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Nos alojamos en… Savoia Palace Hotel (Madonna di Campiglio)

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Este post forma parte de la serie del blogtrip de 4 días en Madonna di Campiglio al que nos invitó ActivityBreaks. Durante nuestro viaje a Madonna di Campiglio (TN), tuvimos la suerte de estar alojados en este hotelazo de la cadena Antonioli, el Savoia Palace. Este hotel de 4 estrellas tiene una posición inmejorable, en la calle principal del pueblo y a tan sólo unos minutos andando de las pistas de esquí.

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LAS HABITACIONES

Pasamos 3 noches en una Junior Suite con balcón y unas vistas impresionantes a la calle principal y a las pistas de esquí. Las habitaciones cuentan con cama doble king-size, un armario bastante amplio, una especie de escritorio enorme donde poder trabajar comodamente y baño con ducha y bañera.

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Las vistas desde la habitación, de lo mejorcito

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La decoración es clásica alpina, con suelo de madera y toques rústicos, característica de gran parte de la zona del Trentino. Las cama era comodísima, cosa que se agradece después de un día intenso esquiando o haciendo trekking. Me gustó bastante que en el baño, además de dejar los típicos geles y champús, también dejaban artículos de belleza como algodones desmaquillantes o limas para las uñas.

 

LA SALA DE DESAYUNO Y EL BAR

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Sin duda, el desayuno es uno de los puntos fuertes de este hotel, perfecto para cargar las pilas en vista de una jornada de esquí o caminatas. El Savoia Palace ofrece un desayuno buffet dulce y salado, destacando por su mantequilla y mermeladas biológicas (A mi fue lo que más me gustó), sus tartas y bizcochos hechos en casa o crepes y pancakes hechas al momento. También ofrecen desayuno inglés, embutidos, fruta fresca, cereales…

Pancakes recién hechas con mermeladas caseras... ¿Se puede pedir más?

Pancakes recién hechas con mermeladas caseras… ¿Se puede pedir más?

Mermeladas caseras: Arándano, mora, arándano rojo, frambuesa... también había miel

Mermeladas caseras: Arándano, mora, arándano rojo, frambuesa… también había miel

Dulces hechos en casa

Dulces hechos en casa

El bar en cambio, es el lugar perfecto donde relajarse tomando un aperitivo antes de la cena, o un café y un amaro después de ésta. Si además tenéis la suerte de sentaros junto al fuego podréis disfrutar de una experiencia completa al 100%.

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EL RESTAURANTE

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Otra de las cosas que me sorprendió gratamente fue el restaurante del hotel. Para ser sincera raramente me quedo a cenar en los hoteles, pensando que la cocina sería mediocre, pero el Savoia Palace me ha hecho cambiar de opinión. La cena consta de un buffet de ensaladas, 2 entrantes, 4 platos principales, 4 segundos platos (De los cuales hay que elegir uno) y un buffet de postres. La gastronomía es una maravilla, está basada en recetas italianas con algunos toques internacionales: hay desde pasta, risotto o cremas hasta carnes, pescado, quesos… todo elegantemente presentado.

Algunos de los platos que más nos gustaron fueron las conchas al nero di seppia con crema de salmón y huevas y el risotto de remolacha con fonduta de taleggio. Todo estaba espectacular, pero estos dos platos nos gustaron especialmente.

Pasta al nero di seppia con crema de salmón y huevas... dulce manjar de los dioses.

Pasta al nero di seppia con crema de salmón y huevas… dulce manjar de los dioses.

 

 

EL SPA

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¿Qué mejor forma de relajarse tras un duro día si no en el Spa? Es gratuito para los clientes del Savoia Palace y Caterina estará encantada de recibiros. Consta de una sauna, un baño turco, una bañera de hidromasaje y de varias duchas que alternan ciclos de agua caliente y fría con aromaterapia. También hay tratamientos de belleza y masajes a un coste bastante interesante. Además tendréis siempre a disposición agua, té e infusiones para rehidrataros.

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Además tendréis a disposición toallas para no tener que mojar los albornoces y que podáis volver secos sequitos a la habitación.

 

Como dato informativo, el Savoia Palace admite perros solo de talla pequeña, pero en su vecino el hotel Miramonti, no tendréis ningún problema en llevaros a vuestro amigo peludo. Además seguro que se lo pasan genial con Bernie, el «pequeñajo» de la casa 😉

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Recordad que si queréis alojaros en el Savoia Palace,  ActivityBreaks elabora paquetes de hotel+ varias actividades que son mucho más económicos que reservar el hotel por tu cuenta. Como habréis podido comprobar la palabra «Palace» define perfectamente este coqueto hotel de lujo de Madonna di Campiglio. Nosotros ya estamos deseando volver.

Los Parques Naturales de Monte Santiago y Valderejo

Guau! ¿Cómo estáis? ¿Ya me echabais de menos? Tranquilos, que no me he olvidado de vosotros. Además estaba deseando contaros mis andanzas en un par de sitios chulísimos y muy cerquita de casa ¡Que no todo van a ser grandes y largos viajes!

Lo primero deciros que vaya cacao entre los nombrecitos de Parques Naturales, Monumento Natural- Como en el caso de Monte Santiago- Reserva y un largo etcétera. Que vale, que todos son espacios protegidos y de alto valor en cuanto a flora y fauna pero estad atentos porque hay espacios que yo no puedo visitar. El año pasado, sin ir más lejos, pasamos las vacaciones en las Rías Baixas y supongo que ya sabéis que los peludos no podemos visitar las Islas Cíes pero tampoco otros Parques Naturales como por ejemplo el de Carreirón, en la Illa de Arousa.

En estos lugares de los que os hablo hoy no hay problema y todos juntos hemos podido disfrutar de los espacios naturales y las caminatas ¿Adivináis quien de todos ha corrido más?

Lo mejor de todo es que nos pillan a un paso de casa, bueno quien dice un paso dice dos. Se encuentran justo en el límite de la provincia de Burgos con el País Vasco. Nosotros aprovechamos una escapadita al Valle de Losa, en los últimos días de verano, para visitarlos pero seguro que en otoño regresamos para ver estos dos preciosos Parques Naturales con los colores ocres y rojizos propios de la estación.

 

MONUMENTO NATURAL MONTE SANTIAGO

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¿Veis? Lo que os decía, este es uno de esos lugares que se llaman Monumento Natural. Para visitarlo hay que llegar hasta la localidad burgalesa de Berberana. Una vez que entramos es este espacio natural recorrimos un buen trecho hasta llegar al Parking de Fuente de Santiago. Si queréis llevaros comida para pasar el día hay una zona habilitada con mesas y con buena sombra si lo visitáis en verano.

La pista forestal que lleva hasta el Salto del Nervión se recorre sin problemas, es bastante cómoda y pueden hacerlo personas de todas las edades, incluso los más peques de la casa. Son algo menos de 2 Km aunque yo creo que hice bastantes más, adentrándome en el bosque de Hayas donde se estaba bien fresquito.

Como era en el mes de agosto y no había llovido una gota, la famosísima cascada del salto del Nervión estaba seca, seca. Aun así la vista desde el mirador es impresionante ¿Os he dicho que sufro de vértigo? Y además tengo fobia a los suelos con rendijas de cualquier tipo así que la foto me la hice, pero nada de pisar la plataforma y mucho menos asomarme… pero no vayáis a pensar que era el único ¡ Había mucha gente que no se arrimaba!

El paseo por Monte Santiago es además muy, pero que muy, entretenido. Durante todo el recorrido podéis leer los carteles explicativos que cuentan como era la vida en ese territorio desde el Neolítico, encontrar lo que se supone restos de un Monasterio de la época Medieval, y lo más curioso de todo, un montón de loberas. Estas trampas para lobos se construían con dos muros de piedra que llevaban a un foso y la más conocida, la lobera de Santiago ¡tenía hasta dos!. No hace tanto que dejó de utilizarse, dicen que la última vez fue en 1955.

Pero además del camino que lleva al Salto del Nervión hay hasta 12 sendas señalizadas así que podéis caminar cuanto queráis. Yo, desde luego, pienso volver.

Fuente: www.miespacionatural.es

Fuente: www.miespacionatural.es

Fuente: www.miespacionatural.es

Fuente: www.miespacionatural.es

PARQUE NATURAL DE VALDEREJO

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Muy cerca de Monte Santiago, a tan solo 35 km, se encuentra el Parque Natural de Valderejo. Tengo que advertiros que, a tan poca distancia, ya hemos pasado de provincia y de Comunidad Autónoma. Lo curioso es que hay un montón de pueblos que se encuentran dentro del espacio natural, así que imaginaos lo estupendo que debe ser asomarse a la ventana de casa y ver todo ese paisaje maravilloso alrededor. Para iniciar el recorrido por alguno de los itinerarios señalados en el parque hay que llegar hasta la localidad de Lalastra, un pueblo pequeñito, que pertenece al municipio de Valdegovía, en Álava. Es un pueblo de esos con su fuente en la plaza y un lavadero. De camino al Centro de Interpretación del Parque de Valderejo se pasa por delante de la Iglesia cuyo reloj, de 1859, tiene solo una aguja horaria, osea que no tiene minutero.

Este Parque se extiende por casi 3.500 hectáreas y unas 10 rutas señalizadas. No son de gran dificultad pero tampoco son tan cómodos como en Monte Santiago, así que un buen calzado y ¡listo! Nos cruzamos con algunas familias y algunos amigos de 4 patas que acompañaban a sus dueños. Siguiendo las rutas, que están muy bien señalizadas, podréis visitar algunos pueblos deshabitados pero sobre todo observar un gran número de aves ya que aquí habita la mayor colonia de buitres leonados del País Vasco.

Fuente: turismo.euskadi.eus

Fuente: turismo.euskadi.eus

Con quien a buen seguro os encontraréis será con unas vacas tan tiernas y simpáticas como las que encontramos nosotros.

La senda más espectacular es la del desfiladero del Río Purón, aunque la dejamos pendiente para una próxima vez. Hay tantas rutas para elegir que no tendréis problema y si no sois senderistas experimentados, como es nuestro caso, pues no pasa nada. Vosotros decidís cuando desandar el camino.

En Lalastra, justo en la plaza donde está la fuente, podéis comer en el bar (Mesón Valderejo, si no me falla la memoria) Lo mejor es que nos acomodaron en una de las mesas del bar (también hay un comedor) sin problema. Y que queréis que os diga ¡Me encanta cuando soy bienvenido! Algún cliente miró extrañado cuando nos marchamos pero es que yo siempre me quedo quieto y calladito en una esquina, así que nunca podrán decir que molesto.

Así que tomad nota: Valderejo y Monte Santiago. No perdáis la oportunidad de visitar estos dos parques naturales y, por supuesto, de disfrutar tanto de la parte menos conocida de Euskadi como de la Comarca de Las Merindades. Os recomiendo una escapada a pueblos como Frías o Tobera, y recorrer los Valles de Mena, Losa o Tobalina ¡Ya me contaréis!

Lametones para todos

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Una casa en… La Toscana (La Miniera)

Tengo una casa en la Toscana. Eso es lo que creen mis amigos. No me molesto demasiado en sacarles del error, seguramente porque el equívoco me divierte sobremanera. Ha llegado a tal punto que, cuando se acerca el periodo de mis vacaciones, hay quien pregunta- o más bien afirma- «vas a la Toscana ¿Verdad?»

Lo cierto es que ese es uno de mis «destinos reincidentes» y no voy a negar que una casa en la Toscana es uno de mis sueños, y seguramente tuyo también, mi estimado lector. No pretendo protagonizar una de esas pelis que han contribuido a generar un anhelo enorme, ni hablo de una villa tipo «Bajo el sol de la Toscana». Me conformo con una casa pequeña desde la que admirar las suaves colinas y las noches estrelladas. Y además, soñar es gratis.

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Vale -lo admito- Sería estupendo compartir con mis amigos ese lugar de mis sueños, pero en realidad ya lo he hecho. Son tantas las veces que me han pedido consejo para viajar a Toscana que he terminado por recomendar «la casa» a mis amigos, a los amigos de mis amigos y al final incluso a desconocidos, que han llegado a mi desde auténticas redes sociales (y no hablo de Facebook) Fue siempre un placer.

Sin quererlo, y mucho antes de empezar con este blog, he organizado vacaciones familiares, tours fotográficos para aficionados y profesionales, y recorridos culturales o gastronómicos para otros. En todos los casos, La Miniera ha sido el lugar perfecto desde el que iniciar cualquier itinerario. Situada en Montefollonico (Siena), un enclave tranquilo desde el que contemplar la cercanísima Montepulciano o desde la que se llega de un salto a lugares tan emblemáticos como Pienza, Montalcino o San Quirico d’Orcia, muy cerca del Valle del mismo nombre y también de la Val di Chiana o de un lugar mágico como las Crete Senesi. Todo ello con la ventaja de ser un lugar menos conocido, un poco fuera de los circuitos habituales, lo que por norma general se traduce en «algo más asequible, económicamente».

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La historia de como La Miniera llegó a a convertirse en mi casa de vacaciones es un tanto singular, o quizá no. En uno de mis viajes me había alojado junto a familia y amigos en un apartamento encantador en Radicofani, al sur de la región. Decidí volver, y al no obtener respuesta a través de los formularios de reserva, llamé directamente al propietario quien nos dió la «mala noticia» de que ya no alquilaba la casa. Quedé, como dirían los franceses, «desolé». Sin embargo nuestro ex-anfitrión se ofreció a contactar con unos parientes suyos- Luca y Beatrice- que tenían una casa cerca de Montepulciano, muy hermosa y «con vistas a las colinas»- remarcó- Y estaba en lo cierto.

Hay sensaciones difíciles de describir, van íntimamente ligadas a los aromas que trae y lleva el viento, al sabor de una copa de vino después de una jornada de itinerario por las serpenteantes carreteras, de paisajes increibles, de lugares llenos de arte, sentada en la terraza mientras se disfruta, tal y como me lo describieron, de la vista de las colinas y la vecina Montepulciano.

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La casa es perfecta para ir en pareja, o con amigos (tiene dos habitaciones dobles y además un sofá cama en el salón) Para ir con niños, ya que tiene un pequeño jardín, y por supuesto con vuestra mascota porque además es dogfriendly ¿Qué más se puede pedir?

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Quizá os estéis preguntando porque esta casa se llama La Miniera (La Mina). En su interior lo descubriréis, a través de fotos antiguas y grabados que relatan el desarrollo de la explotación de minas de carbón en Montefollonico, desde finales del S. XIX y especialmente desde principios del S. XX  hasta los años 60 del mismo, aunque el descubrimiento de la primera mina data del año 1750.

Y ahora decidme ¿Tengo, o no, una casa en la Toscana? Por cierto, si os apetece alojaros aquí no dudéis en contactar con nosotros.

 

El Trentino: Folgaria y Lavarone

Lo prometido es deuda, así que hoy me toca hablaros de dos pueblos preciosos en el Trentino: Folgaria y Lavarone.

Folgaria es uno de esos pueblecitos de cuento, con casitas tirolesas cubiertas de madera y muchas flores. Es famoso por su estación de esquí y ahora en verano es muy curioso ver los remontes que están a pie de carretera y en el mismo centro urbano. En realidad se parece más a cualquier pueblo de Austria que a Italia, y es que en la Edad Media la población juró fidelidad al emperador de Austria, a cambio de autonomia administrativa (todo eso me lo ha contado mi dueña).

Supongo que por eso es normal encontrar tantos carteles escritos en alemán y que el plato típico de la zona, aunque sean como los gnocchi pero sin patata, son los spatzle (spaetzle en alemán) y también unas albóndigas buenísimas llamadas canederli…Yum yum, me pongo a hablar de comida y slurp, se me hace la boca agua.

En Folgaria y en otros pueblos y ciudades del Trentino hay muchos monumentos y museos que recuerdan las Grandes Guerras. Es triste ¿verdad? pero mejor que la gente se acuerde de cuantas personas murieron aquí para que no vuelva a pasar. Y algo muy curioso, una ex-base de la OTAN reconvertida en Museo de la Guerra Fria, Base Tuono.

Ay, pero que pesadito me estoy poniendo… Si yo quería hablaros de lo preciosas que son las casas y los hoteles ( hay un buen número de hoteles dogfriendly en la zona) de la calle peatonal-en realidad de ZTL, zona de tráfico limitado-  del río que cruza bajo un pequeño puente, y de la galleta riquísima que me dieron en el John Club, una cafetería elegantísima (también es discoteca pero ahí yo no voy).

Los troncos de los árboles se vacían para rellenarse de tierra y plantar flores y, en medio de la calle, podéis ver una reproducción de la típica casa con su taller de carpintería. Y es que aquí  todo se hace con madera. También hay un remonte muy curioso y divertido que les encantará a los peques de la casa ( a mi también, aunque al principio estaba un poco «mosca» mirándolo) ya que Micky y Minnie en miniatura no paran de subir y bajar.

Folgaria

 

Folgaria es tan bonito que hasta tienen señalados «puntos selfie» para que te hagas uno. Yo también… ¿A que he salido guapo?

Toby en Folgaria

A poco más de 15 km de Folgaria está Lavarone, claro que por estas carreteras tardamos media horita en llegar y es que, ya os he dicho, el Trentino son montañas y más montañas, aunque tengo que decir que las carreteras están muy bien asfaltadas, para envidia de sus vecinos Vénetos.

Lavarone tiene una playa preciosa. Si, habéis leído bien, una playa. Que no todo es mar, y en Italia encontraréis multitud de lagos equipados con tumbonas y sombrillas y, claro está, con chiringuito y alquiler de pedalones. Lo primero advertiros que en esta playa no me dejan entrar y que no puedo bañarme pero si que puedo recorrer los senderos que rodean el Lago que, por cierto, es de los más pequeños que he visitado. Hacía un dia estupendo, con sol pero no demasiado calor. Yo, aunque hubiese podido, no me baño ni loco!

Lago de Lavarone

Estuvimos paseando y paseando. Todo está perfecto y limpísimo así que, por favor, cuando viajéis recordad que es tarea de todos mantenerlo así. El bar Miralago tiene una terraza estupenda con unas vistas increíbles y sombrillas para protegernos. Con un día así hasta un simple bocadillo sabe riquísimo y allí preparan unos estupendos con pan de centeno, speck, queso fundido y lo queráis añadir (por ejemplo unas verduritas). Una cerveza fresquita o un heladito y, mmmm… quien fuese humano (aunque me apunto al bocadillo y al helado)

Lavarone

Como en el resto del Trentino, en Folgaria y Lavarone el verano es la época ideal para hacer actividades al aire libre, sobre todo rutas a pie o con bici de montaña. Se pueden seguir las huellas de la primera Guerra Mundial recorriendo las antiguas fortificaciones que unían ambas localidades. La fortaleza Belvedere es la más conocida y un sitio perfecto para que niños y jóvenes aprendan algo de Historia.

Yo, como soy un perro, no estudio Historia, ni tampoco visito museos (aunque escucho muy atento sus explicaciones) así que mi familia cuando quiere entrar a hacer alguna visita cultural lo hace por turnos. De todas formas, cuando viajamos, buscamos destinos en los que podamos disfrutar todos juntos y os aseguro que el Trentino es una opción suuuperguau, a pesar de que no fuimos hasta lugares como Bolzano y el Lago de Resia que nos han dicho que es una auténtica maravilla. Lo tenemos apuntado para la próxima.

Así que ya sabéis donde podéis llevar a vuestra familia humana de vacaciones. Se lo pasarán pipa, y vosotros más. Otro día os sigo contando, que conozco muchos más sitios.

Os mando un lametón muy muy grande.

 

Del Véneto al Trentino

Guau… ¿Como estáis? Yo genial. Hace muy poco que hemos vuelto de vacaciones, de un sitio suuuuper guau, entre el Véneto y el Trentino, al norte de Italia. Es un sitio estupendo para todos: mayores, pequeños, familias humanas y peludas, con unos bosques enormes e increíbles donde correr, correr y correr.

He vuelto un poco vaguete – debe ser el síndrome postvacacional (eso es lo que dice mi dueña)- pero no podía dejar pasar ni un día más sin hablaros de los sitios que hemos visitado, donde me han tratado como a un rey.

El viaje hasta allí resultó un poco largo pero bueno, ya estoy acostumbrado,  creo que mi familia estaba más cansada que yo. Nuestro destino era un pueblecito muy pequeño, al norte de la provincia de Vicenza, que se llama Tonezza del Cimone. El Cimone, para que lo sepáis, es el nombre de un Monte de los Alpes que está a 1.226 metros de altitud.

Tonezza es un pueblo de unos 500 habitantes, aunque en los meses de julio y agosto pueden llegar a los 3000. Mucha gente del Véneto tiene alli su segunda residencia, ya que, con el calor que hace en ciudades como Vicenza o Padova, buscan el fresquito durante los meses de verano, aunque también aprovechan el invierno para ir a esquiar. Este año en junio el tiempo estaba un poco raro, y algunos días llovió. A mí no me importa lo más mínimo y he disfrutado como un loco porque la hierba estaba alta y húmeda y podía olisquear cuanto me viniese en gana. Lo malo era la vuelta a casa, con lo poco que me gusta que usen el secador… Grrrr.

Mi familia había alquilado un apartamento en la casa de unos señores del pueblo. Teníamos un jardín común muy bonito pero no me dejaban salir solo porque ladraba al gato de los dueños (siempre me cargo con las culpas, y el gato ¿qué?). En la mayoría de las casas os alquilarán alguno y si estáis interesados en alojaros en Tonezza del Cimone no dudéis en contactar con Dreaming holidays. También hay algunos hoteles, pero no todos son dogfriendly ( si buscáis un hotel para ir con vuestra familia nos lo decís).

Refugio

En el Véneto se come muuuuy bien y hay costumbre de tomar el aperitivo (como en toda Italia)- y como me gustan las patatas fritas del aperitivo, ñam- así que también os cuento los sitios donde hemos estado y en los que, además de los peludos, los humanos son bien recibidos.

En la parte más alta del pueblo hay un pequeño refugio (baita) que se llama Pontara. Ese es mi sitio preferido para ir a correr: campo y más campo para mi solito. Bueno, para mi solo no porque en ese lugar comienzan las rutas de senderismo y los fines de semana hay mucha gente. En la Pontara podéis tomar algo, un café, una cerveza o aperitivo, e incluso encargar una barbacoa de carne (mmmm no veáis como huele). Además a Marco le encantan los perros así que tenéis mimos asegurados.

El sendero más famoso se llama Excalibur y es por donde solíamos ir a caminar -que a mi familia también le viene bien hacer ejercicio- Mientras ellos seguían el camino yo desaparecía por el bosque y regresaba cuando me venía en gana, pero no os vayáis a creer que era por escaparme (Además tenía que vigilar que ellos no se perdiesen, pobrecitos que no tienen una chapa como la mía).

Casi todas las mañanas íbamos a tomar café a La Piazzetta, donde todo el mundo me conoce, o a la hora del aperitivo. Desde la terraza hay unas vistas chuliiiiisimas.

¿Habéis probado alguna vez las bruschettas? pero no las que estáis pensando la mayoría (pan tostado con tomate o patés) sino las típicas del Veneto, y que vienen a ser el equivalente a las pizzas en el sur de Italia. Son unas enormes rebanadas de pan tipo molde pero más consistente. Se meten al horno cubiertas de tomate (no siempre), queso y otros ingredientes como verduras, atún, embutidos… Por aquí el más típico es el speck, un jamón ahumado que encontraréis también en Austria, sobre todo en el Tirol. Me encantan, y a mi familia humana también, claro. Pues en el bar Filò las hacen buenísimas y además, si las preferís, las tienen de pan casero. Aún estoy relamiéndome los bigotes sólo de acordarme…

Toby en la carretera de Folgaria

Desde Tonezza del Cimone hay un paso al Trentino, así que aunque geográficamente pertenece al Véneto tiene más en común con el Sudtirol ( o Tirol italiano). A tan sólo 25 km está Folgaría y muy cerca de allí el Lago de Lavarone, dos sitios «de película» de los que os hablaré en mi próximo post. Se tardan tres cuartos de hora en llegar porque son carreteras de montaña pero merece la pena ir viendo el paisaje que, cuanto más cerca de Trento, es cada vez más bonito. Nosotros paramos a saludar a unas vacas simpatiquísimas y si os apetece comprar queso podéis hacerlo en cualquiera de las «Malgas» (granjas) que os encontraréis de camino.

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Malga en la carretera «dei Fiorentini» que va desde Tonezza del Cimone hasta Folgaria

¿A que os están entrando unas ganas tremendas de visitar este lugar? Pues todavía hay más, mucho más. No vayáis a pensar que el Veneto es solo Venecia o Verona. Ah! que sepáis que también he estado en Venecia, pero eso mejor os lo cuento otro día.

Lametones para todos.