Valle de Liébana, una perriescapada en Cantabria

El Valle de Liébana, en Cantabria, ha resultado ser un destinazo dogfriendly. Bien sean unas largas y merecidas vacaciones, bien sea una breve escapada como la nuestra, toma nota de todo lo que puedes ver y hacer en esta comarca con tu perro.

Valle de Liébana: qué ver y hacer con tu perro

Si te preguntas qué puedes ver y hacer en el Valle de Liébana con tu perro, aquí te dejamos 5 auténticos perriplanazos para disfrutar en familia, humana y peluda. Nos hubiese gustado hacer mucho más pero ¡volveremos!

1. Visitar Potes, uno de los pueblos más bonitos de España

Potes es el único núcleo urbano de la Comarca, y ejerce de «capital» de la misma. Precioso pueblo, incluido en la lista de los pueblos más bonitos de España, fue elegido, además,  capital del turismo rural en 2020.

Como podéis imaginar, hay muchísimos establecimientos hosteleros (hoteles y apartamentos rurales) y en un buen número de ellos somos bien recibidos. Por poner un «pero», suele haber bastante gente así que si preferís un entorno más tranquilo para descansar y pasear con vuestros compañeros de 4 patas, en cualquier localidad aledaña hay mil opciones.

Al final de este post, os contaré todo sobre alojamiento y restaurantes, así que no me voy a adelantar.

 

 

Lo que si os recomiendo es un buen paseo vespertino por Potes, la orilla del río es una auténtica locura (ojo, hay que ir atados sobre todo en la zona donde están los patos… y ya os he contado cuánto me gustan los patos ¿verdad?)

Calles empedradas, el bonito barrio del Sol, puentes y casas que miran al río, terraceo y bares. Como os digo, el atardecer es el momento perfecto para visitarlo.

 

2. Perregrinar por el Camino Lebaniego

Como quien no quiere la cosa, ya he visitado y recorrido un montón de lugares del Camino de Santiago. Mi dueña se queda con las ganas de hacerlo conmigo pero ahora ya estoy un poco mayor…

El Camino Lebaniego une el Camino del Norte con el Camino Francés y discurre entre la localidad de San Vicente de la Barquera y Santo Toribio de Liébana.

 

 

Seguro que habéis oido hablar del Monasterio del mismo nombre. Yo no lo puedo visitar, claro, pero si he podido hacer una ruta por las ermitas cercanas. Además, cuando llegamos, había muchísima gente y cámaras de televisión. Yo pensé que era por mi, que a lo mejor me había convertido en un «perrinfluencer» pero vaya chasco ¡Era por el presidente de Cantabria y algunas autoridades más! ya que este es Año Jubilar.

Frente al Monasterio veréis el indicador a esta ruta que llega hasta la Ermita de Santa Catalina, desde donde hay unas vistas preciosas. Aunque el mirador más famoso es el de la Ermita de San Miguel, os aseguro que esta no tiene nada que envidiarle.

 

 

Pero además mi dueña os aconseja visitar algunas de las iglesias más bonitas de la zona, como la de Santa María de Piasca. Aquí no puedo entrar, vaya, pero si nos dejan acceder a los jardines que hay alrededor de la misma sin problema. La Iglesia de la Asunción en Perrozo es mucho más modesta pero también preciosa (aunque solo la vimos por fuera ya que estaba cerrada) y está incluida en un itinerario lebaniego (es una pena que los carteles informativos estuviesen tan deteriorados, con lo que le gusta leerlos a mi dueña)

3. Conocer Mogrovejo, el pueblo de Heidi

Otro de los pueblos más bonitos de España y que se hizo famoso por ser escenario de rodaje de una película (una coproducción angloindia) sobre Heidi. Parece ser que , desde que apareció en un programa de la tele, se ha hecho muy popular y está un pelín concurrido.

 

 

Aun así, merece la pena acercarse a conocerlo. Mis dueños entraron (por turnos) a visitar el Museo de la Escuela, pero si visitas el valle de Liébana con tu perro tienes que ir, aunque solo sea para disfrutar de sus calles y casas tan cuidadas y llenas de flores. Vamos, que nada tiene que envidiar a los pueblos de los Alpes, donde se supone que transcurre la historia de Heidi. Vaya , acabo de caer en la cuenta de que no hace mucho también visité otro escenario de película ¿Leíste mi post? ¿No? Pues venga, ¿a qué esperas?

 

Museo de la escuela

4. Perderte por Bejes y probar sus quesos

Mogrovejo será el pueblo de Heidi y todo lo que quieran, pero Bejes es una auténtica pasada y su entorno si parece sacado de cualquier país alpino. Seguramente está fuera de muchas rutas por el valle de Liébana, pero vale la pena desviarse. No tiene título de pueblo más bonito ni nada de eso pero mi familia y yo henos decidido otorgárselo por mérito propio.

 

 

Si por algo es conocido es por su queso (el famoso queso picón) ¡hasta tienen un museo/centro de interpretación del queso! donde puedes hacerte con un buen souvenir gastronómico, aunque nosotros lo adquirimos en la quesería Rio Corvera, antes de llegar al núcleo urbano, donde nos atendieron de maravilla.

En el pueblo solo hay un bar ¡y cuántos amigos peludos compartiendo la terraza! Como ya estábamos de vuelta los humanos pidieron un plato de embutidos para comer ¡y tan ricamente! (tan ricamente ellos, que a mi no me dieron)

 

La casa más bonita de Bejes

5. Hacer una ruta por los miradores más alucinantes del Valle de Liébana

Sube, baja. Baja, sube… así nos pasamos una gran parte del viaje. pero ¡qué manía con las alturas! yo, que sufro de vértigo… Aunque debo reconocer que las vistas merecen la pena.

No pudimos ir a tooodos los miradores pero os cuento a cuales subimos (y mi opinión)

Mirador del Corzo

Desde Potes en dirección al Puerto del Glorio, que delimita Cantabria con León, encontraréis este mirador que, como su nombre indica , tiene una escultura de un corzo obra de Jesús de Otero. Fue una pena que el día no estuviese más «limpio» a causa del calor.

 

Mirador del Collado de Llesba

Conocido también como el mirador del oso, por una enorme escultura en homenaje al oso pardo. En la parte más alta del Puerto del Glorio, hay que desviarse a la derecha. Encontraréis muchos rebaños de vacas pastando, así que , lo siento pero tienen preferencia e igual os toca parar y esperar a que pasen.

Por cierto, y muy importante, dejad tranquilos tanto al ganado como a los perros que lo acompañan, están haciendo su trabajo. Mi dueña tuvo que advertir a un turista extranjero que no paraba de llamar al mastín a cargo del rebaño.

 

 

La fama de este mirador suele eclipsar al del corzo pero es que aquí además de las vistas el entorno es de verdad alucinante. Desde allí se ven los Picos de Europa o la montaña Palentina.

Mirador de Liébana

También conocido como el mirador de Cahecho. Por cierto una tranquila y bonita localidad, en la que os aconsejo echar un trago de agua en su fuente.

 

Mirador de Santa Catalina

Este nos quedó por ver y eso que es uno de los más bonitos, seguro. En pleno desfiladero de la Hermida , uno de los lugares más alucinantes de este viaje. En La Hermida, por cierto, podéis disfrutar de baños termales (solo los humanos, claro) aunque no nos resistimos a parar en la carretera y acercarnos hasta el río para mojarme las patitas.

Mirador del salmón

No nos pareció gran cosa. Paramos porque se encuentra también en el desfiladero  y vimos el indicador, pero ni sacaron foto los muy sosos.

Valle de Liébana con perro: alojamiento y restaurantes

El Valle de Liébana es probablemente una de las zonas más dogfriendly que hemos visitado. En general, toda Cantabria.

Potes es un buen sitio para alojarte, aunque suele haber demasiada gente. Así que, si prefieres un buen paseo matutino por el monte, te aconsejo que busques en cualquiera de las localidades cercanas, las opciones son infinitas y para todos los presupuestos: desde alojamientos con jacuzzi, apartamentos u hoteles rurales o, como escogimos nosotros, en una de las Posadas de Cantabria.

La Posada la Trebede está en la aldea de Perrozo (Cabezón de Liébana). Es un alojamiento sencillo en un entorno maravilloso y muuuy tranquilo. Los peludos pagamos un suplemento de 5€ por noche y lo mejor es que podemos estar en cualquier zona del alojamiento, incluido el comedor del desayuno.

Para comer, os recomiendo los lugares en los que estuvimos (y otros que llevábamos anotados pero no pudimos visitar)

En Potes os tengo que recomendar la hamburguesería Anybun? (lo de la interrogación no es porque os esté preguntando, eh, es que se llama así) Somos superbienvenidos y las hamburguesas, de ternera lebaniega, están de rechupete.

Está en la calle Cántabra, que es una calle estrechita donde hay un montón de bares, restaurantes y tiendas de productos típicos. Si tenéis suerte de ocupar una mesa en su terracita/balcón mirando al río ni os cuento. Nosotros repetimos 2 días seguidos, no os digo más…

Calle Cántabra

 

Si queréis algo más formal o tradicional  «El Cenador del Capitán» es 100% dogfriendly. También quisimos probar «La Soldrería» (solo en terraza) pero estaba cerrado.

En Cabezón de Liébana,  la Venta de Vieda, que tampoooooooco pudimos probar ya que no teníamos reserva, pero a la próxima no se nos escapa.

En Mogrovejo además del bar del pueblo hay un sitio estupendo, Quesos y Cosas, donde nos atendieron de maravilla. Como tiene una terraza cubierta en la entrada, estuvimos la mar de bien. Las croquetas estaban de 10 (¿os he dicho que soy un experto croquetero?)

En Bejes solo hay un bar, El Teju, donde sirven platos de embutido y queso picón, así que no contéis con una comida «formal», pero el ambientillo personal y perruno en su terraza (también cubierta) es estupendo.

Espero que todos estos perriconsejos os hayan servido para organizar una ruta por el Valle de Liébana con vuestro perro. Nosotros tenemos intención de volver así que… seguiremos informando. ¡Lametones para todos!

 

Publicado por

Toby

¡Guau! ¿Me das una galleta?A veces, cuando no estoy comiendo, jugando o durmiendo, escribo sobre los viajes que hago con mi familia humana... Ver todas las entradas de Toby

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