos lugares de interés están cerrados al público y hay actividades que no se pueden hacer (como los famosos paseos en gabarra por el río) pero la ventaja es que se puede aparcar sin problemas en todos los pueblos y dar grandes paseos sin apenas gente. Aún así, decidimos alojarnos en Sarlat, capital del Perigord negro, y disfrutar del ambiente navideño y su mercadillo que, al contrario de lo que sucede en el norte de Francia, permanece abierto hasta el 31 de diciembre.

De cualquier forma, aunque puedes entrar en un montón de castillos, museos y hasta cuevas con tus humanos, lo que más me ha gustado de este viaje ha sido visitar pueblos y dar grandes paseos. Ayyy ese río… ¡Si me llegan a soltar!

Sarlat: el corazón del Perigord negro

Aquí es donde nos hemos alojado en nuestra escapada de 4 días, en un pequeño apartamento en el que he estado como un rey (por algo soy el rey de la casa). Es uno de los lugares más turísticos de la zona, lleno de restaurantes y tiendas de souvenirs, pero aun así hay que reconocer que es una maravilla. De hecho tiene la mayor densidad de monumentos y edificios protegidos (65 en total) Así que sus calles, restauradas gracias a la llamada ley de Malraux de 1964, son un auténtico museo al aire libre y han sido escenario de rodajes cinematográficos como «Juana de Arco» de Luc Besson. Todo esto me lo han contado mis humanos, que además se han puesto morados a sacar fotos ¡ Yo creo que hasta he salido favorecido en Instagram!

 

Esa foto está hecha en el famoso monumento a las ocas. Si no lo sabéis, el foie es uno de los productos más famosos de la zona, donde hay muchísimas granjas de ocas. Que queréis que os diga… me parece un poco cruel matar a los animalitos y luego hacerles un monumento. Mis humanos dicen  que tengo razón, pero que es una exquisitez.

Esta ciudad es muy instagrameable, para que os voy a decir otra cosa. Y más en Navidad. Algunas de las «maisons» más bonitas de la ciudad, como La Boétie, que perteneció a una de las familias nobles de Sarlat y donde nació el poeta y escritor humanista Etienne de La Boétie, amigo y discípulo de Mointagne, tienen una decoración impresionante ¡Hasta osos de peluche en su fachada!

Perigord Sarlat

¿Os gusta la decoración navideña? Es reguau

Otra Maison, la de Gisson, es posible visitarla ¡también con perro! y en el antiguo obispado (Ancien évêché) o antiguo teatro, pues parece que entre los habitantes de Sarlat hubo cierta división para escoger el nombre del que es actualmente un centro cultural en la rue Tourny,  pudimos ver una original exposición de esculturas, fotografías y montajes audiovisuales ¡la verdad que yo no quería entrar, pues me asusté un poco! Hasta había un piano de cola en el escenario, y lo podía tocar cualquiera (que supiera, claro, jeje)

Perigord Sarlat

Exposición en Ancien Evêché

Si os interesa saber mucho más sobre Sarlat, sus monumentos, mercadillos y acontecimientos culturales,  lo mejor es que visitéis la web de turismo, seguro que encontráis grandes planes.

El valle del Dordoña

Bañados por este enorme río, el Dordoña, encontraréis no solo son los pueblos más bonitos del Perigord sino de los más bonitos de Francia, que se incluyen en la famosa denominación «les plus beaux villages de France». Algunos son tan pequeños que no superan los 400 habitantes, pero han sabido conservar su patrimonio y su esencia. En verano, muchos de ellos bullen de actividad, festivales y visitantes pero en invierno es posible que no os cruzéis con absolutamente nadie por sus calles. Por mi no hay problema, ¡eh!, así puedo olisquear a mis anchas.

Nos hubiese gustado visitar muchos más, pero al menos todos estos vamos a recomendaros.

La Roque Gageac

Este pueblo encaramado en una acantilado sobre el río es tan bonito como misterioso. Dicen que tan solo lo superan Le Mont saint Michel y Rocamadour ¡Y yo he estado también en esos dos sitios!

Había una niebla tan espesa que no se veía nada de nada. Los restaurantes frente al río cerrados y las calles desiertas, apenas un par de coches que llegaron al mismo tiempo que nosotros ¿Y este es uno de los lugares más visitados de Francia?  Aun así  dimos un paseo junto al río, el Dordoña como ya os había dicho,  subimos por las callejuelas empinadas y seguimos las indicaciones de la ruta panorámica. En días claros las vistas deben ser reguau.

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Hoy ha salido el sol pero este es el panorama que nos encontramos ayer visitando La Roque Gageac, uno de los pueblos más bonitos de Francia, y no sin motivo. Es el tercer lugar más visitado de Francia tras Mont Saint Michel y Rocamadour. De gran importancia durante la Edad Media, era una villa libre y próspera de 1500 habitantes con una gran actividad portuaria que propició el comercio del vino o la sal, entre otros. Impresiona la orografía y las casas literalmente incrustadas en la roca, y en días claros sus numerosos miradores sobre el Dordoña ofrecen unas vistas increíbles. En 1957 un desprendimiento arrasó parte del pueblo. Sin duda es uno de esos lugares que no debes perderte si viajas al Perigord. #laroquegageac #perigordnoir #perigordturisme #leplusbeauxvillagesdefrance #euskotb

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Por el camino nos encontramos un castillo maravilloso ¡Y se alquila! Ya me gustaría a mi, ya…

Aunque os parezca increíble, en la Edad Media esta localidad tenía muchísimos más habitantes que hoy en día, hasta 1500, que vivían de la actividad portuaria. Impresiona mirar hacia arriba desde la orilla del Dordoña y descubrir las antiguas fortificaciones pero es que, desde tiempos muuy antiguos, las invasiones y guerras (me dicen que una  duró más de 100 años) eran un «no parar». Ya imagino las embarcaciones vikingas navegando por el río… y si alguna vez vuelvo en verano (dice mi dueña que si) un paseo en gabarra no me lo quita nadie.

Castelnaud la Chapelle

Como os imaginaréis, otro castillo más. Aparcamos en la parte baja del pueblo (gratis), junto a una «boulangerie» que olía de maravilla. Antes de subir (mira que hemos subido cuestas en este viaje, eh) fuimos a tomar un café a un restaurante vasco, la Tournepique ¡Ay que calentito se estaba! con el frío y la niebla que no nos dejó ni un momento en todo el día. Los dueños eran de Ainhoa, un precioso pueblo del País Vasco francés ¡Que también conozco!

Para variar, casi todo estaba cerrado, excepto la tienda de souvenirs del castillo. Precisamente el Castillo de Castelnaud abre 365 días al año, es dogfriendly y ofrece muchas actividades, especialmente para los niños. Construido en el S.XII, contiene una importante colección de armaduras y armas. Fue escenario de batallas y asedios, primero en la Guerra de los Cien Años, que enfrentó a ingleses y franceses, y después en las Guerras de Religión. Permaneció abandonado durante mucho tiempo y en 1966 fue declarado Monumento Histórico. Las vistas desde allí deben ser de lo mejorcito pero, con la niebla espesísima que había, mejor lo dejamos para otra ocasión.

Perigord castelnaud la capelle

Se puede comprar una entrada conjunta para visitar los Jardines de Marqueyssac, que están en Vezac, muy cerquita de allí, pero imposible visitarlos con la niebla ¡Que mala suerte! ya que también somos bien recibidos (con correa, claro está) Dice mi dueña que no me preocupe, que ya volveremos.

Beynac et Cazenac

Este es, al igual que los anteriores, uno de los pueblos más bonitos del Perigord. Bueno, en realidad son 2, Beynac y Cazenac, unidos desde el año 1827. De verdad que este pueblo es precioso.

Perigord Beynac et Cazenac

Castillo de Beynac

Nos dimos un buen paseo hasta el castillo y la Iglesia. Tan emocionados estábamos que subimos por la Rue de la Balme, donde por cierto está la oficina de turismo, y al bajar cambiamos el recorrido y nos encontramos en la orilla del río totalmente desubicados ¡Vaya cabeza la nuestra! Lo que íbamos buscando era un restaurante por el que habíamos pasado, y que estaba entre las recomendaciones de nuestros caseros en Sarlat, «La Petit Tonelle».

Tenéis que llevar a vuestros humanos a comer a este restaurante, seguro que  también son bien recibidos, porque los peludos somos clientes VIP. En la mesa de al lado había una preciosa dálmata y el dueño del local me hizo mil carantoñas.

Perigord

La Petit Tonelle, un restaurante guau

 

Muy cerca de aquí hay infinidad de pueblos preciosos pero el invierno es lo que tiene, pocas horas de luz, aunque lo que más nos fastidió fue la niebla… grrrrrrr. Nos hubiese gustado visitar Saint Cyprien o Domme (con sus famosas grutas, en las que puedes acompañar a tus humanos) que quedaban muy cerca también. Y ¿sabéis lo peor? cuando regresamos a Sarlat a media tarde ¡lucía el sol!

El valle del Vézère

Al norte de Sarlat se encuentra este valle, famoso por sus yacimientos y cuevas, con un buen número de pueblos clasificados como los más bonitos de Francia. Muy diferentes a los del valle del Dordoña (aquí subimos menos cuestas jeje) ¡No os los perdáis!

Saint Amand de Coly

Wow- decían mis humanos- Reguau- pensé yo- nada más aparcar en el espacio habilitado junto a la carretera, ya que el acceso al pueblo está restringido a los coches. Desde allí el pueblo parece una auténtica postal.

La Abadía fortificada- dicen que la más importante del Perigord- es sencillamente impresionante. Pero, si queréis que os diga la verdad, lo que me gustó fueron las casitas preciosas, con enormes patios en los que correr y jugar, no me importaría nada vivir en una de ellas.

Perigord

La Abadía, por cierto, está en rehabilitación y no pudimos visitarla. Además, como nos ha ocurrido un sinfín de veces en este viaje, la oficina de turismo estaba cerrada y no había un alma en las calles. Aun así mereció la pena recorrer el pueblo, acercarse hasta el antiguo hospital, construido a partir de 1381 para atender a los peregrinos, o ver los palomares ¿Sabíais que los huevos de paloma eran muy apreciados y que la carne de estos animales era una de las pocas fuentes de proteínas para la población durante la Edad Media? Aunque estos edificios, construidos ex profeso, pertenecían a las clases altas. Dice mi dueña que la primera vez que vio estas construcciones fue en la isla griega de Tinos, y que sobre ello ya os hablará en otra ocasión.

Con todo cerrado, vuelta al coche y a seguir ruta.

Montignac

Todo el mundo visita Montignac para conocer las famosas cuevas de Lascaux (aunque en realidad se visita una réplica) En estas yo no puedo entrar, pero si sois peques y os pueden llevar en una mochilita no tendréis problema.

Tuvimos suerte al aparcar cerca de la Plaza de la Iglesia porque era gratis durante unas horas. En verano, con tantos turistas, es mejor dejarlo en alguno de los parkings gratuitos aunque estén un poco más alejados del centro. Desde esa plaza podréis recorrer el casco antiguo, con calles muuuy estrechas dedicadas a los antiguos gremios.

Perigord

Al otro lado del río está la oficina de turismo y una iglesia que pueden visitar vuestros humanos, la de St George de Prieuré. A mi lo que me gusta es el río, ya lo sabéis.

Saint Léon Sur Vézerè

Este pueblo es pequeñísimo y una iglesia románica que aparece en todas las fotos pero además tiene un enorme parque junto al río, así que me dan mucha envidia los peludos de este pueblo porque ya quisiera yo tener uno así cerca de mi casa.

Por lo demás, en temporada baja, solo había un restaurante abierto ¡con el cartel de completo! Hora de comer y ni un triste bocado… San Google nos daba información cada vez más desalentadora sobre los pueblos de alrededor…300 habitantes, 400 habitantes y cero lugares para comer.

Opción B: dirigirnos a Les Ezyes, que era un lugar muy chulo por el que pasamos en nuestro viaje de casa a Sarlat. Si queréis saber mucho sobre la prehistoria tenéis que venir aquí. Las edificaciones trogloditas son una pasada, medio casas, medio cuevas. Y si de cuevas se trata, en la Grotte du Grand Roc podéis realizar la visita con toda la familia, humana y perruna.

En Saint Léon también se encuentra el pueblo troglodita de Le Conquil y muy cerca, en Peyzac Le Moustier, la fortaleza de La Roque Saint Cristophe donde también somos bien recibidos.

Por el camino descubrimos la Casa Fuerte de Reignac (La Maison Forte de Reignac) pero lo primero era llenar el estómago, y tampoco nos queda claro que la visita sea dogfriendly.

Por cierto, que sepáis que al llegar a Les Ezyes encontramos una cafetería abierta y llena de gente pero no nos quisieron dar de comer (cocina cerrada) ¿Ni un triste bocadillo? Grrrr. Nota de mi humana: acordarse de que en Francia se come pronto y que siempre hay que llevar la mochila de las provisiones en el coche ¡Que parecemos nuevos! Con hambre, ni fotos hicimos.

 

Photo by rowie k on Foter.com / CC BY-NC-SA

Iba a contaros lo que hicimos al día siguiente, en nuestro último día en el Perigord. Fue una excursión chulísima desde Sarlat, incluso con sorpresas por el camino, pero eso lo dejo para otro post. Ahora voy a echarme una siestecita ¡Lametones para todos!

 

Blanca primavera en Radicofani

Radicofani,  20 de marzo de 2008. Recuerdo la fecha exacta porque el día anterior habíamos llegado con cierto retraso, debido a un problema en nuestro vuelo, así que tuvimos que postergar nuestros planes de acercarnos hasta Siena en una fiesta tan señalada como San Giuseppe. Amanece apenas en Radicofani (Siena), y los copos leves, suaves, casi imperceptibles, se confunden con el humo de las chimeneas…será ceniza- comenta alguien. Salimos a la calle y el viento helado nos despierta del todo, mientras sonreímos, como niños, cuando la nieve nos salpica la ropa. Caminamos por la estrechísima Via del Moro, donde se ubica nuestro apartamento «Bellavista»; muy acertado el nombre pues desde la ventana se descubre el paisaje de la Val D’Orcia, en este pequeñísimo Borgo elevado mas de 800 metros por encima del nivel del mar. Como ya os contamos en otro post, Roberto, el propietario, se encargó personalmente de su restauración, en un edificio que data del siglo XIII.
radicofani val d'orcia

 

Este pueblo medieval, no tan conocido como otros en el Valle, posee un encanto y una belleza irresistibles. Visible desde la carretera mucho antes de llegar, destaca la Rocca, el castillo que vigila todo su entorno y donde se atrincheró su héroe local, Ghino di Tacco. Perteneciente a una de las familias de la aristocracia de Siena, en el S.XIII se convirtió en una especie de «Robin Hood» en la Toscana, de hecho encontraréis una estatua en su honor en una de las calles que circunvala la población, una vez se deja atrás la Iglesia parroquial de San Pedro . La Iglesia, construida entre los siglos X y XI, y  declarada monumento nacional, contiene una escultura de la Anunciación, obra de Andrea della Robbia.

 

Radicofani

Marina decidida a unirse a la banda de Ghino di Tacco

Radicofani huele a leña, que se quema en las chimeneas y estufas de esas casas antiquísimas. Los techos, me he fijado en nuestro apartamento y no he podido evitar el «fisgar» a través de las ventanas y balcones abiertos, se cubren de ladrillo refractario entre las vigas de madera.
Pero si hay un aroma que no he podido olvidar es el del pan recién hecho en el horno del pueblo. Pan cocido en la leña, que huele a pan, que sabe a pan, y junto a éste pizza, bizcochos y otras delicias irresistibles. Pedimos «pane salato» porque de lo contrario el pan toscano es soso, me costó averiguarlo en nuestro primer viaje a Toscana y fue de casualidad; en un horno de Pienza pedí pan y me dijeron que «sólo les quedaba salado». Escondido en el Vicolo del Teatro, junto al horno, uno de esos estupendos alimentaris que tanto me gustan en Italia, «Pane e companatico», donde compramos un buen pecorino, embutidos y paté casero para preparar los opíparos desayunos que uno sólo puede permitirse cuando está de vacaciones. La amabilísima propietaria nos ofrece degustarlos cada día al hacer la compra.
Estamos pendientes del tiempo, y buscamos en las noticias de televisión la manera de averiguar el estado de las carreteras. Cuando llega Roberto nos dice que en Montepulciano no hay nieve pero que en otras poblaciones del Val D’Orcia, más cercanas a los Montes Amiata, es dificil circular; así que cambiamos la ruta prevista para ese día esperando que el tiempo mejore. De hecho, en los días siguientes, cuando visitamos  Bagno Vignoni o Castiglione D’Orcia, nos encontramos con bellas estampas propias de una postal navideña y no de esa primavera que acaba de estrenarse en el calendario.

Inolvidable la belleza de las calles empedradas, de la puerta en su muralla, de la tranquilidad que sólo se verá levemente alterada cuando a partir del sábado de Pascua las familias lleguen al pueblo para reunirse con padres, abuelos o tíos. En la noche de Viernes Santo, la procesión con el Cristo crucificado recorre las calles de Radicofani, acompañada de la banda de música.Su Semana santa ha sido declarada como una de las más bellas de Italia (en el séptimo puesto según el portal Skyscanner) y precisamente esta procesión de Viernes Santo es la más antigua de toda la Toscana.

En las pastelerias se preparan los dulces típicos de estas fiestas, entre ellos un bollo (la schiacciata de Pascua)  que se comparte en las meriendas campestres el domingo de Pascua y también el lunes, que en Italia se celebra y conoce como «la Pasquetta».

En Radicofani, mucho más que en otros lugares de la Toscana en los que  quizá estén un poco cansados del exceso de visitantes, la gente es amable y comunicativa. Marina acudía al «internet point», de conexión lenta e imposible, a su vez tienda de informática y de revelado fotográfico, donde Niccola y los pocos jóvenes que se ven por el pueblo se reúnen para charlar. Uno de ellos nos muestra orgulloso la foto de una de esas vacas de raza autóctona de tamaño descomunal; nos dice el peso del animal, no lo recuerdo, pero quedamos impresionados. Nos habla en italiano a veces demasiado rápido para nosotros.
Guardo hermoso recuerdos de esos días, de las estupendas pizzas que Mateo nos servía en «Il Pana», y del limoncello al que nos invitaba al terminar la cena; y del magnífico restaurante «La Grotta» -acudimos siguiendo la recomendación de Roberto-  donde comimos la mejor lasagna ai funghi (setas) que he probado hasta ahora, acompañada del estupendo vino de la casa que sirven, y los irresistibles dulces a la hora del postre, tarta millefoglie o tiramisú elaborados en la pastelería del pueblo.

 

Nada nos hacía sospechar que aquella iba a ser una blanca primavera en la Toscana; nuestra esperanza era poder vislumbrar las primeras flores salpicando el verde en los alrededores de Siena. Pero aquello fue lo que nos encontramos… por si acaso, la última noche antes de partir bajamos el coche desde la calle empinada que rodea la muralla y lo aparcamos en la parte baja. Menos mal, porque aquella noche nevó copiosamente. Lo último  que recuerdo es la imagen de los toldos y mesitas de la terraza del bar, a la entrada del pueblo, cubiertos por un grueso manto blanco cuando apenas amanecía.

 

Radicofani Rocca Val d'orcia

La Roca de Radicofani, que cada noche velaba nuestro sueño, nos hacía imaginar grandes gestas junto al héroe Ghino di Tacco. Es una lástima que Roberto ya no alquile su casa, la que por unos días sentí como propia, para poder regresar a ese rincón soñado, lejos del turismo bullicioso, donde perderme entre las curvas, pronunciadísimas, de las carreteras; dejarme engullir por los campos donde crece el grano duro, ese que da sabor y textura diferentes y únicos a la pasta, para buscar la sombra, aunque sea estrecha y alargada, de los cipreses que coronan las colinas.

Roadtrip por el sur de La Toscana: 5 días en la Val d’Orcia

Alquilar un coche es la mejor opción para recorrer lentamente la mágica y única Val d’Orcia, al sur de la Toscana. Nosotros, que ya conocíamos bastante bien la región, queríamos regresar a esta zona en concreto. Nuestro primer viaje fue en verano, cuando las colinas de la Val d’Orcia se asemejan más a las dunas en un árido desierto, así que estábamos ansiosos por descubrirlas con el verde intenso del trigo sembrado.

Si disponéis al menos de 5 días, os proponemos un recorrido, tal y como hicimos nosotros, para descubrir los lugares más famosos pero también otros menos conocidos.

Alquilamos un coche familiar en Roma, porque allí es donde aterrizamos, y viajábamos 5 personas. Podéis comparar precios y escoger lo que mejor se adapte a vuestras necesidades en esta web. Depende de vuestro aeropuerto de salida quizá tengáis disponibles vuelos a Florencia o Pisa.

La Val d’Orcia patrimonio de la Humanidad

En el año 2004 entra a formar parte de los lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los criterios: «la Val d’Orcia es un reflejo de la forma en la que se reescribió el paisaje para reflejar los ideales del buen gobierno y para crear imágenes estéticamente agradables». De hecho, la bellísima ciudad de Pienza se considera la ciudad ideal según los cánones renacentistas.
La orografía de la Val d’Orcia resulta inconfundible. Sobre las cumbres, pequeñas cumbres de las colinas, los «Podere» (granjas o caseríos) vigilan un paisaje infinito, como faros lejos del mar que guían nuestros pasos. Las hileras de cipreses nos conducen hasta ellos… ¡Cómo si fuese posible perderse en el camino!.

Recuerdo perfectamente aquel primer día de nuestro viaje:  en el cielo había tan sólo algunas nubes, las pocas que no había podido arrastrar una lluvia aun reciente.

Es uno de tantos parajes que encontraréis a lo largo de la «strada statale» 146 que al llegar a San Quirico d’Orcia confluye con la Via Cassia, antiquísima calzada que parte de Roma hacia la Toscana, y que nos permite descubrir algunos de los rincones mágicos de esta región.

Alojarse en la Val d’Orcia

Escogimos uno de los lugares seguramente menos conocidos de la zona, con las ventajas que ello conlleva: tranquilidad, precios más contenidos y nada de aglomeraciones ni masas de turistas.

Radicofani Val d'Orcia

Radicofani es un precioso pueblo amurallado en la zona más al sur de Toscana, en la provincia de Siena. El apartamento en el que nos alojamos, en la estrechísima Via del Moro, se llamaba «Bellavista» -muy acertado el nombre- pues desde la ventana se descubría el paisaje de la Val D’Orcia. Roberto, el propietario, se había encargado por completo de su restauración. Desgraciadamente Roberto ya no alquila el apartamento (quisimos regresar en otra ocasión y no fue posible).

Precisamente por eso, él fue quien nos facilitó el contacto de la que ya consideramos nuestra casa en Toscana, a poco más de 40 kilómetros de allí, en la no menos hermosa localidad de Montefollonico.

Descubrir la Val d’Orcia

Con la comodidad y la libertad de viajar a tu aire en coche, os proponemos algunos de los lugares que nos gustó descubrir en este segundo viaje a Toscana.

Por supuesto, es «obligatorio» visitar localidades como Pienza y seguir ruta hasta San Quirico d’Orcia o la encantadora localidad de Montalcino, famosa por sus vinos. Os permitirá disfrutar del idílico paisaje de colinas y cipreses y hacer algunas de las fotos más famosas de la Toscana. El único inconveniente que podéis encontrar es que haya un exceso de turismo pero ¡qué se le va a hacer!

Siguiendo esta ruta os proponemos que os desviéis un ratito para visitar el antiguo monasterio de Sant’Anna in Camprena, perteneciente a la orden de los Benedictinos en el siglo XV, convertido hoy en un hotel. El lugar es conocido porque allí se rodó la película, protagonizada por Juliette Binoche y Ralph Fiennes, «El paciente inglés». También en los alrededores se obtuvieron algunos de los más bellos paisajes de «Gladiator». Pero, por encima de todo, el lugar invita a quedarse, a disfrutar de la paz y el silencio de las antiguas celdas, a contemplar el paraje apartado y solitario, a pesar de que tan sólo 6 kilómetros nos separan de la bella, turística y más concurrida ciudad de Pienza.

Muy cerca de allí, la serpenteante carretera que sube a Monticchiello, os recordará inevitablemente a la imagen de la publicidad de una famosa marca de pasta y pizzas italiana.

Abandonamos las sinuosas colinas que rodean a Pienza y San Quirico para dirigirnos hacia el más agreste paisaje que rodea el Monte Amiata, parque nacional, de origen volcánico. En este recorrido encontramos numerosas fuentes termales, cuyos beneficios descubrieron ya los etruscos, muchos siglos antes de que llegara la moda de los «spa».

» Vietato il bagno» (prohibido el baño), se nos advierte ante la enorme piscina de aguas sulfurosas que ocupa la piazza en Bagno Vignoni, donde se reflejan las casas de piedra, bellas y austeras, que la rodean. Lorenzo de Medici y Santa Catalina de Siena encontraron alivio para sus enfermedades en estas aguas y hoy algunos pueden hacerlo en los hoteles-centros termales abiertos al público.

En Bagni San Filippo seguimos el sendero (indicado) que nos dirige hasta el fosso bianco, donde la enorme roca calcárea que parece cubierta de nieve perpetua y que algunos llaman «la ballena blanca», se yergue sobre las pozas de agua que pueden alcanzar los 52 grados. La primera vez que contemplé este paraje fue en una película, de tan pésima calidad que ni siquiera recuerdo su título, creo que relataba la experiencia de un escritor americano falto de inspiración, y quedé tan impresionada por el lugar que me prometí visitarlo en cuanto tuviese ocasión.

Bagni San Filippo Val d'Orcia

Un gato gordo y perezoso dormita sobre el empedrado de la Piazza il Vecchietta, en Castiglione d’Orcia, cuyo nombre hace honor al pintor y escultor Lorenzo di Pietro. Marina persigue al manso felino con su cámara, mientras él parece gozoso de posar ofreciendo su panza a las caricias y mimos. Busca un lugar privilegiado al sol, junto al pozo de mármol travertino, de 1618, que preside la plaza silenciosa, frente al Palazzo Comunale.
Las callejuelas, estrechas y llenas de escaleras, nos conducen hasta otra plazuela, más animada por algunos niños y lugareños. Dos pequeñísimas mesas se disponen ante la entrada de «Il Ritrovino», bar, enoteca, alimentari… un local con escasas mesas en el que no nos resistimos a un café y una porción de tarta casera, bizcocho con almendra o chocolate. Curioseo en la alacena, que expone productos de agricultura biológica, mermeladas, salsas y farro, la primera vez que veo el grano utilizado en la famosa zuppa. Se asemeja al trigo, más pequeño, pero su sabor una vez cocinado es más parecido al de las lentejas, al menos en mi recuerdo.

Castiglione d'Orcia Val d'Orcia

Piazza il Vecchietta

La Roca de Tentennano, del siglo XIII, permanece para recordar un pasado de luchas entre Siena y Florencia, eternas rivales,  a quienes perteneció en unos u otros momentos de la historia, y en cuyos muros se refugió santa Catalina de Siena. Aunque parece ser que la suya fue sobre todo una misión de paz, intentando apaciguar a los señores de la Val d’Orcia, más allá de un simple retiro espiritual.
No es el único vestigio de las continuas luchas que vivieron estas tierras: la posición estratégica de algunos «borgos», amurallados una gran mayoría, y los restos de otras torres o fortalezas son buen ejemplo del espíritu duro y orgulloso de quienes los poblaron desde hace siglos.

Si os adentráis en el Parque natural del Amiata encontraréis pequeñísimos pueblos que os recordarán donde estáis pero no por su orografía ni paisaje (nada de colinas ni cipreses) Nombres como Vivo d’Orcia, Campliglia d’Orcia, o Ripa d’Orcia. Lugares con encanto que no aparecerán en la mayoría de las guías pero que os proporcionarán el placer de recorrerlos con absoluta tranquilidad y libres de turistas.

 

Qué visitar desde la Val d’orcia

Si disponéis de tiempo (al final todo depende del ritmo de cada uno) hay otras lugares muy interesantes que podéis visitar desde vuestro punto de partida en la Val d’Orcia. En 5 días y en modo «slow travel» os sugerimos algunos de nuestros lugares favoritos.

Siena

Eterna rival de Florencia, hasta el siglo XIV dominó la región. Su característica Piazza del Campo en la que se celebra cada año una de las fiestas más famosas del mundo, Il Palio,  y su Catedral (también Patrimonio de la Humanidad UNESCO) son solo algunos de los atractivos que ofrece. Los seneses se muestran orgullosos de serlo y , a pesar del turismo, la ciudad mantiene su caracter propio.

Tengo que confesar que es una de mis ciudades preferidas en Italia y que la hemos visitado en numerosas ocasiones.

Las ciudades del Tufo: Pitigliano, Sorano y Sovana

A unos 50 Km desde nuestro punto de partida (Radicofani) y ya en la provincia toscana de Grosseto, se encuentran estas tres localidades cuya característica es estar construidas, muchas de ellas excavadas en la propia roca, con el tufo, o toba volcánica.

Con una importantísima presencia de necrópolis etruscas en los alrededores, especialmente entre Sovana y Sorano, podéis hacer visitas guiadas (aunque nosotros desistimos porque aquel día llovía a mares)

Pitigliano es conocido como «la pequeña Jerusalén». La ciudad acogió desde el siglo XVI a una numerosa comunidad judía con la que se estableció una excelente convivencia. El Palazzo Orsini, la Sinagoga, y recorrer las callejuelas del antiguo barrio judío bien merecen una escapada.

Roadtrip Val d'Orcia

 

Si volvéis al aeropuerto de Roma, desde la Val d’Orcia, os sugerimos dos lugares de paso ,en los que deteneros, que seguro no os dejan indiferentes: la bellísima Orvieto, con su impresionante Catedral,  y Civita di Bagnoregio, la ciudad que muere (dicen que su terreno arcilloso se desmorona cada año)

Esta es la libertad que te proporciona conducir a tu aire con un coche de alquiler ¡Por muchos roadtrips más, viajeros!