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Una casa en… La Toscana (La Miniera)

Tengo una casa en la Toscana. Eso es lo que creen mis amigos. No me molesto demasiado en sacarles del error, seguramente porque el equívoco me divierte sobremanera. Ha llegado a tal punto que, cuando se acerca el periodo de mis vacaciones, hay quien pregunta- o más bien afirma- “vas a la Toscana ¿Verdad?”

Lo cierto es que ese es uno de mis “destinos reincidentes” y no voy a negar que una casa en la Toscana es uno de mis sueños, y seguramente tuyo también, mi estimado lector. No pretendo protagonizar una de esas pelis que han contribuido a generar un anhelo enorme, ni hablo de una villa tipo “Bajo el sol de la Toscana”. Me conformo con una casa pequeña desde la que admirar las suaves colinas y las noches estrelladas. Y además, soñar es gratis.

Vale -lo admito- Sería estupendo compartir con mis amigos ese lugar de mis sueños, pero en realidad ya lo he hecho. Son tantas las veces que me han pedido consejo para viajar a Toscana que he terminado por recomendar “la casa” a mis amigos, a los amigos de mis amigos y al final incluso a desconocidos, que han llegado a mi desde auténticas redes sociales (y no hablo de Facebook) Fue siempre un placer.

Sin quererlo, y mucho antes de empezar con este blog, he organizado vacaciones familiares, tours fotográficos para aficionados y profesionales, y recorridos culturales o gastronómicos para otros. En todos los casos, La Miniera ha sido el lugar perfecto desde el que iniciar cualquier itinerario. Situada en Montefollonico (Siena), un enclave tranquilo desde el que contemplar la cercanísima Montepulciano o desde la que se llega de un salto a lugares tan emblemáticos como Pienza, Montalcino o San Quirico d’Orcia, muy cerca del Valle del mismo nombre y también de la Val di Chiana o de un lugar mágico como las Crete Senesi. Todo ello con la ventaja de ser un lugar menos conocido, un poco fuera de los circuitos habituales, lo que por norma general se traduce en “algo más asequible, económicamente”.

La historia de como La Miniera llegó a a convertirse en mi casa de vacaciones es un tanto singular, o quizá no. En uno de mis viajes me había alojado junto a familia y amigos en un apartamento encantador en Radicofani, al sur de la región. Decidí volver, y al no obtener respuesta a través de los formularios de reserva, llamé directamente al propietario quien nos dió la “mala noticia” de que ya no alquilaba la casa. Quedé, como dirían los franceses, “desolé”. Sin embargo nuestro ex-anfitrión se ofreció a contactar con unos parientes suyos- Luca y Beatrice- que tenían una casa cerca de Montepulciano, muy hermosa y “con vistas a las colinas”- remarcó- Y estaba en lo cierto.

Hay sensaciones difíciles de describir, van íntimamente ligadas a los aromas que trae y lleva el viento, al sabor de una copa de vino después de una jornada de itinerario por las serpenteantes carreteras, de paisajes increibles, de lugares llenos de arte, sentada en la terraza mientras se disfruta, tal y como me lo describieron, de la vista de las colinas y la vecina Montepulciano.

La casa es perfecta para ir en pareja, o con amigos (tiene dos habitaciones dobles y además un sofá cama en el salón) Para ir con niños, ya que tiene un pequeño jardín, y por supuesto con vuestra mascota porque además es dogfriendly ¿Qué más se puede pedir?

Quizá os estéis preguntando porque esta casa se llama La Miniera (La Mina). En su interior lo descubriréis, a través de fotos antiguas y grabados que relatan el desarrollo de la explotación de minas de carbón en Montefollonico, desde finales del S. XIX y especialmente desde principios del S. XX  hasta los años 60 del mismo, aunque el descubrimiento de la primera mina data del año 1750.

Y ahora decidme ¿Tengo, o no, una casa en la Toscana? Por cierto, si os apetece alojaros aquí no dudéis en contactar con nosotros.

 

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