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La guía de restaurantes BBB (Bueno, bonito y barato) en Jordania

Comer en Jordania es un auténtico placer. Si habéis seguido nuestra serie de post y recomendaciones sobre este destino, nos faltaba por relataros un apartado tan importante como este. Jordania tiene una de las gastronomías más impresionantes de cuantas hemos probado. Perdimos la cuenta de las veces que comimos hummus y falafel, y cada vez era distinto, pero siempre delicioso. Además de los clásicos shawarma, no podéis dejar de probar otros platos tan típicos como el Mansaf, el Maqluba o el Kabsa por citar algunos. A continuación os recomendamos varios restaurantes donde podréis saciar vuestro apetito probando todas estas maravillas culinarias sin que vuestra billetera sufra:

 

DONDE COMER EN AMMAN

 

HASHEM: UN CLÁSICO DEL DOWNTOWN

Pasear por el Downtown y no parar a comer en Hashem, uno de los restaurantes con más historia de Ammán, ¡¡Debería ser delito!! Este sitio es perfecto para introduciros a la gastronomía jordana, ya que al no tener un menú como tal, os irán sacando mezzes variados para que probéis un poco de todo. Hummus (El mejor que comimos en todo el viaje), Falafel, otro tipo de Falafel más grande y relleno de tomate, una especie de hummus picante de judías rojas y garbanzos, ensalada de tomate y pepino, patatas, pan de pita recién tostado, encurtidos variados… son algunas de las delicias que tuvimos la suerte de probar.

El restaurante suele estar llenísimo, así que no es raro que tengáis que esperar a que se libere una mesa. Nosotros tuvimos suerte y nos hicieron un hueco dentro.

Por cierto, si vais buscando algún tipo de restaurante elegante, Hashem es todo lo contrario. Las mesas van con manteles de plástico y la comida se sirve en platos desechables, de modo que cuando alguien acaba de comer se tira todo y la mesa ya está lista para ser ocupada. Os puede chocar si no estáis acostumbrados 😉 pero es otra forma de vivir el bullicio del downtown.

Precio: 3,5JD por persona

 

SUFRA: EL RESTAURANTE DE LOS REYES

Si, si, como lo oís. Sufra es uno de los restaurantes frecuentados por Abdullah y Rania, los Reyes de Jordania. Este restaurante, ubicado en la famosa Rainbow Street, pertenece al grupo Romero, que tiene varios restaurantes situados por toda Jordania (En Wadi Musa, Áqaba, Umm Qais…). Tiene varios salones interiores y dos espectaculares terrazas donde poder disfrutar de lo mejorcito de la cocina jordana con un toque elegante y refinado pero sin que tener que dejar la Visa en números rojos para ello. Nosotros decidimos pedir un par de entrantes y un plato para compartir ya que las raciones son bastante generosas. Para empezar probamos un hummus especial caliente con carne de cordero y piñones por encima y unos kubbeh, una especie de croquetas/albóndigas de carne de cordero, bulgur, semillas de pino y especias. Ambas cosas nos encantaron, pero el kubbeh especialmente. Como principal nos decantamos por un Fattet de Pollo, un plato que no conocíamos hasta el momento de pedirlo. Se trata de un guiso de pollo con arroz, salsa de yogur y semillas de pino cocinado en una cazuela de barro con el fondo cubierto de pan.

Fattet de pollo, lo mejor de nuestra cena en Sufra

 

Sin duda alguna esto fue lo mejor de toda la cena. Es un plato contundente pero ligero a la vez, con un gusto increíble donde se pueden distinguir todos los sabores: del pollo, las especias y el yogurt. Imprescindible pedirlo si os animáis a cenar en Sufra.

Para completar nuestra cena pedimos unos panes caseros y mint lemonade.

Precio: 13JD por persona

 

AL QUDS: EL FALAFEL MÁS FAMOSO DE AMMAN

Al Quds es, junto a Hashem, uno de los sitios que no puedes perderte si visitas Ammán. Abierto en 1966, este diminuto puesto (Porque ni siquiera tiene mesas para sentarse) sirve únicamente sandwiches de falafel a un precio de 0,5JD. La verdad es que con lo bueno que estaba me dieron ganas de pedirme otro, pero como nuestra ruta gastronómica no acababa ahí, tuve que resistirme. Si sois de comer mucho quizá os sepa a poco, así que siempre podéis pedir otro 😉

Hemos probado realmente muchos tipos de falafel, pero este tenía algo que no sabríamos explicar. Quizás sea su salsa, o es que le ponen algo distinto a la masa, pero estaba realmente delicioso sin resultar pesado.

Precio: 0,5JD por persona

 

ABUZAGHLEH: CUANDO LA CANTIDAD PRIMA SOBRE LA CALIDAD

Este fue el único restaurante que no teníamos intención de visitar, decidimos probarlo durante nuestra última noche en Ammán. Paseando por el downtown y por no repetir en Hashem (Que de buena gana lo habríamos hecho, pero nos apetecía probar algún sitio nuevo) entramos en este restaurante enorme que vimos lleno de gente, por lo que supusimos que muy malo no sería. Nos llamó la atención su extensa carta, pero sobre todo sus precios bajísimos. Ensaladas por 0,50JD y platos por 4-5JD, así que decidimos pedir una ensalada Tahini, un plato de Mansaf, un shawarma pequeño (Recalco lo de pequeño porque había 3 tamaños distintos) y pan. La verdad es que mientras esperábamos a nuestra comida y veíamos a los camareros pasar con literalmente carros llenos de comida para las mesas de nuestro alrededor supimos que, definitivamente, habíamos pedido DEMASIADO.

Como explicarlo… las raciones son como cuando vas a casa de tu abuela en Navidad y te quiere embutir cual pavo porque te ve demasiado delgado. En mi opinión son excesivas, con un plato para dos hubiera bastado.

Además de lo que pedimos, nos trajeron una ensalada de col que estaba muy buena. La tahini, en cambio, no nos gustó nada, excesivamente amarga, la dejamos entera (era un cuenco pequeño). Pasando al shawarma, estaba correcto, buen sabor y sin empapuzar, pero lo de tamaño “small” muy relativo (era del mismo tamaño que todos los que comimos en el viaje, no quiero pensar cómo era el XL). El Mansaf la verdad es que me esperaba más, lo notamos bastante soso… ni fu ni fa. Una pena porque es el plato estrella de Jordania y no pudimos degustarlo bien.

En resumen, este restaurante es un local al que ir si tenéis mucha hambre y poco dinero. No os esperéis comida casera, sino más bien comida batallera. Mucha cantidad, calidad mediocre. Por cierto, el restaurante pertenece a una cadena (Cosa que no sabíamos en el momento de ir) lo que explica algunas cosas.

Precio: 4JD por persona

 

GERARD: SEGURAMENTE, LOS MEJORES HELADOS DE JORDANIA

Durante nuestro viaje probamos muchos helados, y tenemos que decir que, aunque estaban ricos, a los árabes se les da mejor hacer otras cosas. Sin embargo cuando probamos los de Gérard cambiamos de inmediato de opinión. Hacía mucho tiempo que un helado no nos había hecho decir… ¡WOW! Cremosos, dulces pero sin ser empalagosos y con un sabor muy natural.

Elegimos dos bolas de sabor after eight y árabe tradicional. Y mirad que yo me considero adicta al chocolate y nunca dejo pasar la oportunidad de probarlos allá donde vaya, pero la idea de descubrir un nuevo sabor que difícilmente vería de nuevo pudo conmigo y me lancé a por el “sabor árabe”. Debo decir que fue todo un acierto, ¡Que cosa más rica! Luego investigando supe que el helado árabe se elabora a base de leche y salep, una bebida que ya probé durante mi viaje a Turquía, y se añaden pistachos y otros frutos secos.

Precio: Cada bola son 1,50JD y si lo queréis en cono son 0,20JD adicionales.

 

WILD JORDAN CENTER: PARA REFRESCARSE A MEDIA TARDE

Si pensabais que eso de las cafeterías “hipster” era solo cosa de las grandes capitales europeas, estabais equivocados. El Wild Jordan Center no solo es un sitio donde parar a repostar energías tomando un zumo, sino que se presenta como centro de aventuras donde reservar excursiones de ecoturismo por Jordania (Senderismo, escalada, barranquismo, ciclismo…). El complejo cuenta también con una tienda de productos de artesanía que forma parte del programa de desarrollo socioeconómico para pequeñas comunidades con recursos limitados.

Si queréis tomar algo, hay varios espacios. No dejéis de ir a The View, una increíble terraza panorámica con vistas a la ciudadela. Nosotros estuvimos dando una vuelta y al final nos sentamos en The Trail, en una mesita con butacas de mimbre. Pedimos una mint lemonade que estaba riquísima. La cantidad era mucho mayor que en otros sitios en los que la pedimos y tenía un toque distinto. Toda la comida y bebida del Wild Jordan Center se caracteriza por ser saludable y orgánica, cosa que se refleja también en el precio, superior a la media. Pero la verdad es que el sitio merece muchísimo la pena.

 

ABDALI MALL

Si sois de los que no pueden dejar de ir al McDonalds ni cuando van de viaje, tranquilos, en el centro comercial de Abdali Mall tenéis la mayoría de cadenas de fast food como KFC y similares, además de un montón de puestos de comida rápida de distintos tipos (Wok, Patatas asadas, hamburguesa, pizza…) con una zona común para comer. Los precios son bastante económicos. Nosotros cenamos allí durante nuestra última noche en Ammán ya que era lo que más cercano a nuestro hotel. Comimos una patata asada rellena y un combo de pollo del KFC y nos salió todo por menos de 8JD.

Precio: 4JD por persona

 

DONDE COMER EN WADI MUSA

 

RESTAURANTE AL’BARAKAH

Durante nuestra estancia en Wadi Musa, ambos días comimos en este restaurante. El primer día, fuimos a por unos shawarma para llevar y comérnoslos dentro del complejo arqueológico, ya que no queríamos perder demasiado tiempo sentándonos a la mesa. Aquí tienen la costumbre de preparar unas cajas en las que va el shawarma cortado a trozos, patatas, encurtidos y salsas. Quizá no es lo mas cómodo para llevar en el mochila, no caímos en pedir solo el sándwich. Cada caja costó unos 4JD y la verdad es que son cantidades bastante majas, incluso nos sobró media caja que nos la repartimos para cenar. Repetimos en Al Barakah al día siguiente por la noche, esta vez decididos a tomarnos un merecido descanso, sentándonos a disfrutar de su terraza. Podemos afirmar sin lugar a dudas, que están fue una de las experiencias culinarias más satisfactorias de todo el viaje. Conscientes de las enormes raciones que servían (algo que está bastante extendido por Jordania), pedimos un plato de Kabsa para compartir y fue todo un acierto. Quizá este plato no es tan conocido como el Mansaf o el Maqluba, pero creedme que está igual o incluso más delicioso que los anteriormente citados. Acompañamos el plato de una refrescante mint lemonade.

Precio: 4JD por persona

 

LOS MEJORES DULCES DE JORDANIA:

Durante nuestro viaje probamos los populares dulces de Habibi en Amman. Y aunque hemos de reconocer que su fama es merecida, encontramos un sitio donde eran aún mejores.

En el área local de Wadi Musa, muy cerca de nuestro hotel, conocimos a Abdo, que puede presumir de hacer los mejores dulces árabes que hemos comido en nuestra vida.

Llegamos allí de casualidad buscando un local que tuviera Kunnafah, así que preguntamos en el hotel y nos dieron indicaciones para llegar a una pastelería. Cuando llegamos allí y preguntamos nos dijeron que no tenían, pero que un poco más abajo, a apenas 2 minutos andando, había un sitio que sí.

Y así dimos con Al Janoub sweets. Nos gustó tanto que no sólo repetimos, sino que tripitimos. Probamos su espectacular Kunnafah, pero además Abdo nos invitó a probar los distintos tipos de baklava y otras delicias. Sin duda, además de llevarnos un dulce recuerdo, nos llevamos un nuevo amigo.

Precio de la porción de Kunnafah: 1€

 

DONDE COMER EN ÁQABA

 

BUFFALO WINGS & RINGS: LA COMIDA AMERICANA DEL MEDIO ORIENTE

Comer en Jordania no es repetitivo pero, aun así, si después de unos cuantos días de viaje estáis cansados de tanto hummus y falafel, el Buffalo se convertirá en vuestro mejor aliado. Es posible comer en Jordania en esta cadena de comida americana, ya que la encontraréis en varios lugares del país y en Medio Oriente.  La especialidad son las alitas de pollo, cocinadas de mil formas y con mil condimentos. Pero además también hay ensaladas, hamburguesas, varios acompañamientos como patatas, aros de cebolla… La verdad que para ser una cadena nos gustó mucho. Pedimos dos tipos de alitas distintas deshuesadas, unas con salsa de ajo y parmesano y otras con salsa barbacoa y bourbon, además de unos jalapeños como acompañamiento. Todo riquísimo y una atención de 1o. Además cada día de la semana tienen una promoción distinta (2×1 en hamburguesas, Alitas a 0,20 la unidad…). Para rematar la comida pedimos unos rollitos de manzana con canela y helado de vainilla espectaculares.

Precio: 6JD por persona

 

DONDE COMER EN EL MAR MUERTO

 

SAMARAH MALL: LA ALTERNATIVA A LOS GRANDES RESORTS

 

Como ya mencionamos en alguno de nuestros post, el mar muerto es una zona de Jordania bastante cara en comparación con el resto del país. Los impuestos de la región son más altos y eso se ve reflejado en la cuenta final de hoteles, restaurantes…

Nosotros nos alojábamos en el Holiday Inn, y aunque no tenía mala pinta su buffet de cena, la idea de pagar 24JD por persona nos echaba muy para atrás, sobre todo porque no íbamos a comer tanto como para que nos saliera rentable. Así que decidimos coger el coche y conducir hasta el Samarah Mall, un pequeño centro comercial situado a pocos km del hotel donde encontramos bastantes restaurantes (Algunos más caros que otros). Decidimos ir a lo seguro y volver a comer en el Buffalo, donde pedimos unas alitas y una hamburguesa de pollo. Todo correcto, precio ligeramente más elevado que el local de Aqaba por lo que comentaba anteriormente de las tasas. Por 14JD comimos y bebimos los dos.

 

LOS MEJORES SITIOS PARA COMER EN JORDANIA

Comer en Jordania puede ser toda una aventura. Muchas veces no sabrás ni lo que comes, y cuando te digan el precio pensarás que se han equivocado. Tu método de elección será señalar  lo que quieras y decir “¡One!” mientras levantas el dedo para que entienda cuánto quieres. Hablamos de los lugares donde hemos probado las cosas más deliciosas e inesperadas de todo el viaje: Los puestos y pequeños locales a pie de carretera.

Durante nuestra excursión de un día a Jerash, Ajloun y Salt, paramos a comer en un chiringuito de un “pueblo” (en realidad eran cuatro casas agrupadas a pie de carretera), al ver unos dibujos de comida en un cartel. Entramos y vimos la típica composición de un puesto de shawarma, con sus recipientes llenos con los distintos ingredientes. No veíamos ningún tipo de menú, pero el chico estaba salteando lo que parecía carne con cebolla y especias, así que le señalamos la sartén y dijimos: ¡Take Away sandwich! En cuestión de minutos nos preparó unos deliciosos rollos con hummus, tomate, lechuga, patatas y esa mezcla de carne (que después descubrimos que se llama ‘melek’ y son corazones de oveja) que estaban increíblemente deliciosos. Fue sin duda alguna nuestro ‘shawarma’ preferido de todo el viaje.

Otra de estas experiencias para comer en Jordania la  tuvimos volviendo desde Karak a Ammán. Se nos había hecho algo tarde por el tráfico y apretaba el hambre, así que paramos de nuevo en medio de la nada cuando vimos un cartel luminoso y lo que parecían fotos de comida. Pedimos unos shawarma de pollo y dentro incluyeron algún tipo de queso delicioso, pero lo mejor fue que tras montar el rollito, lo pintaron con aceite y lo pusieron en la plancha, lo que resultó que el pan se quedara crujiente y riquísimo.

El día que salíamos por la mañana desde Áqaba en dirección al mar muerto, paramos a las afueras a por algo de comer ya que el desayuno del hotel había sido muy escaso. Pedimos unos sandwiches de falafel con berenjena y verduras asadas. Nunca habíamos probado esta  combinación y resultó estar buenísima. De nuevo con el lenguaje de gestos, señalando la comida, porque no hablaban ni una palabra de inglés.

 

Como podéis apreciar, comer en Jordania por poco dinero es posible, y ademas muy fácil. Si habéis visitado este maravilloso país, ¿Cuál fue vuestra mejor experiencia gastronómica? ¿Y la peor? ¡Esperamos vuestros comentarios!

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Ruta por Jordania en 9 días

Durante nuestra ruta por Jordania en 9 días, pudimos conocer gran parte de los atractivos del país, pasando por ciudades romanas, yacimientos arqueológicos, desiertos, fondos submarinos o maravillas naturales. Jordania es un país que lo tiene todo para un viaje perfecto: arte, cultura, gastronomía, aventura y relax. Pero lo que nos conquistó de lejos fueron sus gentes: en la vida hemos encontrado un pueblo tan hospitalario y entregado como los Jordanos. En este post os contamos la ruta que realizamos durante los 9 días que duró nuestra incursión en el reino Hachemita.

Día 1: Madrid – Tel Aviv – Jerusalén – Ammán

Despegamos a las 8.40h de la mañana en dirección al aeropuerto de Tel Aviv, lugar donde aterrizaríamos 4 horas y media después. Tras pasar varios controles de seguridad, recogimos nuestras mochilas y tomamos el autobús 485 hacia Jerusalén. El trayecto hasta la estación central dura poco más de 1 hora y el precio del billete es de 16 ISL (3,80€).

Cuando llegamos, subimos al tranvía, en dirección a Damascus Gate, para ir a la estación desde donde salen los sherut (minibuses que son como taxis compartidos) que nos llevaría a la frontera de Allenby Bridge. Cuando llegamos a la estación nos dijeron que el servicio de sherut ya había terminado, y que nuestra única alternativa era coger un taxi privado por 200 ILS (46€). Eran ya casi las 5 de la tarde y estábamos agotados así que, aunque nos pareció un atraco a mano armada, no nos quedó más remedio que aceptar. En unos 40 minutos llegamos al puesto fronterizo (Próximamente os contaremos la odisea de cruzar esta frontera “no reconocida”). Llegamos al lado Jordano casi a las 9 de la noche, para recoger nuestro coche de alquiler, y al final llegamos al hotel en Ammán pasadas las 10. Nuestra primera cena “made in Jordan” fue en el restaurante Hashem, un clásico del downtown.

 

Día 2: Jerash – Ajloun – Salt

Nuestra primera tarea del día fue al downtown a cambiar dinero (Obtuvimos un cambio inmejorable igualando el oficial en xe.com) y a por una tarjeta SIM para poder estar conectados durante nuestro viaje.

Después cogimos el coche y comenzamos nuestra ruta por Jordania poniendo rumbo a la ciudad romana de Jerash. El trayecto desde Ammán es de poco más de 1 hora. En el centro de visitantes se pueden coger planos y folletos explicativos, además de ver varias partes de ruinas, artesanía etc recuperada de las excavaciones. La visita se alargó unas dos horas y media en la que vimos todo, desde el anfiteatro hasta la calle de las columnas, la iglesia bizantina…

Tras visitar la decápolis pusimos rumbo al castillo de Ajlun, la estructura se conserva bastante bien aunque su interior se encuentra actualmente vacío. Ajlun además es una región que choca mucho por su vegetación y arbolado, y al encontrarse en una zona elevada la temperatura era muy agradable.

Nuestra última parada del día fue la ciudad de Salt. Como ya era tarde no pudimos disfrutar de los museos y la iglesia ortodoxa también estaba cerrada, pero estuvimos poco más de una hora paseando por el centro y disfrutando del zoco.

 

Dia 3: Castillos del desierto – Ammán

A primera hora de la mañana nos encaminamos hacia los llamados Castillos del desierto. En total son 9 las estructuras dispersas por el norte del país, y nosotros visitamos los tres más conocidos:

  • Qars al-Kharana: Fue uno de los “hoteles” de la época donde descansaban las caravanas que se dirigían hacia Damasco. La estructura se mantiene sorprendentemente intacta, aunque por dentro está completamente vacío, pero todavía se pueden distinguir algunas inscripciones. Contaba con dos pisos y las habitaciones superiores estaban reservadas para la gente adinerada.

  • Qars al-Amra: El más pequeño de los tres y a la vez el más sorprendente. Por fuera parece una casa de las películas de Star Wars, pero fue su interior lo que valió la inscripción como Patrimonio de la humanidad por la UNESCO, por sus frescos que todavía hoy se conservan estupendamente. Se dice que fue utilizado como residencia de verano del Califa.

  • Qars al-Azraq: Este castillo se encuentra cerca del oasis de Azraq, un lugar clave por ser la única fuente de agua en 12.000km de desierto. Es el más famoso de los castillos debido a que fue la residencia de Lawrence de Arabia pero también el peor conservado de los tres, ya que en 1927 fue destruido por un terremoto.

Nuestra ruta por Jordania nos llevó de vuelta a Ammán para visitar la ciudadela romana. No es tan impresionante como la decápolis de Jerash, pero algunas de sus estructuras siguen siendo magníficas, como el Templo de Hércules o el Palacio Omeya.

Tomamos un descanso comiendo los famosos bocadillos de Falafel de Al-Quds y los helados de Gérard. También visitamos el Wild Jordan Center antes de volver al Downtown para recorrer el zoco y el anfiteatro romano.

 

Dia 4: Wadi Musa – Petra

A las 7.00 de la mañana pusimos rumbo a uno de los destinos que más ansiábamos conocer durante nuestra ruta por Jordania: la ciudad Nabatea de Petra. Podéis bajar por la autopista del desierto (La ruta más rápida) o por la carretera de los reyes (Mucho más lenta pero con unas vistas espectaculares). Nosotros fuimos hasta Karak por la autopista del desierto y decidimos cambiarnos a la de los reyes alargando nuestro viaje unas 2 horas, pero mereció totalmente la pena.

Tras hacer check-in en el hotel ‘My Home’ y dejar nuestras cosas, nos acercamos al restaurante Beit Albarakah a pedir unos Shawarma boxes (Sándwiches de shawarma, patatas, verduras y salsas) para llevar y así poder entrar pronto al complejo arqueológico.

En nuestro primer día en Petra pudimos ver la gran mayoría de los atractivos, dejando lo más duro para el segundo día: El Siq (Pasarás si o si por el Siq para empezar tu visita a Petra,es el desfiladero que lleva al tesoro), el tesoro, la calle de las fachadas, el altar de los sacrificios y el teatro.

Por la noche, después de cenar las sobras de la comida, pudimos degustar los que para nosotros han sido los mejores dulces árabes de todo el viaje, y sobre todo el mejor Kunnafah en Al-Janoub sweets.

 

Dia 5: Petra

Durante nuestro segundo día en Petra, y algo más descansados, hicimos las rutas más duras. Nos despertamos a las 6.00 para estar dentro a las 6.30, y nos dirigimos inmediatamente al Monasterio, pasando por la Calle Columnada, el templo de los leones alados y Qasr Al-Bint. 800 escalones (Algunos, de aquella manera…) son los que tendremos que subir para llegar hasta el segundo monumento más famoso de Petra.

Al ser pronto, evitamos el sol durante la subida, pero nos pilló a la bajada. Cuando llegamos abajo nos dirigimos a las Tumbas reales, para después coger otra de las rutas que nos llevaría a uno de los miradores más bonitos de Petra: el que permite admirar el tesoro desde las alturas. Mucha gente cree que hay que pagar a un guía para subir hasta allí, pero nada más lejos de la realidad. Se puede llegar siempre que tengáis un par de patitas y mucha voluntad para subir muchas escaleras y después bajar por un camino de cabras. Pero merece totalmente la pena.

Además, durante la subida, conocimos a unos beduinos que nos invitaron a té y a compartir un aperitivo con ellos. Incluso nos invitaron a cenar en Little Petra si nos apetecía pasarnos aquella noche.

Sobre las 6 de la tarde salimos de Petra para ir a descansar en nuestro hotel, ir a cenar a Albarakah y volver a Al-Janoub para degustar por última vez el mejor Kunnafah del mundo.

Dia 6: Wadi Rum

Dejamos una de las 7 maravillas del mundo para dirigirnos a nuestra siguiente aventura en nuestra ruta por Jordania: un tour completo en el desierto de Wadi Rum. Teníamos reservado un campamento beduino para pasar la noche y decidimos contratar las excursiones con ellos también.

Empezamos con un paseo en camello de unos 40 minutos hasta la zona desde donde salían los tours en 4×4. Allí nos juntamos con otros 4 españoles y empezamos la ruta, siguiendo los pasos de Lawrence de Arabia. Durante el tour hicimos varias paradas para escalar montañas, tomar té en jaimas, sacar fotos… también hicimos una parada para comer y cuando llegó el atardecer hicimos una hoguera para disfrutar de un té antes dirigirnos al campamento.

Tras instalarnos en nuestras tiendas, disfrutamos de una de las mejores cenas de todo nuestro viaje, acompañada de té, música y bailes tradicionales beduinos. Nos dijeron que podíamos dormir fuera de las tiendas bajo las estrellas, pero yo tenía bastante tos así que no pudo ser.

 

Dia 7: Aqaba

La siguiente parada de nuestra ruta por Jordania fue la ciudad de Aqaba. Por fin íbamos a poder descansar, así que según llegamos al Bedouin Moon Hostel, alquilamos nuestro equipo de snorkel (5JD por todo el día) y nos fuimos al centro de Aqaba a buscar donde comer, ya que el hostel se encontraba a las afueras en una zona de playa donde no había nada. Terminamos comiendo unas alitas de pollo y unos jalapeños en el Buffalo Wings & Rings para desconectar un poco de tanta comida árabe.

Después de haber reposado la comida nos dirigimos a una zona conocida como “El jardín japonés”, famosa por sus colores submarinos. La verdad es que es impresionante como tan solo a unos metros de la orilla sumerges la cabeza y puedes ver todo tipo de peces, corales, erizos de mar… a lo tonto estuvimos más de 2 horas buceando sin parar.

Volvimos al hotel a descansar y relajarnos en la piscina, aprovechando para hacer un primer visionado de las fotos del viaje.

Por la noche volvimos al centro de Aqaba para cenar en la Pizzería del Corso. No estuvo mal pero la comida tampoco fue nada del otro mundo, lo recomendaría solo si os apetece cambiar un poco el chip.

 

Dia 8: Mar Muerto

Dejamos Aqaba, no antes sin hacer unas compras de última hora (Los precios en Aqaba son realmente bajos, llegamos a comprar un anillo de plata por 10 dinares y unas zapatillas por 3 dinares), para dirigirnos hacia el Mar Muerto por la autopista del mismo nombre.

Nos alojábamos en el Holiday Inn Resort, uno de los tantos complejos de lujo de la zona, con playa privada y unas instalaciones increíbles. Mucha gente alega que no merece la pena dormir en uno de estos hoteles y que se puede ahorrar bastante con una excursión de día a la playa pública. Pero… ¿Qué hay de cierto en todo esto? Si hubiéramos renunciado a alojarnos en este hotel habríamos ahorrado 120€ que es lo que nos costó la habitación (Precio final con tasas y algún extra), pero por el contrario habríamos tenido que pagar lo siguiente: Unos 48€ por la entrada a la playa, 7€ por el barro y 7€ por las toallas. En total 62€, a lo cual habría que sumarle el precio del hotel que hubiéramos cogido. Nosotros preferimos pagar más y disfrutar de todas las instalaciones del hotel: piscinas, jacuzzi… y tener un sitio donde poder cambiarnos y descansar (Las instalaciones de la playa pública están muy dejadas: No hay hamacas ni sombrillas, solo hay duchas de agua fria…).

La sensación de flotar en el Mar Muerto (Que en realidad no es un mar, sino un lago) es indescriptible. Cuando te metes al agua se nota muy densa y como “aceitosa” (Eso si, te deja la piel muy suave y si tienes alguna herida en cuanto sales ya ha desaparecido). La jugada es entrar al agua, bañarse durante unos 10/15 minutos, salir para darse el barro, dejar que seque durante 20 minutos (Y aquí si que casi nos morimos porque hacía un calor infernal y no soplaba ni una gota de aire) y volver a entrar al agua para quitárselo.

Por la noche fuimos a cenar a un centro comercial cercano (Samarah Mall), ya que el precio del buffet del hotel era bastante elevado.

 

Dia 9: Wadi Mujib – Karak – Ammán

Noveno y último día de ruta por Jordania o “cómo sobrevivir cuando estás para el arrastre”. Cuanto más descansábamos más cansados nos sentíamos, y ese día nos tocó hacer un último esfuerzo para hacer el trail de Wadi Mujib.

Dejamos el Holiday Inn y en menos de media hora llegamos a la reserva de Mujib, donde íbamos a hacer una de las actividades más divertidas de todo el viaje. Imaginaos un Siq como el de Petra pero con agua, rocas, cascadas…

La actividad tiene una duración de unas 2 horas y es bastante más dura de lo que la pintan, en los tramos más difíciles hay cuerdas para agarrarse (Si no, sería imposible) y guías que te explican donde poner los pies. Hay que saber nadar bien aunque te dan un chaleco salvavidas, a veces nadar a contracorriente se hace bastante difícil… En la entrada te dan la posibilidad de contratar un guía privado para el trail, pero no creo que merezca la pena y es bastante caro.Esta es una de las actividades que consideramos imprescindibles en un itinerario a Jordania (Tanto como Petra o Wadi Rum) y que no os podéis perder.

Tras terminar el trail pusimos rumbo a Karak para visitar su impresionante fortaleza de la época de las cruzadas, para posteriormente dirigirnos de nuevo a Amman para pasar nuestra última tarde en el reino Hachemita. Ibamos a parar en Madaba para ver los mosaicos, pero encontramos algo de tráfico y estábamos muy cansados así que decidimos ir al hotel 7boys en Abdalí y preparar con calma las maletas, ya que al día siguiente cruzaríamos de nuevo la frontera de Allenby para volver a Israel. Dimos un último paseo por Abdalí Mall, un impresionante centro comercial súper moderno y muy occidental. A ratos daba la sensación de habernos teletransportado a Dubai, el centro comercial tiene una zona exterior, el boulevard, con una iluminación preciosa.

 

Y hasta aquí nuestra ruta por Jordania en 9 días, hay gente que nos tachará de locos por no haber incluido sitios emblemáticos como Madaba o Monte Nebo, pero tampoco quisimos apurar el tiempo al límite por si ocurría algún imprevisto. Jordania es un país muy seguro con muchísimas cosas buenas y merece totalmente la pena visitarlo, ¿Volveríamos? Sin dudarlo, nos quedaron cosas que ver, platos por probar y muchas curiosidades por resolver.