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19 +1 perriplanes en la Bretaña francesa

¡Guau! Hace ya un tiempo que no me pasaba por aquí, pero hoy vengo a daros un montón de consejos e ideas si habéis decidido viajar a la Bretaña con perro (¡Y espero que si!)

Acabo de regresar de un superviaje con mi familia humana. Ellos todavía están deshaciendo maletas y yo, mientras tanto, estoy probando mi cama nueva porque tantos kilómetros cansan ¡eh!… no os vayáis a creer lo contrario.

Francia es un país maravilloso para viajar juntos, peludos y humanos, ya que soy bien recibido en casi cualquier sitio (bueno, algunas excepciones hay que luego os detallaré) La Bretaña es una región al norte del país, y debe de estar muy al norte porque me pareció que no llegábamos nunca.

Antes de hacer este viaje, mi dueña pasó muchas horas delante del ordenador buscando todo tipo de información para viajar a Bretaña con perro y no vayáis a creer que encontró tanta como le hubiese gustado. Así que voy a ponerle remedio con este post de  perriplanes en Bretaña con perro (bueno, en realidad son buenos planes para acompañar a los humanos)

 

 

1. Perriplanes en Josselin

 

Dicen que este pequeño pueblo que es de los más bonitos de Francia y que tiene un castillo como los que aparecen en los cuentos. Pero como yo no puedo visitarlo, no os voy a contar todo lo que podéis ver sino lo mejor que podéis hacer en este pueblo de Bretaña con perro.

Además de recorrer sus calles, que tienen unas casas de madera antiquísimas (dice mi dueña que son medievales), hay un lugar estupendo para pasear: la orilla del rio (el Oust, así se llama) ¿Sabéis que por esta misma orilla transcurre el Camino de Santiago? Quizá algún día yo también sea Perregrino.

Si llega la hora de comer, no dudéis en acompañar a vuestros humanos a “La Terrasse”, un curioso bar lleno de cachivaches antiguos que servían para trabajar en el campo y una colección de varillas de batir con las que se hacía la mantequilla. Seréis bien recibidos, y vuestra familia también ¡Ah! Está en la Rue Glatinier.

 

2. Perriplanes en Rochefort en Terre

 

Uno de los pueblos más bonitos que visitamos y con un montón de buenos planes si viajáis a Bretaña con perro. 

El Castillo de Rochefort tiene unos jardines enormes, en realidad parece más bien un bosque por la cantidad de vegetación y árboles que hay. A veces hacen representaciones teatrales para niños, contando historias de caballeros y batallas. Ellos pueden hacerse, con sus padres, una foto de familia “vestidos” de caballeros y damas medievales, y mi dueña y yo no quisimos ser menos ¿A que estamos graciosos?

Pero lo que más nos gustó fue poder visitar juntos un museo ¡Y yo no era el único visitante perruno! Se trata del Museo Naia. No dejéis de visitar su web y os asombraréis como nosotros de las obras expuestas (pintura, fotografía, esculturas o montajes audiovisuales) Fue una experiencia muuuuy reguau.

 

3. Perriplanes en La Gacilly

La Gacilly tiene un enorme jardín botánico y un río que hace muuucho ruido cuando atraviesas el puente que lo cruza, y eso no me hizo mucha gracia, la verdad. Pero si visitáis la Bretaña con perro en verano, entre Junio y Septiembre, tenéis que conocer este sitio.

Me encantó husmear entre las plantas, olía muuuy bien, y mientras paseábamos mi familia disfrutó de lo lindo de una exposición fotográfica al aire libre.

Seréis bien recibidos en el Bar Bretón, donde podréis comer crepes y galettes que están para chuparse los bigotes.

 

4. Perriplanes en Malestroit

Este pueblo es pequeño, pero tiene un lugar estupendo para dar un paseo en familia: las orillas del Canal de  Nantes a Brest. Se puede caminar junto al canal varios kilómetros, hasta que te canses, mientras disfrutas viendo las casitas pegadas a la orilla. Si disponéis de mucho tiempo incluso hacer alguna excursión en barco por el canal ¡Si volvemos seguro que nosotros también nos apuntamos a  alguna!

 

5. Perriplanes en Vannes

 

Visitamos Vannes el día de mercado, así que había mucha gente por el centro pero en ningún momento esto supuso un problema. Así que además de descubrir sus casas de entramado de madera y encontrar las figuras de Vannes y su mujer, lo mejor que podéis hacer es dar un paseo por el puerto y sentaros en la plaza Gambetta a tomar algo (hay opciones para todos los gustos y bolsillos) Nosotros lo hicimos en Daily Gourmand. Otro paseo espectacular es de el Les Remparts (las murallas) con unas preciosas vistas.

 

6. Perriplanes en Auray

¡Reguau! Que bien lo pasé en este pequeño pueblo, cerca de Vannes en dirección a la costa. El puerto de Saint-Goustan es una chulada. Se puede pasear por ambos lados, tanto por el Quai Franklin (y si, se llama así por el presidente americano Benjamin Franklin que llegó a Auray en 1776… pero eso no son cosas de perros, jeje) donde hay muchas terrazas y restaurantes, como por el Quai Martin, que es un sitio estupendo para corretear sin correa. Claro que , como no se leer, no entendí bien lo de “prohibido el baño” y me puse perdidas las patas con el fango de la orilla.

Aún no entiendo muy bien porque se enfadaron conmigo, bueno si… aunque al final un señor muy simpático que estaba en el pantalán, en su barco, nos dejó una manguera para lavarme ¡Y asunto arreglado!

 

7. Perriplanes en Dol de Bretagne

La Grande Rue des Stuars es la calle principal del pueblo, llena de bares, pubs y comercios. En todos los sitios fui bien recibido, especialmente en el salón de té de Amélie. Pero en realidad lo mejor en Dol de B es el paseo que rodea las antiguas murallas, con un jardín botánico estupendo (promenade Jules Revert) ¡Ah! y saludar a los gatos del vecindario (aún no entiendo que no me dejasen…).

 

8. Perriplanes en Vivier sur Mer

Desde Dol de B hacia Cancale y Saint Malo por la carretera de la costa, os encontraréis con este pueblecito lleno de encanto, con un montón de molinos reconvertidos en casas y una playa preciosa. Junto a la playa, una vía verde que rodea toda la Bahía (se puede llegar hasta Saint Malo en bicicleta o caminando, claro)

Había algunos compis perrunos en la playa y dimos un paseo largo que nos gustó mucho (también a mis humanos)

 

9. Perriplanes en Cancale

Los humanos vienen hasta aquí para probar sus famosas ostras, así que me divertí  pisando sobre los montones de cáscaras que dejan junto a los puestos donde las venden, en el paseo marítimo. Si me hubiesen dejado, también lo hubiese pasado de miedo persiguiendo a las gaviotas, pero vaya ¡no pudo ser! Así que paseíto y agua fresca, que hacía calor.

 

10. Perriplanes en Saint Malo

Ufff ¡Cuanta gente había por aquí! Es una de las ciudades más turísticas, así que no me gustó mucho caminar por dentro de la ciudad amurallada.

Mejor perriplan fue pasear por encima de las murallas (son 2 km más o menos) donde tuve ocasión de acechar a muuchas gaviotas. Menos mal que iba atado porque si no… pero es que estos pájaros se ríen, la verdad no se que les hace tanta gracia.

 

11. Perriplanes en Saint Suliac

 

Este pequeñísimo y precioso pueblo tiene un puerto junto al río Rance por el que da gusto pasear. Las casas son una preciosidad, aunque no vimos a nadie por las calles, y como en Francia se cena prontito aprovechamos para hacer lo mismo. En Au Galichon seréis bien recibidos, peludos y humanos, y podréis comer carne riquísima que asan en una chimenea o unas galettes , que a mi dueña le encantan.

12. Perriplanes en Locronan

Este pueblo también es precioso y aquí me crucé con muchos compis perrunos que acompañaban a sus dueños. Así que me da que es un buen destino para viajar a Bretaña con perro. Fuimos de tiendas, en la mayoría pude entrar, y todo el mundo me hizo un montón de mimos.

Tenéis que llevar a vuestros humanos a la crepêrie Le Temps Passé, sobre todo porque María, una simpatiquísima gallega, les preparará un café estupendo y mi familia dice que eso en Francia es raro.

 

13. Perriplanes en Dinan

Esta ciudad es preciooosa (eso dice mi dueña, jeje) y con unas casas medievales increíbles. Paseando hice buenos amigos perrunos, una perrita especialmente que yo creo se enamoró de mi y nos acompañó un rato. Bajamos por una calle empinadísima hasta el puerto donde pudimos sentarnos tranquilamente.

Si pesáis hasta 7 kilos vuestra familia puede alquilar un barquito (por horas) y llevaros a recorrer el río Rance ¡Vaya lata lo del peso! estoy seguro que en el barco cabíamos los tres.

 

14. Perriplanes en la Costa de Finisterre: La Pointe du Raz

 

Yo no se si este lugar es el fin del mundo pero tuvimos que desviarnos mucho para llegar hasta aquí. Mi dueña había leído que otros perriblogueros habían hecho este recorrido, así que quiso llevarme.

La Pointe du Raz es un entorno protegido, así que hay que ir con correa eh, no vayáis a pisotear todas esas plantas que huelen taaaan bien. Me pasé todo el camino olisqueando hasta llegar a la punta, donde nos sentamos a contemplar el mar ¡Como me gusta que el viento me alborote las orejotas!

Estuvo bien aunque yo, que he visitado Galicia con mi familia, ya había recorrido otros sitios parecidos. Si tenéis tiempo, y el día está claro, lo mejor es hacer el circuíto largo (2 horas y media aproximadamente) y ver el atardecer sentados en las rocas.

 

15. Perriplanes en Concarneau

Todo el mundo visita la Ville Close, una antigua fortaleza junto al puerto, y yo no iba a ser menos. Es un islote unido a tierra por un puente levadizo ¡Como en las pelis! Así que hay bastante gente, y tiendas, y un olorcillo a mar que me vuelve loco. Por la noche está mucho más tranquilo así que el paseíto nocturno también me gustó.

 

16. Perriplanes en Pont Aven

Aquí pintaba un señor muy famoso (un tal Gauguin) pero lo mejor si viajas hasta este pequeño pueblo de Bretaña con perro es dar un paseo por la orilla del río (el río Aven, claro) y disfrutar de las sombra y el frescor de las plantas y del sonido del agua a su paso bajo el puente.

Si llevas a tu familia a comer a Ca’Lidovine, un estupendo restaurante italiano que está justo sobre el río, seguro que te cae algo y además te ofrecerán agua fresquita.

 

17. Perriplanes en Le Mont Saint Michel

Le Mont Saint Michel ya no es Bretaña, sino Normandía, aunque los bretones no lo tienen muy claro. Es una visita obligada si viajas a Bretaña con perro , y si no también.

Sobre este destino tengo que comentaros algunas cosas MUY importantes. Mi dueña había recabado información sobre la visita a Le Mont Saint Michel con perro pero yo os voy a contar algunas cosas más.

Como ya sabíamos, NO puedo subir en el autobús lanzadera ni en los coches de caballos que llevan a los visitantes desde el aparcamiento. Tampoco acceder a la famosa Abadía, pero si al pueblo, aunque había bastante gente y las calles son estrechas.

En el centro de visitantes de Mont Saint Michel ofrecen un servicio de “Guardería canina”. Mis dueños habían pensado dejarme allí para visitar la Abadía tranquilamente, seguros de que, con el trato que tienen los franceses hacia las mascotas, iba a quedar en buenas manos. Pero ATENCIÓN : no es una guardería canina, es una PERRERA, una triste habitación cerrada, con luz artificial y jaulas, donde te quedarás solo, sin personal… Por supuesto yo no quise entrar en el chenil, pero es que la cara de mi dueña cuando vió aquel lugar fue todo un poema.

Ella, que me contaba por el camino que iba a estar seguro con otros perritos y con chicas simpatiquísimas que jugarían conmigo… Ufff ¡menos mal que no me dejaron allí! bastante tuve con el tiempo pasado en la perrera cuando me abandonaron. Así que no os dejéis engañar ¡NO es una guardería!

De modo que , todos en familia, con un paseo de 35 minutos ¡Hasta Le Mont Saint Michel! Fui buenísimo esperando con uno u otro mientras se turnaron para visitar la Abadía y nunca en mi vida me han hecho tantas fotos ¡Si yo no conocía a esa gente de nada! pero me decían “beautiful, beautiful”.

 

18. Perriplanes en Omaha Beach

¡Guauuuuuu! Pedazo de playa. Si viajas a Bretaña y Normandía con perro seguro que no te pierdes esta visita.

Aquí pasaron cosas terribles, en una Guerra (aunque soy un perro se que eso es algo muy malo) pero yo solo ví kilómetros y kilómetros de playa a bajamar. Así que decidí, por mi cuenta y riesgo, echarme unas carreritas, al principio cerca de mis dueños, pero luego me envalentoné persiguiendo aves y ya sabéis… lo uno lleva a lo otro. Cuando me quise dar cuenta eran kilómetros lo que había recorrido, sin descanso, y en medio de una niebla tremenda. A mi me daba igual pero a mi familia no, claro, que sabían que podía despistarme. Así que corrieron detrás de mi hasta quedar extenuados. Me paré a saludar a unos compis perrunos y entonces les vi llegar apuradísimos.

Me mojé un poco, bueno bastante, y eso que yo no me suelo bañar en el mar. Me riñeron, con razón, y al día siguiente no podía con las pezuñas.

No pude entrar en museos y cementerios pero esperé pacientemente en el coche, con las ventanillas algo bajadas, y además el día estaba fresquito, así que no me importó echarme una siesta en el asiento trasero ¡Que correr por la playa cansa!

 

19. Perriplanes en Rochefort (de camino a Bretaña con perro)

 

Si viajas hasta Bretaña con perro piensa que son muuuchos kilómetros para hacer de un tirón. Además de las precauciones lógicas de parar a estirar las piernas y llevar agua para que beba, plantéate,  como mi familia, hacer el viaje en dos etapas y de paso disfrutar de alguna ciudad que os pille de paso.

Salimos de Bilbao y había un montón de destinos chulos donde parar, pero muchos ya los conocíamos (Burdeos, la Rochelle etc) así que optamos por Rochefort, en el departamento de Charente-Maritime. Es un pueblo tranquilo, con gran tradición naval, museos, y un paseo larguísimo junto al río. Si nos seguís por Instagram (@dreamingholidaystravel) veríais lo bien que lo pasé.

 

20. Perriplanes en Les sables d’Olonne

( etapa de vuelta desde Bretaña con perro)

A la vuelta, lo mismo, paradita para no darnos una pechada de viaje.  Mi dueño es muy aficionado a la vela, así que paramos en esta ciudad de la que parte la Vendée Globe, para visitar su paseo de la fama. En el paseo marítimo están estampadas las huellas de los ganadores de esta regata en solitario.

Nos dimos un paseo larguísimo desde el Puerto hasta allí, y descubrimos una playa estupenda. Desde abril hasta octubre los perros no podemos pisarla ¡Qué lata! pero fuera de  temporada tiene que ser una auténtica gozada.

 

¿Qué os han parecido nuestros perriplanes, en este  viaje con perro a Bretaña y Normandía? Espero que os resulte útil toda la información y que llevéis a vuestros compañeros de 4 patas con vosotros. Podéis dejarme un comentario y así me daré por enterado.

¡Ah! y recordad todo lo que debéis llevar en vuestra maleta perruna

 

 

6 comentarios
    • Eva
      Eva Dice:

      También era uno de mis grandes “pendientes” y eso que el destino no es tan lejano. La recomendación que te puedo dar es que madrugues para estar a primerísima hora porque luego es un “mar” de gente que agobia. Y si quieres volver al atardecer para disfrutar de las vistas pues genial. Nosotros tuvimos un poco de niebla ¡que se le va a hacer!

      Responder
  1. Dabid
    Dabid Dice:

    Nuestros pobres perrunos son despreciados continuamente a la hora de hacer planes como estos… así que me parece genial un artículo como este. 😉

    Responder

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